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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre ahorro energético en edificaciones

En el salón de Actos de Promomadrid, en Suero de Quiñones, se hizo nuevamente la presentación de las medidas para ahorro energético en edificaciones, con la entrega a los asistentes de la Guía de Rehabilitación Energética que publica la Comunidad, con otros patrocinios.

Habló el director de Industria, Energía y Minas de la C.A. (nostálgica denominación para esta actividad administrativa), el ingeniero de Minas Carlos López Jimeno, dando una visión técnico-política de los logros en materia de ahorro energético de Madrid, que concentra más del 10% (11,5 Mill tep) del consumo energético primario nacional. Los 2,657 Mtep de consumo de energía final se concentran fundamentalmente en los sectores de transporte (49,8%) y doméstico (23,0%), como corresponde a la alta densidad demográfica de la región. (760,1 hab/km2 frente a la media necional de 89).

López Jimeno defendió como más eficaz, desde el punto de vista energético, conceder ayudas a la rehabilitación que dedicarlas a las nuevas viviendas. El parque de viviendas antiguas (anteriores a 1980) es determinante, y reducir el 10% del consumo (1,1 Mtep) es más factible que duplicar los 400.000 tep que se producen actualmente en la región en renovables.

Acusó también -ya se intuye a quién- de que se estén concediendo ayudas para instalar calderas atmosféricas en viviendas de protección oficial, lo que implica incluso un riesgo para los propietarios. Y anunció, como primicia, un Plan Renove para ventanas y acristalamientos, que contará con el apoyo de una Asociación del sector (¿Andima?). Animó a utilizar las ayudas, ya que "en ocasiones no se ejecuta el 100% del Presupuesto".

Yago Massó (Andimat), que recordó que todas las casas construídas antes del 80 no tienen aislamiento y, por tanto, cualquier actuación sobre ellas implica un ahorro de energía, expuso que la mentalidad española en relación con la rehabilitación es inversa de la europea. Aquí se rehabilitan solo 1 de cada 4 viviendas, en tanto que la media europea es de 3 rehabilitadas frente a 1 de nueva construcción.

Eduardo de Ramos Vilariño, de Saint Gobain, hizo la presentación de múltiples opciones de mejora energética en edificios, centrándose en el cambio de los vidrios monolíticos (con transmitancia U de 5,7 w/m2k) hasta los de doble acristalamiento reforzado (Climalit plus planitherm, con transmitancias de 2,5 a 1,4 w/m2k).

Como el consumo energético se distribuye entre 65-75% en el vidrio y el 25-35% en los marcos, las actuaciones deberán concentrarse sobre los vidrios, siendo especialmente fáciles de ejecutar, ya que no precisan, por lo general, intervenciones de albañilería y se pueden realizar en un par de horas, con ventajas sustanciales, tanto en cuanto al ahorro propiamente dicho, como en cuanto a la sensación de bienestar (por controlar la aportación solar, respetando la estética y consiguiendo baja emisividad, rompiendo los puentes térmicos). 

Sobre la gestión de las crisis económicas

De vez en cuando se producen reajustes entre los agentes socioeconómicos. Son los asentamientos de las placas tectónicas imaginarias que componen los sustratos geológicos de nuestro estado de bienestar. En el reparto de las plusvalías por el mercado -esa fórmula imperfecta, pero imprescindible de distribuir los productos generados por una combinación afortunada de recursos naturales, mano de obra y tecnologías-, hay momentos en que los afectados negativamente son muchos, y, entonces, la situación se define oficialmente como "crisis".

Cuando empiezan a aparecer grietas en el sistema, se generan comportamientos estereotipados (al fin y al cabo, no es la primera vez que nos sucede; no será la última), que resumimos así:

a) los que están en los mandos de la gestión política, niegan la gravedad de la crisis y tratan de peinar los indicadores; los que están en la oposición, exageran la situación y acusan de inoperancia e incapacidad al Gobierno

b) los agentes empresariales más poderosos se concentran en los sectores en los que el riesgo es menor, procurando liberarse de gastos generales y aumentando sus inmobilizados; las agentes empresariales más débiles se van, desde la suspensión de pagos a la ruina; sus activos utilzables son adquiridos por los primeros.

c) se reduce la contratación laboral y se aumentan los despidos, presionando sobre el consumo y bienestar familiar, que consume sus ahorros en bienes de primera necesidad, al ver reducidos sus ingresos; aumenta la inestabilidad social y el malestar, propiciando huelgas, protestas y conduciendo al cambio de gobierno; en los países menos civilizados, una crisis profunda puede provocar revueltas, guerras civiles y hasta invasiones pacificadoras de los países que tutelan el orden mundial, por mandato divino.

d) aumenta la religiosidad, y la devoción hacia recetas estrafalarias o imposibles. Por lo general, la crisis se resuelve sola. Los economistas y otros estudiosos aprovechamos entonces para escribir un libro sobre las propuestas que, en nuestra estimación, han resultado factores de éxito o debieran haberlo sido de haberse adoptado. El mercado continúa, algo más limpio de debilidades, y sigue comiéndose las plusvalías, si las hay; si no las hay, se come las uñas.

Sobre la calidad de la inmigración como instrumento político

Los inmigrantes, en su mayoría, son gentes que en sus países de origen no tienen las ventajas y posibilidades que les ofrecen sus potenciales países de acogida. No pretendemos abundar en las verdades de Perogrullo, pero el que emigra está dispuesto a sacrificar algunas opciones de su país de origen a cambio de la incertidumbre que siempre produce tratar de incrustarse en una escala social en la que se le valora por debajo de su formación y actitudes.

Ignorar que un alto porcentaje de inmigrantes cambian estatus por dinero, sería cerrar los ojos a la realidad inmigratoria. Los que emigran son mejores que los que quedan: más valientes, más jóvenes, más entregados, mejor preparados.

Los países desarrollados, sobre todo, lo que necesitan, son trabajadores en los sectores y cualificaciones que los naturales del país ya no quieren: servicio doméstico, construcción no cualificada, dependientes de supermercado, camareros de hostelería a jornada partida, etc.

Pretender que los inmigrantes se integren en la realidad social de los países de acogida es un encomiable desideratum, pero resulta, en general, utópico. A medida que la formación del inmigrante aumenta (o se hace valer, porque no hay que olvidar que el efecto llamada y la posibilidad de los altos salarios del desarrollo hacen que muchos de los advenedizos tengan cualificaciones importantes), la resistencia a su integración aumenta.

Una correcta política de emigración exige, por tanto, el acuerdo entre los dos países, donante y receptor, de forma que se facilite el retorno de una parte sustancial de quienes han venido atraídos por la posibilidad de ahorrar unos dineros realizando unos trabajos que, en su país, a lo mejor, se avergonzarían de tener que realizar, pero que en el país receptor están muy bien remunerados relativamente.

Esa política leal exigiría, igualmente, las ayudas a la formación en origen, y la selección de aspirantes para difereciar entre los que vienen con deseos de integrarse y los que vienen con la voluntad de marcharse con sus ahorros. Por eso, la mejor ayuda que pudiera prestarse a los países en desarrollo es conseguir que los más cualificados se queden allá, dotándoles de equipos, prestaciones y estímulos a su cualificación, complementándola con la formación de los inmigrantes para que puedan retornar, con los dineros ahorrados, y con mejores perspectivas de ayudar al crecimiento de sus países de origen.

