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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la política de fomento del deporte en España

La afición a la práctica del deporte española está al nivel más bajo de la Unión Europea. Podemos tener un puñado de deportistas que se codean con la élites y los estadios de fútbol puede llenase todos los miércoles y domingos de vociferantes aficionados. Pero las canchas deportivas están vacías, las pistas con recorridos de mantenimiento lucen los aparatos rotos y las indicaciones están borradas con pintadas de imbéciles incontrolados.

Algunos achacarán el escaso interés por el deporte activo a que las instalaciones deportivas son insuficientes. No hay tal. Hay demasiadas. Solo que están mal situadas. En este caso como en otros, el traslado de las competencias desde la Administración central a las autonómicas y de estas, a las municipales, ha propiciado una escalada de despropósitos, como resultado de la cual no hay una instalación en relación con la población potencial usuaria o las aficiones locales detectadas, sino allí donde el político de turno con capacidad de decisión tenía la mayor parte de su parroquia de votantes.

Como resultado, tenemos piscinas municipales (por cierto, el deporte con más indice de participación ciudadana) en sitios en donde la mayor parte del año hace un frío que se las pela, estadios de balóncesto en donde no hay ni siquiera suficientes jóvenes para formar un equipo, y zonas de costosos aparatos al aire libre en donde los canes hacen sus necesidades entre las herrumbres sin uso.

Urge recuperar una política centralizada del deporte. Que evite despilfarros, que valore utilizaciones, que promueva el uso de las instalaciones entre los jóvenes y las demás edades objetivo, y que traslade a la población que no por tener un par de Fernando Alonso y Rafa Nadal y asistir al estadio para aplaudir o silbar a nuestro equipo de fútbol mientras fumamos un veguero tenemos la mínima madera de deportistas.

Seguramente, además, con un estímulo serio y coordinado, conseguiremos sacar a los jóvenes de la droga y los botellones, enseñemos solidaridad a nuestra sociedad, comeremos mejor y nos sentiremos más saludables.

Sobre la expansión fiscal concertada y sin precedentes

La reunión de los líderes del grupo llamado G-20 ha producido un documento lleno de frases optimistas y de deseos de que la recesión mundial modifique su rostro lo antes posible. No cabría esperar otra manifestación de un grupo de gentes dispuestas a darse besos, abrazos y apretones de manos ante las cámaras, para demostrar a los suyos que están en la élite mundial del reconocimiento.

También contiene el documento varias cifras, de valores muy elevados, porque los líderes afirman haber acometido una "expansión fiscal concertada y sin precedentes". ¿Qué quiere decir ésto?, se puede preguntar el ciudadano de a pié (o de suela de zapato).

En un momento de recesión, las medidas de los gobiernos para estimular la demanda agregada -el consumo de todos, vamos- son, por definición, expansivas.  En las economías de mercado, la administración pública solo tiene dos elementos importantes de acción, la política monetaria y la política fiscal. En una, se actúa sobre el dinero en circulación y en la segunda, sobre los impuestos y el empleo que se hace de ellos por el Estado.

Por tanto, "expansión fiscal concertada" significa aumentar el gasto público y reducir los impuestos de forma conjunta, como resultado de un acuerdo global de los países. Como no todos han firmado el documento, hay que establecer medidas de control y castigo para que el dinero no se vaya por los agujeros: los paraísos fiscales, las cuentas opacas, el dinero B...

Las actuaciones dentro de la política monetaria supondrían disminuir los tipos de interés y/o inyectar más dinero al sistema (devaluando la moneda). Para tomar estas medidas no es necesario reunirse en Londres: la interdependencia de las economías capitalistas ya produce las alineaciones de los tipos de interés en relación con lo que hace la FED.

El documento de los G-20, como no podía ser menos, dedica más palabras a expresar deseos que a concretar las consecuencias. Es un manifiesto de optimismo. En cualquier caso, las medidas que se adopten para cambiar la tendencia de la economía, se enfrentan a una serie de dificultades que, optimismos aparte, deberían haber sido explicadas:

a) la forma de generar el dinero que se inyecte en la política fiscal expansiva. Porque el dinero efectivo no proviene del gobierno, sino del bolsillo de los ciudadanos que, por tanto, deben aumentar su productividad de forma sostenida para generar esas plusvalías.

b) los sectores estratégicos que hay que preservar, y cómo se van a defender. Porque, para que el sistema no se colapse, los agentes del mercado (productores y consumidores) deben mantener sus niveles de oferta y demanda en lo que se refiere, al menos, a los sectores básicos de la economía de cada país;

c) cuánto tiempo hará falta para ver los primeros resultados. Porque hace falta paciencia, no solo optimismo forzado. El tiempo necesario para que se empiecen a notar los efectos deseados depende de que se mantenga la credibilidad en la bondad de las medidas, se cumplan a la perfección los acuerdos (es decir, se inyecte de verdad todo el dinero y se establezca el control prometido), y no haya deserciones: pueden pasar varios meses, seguramente años, antes de que se detecte el cambio de tendencia. Y puede, incluso, ser necesario volver a reunirse para inyectar más dinero...

Por eso, es natural que no coincidan en sus previsiones de cuánto va a durar la crisis, ni el presidente Zapatero, ni el superministro Solbes, ni la presidente Angela Merkel, ni el presidente Sarkozy, ni el ex-ministro Montoro, ni el presidente Obama, ni el portero de la casa de la esquina: porque nadie sabe cuándo el sistema volverá a enderezarse.

El coche de la economía de mercado está en aquaplanning. Lo único que deseamos los que estamos dentro del cacharro es que el deslizamiento termine pronto y que no haya más que desperfectos de chapa. Ahí sí que coincidimos todos.

Es lo que significa, por otra parte, "sin precedentes".

Sobre emigrados, residentes y memorias

A veces se oye decir que los que se van de un sitio suelen ser los mejores. Desde luego, no se les reconoce esa cualidad, al menos, no de inmediato, por los que quedan.

Nadie se va del lugar de origen porque sí, sino porque el medio se le ha hecho inhóspito o insuficiente para desarrollar las aptitudes que uno se imagina tener.  Tampoco hay que pensar solo en realizaciones personales: para muchos, las cosas vienen mucho más difíciles.Ahora se van muchos de sus poblados, en estampida, porque las chozas no dan ningún cobijo, la hambruna azota año tras año, la televisión y el tamtam presentan tierras bendecidas, cuando no se añade que el de la tribu de al lado puede cortarte la cabeza si se levanta de mal fario.

No va este comentario para glosar a los que huyen en cayucos de la miseria absoluta, sino de los que cambian de lugar porque no tuvieron aguante para soportar lo mismo que los que se quedaron, teniendo, en principio, suficiente.

Por esos aventureros de corbata, los que siguieron residiendo en el lugar de partida, pocas veces se esforzaron ni un ápice por comprender las razones. Cuando no se les tendió un puente plata, se les criticó por haberse ido (siempre a su riesgo y ventura) y puede que hasta se les deseara un descalabro, perfecta situación que justificaría los motivos que había para quedarse.

Bienventurados los que reciben a los que emigran, en especial a los que desembarcan agotados, se implantan bajo los puentes con sus mugres, los que reconocen que los títulos que consiguieron en Universidades de nombres exóticos, no les cualificaron para limpiar mejor el culo a nuestros ancianos ni nos autorizan a tratarlos como iletrados sirvientes, sino que merecen respeto por lo que tuvieron que dejar.

En algunas tierras de España existe tradición de emigrantes. Viven aún algunos hijos y se encuentran los nietos y biznietos de quienes un día decidieron marcharse con una mano delante y otra atrás, a hacer las Américas.

