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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la suerte de la fea

Hay un dicho español que reza así: "La suerte de la fea, la guapa la desea". Por supuesto, hoy ya casi nadie osaría emplear esa frase refiriéndose a las mujeres. El sesgo machista de la expresión rascaría en las puristas mentes que vigilan el estricto cumplimiento de la teoría de la igualdad de sexos.

No estará de más recordar el sentido subyacente de la expresión de marras. Con ella, se pretende enfatizar que no siempre las cosas salen como uno piensa, y a pesar de haber gozado de todas las cualidades y ventajas, es muy posible que alguien con menos méritos se alce con el premio. Tal vez por méritos propios, ocultos al observador superficial. La historia de Betty, la fea, la protagonista del culebrón televisivo con tanto éxito, glosa esa idea.

El contrapunto al dicho que estamos glosando, desde la perspectiva de géntero, sería este otro: "El hombre y el oso, cuanto más feo, más hermoso".

Los pescadores de mosca recurren a la frase hecha antes indicada, para referirse a aquella circunstancia en la que el pez (generalmente, trucha) que no entró a un señuelo que reproduce con fidelidad un himenóptero, perfectamente apetitoso a ojos humanos, se haya dejado engañar por una reproducción hecha de pena.

 

Sobre las opciones de Barak Obama de ser Presidente de USA

Después de una larga campaña preelectoral, los demócratas norteamericanos parecen haber designado a su candidato: Barak Obama. El calentamiento de motores permitió a la mitad del país más desconcertante del mundo elegir entre unas cuantas opciones, que parecían haber sido preparadas con el mismo espíritu del que selecciona los sujetos para una rueda de reconocimiento policial amañada.

Las primarias americanas tienen mucho de teatro, pero sobre todo de observación del candidato, permitiendo que los votantes se identifiquen con él o con ella, analicen sus fortalezas y se acostumbren a convivir con sus posibles debilidades. Incluso para quienes no van a votarlos, es una forma peculiar de estudiar a quien puede ser el futuro Presidente del Gran Pais Americano.

Barak Obama tiene el encanto del que ha roto los moldes, jugando con habilidad en el juego para el que no estaba previsto, ni por asomo, que ganara. Su candidatura era la del que se alinea con el resto de tipos para el reconocimiento, pero cuyo perfil es manifiestamente diferente al sospechoso. Obama es negro, converso, vocaliza regular, es casi desconocido como político y su mentor es un declarado revanchista antiblanco.

Pero este fenómeno mediático ha ido aupándose en el fervor popular, y ha batido ni más ni menos que a Hillary Clinton, la esposa de uno de los ex-presidentes más carismáticos de USA, senadora experimentada, bien conectada con el capital, popular ella misma por haber llegado al corazón de esa mezcla indefinible de negocio multinacional y religión pastichera cuyas cabezas visibles son el Tío Sam, Bill Gates, la Coca Cola y McDonalds.

Obama ha reflejado en esta campaña una excelente capacidad para conectar con la juventud norteamericana, muy preocupada ahora por la guerra de Irak y el terrorismo islámico, ideológicamente no comprometida con el capital, y necesitada de nuevas ilusiones, otros discursos, otras caras.

Podemos cerrar los ojos y pensar en un mundo en el que Barak Obama sea Presidente de los Estados Unidos de América. Aunque mejor los mantenemos muy abiertos para estar atentos a la forma en que deberá sortear todas las dificultades que se le colocarán en el camino, ahora que se sabe que ha ganado unas primarias, sin hacer ninguna trampa, pero sin estar destinado más que a hacer de comparsa en esta historia. Ojo, pues.

 

Sobre el arte del toreo

En estos tiempos en que se discute sobre los términos concretos de lo que es arte, su valor y su precio, un grupo de puristas de ese espectáculo inclasificable que son las corridas de toros, no tiene dudas. El toreo es arte, y mayor. Y su artífice máximo actual, el diestro José Tomás, es Su Sumo Pontífice.

Un inspirado que en días señalados, como sucedió en su actuación del día 5 de junio de 2008, es capaz de bordear lo sublime. Lo ha conseguido, además, en la plaza mayor de España, en Las Ventas,  en Madrid que, con Sevilla, reúnen lo más granado de los entendidos del toreo. Porque en La Maestranza como en Las Ventas, están los más exigentes del purismo de esa profesión que hizo inmortales a Cúchares y a Joselito y a Miguel Bohórquez y a...

Cuando un matador convoca con su faena la completa expresión de lo artístico, los hados le besan en los labios. Y en premio a tan meritorio trasteo, además de los encendidos aplausos del respetable, del dinero que cobró por exponerse al riesgo de que le empitonen, a José Tomás le obsequiaron que los dos apéndices auditivos de los dos toros que lídió. Orejas que le entregó, con un abrazo, el alguacilillo, que fue quien se encargó de cortárselas a ambos bichos antes de que se los llevaran al desolladero unas recuas primorosamente enjaezadas.

La gloria de José Tomás coincide en el tiempo con la defensa que una selección de ganaderos, veterinarios y toreros hicieron ante el Parlamento Europeo de la pulcritud de las corridas, en el único aspecto en que el amor a los animales las ha hecho controvertidas: que los toros de lidia, en esos quince últimos minutos de ir y venir tras capas y capotes, entre clarines y avisos, entre puyas, pinchazos y estocadas, sufren y mucho.

No dudamos de la estética del toreo y del goce visual -para el humano que lo contempla- de una buena faena, aunque no se acierte a ponerle los nombres adecuados: desde la recepción del morlaco a la porta gayola, pasando por los bellos volapiés, naturales, derechazos, pases de pecho, hasta la estocada asomándose al tendal de las cuernas y metiendo la espada hasta la bola, hay mucho morbo.

Es bella la estampa que componen torero y animal. Embriagador el ambiente. Y da placer ver, por ejemplo, la fuerza con la que el bicho se defiende, apurando su rabia contra la montura bien protegida desde la que un individuo con traje campero le hunde una pica hasta el tope metálico.

Pero no nos engañemos. Tampoco dudamos de que el toreo que culmina con la muerte del toro es un espectáculo arcaico, cruel, en el que los espectadores, en su mayoría, no perciben la estética, sino el gusto ácido del riesgo del torero entremezclado con la rabia impotente del toro encelado.

Que como intuye cualquiera, no deja de ser una reproducción sintética del acto sexual, en la que, si hay mala suerte, las imágenes se tornan esperpentos. 

Sobre los donantes

Lo decimos en otro lugar amigo: Hoy, día 5 de junio, es el día del donante. Todos los días del año, son días de los receptores.

Puesto que la donación de órganos de un cadáver ha sido analizada en otro Comentario, nos vamos a detener aquí en las donaciones entre seres vivos, en la pretensión de establecer una cierta sistemática, desde la perspectiva del donante.

