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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la oscura relación entre los ordenadores y el nivel educativo

En un debate áspero para discutir medidas contra la crisis económica en la que España está ya posicionada la última (contra todo pronóstico oficial), el presidente Zapatero ha prometido medio millón de ordenadores a los estudiantes de quinto curso de Primaria (Toda la Prensa,12 mayo 2009).

Con esto de la continua variación padecida por los planes de estudios desde que Educación es un Ministerio importante, posiblemente haya gente muy mayor que ya no sepa bien qué relación guarda el actual plan de estudios con aquel que constaba de un bachillerato de seis o siete años, con su Preu, o su COU.

Después de haberse quitado y recompuesto tantas veces la camisita y el canesú de las enseñanzas primaria y secundaria obligatorias, y reducido a su quintaesencia sutil el bachillerato y hasta los divertidos estudios universitarios, es lógico que algun@s de los que peinan canas (teñidas o no) se pregunten cuál es el objetivo de un plan de estudios, cuando no existe planificación aparente del mismo.

Pues bien, pelillos a la mar. Estos niños y niñas a los que les vamos a regalar, cuando vuelvan de sus vacaciones este verano un ordenador portátil, tienen, en general, diez u once años.

Su nivel de sabiduría debería corresponder a aquel tedioso examen de ingreso, verdadera ceremonia iniciática, que se hacía con diez años, y para cuya superación era imprescindible saber redactar como hoy lo harían los mismos ángeles -con dos falthas de hortografia te trinkaban, tronko-  y resolver problemas de aritmética que hoy se estudian en segundo de bachillerato (diecieséis años de edad de calendario).

Perdón. Pequeña corrección. Puede que algunos alumnos actuales tengan la edad que correspondía al primer curso de un entonces llamado bachillerato elemental, en donde se estudiaban, seguramente elegidas por azar, materias devenidas inútiles como Geografía e Historia de España, Lengua española y Literatura, Historia Universal, Geometría, Religión, Francés, Alemán o Inglés, e incluso algo de Latín.

Los alumnos recibían notas cada quincena y, horror, se les situaba por orden de calificaciones. Había profesores que te largaban el borrador o la tiza si te distraías y, como no había ordenadores ni teléfonos portátiles ni móviles, se leía y jugaba mucho al aire libre.

Se leían tonterías, desde luego: TBOs, Historietas del Capitán Trueno, Historia Sagrada, Cuentos de Guillermo Brown, novelitas de Emilio Salgari y Julio Verne, etc.

Aquellos niños no tenían, al parecer, ni idea de las cosas necesarias para la vida.

Ignoraban prácticamente todo. Elucubraban, ya casi con la regla o con poluciones nocturnas, de dónde venían los niños y, desde luego, desconocían cómo se hacían (aunque algo sospechaban); los dilemas que se les invitaba a proponer para hacer las clases de Religión más divertidas, abrían debates apasionantes: qué debería hacer una mujer si entraba en su cuarto un hombre malo y estaban abiertas las ventanas; cuánto tiempo quedaba para la conversión de los chinos y los rusos; quién debería ser salvado si una parturienta y su hijo estaban en peligro de muerte simultáneo; qué había de pecaminoso en verle la espalda desnuda a Sofía Loren en Los cañones de Navarone; etc.

Estos niños y niñas actuales, tendrán un ordenador para llevarse a su casa, que les permitirá chatear, hacer los deberes consultando Google, e incluso, saltarse el Canguro.net y divertirse enviándose fotografías y colgando vídeos en youtube.

¿Alguien pensó en enseñarles a leer los libros de sus atiborradas bibliotecas escolares? ¿Motivar a sus profesores? ¿Motivarlos a ellos con la aplicación de esas nociones de pedagogía que se estudian en las Universidades?

En el próximo debate sobre el Estado de la Nación, y como quienes no han podido disfrutar de las incongruentes prejubilaciones de los noventa, seguramente tendrán que seguir currando hasta que la Parca nos separe, proponemos que se regale a los que tengan más de sesenta años una calculadora, papel y lápiz, para que puedan expresarse libremente, aportando las soluciones que se les ocurran, además de calcular con exactitud el dinero que han aportado durante toda su vida al sostenimiento de ese Estado.

El franqueo del sobre, deberán, por supuesto, pagarlo los afectados por el brote de mala leche.

Sobre la mujer, como objeto de adoración interesada

Un título alternativo para este Comentario hubiera sido: La utilización del género como pretexto. Porque queremos referirnos a la repetida apelación al respeto que merece lo femenino, a la desmesurada, por impropia, apelación a que las mujeres deben ser objeto de especial consideración en estos tiempos, en relación con ese otro ser devenido en abyecto, que es el varón, el hombre con testículos.

Si no estuviéramos totalmente convencidos de que la falsa polémica sobre las virtudes de lo femenino frente a lo masculino no encuentra eco en la inmensa mayoría de las mujeres, no nos meteríamos en estos berenjenales por donde queremos que discurra este artículo. Para casi todas las mujeres, como para prácticamente todos los hombres, las mujeres no solamente son alter ego merecedor de la misma estima que los varones, sino que de la confluencia activa de las opiniones y esfuerzos de ambos sexos es donde toma toda su carta de naturaleza el propósito humano de avanzar, de hacerlo cada vez mejor, de hacerlo juntos.

Hay individuos que, faltos de formación pero, sobre todo, caídos en patologías lamentables, creen que la hembra que tienen al lado, por lo que sean, es cosa suya. Obsesionados por la posesión sexual de lo que ven solo como objeto, sufren la aberración de considerar que les pertenece la vida de alguna mujer, que pueden aplicar el injustificable principio de que "o conmigo o con ninguno". Pueden llegar a matar. Matan.

No faltan tampoco algunas mujeres que, sojuzgadas por conceptos sociales inasumibles por la sensatez, víctimas de la ignorancia y una tradición de reparto de roles que ancla sus raíces en el reparto interesado de los roles, que se había instalado en algunas sociedades que no tienen posibilidad de pervivir hoy día, creen que su lugar está entre los hijos, tras las cuatro paredes de una casa, sintiéndose así más protegidas de un mundo al parecer hostil, del que no les han dado las claves.

Aquí y ahora, hay hembras que imitan el comportamiento de los hombres por querer triunfar en las batallas planificadas por varones, compiten con criterios que deberían revisarse, todos juntos. Hay hembras que sacan partido a su belleza, que se dejan vestir o desvestir para seducir, venden su cuerpo en locales, en prostíbulos, en desfiles de pasarela, en anuncios de productos que utilizan su imagen atractiva como reclamo de un comprador mal informado.