Algunos, sí que las hicieron, y, si se decidieron a volver, puede verse el resultado de sus días y noches de trabajo, convertido en casas de indianos que, vendidas por sus sucesores al acervo público, fueron convertidas en centros culturales con fachadas de colorines, donde los ancianos del lugar leen periódicos atrasados y juegan al cinquillo.

La emoción que sintieron aquellos "americanos", habría de ser similar a la de los que vuelven hoy al sitio en que nacieron y donde criaron sus primeros dientes. Tendrán, para empezar, las referencias visuales, -muchas-, ya perdidas para siempre. Nuevas casas, árboles crecidos, otros aires al pueblo, otros caciques. De los contemporáneos, ellos, bastante más viejos; ellas, tal vez algo más feas, casadas con los otros.

Es posible que, en esos encuentros, si no hay guía y, sobre todo, si se producen en las ciudades, muchos ni se reconozcan, o disimulen haberlo hecho. El peso de la edad y la falta de refresco a la memoria servirá de parapeto.

Cuando, por algún atisbo, o porque no haya razón para ocultarse, o porque revive de verdad un viejo afecto, se abrazan los que llevaban años sin saber del otro, por debajo de las arrugas y el cansancio que da el vivir, el único riesgo grave es sentir que hemos echado la niñez al cubo de la basura.

Sobre la investigación, esa María

Carlos Martínez Alonso, bioquímico y doctor en inmunología, es actualmente el Secretario de Estado para la investigación en España. Inmediatamente antes, y durante el período 2004-2008 fue Presidente del CSIC, Centro de Investigaciones Científicas, que aglutina la flor y nata de la investigación española: más de 10.000 empleados y destinatario de la quinta parte de los recursos que dedica el Estado a la investigación en el país.

Carlos Martínez disertó hoy, 2 de abril de 2009, en uno de esos "desayunos de trabajo" que se prodigan ahora en nuestra sociedad tan ocupada, ante un público selecto de más de cien personas, convocadas por el Foro España Innova de Nueva Economía y la Fundación Ramón Areces, sobre la situación de la investigación española, enmarcando la problemática dentro de la crisis económica.

Tiene Carlos Martínez un verbo ágil, del tipo científico-político. Es convincente y conocedor del terreno que pisa, con un excelente currículum como científico, con más de 450 artículos publicados, como se encargó de recordar en su presentación José Angel Sánchez Asiaín.

Aportó múltiples datos y difundió optimismo y credibilidad, sin ocultar los problemas centrales de la tarea del Ministerio: falta de competitivad, efectos debastadores de la crisis en sectores sensibles, insuficiente motivación privada, bajo estímulo juvenil hacia los temas de investigación, limitación de recursos e insuficiente remuneración a los investigadores. "Si tuviera las respuestas a todas las preguntas, estaría hoy en Londres, con el G-20", reconoció, con docente modestia.

Sin embargo, como es de naturaleza optimista -o debe serlo, por su trabajo actual- defendió su parcela. Habló, por ejemplo, de las ventajas de la Nueva Ley de la Ciencia, hoy todavía en borrador, y que el Gobierno espera ver aprobada antes del comienzo del verano.

En el coloquio, el director general de la Fedit -Federación de Centros Tecnológicos-, Iñigo Segura y Diez de Espada, reprochó la falta de participación del sector privado en la confección del modelo y en la posterior "gobernanza", así como exteriorizó su preocupación por la falta de competencias que se atribuyen a las empresas en la puesta en marcha de la Ley.

Los dos rectores de Universidad intervinientes en el turno de preguntas, Gabriel Peña, de la Carlos III y Juan Antonio Gimeno, de la UNED, aprovecharon la ocasión para lucir sus temores. Según Peña, no se está pagando por hacer investigación, y los sexenios ni siquiera cubren el incremento del coste de la vida.

Para Gimeno, deberían preverse desgravaciones fiscales para el mecenazgo y garantizar la financiación de los proyectos; incluso se atrevió a decir que "si se puntuara el número de proyectos respecto al dinero invertido en investigación, las Universidades españolas estarían muy arriba en el ránking".

Jesús Banegas, presidente de  la patronal que agrupa a Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España (AETIC), estima que la ciencia no crea empleo porque tenemos una enorme dificultad para convertir la producción científica en proyectos.

Luis Blázquez, abogado, presidente de Mercamadrid, se preguntaba por la asignación de recursos, como la tarea más difícil a resolver, así como enfatizaba sobre la importancia de la movilidad de investigadores y el apoyo a la generación de nuevas empresas creadas por personal investigador.

La presentación realizada por Carlos Martínez fue muy interesante y aportó, con datos y en un esquema sólido, las líneas básicas de su Secretaría de Estado que, por lo que tenemos comprobado hasta ahora, se encardinan como un guante con las directrices del Ministerio de Cristina Garmendía, bióloga.

Un trabajo de atlantes que, de momento, y aunque los recursos se han aumentado, debe concentrarse en pocos capítulos. Tres, sectoriales, como la salud (la niña bonita de esta generación de biomédicos en el poder político), las energías renovables (la apuesta del Presidente Zapatero que le ha servido para evidenciar coincidencias con la deseable sintonía en más órdenes del programa del Presidente Obama), y telecomunicaciones (no en vano Telefónica es la absorbedora tradicional de la parte del león de las ayudas públicas). Y dos, transversales: biotecnología  y nanotecnología.

Nada que objetar, en principio, aunque alguien habrá hecho la necesaria proyección sobre las empresas, investigadores y generación de valores añadidos que se verán postivamente afectados por la selección. Conseguir que los restantes agentes sociales y económicos se orienten hacia las líneas maestras preferidas por el Gobierno y se creen sinergias de arrastre es otro problema.

Entre tanto, sería conveniente que el Secretario de Estado, además de observar el horizonte y dejarse aconsejar por las grandes entidades, mirara hacia los lados, en donde las pequeñas empresas de tecnología, afectadas gravemente por la crisis, con una drástica reducción de contratos (las Administraciones han paralizado la mayoría de las adjudicaciones a las empresas que trabajan con la materia gris, y, además, retrasan el pago de lo que les adeudan) y con pocos recursos propios.

Mal se van a generar inquietudes nuevas si los ejemplos de los espléndidos proyectos que captaron algunos de los mejores expedientes universitarios, se dejan morir en la estacada. Ahí se necesita un plan de urgencia. La ley de la Ciencia puede esperar hasta el verano. Muchas de estas pymes innovadoras que tratan de sobrevivir en el maremoto, no.

 

Sobre la gestión del agua de Avilés y, de paso, del mundo

Avilés es un pueblo de pescadores asturiano que fue transformado en una de las capitales mundiales de la contaminación siderúrgica en los cincuenta y que, actualmente, gracias a la reconversión del carbón y del acero, trata de recuperar una posición como ciudad apacible, con zonas peatonales en donde pasean los jubilados y algunas tiendas de modas que crearon los empleados de la Ensidesa para sus mujeres luchan por subsistir.

Avilés tiene un megaproyecto cultural que le regaló el arquitecto centenario Niemeyer, y que empieza a asomar como una bola del mundo, al otro lado de las vías de Feve, junto al paseo marítimo. Su casco antiguo es atractivo y sorprende con varios edificios con sabor a arquitectura académica de la que ya no se estudia en las Escuelas del ladrillo.

Pero el problema actual de los avilesinos es el agua. Los dos partidos mayoritarios se han puesto de acuerdo para privatizar la gestión de ese líquido que sirve para lavarse por las mañanas, y las fuerzas de la izquierda verdadera han puesto el grito en el cielo -con vehículos provistos de altavoces- anunciando que a los avilesinos se les quiere privar de un bien que es de todos, y que hay que movilizarse frente al despojo.