Las donaciones que se pretendan realizar con objetivo económico están, en la legislación española, prohibidas. El donante es, para nuestro legislador, un ser altruista. Lo que no impide que se compensen las molestias causadas en algunos casos, y, muy particularmente, en el de donaciones de óvulos o semen con destino a la inseminación artificial, que es uno de los grandes negocios clínicos del momento.

Tenemos así, un primer grupo de donantes que serían aquellos que reciben dinero por la donación. El legislador no puede ignorar que existe un comercio de óvulos y semen procedente de donantes jóvenes, preferiblemente universitarios. Hasta 1.000 euros se pagan por unos cuantos óvulos (normalmente 300) y unos 80 euros por un cm3 de esperma (generalmente, 30 euros) . Algunos estudiantes cuentan con este complemento para reforzar sus ingresos (Se les anima con eslogan del tipo: "Eres rico. Dona lo que te sobra").

La donación de sangre es una de las más populares, y se ha convertido para algunas personas concienciadas, en una operación regular cada tres o cuatro meses (a la que, por lo demás, acaban siendo adictos forzosos, pues el organismo reacciona produciendo más). Son, sin embargo, muchas más las personas que cruzan en dirección contraria la calle para no toparse ante uno de los vehículos de extracción.

Seguro que si fueran ellas las receptoras no tendrían idénticos reparos. Es necesaria una concienciación superior, pero también una eliminación de temores y traumas subyacentes desde las épocas infantiles, que nos hacen distanciarnos de lo que signifique dolor, muerte y sacrificio corporal, aunque sea mínimo.

Los donantes de médula, postura de esplendidez menos publicitada, figuran en un grupo aún más especial. Cuando una persona acepta ser donante de médula, se expone -gratamente, sin duda- a ser llamado en cualquier momento para recibir la punción que habrá, posiblemente, de salvar la vida de un desconocido, regenerando sus defensas.

Los donantes de riñón son, en esta escala, los más espléndidos con el prójimo. De tarde en tarde, se publica la oferta de alguien que, víctima de problemas económicos, ofrece uno. En muchos países, está prohibido este comercio. En España, la donación de un riñón se presenta, en casos específicos, entre personas de la misma familia: padres para sus hijos, hermanos, esposos. Una prueba de amor muy especial.

Sobre los aduladores, lameculos y gansos de pesebre

Los gansos son animales ruidosos que, cuando olfatean a un extraño, graznan como locos. Una granja de estas anátidas se detecta así fácilmente por el sonido estridente  de cientos de trompetas desajustadas sonando al unísono, como si ensayaran una algarabía. Los romanos del cuento de la Historia, que eran muy listos hasta que la carne les pudo, los utilizaban para avisarles de que se acercaba alguien al Capitolio y a sus fincas de recreo.

De entre las diferentes especies de aficionados que rodean a los líderes de un partido político, queremos destacar hoy a tres grupos, en la intención de delimitar sus diferencias.

Los aduladores son aquellos que, poniendo su lápiz rojo de alabanzas sobre todo cuanto dicen sus mayores, pretenden con ello conseguir un puesto en el reparto de cargos. No les importa el contenido de lo que dice el mandamás, sino que éste capte el mensaje de que lo que está haciendo o diciendo es perfecto. Los aduladores necesitan para alcanzar su objetivo, tener al lado a algún detractor y, por ello, generalmente, se lo inventan, para que, por contraste, el líder adquiera plena confianza en ellos, creyéndose que los opositores son envidiosos y malsanos incapaces de valorar las ventajas de las ideas que al encaramado se le ocurren y que el pelotas aplaude como un muñeco de feria.

Los lameculos son una aberración de la especia anterior, en la que, de puro ejercicio de falsaria, ya no les es posible ni tan siquiera expresar con palabras la admiración que pretenden trasladar al líder. En consecuencia, son los que le llevan el vasito de guiski después del mitín, le comunican que les ha costado mucho convencer de que pongan rosas rojas en la habitación de provincias, o trasladan dimes, diretes y chismejorros de todo dios, ocupando las horas vacías del que puede. Son, pues, la versión adúltera de los bufones y enanos de palacio.

En fin, los gansos de pesebre (lugar donde se come) son quienes, con sus gritos y voces, ponen al jefe en guardia de peligros. Solo que, cuando les dan cuerda a mala uva, hay gansos de pesebre que, en lugar de avisar de los peligros, los crean, favoreciendo así, no al que dicen guardar, sino entreteniéndolo para que no advierta los peligros que se yerguen sobre su cabeza desde otras latitudes.

Sobre la justicia penal universal y la divina

La persecución de los delincuentes más allá de las fronteras de cada país ha encontrado siempre serias dificultades. Incluso con la Interpol y otros inventos, la extradición de los nacionales del propio país para entregarlos en manos de la Justicia de otros, es algo a lo que se resisten algunos de los países más poderosos de la Tierra, verbi gratia, los Estados Unidos del Norte de América.

La complejidad de los procedimientos de extradición y la posibilidad de cambiar de identidad donde no te conoce nadie, hace que la defensa de las fronteras territoriales  sea también una garantía de impunidad para quienes logran traspasarlas, con sus culpas a cuestas.

Está, en fin, la dificultad en definir tipos penales idénticos u homologables. No es lo mismo ser homosexual en Gabón que en el Reino Unido, ser adúltero en Irán que en México. Matar a tu vecino en Tanzania o en Chechenia. No pretendemos construir aquí una teoría sobre la complejidad de construir un orden ético internacional. No existe consenso sobre los principios éticos básicos, así que mal va a haberlo sobre la gradación de los crímenes, desde los atroces hasta los disculpables, considerando poderosas atenuantes.

Después, también está la personalidad del criminal, incluso para los países más respetuosos aparentemente con el orden. No es lo mismo que un individuo facineroso amenace con una navaja o una pistola de juguete a un dependiente de supermercado que un profesional ilustrado se apropie de un par de millones de euros de la Hacienda pública.

Para esos acomodaticios principios, no debe ser igualmente perseguido que en una reyerta se mate a un miembro del clan rival, a que se haga una purga de los partidarios de un expresidente elegido democráticamente, arrojándolos desde aviones militares al mar, amparándose en que tienen ideas perniciosas respecto a la propiedad o a la libertad.

Hasta no hace mucho, había el consuelo de que en el Más allá, Dios pusiera a las personas en su sitio. Han surgido dudas, sobre todo por causa de las elucubraciones de los exégetas divinos en construir una teoría coherente sobre la intuición respecto a las cosas divinas a lo largo de los siglos.

Pero es que, además, la justicia divina -Categoría Máxima de Orden Jurídico Intergaláctico-, en el caso no demostrado de que se puedan aplicar códigos adaptativos a cada época, persona y formación intelectual, va a tener mucho trabajo. En los temas penales, por supuesto. Pero es que, además, debería ocuparse de resolver las inmensas injusticias generadas en los órdenes del derecho civil y administrativo, y todos sus subórdenes, subserafines y subpotestades.