Recuperemos de una vez la imagen de la mujer. Un ser imprescindible al concepto de lo humano, un compañero de este viaje, merecedor de idéntico respeto que el que lleva testículos, madre, hermana, amiga, socia, del padre, hermano, amigo, socio, que lo necesita de forma imprescindible para ser, entre los dos, la misma esencia.

Si la igualdad necesita un Ministerio, que no olvide que la inmensa mayoría de los hombres y las mujeres de este país, como de cualquier otro país civilizado y honrado, están a favor de esa catarsis en la que ambos sexos tienen que pedirse perdón por lo mucho que sea han ignorado, confundiendo la cama con la calma.

Sobre el azar y la necesidad, aplicados a la política

La referencia al azar o a la necesidad constituye, como es sabido, una de las claves centrales de nuestro proceso cognoscitivo. La ciencia ha reducido el terreno del azar en muchos campos clásicos, pero se han descubierto nuevas parcelas en las que lo inexplicado tiene sus cuarteles.

Hay quienes, conscientes o no de la incapacidad humana para entenderlo todo, han reducido la cuestión a sus postulados más simples. Unos entienden que Dios lo tiene todo controlado, hasta los menores detalles, y en esa mente privilegiada por excelencia y por sí misma, se contiene toda la sabiduría, todas las previsiones y cábalas, todos los hechos, pasados, presentes y futuros. Es decir, Dios sería la Necesidad, la Fórmula perfecta.

Otros, justamente en la dirección contraria, entienden que el azar es el rey de la materia. El Caos, el crecimiento del desorden, la complejidad creciente sin orden ni concierto, sería el motor único de la evolución de cuanto nos rodea, a estos seres específicos, falsamente privilegiados por la circunstancia de haber tomado consciencia de que somos perecederos, víctimas de ese azar que todo lo domina.

En los caminos intermedios, filósofos, científicos, pensadores de los más variados campos, tratan de conquistar terrenos a lo que se pensaba que era azar, para convertirlo en fórmulas, es decir, para repetirnos, para llevarlos al dominio de la necesidad. Hace tiempo que los cuerpos no caen al suelo -a todos los suelos- por hacer, sino por gravitación universal; sabemos que hay enfermedades que no solamente tienen nombre, sino que podemos curar; hemos dominado algunos ciclos energéticos para condicionar el movimiento de ciertas máquinas; etc.

En la política y, para ciertos reyezuelos del saber intutitivo, también en la economía, parece que hay demasiados campos para el azar que deberían, sin embargo, haber sido entregados a la necesidad. Menos voluntarismos, más trabajo, menos voces y exigencias desmesuradas, más criterio, más cálculos certeros, menos aprovechamiento de la ignorancia de los más, y más control a la desfachatez y ganas de apropincuarse de lo ajeno en unos menos.

Porque no hay necesidad alguna de apelar al azar, cuando sabemos que algunas cosas de las que nos suceden son consecuencia directa de otras que no se ha sabido o querido controlar.

Sobre las penalidades del Derecho internacional Penal

Faltaba algo así.

Un juez de los de a pié (Fernando Adreu, juez de instrucción de la Audiencia Nacional, un profesional de careto serio y con experiencia en largas cambiadas), a quien había ido a parar la causa por los piratas somalíes -trece eran trece, para más sonrojos-, se encuentra enfrentado con el Gobierno por un quítame allá esos detenidos.

Los piratas del mar habían sido apresados en una brillante acción militar por uno de nuestros buques de guerra (El Marqués de la Ensenada) lanzados para proteger la faena en aguas piscifactoras (Golfo de Adén). El juez instructor había decretado, guiado por el fiscal en la valoración de los hechos, la prisión incondicional, dados sus varios delitos, desde detención ilegal, uso de violencia para robar, amenaza con armas, indicios de apropiación ilegal y algunas otras minucias, todas ajenas, sin embargo, al delito de piratería que aquí no está tipificado, ya que tenemos otras preocupaciones, usos y costumbres.

El Gobierno de la Nación, personado en el asunto a través del abogado del Estado y después de haber ordenado al fiscal (adoctrinado esta vez por el Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido), que retire las acusaciones contra los desharrapados armados, hace valer después que existe un convenio -en realidad, canje de notas- de extradición entre la Unión Europea y Kenia, para juzgar estos casos de piratería en la zona, y ordena que se le entreguen a este país, como han hecho otros civilizados de la Europa a la que nos honramos en pertenecer.

Un pequeño problema. Como el fiscal había retirado los cargos, el juez ha decretado la libertad para estos bandiduelos, que se encuentran ahora navegando por aguas internacionales en el buque que los apresó, a la búsqueda de un puerto seguro en donde soltarlos, que bien puede ser Yibuti, o sea, Dabuti.

Estas cosas producen la sonrisa a los más aventurados, y un deje como de estupor a los menos propensos a argumentar que eso se veía venir. Las aficiones a aplicar un inexistente o, cuanto menos, balbuciente, derecho penal internacional, carente de validez universal y lleno de agujeros chocan de forma continuada con los más variados escollos. Aquí, las cautelas del gobierno; allá, la incompetencia jurisdiccional; acullá, el papá norteamericano.

Quedan solo algunas rendijas por las que, abusando de países con menos categoría, los representantes de las naciones más ricas de la Tierra ("we, the world leaders, remember?) tratan de demostrar que están dispuestos a que la Justicia resplandezca, caiga quien caiga. Eso sí, que caigan de los que no tengan posibilidad de respondernos con un cachete, no digamos propinarnos una bofetada

Sobre la soledad del corredor de fondo y el cáncer de mama

Se ha puesto de moda correr, y hacerlo multitudinariamente. Correr contra el sida, para recaudar fondos a favor de una causa, por la mujer, por la investigación del cáncer, de un cáncer concreto, para protestar por aquello o lo de más allá.

El 10 de mayo de 2009, siguiendo en la línea de otros miles de participantes en otroas carreras realizadas en otros lugares y en otros días, unas 15.000 mujeres han corrido por Madrid, después de un pistoletazo de SAR Da. Letizia, dado en el Parque de El Retiro, para conseguir dinero para la investigación del cáncer de mama, según creencia extendida entre las corredoras.