Sobre la pasión patriótica y el fútbol

S.M. El Rey de España está feliz y orgulloso de que España haya vencido a Italia en los cuartos de final de la Copa de Europa de 2008. El último zapatero remendón de la Corte está feliz y orgulloso de lo mismo. El carácter unificador del fútbol para resolver de forma incuestionable las diferencias posibles entre los estamentos de nuestro país queda así demostrado.

Somos un Estado plural, polisémico, poliédrico y en descomposición, anunciada por algunos sectores, desde un Estado de autonomías  con la Monarquía como su forma de Jefatura, hacia un Estado federal republicano (previas, suponemos, profundas reformas constitucionales). Pero un balón y once atletas moviéndose más o menos al azar en una Hectárea de terreno nos unen como ninguna otra actividad. Se olvida la crisis, se paralizan las ciudades, se marginan las preocupaciones. 

A por ellos. Sean quienes sean, los de enfrente. Esos "otros", igualmente apoyados por una afición entregada, que se juega también la honorabilidad, la alegría y la tristeza con las que han esquematizado su pasión por vencer, trasladándola al mismo campo de actividad: el del fútbol. Se trata de demostrar que somos los mejores. ¿En qué?. No en meter una bola de más en una portería. En todo. Un país que gana al fútbol es el mejor en todo.

Aunque algunos extremistas -catalanistas, sobre todo, por lo que hemos observado directamente- alardeen de que no se emocionan por los resultados del equipo de fútbol español en ese campeonato de Austria, sabemos que es falso. Intuimos incluso que siguen por radio o por televisión las evoluciones del equipo de jóvenes que dirige Luis Aragonés, que además es "de la misma quinta" que el Rey. Conjuramos a gritos desde el borde del terreno de juego la gafería. Somos 20 millones de chamanes, por lo menos. Botando en la plaza de Colón o llevando velas a la Moreneta. Con descaro o a hurtadillas, todos vivimos la euforia de ganar.

Fran-Cesc Fábregas, autor del último gol de la tanda de penaltis, que propició el pase glorioso a las semifinales que nos harán los mejores-en-todo-del-mundo, es el héroe catalán más querido en España desde ayer, día 22 de junio de 2008. Héroe por haber marcado un gol decisivo con el equipo de España. Está solo un par de infinitésimos más bajo en la estimación infinita que profesamos a Iker Casillas, cuya ejemplar humildad y sencillez encajan con el momento únicamente para hacerlo más sublime; estamos en el terreno de los incomensurables.

Así se aglutina país, se hace pasión patriótica. Bieeen. Somos los que mejor jugamos al fútbol en Europa. Los mejooores. Qué se habrán creído. Tendremos algo más que celebrar ya desde el próximo jueves. Habremos vencido dos veces a Rusia, la de la ensaladilla y los polvorones de la Estepa. España, España, Espaaaaña... Qué final se intuye: Alemania-España. ¡Campeooones! ¿Quién ha gritado allá abajo Turquía-Rusia? ¡Traidor!

Sobre talantes y fisionomías en la derecha española

El Congreso del Partido Popular en Valencia, que se celebró los días 20 a 22 de junio de 2008, ha permitido el análisis de la escenificación de las diferentes líneas de canalización de la derecha española hacia el poder. Un ejercicio ilustrativo y hasta divertido.

No tenemos claro que la representación de sus posiciones que han hecho las cabezas visibles del PP sea exactamente la que define las diferentes maneras de entender la derecha por parte de sus simpatizantes, es decir, la conservación más o menos matizada de lo que se tiene. Una situación de resistencia a la que se ha conseguido dar el nombre genial de centro reformista, usurpando así la denominación posible para la socialdemocracia moderada, que tendrá que buscarse otro apelativo.

Aunque bien pudiera significarse la diferencia ideológica como "reformista hacia atrás" o "reformista hacia delante", para lo que se necesitaría que se perfilasen algo más las posturas de los dos partidos en oposición, cosa, desde luego, imposible hasta que se consiga superar la crisis, desaceleración o precipitación económica, porque en épocas de crisis, todos somos reformistas hacia atrás.

Pero lo que siempre distingue a la derecha de la izquierda en España es, sin duda, el talante y la fisionomía. El atuendo, los pelos, las actitudes, están incrustados en la forma de entender la ideología. En Valencia han resurgido, con todo esplendor, para la pequeña historia de la política española, esos testimonios de las actitudes, talantes y fisionomías de los líderes de la actual derecha española.

Magnífico, en primer lugar, José María Aznar. Aunque no tenga ahora papel estelar, mantiene sus actitudes de prima dona, y su público le quiere ver aunque solo tenga ya opción a los cameos en la representación donde ofician otros de actores y actrices principales. Se recuerda su interpretación de éxito del "Váyase, señor González", equiparable al "Ja soc aquí", o al "Disparad sobre nosotros, el enemigo está dentro", de otros líderes y momentos históricos.

Su  fisionomía, en fase adaptativa permanente, ha lucido estos días perfectamente. Larga melena a lo joven terrible, combinado con depilación supralabial, medida entrada triunfal extemporánea, interrumpiendo el libreto.  Qué decir de la forma medida de repartir sus abrazos y besos -espléndida, larga, con los que ama, cicatera, descuidada, con los que reprueba-.

Aznar es la viva representación de quien se cree con toda la razón, árbitro definitivo y supraterrenal de sus compañeros del partido que llevó a las más altas cumbres. Esa es la derecha que quiere ver mucha gente de bien. El está ahora de vacaciones, y quiere demostrar al mundo que lo está pasando bien -las procesiones sicológicas siempre van por dentro-, que ha triunfado para la eternidad. Ha querido con su actitud y porte, extender un mensaje de reprobación a los mortales que aún se mueven en el ruedo político y, en particular, a aquellos de los que discrepa: no los sacará del fango, les corresponde pechar con su purgatorio de expiación.

Aceptable en su papel Angel Acebes, el fiel caído en cumplimiento de una misión de servicio. Su mutis es definitivo, y los que han gustado de su representación, emotiva hasta el final, es justo que lloren. Contrapunto para el equilibrio es el momento de Javier Arenas, aparentemente reforzado en su papel de garantizar que allí no ha pasado nada, jugando un poco al papel de traidorzuelo, pero manteniendo opciones de doble espía.

Qué decir de Alberto Ruiz Gallardón, todo un modelo de la capacidad para llegar a un sitio de honor, combinando, además de su gestión personal en lo público, las dotes de maniobra, después de anunciar que se retira despechado, solo con la intención de desviar la atención, mientras da consuelo y poder al líder en malos momentos, apoyándolo con su fuerte brazo, consciente de que hay que estar allí, junto a Rajoy, para alcanzar lo que se desea: la presidencia del Gobierno de España. Ha tenido que apoyarse en un dinosaurio con inmensa memoria selectiva, Manuel Fraga, pero cree que no le pasarán factura.

Con todo, quien se ha de llevar los honores principales de este Congreso, y también en cuanto al talante demostrado, es Mariano Rajoy. Ha conducido la crisis perfectamente, a lo José Tomás, retando a los críticos a que dieran la cara, y aguantando las tarascadas con brillantes estatuarios, con el público temiendo por su vida. Qué alivio haberlo visto salir por la puerta grande.

Desde los tiempos en que se combatió por la realeza a los comuneros no se veía una estrategia tan pulida. Movilizó con conocimiento de los entresijos del aparato a quienes podían dar los apoyos principales, ganando la batalla al ocupar primero las plazas estratégicas de enrededor y dejando saber a los opositores -manifiestos o tapados- que si se obstinaban en la revuelta, cosecharían un estrepitoso fracaso que les costaría la cabeza para siempre. 