Por tanto, puede afirmarse sin lugar a dudas, que los primeros siglos de la eternidad, serán dedicados a juzgar y castigar los delitos y faltas producidos en vulneración de ese código penal desconocido pero intuíble que es el que algunos creen ver en la oscuridad de la conciencia.

Si en el Más allá, existen instructores como el juez Baltasar Garzón, al que admiramos por su tenacidad, y jueces de instancias inferiores a la divina como Bermúdez, al que admiramos por su firmeza en el foro, el espectáculo está garantizado.

Sobre los datos personales, su protección y su difusión

Existe en España una Ley orgánica de Protección de datos de carácter personal: la LO 15/1999. Es una de las más vulneradas, infringidas, inútiles de cuantas tiene nuestro aparato jurídico.

El objetivo de esta Ley es la protección de la intimidad personal contra la utilización de datos sensibles almacenados en cualquier soporte, informático o no, sin el consentimiento de su titular. Se establecen diferentes categorías de "sensibilidad", y multas para los infractores, en cuantías desde los 600 hasta los 600.000 euros.

¿Qué sucede en la realidad?. Que la difusión de datos personales (nombre completo, domicilio, profesión, número de personas de la unidad familiar, números telefónicos, etc) forma parte del mercadeo habitual de información relativa a los sujetos entre las empresas dedicadas a la oferta de productos bancarios, promociones inmobiliarias, ventas por correo, etc.

¿Cómo han sido obtenidos estos datos?. Ni se sabe. Quien quiera tener alguna idea de la información sobre uno mismo que circula por la red, no tiene más que entrecomillar su nombre y darle al buscador de turno. Datos sobre multas, impagos, quizá sobre el mismo número de las tarjetas de crédito apraecerá ante sus asombrados ojos.

Puede hacer distintas pruebas. Teclear su domicilio y encontrar la fotografía, tomada en distintos ángulos, de su casa. Indicar su profesión, y hallar diferentes reseñas de publicaciones y actos en los que figura o figuró. Puede buscar su propia imagen, tomada quién sabe dónde -generalmente actos colegiales, reuniones de blogueros, amigos de la escuela o de la Universidad...-

Las empresas que manejan datos sensibles suelen protegerse, hábilmente asesoradas por expertos en el sector, anunciando la inmediata eliminación de los ficheros en caso de que la persona denunciante del hecho indique que no concede permiso para la conservación de sus datos, y que se proceda a su borrado de los ficheros.

Pero ese no es el problema. El asunto es que la inmensa mayoría de los sujetos no han dado, quizás nunca, la autorización para esa acumulación y guarda de sus datos. Y, si alguna vez lo han hecho, ha sido con carácter restringido a un uso concreto.

El RD 17/20/2007, publicado en el BOE del 19 de enero de 2008, al prever la forma de aplicación de esa Ley -obsérvese con qué tardanza- pretende cubrir el vacío legal, con una mayor sensibilidad respecto a los riesgos de esa incontrolada acumulación de datos personales, que significan el crecimiento desmesurado del ojo que observa al individuo, en beneficio, no de la mayor satisfacción personal, sino del mayor lucro de las entidades mercantiles que comercian con tales datos y los usan en provecho propio.

Frecuentemente, sin que el sujeto observado, analizado, estudiado en sus gustos, comportamientos, modos de vida, se entere jamás.

Sobre los rituales laicos para las efemérides

Debemos reconocer que cuando nos propusimos escribir este comentario, pensábamos en centrarlos en los funerales laicos.

Más bien, en la improcedencia de que nuestra sociedad siga celebrando funerales religiosos (fundamentalmente, católicos) de personas que, en vida, han admitido o reconocido su agnosticismo.

Igualmente curioso -cuando no ridículo- resulta que el oficio religioso se desarrolle ante deudos, amigos o simpatizantes del difunto, en la que aquellos que sean agnósticos, se verán obligados a realizar una gimnasia ritual que está alejada de sus creencias o harán como que están en otro lugar mientras dure el espectáculo. Podrían no asistir, desde luego, pero la presencia en los funerales es un acto social muy importante.

La situación es propia de una comedia bufa cuando el oficiante, aprovechando la homilía, realiza un panegírico de la devoción del agnóstico difunto, y teoriza sobre las creencias religiosas de sus fieles ante un público en el que se encontrarán, como impávidos pasmarotes, unos cuantos simpatizantes del muerto que querrían manifestar con su presencia allí el afecto que le tenían, y no han encontrado otro acto social adecuado para este mensaje social.

Nos parece importante desarollar un ritual del funeral laico, que dure al menos entre media hora y tres cuartos de hora, y en que tengan lugar lecturas, comentarios, panegíricos o recuerdo de anécdotas del difunto y su entorno. En el que los deudos y amigos, de una forma suficientemente ordenada, coherente, afectiva, manifiesten sus simpatías por el que se ha ido y refuercen su fe... en el ser humano.

La necesidad de un ritual laico aparece también en las bodas civiles y está por descubrir en los bautizos o inscripciones civiles del nombre del recién nacido. Las bodas civiles consisten en una ceremonia desvaída, ante un funcionario que puede que tenga prisa y que, si quiere hacerlo bien, larga una homilía con consejos que poco vienen a cuento o desea a los novios felicidad y pide que se besen...todo ello antes de irse a una comilona o cena en la que se engullirán varios platos de comida entre virtuales desconocidos.

Hay que construir un libro de ritos laicos. Ya.

 

Sobre la em

EM. Una abreviatura que a muchos no dirá nada y para otros será como referirse a Dios. Porque lo significa todo o casi todo en sus vidas.

EM es la forma asincopada de hablar de la esclerosis múltiple, una enfermedad del sistema nervioso central que afecta a más de tres millones de personas en el mundo (diagnosticadas), unas 30.000 a 40.000 en España. Una persona de cada 1.000.

Aunque sus causas exactas se desconocen, las más recientes investigaciones coinciden en caracterizarla como una autoreacción del organismo relacionada con la inmunidad. Qué cosas.

La mielina, la materia grasa que sirve de elemento de aislamiento para que no se pierdan los impulsos nerviosos que se generan en el cerebro y la médula, y que determinan el funcionamiento de cada una de las piezas de ese complejo organismo que es nuestro cuerpo, se pierde o se esclerosa en algunos puntos. Al azar: no podemos, quizá, mover una mano, o las piernas, un par de dedos, o deja de funcionar alguna zona del cerebro, relacionada quizá con el habla, con la memoria, con el equilibrio.

Una parte del cuerpo deja de recibir los impulsos del cerebro. Quizá solo por unos días. Quizá, para siempre. Múltiple significa, en varios puntos, en varios momentos. Esclerosis significa endurecimiento.