Imaginamos a esos miles de mujeres tratando de aguantar el tipo, en su mayoría, para llegar a la meta. A solas con su reto, muchas con una preparación escasa, acercándose jadeantes al hito de llegada. Habrían pagado su participación, porque la recaudación de fondos implicaba aportar una cantidad, y habrían conseguido, actuando de agentes publicitarios, que algunas firmas comerciales se estiraran un poco para que su nombre apareciera entre los convocadores del evento deportivo.

El cáncer necesita todavía de mucha investigación, pero nos parece que lo que necesita el cáncer de mama, en estos momentos, es concienciación por parte de las mujeres de que deben realizarse las revisiones periódicas recomendadas (en particular, a partir de cierta edad) y -no en última medida- que los centros públicos ejecuten esas revisiones sin demoras y, en caso de detectarse anomalías, los plazos de espera para las intervenciones quirúrgicas o los tratamientos correctores sean los menores posibles,

Las mujeres que corrían ese par de kilómetros seguramente pensaban en eso, y les interesaría saber si corrían solas, o también estaban corriendo junto a ellas, los responsables de las revisiones públicas, los consejeros de Sanidad, los facultativos de los centros sanitarios, y, en puridad, toda la sociedad. Porque el riesgo, aquí como en otras manifestaciones de exhibición cuyo sentido verdadero corre el riesgo de perderse de vista -valga el juego de palabras-, es que los interesados/interesadas den sus vueltas en un circuito diferente a aquel por el que circulan los que tienen, o deberían tener, las soluciones.

Sobre tímidos, respetuosos y desvergonzados

Existieron tímidos y desvergonzados ilustres, al menos, por lo que nos han dicho las crónicas. Papas, emperadores, guerreros rumbosos y hasta esclavos indómitos militaron entre los desvergonzados. Los tímidos solían dedicarse a la investigación, a la mística o a filosofar.

Por supuesto, no es fortuito que la Historia nos haya dejado poco testimonio de mujeres tímidas y, en lo tocante a las desvergonzadas, las haya puesto a nivel de cortesanas (eufemismo), barraganas o ninfómanas.

De niños, puede uno imaginarse a los primeros perseguidos por madres preocupadas de que no se subieran a los árboles, no salieran solas al jardín y contestaran a la pregunta de lo que querían ser de mayores (que, por supuesto, ahora nadie hace) con un "importante como papá" y, más raramente, -sin precisar oficio- "como mamá".

Los desvergonzados gozarían de pajes y criados desde el más tierno principio, crecerían consentidos, animados a hacer de las suyas y de los de otros y, cuando adquirieran el uso de razón, tendrían en su petulancia y engreimiento crecientes la confirmación de que el mundo les estaba predestinado.

Pongámosnos bajo la tutela de los respetuosos, demos la palabra a los tímidos, ignoremos los gritos de los desvergonzados.

Nos comportamos como si únicamente nos correspondiera un asiento corrido en las sentinas, y con el remo entre las manos, estuviéramos conformes con tener como única referencia el gong que marca el compás de las brazadas. 

Sobre el caso Höffnung

Dicen las crónicas -en especial, las psoedirigidas- que el caso Gürtel se está transformando en presión hacia el entorno de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Así que de la Correa se puede pasar al caso Höffnung (Esperanza en alemán).

Como es sabido, el nombre del caso fue puesto por el juez instructor de la AN, Baltasar Garzón, instruído el mismo -aquí sí- en el idioma germano como buen jurista, porque uno de los principales sospechosos de haber creado una trama de corrupción en el Partido Popular, se apellida Correa y, por un casual chistoso, gusta de hacerse trajes caros junto con otros compañeros de la misma filia.

No sabemos si la protección de este tipo de incendios mediático-jurisdiccionales cuenta con la previsión de cortafuegos. Suponemos que sí, dada la amplia experiencia que habrán venido acumulando los partidos, de este y todos los demás países democráticos, en nadar y guardar la ropa, y especialmente de los trapos sucios.

Trapos sucios que tienen variadas procedencias. Algunos corresponden a los restos dejados por la ambición personal de adquirir tajada de los dineros que mueven las cosas públicas. Para ciertos individuos parece inasumible estar manejando presupuestos importantes obteniendo por única compensación los sueldos y honorarios que oficialmente se les ha atribuído. Quieren más; puede que trajes a medida, coches más lujosos, arreglos gratis en sus casas en la costa, algunos billetes entregados bajo cuerda.

Cuando son descubiertos, el cortafuego a esos incendios está en los manuales. Expulsión de los partidos, abominación pública, libre camino a la acción de la justicia, en cuya neutralidad, rigor, independencia, creemos a pies juntillas.

Otros trapos sucios afectan a la maquinaria de bombear pasta a las calderas de los partidos. De esas alcantarillas del poder poco se sabe, y siempre se sabrá muy poco. Puede que a veces algún político a punto de chochear avance algo sobre porcentajes en la adjudicación de obra pública y su forma de distribución. Tal vez, antes de morir, alguien ya sin poder o despechado nos deje algunas claves que serán objeto de best-seller pero no arrancarán ninguna investigación, por falta de pruebas o prescripción facultativa.

No sabemos mucho tampoco, pues, de los cortafuegos a los incendios que parecen aflorar cuando algo huele a quemado en la maquinaria de engrasar a los partidos. Entendemos que hay muchos gastos y que no debe ser sencillo soportar un aparato tan complejo con la simple aportación prevista por los resultados electorales o la contribución de los cargos públicos. Parece muy probable que haya más, mucho más material.

Que se halle lo que se haya, puede que se convierta en harina de otro costal

El caso Höffnung puede tener cierta similitud al caso "P" (Pendiente/Presidente) que en su momento agitó, hasta descomponerlos, los cimientos del Gobierno de Felipe González. No es improbable que, en algún lugar del bosque, otros incendiarios estén tratando de provocar un caso "Schuhmacher" (futbolista, pero también en la actualidad, apellido transpuesto al alemán del presidente de gobierno español, Zapatero).

Uff, qué calor.

Sobre los abogados

Queremos dedicar este Comentario a los abogados. Pero no a todos los abogados, sino únicamente a aquellos que ejercen ese noble oficio de una forma individual, ganándose la vida defendiendo los intereses de su cliente, enfrentados, muy habitualmente a Goliaths del más variado pelaje.

