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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la inmigración, otra vez

El gobierno del presidente italiano Berlusconi prepara un decreto contra la inmigración. Tanto la vicepresidenta española, Fernández de la Vega, como el ministro de Trabajo e Inmigración, Corbacho, criticaron ásperamente la posible medida. En Nápoles, un campamento de rumanos fue arrasado a fuego y golpes hace un par de días.

Más leña al fuego: Varias personas, emigrantes de Mozambique, Zimbaue y otros países subsaharianos, han sido asesinadas antesdeayer en Sudáfrica, por turbas armadas que hicieron una incursión amedrentadora por los suburbios pobres y a las que, por los resultados, se les fue la mano.

Podemos rasgarnos las vestiduras, defender que esas actitudes no surgirán jamás entre nosotros. Ojalá, aunque ya es falso: de vez en cuando, se mata o vapulea a un inmigrante, a un desarraigado, a un drogata. Son subespecies de la misma "calaña". Así que, por si acaso, convendría ser más prudentes en nuestros juicios respecto a lo que otros pretenden legislar -especialmente si las medidas provienen de nuestros colegas comunitarios- y analizar con la debida serenidad nuestra posición respecto a la inmigración.

Para empezar nuestro razonamiento, creemos que la base que propicia la integración es exclusivamente la situación económica, tanto la del inmigrante como la del país receptor. Si el desplazado viene con dinero bajo el brazo -como inversor o como empleado dirigente de una multinacional- tendrá el camino expedito, y hasta se le reirán sus ocurrencias y perdonarán sus problemas linguisticos, para que no sufra con la adaptación

Si el desplazado viene con una mano delante y otra detrás, su integración será siempre difícil, se lo pondremos prácticamente imposible. Los pobres están mal vistos, aquí y ahora; allí y en todo tiempo. Pero es que, además, la aceptación de esta clase mayoritaria de inmigrantes al mundo laboral solo se hará entrando por los escalones más bajos de la pirámide social, y, casi siempre, haciéndoles caer en competencia ilegal o en condiciones de dumping con los asalariados locales. Que estarán dispuestos a protestar, claro, cuando vean que su pan corre peligro.

Las desigualdades entre los países y la globalización de la información están propiciando corrientes migratorias que no se van a detener ni con porras ni con leyes. El hambre mueve más que ningún otro acicate, destruye barreras, provoca revoluciones y sangre. Los países que proporcionan las masas migratorias son los países más pobres del planeta o, dentro de una zona económica, los que peor lo están pasando.

La conclusión es obvia: hay que ayudar a que los países con economías menos desarrolladas, alcancen el nivel de renta suficiente para que sus habitantes no necesiten desplazarse, arriesgándolo todo, para poder comer. Porque la mayoría de esos movimientos migratorios, se producen para mejorar el nivel de vida, sí, pero partiendo desde cero.

Podemos repatriar a los inmigrantes ilegales. Cuesta dinero (que habría que deducir de las cantidades destinadas a ayuda al desarrollo). Y volverán. Si no ellos, otros semejantes, sin importarles morir en el empeño. Hasta que el montón de cadáveres junto a nuestra ventana nos obligue a tomar una solución que, ahora, todavía podemos adoptar sin grandes traumas, entregándoles algo de lo que nos resulta, en verdad, superfluo, y que en sus manos se transformaría en lo imprescindible.

Y tampoco vendrá mal recordar un poco de historia respecto a la situación que se vivió cuando estos países, hoy exportadores de mano de obra, eran colonias europeas. Aunque haga daño a nuestra sensibilidad de pulcros herederos.

 

Sobre la ideología de los jueces

Ha muerto Roberto García-Calvo, magistrado del Tribunal Constitucional español

Se trata de uno de los jueces incorporados al alto tribunal a propuesta del Partido Popular. Su pasado franquista y su ideología conservadora fueron profusamente analizados por la prensa orientada en apoyo al Partido Socialista.

Se aireó recientemente, como demostración de su hipotético carácter irascible, la disputa de tráfico con un ciudadano en la que éste le denunció, para desmentirlo en el juicio, por haber esgrimido una pistola. Había sido gobernador civil con Franco; le gustaba la caza; era socarrón, inteligente, algo engreído, poco amigo de actos sociales. En su vida más privada, le tocó sufrir duros reveses.