Vuelto a la normalidad, la actitud de Rajoy será la de un opositor respetable, buena persona, incluso buenón, terco y recio en mantenella y no enmendalla, actitud en la que los buenos fajadores llevan las de ganar, porque perseveran.

Se perfila así, en nuestra opinión, el camino hacia la Presidencia de Gobierno de Mariano Rajoy. La situación económica, de seguir el deterioro que está sufriendo, será su mejor aliado. Solo le queda ahora convencer a Esperanza Aguirre de que la vicepresidencia primera de Gobierno es suficiente para colmar las aspiraciones de la política más curtida que tiene la derecha (da gusta oirla, y hasta verla), y desear que Madrid sea nominada Ciudad Olímpica, con lo que Alberto Ruiz Gallardón se encontrará distraído cuando se presente la moción de censura al gobierno de Rodríguez Zapatero.

Sobre el estado de derecho o del abuso de derecho

Una de las expresiones más utilizadas por los políticos, cuando se les pide que comenten alguna actuación de la que pudiera deducirse una opinión controvertible es que "nos encontramos en un Estado de Derecho y hay que dejar actuar a los jueces". Por ello, hay que esperar al final de los procesos judiciales en curso, acatar los fallos contenidos en las sentencias y respetar la independencia judicial, no interfiriendo con los "secretos del sumario".

No hay que exagerar. La independencia judicial es un valor importante de las sociedades modernas, pero los jueces también están sometidos, ellos mismos, a las normas del Estado de Derecho, como lo demuestran algunos casos en que se han visto procesados y condenados, además de los múltiples ejemplos de causas civiles en las que jueces y  magistrados han debido ventilar sus diferencias con otros mortales y/o las organizaciones que dirigen.

Al margen de las singulares -y, por supuesto, en algunos puntos, objetables- formas que tienen las sociedades democráticas para elegir a sus jueces, la existencia del marco jurídico que las fuerzas sociales han venido configurando, a través de los años (con más celeridad, desde luego, en los últimos tiempos), configura un corpus de referencia y pautas de actuación que son garantía de la existencia, tanto de unas reglas de juego como de unos árbitros, para sancionar a quienes las incumplen.

Pero seríamos ingenuos si no tuviéramos en cuenta también que nuestro Estado de Derecho genera como un hijo aberrante, un estado o situación de abuso de derecho.

Las normas legales, -y no solamente las llamadas normas en blanco-, dejan puertas abiertas para que los que se creen titulares de derechos subjetivos, las utilicen, en la apariencia de cumplir con ellas, actuando en beneficio propio o de otros, y causando con ello daños a la sociedad o a terceros.

No haría falta ser un gran observador para reconocer que nuestra sociedad está plagada de acciones con abuso de derecho, por no decir ya, con ignorancia del mismo, es decir, abusando de una posición económica (o política, o social) dominante. Viene en apoyo de estos contraventores malévolos, la lentitud de la administración de la Justicia, la ignorancia jurídica y falta de experiencia social de muchos jueces y el marco de interrelaciones de favores, afectos, contubernios, que se crea siempre, incluso en las sociedades que se creen amparadas por un Estado de Derecho fuerte.

Es la ley del más fuerte, que emerge continuamente en la selva jurídica, como una mala hierba. Por culpa de ella, se comenten continuamente irregularidades que nadie se atreve a denunciar, se alargan procesos con dilaciones artificiosas que prolongan el abuso o hacen renunciar a quien no tiene dinero para continuar, se resuelven con amenazas las discrepancias de quienes tienen menos que perder, pero más vital para ellos: empleo, vivienda, bienestar personal...

No hay otra forma de combatir el abuso del derecho que desde una sociedad atenta a detectar estos excesos de los abusones, sancionándolos también extrajudicialmente, con la mejor arma puesta a disposición de un pueblo maduro: con el desprecio social.

Hace falta mucha madurez, conocimientos jurídicos, dinero, paciencia y valentía para que los creadores de las situaciones de abuso del derecho más graves, es decir, los más poderosos, los que pretenden y lamentablemente a menudo consiguen, tener "la ley de su lado" (esa Justicia que ve por los descosidos de la venda), sufran su castigo, sean apeados de su pedestal de suficiencia por la fuerza de una ética universal que nunca alcanzaremos a dejar suficientemente reflejada ni en los compendios legales ni siquiera en los libros donde se analizan las glorias y servidumbres de los guardianes del Derecho.

(N.B. Se ha procurado diferencias en este Comentario entre "Estado de Derecho"  y "estado de abuso de derecho" -situación-)

Sobre el Reglamento REACH y la evaluación del riesgo ambiental

El REACH (acróstico con el que se conoce el Reglamento nº 1907/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo) es el Reglamento de la Unión que se dirige al registro, evaluación, autorización y restricción -en la producción, difusión y empleo- de las sustancias y preparados químicos. Toma su nombre de la denominación inglesa: Registration, Evaluation, Authorisation and Restriction of Chemicals.

Tiene vigencia desde el 1 de junio de 2007 y, desde entonces, -al menos- trae de cabeza a las industrias químicas de Europa, por su rigidez y dificultades de cumplimiento, en particular, en lo que se refiere a la necesidad de garantizar la cubrición de los riesgos ambientales. Riesgos que, como sin duda guardan memoria los lectores de este Cuaderno, pueden causar -además de muertes y daños a personas, de valoración objetiva imposible- deterioros ambientales muy  graves, cuya restitución puede acarrear desembolsos cuantiosos a la empresa causante o a la compañía aseguradora que haya asumido la cubrición de ese riesgo ambiental.

Hemos escrito ya en otro momento sobre la Ley de Responsabilidad Ambiental, con la que este Reglamento comunitario interfiere en varios aspectos. Remitimos al lector curioso a esta referencia, sin perjuicio de que, siendo el tema tan importante, volveremos otras veces a tratar el asunto.

Sobre Alsocaire y su difusión

Existe la opción de que los lectores puedan recibir las más de doscientas Entradas de este Blog desde su comienzo hasta la fecha, recopiladas en formato pdf.

Rogamos a los interesados envien un comentario al respecto, indicando su verdadero correo electrónico (que permanece oculto para difusión exterior), y nos pondremos en contacto con él/ella.

Sobre la caja b (la cajita) de los partidos políticos

Se está asistiendo en estos momentos al destape judicial de un nuevo caso de corrupción política en España. Se presenta esta vez en Estepona (Málaga) y afecta, por lo desvelado hasta ahora, al alcalde socialista y a algunos de los concejales de esta población, además de a una trama cuyo alcance y urdimbre está desvelando la juez que se encarga del caso, en colaboración con la Fiscalía anticorrupción de Andalucía.

Parece ser que los detenidos y sus cómplices, en cooperación necesaria con algunos empresarios, y con la cobertura agradecida de un par de bufetes de abogados, cobraban comisiones por la adjudicación de terrenos y obras públicas. Parte del dinero se dirigía al sostenimiento del partido y otra parte la retenían los cobradores, en pago de sus servicios... y en cobertura por los riesgos asumidos.

Como sucede cuando se destapa uno de estos casos, las circunstancias concurrentes son parecidas: por un lado, se encuentran gentes que vivían por encima de las posibilidades que cabría derivar de sus salarios u honorarios y, por otra, no faltan espontáneos que confirman la sospecha generalizada del pueblo llano de que algo irregular se cuece en muchas cocinas administrativas.