No es contagiosa, no es hereditaria. No es constante en su evolución. No acorta la esperanza de vida.  Incluso puede remitir, -en los casos más leves-, de pronto. Es esencialmente personal, propia de la persona afectada, una servidumbre con sus intrasvasables características con las que, quien esté afectado por ella -y sus familiares y cuidadores-, tienen forzosamente que acostumbrarse a convivir.

Según las cifras estadísticas, afecta más a mujeres que a hombres, más a gentes con estudios que sin ellos, más a jóvenes que a mayores de 55 años.

No se muere por culpa de la EM. Se vive con ella. Los que la padecen acaban conociéndola muy bien, para aprovechar cuando se sienten mejor, como un regalo. Para encontrar sus fisuras, sus debilidades, quizá sus trucos. Pueden hasta ponerle un nombre propio, como a un alter ego. Alguien que viviera dentro de uno, con su existencia propia.

Quisiéramos tener un mensaje de aliento para los sufridores de la EM, y para sus familias. Existen prometedores avances para tratar de curar y, al menos, para paliar los efectos de esta dolencia. Hace falta mucha investigación, sin embargo, para conocer mejor la EM, encontrar formas de obviar la utilización de las áreas donde la mielina se ha anquilosado o perdido, estimular a tiempo las zonas parcialmente necrosadas.

Aunque el número de afectados no es tan grande, cuanto más se investiga acerca de esta enfermedad, cuanto más se sabe de ella y de la forma de comportarse frente a ella por los pacientes, se adquiere la convicción de que, enfermo o no, entender cómo funciona exactamente la em es también conocerse mejor a uno mismo.

 

Sobre periodismo, insultos y opiniones

La denuncia por injurias del alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, contra el locutor Jiménez Losantos, ha servido para alimentar la actualidad de este polémico converso que ha recorrido casi todo el arco ideológico en sus casi sesenta años de vida.

Jiménez Losantos no es periodista de carrera, sino que pertenece al grupo de aficionados a los media a los que la experiencia ha dotado del bagaje de  formas y maneras que sirven para comunicar eficazmente.

No puede decirse, pues, que lo que ejerce es lo que ha aprendido en las aulas, aunque con ello no estamos realizando ningún juicio a favor del nivel que se adquiere en la Universidad, porque, en el caso de los licenciados en información, hay casos que no dejan precisamente alto ni el pabellón de la ética universitaria ni el de la formación cultural adquirida en las aulas.

Jiménez Losantos es, sin duda, un resentido ideológico, que conoce a muchos de los personajes de la política y la cultura españoles, desde dentro, es decir, desde sus contradicciones, miserias y dudas. Ello parece conferirle una autorización especial para apodar, discriminar, insultar y juzgar, según le venga en gana y humor, todo en virtud de la necesidad de comunicar y, sobre todo, de conseguir audiencia.

Jiménez ha dicho en el juicio que le plantea el alcalde de Madrid por haberle espetado que no le preocupan los muertos del once eme, que la información y la opinión están unidas. Nada más erróneo. Una cosa es informar y otra es opinar. La información ha de ser neutral, objetiva. La opinión, por su propia esencia, es sesgada, lo que no la exime de ser sincera y leal.

Aunque Jiménez no haya ido a ninguna escuela de periodismo debería saberlo. Ah, y para conseguir más audiencia lo que no debiera estar autorizado, ni por la propia audiencia ni, por supuesto, por los jueces que hubieran de juzgar su tolerancia, es insultar a nadie en un medio de difusión.

Ni maricomplejines, ni la prima de Gallardón, ni zapatitos, ni...por muy desorientado de lo que supone el buen periodismo que el autor de tales epítetos insultantes pudiera sentirse desde su pasado errante, sin brújula ni destino. Y aunque contara con el beneplácito de la Cope, de parte del episcopado español y del mismísimo lucero del alba.

Hace tiempo que Jiménez no aporta nada positivo a la información de este país, y ha estado contaminando de su mala baba las opiniones que vertía desde su pedestal de locutor muy premiado, antes de perder la razón.

Sobre las reformas en el hogar y su coste

Si Vd. quiere poner a prueba la relación con su pareja, haga una reforma en su casa. Puede consistir en cambiar los muebles de la cocina, quitar el gotelé de las habitaciones principales, hacer un baño de lo que era una despensa.

Cuando todas las cosas del ajuar estén cubiertas por una capa de polvo de algunos milímetros, y su hogar esté asaltado por un grupo de desconocidos hablando lenguas ininteligibles que, en avance inexorable, hayan ido comiendo retazos de su intimidad y llenado de escaleras de mano, cestos, llanas, martillos, sierras de disco y ropas sucias los distintos rincones de la casa, después de haber discutido con su pareja sobre el color más adecuado para la pared del recibidor, pregúntele:

¿Me quieres todavía?

Si la respuesta es que sí, dé por bien empleado el coste de la reforma. Su amor es indestructible. Pero existe una alta probabilidad de que ella/él no estén allí para responderle, porque hayan huído unos días antes del desaguisado.

Piénselo bien antes de iniciar reformas en su hogar. Consulte a su sicólogo. En pareja.

Sobre la mujer trabajadora y la realización personal

Nuestra sociedad nos ha urdido una trampa, y hemos caído en ella. El trabajo remunerado se nos aparece, aquí y ahora, como la fórmula idónea para realizarse personalmente, para satisfacer el deseo de ser útil a la sociedad, a cambio de una justa compensación que nos permitiría llevar "una vida digna".

Hay tantos apriorismos en una manifestación como la anterior que, sencillamente, da miedo mirar el pozo al que nos ha conducido la búsqueda de un mejor bienestar. "Trabajo remunerado"; "realización personal"; "ser útil a la sociedad"; "justa compensación"....

En un momento social en el que le hemos puestos adjetivos pomposos a los sustantivos más honrosos, convirtiendo la expresión que combina ambos en un término vacío, cabe también preguntarse lo que debemos entender por "vida digna" ... y, por supuesto, lo que sería una "muerte digna".

El concepto de calidad de vida -alternativa más tradicional a la expresión "vida digna"- ha evolucionado con el tiempo y depende, claro está, del nivel adquisitivo y de la ubicación gegráfica del sujeto.

Pero tener una vida digna resulta, más que nada, condicionado por designios de los conductores de la sociedad. Gentes superiores al resto de los mortales que no están, como podría suponerse, preocupadas por el individuo sino por los intereses que defienden. Que no son sino los de aquellos que les pagan, vamos.

Nuestra mejor juventud trabaja intensamente, con la ayuda eficaz de instrumentos informáticos y telemáticos cada vez más sofisticados, para aumentar el rendimiento económico de sus empleadores. Sin llegar a saberlo, quizá, su "calidad de vida" se realiza a costa de disminuir la de los empleados de mayor edad, a los que sustituyen, que son prejubilados o despedidos sin piedad.