El Presidente der la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, Jorge Marquínez, que está tomando medidas para cuando llegue el cambio climático a la región (si es que no le interpretaron mal en las declaraciones que aparecieron publicadas a principios de marzo de 2009), cifra en 600 millones de euros la inversión necesaria para el saneamiento. Haciendo la división que gusta tanto hacer en este pueblo ibérico, toca cada asturiano a 600 euros, que no es moco de pavo para época de crisis.

En fin, que como lo más sencillo es encontrar argumentos parciales cuando se aborda un problema complejo, los expertos que invitó IU de Avilés a un debate sobre la privatización del agua, han puesto sobre el tapete que los ayuntamientos utilizan la gestión del agua para pagar endeudamientos en otros sectores, o que el servicio público del abastecimiento es un derecho humano y que hay que ser transparentes como el líquido.

Filosofando, pues.

Sobre la asignatura de Economía y Contabilidad, por ejemplo

Las tensiones que provoca la aplicación disparatada de los acuerdos de Bolonia están afilando algunos cuchillos en sitios insospechados.

En esta tierra de perdición de ideas que es España, basta que a alguien le den un pretexto para que se construya un argumento y, siguiendo ese hilo tenue, una teoría completa. Por esta afición a desorbitar y sacar las cosas de quicio, la interpretación que aquí se ha dado al desideratum boloñés, es que había que poner patas arriba el sistema educativo.

Nadie parece haberse dado cuenta que lo que se pretende conseguir es la libre circulación de profesionales en toda la Unión Europea, y que, como en la poesía erótica de Samaniego, el país de meteysaca sería magnífico si así como sacaran no metieran. Pero, faltos de horizonte, a cuenta de Bolonia se va sembrando de confusión y polémica, tantas veces vacía, la historia más reciente de nuestra miseria universitaria.

Una de las últimas batallas la han librado -quizá la sigan librando aún, pues hay heridas que son difíciles de curar- dos respetables profesores de la remota Universidad ovetense. Ubicados plácidamente en esa tierra de nadie que es hoy Asturias, han encontrado gusto a sacarse la lengua mientras miran, suponemos, los verdes campus por las respectivas ventanas de sus despachos claustrales.

Resulta que el profesor Cándido Pañeda, cátedro de Estructura Económica (Area de Economía Aplicada) en la Facultad de Económicas, se mofa de que un grupo de juristas, capitaneados por Ramón Durán Rivacoba, decano de la Facultad de Derecho y cátedro de Derecho Civil (Area de derecho privado y de la empresa), haya previsto la asignatura de "Economía y Contabilidad" para el título de grado en Derecho en la Facultad de Oviedo.

Pañeda se luce en cachondeos por un artículo publicado en un periódico regional, hablando del "Derecho a la perdición" y afirmndo que "en las universidades que merecen tal nombre" no existe una asignatura con ese título, ni por asomo.

Durán no queda en menos, pues contesta que los expertos en Derecho no han osado criticar situaciones que a él le suenan a similares, en el grado en Economía que tutela su forzado oponente. Si Economía y Contabilidad suena mal a un economista, la asignatura de "Derecho civil y mercantil" tiene el mismo tufillo de cajón de sastre zafio para un jurista. No contento con decir esto, aporta algunas razones sobre los intereses particulalres que estarían guiando al malhumorado Cándido Pañeda.

Visto desde fuera, la polémica es de un grado menor. No estamos hablando, como se ve, de contenidos, sino de títulos. No de cerebros, sino de gorros. No de sabiduría, sino de mondongos.

Repasando los títulos de las asignaturas que en estos últimos cincuenta años se han impartido en varias carreras académicas, tanto en prestigiosos como en vapuleados centros docentes, hay cientos de ejemplos de nombres de disciplinas, títulos de departamentos y hasta áreas de conocimiento que parecen elegidos en una tarde de copas. Tal vez estuvieran pensados para desorientar al discente y a sus futuros empleadores o clientes, o, a lo peor, para crear una cátedra en la que sentar a un amigo de por vida.

Así que Cándido y Ramón, volved a ser amigos. La economía aplicada al derecho privado y de la empresa y la estructura económica del derecho civil, por lo menos, os lo agradecerán. Retorne la paz a las aulas. Bolonia no merece que llegue la sangre hasta el remanso de paz que fue la Universidad en los últimos treinta o cuarenta años.

Sobre el papel de las Cajas de Ahorros en el sistema financiero

La intervención de la Caja Castilla la Mancha por el Banco de España, realizada en fin de semana y después de un período de negociaciones bastante misteriosas con Unicaja ha abierto otra caja, la de los truenos e inclemencias para el sector.

Lo de menos es el reconocimiento indirecto de que la CCM necesita unos 9.000 Millones de euros para salvar su solvencia, porque ya sabemos lo difícil que resulta calcular el tamaño de los agujeros en época de crisis. Que el Gobierno haya previsto, en rápida ojeada, que el Banco de España tenga dispuesto una línea de crédito por esa cantidad desorbitada, tiene buena intención, pero regular explicación.

"Mala gestión", como se atribuye a los responsables de la CCM es un cajón de sastre que nada indica, máxime cuando a la cabeza hasta ayer mismo estaba Hernández Moltó, uno de los economistas más prestigiosos del área socialista. Por otra parte, el agujero patrimonial que se reconoce es de "solo" 3.000 Millones...y tampoco ha de pasar desapercibido que el secretario de Unicaja, el novio despechante, es Angel Fernández Noriega, que acumula a su amplio currículum `profesional el conocimiento pluscuamperfecto de Cajastur (fue su presidente) y, también, el mismo carné de partido que el presidente de Gobierno.

Lo de más, en relación con la situación ahora reconocida, es dilucidar qué va a pasar con el resto de las entidades financieras, de las que la CCM no era, aparentemente, el candidato más débil.

Campanas de preocupación tañen por varios templos. La crisis institucional de Caja Madrid ha puesto, por ejemplo, las alarmas sobre esta corporación financiera, hoy sin rumbo o cuanto menos con el timón anquilosado, deteriorada por una batalla entre correligionarios que se disputan, según se cuenta, el control de la entidad, para conducirla a aventuras empresariales de las que se guarda un secretismo propio de voto solemne.

El modelo de las Cajas como contribuyentes especiales al desarrollo regional, está obsoleto. Las decisiones, a veces estrambóticas, de los políticos de turno regionales sobre los pasivos captados de ahorradores locales, ha generado en algunas de ellas, agujeros patrimoniales que se pretende ocultar para no afectar la credibilidad de los partidos.

Coinvertir en proyectos con base regional tiene una base atractiva pero los análisis de riesgo tienen que ser mucho más estrictos y neutrales que lo que se estila. Además, los acuerdos de Basilea obligan a la revisión de las dotaciones de riesgo de las Cajas, adecuándolas a la calidad específica de las inversiones y a la solvencia de los tomadores de riesgo.

Se ha optado por una dotación única para todas las Cajas. La realidad está demostrando que no todas son iguales. Son muy diferentes. El modelo de la Caixa, que está compitiendo con éxito con las más cualificadas entidades bancarias privadas, no tiene imitadores, porque las demás autonomías no tienen detrás un empresariado activo, cohesionado, pragmático con  la pela y de un cierto tufillo insolidario con los demás.