Ahora le ha tocado al PSOE, pero otras veces fue el caso también de cargos significativos del PP y, a falta de una investigación exhaustiva en las hemerotecas, no es difícil imaginar que también IU, Convergencia, PNV, PRC y todas  cuantas agrupaciones y siglas que se ocupan en dirigir nuestras cosas públicas, también habrán tenido o tendrán que vérselas con el sonrojo de tener que expulsar de militancia a sus esforzados cogidos in fraganti.

Víctimas caídas en manifestación del amor a su causa y del reprobable deseo de compensar con algún ingreso extra la dura tarea que -siempre mal remunerada- implica dedicarse a tratar de enderezar este país.

Resulta, sin embargo, difícil imaginar que los dirigentes del partido no estuvieran enterados de la procedencia de los dineros que, -es un suponer también-, los implicados ahora al descubierto, entregarían de forma contante y sonante en la cajita de los responsables de las finanzas de su credo. "Aquí tienes el porcentaje que hemos recaudado hasta ahora". "Gracias en nombre de los compañeros", sería el posible diálogo entre quienes hacían circular los involutos.

No hay que rasgarse las vestiduras. Antes de que el Alzheimer hiciese mella en el cerebro del Honorable exPresident Maragall, algo se había traslucido en el fragor de un intercambio dialéctico en el Parlament, luego desmentido y atribuído a una simple hipótesis de trabajo intelectual. Se habló entonces del "tres por ciento" que le dolía a un compañero de coalición de gobierno.

No es una cifra descabellada. Si la sumamos al uno por ciento dedicado a la cultura, al seis por ciento del beneficio empresarial y al cinco o diez por ciento de los gastos generales, no es difícil introducir todos estos sumandos en el cálculo de una oferta para cualquier licitación o concurso público.

Ejemplos de peajes descubiertos por la adjudicación de obras y servicios públicos, hay muchos. Desde el caso Ave-Siemens hasta el penúltimp estriptís, no faltan ni faltarán; aunque, considerado con rigor, más bien, sobran.

Todos los partidos y todas las empresas que se precien tienen códigos deontológicos que prohiben y castigan estas prácticas abominadas. Gracias a ellos, sin duda, los sancta sanctorum de las instituciones están a salvo de sospecha. Los que caen son, únicamente, aquellos a los que tocó la china de una investigación judicial, la denuncia de un colega de la oposición o, como en Estepona, y por lo que se cuenta, la delación de unos compañeros de partido que, queremos creer, se escandalizaron de estas prácticas.

Porque lo que nos resistimos a pensar que les hubiera podido guiar el despecho por no haber participado en el reparto.

A por ellos. Ojalá que la investigación sistemática de todos los casos de corruptelas en adjudicaciones de concursos y licencias no nos haga correr el riesgo de que se nos caigan todos los palos del sombrajo que sostienen los Presupuestos de las administraciones.

Porque, además, debemos dar ejemplo. "Corruption, según el ex-presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, "is one of the greaterst inhibiting forces to equitable development and to the combating of poverty. For many, it constitutes the difference between life and death."

Sobre trofeos y méritos

Los plumajes son, en nuestra sociedad, más importantes que los méritos. Por ello, hay toda una corriente de efluvios malolientes que alimenta la consecución de plumajes con los que adornan la carencia de méritos.

Los ejemplos son innumerables. Personajes que se mueven con absoluta tranquilidad con alarde de títulos académicos que jamás han conseguido. Desde altos cargos de la administración hasta el fontanero que nos deja un papel con el móvil en el buzón.

Han florecido los currícula engordados sin rubor. Estudios en Norteamérica, master inventados de las más variadas versiones imaginativas que pretenden elevar algunos peldaños por encima de los demás mortales los méritos de los engañiflantes.Titulaciones de grado medio mostradas como competencia adecuada para realizar complejos proyectos. 

Nos contaba ayer el director del Centro de Enseñanza y Protección de la Naturaleza de Cañada Real que unos furtivos, hace meses, aprovechando la noche, seguramente con una catana, seccionaron la cabeza del macho cabrío de 18 años que llevaba su existencia pacífica en este recinto en donde se guardan cabras montesas de las que estuvieron a punto de extinguirse en Gredos. Objetivo: vender las cuernas del bicho a algún falso cazador que, habiendo colgado el trofeo imposible en el salón de su casa de rufianillo, se inventaría alguna aventura escalofriante ante sus atónitos huéspedes, persiguiendo imaginariamente la cabra entre riscos y precipicios.

Los entendidos descubren siempre las trampas, claro. Es imposible una cuerna tan lucida. Las desventuras de la vida dejan múltiples huellas de disputas, hendiduras, roces, grietas, en los cuernos de quienes han tenido que lidiar en la naturaleza agreste para salir adelante. Los méritos presuntos de los que han conseguido por internet o falsificando firmas sus títulos y honores, carecen de las huellas de sangre de quienes los han obtenido en buena lid, aunque no siempre es fácil hacerse un hueco entre los que empujan desde arriba, aupados en sus plumas de oropel y papeles de colorines.

Por cierto, al día siguiente de la hazaña, los mismos furtivos volvieron y seccionaron la cabeza de uno de los ciervos machos del Centro. Pedido satisfecho, suponemos.

Sobre la catarsis y el desengaño

Parece el título de una historia de amor. Catarsis y Desengaño. Amor y Psique. Calixto y Melibea.

El, algo mayor, no había viajado mucho.Había heredado una tienda de paquetería de sus padres, y, al principio, le fue muy bien. Un local en el que se vendía de muchas cosas, al por menor. Había mandado pintar la tienda, e introdujo algunos productos nuevos, importados de China. No se atrevió a ampliar mucho la gama de negocio, porque, como conservador que era, no quería alirse de la línea de productos tradicionales.

Estuvo en negociaciones para vender la tienda a unos extranjeros. Nada cuajó. Las cosas fueron de mal en peor.Ultimamente se le veía poco, se rumoreaba que estaba enfermo. Aunque los análisis médicos no reflejaban nada particular, se opinaba que no era el de antes. Le faltaba impulso para seguir insistiendo.

Ella, pizpireta y bastante más joven que él, no era de aquí. Hablaba con acento extranjero, y, aunque era evidente que venía de lejos, no se sabía a ciencia cierta cuáles eran sus orígenes. Se conocía, en realidad, muy poco de ella, pero su nombre, sonoro y hermoso: Catarsis, empezó a sonar con fuerza. Era una mujer de rompe y rasga, sin duda. Trabajaba en un Departamento de nuevas iniciativas (o algo así) en una multinacional.

Tenían pocas posibilidades de coincidir, porque eran muy diferentes. El Desengaño se movía en otros círculos, con sus amigos clásicos. Aunque había conocido en su juventud a algunas mujeres -de las familias más acrisoladas de la ciudad-, ahora se refugiaba en los amigos íntimos. Prefería reunirse con ellos. Hacían intensas discusiones sobre el pasado con Crisis, Repetición, Camelo, Piquito de Oro y Embaucadora. Qué buenos tiempos los de antes.

Los presentó Coyuntura, que vivía en el piso de abajo de Catarsis. No se hicieron al principio mucho caso. A ella, él le pareció corto de vista, con aquellas gafas de culo de vaso. A él, ella le pareció una lanzada, una aprovechada quizá, con esas ideas de tirar las cosas viejas y concentrarse en el futuro, sin importar mucho la tradición familiar.Tardaron en darse cuenta de que estaban hechos el uno para el otro.

Un día, Desengaño se animó a llamar a Catarsis. Estaba ya muy, pero que muy desesperado. Estaba a punto de cerrar el negocio. Resulta que sospechaba que los amigos que creía sinceros, en realidad le mentían, actuaban en provecho propio. Se habían hecho ricos a su costa.