Su mejor "calidad de vida", puede haber sido conseguida a costa de la ética, que es sacrificada en el altar de la eficacia. Y, en general, su "calidad de vida" se logra a costa de asumir un sacrificio personal muy elevado: en tiempo libre, en disfrute de pareja, de los hijos, de los amigos, del resto de la familia.

Las mujeres están ahora en esa rueda, metidas de hoz y coz. Por supuesto que somos fervientes defensores de la igualdad entre sexos. Una igualdad que debe conseguirse, ante todo, desde la igualdad de oportunidades desde la cuna y que demanda una profunda modificación de las pautas sociales, que tardará algunas generaciones en conseguirse, pero que va por muy buen camino.

Lo que no parece haberse iniciado es la reflexión para cambiar el concepto de "realización personal". ¿Nos realizamos más trabajando por cumplir los objetivos de un empresario avispado? ¿Por viajar cada año quince días a un país del que ignoramos casi todo a tomar doscientas fotografías? ¿Por tener un auto más caro?.

¿O nos realizaríamos más si nos fuera posible tener la seguridad de haber ayudado a comprender mejor el mundo en que vivimos, y a hacerlo un poco mejor?

Mujeres del mundo, uníos.

Sobre las cosas de comer y su preparación para la ingesta

Aunque no nos será posible citar estadísticas fiables, tenemos la convicción de que las diferencias sexuales se manifiestan también a la hora de elegir qué comer, cuando lo hacen fuera de casa.

Por lo menos, en estas épocas. Si la elección del condumio se hace con libertad, y se observa el comportamiento de grupos sexuales homogéneos, reconoceremos que los varones se decidirán preferentemente por los guisos de carne y los elaborados más grasientos, y las hembras se manifestarán fieles a los platos de pasta o los vegetales y hortalizas a la plancha.

Si están a régimen -situación que por lo que se dice, es muy común-, los varones prescindirán de los postres (ah, salvo que en el menú se ofrezca tarta de chocolate) y las hembras, del primer plato y rechazarán la invitación a tomar un digestivo de la casa.

Desde luego, ir a un restaurante caro para pedir una tortilla francesa, unas crudités o una ensalada mixta es un despilfarro económico y seguramente, podrá juzgarse como una estupidez. Pero lo normal es no arriesgarse, no mirar la carta, atender a las sugerencias del maître, olvidándose que normalmente tiene un porcentaje sobre la facturación- y, si la ocasión la pintan peluda, pedir un solomillo bien hecho "con algunas patatas fritas", si no es molestia.

Hay lugares comunes, a menudo puras leyendas rurales. Pedir una merluza fresca en un bar de La Mancha parecerá a la mayoría una temeridad, y un intento de suicidio si si se la acaba uno comiendo.

Hay castigos merecidos. No cabe esperar que la tortilla de patata preparada en una estación de servicio o en el bar de la esquina esté jugosa como la que prepara(ba) su mamá (de Vd.), y no debe tener ideas preconcebidas acerca de lo que son, según las poblaciones y los sitios, "albóndigas de carne" o "parrillada de pescado", ponemos por un casual.

Un cocinero de fama, Santi Santamaría, se ha decidido a tirar de la manta respecto al mito de la nueva cocina española, lanzando los cacharros y potas por el suelo y acusando de "vender humo" y "química" a sus colegas.

El autor de "La ética del gusto" despotrica contra las esencias de esa metodología entre alquimia y teatro que tan buenos dineros está dando a ganar a un grupo de restauradores que le han encontrado gusto al nitrógeno líquido y al minimalismo, pasados por la sartén de su creatividad culinaria.

En lenguaje más llano, Santamaría viene a decir que en la cocina todo lo bueno está inventado desde tiempo atrás, y que donde esté un buen plato de fabada o un codillo de cerdo asado en horno de leña con patatinas, que se quiten esas fruslerías que no matan el hambre ni añaden verdadero placer a las papilas gustativas, y que llevan nombres pomposos para justificar lo que nos van a cobrar por ellas.

Para qué más. Un grupo de 800 cocineros, entre importantes y asimilados, de este pais se le han echado al cuello con la intención de morderle en la yugular. Le hubieran dado a comer un plato de amanita phaloides con extracto de aquilega vulgaris.

La cocina tradicional se basaba en ir temprano a la plaza, comprar buenos productos y emplear tiempo dándole calor humano a los pucheros, sazonados apenas con cuatro hierbas. Nuestras madres y abuelas se pasaban tiempo intercambiándose recetas con las que estirar el presupuesto.

La cocina moderna ha derivado a comprarse aparatos que necesitan ser manejados por técnicos en explosivos, mezclar los productos que te traen desde Mercatuciudad en estado de hipercongelación los en dosis que han de ser medidas con balanzas de precisión y servirlos con gran parafernalia porque el momento de comer lo preparado, es lo de menos.

La reacción de los colegas de Santamaría es comprensible, No es cosa de dejar que alguien pretenda matar la gallina de los huevos de oro. Y mucho menos, si su intención es servirla en pepitoria o, todavía para más escarnio, trocearla en pinchitos mojados en salsa de aquí hay tomate y hacerla acompañar con una bota de vino de pitarra.

Cuando éramos niños, se nos decía que con las cosas de comer no se juega. Y un poco mayores, se nos recomendaba -esta vez, ya sin tanta convicción y por otro tipo de gentes- aquello de que donde pongas la olla no metes la polla, a menos que pertenezca a la volatería (y, con más perdón aún, procura que no te la metan).

Del primer dicho, cabe colegir, como recuerda Santi Santamaría, que los creativos del fogón, cuando le dan al magín para descomponer los alimentos y juguetear con ellos, no están dándonos de comer, sino haciendo del momento de la comida un espectáculo, por lo que los restaurantes deberían cotizar como teatro.

Del segundo dicho, sin embargo, se puede deducir que Santamaría es el que yerra, porque habría metido la pata pretendiendo desenmascarar la verdad que se esconde tras los fogones, que es de lo que él mismo vive. Es lo mismo que si nos explicaran cómo hace un mago sus trucos. En cocina, como en el sexo y en la magia, hay que mantener algo del misterio.

Sobre Warren Buffett

Warren Buffett está en Europa haciendo publicidad de la Coca Cola y de sí mismo -"Me he dado cuenta de que en Europa soy poco conocido", ha dicho- y, de paso, buscando algunos recuerdos que llevarse a casa.

Cuando Mr. Buffett sale de compras no se contenta, por supuesto, con cualquier cosa. Busca empresas de sectores sólidos que tengan beneficios anuales brutos de más de 50 millones de euros. Nada de esas chucherías nuevas, como internet o las telecomunicaciones. No tiene ya edad (77 años), para comprender lo que hay detrás de las nuevas tecnologías y hay un principio infalible en los negocios: entre algo tangibles y una elucubración, elige lo que se pueda agrarrar.