La proliferación de bufetes de abogados ha despersonalizado, en gran medida, el ejercicio de la abogacía, convirtiendo al profesional letrado en asalariado de una máquina de pleitear. Como las cuentas de resultados son importantes para el sostenimiento del invento, la búsqueda de grandes clientes es objetivo fundamental de la actividad comercial de estos adalides del derecho.

Muchas veces se encuentran ante el juez dos o más partes en las que resulta evidente el desequilibrio. No tanto por la falta de preparación del letrado de una de ellas (que puede que también, especialmente en esa fórmula voluntariosa pero difícil de encajar en la terminología de "igualdad de armas").

Son desiguales porque a un lado se sienta una representación procesal poderosa, económicamente solvente, dispuesta a defender hasta el final de un proceloso camino jurídico -salpicado de providencias, alegaciones, plazos, posibilidades de recurso, apelación, protesto-, argumentado, a veces desde la torticería que permite el derecho, a una parte que puede ser una gran empresa que no quiere pagar los servicios que se le han prestado, un prepotente ayuntamiento contraventor de sus propias normas o un rico terrateniente que ha denunciado a un furtivo local que ha matado dos tórtolas en su coto de caza. Etc.

En la otra puede hallarse un particular que defiende que no se le lesione con ruidos o atmósferas contaminantes, una comunidad de propietarios que pretende que no se le apabulle con licencias que corrigen alineaciones, vistas o servidumbres, un infeliz que recogió una botella de vino en un supermercado, una ofendida que ha visto su foto publicada en un semanario al salir de un restaurante o de un hotel con un famoso. Etc.

Un aplauso para los abogados en solitario. Para aquellos que necesitan que el cliente les pague para subsistir. Que han preparado el juicio quemándose las cejas, mirando en soledad sentencias y sentencias, cabilando lo que conviene al derecho de su representado, y esperan, como el más confiado de los mortales, encontrarse enfrente a un juez/una jueza que se tome tiempo en leerse los papeles, entender del caso, juzgar sin dejarse guiar por los oropeles de los lustrosos letrados de los rimbombantes bufetes que han medrado, Dios lo remedie, a base de hacer el caldo gordo a los poderosos.

Sobre las ingenieras de minas

Parece que las ingenieras de minas eran en el 2008, el 20% del total de esta profesión.

Esa fue una de las conclusiones que se presentaron ayer, en la Jornada dedicada por el Instituto de la Ingeniería a presentar la diversidad social de este vetusto oficio, que comenzó siendo equipo de zapadores para la defensa de las plazas fuertes.

No se quedó ahí ese cuerpo técnico. En estos últimos 300 años,  siguió haciendo agujeros para extraer carbón de las entrañas de la tierra, los hizo humo en la siderurgia, encontró la forma de sacar petróleo de debajo de las piedras (qué bien dicho), lo hizo humo, electricidad y combustible para transporte, estudió materiales cada vez más ligeros, o más resistentes o con mayor o menor conductividad, etc. etc.

Si es cierto que de los aproximadamente 5000 ingenieros de minas españoles ("superiores", es decir, los estudiados en Madrid, Oviedo y Vigo) hay unas 1000 mujeres egresadas, la ingeniería española está de enhorabuena. No debe ser así, sin embargo, porque el estudio de referencia solo recoge unas 800 respuestas por internet, y lo único que cabe deducir es que de los 800 ingenieros que, teniendo internet, contestaron a la encuesta, 160 son mujeres.

Como las ingenieras son regalo intelectual relativamente reciente, podría deducirse que los otros 4.200 ingenieros de minas que no tienen ganas de contestar a las encuestas o no tienen internet (con todas las reservas sobre el tema) son, en su inmensa mayoría, varones. Algunos de ellos -¿doscientos?- prejubilados de los fragores de las crisis del carbón y del acero, y otros -¿cuatrocientos?- jubilados.

Lo que nadie podrá criticar es que de los ocho ingenieros de minas que hablaron ayer sobre la versatilidad de esta profesión, la mitad eran mujeres. Bellas mujeres, además. Lo de inteligentes, nadie lo puso ni pondrá en duda.

Sobre los ingenieros

Después de Dios, el ingeniero.

Esa estúpida petición de principio (en algunos casos, con la precisión corporativista de "ingeniero de caminos", "minas", etc.) ha servido para mantener, durante muchos años, alto el espíritu de cuerpo. No era, salvo escasas excepciones nada plausibles, pronunciada por los propios ingenieros, sino que les era atribuída por terceros.

El efecto fue determinante, con todo: sirvió para distanciar a los ingenieros de la sociedad, y, superando el conocimiento que proporcionaban los ejemplos concretos, consiguió que se les catalogara colectivamente, junto con otros elementos de juicio igualmente gratuitos, como "gentes del sistema", retrógados o interesados defensores del mantenimiento del estado de cosas, que les favorecía.

Hoy en día, los ingenieros, cualesquiera que sea su especialidad, han pasado a ser prácticamente transparentes.

Lejanos ya los años en que los cuerpos de ingenieros del Estado (caminos, minas, montes) formaban una élite de funcionarios cuasimilitarilizados, hoy los puestos de relevancia de la Administración pública son cubiertos por licenciados en derecho, economistas e incluso gentes que pasaban por ahí con algún carné en la boca. Nada que objetar contra las cualificaciones citadas, por cierto. Simplemente, pretendemos constatar un hecho.

Sorprendentemente, los ingenieros son, en realidad, más necesarios que nunca.

La tecnología ha alcanzado los más altos niveles desde que el mundo es mundo. La escasa proyección social (reflejo del interés desde la cosa pública) del ingeniero tiene sus raíces modernas en la ignorancia de lo que hace, el desprecio genérico hacia todo lo que no se entiende, y la valoración mediática que ensalza valores que la ingeniería nunca ha considerado importantes: la elocuencia, la capacidad de comunicación, o, incluso, ha abominado, como la posibilidad de elucubrar pretendiendo ser convincente de lo que se ignora.

Así nos luce el pelo. A los ingenieros y a los demás.

Sobre el efecto culo femenino sobre la política internacional

La visita de Carla Bruni, la bella consorte del Presidente francés, a España, ha permitido comparar los traseros de S.A.R. La Pricesa Letizia y el de aquella. Hay comentarios intensos, intencionados o triviales, sobre la pertinencia de haber publicado en casi todos los periódicos nacionales la imagen de ambas subiendo las escaleras de La Zarzuela.