Catarsis aquel día no tenía ningún plan especial, queremos decir, alguien con quien salir a tomar unas copas. Funcionó, hubo una chispa. Suena a socorrido, pero lo cierto es que desde entonces empezaron una nueva vida.

Catarsis le cambió todas las ideas, le transformó la casa,. Eliminó de un plumazo todos los supuestos. Le tiró los trastos viejos, que eran muchísimos, puso en liquidación toda la mercancía. Le propuso un negocio completamente diferente, algo relacionado con la creatividad, casi intangible.

Le dió al Desengaño tantas energías, que decidió cambiar de nombre. Ahora se hace llamar Proyecto.

Andan por ahí, y hasta tienen una hija, Ilusión que, por las pintas, ha salido a la madre.

Sobre el asturianu y la siñalética

Que España es un país de individualidades, en el que se utiliza el principio básico de sálvese quien pueda o el que venga detrás que arree (que es una forma derivada), no admite discusión. Esa característica nos ha llevado históricamente a perder casi todo lo que otros consiguieron con esfuerzo a la primera de cambio, nos arrastra de vez en cuando a guerras civiles y a discusiones interminables, impide nuestro florecimiento intelectual colectivo, etc.

El idioma oficial de nuestro país es el español. La Constitución le supone como sinónimo el castellano, en una concesión de los padres de la Patria hacia el catalán, pero, salvo los catalanes nacidos en León o Andalucía y unos pocos catalano parlantes vernáculas, nadie se refiere a la lengua que nos une con millones de latinoamericanos y otros cuantos millones de hispanoparlantes, como castellano.

En Asturias se habla el español. Con acento y algunos modismos, y con ciertas palabras residuos de tiempos menos globales con las que, en especial los que fuimos neños en pueblinos, de vez en cuando introducimos en nuestra forma de falar, sobre todo si venimos de la emigración y dános por el xeitu de sacar a pasear nuestras raíces.

El asturianu, o bable, lengua inventada en su forma académica, se habla únicamente en el marco de las asignaturas de Llingua asturiana  en Universidades y Escueles, y se escribe en una página los domingos en los períodicos regionales, que hay que leer con un diccionariu cerca, o utilizar la intuición para descifrar algún término. Por cierto, los profesores y catedráticos suelen ser gentes nacidas en León o pallá de les montañes.

Que para ilustrar la historia y características de los monumentos asturianos algún iluminado haya dispuesto dos leyendas, una en español y otra en bable, son ganas de dejar a uvas a los miles de turistas no hispanoparlantes que Asturias y sus gobiernos regionales dicen querer tener. Apostaríamos que, salvo los que los redactaron en esa lengua desconocida, todos los españoles -incluídos los asturianos- leen los letreros en español. Así que, los demás que no controlen esta lengua, se han de quedar a dos velinas.

¡Que tamos nun mundo global, paisanos, que hay que saber de chips, no de fesories! (polo menos, de momentu)

Seguramente esa misma corriente estupidizadora es la que favorece que los indicadores de carreteras estén en español y en ese bable y que, gentes que no tienen nada más que hacer que tocar los pinreles a tócristo, gocen en tachálos con espray negro, para que el visitante no pueda encontrar cómodamente ningún lugar, y ansina anden despistáos dando vueltes por les caleyes sin acertar a su destino.

Y, por supuesto, lo que escribimos aquí vale también, salvando pocas distancias, para defensores del gallego, del catalán o del euskera, cuando se imponen como lengua obligatoria dentro de una región, forzando así a los pobres niños a que, en lugar de aprender algo que les sirva para comunicarse mejor, lo vean como una asignatura que, tal vez, les podría servir -como sirvió a sus mentores- para conseguir un puesto de trabajo en la tierra cuya cultura entienden así defendida, pero no habrá de servirles a los guajes para comprender mejor el mundo.

 

Sobre la leche asturiana, la cuajada y el rosario de la Aurora

Como se había vaticinado, en la Central Lechera Asturiana, la dimisión del presidente Saenz de Miera, por razones de edad, -el gran artífice de ese singular proyecto para activar el mercado lácteo, que consistió en crear de la nada una Cooperativa de ganaderos- provocó de inmediato la aparición de los dos sectores que, en su presencia, habían mantenido una reserva prudente de sus discrepancias.

El nuevo Presidente, Bertino Velasco, adoptó la línea oficialista, que suponía seguir apoyándose en el economista Pedro Astals, intelectual de las finanzas agropecuarias y consejero delegado en los últimos años. Contaba con un as en la manga: el refuerzo de credibilidad que conformaba un informe conjunto de Alvaro Cuervo y Pedro de Silva, prestigiosos intelectuales regionales que mantienen un incumplido proyecto regional en su purpúrea cabeza.

Por ello, encomendándose a la doctrina shumpeteriana, Velasco se atrevió a convocar una asamblea de compromisarios a la que propuso la transmutación de la Sociedad Agraria de Transformación en que había devenido la Cooperativa original, en una Sociedad Limitada.

Como parte de la operación financiera, enmascarada en una supuesta exigencia jurídica, se debería hacer un trasvase de activos a Capsa, una Sociedad Anónima que permitiría, como su nombre indica, un juego de transaciones de capital bastante más opaco. La oposición creyó ver en ello una maniobra para dejar a la mayoría de los socios fundadores, hoy simples tenedores de acciones y retirados del ordeño, sentados a la mesa, compuestos y sin novia.

El proyecto propuesto no cuajó -hablamos de primeros de junio de 2008-, porque casi un número idéntico de compromisarios, agrupados en torno a Ramón Fernández, el candidato a Presidente derrotado, dijo que nones. Después de mucho rifirafe, el bloque crítico se ausentó de la Asamblea, absteniéndose incluso de votar "no" para -dicen- no validar con su negativa la legitimidad de un proyecto con el que no están de acuerdo.

Cuando en una colmena hay dos abejas reinas, lo que sucede en la naturaleza es que la mitad del enjambre se va con cada una, y aquí paz y después gloria, prosperando ambas. En el caso de la leche asturiana, la división de la empresa no es aconsejable, porque la viabilidad del proyecto está, justamente, en mantenerse unidos, tanto los socios inactivos -los que no tienen ya cuota lechera- como los activos. Comprar la participación de los que hoy no tienen ganadería , salvo que se hiciera a un precio simbólico, haría el planteamiento financiero inviable.

Además, el temor que tienen la mitad de los compromisarios consiste en que aparezcan nuevos socios capitalistas que hagan perder su identidad a la leche asturiana, convirtiéndolos en un juguete de otros intereses no controlables. Hasta ahora, CLAS ha funcionado como una familia, más o menos avenida, a la que el talante paternalista de Saenz de Miera ayudó a imprimir con ese carácter.

Los lobos acechan ahora el resultado de la contienda entre las facciones. Hacerse con la mayoría de la empresa es un bocado apetitoso, que permite un amplio juego de estrategias, imponiendo precios de compra al productor de leche menos transparentes.

Cajastur, socio de CAPSA, ha ofrecido apoyo financiero para poner en pié un proyecto de futuro, sea el que fuera, con tal de que no pierda su base regional. Es una condición sensata, y, en principio, disuasoria para otros capitalistas. Pero quedan tantos flecos por concretar que hay que darle varias vueltas de tuerca al tarro de las ideas.

En fin, que las propuestas tienen que cuajar. La leche cuajada es un postre buenísimo. Lo que hay que evitar es que la historia termine como el rosario de la Aurora, que, según las crónicas, alguna vez empezaba con rezos y acababa con obleas, o sea, a ostias. Parece que una de las veces, una feligresa armó la marimorena porque, en la procesión del alba, dió una patada en los testículos al cura que llevaba la imagen de la Virgen; en represalia, suponemos de algún desplante íntimo.