¿Qué decir de Cajastur?. Las cifras publicadas no hace mucho presentan a Cajastur como una de las más solventes. Con un beneficio de 180 millones de euros en 2008, tiene unos 10.800 millones de euros comprometidos en préstamos, y un volumen de negocio superior a los 23.000 millones de euros. La morosidad era muy baja:1,77 por ciento a final del año pasado y su nivel de solvencia, medido en recursos propios, superior al 10%. Un bocado, pues, apetitoso para los tiburones de este mar financiero en plena orgía de apetitos y descalabros.

La revisión de la clasificación de los activos, distinguiendo su grado de toxicidad, es una asignatura pendiente que la crisis ha puesto sobre el tapete y, como no se ha llegado al fondo del pozo, habrá de deparar nuevos disgustos al sector bancario que, por aquello del equilibrio mundial de las especies, proporcionará alegrías a los que se aprovechen de la desgracia de quienes sucumban a la crisis. Ojito, pues.

Sobre la ocupación de los parques en las ciudades

No hemos hecho un análisis con intenciones sociológicas, ni, por supuesto, estadísticas. Es una simple constatación, sin más valor que significar una foto fija de las personas que ocupaban un Parque de Madrid, a las 12h y 30 minutos de un día de principios de primavera de 2009. Lucía el sol.

Sobre la explanada principal, en cada uno de trece bancos se sentaba un anciano. Estaban solos y leían el periódico: casi en su totalidad, uno de esos diarios que se distribuyen gratuitamente. En otros dos bancos, una pareja de ancianos -hasta aquí, todos varones- hablaba sobre la situación del país, sin escucharse.

En otro banco, una mujer de cierta edad, aportando de vez en cuando su cara al sol, tejía una chaquetita. Dos mujeres de esa misma época intercambiaban opiniones sobre la boda de sus hijos, muy animadas .

En torno a una de las mesas instaladas en el Parque, cuatro personas de más de cincuenta años jugaban a las cartas (tute); había seis observadores alrededor, de la misma edad. Un poco más allá, un grupo de rumanos celebraba un picnic, comiéndose unos bocadillos; sobre la mesa, había varios tetrabricks con vino barato.

En un lateral, un latinoamericano caminaba hacia atrás, mientras un anciano con un Parkinson muy avanzado se apoyaba penosamente sobre él. Una cuidadora, seguramente boliviana, guiaba a una anciana en su paseo matinal.

En la zona de juegos, ocho mujeres hispanas cuidaban de otros tantos niños menores de tres o cuatro años; un padre jugaba con su hijo; dos madres charlaban de pie,´junto a dos carritos de infantes.

Pasaron tres jóvenes haciendo footing. Dos chicas tomaban el sol sobre el césped, leyendo un libro.

Dos empleados de una contrata de limpieza recogían, parsimoniosamente, algunos papeles y hojas. Un joven enseñaba a dos cachorros de retriever a recoger una pelota y traérsela. Un hombre de unos cuarenta años apareció en el Parque, llevando un perro de lanas sujeto con una cadena, cojeando algo. Una señora de mediana edad dejaba correr un foxterrier todo lo largo que le permitía una cinta enrollable.

Más allá, había...

Sobre la ecuación del Universo

La idea de que un gran estallido dió comienzo al mundo, tiene un atractivo indudable. El principio de economía mínima para un ser omnisciente arrastra la consecuencia de que, siendo capaz, un solo impulso energético movilizara el despliegue de todo lo que ahora entendemos como Universo, tanto el conocido como el desconocido o apenas atisbado (inmenso, infinitamente más amplio).

Si encontráramos esa lógica, ese postulado fundamental por el que, ecuación tras ecuación, una deducción tras otra, llegásemos a la fórmula que nos define a cada uno de nosotros, no cabe duda de que habríamos llegado a la cima de la sabiduría. Seríamos iguales, en verdad, al que concibió nuestra existencia cuando nuestros antepasados genéticos más remotos no eran ni siquiera un proyecto de ameba.

Capacitados para el razonamiento lógico, nuestra mente se mueve con más comodidad en lo razonable que en el absurdo, que rechazamos. Tarde o temprano, porque vamos, como en un tactismo, hacia la lógica, que es nuestra luz. Un camino lento y plagado de obstáculos.

No siempre la Humanidad (en todo o en parte) ha acertado a la primera en la detección de lo absurdo. Se ha creído que la Tierra era el centro del mundo y plana, que la vida podía generarse en un tubo de ensayo cerrado herméticamente, que los seres vivos no guardaban un equilibrio innestable entre sí, que el diablo se encarnaba en algunas criaturas, que existía una religión verdadera, que la raza aria era la más cualificada, que los indios y negros no eran seres humanos, etc.

Hay un camino sinuoso de relación entre la creación científica y la generación poética. Ambos se mueven en lo inexplorado. Ambos exigen el estímulo libre de la creatividad. En ambos, juega un papel la influencia de la suerte, es decir, del azar, como ayuda inestimable para descubrir lo sorprendente, lo nuevo, lo insólito.

El día 12 de junio de 2009, en el Ateneo de Madrid, Angel Arias dará una conferencia, en la que proyectará dibujos y leerá algunas de sus poesías, sobre el tema: "El ser humano ante lo desconocido: Investigación y poesía". ¿Estamos más cerca, o más lejos de encontrar la ecuación del Universo?

Sobre maniegas y mastuerzos

En Asturias, todavía suele decirse, a quienes hacen algo que se sale de lo corriente: "Tás como una maniega". Puede emplearse en tono cariñoso, para significar, a un tiempo, que apreciamos su valentía en ir contracorriente, pero que no hubiéramos actuado como ellos; o puede ser despectivo, para expresar contundentemente que alguien está "llocu", y quizá, loco de remate.

En ocasiones diferentes, para indicar que alguien es tosco o maleducado, lo expresamos como: "Es un mastuerzo". Alcanza también distintos grados de agresividad, sin cambiar la palabra, pues no es lo mismo hablar del "mastuerzo de mi hermano" que decir "a esti gobierno sóbrain unos cuantos mastuerzos"

Hay diferentes usos para la palabra maniega: en unos sitios, se denominan así a los cestos no muy grande; y en otros, a las vacas que no sirven más que para ocupar un lugar en la yunta (izquierda o derecha); lo que no impide que en Algodre se llamen, confusamente, maniegas a las ambidiestras. También en ciertos sitios de Asturias, se designan como maniegas a unas plantas perjudiciales de los pastos, los verbascos.

El empleo de plantas como elemento comparativo de supuestas cualidades humanas no es tan insólito. Lo que ya no es tan disculpable es que la referencia herbácea no guarde mayor similitud con lo que se desea expresar. Porque los mastuerzos, o berros de agua, son plantas silvestres comestibles, buenas para el organismo y muy comunes en los sitios húmedos, que fueron utilizados como alimento durante siglos y que, para los amigos de comerse hierbas recogidas en el campo, siguen siendo un bocado apetecible.

¿Qué decir de la maniega?. Como plantas de los campos herbáceos abandonados, se constituyen rápidamente en una plaga, porque sus raíces son profundas y el crecimiento rápido y de floración prolífica. Si las maniegas irrumpen en un prado, no será fácil erradicarlas y, además, el ganado, huye de las maniegas, dejándolas intocadas.

En fin, no pretendemos ahora reivindicar a maniegas ni a mastuerzos, sino ofrecer un motivo de conversación anecdótica para los que tienen oportunidad de tomar el cafetín a media mañana en estos días de primavera, mientras unos y otros crecen en el campo y en los edificios públicos de las ciudades.