Con una brillante carrera profesional, García-Calvo era un jurista fino, generador de dictámenes, ponencias y argumentaciones que ninguna persona sensata, le gustaran o no, echaría en saco roto. Se podría discrepar con él, y encontrar tal vez razones. Cabría juzgarlo hosco, petulante y hasta parecer desagradable. Pero había que estar atento a sus argumentos. Merecía respeto académico (además de, por supuesto, personal); no era de los que se precipitan.

El importante debate sobre la ideología de los jueces y magistrados, que alcanza su tono mayor cuando se dirime la composición en las más altas instancias de la judicatura, no es, desde luego, baladí, pero se nos antoja estéril.

Pretender jueces carentes de ideología sería imposible. Aunque hubieran tenido que superar duras oposiciones y muchos años de carrera, la selección de los mejores tendría siempre un cedazo ideológico. Además, exigir que los jueces no tengan filias políticas es tanto como pretender que no piensen, que no se involucren, que no conozcan la sociedad en la que viven.

Esperar que fuera de otro modo, sería desconocer la naturaleza humana, de la que el poder es parte inalienable, y el individuo aislado, inerme.

Roberto García-Calvo, que descansa en paz, no fue, en ese sentido, más que el resultado de una opción personal por llegar a la cima de la jurisprudencia, eligiendo el camino a partir de las indicaciones disponibles. Jurídicamente, alimentó con sus argumentaciones, seguro que bien trabadas, una de las dos Españas. Fue su decisión personal.

Si, en otras circunstancias, hubiera apoyado a la otra España, desde la que le critican, sin haberlo conocido bien, algunos calientamentes, ya es tarde para preguntárselo a García-Calvo. Pero quedan muchos magistrados vivos para hacer una estadística. La pregunta rezaría algo así: ¿Se puede pretender llegar a magistrado del Tribunal Constitucional o de cualquier otra instancia superior, siendo ideológicamente neutro?

¿Piensan quienes airean la ideología de los jueces, con una clara intención de pretender la descalificación de sus actuaciones profesionales, que eso ayuda a entendernos mejor? ¿Les intranquilizaría acaso a esos iletrados el que estuviéramos de acuerdo en que quienes piensan como ellos piensan son unos impresentables?

Sobre los museos, sus puertas abiertas y sus subsótanos

Hoy, dieciocho de mayo, los museos madrileños celebran un día de puertas abiertas. Miles de ciudadanos, ávidos de disfrutar de todo lo que se ofrece gratis, hacen cola para entrar de gorra en las pinacotecas. Después de aguardar un par de horas a que les den paso, atravesarán las salas a uña de caballo, apelotonándose ante las obras más famosas, y se irán a tomar una cerveza o un café, sintiéndose culturizados hasta el próximo terremoto.

Los museos han sucumbido ante la necesidad que tiene la política de encauzar el ocio, el aburrimiento y la incultura generales. La baronesa Tita Cervera, a menudo certera en su simpleza de rica cortejada, ha dado en el clavo al asumir una relevante posición como paladín de ese movimiento de estulticia: "No me importa el artista, sino la obra".

Estamos, justamente, en la posición contraria. Pero, nos apresuramos a atajar a malévolos, no por ello pretendemos ser considedos más inteligentes.

El arte moderno sobrevive prisionero de la iconoclastia de los artesanos más famosos, que han encontrado el beneplácito sistemático para sus tonterías creativas, estimulado por algunos comisarios y engordado por ciertos inversores, interesados ambos, más que en el valor del arte, en su precio.

Ricos inversionistas y avispados bancarios y banqueros, creando un clima de orgía artística con sus frotamientos recíprocos, animan a incultos representantes de las Administraciones públicas a participar en la carrera de desposeer de valor al arte, traduciéndolo en monedas contantes y sonantes.

En los subsótanos de los museos se mueve, en consecuencia, mucha mierda de artista, y no únicamente la que mereció ser embotellada por Mazoni.

Es necesario recuperar el contexto para la obra de arte. Para provocar atención sobre algo, hace falta poco: si hace ruido, un joven provisto de martillo siempre causará estupor al destruir un trabajo elaborado por quien mantenga los códigos sempiternos de la estética.