 

Sobre ciertas preguntas incómodas que se deberían plantear tanto ecologistas como tecnicistas

Queremos ser directos en este Comentario, y por eso, iremos al grano esquemáticamente en algunas de las incongruencias que nos parece detectar en las posturas, tanto de los ecologistas como de los tecnicistas, en relación con algunos temas ambientales.

Llamamos tecnicistas a quienes priorizan el progreso, alimentando las soluciones técnicas más novedosas, y la aplicación de principios economicistas, aunque supongan asumir ciertos niveles de riesgo, en la confianza voluntarista positiva de que "la técnica siempre acude" y que el mercado regula las soluciones óptimas, despreciando como ridículas o inaplicables por utópicas las propuestas de sus antagonistas naturales, los ecologistas.

Llamamos ecologistas a quienes dan prioridad al ambiente, desacreditando las soluciones técnicas que impliquen mayor daño al entorno o más duradero, prefiriendo la contención del progreso económico, incluso eligiendo soluciones más costosas si causan efectos menores, con actitudes no exentas de base voluntarista negativa, en el sentido de que las fuerzas reguladoras de la economía son viciosas y que la desconfianza es la actitud aconsejable ante las propuestas que provienen de los que no militan en sus filas.

1. Energía nuclear. No existe aún solución definitiva para los residuos de muy alta contaminación producidos en las centrales nucleares, que deben ser tratados con máxima atención y control y, una vez concentrados, debe buscarse una ubicación provisional. No resulta aconsejable guardarlos en zonas muy profundas, para mantener la opción de su posterior tratamiento e incluso su eventual  reutilización. No se descarta ni un cierto riesgo de explosión nuclear y, desde luego, de la posibilidad de un accidente que causa una grave contaminación, por estrictos que sean los controles imaginados o la exigencia de los protocolos de seguridad.

Ahora bien, qué es preferible: ¿que esas centrales se instalen en los países más avanzados tecnológicamente o en los países en desarrollo? ¿Existen razones para que España renuncie a la energía nuclear, cuando otros países europeos se han decidido a implantar más centrales nucleares, y de alguno de ellos, nos vemos obligados a importar para cubrir nuestro déficit energético? ¿Es coherente declararnos antinucleares, y defender simultáneamente que hay que mantener las centrales existentes hasta el final de su vida útil, negando la implantación a nuevas centrales, de generaciones más modernas y sofisticadas, y, por tanto, más seguras?

2. Ahorro energético. Debemos admitir que en los países en vías de desarrollo, el crecimiento del consumo energético crecerá de forma sustancial y que, reciban o no ayudas y se manifieste ante ellos mayor o menor preocupación, la realidad inevitable es que utilizarán sus formas naturales de energía, que son las que tienen más a mano y no renunciarán a erigir grandes presas, implantar fábricas más poderosas y no necesariamente provistas de sofisticados métodos depuradores, todo en aras de garantizar una creciente autonomía y un empleo y bienestar mayor. Se quemará, por tanto, todo el carbón y madera disponibles, se  harán muchas autopistas y autovías, presas, trasvases, coches, metalúrgicas, etc.. Entonces, ¿Por qué no se analizan en profundidad las ayudas que se deben prestar a los países en desarrollo, no se concretan las medidas de reducción de contaminación en ellos, ayudando de forma masiva pero definida a la introducción de las nuevas tecnologías, pactando modelos de crecimiento entre las áreas más y menos favorecidas del planeta? ¿Están los países desarrollados dispuestos a dar ejemplo de ahorro energético, con drásticas reducciones, y planes transparentes? ¿Quienes defienden un modelo ecológico, son conscientes de aquella parcela de bienestar a la que deberán renunciar?

3. Energías alternativas. La implantación subvencionada de aerogeneradores y huertas solares, ha supuesto el deterioro ambiental de algunas zonas preciadas paisajísticamente y el enriquecimiento de algunos empresarios ágiles en captar ese nuevo nicho de negocio. Las propias empresas eléctricas tradicionales figuran entre las más favorecidas, aprovechando tanto las ayudas públicas como la disposición de un sector del consumo a pagar más cara la energía producida con el marchamo de "verde". Nuevas corrientes ecologistas más duras protestan ahora contra la agresión paisajística que han provocado los aerogeneradores, la producción de biomasa en detrimento de la producción agrícola -etc.-, y se propone revisar las ubicaciones, las máximas ecológicas, las ayudas públicas, la verdad del biodiesel, etc., . Se propone también revisar la ubicación de algunos generadores verdes, porque al principio, como sucedió con las minicentrales hidráulicas, se utilizaron zonas de alta sensibilidad ambiental, buscando el máximo beneficio económico, pero la mejora de eficiencia permite situar aerogeneradores, centrales hidráulicas, huertas solares o siembras de biomasa en lugares menos agresivos. ¿Se está dispuesto a hacer esta revisión? ¿Se está exigiendo el recálculo de las rentabilidades? ¿Se está preparado para controlar las compensaciones económicas a los municipios -y personas- afectados por la implantación de aerogeneradores, placas, etc.?.

(Estas reflexiones tienen una segunda parte, que publicaremos en los próximos días)

Sobre la nueva cultura del agua

La Expo de Zaragoza dedicada al agua ha abierto sus puertas, en una manifestación que pretende ser una llamada de atención hacia la nueva cultura del agua. Se hace desde un espectáculo polivalente, con la intención de llamar la atención sobre el agua, su maluso, su despilfarro, su repercusión socioeconómica. y todos cuantos aspectos sean capaces de concitar, desde lo divertido a lo dramático, la curiosidad de las gentes.

Se ha puesto, para ello, a Zaragoza boca arriba, removiendo las aguas del Ebro y los dineros públicos y privados. Como nada puede ahora hacerse sin justificación de futuro, se han erigido unos cuantos edificios creados ex profeso pero con vocación de permanencia, en terrreno ganado al río. Hay también pabellones para llamar la atención desde la perspectiva ecológica, desde la económica, la religiosa o la política.

Toda una parafernalia con múltiples lecturas, para disfrute -o meditación inquieta- de los zaragozanos y de los visitantes de la ciudad en donde tiene su residencia todavía -y que dure- la que no quiere ser francesa, sino capitana de la tropa aragonesa: la virgen del Pilar.

¿Nueva cultura del agua? ¿Qué es eso?, podemos preguntarnos. ¿En qué consiste que no hayamos experimentado ya?. ¿Hay que recuperar el respeto por un líquido que es esencial para nuestra vida y la de todos los seres vivos? ¿Hemos perdido tanto la noción de lo importante y caído en la veneración de lo superfluo que tendremos que aprender de nuevo a no despilfarrarla, a no contaminarla, a cuidarla más, a ver en ella un símbolo y una expresión de la solidaridad de los pueblos?

Tal vez sí. ¿Es necesario poner en la mesa sin que se acuchillen, a los que la beben y a los que la usan para regar los alimentos?. ¿Habrá que encontrar nuevos argumentos para unir a los que tienen agua con los que la precisan? ¿Ponerle precio al agua? ¿Qué será mejor, privatizar su gestión o mejorar el control público de este bien que se mueve a bandazos entre el valor y el precio?

No sabemos cómo responder, porque todo se ha dicho, y, como en todo lo que se ve desde diferentes ángulos, todos tienen una parte de la razón. Hay que guiarse por la razón de las mayorías, no de los que más chillan.