Anteriormente, la bella esposa del Presidente norteamericano, Michelle Obama, ha venido ocupando la atención mediática por su elegancia, lo acertado de su vestuario y su bella figura. En otro lugar del espectro ideológico y conceptual, no solamente la operada esposa del Presidente italiano, Signora de Berlusconi, sino el elenco de bellezas al que ha nombrado ministras, ha puesto en la boca de admiradores como de detractores la cuestión de la relación entre un buen físico y un cerebro.

Es evidente que no tiene tanto interés popular referirse a lo apuesto de un Presidente de Gobierno. Sin embargo, algunos sospecharon en su momento del tirón electoral de un guapo Adolfo Suárez y no puede negarse que Zapatero y Sonsoles de Zapatero lucen buena figura, apenas afectada por la crisis.

Habrá que tener en cuenta, pues, el efecto de la belleza como uno de los elementos de convicción o disuasión que pueden y, seguramente, deben, utilizar los políticos. Un buen culo suscita, y no solamente entre el sexo opuesto, pensamientos más relajados que la presentación de un programa de medidas económicas.

Sobre la Madre, el Corte Inglés y la Religión

Es una buena idea tener un día para conmemorar a las madres. No hay ningún otro ser humano que personifique de manera tan excelente e indiscutida, la entrega sin espera de contraprestación, la voluntad de servicio sin reparos, la capacidad de defensa contra todo argumento, el amor sin fisuras, como la madre.

Ellas han sentido la vida del otro dentro de sí, lo mantienen como cosa suya para siempre. Y, lo que es aún más relevante, no esperan prolongarse en ese otro. Simplemente, lo quieren.

En España estuvimos celebrando el Día de la Madre coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María: el ocho de diciembre. Era, pues, una fiesta vinculada a la religión católica, pero profundamente arraigada en la sociedad.

Cuando llegó la libertad de cultos -¿la tenemos?- se creyó más oportuno trasladar la celebración al primer domingo de mayo, que es, por supuesto, una fecha variable, con una justificación confusa -¿mes de las flores? ¿origen norteamericano?- y sin tradición por estas tierras.

Como consecuencia, muchos no saben cuándo va a ser el día de la madre hasta que el Corte Inglés se lo recuerda, con profusos anuncios en los que se ofrecen magníficas sugerencias para decirles a ellas lo importante que son en nuestras vidas y, sobre todo, en la Cuenta de Resultados de las cadenas comerciales, de las pastelerías y de las floristerías.

Regala a tu madre un poema de amor. Recítaselo con tu propia voz. Envuélvelo en un abrazo.

Sobre el comercio minorista y la directiva Bolkestein

Los pequeños comerciantes andan muy preocupados desde que se aprobó la directiva de liberación de la implantación de superficies comerciales, conocida como directiva de servicios o de Bolkestein, el comisario que la propuso.

Como bastantes de las ideas elucubradas por burócratas, el objetivo pretendido -la liberación del mercado de servicios- arriesga con provocar el efecto inverso: la expansión de los oligopolios, eliminando la competencia.

En el sector de la alimentación, hace ya tiempo que los comercios tipo "tienda de la esquina", han desaparecido para ser sustituídos por espacios regidos por inmigrantes chinos que, turnándose durante las 24 horas, ofrecen a precios muy altos prácticamente todo lo que se puede necesitar para suplir una carencia, desde una botella de vodka a un huevo de gallina o un plátano.

Los hábiles comerciantes chinos, siguiendo un modelo general que debe haber sido analizado por algo así como la China Shopping and Selling Managament, se han introducido también, con gran éxito, en el mercado de la ferretería, la quincallería, y hasta la vestimenta de usar y tirar.

No son productos de calidad, puede que no duren ni la primera vuelta de tuerca o se rompan antes de llegar a casa, pero esos comercios ofrecen todo lo imaginable, en sus estanterías atiborradas, prácticamente idénticas así se trate del barrio de La Peineta, la villa de Ronda o el pueblo más remoto de nuestra geográfía.

No vemos, sin embargo, en los industriosos comerciantes chinos la inspiración de la directiva Bolkestein, sino en los poseedores de los grandes hipermercados que, implantados en las afueras de las ciudades, estratégicamente situados a diez o quince minutos de automóvil de cada aglomeración con más de cien mil habitantes, tienen la sartén por el mango de la oportunidad.

Así, cambian sus precios con total facilidad, ofrecen máxima comodidad para llenar el carrito de la compra sin que te enteres de lo que te va a costar hasta que llegues a la caja, facilitando concentrar en un par de horas la necesidad de llenar el frigorífico con cosas del manduque, además de, por ejemplo, cambiar el reproductor de dvds y acaparar dos vídeos y una caja de durex, comer algo con sabor a mostaza y acopiar cervezas y colas para que duren todo el mes.

El conseller Huguet no es el único en decirlo, pero lo ha manifestado de forma especialmente contundente: "El comercio debe ser urbano y tener pluralidad de formatos. El pequeño comercio es un ascensor social y despliega una capacidad enorme de integración" (Foro Nueva economía, 29.04.2009).

Sobre el Día Internacional de los Sin Trabajo

El derecho al trabajo, reconocido en casi la totalidad de las Constituciones, es, en realidad, una engañifla múltiple.

En primer lugar, porque parte de la presunción de que al ser humano le apetece trabajar. No es así, en absoluto. El trabajo no da la felicidad. Es una carga, no un derecho.

Salvo algunos probables enfermos, que no pueden evitar estar siempre haciendo algo (y que los angloparlantes han decidido llamar workaholics, para resaltar su similitud que los alcohólicos), las personas normales lo que desearían es vivir estupendamente, sin tener que trabajar.

Porque el objetivo principal del trabajo para quienes no tienen la fortuna de ser ricos de familia (sin entrar en otras consideraciones de otros oficios o beneficios que tampoco implican exactamente poner el callo), es traer algunas alubias al pote diario. Si no trabajas, no te pagan, y si no te pagan, no comes. Así de simple.

Claro que algunos privilegiados por el sistema cobran cantidades desorbitadas no se sabe muy bien porqué, aunque se pueda intuir. Pero no deben preocuparse: nunca se investigarán las razones por las que se premia su dedicación.

Por otro lado, resulta que el Día Internacional del Trabajador, celebrado con tanta parafernalia (y se ha olvidado ya, porqué razones originarias), da cancha a un grupo de bienventurados -los "líderes laborales"- que calientan los motores mentales de los que tienen el trabajo y no están dispuestos, por supuesto, a perderlo.