Sobre la importancia de llamarse Ernesto y ser serio

Nota previa: El título de este comentario hace referencia a la comedia de Oscar Wilde, The importance of being Earnest (La importancia de ser serio), conocida en español como "La importancia de llamarse Ernesto", una obra de equívocos en la que el protagonista, que no se llama Ernesto, termina con aquello de: "He aprendido por primera vez en mi vida la importancia vital de ser serio"(  I’ve now realised for the first time in my life the vital Importance of Being Earnest.)

Algunas fuerzas vivas de Asturias, capitaneadas por el presidente del Principado, licenciadoTini Areces, quieren trasladar los estudios de ingeniero de minas, desde su ubicación actual en Oviedo (calle de la Independencia) hasta Mieres (Campus de Barredo).

Mieres y Oviedo son dos poblaciones distantes entre sí unos 20-25 km, unidas por la autopista A-66.

Los defensores de la opción traslado tienen razones, algunas, importantes: la existencia de un Campus universitario moderno en Barredo, inaugurado en 2002, y que costó unos 55 Mill. de euros, del Fondo ; la deprimida situación de las cuencas asturianas, y sobre todo, de la del Caudal, necesitadas de inyección de ilusiones, aunque sean probablemente ficticias; la tradición minera de ese área, hoy convertida en paro; la necesidad de dotar a Mieres de alguna carrera superior, además de la de ingeniero geólogo, al abrigo del Plan de Bolonia, que no todo el mundo -y en especial, los que lo analizaron seriamente- saben aún qué diablos es; prolongar las enseñanzas tradicionales de la anatañona y prestigiosa escuela de capataces (hoy ingenieros técnicos) de Mieres, que ideó Schulz en 1854;

Otras razones de los defensores no son tan importantes ni aparecen confesas, pero se comentan en los mentideros de la ciudad heroica y dormida: tocar las narices a Gabino de Lorenzo, alcalde de Uviéu e ingeniero de minas; tocar las narices a Uviéu en general, por votar PP en una región sonrosada; darle un triunfín al Consejero de Educación, a pesar de la presumible oposición de Javier Fernández Fernández, ingeniero mierense, que fue consejero de Industria del Principado y anda ahora de secretario del PSOE regional; continuar en la línea de menosprecio a la carrera de ingenieros de Minas, confundiendo nombre y versatilidad profesional de estos profesionales;  presunto apoyo indirecto a la Escuela de ingeniería industrial ubicada en Xixón; etc.

La Escuela de Minas de Oviedo tiene una historia de 50 años, que es lo que transcurrió desde que se creó en la capital de Asturias con el apoyo de la Unesco. Ha formado algunos miles de ingenieros, que han llevado el nombre de la ciudad y su prestigio personal y profesional a todas partes. Es una de las escuelas de minas más prestigiosas del mundo, y su profesorado está a la altura de los mejores de España.

La pérdida de la ubicación de la Escuela en Oviedo, para su traslado a Mieres no es en absoluto un tema menor. Pierde la ciudad, pero no gana Mieres. Es un juego en el que todos pierden, un lost-lost. Cuesta mucho poner en el mapa del mundo un nombre científico, y al perderse la referencia de la Escuela de Minas de Oviedo no se va a conseguir prestigiar ipso facto la Escuela de Minas de Barredo (Mieres). Ni siquiera las circunstancias son similares a las de hace 50 años, porque hoy cualquier ciudad española tiene su universidad de medio pelo...por supuesto, vacía de profesorado cualificado, y, en su mayor parte, también de alumnos (en este caso, sin adjetivo: no tienen alumnos, simplemente).

Es un error muy grave, por lo demás, creer que la ubicación en una zona antes minera tiene hoy algún sentido, cuando la carrera de minas, capacita para muchas cosas, de las que, por razones del mercado y del avance tecnológico, la extracción de carbón ha pasado a tener una importancia menor. Puede que habrá algunos ingenieros de minas mierenses más (lo dudamos), pero bastantes menos ingenieros de minas asturianos en conjunto, porque bastantes de los buenos estudiantes de ciencias preferirán matricularse en Gijón, en donde hay dos escuelas superiores más antiguas (industriales y telecos).

Habrá quienes quieran minimizar la cuestión de la distancia. Los 25 km que separan Oviedo y Mieres o los 50 que distan desde Mieres a Gijón o Avilés no parecen muchos. Las razones de tiempo empleado en el transporte, comodidad, ambiente lúdico, entorno cultural, tradición, etc., pesan mucho más en las regiones pequeñas, porque la calidad de vida se mide con parámetros mucho más exigentes que en las metrópolis,

Por la defensa en el mantenimiento de la Escuela de Minas en Oviedo, para que las enseñanzas transversales de la ingeniería superior de minas de Asturias sigan teniendo como referencia Oviedo. Y porque se reconozca que los ingenieros técnicos de Minas de Mieres disfrutaron siempre del prestigio de los mejores técnicos de grado medio (hoy, de grado), y no necesitan de plumas prestadas de otros. Se pretende destruir un proyecto consolidado para adornar una elucubración.

Sobre la retirada de tropas de Kosovo y el prestigio internacional de España

El anuncio de la superministra Carme Chacón de retirar antes del verano el contingente de 600 soldados bajo bandera española que están de vacaciones de riesgo en Kosovo ha sido duramente criticado.

Cebándose en la escasez de noticias relevantes -la crisis económica ya hiede, el Real Madrid no se acerca al Barça, la corrupción política no es sino un ejercicio de imaginación urdida entre un sastrecillo valiente y un juez estrella, etc-, todo el elenco periodístico de este pequeño país llamado Spain se ha lanzado a hacer la vivisección del gobierno de Zapatero y su sucesora in pectore.

Ni la decisión adolece de incoherencia alguna respecto a la política exterior española, ni a los aliados internacionales les importa poco ni mucho el asunto de lo que haga Chacón con ese batallón de excursión humanitaria, ni el prestigio (siempre bajo estigmas) internacional de España va a verse afectado un ápice por enviar de vuelta a casa a unos pocos militares en función contra natura.

No podemos olvidar que se encontraban cumpliendo una misión casi ininteligible, después de una guerra que se justificó con muchas filigranas dialécticas, y que generó una función pacificadora de duración y cometidos indefinidos para un territorio al que, ambos partidos mayoritarios españoles, no habían reconocido su declaración de independencia unilateral.

Suponemos que en la decisión de Zapatero han influído dos cuestiones. Una, la menor, la reciente visita del Presidente Serbio a España, que actualizó el impulso de traer a casa de inmediato a las tropas destacadas en la región. Otra, la mayor, la similitud en las situaciones de Euskadi con Kosovo, tantas veces puesta de manifiesto, y que, ahora, con la perspectiva de un gobierno de coalición nacional en el País Vasco, necesitaba marcar una línea coherente: no a los separatismos unilaterales.

Sacar consecuencias respecto a la capacidad de la ministra Chacón, la improvisación de la política exterior o el ridículo que se habría hecho en el escenario internacional, no es más que una añagaza política. Seguimos siendo lo que éramos, lo que somos. Lo que nos hemos labrado a pulso de discusiones estériles en estos treinta años de creernos el ombligo del mundo estando tan próximos a otro agujero de ese cuerpo imaginario.

Política interior, pues, y de andar por casa.

Sobre la reproducción asistida: legislación y realidad

La reproducción humana asistida, entendiendo por tal, las prácticas de fecundación y desarrollo embrionario en laboratorio, para su implantación posterior en el útero de la futura parturienta, está llena de misterios.