Roque Gistau, el Presidente de este magno acontecimiento por el que se han movilizado muchos dineros, y que ha venido a nacer en momento controvertido, entre trasvases y desalación, entre inundaciones y sequías, entre discusiones interminables sobre lo que debería ser un plan hidrológico nacional o un plan de cuenca, ha dicho varias veces que hay que encontrar y difundir una nueva cultura del agua.  Como sabe un "guevo" de agua, porque ha ido desde lo público a lo privado varias veces, y ha dedicado toda su vida profesional a gestionar ese líquido, hay que admitir que tiene claro el objetivo.

Nosotros diríamos que esa nueva cultura es parte del cambio de paradigma de nuestra sociedad: una nueva manera de responder a la pregunta de quién somos, y, sobre todo, adónde vamos, e incluso adónde queremos ir. Un cambio climático que deberá llegar también a los cerebros, en especial, a los de quienes toman decisiones.

Es decir, recuperar la vieja cultura del respeto al agua, de la que venimos todos. Tener respeto por el valor del agua, no por su precio, que es algo coyuntural que deciden unos pocos.

Sobre los vaqueiros

Los vaqueiros de alzada eran unos tipos de etnia incierta que vivían en algunas comarcas asturianas de cuidar unas cuantas vacas, aprovechando los pastos de las brañas de los altos en los meses cálidos, y bajando hacia zonas más protegidas -cercanas a la costa- así que llevaba el frío. Por eso, recuerda Jovellanos en una de sus cartas a Pouz, eran llamados de alzada, porque levantaban su campamento para buscar mejores pastos.

Eran, por ello, trashumantes, poco integrados y, en fin, no muy apreciados por las gentes de bien.

Fieles al principio de la defensa de los intereses propios y de sus fieles, autoridades civiles y eclesiásticas pusieron trabas a estos individuos extraños, cuyo  origen unos dice se remonta a hace cerca de quinientos años, otros que a los tiempos de la Reconquista que empezó Don Pelayo y otros que ni se sabe.

Pero los vaqueiros existen todavía. Desde hace 50 años, se celebra en la braña de Aristébano un Festival Vaqueiro para evocarlos, en el que se nombra a varios Vaqueiros de Honor, para hacer publicidad turística. Hay hasta una boda vaqueira, que ahora resulta simulada, porque ya casi nadie de entre los xaldos quiere casarse, prefiriendo vivir arrejuntaos y de forma más discreta.

Por supuesto, nadie osaría definirse como vaqueiro de verdad. Sus brañas andan, por ahí, perdidas, abandonadas en su mayoría, visitadas ocasionalmente como elemento turístico para llamar la atención de los adictos al folclore. Como tantas otras cosas que se han perdido, pero que forman parte de nuestros orígenes y esencias, nos acordamos de ellas cuando ya han desaparecido. Y entonces las reinventamos cultamente.

Sobre el derecho de huelga y el de no estar de acuerdo con ella

Este país desde el que escribimos, España, ya no va tan bien como parecía a algunos. Cosas de la vida. Lo que ya no tiene tanta gracia es que han aparecido problemas nuevos que complican sobremanera una situación que se había puesto difícil.

La huelga de camioneros ha puesto una dura interrogante sobre dos temas complementarios: la capacidad de un sector para gestionar su crisis y la del Gobierno para obtener una visión oportuna de los potenciales elementos conflictivos de la socioeconomía que permita atajar el problema antes de que alcance graves dimensiones.

Ambas pruebas de fuego han fallado. Los camioneros, fundamentalmente, como es bien sabido, autopatronos, es decir, empresarios autónomos, han hecho de sus problemas una reivindicación desproporcionada por sus efectos, que está causando perjuicios a toda la ciudadanía, porque todos somos consumidores y, además, algunos de los consumidores, son también productores.

La paralización del transporte está causando que las mercancías no se recojan y, junto a los grandes fabricantes -que, habrá que suponer, tienen mayor capacidad de recuperación-, están sufriendo los efectos de la huelga del transporte los agricultores y ganaderos, entre los que se cuentan pequeños empresarios y familias que viven en condiciones económicas estructuralmente delicadas.

El ejercicio del derecho de huelga tiene límites. Y, además, en el caso de la huelga de autónomos, presenta peculiaridades para su ejercicio que en absoluto se cumplen con la huelga de transportistas. Pero es que todo sindicato o patronal que lanza del guante de la huelga, ha de tener muy claro lo que desea conseguir -su nivel de mínimos- y...por supuesto...las consecuencias para terceros de su huelga.

Porque el sufrimiento de esos terceros es un elemento sustancial de la huelga. Sin él, no hay efectos. Se utiliza, pues, a los ciudadanos no huelguistas, a los consumidores o al público en general, como fuente de presión contra la administración pública o la gran empresa.

Por eso, los ciudadanos convertidos en instrumentos por los huelguistas de transporte, tenemos también todo nuestro derecho, aún no regulado por lo que vemos, a decir, muy alto, que no estamos de acuerdo. Que loso camioneros han perdido la credibilidad y la cabeza.

 

Sobre la trascendencia y el gen de Dios

 Muchos seres humanos se resisten a ser olvidados para siempre, una vez que su vida mortal se extinga. El ansia de perdurabilidad ha guiado las actuaciones de miles de individuos de la especie humana, siglo tras siglo, aunque pocos han tenido éxito. La Historia, tanto la general como la local. ha mantenido para la inmediata posteridad apenas unos cuantos nombres. Y no todos como ejemplo de comportamiento leal.

Cuando observamos la veneración que despierta todo lo moderno, y el énfasis con el que los pertenecientes a las más nuevas generaciones se esfuerzan en vender su originalidad, dándose importancia, no podemos sino sonreirnos para los adentros.

Tal parece que la época actual hubiera dado la mayor concentración de genios de la historia de la humanidad. Estos tiempos laicos son más conscientes que nunca del pulvis eris et pulvis reverteris y se aplican al carpe diem quam minimum credula postero (*), echando mano del vanitas, vanitatis et omnia vanitas.
 
Alguna razón científica parece existir, con todo, para que nos veamos los vivos un si es no es mejores. La especie ha devenido, en general, un poco más alta, mejor alimentada (ay, nos pesan los mil millones de famélicos invisibles), y la utilización media de las circunvoluciones del cerebro puede haber aumentado algo (difícil de probar, empero: el informe Pisa nos ha pisado el callo a los españoles).

En cualquier caso, el número de egresados de las infinitas universidades españolas ha aumentado ferozmente, y hemos recuperado al sexo femenino para el cómputo de la inteligencia, mejorando de inmediato la media y la mediana. Eficientes contribuciones al incremento de la calidad de la especie.
 
¿Qué guía a nuestra calidad animal al deseo de perpetuación?. Para nosotros, el descubrimiento de nuestra finitud, la consciencia de morirnos algún día, revelación descubierta con el uso de razón, y que nos acompañará desde entonces. Por eso, rebelándonos contra la muerte, hemos creado alternativas: la vida eterna es una de las más eficientes.
Científicos especialmente inquietos por detectar nuestros móviles profundos han analizado la existencia de un gen de la especie humana que nos llevaría a desear la existencia de un ser superior: el gen de Dios. No tenemos muy claro cuál ha sido el resultado de su investigación, replicada como sesgada, inútil o incompleta por otros pensadores, creyentes como agnósticos.
No nos repugna a nosotros, en absoluto, admitir la existencia de un gen de Dios, en esa modalidad de gen de consciencia de la mortalidad. Incluso pudiera ser, en nuestra peculiar apreciación, que algunos individuos tuvieran este gen más largo que los demás, es decir, con mayor repetición de las cadenas sensibles o los alelos dobles, por lo que en ellos, el ansia de perdurabilidad sería más intensa.
 