No hay posibilidad de estar en desacuerdo con quienes defienden esa posición. Solo que no representan intereses generales, por mucho que lo disimulen. La defensa del puesto de trabajo por quienes ya lo tienen no es un derecho universal, porque lo que configura la universalidad es que todos, absolutamente todos, los que lo deseen, puedan acceder a un trabajo justo, digno, remunerado adecuadamente.

Los sindicatos y otras asociaciones laborales concentran sus reivindicaciones en pedir mayores ventajas para sus afiliados y para los que ya trabajan, cuando la coyuntura es favorable; y demandar que no se las quiten, cuando vienen mal dadas.

Sin voz real en ese colectivo, casi complementario a él, se encuentra otro, el de los Sin Trabajo. Seguramente, la mayoría jamás han estado sindicados. También hay autónomos entre ellos.

En los sistemas de mercado, se argumenta que el porcentaje de paro estructural -los que desearían trabajar y no encuentran trabajo, en época de bonanza total, es del 2% de la población activa. También se dice "que es bueno para el sistema" que exista incluso un 4% de gentes que se encuentren circunstancialmente Sin Trabajo porque eso facilita el estímulo y la creatividad, la movilidad laboral, la consecución de una mejor formación, etc.

Hoy, en España, los Sin Trabajo oficiales son más del 17%. Las asociaciones sindicales han salido a la calle en todo el mundo para pedir que no haya despido libre, que se conceda más liquidez a las empresas, para amenazar con conflictos si hay más regulaciones de empleo. 

La inmensa mayoría de los Sin Trabajo no tienen sindicatos que los defiendan. No pueden celebrar un día de fiesta, dejando de hacer lo que no hacen por motivos ajenos a ellos. Su derecho al trabajo es un globo desinflado. 

Acordémosnos hoy de los Sin Trabajo. Tienen necesidad de trabajar, y no encuentran dónde. No es que tengan ganas de currar, es que si no lo hacen, y sino cuentan con la solidaridad de los que trabajan, no tendrán qué llevarse a sus casas. 

Si por ellos fuera, se pasarían el día pescando, leyendo un libro, paseando por un prado, conociendo nuevas gentes, saludando a los pájaros o escribiendo poemas. Como nos gustaría a todos.

Hoy, en realidad, no tienen ganas de hacer nada. Seguramente, no estarán en la calle.

Sobre el cansancio catalán respecto al modelo regional español

Como parte del "despliegue catalán" en Madrid -fueron sus palabras- el Conseller de la Generalitat Josep Huguet i Biosca, ha disertado sobre la crisis y la posición del Gobierno catalán dentro del Foro España Innova.

Huguet es ingeniero industrial, con una formación complementaria como historiador, y anda metido de forma visible en la política regional catalana, como militante de Esquerra Republicana, desde que Pasqual Maragall lo llamó para formar parte del primer gobierno de la "Estación federal".

No es hombre que diga tonterías. Muy al contrario, sus argumentos, además de ser formulados con seriedad y contundencia formal, vienen avalados por sus propios logros como artífice del diseño estratégico de la región catalana en un tema sustancial como es la innovación y la colaboración entre la Universidad y la Empresa.

Su credibilidad y peso político justificaron, sin duda, la presencia de un selecto auditorio, entre los que se encontraban el Secretario de Estado Carlos Martínez, el rector de la UNED, Jimeno, y otros personajes -algunos ya canosos y algo desdentados- del mundo de la Universidad y de la empresa.

Huguet es partidario de la "alianza de democracias", como fórmula global para salir de las crisis, apuntando que no se puede pretender el cambio hacia una sociedad del conocimiento si las reglas de juego no son comunes para todos. La globalización también se halla en crisis.

España habría fracasado -dentro de un panorama en el que no dejó de reconocer que se habían alcanzado logros importantes- en, al menos, tres aspectos: a) una política de inmigración equivocada, que propició el retraso de la innovación en ciertos sectores, que se apoyaron en una mano de obra barata; b) el exceso de peso concedido al sector inmobiliario; c) favorecimiento de algunos territorios en detrimento de otros, acostumbrando a los primeros a vivir de subvenciones y privilegios, a costa de forzar el déficit fiscal en Catalunya y Valencia.

No rehuyó tampoco indicar que en "España había un problema estructural", ético, qúe precisaría intervención de "carácter policial", pues "no se puede entender que el 25% de los billetes de 500 euros" estén en circulación en este país.

Esta anormal circunstancia pondría en evidencia la persistencia de una gran bolsa de economía sumergida, inatacada hasta ahora, y que se confirma con la constatación de que el paro estructural aparente -que en otros países, en época de pleno empleo, apenas supera el nivel técnico del 2%- aquí debe situarse en el 9%. Por eso también se explica que un paro como el actual, del 20%, no haya provocado ya gravísimas conmociones sociales.

Respecto a la configuración del Estado de las autonomías, afirmó que "en la capital del Reino se nota un cierto movimiento de vuelta atrás", ignorando que el modelo federalista alemán -ahora copiado por Italia- ha sido más eficiente que el francés, al que pretendemos seguir.

Las consecuencias más graves del esquema regionalista español se traducirían en que se está desincentivando el esfuerzo fiscal. Huguet defiende un modelo federalista en el que se combine una percepción de ingresos por autonomía proporcional al esfuerzo fiscal, con un nivelamiento per cápita de los servicios asistenciales y sociales.

Estas condiciones, dijo el conseller, no se cumplen en España, en donde se trabajan con prejuicios políticos que perjudican a Catalunya. "Hay que hablar del modelo, no del dinero"; a diferencia de la época Pujol, "preocupa ahora el fuero, no el huevo", y no la idea del peixe al cobre.

Los mensajes fueron variados, e intensos, por los que resumimos aquí, de forma esquemática, otras ideas, algunas incorporadas durante el coloquio posterior:

-No es partidario del modelo de empresa único para todos los aeropuertos españoles. Cada aeropuerto, como idea básica, debe ser una empresa y funcionar como tal, de acuerdo con el mercado.

-Defendió como modelo el Plan de innovación catalán, que, siguiendo el esquema de la OCD -implantado, por ejemplo, por Dinamarca- selecciona de los 120 retos globales de aquel organismo, aquellos que permitan focalizar las sinergias.