Por tanto, serán preferibles asuntos que tengan tradición de resistir, porque será una garantía de que las empresas que se dediquen a ellos puedan aguantar la crisis que tenemos encima y que, ya lo venía advirtiendo Buffett, es una consecuencia de esos inventos de los derivados y otros productos bancarios que pretenden que la gente viva a costa del futuro.

¿Ladrillos? No está mal, sobre todo, si se trata de empresas que trabajen en construcción y servicios, como FCC o Ferrovial. ¿Cadenas de distribución?. Le encantan, en particular si tienen un nombre y están bien diversificadas, como VIPS. ¿Empresas eléctricas? ¿Pero de verdad queda alguna suelta por ahí?. Por favor, ¿quién de Vds. es José María Entrecanales?

En el bufet que Plácido Arango, hijo, organizó en su casa para el mayor multimillonario del mundo, que dice tener unos 35.000 millones de dólares para invertir en este momento -después de haber donado casi otros tantos a la Fundación de Gates-, casi un centenar de empresarios españoles se interesaron por darle sus tarjetas de visita y manifestaron su deseo de concertar entrevistas con alguno de los colaboradores que le acompañan en la gira.

Esther Koplowitz no pudo asistir a la cena fría del dueño de Starbucks, pero es que ya había tenido ocasión de departir con él sobre negocios cuando le dieron no se qué premio en USA, en una de esas cenas que se encargan a una agencia y en la que puedes decidir si te traes al presidente o a un actor con Oscar. Tampoco estuvo Florentino Pérez, suponemos que porque tenía una reunión particular ya concertada de antemano.

No puede extrañarnos tanta expectación. Si Warren Buffett fuera un país, sería mayor que Marruecos, cuyo PIB supera el magnate con su fortuna (lugar 57 del ránking mundial). Con una diferencia, sin embargo. La deuda pública de Marruecos -aunque ha disminuído algo en porcentaje en los últimos años, gracias, entre otros factores, a la ayuda de EEUU- está en el entorno del 70% de ese Producto Interior Bruto, por lo que Mohamed VI no está para salir de compras, al menos, no como país.

Nos gusta Warren Buffett. Tiene los pies en el suelo y la cabeza en la realidad.

Sobre el Chikiliquatre, Eurovisión y el ridículo

Chiquilicuatre o Chikiliquatre, el representante de España en Eurovisión, un Concurso de canciones que son enviadas y votadas por decenas de países que tienen algo que ver con Europa, no ganó. Al menos, no ganó el Concurso de marras. Que popularidad y dinero, sí que han conseguido los creadores de esa farsa que ha venido gozando de un apoyo colectivo inusitado desde que salió a la palestra.

Ganar un concurso en el que los votantes manifiestan, no ya su aprecio a los valores musicales de una canción, sino las simpatías y antipatías por las poblaciones vecinas, nacidas desde lo profundo de la incultura histórica popular...y, encima, con un personaje inventado, es imposible.

Incluso lo sería para personajes reales que fueran presentados desde la Europa clásica, canten bien o mal. José Luis Uribarri, el gran desentrañador del Festival detrás del telón, lo explicó como los ángeles, para regocijo general.

Rodolfo Chikiliquatre jugaba, pues, en otra dimensión. Era una creación de la imaginación, y su canción, elegida para representarnos como resultado de una votación popular, animada desde un programa de humor y expoleada por un comunicador con gran carisma (Buenafuente), resultaba ser una pantomima que ridiculizaba el propio Concurso. Mucha tela para un Festival que mueve mucho dinero y en el que España, junto con Francia, Alemania e Inglaterra, costea el grueso del tinglado .

Cuando, en una competición cualquiera, uno de los candidatos cree firmemente, por su experiencia anterior acerca de cómo se las va a gastar el Jurado, que no va a ganar, tiene tres opciones:

La primera, hacer como si nada y presentarse con toda la ilusión intacta, con su dignidad como bandera. La segunda: no presentarse, enviando una carta más o menos agria a la Organización expresando que se tienen mejores cosas que hacer (véase Italia); y la tercera: presentarse y ridiculizar desde dentro el invento. Esto es, lanzar un torpedo bajo la línea de flotación, pero sin carga mortífera, solo con pólvora y risas.

Desde AlSocaire nos pareció que Rodolfo Chililiquatre no hizo, ni mucho menos, el ridículo, sino que ridiculizó. El ridículo lo hicieron otros cantantes y pseudocantantes, de otros muchos países, porque pretendían actuar seriamente y resultaron tan cómicos como el que satirizaba el escenario. Resultó así un espectáculo formado por esperpentos y originales, en el que resultaba difícil descubrir quién era quién, entremezclados con un par de buenas canciones e intérpretes.

El espectáculo de Eurovisión no está muerto, qué va. Ha evolucionado certeramente hacia lo burlesco. Está ya perfectamente situado en lo que gusta a la mayoría: lo impersonal, el poutpurri.

Ha conseguido devenir al terreno de una mezcla preciada en todo reality show: masa casposa, gentes que se esfuerzan en hacerlo lo mejor posible, junto a otras que lo ridiculizan de la manera más ácida imaginable, empresarios e intermediarios manejando cantidades ingentes de dinero, artistas ilusionados, aficionados escépticos, cómicos, espectadores obnubilados, sensualidades aberrantes, aberraciones soportables, ... La vida misma.

Lo que no nos gustó es que nuestra participación fuera costeada con dinero público. Aunque, pensándolo bien, tampoco eso, en sí mismo, resulta tan grave. Porque nos ha servido como publicidad para expresar a todos esos países que creen tener algo en común que nosotros no solamente somos diferentes. Es que ya estamos de vuelta.

 

 

Sobre los índices de revisión de precios, incluído el ipc

Quienes han tenido que plantear alguna vez la fórmula de revisión de precios para preparar una oferta a las administraciones públicas, lo saben bien.

Determinados los grandes capítulos que integran el coste total (redistribuídos en ellos gastos generales y el beneficio), se calculan los porcentajes que cada una de esas partidas representa en él.

P/Ct =a, por ejemplo, puede ser la proporción del coste total que corresponde a los gastos de personal; E/Ct=b, la proporción de los costes de energía; R/Ct =c, la parte que sería atribuíble -siempre por ejemplo- a los materiales o materias primas empleados en la producción de lo que se está ofertado.

Así que, como: Ct= P+E+R, esto implica que 1=a+b+c.

Si queremos reflejar la variación de estos costes iniciales con el paso del tiempo, no habrá sino que llamar: P/Po a la relación entre el nuevo precio de los costes de personal respecto a los que sirvieron para calcular la oferta del momento de la oferta, cuando esa misma partida era Po. Y así con los valores iniciales de cada uno de los capítulos de costes: Eo, Ro, etc.

El nuevo Ct, pasado el tiempo, será: Ctnuevo= Pnuevo+Enuevo+Rnuevo.