Los oscurantismos no provienen de la metodología, porque, técnicamente, no tiene muchos. Desde hace más de un siglo se vienen realizando experiencias con éxito en mamíferos, y está perfectamente documentado que existen muchas opciones de que un embrión de pocos días implantado en el útero prosiga su desarrollo normal, en una gestación sin más complicaciones que cualquier otra.

La cuestión tiene, sin embargo, otras vertientes mucho más controvertidas. La extracción de material genético, la fecundación en el laboratorio, la selección de embriones, la implantación en la futura gestante de un número que garantice el embarazo forzado, etc., plantean debates éticos, médicos y jurídicos sustanciales. Lo cual no impide que se haya generado un gran negocio en torno a la fecundación in vitro, que es como se llama pedantemente a la fertilización de los óvulos en un tubo de ensayo.

Para dar una somera pincelada sobre la variedad de cuestiones que se plantean, recordemos que la fertilización en laboratorio no está aprobada por la Iglesia católica, . Puede parecer un tema menor, pero es una situación que se oculta a las gestantes creyentes. Los embriones desechados, mueren.

Hay más, mucho más. a) El mantenimiento de los preembriones por encima de 14 días, la implantación de un número superior a tres embriones en cada inseminación, o la mezcla de material genético de varios donantes, por ejemplo, son contraventoras de la Ley 14/2006 (que derogó la "pionera" Ley 35/88, controvertida desde múltiples ángulos). b) La autorización de muchos de los centros no existe, es provisional o contiene increíbles irregularidades. c) Se hace publicidad para captación de donantes de óvulos o semen, y, además, son remunerados "por sus molestias, pérdidas de horas de trabajo y desplazamientos", en contra de lo previsto por la legislación, que ordena que la donación sea desinteresada. d) La custodia del material genético y la identidad de los donantes plantea múltiples interrogantes respecto a su fiabilidad y control (p.ej. un mismo donante puede donar como máximo seis veces, lo que obliga a mantener un archivo central e intercomunicado de donantes) .

La posibilidad de que el espermatozoide fecundante o el óvulo receptor, o ambos,  provengan de personas diferentes a los futuros padres, y la posibilidad de investigación de la paternidad natural en casos determinados, abre, por sí misma, interrogantes  que no se resuelven únicamente con el -¿existente y eficaz?- control de los Bancos de donantes, fenotipos, o procedencia del semen y ovocitos.

En fin. Muchas parejas, deseosas de tener hijos pero con alguna incapacidad para tenerlos, están dispuestas a someterse a un proceso largo, y costoso, para obtener su sueño. Entre 4.000 y 7.000 euros (incluso más) cobran las clínicas de fertilización por cada tratamiento, al que hay que añadir, la repetición del proceso si el primer intento resulta fallido, la supervisión del embarazo y, por supuesto, el parto...

Una vez más, la satisfacción de un deseo humano se ha convertido en próspero negocio para otros. Unos cuantos semidioses con bata verde amasan o ayudan a amasar fortunas vendiendo con palabras rimbombantes un procedimiento sin mayores misterios, pero con mucha controversia ética, legal y social.

 

Sobre brisas y huracanes en Venezuela

Puede que la información no sea totalmente fiable, pero es la mejor que tenemos. Según un estudio de la PFC Energy, recogido en el Financial Times de 22 de octubre de 2008, para equilibrar su balanza por cuenta corriente, Venezuela necesitaría que el petróleo alcanzara un precio de 100$/barril.

El Presidente de la República Bolivariana, Hugo Chavez, ha presentado a la Asamblea Nacional de su país una reformulación de la Ley de Presupuestos para 2009, "ajustando el precio de la cesta petrolera a 40 dólares y el volumen de producción a 3.172.000 barriles diarios", al mismo tiempo que anunciaba en un discurso con su tradicional corte populista que "ni la más mínima brisa de la crisis económica mundial nos ha tocado este año".

La deuda venezolana aumenta a velocidad desorbitada, prácticamente al mismo tiempo que el precio del petróleo se aleja de la cifra de bonanza de 100 $/barril, superando seguramente en la actualidad los 100.000 millones de dólares (más de un año y medio de déficit). A finales de 2008, el gobierno venezolano esperaba que el precio del barril se centrara en 75$. Las estimaciones del sector atribuyen un coste mínimo de 60 $/barril al petróleo venezolano; precios de mercado por debajo de este valor son, por tanto, pérdidas.

La situación es esperpéntica para Venezuela. Pdvsa tiene graves dificultades de producción, y en octubre pasado apenas superaba los dos millones de barriles diarios, habiendo perdido un millón y medio de barriles de capacidad.

Y no toda su producción se traduce en ingresos pues, dada la magnanimidad de su líder con los aliados ideológicos,  hay que deducir más de trescientos mil barriles que se entregan gratuitamente a Cuba y Nicaragua, entre otros. La empresa ha tenido incluso que comprar petróleo para cumplir su compromiso mínimo de entrega a Estados Unidos.

Con la economía mundial en recesión y el precio del petróleo, base de la economía venezolana, muy lejos del nivel objetivo que rentabiliza la producción venezolana y garantiza el interés en poner en explotación nuevos yacimientos, el ideólogo de la nueva Venezuela podrá llamar leves brisas a los vientos huracanados que están hundiendo su economía. 

Las palabras no comen, ni se visten, ni tienen necesidades. Las gentes, sí. La ilusión del presidente venezolano de reinventarse un país aislado de su entorno y pertrechado conceptualmente con cuatro ideas socializantes no tiene viabilidad, y no por culpa de Estados Unidos ni del neocapitalismo.

Carece de viabilidad porque toda su magia está en apoyarlo en la venta de ese regalo natural que es el petróleo y Venezuela, falta de industrias, de productividad, de objetivos, no se sostiene si le fallan los ingresos apetecidos por la venta de su líquido negro a precios cuanto más altos, mejor. La república bolivariana no es exactamente bananera, sino petrolera, pero los efectos sobre el descontrol, la corrupción y la molicie administrativa son parecidos.

En fin, llámelos Chávez como los llame, los vientos económicos le están volcando definitivamente el barco, con todos los venezolanos dentro y sin botes salvavidas. En lugar de insultar a los países que podían ser amigos, amenazar con más privatizaciones sin sentido y alardear de suficiencia presupuestaria de la que carece, sería razonable emitir claras señales de socorro y demandar la cooperación a otros paquebotes cercanos.

Sobre el agua y la economía

El 22 de marzo se celebra el Día Internacional del Agua (1). Es, por tanto, un momento adecuado para reflexionar sobre algunas de las cuestiones que afectan a este líquido que, más allá de los tópicos, ocupa un espacio central en nuestra economía.

La dispar distribución del agua dulce en la superficie terreste es la causa original de la desigualdad en los asentamientos de población, que se concentraron a las orillas de los ríos y lagos. El interés por la costa marítima, por el contrario, fue tardío: del mar venían las naves enemigas y, salvo para la obtención de la pesca, aquella inmensa cantidad de agua que no podía beberse, se mantuvo vista como un obstáculo, una muralla insalvable y hostil, durante muchos siglos.

Hoy, el agua limpia, susceptible de uso inmediato, es escasa. Y no está siempre donde la queremos o necesitamos. El avance científico-sanitario ha puesto de manifiesto que casi toda el agua que se encuentra en la naturaleza debe ser tratada para que podamos beberla sin problemas.

En realidad, no necesitamos mucha agua para vivir. Pero necesitamos cantidades inmensas de agua para la producción agrícola y para sostener las industrias. El agua ha tomado un especial valor como elemento de disfrute, y nuestras sociedades se han acercado masivamente al mar, en especial, allí donde luce el sol más que en otros lugares.