-El modelo cuadrícula es más eficiente que el radial. Se congratuló de la voluntad expresada por Zapatero-Sarkocy (repetida en estos últimos años, por otros gobiernos, sin eficacia) por la que se va a potenciar el "eje mediterráneo" en las infraestructuras. Una conexión de los puertos de este mar, desde Algeciras, será la opción para ofrecer alternativas a los barcos que se ven obligados a descargar en puertos holandeses o belgas.

-Catalunya ha perdido posiciones respecto a las regiones que tienen fueros especiales. Nadie se opone a los modelos insolidarios forales del Pais Vasco o Navarra, y se habla de la "insolidaridad catalana": es una grave injusticia.

-Hay que reabrir el debate nuclear, porque necesitamos esta forma de energía como medida transitoria. Aunque ER es contraria oficialmente a la energía nuclear de fisión, es imprescindible contar con ella, hasta que se consiga éxito en la energía de fusión o se consolide la práctica de las energías solar o eólica. Como precisamos nucleares, la cuestión es si prolongar la vida de las existentes o erigir otras (Huguet dejó claro que "no en Catalunya; allí ya tenemos cubierta la cuota". Tampoco tiene sentido, apostilló, " decir no a lo nuclear por supuesta falta de seguridad y soportar a 100 km, en Francia, esas instalaciones".

En fin, una conferencia muy interesante, y un éxito más del Foro España Innova.

Sobre la responsabilidad de remediación del suelo contaminado

La Unión Interprofesional de Colegios de la Comunidad de Madrid y uno de sus miembros, el Colegio de Ingenieros de Minas de Centro, organizaron el 27 de abril de 2009 su peculiar conmemoración del Día de la Tierra. Con algo de retraso (el cumpleaños de la Tierra se celebra por unos el 21 o 22 de marzo, coincidiendo con el equinoccio boreal, y por otros, el 22 de abril, existiendo varias versiones sobre los motivos), pero con énfasis.

Los convocantes reunieron a representantes de varios colegios profesionales (industriales, abogados, químicos, físicos y mineros) que hablaron sobre distintos aspectos de esa Madre natural de todos nosotros, que es, como acertadamente sugería el título de la Jornada, a la vez, víctima y agente. Sufre las actuaciones antrópicas, y también genera escenarios nuevos por su propia actividad.

De todas las conferencias, reducidas a quince minutos por la implacable actuación del moderador  (Angel Arias), queremos hacer referencia en este Comentario a la de Santiago Garrido, abogado, socio del Bufete Garrigues en la actualidad, que disertó sobre "La aplicación de la Ley de Residuos a la remediación de suelos".

La Ley de Residuos de 1998, en su artículo 27 contiene la disposición de que los suelos contaminados tienen que ser descontaminados -remediados- por el causante de la contaminación y, subsidiariamente, por el poseedor y, en su caso, el propietario de los terrenos no poseedor.

Hasta 2005 no existía posibilidad real de aplicar esta disposición, pues no existían estándares de contaminación, que sirvieran para el acto administrativo previo que es la declaración como suelo contaminado, que es responsabilidad de las Comunidades Autónomas.

Desde entonces, una vez que la Administración determina el estado del suelo, surge una responsabilidad que presenta una gran complejidad de aplicación práctica. No porque no esté bien determinado el sujeto obligado, sino por los cuantiosos gastos que puede suponer devolver el terreno a la situación anterior a la contaminación y que deberá, según la Ley, ser asumido por quien, pudiera ser, no tiene nada que ver con la actuación que la ocasionó.

Sobre Doña Pandemia y Doña Histeria

La aparición de varios brotes de la llamada gripe porcina en la ciudad de México, a la que se atribuyen provisionalmente unas 150 muertes, ha supuesto la implantación del estado de alerta sanitaria en esta población de quince millones de habitantes, con el cierre de los colegios y limitaciones al uso de algunos servicios públicos.

El efecto colateral es mucho más grave: los viajeros que provinieron en los últimos días de este país norteamericano se ven sometidos a controles, indagaciones, y aislamiento social por sospechas de contagio, cuando no, ellos mismos, cubren sus orificios respiratorios con mascarillas, llamando así la atención sobre sí y su circunstancia.

Como a las elucubraciones sin fundamento hay que ponerles rostro para que cundan mayor efecto, se indica que el presidente Obama puede estar afectado de esa gripe, que, como ya dijimos tiene el apelativo de porcina, por lo cual se pueden hacer unas risas a costa del virus y del más observado líder mundial.

Simultáneamente, un avión que realizaba unas tomas publicitarias sobre Nueva York, siembra el pánico en la ciudad con el mayor número de edificios altos, la Bolsa cae y la gente teme un nuevo ataque de las fuerzas del mal, todo porque se acercó más de lo habitual a la rasante.

Calma, pueblo. El fin del mundo puede estar próximo, desde luego. Pero recordemos que ha de venir procedido por un ruido de trompetas y acordes celestiales y, de momento, solo se percibe la intención humana de conseguir sacar dinero a base de la credulidad de los más, ayudados, cuando haga falta, de Doña Pandemia, Doña Histeria, y de las demás damas de una cohorte harto rastrera, capaz de inventarse gripe aviar, vaca loca, peligro inminente, cambio climático, desastre nuclear y, lo que es peor, hacerlos realidad sin mayores escrúpulos.

Sobre el futuro de las centrales de ciclo combinado

En los países en los que la presión ecologista (mal entendida) y la falta de decisión política (insuficientemente justificada) no permite analizar las opciones de la energía nuclear, se ha abierto la brecha por la que entran las centrales de ciclo combinado.

Una central de ciclo combinado es un perfecto invento tecnológico para apostar a pelo y a pluma en materia energética. Si, además, la central se quiere mantener junto a las preexistentes centrales de carbón, se está en disposición, como proveedor de energía, de cubrir un amplio expectro: por ejemplo, gas natural, gasoil y carbón.

Estas instalaciones son costosas y, por ello, para garantizar que se amorticen con cuotas asimilables por los paganinis, se consideran períodos de vida útil de 20, 25 o incluso 50 años. En este tiempo, la mejor tecnología disponible podrá cambiar muchas veces, pero las administraciones públicas, los proveedores de energía y las poblaciones colindantes, seguirán prisioneras de una inversión que habrá que amortizar.

El futuro de las centrales de ciclo combinado, pues, como el de todas las instalaciones que exigen gran inversión, está condicionado al sostenimiento de la situación que las hizo viables, al mantenimiento de la legislación y reglamentación a la que se sometieron en el momento de la autorización ambiental y, en fin, y como más grave, a los precios de las materias primas vigentes cuando se hicieron los cálculos de rentabildad.