Porque para conmover desde adentro, ilusionar, motivar, estimular la reflexión, es necesario tener una idea,saberla expresar, conseguir despertar en otros la voluntad de permanencia por lo artístico y, con el paso del tiempo, volver a ser entendida y explicada, como testimonio del momento de la creación enlazado con la realidad del instante en que la obra se recrea al contemplarla.

Conocer el contexto del artista es, desde ese parecer, tan importante como contemplar su obra. Para muchas de las producciones modernas, el contexto de la creación del trabajo no hace falta. Lo ponen desde fuera, quienes invierten en bazofia y la llevan con todo boato a los museos, sabiendo que -en demasiados casos- solo están poniendo un precio a lo que  han hecho sus amigos o amiguetes. Sin excluir que también se esté estimulando a jetas y, de refilón, creando víctimas de encantadores de serpientes conspirando para alucinar a los que manejan el dinero.

 

 

Sobre la curiosidad por lo que hace la vecina

En toda niñez de varón, siempre hay alguna vecina a la que se sorprendió mientras se quitaba el sujetador, se duchaba con la ventana entreabierta, o se cambiaba despreocupadamente las bragas tras una persiana mal bajada.

No importa que después se hayan acumulado a estas imágenes infantiles, cientos de otras más próximas, mejor gozadas y carnales: el delicioso escorzo de aquella mujer sorprendida en acto íntimo, una instantánea robada a la casualidad, persistirá impecable como uno de los momentos inolvidables de la existencia.

Escribimos este comentario para todos, aunque desde una percepción genuinamente masculina. Podríamos hacerlo sexu inverso, aunque resultaría menos sólido el ejemplo. Las mujeres tienen -y siendo axioma, no necesita el aserto demostración alguna- menor capacidad para entender del morbo. Nos lo recuerdan muchos casos del día a día: véase si no, que son muchas menos las mujeres lesbianas que  osan salirse de su armario. O no les hace falta, o prefieren la oscuridad de sus yoes para moverse en libertad sin las estridencias.

Todo esto va a cambiar. Bibiana Aído, ministra de la Igualdad del Reino de España, que, por su juventud, no ha tenido tiempo para muchas vivencias  pero se ha fijado mucho y trata de sacudirse el pelo de la dehesa politiquera, se ha fotografiado con un dibujo infantil que puede ser el logo-símbolo de la que nos espera.

En el dibujo se ve a dos monigotes, blandiendo uno la escoba y el otro, una cartera de ejecutivo.

Parece ser que el autor o autora del emblema -tal vez, la propia mini-ministra- ha querido identificar con ello la igualdad entre sexos que se propugna. Si es así, se debería reconocer al varón como el monigote de la escoba, por sus pantalones cortos y el pelo erecto; la hembra sería la de la faldita escocesa, el maletín y los tres pelos ladeados. La igualdad, convertida en vaso comunicante, estaría insinuada por la unión casta de las manos de uno y otro. Juntos por la lucha final.

Protestamos con güasa respetuosa por la igualdad que nos anuncian. Desde nuestro pedestal, hubiéramos preferido otras variantes del mismo esquema sintomático.

La mejor, que los dos palitroques llevaran sendos maletines (Día de furia en tiempos de desempleo: manzana y malhumor; alternativa: sitio para guardar los resultados de la gestión pública destinados al coleto propio),. O, por lo menos, se podía haber indicado que cada palo aguantara su escoba... (Hay tanto que barrer; Coslada, Marbella, Madrid; que nadie se sienta ofendido, por favor, si omitimos su pueblo).

Desde esa desilusión un tanto mosca, proponemos como imagen divertida de igualdad, la de la vecina observando plácidamente por la ventana abierta, tomándose un glenfidich y  despreocupada de taparse las piernas, cómo su vecino se despoja de los gallumbos, antes de invitarlo a cenar en el Zalacaín para planificar el fin de semana entre las sábanas.

Por lo demás, esperamos que, dado el exigüo presupuesto del Ministerio, el logo se lo impriman gratis. Nuestra proposición va sin copiráit, así, en pelotas picadas.

Sobre la abolición de las corridas de toros

Los españoles castizos, los que amamos la tradición, las costumbres heredadas de nuestros antepasados más queridos, aquellos a quienes nos gusta festejar la semana grande de nuestro pueblo acudiendo a ver una buena corrida de toros, tenemos, por lo menos, un problema: ignorar que estamos apoyando el mantenimiento de una crueldad impropia, una sinrazón -con base estética, por supuesto-  injustificable.