Las administraciones, y todo cliente que se compromete a pagar un servicio que dura varios años, prefiere encontrar una fórmula que relacione los precios ofertados iniciales y los que deben pagarse a lo largo del tiempo. Para ello, lo usual es referirse a índices oficiales, y el cálculo consistirá en multiplicar Po -el precio ofertado- por un valor, K, que refleje la variación de las partidas. Esos índices son publicados periódicamente por serios organismos, basándose en sus análisis, encuestas y recopilación de datos.

Así tenemos un índice de variación de salarios, otro índice para la variación de costes de energía eléctrica, y otros para analizar la variación del coste de algunas materias primas, significativamente, el índice de precios de la construcción. La reina de las reinas es el ipc, el índice de precios al consumo.

Siguiendo con nuestro cálculo

Ct nuevo= Cto*K =Pnuevo+Enuevo+Rnuevo=Po*i´+ Eo*i´´+Ro*i´´´, y dividiendo todo por Cto:

Ctnuevo/Cto= a*i´+b*i´´+c*i´´´=K, siendo, por supuesto: 1=a+b+c, y a, b y c, números fijos para cada caso en estudio. Los índices i´, i´´, i´´´, son los que hacen referencia a la variación por unidad en el período de cada uno de los capítulos de costes (persona, electricidad, materiales, etc).

Como todo índice que refleja un hecho complejo, sin embargo, el índice de precios al consumo es un cálculo de conveniencia. Su punto de partida es el análisis de la cesta de la compra de una familia media.

La cesta de la compra varía con el tiempo, con las condiciones de vida, las preferencias de los consumidores. Para una unidad familiar de clase baja, las patatas, el pollo, las verduras, el alquiler o el transporte público, pueden ser determinantes en su composición. Para una familia de clase media alta, serán más importantes las variaciones, quizá, de la merluza, el tipo de interés del dinero, la gasolina, o... el precio del guiski escocés y las entradas de la ópera.

En 2001 se cambió la base para el cálculo del ipc. Con anterioridad, se habían seleccionado 471 artículos clasificados en 8 grupos. A partir de ese momento, se calcula con base en 484 artículos agrupados en 12 grupos, que en su conjunto componen eso que se denomina "cesta de la compra". Los nuevos grupos son: -Alimentos y bebidas no alcohólicas;Bebidas alcohólicas y tabaco ;Vestido y calzado;Vivienda; Menaje;Medicina; Transporte;Comunicaciones;Ocio y cultura ;Enseñanza ;-Hoteles, cafés y restaurantes;Otros.

Para calcular la variación respecto al año anterior, se utiliza un procedimiento de cálculo del índice llamado "Laspeyres encadenado", que relaciona los precios de la cesta a los del año anterior.

Las ponderaciones varían a lo largo del tiempo, lo que proporciona una base más realista, pero la cuestión controvertida será siempre, la de los capítulos que se incluyen en la cesta de la compra, y su variación de composición anual, lo que origina un girigay que hace prácticamente imposible el seguimiento completo y objetivo del índice a lo largo de períodos de tiempo, en los que se cambió varias veces la composición de los productos y servicios que se introducen en la hipotética cesta familiar.

El diseño de esa colección de bienes y servicios que se seleccionan para calcular el IPC se determina a partir de la Encuesta de Presupuestos Familiares, un macrosondeo que se realiza sobre 22.000 hogares que comunican todos sus consumos durante 15 días.

Aquí viene otro elemento de discrepancia, en la selección de esos hogares, su ubicación, poder adquisitivo real, gustos, etc. Si su. hábito de consumo encaja con la muestra, es algo que debería comprobar el lector, como curiosidad de su desviación respecto a la media de consumo seleccionada por el INE. Lo normal es que no se vea representado.

Privilegios y miserias de la política, se vista o no con los ropajes coloridos de la informática y la política: no acertar a contentar plenamente más que a quienes están convencidos a priori.

 

 

Sobre la intoxicación en la información ambiental

Las matemáticas son ciencias exactas. Las demás, no. Los técnicos, incluso los más brillantes, se mueven por especulaciones. Ah, y las matemáticas son ciencias exactas solo si admiten unos cuantos postulados, o axiomas, a partir de los cuales hay que construir las conclusiones siguiendo procedimientos muy rígidos.

El inmenso deterioro ambiental que los seres humanos hemos provocado, especialmente como consecuencia del concepto de aumento de nivel de vida que hemos asumido en los países occidentales -que dimos en llamar "desarrollados"- ha facilitado varias reflexiones muy interesantes´en esta época.

La más interesante, apoyada en instrumentos de medida, es que la Tierra, nuestro planeta, se está calentando. Eso dicen varios expertos, parece que la mayoría, de nuestra comunidad científica. Relacionan, además, el aumento de temperatura con la cantidad de CO2 y otros gases en la atmósfera.

Elucubrando, elucubrando, han ideado un procedimiento de simulación complejo por el que parece que si se supera un determinado nivel de concentración de esos gases -y llevamos un carrerón impresionante para conseguirlo-, el Planeta se extinguirá. Antes, por supuesto, sufriremos bastante. Y los demás seres vivos, con nosotros. Los más débiles, nos dejarán primero.

Hay otro grupo menos numeroso de científicos que, con las mismas evidencias empíricas, llega a la conclusión contraria. Otros no llegan a ninguna conclusión, que también es una manera de arribar a algo. O sea, que tenemos tres opciones para elegir: calor, frío y tururúcorneta.

Con los biocombustibles y su empleo como fuente energética ecológica está pasando, a su escala, lo mismo. Hace muy pocos años, se apoyaron con subvenciones importantes a los biocombustibles, porque era una forma renovable de producir energía, y, además, se ayudaba así a los países pobres, que son aquellos que le siguen dando al cultivo de la tierra con el sudor de sus frentes.

Algunas empresas muy proactivas invirtieron en instalaciones gigantescas paa quemar granos y hierbas, porque resultaba muy rentable vender la energía. Pero resultó también que otros científicos hicieron mejor -según ellos- los cálculos, y vieron que el balance de CO2 estaba tan ajustado que, en realidad, no era un combustible nada ecológico. Y, para colmo, el precio de los cereales y otras cosas de comer, subió, porque la demanda para quemar cosas presionaba al alza, con lo que la gente de los países pobres no podía competir con los empresarios, y se empezaban a morir de hambre.

Tenemos muchos ejemplos ambientales en los que, frente a una teoría, hay un grupo de gentes muy serias que ofrecen la contraria. En el sector nuclear, también. Para unos, es una forma de energía limpia, segura, y más barata que otras. Para los de enfrente, también muy documentados, es una forma de energía que nos llevará a la hecatombe, tanto por el riesgo de accidente durante la producción como por la dificultad de mantener a recaudo los residuos radioactivos.