No hace falta ser un lince para vaticinar que nada ni nadie puede garantizar que las condiciones se mantendrán durante 25 años. Cuando cambien, ¿quién será responsable de pagar las cuotas restantes? ¿Los usuarios, quizá? ¿Quién compensará a los vecinos del entorno en donde se ubiquen estas centrales por sufrir unas condiciones ambientales duras en beneficio del "interés general"?

Debería analizarse con seriedad, en beneficio de todos y no solo de unos cuantos, el programa energético para los próximos 2o, 25 o 30 años. Si las compañías eléctricas y las administraciones que conceden las autorizaciones ambientales pueden arriesgarse a hacerlo, no vemos porqué no hay que asumir el estudio global de a dónde queremos ir, y por qué.

Sobre embarulladores y escacipleros

Los niños escacipleros tienen gran probabilidad de ser embarulladores cuando se hacen grandes, que no es ir a mayores, sino curarse de un sarampión para agarrar una gripe.

Hay confusión en la terminología, como en todo. Algunos listos asimilan los escacipleros a los metomentodos, marujas o marieculinos, pero escaciplar no implica, de por sí, tendencia alguna, porque el que escacipla es víctima de una curiosidad incontenible, que lo lleva a mover las cosas y las actitudes de un sitio para otro, sin provecho. Después de su paso, lo dejan todo desordenado, de forma que si se poner a revolver en un cajón, lo dejan como cajón de sastre.

Hay niños que se mantienen escaciplando toda su vida, y adultos que, un día, se levantan con las ganas de meter la nariz en lo que no importa, y, si no se les cuida, ya no saben cómo abandonar ese mal hábito.  Da pena ver a gente de peso en función de escaciplar, sobre todo si se dedican a la política. Poner los asuntos boca arriba, los mueven de un sitio para otro, picotean por aqui y por allá, dan un par de vueltas y nunca rematan la jugada. Cuando se van del puestín, dejan los cajones del ministerio, consejería, concejalía o lo que les hayan dado, para el arrastre y a la gente con la cabeza caliente y los pies fríos.

El escaciplero que no se dedica a la política -que son muchos-, suele acabar con el síndrome de Diógenes. Cuando encuentra algo que le llame la atención entre lo que tiran o abandonan los demás, va y lo coge, por si sirve para luego. Como no puede parar, con el tiempo tiene colección de trastos, a base de tonterías en los cajones, mirar armarios, urgar mercadillos, manipular rebajas y dejarse seducir por baratijas y liquidaciones de retales.

Si los niños o adolescentes escacipleros no son enseñados a dejar el mal a tiempo, pueden pasar a ser embarulladores, que algunos interpretan como que ya están curados. Qué va. Los embarulladores usan solo la lengua, y no las manos, pero siguen escaciplando como el que más. Cuando se ponen a pensar en un asunto, las ideas se les acumulan en el magín sin que se vean capaces de seleccionarlas ni ponerlas en orden, y las sueltan como quien da explicaciones, calentando la cabeza a los que pretenden seguir su charla.

 

Sobre la dificultad de interpretar el optimista y el gracioso en las tragicomedias

Verdaderamente, no se encuentran muchos actores dispuestos a interpretar el papel del optimista en la tragicomedia de la crisis que estamos padeciendo (siempre, unos más que otros: la intensidad va con la naturaleza de los recursos que están a disposición de cada cual).

En Asturias, por ejemplo, la reducción de actividad económica en algunos sectores es ya muy importante. Se nota menos -pero vaya si se nota- en el consumo en supermercados o en la restauración. En el primer trimestre de 2009, se habían perdido -no sabemos si destruído para siempre jamás o solamente extraviado temporalmente- 1.500 puestos de trabajo hostelero en la región que es Paraíso Natural, que sobre un total de 30.000 empleos totales del año anterior, suponen un 5% nada despreciable, y la rotura de la tendencia.

En el sector siderúrgico, las dificultades del gigante Arcelor-Mittal para mantener el tipo, en el mundo y en esta esquina del mapa que es Asturias, son muy evidentes: no se vende ni chapa para automovil ni para electrodomésticos, ni alambrón para tornillos, ni acero ni ala ancha o perfil para edificación.

Prácticamente, por estos lares, solo se demanda algo de carril para terminar las obras de los trenes de alta velocidad. En cosecuencia, los excedentes de producción se almacenan, y ya andan saturados los parques de productos finales e intermedios. No cabe más ni en las naves de fabricantes de automóviles, ni en los mercados de reventa de frigos y televisiones, ni en las navetas de los almacenistas.

La parada de uno de los hornos altos de Veriña, es la manera más sencilla de anunciar que Arcelor reduce la fabricación de acero en España a la mitad. Antes, ya hizo lo mismo con las baterías de cok de Avilés. En román paladino laboral, puede significar, no solamente un expediente de regulación de empleo para más de mil personas, sino que todo el sector de transformación, electricidad, y servicios que se alimenta de la fabricona (ahora, menos humos), se tambalee con esa neumonía.

A la debacle se apuntan todos. La Dupont, buque insignia teórico de las ilusiones teconológicas, estudia aplicar una fórmula norteamericana para retocar la producción: mandar a la gente a la calle durante unos tres meses, sin sueldo, y esperar a ver qué pasa.

Otros síntomas apuntan a posicionamientos o más sutiles o menos comprensibles. Los mástiles de los aerogeneradores fabricados por Gamesa -en donde manda Guillermo Ulacia, anterior director general de Arcelor-, se amontonan ordenadamente en lo que va a ser algún día el centro Niemeyer en Avilés y fueron terrenos ganados a la ría en los que navegó Ensidesa.

Etc.

Por eso, es de agradecer que el catedrático de Economía aplicada Alvaro Cuervo, invitado por uno de sus alumnos predilectos, el también catedrático Juan Vázquez, ex rector de la CRUE, haya descendido del observatorio astronómico de Madrid para acercarse a la Tribuna Ciudadana de los Oviedos, el 17 de abril de los corrientes, y difundir, con claras intenciones proféticas y apologéticas, la buena nueva: "En España no hay crisis financiera (...) No exageremos (...) En Asturias hay más cosas que Arcelor-Mittal (...) es el momento para los emprendedores", etc.

El papel del optimista es necesario en plena crisis, pero es uno de los más difíciles de interpretar. Aunque todavía nos parece más dificultoso, el del gracioso.