Aunque no necesitamos la misma calidad de agua para todos los usos, apenas si hemos iniciado el análisis de disociar calidad y cantidad.

También deberíamos debatir la cuestión de diferenciar entre el precio y el valor del agua. Desde la concepción voluntarista de que el agua es libre y gratuita, hemos llegado a imponer restricciones a su uso, medidas para recuperarla de la contaminación y, sobre todo, debatimos quién tiene derecho al agua, quién es el dueño del agua y, cuando la vende o entrega a otros, cómo se fija su precio.

Como consecuencia de la evolución respecto a las necesidades del agua, estamos hoy rodeados de guerras por el agua. Todos quieren disponer de ese líquido, que significa riqueza, y reclaman su derecho a gozar de él libremente, o con el menor precio posible. Como es un fluido y puede transportarse con facilidad, se defiende o discute la pertinencia de trasvases, embalses, presas, abducciones, etc.

No es sencillo tomar decisiones al respecto, porque son múltiples los factores que se interfieren y, como en todos los temas en los que hay intereses económicos y sociales, los argumentos se emplean con vehemencia. Se habla de solidaridad en relación con el agua, aunque deberíamos saber que, en este mundo fundamentalmente insolidario, quien defiende, buscando su beneficio, que se debe actuar solidariamente, generalmente está ocultando razones que le perjudicarían.

Estamos a favor de respetar, como principio general, los equilibrios naturales. Si, por razones económicas, sociales o de oportunidad, han de afectarse, debe hacerse desde una perspectiva absolutamente global, en la que los intereses en juego no deben ser juzgados por las partes, sino por el conjunto de la sociedad. Y, desde luego, el precio que ha de pagarse por el agua, ha de cubrir completamente su coste.

Si no fuera así, si algún sector del consumo gozara de precios subvencionados, habría de ser la sociedad, con la legislación correspondiente, la que determinara la cuantía de los apoyos económicos, vigilase su correcto destino y la rentabilidad que se está obteniendo con ellos.

Como no es así, las guerras del agua estánrepletas de la fantasía política del oportunismo, de la deslealtad frente al colectivo, de los más turbios intereses económicos.

Buen día, agua. Cuántas mentiras se dicen en tu nombre. Qué sencillo resulta ensuciar tu esencia, confundiendo derechos y deberes, oponiendo con la misma fuerza, argumentos hechos de verdades y falacias.

(1) El 22 de diciembre de 1992, con la resolución 47/193 , la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró que el Día Mundial del Agua se celebraría el 22 de marzo, a partir de 1993.

Sobre democracia, partidos políticos y participación ciudadana

La situación de la política en España es preocupante. Los escándalos de corrupción están a la orden del día, pero la sospecha que se está afincando en el ciudadano es que lo que se conoce es solamente la punta de un iceberg.

Se trata de una doble corrupción. Junto a responsables políticos que se han enriquecido por sus actuaciones en el ejercicio de su cargo público, las investigaciones judiciales destapan casos en los que se han visto involucradas personas que tenían o tienen la responsabilidad de la tesorería de los partidos políticos.

La falta de transparencia en las adjudicaciones de obras y servicios, la complejidad de las licitaciones, en las que los pliegos de condiciones han sido preparados -en muchos casos- para favorecer a una determinada compañía, es una cara de la moneda. La otra la constituye el escándalo del régimen de vida lujosa que llevan algunos representantes del pueblo, injustificables desde el punto de vista de su sueldo oficial.

Puede entenderse -mal, desde luego- el interés de los partidos políticos en ocultar la realidad de sus artimañas para quedarse con un porcentaje de los importes de las decisiones de ejecutar presupuestos de las obras que necesita toda la ciudadanía. Pero no puede justificarse que la totalidad de los militantes de los partidos ignoren esas prácticas corruptas.

Debe exigirse transparencia y democracia interna a los partidos. Ellos son, hoy por hoy, la base de nuestra democracia. Que sus dirigentes utilicen ese mecanismo de representación para lucrarse o para reforzar la financiación de las organizaciones políticas es una vergüenza.

No debemos depender para aclarar esta oscura cuestión del trabajo judicial. No hace falta aguardar a ninguna denuncia. Los propios militantes han de exigir claridad en las cuentas, transparencia en las economías de sus dirigentes, lealtad con el electorado.

De otra forma, sospecharíamos que son todos cómplices de un fraude mayúsculo a nuestro bien más preciado.

Y, por cierto, tampoco se justifica la utilización, al volver a la vida privada, de los conocimientos atesorados en el ejercicio público, ocupando importantes puestos en las empresas que solo quedarían justificados o como recompensa a desconocidos favores, valoración de nuevos méritos en los candidatos por mor de su desempeño de la tarea administrativa o utilización interesada de los contactos con los viejos compañeros de partido... ¿O se nos olvida algo más?

Sobre el gurumelo y las fiestas de primavera en Calañas

Sobre el gurumelo y las fiestas de primavera en Calañas

(Este artículo fue publicado el 8 de marzo de 2009 en este Cuaderno, pero, por razones desconocidas, no figuraba referenciado en Blogia, por lo que lo repetimos aquí)

La palabra grurumelo tal vez no signifique aún nada para muchos de los que lean este comentario, pero es uno de los ejes de desarrollo comarcal del Andévalo y la Sierra de Aracena.

Estamos hablando de la Amanita Ponderosa, una seta muy singular, que viene recogiéndose en la zona desde hace mucho tiempo y, desde hace no más de ocho o diez años, con la difusión de las inquietudes de esa "nueva cocina" que significa el retorno a los sabores y procedimientos de la cocina de la abuela, ha pasado a obtener un lugar de honor en los restaurantes de Huelva, de Badajoz y del Alentejo límitrofes, en una mancha que se extiende como el aceite.

Inolvidables platos que tienen como protagonista a ese cogumelo singular y que se preparan con la sencillez de lo que no necesita enmascararse para llamar la atención. Ceviche de gurumelos, sopa de gurumelos, revuelto de gurumelos y gambas, potaje de garbanzos con choco y gurumelos, liebre con gurumelos, etc. y que se pueden degustar, sobre todo en la temporada de recogida (es una seta de final de invierno y comienzo de primavera), en los restaurantes, bares y fondas de la zona.

La Asociación de Ingenieros de Montes y la Universidad de Huelva han organizado en torno al gurumelo unas Jornadas que se celebraron en el campus de la Rábida el día 6 de marzo de 2009, y que se completaron con una salida al campo, al día siguiente, en una mancha de jaras, cantuesos y encinas ubicada en las cercanías de Calañas. 

Luis Romero de la Osa, técnico, micólogo y aficionado gastrónomo, uno de los conferenciantes del día 6, habló sobre las setas de Huelva y, en particular, del gurumelo, ilustrando sobre la forma de diferenciar esta seta de su peligrosa prima mortal, la Amanita verna. Las dos setas nacen en primavera, tienen hábitats similares, pertenecen al mismo género fúngico y, cuando se recogen gurumelos en fase de huevo (lo que suele hacerse así, pues se entiende que es cuando están más sabrosos), resulta especialmente fácil confundirse.

La diferenciación visual ha de basarse en dos características: a) la amanita ponderosa -el gurumelo-, enrojece al tacto: es imprescindible, en absolutamente todos los gurumelos recogidos, realizar una incisión con la navaja o la uña, levantando un poco de la carne bajo la piel, y comprobar que, al poco tiempo, toma un color rosado o pardo. b) la amanita ponderosa huele a gurumelo. Más o menos, pero tiene un olor definido, peculiar, que no tiene sentido decir que es "olor a tierra", porque se encuentra en tierra, y, claro está, cuando se le descubre enterrado, huele siempre a tierra algo húmeda.