La fiesta nacional española, por mucho que nos guste su contemplación, que alborote tanto al pueblo llano como a personajes de alcurnia, por más que represente lo profundo y antiguo de nuestras tradiciones, incluso aunque sirva para mantener una raza de animales bellos al margen de la extinción, es la manifestación de una crueldad con los animales impropia de una sensibilidad moderna. Y debe ser abolida, por ello, ya.

La razón fundamental para defender la abolición es, desde luego, que se causa mucho daño innecesario, en esos quince o veinte minutos que dura la faena a cada uno de los animales que son toreados. Se va graduando su estrés y dolor envolviéndolo en músicas y danzas, en una pantomima cruel que les conduce a su muerte. 

El crescendo está bien estudiado, desde luego, para aturdir al animal y enfebrecer al respetable que pagó por ver el sacrificio: los toros son punzados un par de veces por la lanza, cosidos por varios pares de banderillas, atravesados por un estoque -puede que varias veces- y apuntillados para arrastrarlos entre aplausos, aún agónicos, al desolladero.

Claro que el espectáculo entraña un riesgo para el torero, el hombre, la representación de la femineidad, que, capote o muleta en mano, se esfuerza en hacer pasar una y otra vez al animal-macho por debajo del engaño Se demuestra al final, con su victoria tan probable, que el macho pierde, Pero, ante todo, se evidencia lo que ya deberíamos saber, que el ser humano es más bruto que el animal si se trata de demostrar inteligencia, más torpe si lo que se pretende es conseguir supremacía sin avasallar

Muy de tarde en tarde, hay un torero que es herido, incluso que muerte, atravesado en la ingle o en la garganta por un cuerno de ese animal que no llegará a saber, falto de tiempo, contra qué lucha. No podrá analizar para convertirlo en experiencia y transmitirlo a sus genes, qué fue lo que pasó en esos veinte minutos últimos. Sus ojos vidriosos entonces solo mantendrán la imagen de un cómico que se ganaba la vida arriesgándola,y cuyo objetivo era matarlo a él haciendo de sus ímpetus, faena.

Pero el argumento más importante para abolir de inmediato las corridas de toros, dejándolas como un recuerdo del pasado que podrá estudiar quien quiera en el Cossío es puramente económico: aunque el sector se mueve en gran oscurantismo, las corridas de toros son un desastre mercantil, y ni siquiera benefician a la mayoría de los empresarios que las organizan. Deben ser subvencionadas, con dineros que provienen, especialmente -porque somos mayoría- por aquellos que defienden defendemos su supresión. Por cruel, por trasnochada, por inútil. El colmo, pues.

(Hoy es el día mundial de internet. Como todos los blogueros le dedicarán un espacio, hemos querido emplear nuestro comentario de hoy para hablar de otra cosa. Porque  convencidos de la importancia de la red, claro que estamos)

 

Sobre la importancia de saber idiomas

Hemos descubierto, en un foro de internet, la petición de ayuda que copiamos más abajo.

Al advertir, por algunas señales, que el original del escrito podría haber sido redactado en inglés/japonés, hemos pretendido devolverlo a su versión de partida, utilizando un prestigioso traductor automático desde el español a la forma como fue concebida por el empresario nipón.

Ofrecemos a continuación el original y su resultado reconstruído. No contentos con él, alguien nos propuso reintentar la traducción al inglés, usando otro traductor automático inverso. Pero el sentido nos parecía cada vez más oscuro. ¿Qué querría decir el mensaje?

Incapaces de descifrarlo, lo recogemos aquí por si pudiera servir para provocar su sonrisa (de Vd.), ya que no su comprensión (del texto).

Original:

Hola Cada uno - he sido actualizado recientemente - lamentable, no puedo mejorar ahora mismo.
Mi nombre es AG.
He sido a 54 países ya que yo era bron y trabajé en 6 países.
Me gusta estudiar y aprender idiomas extranjeros, y mirar películas. He sido al juego de película "del Señor del Rey" en XY.
Ahora, me afilié a Z aquí para ampliar la gestión de redes y ser frineds cada vez más.
Me gustaría aumentar y establecer la compañía para el maintence del surveilance
sistema en Japón debido a atado con correa por dinero efectivo. Juntaremos la donación o la inversión. Nuestro tren especial provee de personal son 5 persona
y tenga cuidado de 500 sistemas y consultaremos para el sistema surveilance. De curso,
podemos hacer la consulta para vender su sistema en Japón si usted quiere.
Por favor ayúdenos y aconséjenos.
AG
For my life and for ever

Traducción inversa:


Hello Each one - have been updated recently - regrettable, can not improve now same. My name is AG. I have been to 54 countries since I was bron and worked in 6 countries. It likes me study and learn foreign languages, and look films.