Estamos intoxicados. Lo único que se puede descubrir con claridad es la línea de intereses particulares que conduce los argumentos de unos y otros. Hagan juego, señores.

Sobre el matrimonio y la vida en pareja

Uno de las fórmulas de ordenación social que se ha visto afectada -y gravemente- por la evolución de las relaciones humanas, es la institución del matrimonio. Inspirándose en la fórmula romana, y dotándola de un contenido ritual más complejo y vistoso, la Iglesia católica -en especial, a partir de esa gran revolución que significó Trento- ayudó mucho a poner orden en las cosas de la tribu.

Los ordenamientos civiles, imbuídos de una tradición de religiosidad, a pesar de que han ido reconociendo su capacidad para legislar al margen de mandamientos eclesiásticos y/o confesionales, navegan, y navegarán, porque no es fácil desprenderse de esta raiz cultural que está tan pegada a la esencia humana que es seguramente indisociable de ella, y que nos lleva a crear a Dios y, aunque se le niegue, a mantener algunas consecuencias surgidas del buen orden: la regulación de la vida en pareja cuando quiere tener hijos o cuando acumula propiedades, es una de ellas. 

Después de las dos guerras casi mundiales y de mayo del 68, el personal se vió afectado por un fatalismo nihilista respecto al más allá y muy pragmático respecto al más acá. Muchos hombresy mujeres volvieron sus ojos hacia la búsqueda de placer, allí donde pudiera estar, a sabiendas de que todo era efímero, fútil, y que lo que no pasaba por alguno de los sentidos corporales era poco interesante.

En fin, al grano. Los jóvenes no quieren casarse. Prefieren vivir en pareja, en pisos alquilados a nombre de uno de ellos, uniendo tal vez sus ingresos, pero manteniendo una importante independencia.

Es una forma ligera de convivencia, en la que falta, en general, el proyecto común. No quieren tener hijos -al menos todavía-, no hay entronque ni participación en la vida familiar de los respectivos clanes, ambos miembros de la unidad de convivencia, trabajan y pasan mucho tiempo fuera del hogar, que tampoco es exactamente un hogar, porque tiene mucha precariedad a las espaldas.

Los problemas legales que, sobre todo, para quienes deciden vivir así, tiene esta forma de convivencia, van siendo resueltos mal que bien. Declaraciones fiscales independientes, irregularidades en la domiciliación de uno de los componentes de la pareja, problemas en la distribución de gastos, dificultades para escriturar las inversiones comunes, riesgos de que la masa hereditaria vaya a parar a otros no deseados (sobrinos, hermanos, ...de la pareja).

Sobre el girasol

Que la Unión Europea subvenciona a los agricultores propios, creando así barreras artificiales contra los productos de otros países, lo sabe todo el mundo. La Política Agraria Común ha sido la segunda hija de esa unión de comerciantes que se decidió, hace ya muchas décadas, a proteger a sus poderosos fabricantes de chapa de acero.

Como en España llevábamos tiempo en una burbuja autoritaria, nos dimos cuenta algo tarde de lo que venían haciendo nuestros vecinos europeos. Primero, les vendíamos chapa gruesa y vigas de ala ancha a los precios que nos marcaban los siderúrgicos del pool de Eurofer, y en las cantidades que a ellos les salían de sus condescendencias. Después, cumplimos con las obligaciones que nos impusieron para reformar nuestro sector agro-ganadero.

Ahora, que ya sabemos casi todo de estos admirados europeos del núcleo duro de la UE, andamos entre dolidos y desorientados. Cuando queremos hacer lo mismo que Francia o Alemania hacen con sus industrias energéticas, nos dan con una vara en los dedos, con lo que eso duele; cuando estábamos orgullosos de haber reducido las cuotas lecheras en una reconversión salvaje del campo que ha despoblado, con consecuencias que aún no nos ha dado tiempo a valorar , la España rural, resulta que nos falta leche.

 La administración española contaba con que las superficies de cultivo abandonadas se incrementarían al eliminar la obligación del barbecho tradicional, que afectaba a 1,2 millones de hectáreas, a las que habría que añadir otras 800.000 al suprimir la posibilidad de elevar el barbecho voluntario, como antes, al 80%.

No ha sido así. Seguimos en torno a los 6 millones de Ha. cultivadas para los cereales de invierno (cebada, trigo, avena y centeno), debido al aumento en el precio de los fertilizantes y de las semillas para siembra. A los terratenientes no les merece la pena andar moviendo dinero para tan bajas productividades.

Hemos vuelto, pues, los ojos hacia los girasoles, esas sugerentes flores que dieron nombre a una interesante película deVittorio de Sica y a un óleo de Van Gogh. La semilla tiene buena productividad, alto precio en el mercado, no exige fertilizantes y se contenta con poco laboreo; además, tiene demanda para fabricar biocombustible. Este año la superficie de siembra podría superar ampliamente las 600.000 Ha de 2007. Quizá llegar, incluso, al millón.

La mala noticia es que la Unión está a punto de suprimir las subvenciones para la fabricación de biocombustibles y que el aceite de girasol está sufriendo las consecuencias del lío bernatiano por las importaciones ucranias supuestamente contaminadas.

La buena noticia es que, como bajará el precio, comeremos más pipas a la sal, viendo las películas. (precio medio del girasol bruto en 2007: 480-500 euros/t; precio del kg de pipas en la tienda de la esquina: 6,5-8,0 euros)

Sobre la presencia del Vaticano en la Expo del agua

El Vaticano participará, finalmente, en la Expo de Zaragoza con un pabellón de 550m2, al que se accederá por una cortina de agua o bosque pluvial, como "himno a la vida".

El Cardenal Renato Martino, que presentó el están el 19 de mayo de 2008 , recordó que la Biblia está llena de referencias al agua y que, con esta alegoría, la Iglesia católica pretende mover a la reflexión sobre la doble dimensión del agua: divina y humana.

Tratando de atajar comentarios contrarios, Su Eminencia afirmó también que si el lema de la Exposición -"Agua y desarrollo sostenible" hubiera sido otro, el Vaticano no se habría planteado participar.

El que deseemos el mayor éxito a la Expo, no nos impide reflexionar sobre la singularidad de esta participación eclesial, que juzgamos improcedente. Ahora bien, cualquiera se atreve a decirle al Papa Benedicto XVI que para mover a la reflexión a sus fieles le sobran las iglesias, ahora demasiado vacías en relación con el espacio disponible.

Nos hemos puesto a imaginar el pabellón y, ciertamente, hay multitud de relaciones entre el agua y los Testamentos Sagrados, algunos muy evocadores: el diluvio universal, la separación de las aguas del mar Rojo, la conversión del agua en vino en las bodas de Canáan, el bautizo de Jesús en el Jordán, el camino sobre las aguas en Tiberíades, ... sin contar los muchos santos y bienaventurados que tuvieron que ver con el agua.

El espectáculo parece, por tanto, garantizado.