Permítasenos terminar este comentario con una noticia reciente sobre cómo la búsqueda de la trascendencia lleva al mundo virtual a personas que, hace apenas un par de décadas, hubieran creído tener sitio seguro en la historia sagrada de la realidad más corpórea.

"The Daily Telegraph" cuenta hace unos días (el 5 de junio) que el príncipe Carlos de Inglaterra ha creado una web ambiental: www.princesrainforestsproject.org para aumentar la concienciación respecto al cambio climático y la defensa de las forestas amazónicas.
Es una web prometedora, bien construída. El discurso de recepción del hijo mayor de Isabel II es bueno, y su dicción del inglés, sublime. Conclusión apresurada: el gen de Dios también afecta a los miembros más selectos de la iglesia evangélica. God save the Prince. We would try to save the Planet.
(*) Del poema de Horacio: "aprovecha el día, confía poco en el futuro"

Sobre la formación útil para la vida

Un cuento que viene al pelo de lo que queremos exponer es aquel en el que se nos presentaba a un joven ignorante conduciendo a un sabio bastante petulante en una barca no muy segura, a la otra orilla de un ancho río. Durante la primera parte del trayecto, alarmado por el grave desconocimiento cultural del muchacho, el ilustrado -una persona mayor- le recriminó duramente: "Has perdido la mitad de tu vida".

Pero sucedió que la barca basculó en este punto, y ambos cayeron al agua tumultuosa. El momento era crítico. "¿Sabe Vd. nadar?"- preguntó el mozalbete al añejo, mientras braceaba hacia la orilla. "No", replicó el otro, luchando contra el agua. "Pues ha perdido usted la vida entera", sentenció el fulano, ya a punto de alcanzar la orilla.

El cuento nos ha parecido siempre cruel, insolidario, y dudosamente ejemplar en cualquier sentido. Porque, ¿acaso la moraleja es que no hace falta estudiar ni pretender ser sabio, y que lo deseable es disfrutar alegremente de la vida, como un animalito?. Pero, hechas estas importantes salvedades, sí hay un punto en él que nos sirve para extraer alguna miga.

Seguramente la inmensa mayoría de los jóvenes de hoy saben nadar -y hasta surfean-, navegan como los ángeles por internet -y mantienen varios chats simultáneamente-, tienen un ipod -con el que oyen música techno- y creen que los demás son menos hábiles al volante de un utilitario. Seguramente la mayoría de los que tienen más de sesenta años no van a la playa a nadar, no son duchos en informática, dicen amar la música clásica y prefieren viajar en el ave.

Nos parece grave, sin embargo, que sean pocos, independientemente de su formación académica -ingenieros como licenciados en filosofía oriental-, los jóvenes que sepan arreglar sin inundar la casa un grifo que gotea, conectar correctamente a la red el interruptor eléctrico de un cuarto, o cambiar la batería de su coche (si es que aciertan a encontrarla).

Por no hablar de la ignorancia supina de nuestros jóvenes en conocer cómo realizar una instalación de fontanería, poner tomas de luz nuevas en toda la casa, o arriesgarse a cambiar el radiador del vehículo. Puede que se nos objete que los mayores no sepan mucho más al respecto -habría que realizar un sondeo, y hasta entonces, permítasenos que lo dudemos-: en cualquier caso, tiene peor remedio.

Porque, ¿de qué vale saber resolver integrales curvilíneas, entender algo de nanopartículas o haber leído a Kirkegaard o a Reverté, si tienes que estar toda el fin de semana a oscuras porque el servicio de reparación de urgencias no contesta y no sabes ni lo que es un fusible?

En fin, y algo más en serio, que no estaría de más que a los niños y adolescentes se les enseñara, entre coles y lechugas, algunas cosas muy útiles para la vida común, aunque con ello se la pongan algo más difícill a fontaneros, electricistas y mecánicos chapucillas.

Se divertirían más en esas prácticas y, ya que no hay milicias ni auxilios sociales obligados, seguro que mejorarían en conocer al compañero, compañera, miembro o incluso miembra -en el caso de que hubiera alguien que creyera pertener a esta última clase.

Sobre el carácter humano de los jueces del Tribunal Constitucional

Una conversación particular entre la presidenta del Tribunal Constitucional español, la magistrada Maria Emilia Casas y una abogada que se encuentra actualmente en prisión condicional, -acusada de haber ordenado el asesinato de su ex-marido-, ha desatado una polémica política de alcance, pues se pide su dimisión desde la representación del Partido Popular.

La controversia no tiene alcance jurídico -al menos, en cuanto al juicio de reproche sobre la Dra. Casas (es catedrática de Derecho del Trabajo-, ya que la petición de investigación de la posible infracción penal que había elevado al Tribunal Supremo la juez que se encargaba del caso de la abogada presuntamente movilizadora de los sicarios, ha sido rechazada por falta de contenido justiciable.

Se pretendía que se analizara si la Presidenta del TC, al asesorar informalmente a la abogada había faltado al deber de neutralidad que corresponde a un miembro de tan alta instancia. ("Delito de negociaciones y actividades prohibidas a funcionarios públicos y abusos en el ejercicio de sus funciones", art. 441 del CP español de 1995, por asesoramiento accidental en asunto en que deba intervenir por razón de su cargo)

La responsabilidad penal ha quedado a salvo, pero, políticamente, la cantidad de porquería mediática que se ha vertido sobre la Presidenta no puede limpiarse tan fácilmente. Las hienas que acompañan a las cosas de gobierno de Estado se han acostumbrado a hociquear en cada esquina, a la búsqueda de materia en la que hincar sus dientes.

La trasparencia está bien, es imprescindible, como término necesario y exigible en democracia. Todos los poderes deben estar sometidos al análisis de su actuación, como garantía de que sus extralimitaciones eventuales no quedarán impunes.

Pero no nos engañemos. No es el pueblo quien busca la claridad, son los intereses partidarios, sesgados y mercantilistas, los que pretenden darnos luz cuando lo que arriman es el celemín a sus sardinas, confundiéndonos.

Claro que los jueces son humanos, y por tanto, además de su riesgo de errar, (errare humanum est), tienen sensibilidades y afectos. Pretender que la magistrada Casas no actuara como ser humano, detectando la trampa en la que seguramente le quería hacer caer la abogada de marras y sus asesores, mandando a la porra lo que parecía una consulta inocente de una persona lejanamente conocida, es mucho pedir.

Los jueces, incluso los del TC, son seres humanos, con sus sensibilidades, sesgos ideológicos, mueren. Recordamos ahora la presencia destacada, de la Presidenta Casas en el funeral por un compañero de profesión, lejano posiblemente en el sesgo político, pero igualmente prestigioso y no menos serio en lo jurídico: Roberto García-Calvo. Los jueces también, viven, aciertan, se equivocan, sienten y mueren.

Pretender que actúen como máquinas sin sentimientos, juzgarlos por los afectos, aunque rocen la equivocación, es convertirnos en pemanentes jueces de una imposible democracia. Dejemos que los que más saben de un tema trabajen en paz. Y aunque no sean exactamente los mejores, si los hemos designado para que lo sean, confiemos en al seguridad que da el gorro de mando. Respetémoslos.

Vigilémoslos, sí, pero sin atosigarlos. Son como nosotros; más listos, más estudiosos, pero humanos.