Otras características son menos claras: la parte inferior de la volva del gurumelo es más redondeada que la de la amanita verna, que tiende a terminar en forma picuda. Cuando se ha desarrollado, la diferenciación es ya sencilla, pues el gurumelo empardece en el sombrero, y la esporada tiñe de pardo rosáceo las láminas.

El Ayuntamiento de Calañas, apoyando la relanzada Asociación Micológica del Gurumelo, convocó para los días 7 y 8 su propia celebración de exaltación de las virtudes de esta seta.

Fue un acierto de ambos grupos de organizadores, que dieran continuidad y encaje a la información técnica, con una convocatoria popular a los calañeses, al abrigo de la amena charla del "maestro" Tomás Jarillo (bajo el título "Calañas y el gurumelo"),  arropado con el cante de varios fandangos dedicados a esta seta (interpretados por Gonzalo Clavero y Francisco José Jiménez).

El día 8 se celebró una fiesta campera popular, con degustación del gurumelo por varios miles de personas, y la presidencia satisfecha -cómo no- del alcalde calañés, Fernando Recio. La afluencia de público superó las previsiones más optimistas.

Los asistentes a las jornadas técnicas tuvieron ocasión de escuchar a algunos de los mejores micólogos de España y, desde luego, a los especialistas en los temas relacionados directamente con el gurumelo o, como en el caso del abogado soriano José Miguel García Asensio, ofreciendo una reflexión jurídica tan atractiva como fundamenta´da sobre la necesidad de regulación de los aprovechamientos micológicos.

Para no hacer más largo este comentario, nos referiremos a las restantes conferencias en los próximos días. Todas ellas, adelantamos, de gran nivel, confirmando el éxito organizativo de nuestro colega de montes y amigo, Rafael Ceballos, alma y artífice de las jornadas técnicas.

Sobre los abrazos rotos y el celuloide rancio

"Los abrazos rotos", la película con guión y dirección de Pedro Almodóvar que se presenta al público en esta segunda quincena de marzo de 2009, es un buen título para una mala película.

La expectación creada no ha sido satisfecha y, aunque la crítica pagada y los incondicionales de Almodóvar intenten poner algunos apoyos al descalabro, quienes hayan visto la película con libertad se convertirán en implacables detractores que difundirán la pésima nueva: Los abrazos rotos tiene un guión fallido y, sin ser exactamente un bodrio, es una película aburrida, insulsa, construída sobre cuatro pinceladas tópicas, sin fuerza.

No tiene porqué preocuparse Almodóvar, porque todos los genios cometen pifias. Woody Allen, sin ir más lejos, está en una senda parecida, que tiene como elemento común, justamente a la pobre gran actriz Penélope Cruz, a la que no hemos vuelto a ver en un papel a su medida desde Volver o, tal vez -ay-, desde La niña de mis ojos.

Un sector del público de la sesión de tarde a la que asistimos, rió educadamente alguna de las torpes gracias del guión. Sonaban a risitas de amas de casa setentonas.

Los comentarios a la salida eran coincidentes: la peor película de Almodóvar. Celuloide rancio. Y el guiño del manchego a su mejor película, Mujeres al borde de un ataque de nervios, para darle cancha a Carmen Machi, un empaste de urgencia sin sentido...como otros,  bastantepeores, de los que el filme está sobrado.

La crisis de ideas contagia, inexorable, a todos los sectores. Algunos pueden volver a ver sus propias películas, recordar el clímax de sus mejores obras, intentar repetir los esquemas que les condujeron al éxito y a la victoria, tratando de reencontrarse. Es un consuelo para ellos tener dónde buscar.

El resto, solo podemos esperar a que ellos se recuperen del bajón y, ojalá, no hagan caso de esos aduladores sin criterio que no juzgan, simplemente aplauden convulsamente hasta los fiascos del artista, sin entender, sin valorar, sin ejercer de orientadores.

Sobre la excitación de la primavera

Que la primavera la sangre altera lo saben hasta en los conventos de clausura (suponemos). Con el final del invierno, la naturaleza dormida estalla de golpe, y esa eclosión simultánea y contagiosa se propaga por todos los escalones del mundo animado.

Los seres superiores sentimos también esa emoción, que se traduce en experimentar una alegría especial, un deseo de encontrar y manifestar a los demás que estamos otra vez, después del letargo invernal, dispuestos a todo, a empezar de nuevo un ciclo.

¿Poesía? No tenemos más que mirar alrededor y observar cómo las aves preparan sus nidos, y los enamorados bípedos se arrullan en cualquier esquina. Para alegrarnos la vista, las faldas se acortan, los escotes se prolongan, y las ciudades y pueblos se llenan otra vez de jóvenes -ellas y ellos- dispuestos a la aventura del amor.

Bienvenida, primavera. Contágialo todo. Entra a raudales por las esquinas de nuestra falta de imaginación, de nuestra apatía, de la sensación de desánimo y derrota. Dános la fuerza de la juventud, de los que creen a pies juntillas, sin saber la respuesta, que cualquier problema tiene solución. Llénanos de esperanza.

Sobre María y José, una reflexión respetuosa

Para los cristianos, María y José son dos personajes que representan la culminación de lo humano, y que tuvieron la gracia especial de ser puestos en contacto especial con lo divino, actuando como guías y cuidadores muy cualificados de Quien se había decidido a dar una vuelta por lo creado, para ver cómo les iba a sus criaturas, no ya desde arriba, sino desde dentro.

Invención humana, mito sublimado o realidad imaginada por la misma divinidad, resulta interesante analizar ciertos detalles de ese trío -Jesús, María, José-, bajo cuya advocación varias Iglesias han escenificado una parte sustancial de la historia de los últimos siglos. Y, aunque perdido mucho poder de convicción, aún lo siguen intentando.

El Dios cristiano es varón y reúne en su figura las características viriles más rancias: es justiciero, implacable -incluso con su Hijo-, ausente, enigmático, guerrero, omnímodo pero tacaño. Su pareja humana es maternal, inocente, sensible, tímida, espléndida con lo poco que tiene, y hogareña. José es el perfecto criado:  trabajador, honrado, bien mandado, iletrado, ingenuo.

La Iglesia -todas las iglesias en realidad, pero nos estamos refiriendo, sobre todo, a la católica- se ha reservado para sí la comunicación con ese Dios inaccesible, al que ha interpretado, moldeado, dirigido, retraído o lanzado como le pareció conveniente. Pero nos ha entregado a los fieles a dos figuras encantadoras. María, toda sencillez y simpleza, modelo para todas las mujeres, en especial, de las madres. Y José, igualmente modelo de sumisión y laboriosidad, ejemplo para todos los hombres de buena voluntad, en especial, de los padres.

Los tiempos han cambiado. Las mujeres son hoy iguales -por lo menos, porque están en fase rampante- a los varones.. La preocupación por las hierofanías ha cedido terreno a otras obsesiones hedonistas. El poder de convocatoria de lo religioso es muy inferior a los llamados espectáculos de masas en donde no se reclama ninguna atención para las almas.  

La velocidad de los cambios no impide, sin embargo, que la curia nos siga transmitiendo los mensajes de la divinidad a los demás humanos, con atención especial a los últimos reductos de educados en la fe católica, destinatarios predilectos. Ni preservativos, ni matrimonio homosexual, ni interrupción voluntaria de embarazo, ni relaciones sexuales antes del santo matrimonio.

Demasiada preocupación por lo sexual tiene en esta época la divinidad, por lo que parece. Antes andaba por otros derroteros.