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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la leche asturiana, la cuajada y el rosario de la Aurora

Como se había vaticinado, en la Central Lechera Asturiana, la dimisión del presidente Saenz de Miera, por razones de edad, -el gran artífice de ese singular proyecto para activar el mercado lácteo, que consistió en crear de la nada una Cooperativa de ganaderos- provocó de inmediato la aparición de los dos sectores que, en su presencia, habían mantenido una reserva prudente de sus discrepancias.

El nuevo Presidente, Bertino Velasco, adoptó la línea oficialista, que suponía seguir apoyándose en el economista Pedro Astals, intelectual de las finanzas agropecuarias y consejero delegado en los últimos años. Contaba con un as en la manga: el refuerzo de credibilidad que conformaba un informe conjunto de Alvaro Cuervo y Pedro de Silva, prestigiosos intelectuales regionales que mantienen un incumplido proyecto regional en su purpúrea cabeza.

Por ello, encomendándose a la doctrina shumpeteriana, Velasco se atrevió a convocar una asamblea de compromisarios a la que propuso la transmutación de la Sociedad Agraria de Transformación en que había devenido la Cooperativa original, en una Sociedad Limitada.

Como parte de la operación financiera, enmascarada en una supuesta exigencia jurídica, se debería hacer un trasvase de activos a Capsa, una Sociedad Anónima que permitiría, como su nombre indica, un juego de transaciones de capital bastante más opaco. La oposición creyó ver en ello una maniobra para dejar a la mayoría de los socios fundadores, hoy simples tenedores de acciones y retirados del ordeño, sentados a la mesa, compuestos y sin novia.

El proyecto propuesto no cuajó -hablamos de primeros de junio de 2008-, porque casi un número idéntico de compromisarios, agrupados en torno a Ramón Fernández, el candidato a Presidente derrotado, dijo que nones. Después de mucho rifirafe, el bloque crítico se ausentó de la Asamblea, absteniéndose incluso de votar "no" para -dicen- no validar con su negativa la legitimidad de un proyecto con el que no están de acuerdo.

Cuando en una colmena hay dos abejas reinas, lo que sucede en la naturaleza es que la mitad del enjambre se va con cada una, y aquí paz y después gloria, prosperando ambas. En el caso de la leche asturiana, la división de la empresa no es aconsejable, porque la viabilidad del proyecto está, justamente, en mantenerse unidos, tanto los socios inactivos -los que no tienen ya cuota lechera- como los activos. Comprar la participación de los que hoy no tienen ganadería , salvo que se hiciera a un precio simbólico, haría el planteamiento financiero inviable.

Además, el temor que tienen la mitad de los compromisarios consiste en que aparezcan nuevos socios capitalistas que hagan perder su identidad a la leche asturiana, convirtiéndolos en un juguete de otros intereses no controlables. Hasta ahora, CLAS ha funcionado como una familia, más o menos avenida, a la que el talante paternalista de Saenz de Miera ayudó a imprimir con ese carácter.

Los lobos acechan ahora el resultado de la contienda entre las facciones. Hacerse con la mayoría de la empresa es un bocado apetitoso, que permite un amplio juego de estrategias, imponiendo precios de compra al productor de leche menos transparentes.

Cajastur, socio de CAPSA, ha ofrecido apoyo financiero para poner en pié un proyecto de futuro, sea el que fuera, con tal de que no pierda su base regional. Es una condición sensata, y, en principio, disuasoria para otros capitalistas. Pero quedan tantos flecos por concretar que hay que darle varias vueltas de tuerca al tarro de las ideas.

En fin, que las propuestas tienen que cuajar. La leche cuajada es un postre buenísimo. Lo que hay que evitar es que la historia termine como el rosario de la Aurora, que, según las crónicas, alguna vez empezaba con rezos y acababa con obleas, o sea, a ostias. Parece que una de las veces, una feligresa armó la marimorena porque, en la procesión del alba, dió una patada en los testículos al cura que llevaba la imagen de la Virgen; en represalia, suponemos de algún desplante íntimo.

 

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