I have been to the game of film "of the Sir of the King" in XY. Now, affiliated me to Z here to broaden the management of nets and be frineds increasingly.

Would like me increase and establish the company for the maintence of the surveilance system in Japan because of tied with belt by money efectivo. will Joint the donación or the investment. Our special train caters of personnel are 5 person and have taken care of 500 systems and will consult for the system surveilance. Of course, can do the query to sell his system in Japan if you loves.

Please help us and advise us.

AG.

For my life and for ever

Si alguien tiene alguna pista, le rogamos que nos ayude a entender a AG. Sus intenciones, en el fondo, parecen serias y sinceras. Arigáta.

 

Sobre la credibilidad ambiental de Brasil

Marina Silva, la carismática ministra de Medio Ambiente del gobierno de "Lula" da Silva, dimitió el pasado 13 de mayo. Le sucederá Carlos Minc, un liberal reconvertido desde el ecologismo, partidario de los árboles de crecimiento rápido y de avanzar a impulsos legislativos. Cales y arenas. El diario The Economist dice que Brasil ha perdido con ello "credibilidad ambiental".

Entre los mensajes transversales que pueden leerse en estos días, figura el del  príncipe Carlos de Inglaterra que, en declaraciones a la BBC, ha pedido "más ayuda internacional para detener la deforestación de la Amazonia, como mejor medida contra el cambio climático"; la afirmación principesca es obvia, pero no por ello menos merecedora de aprecio.

En el fondo de la crisis política generada en ese gran país-continente -en el que, por cierto, estaba de viaje el presidente Zapatero- se encuentran tres temas interrelacionados: las discrepancias entre Presidente y Ministra respecto al carácter ecológico de los biocombustibles, la confrontación entre Silva por las licencias ambientales de las compañías eléctricas en el río Madeira, y el pulso con el Ministro de Agricultura, que es favorable a autorizar más plantaciones de productos agrícolas en el Amazonas.

En las algo enigmáticas declaraciones de Marina Silva después de su dimisión, afirmaba que: " Eu sempre brinco que é melhor um filho vivo no colo de outro do que tê-lo jazendo no ser próprio colo". Aunque la bruma no permite ver bien la naturaleza del hijo muerto en el regazo de la combativa ambientalista, inquieta imaginar que sea el Plan Amazonia Sustentável (PAS).

 

Sobre la relación entre terrorismo y nacionalismo

La banda armada ha vuelto a matar a un inocente. Ha fracasado, porque su objetivo era matar a muchos, matarnos a todos.

Todos somos inocentes cuando un terrorista elige víctimas como demostración de su mensaje. Porque, por supuesto, los terroristas tienen siempre un mensaje.

ETA lo tiene, lo explicita de tanto en tanto, de asesinato en asesinato, de bomba en bomba. Lo llevan, como marca permanente, los mutilados y heridos, para que todos seamos testigos de lo que tienen que decir.

Y por supuesto que todos estamos al tanto de su mensaje. El de su incapacidad para entendernos, su cortedad para expresarse con palabras, su vacío de ideas y sentimientos, su miedo de que se note que están huecos, un cascarón conteniendo solo aire viciado, podre.

Por eso matan, para no tener necesidad que explicarse. Matan porque sí, para que aprendamos los demás, el inútil valor de las palabras. El desprecio que sienten hacia la sensatez, la democracia, la calma, la solidaridad... donde esté una pistola, donde haya bombas.

Desgraciadamente, hay algunos que, poseídos por el miedo que les produce saber que algunos descerebrados andan sueltos por ahí utilizando las armas, tratan de dar ideas, sentido, a los irracionales que se quieren manifestar con la muerte del otro, a los autores e instigadoreas de los asesinatos premeditados por la banda terrorista. Tan fácil elegir una víctima. Potencialmente, lo somos todos. Todos los demás.

Que estos cómplices ideológicos, disfrazados de demócratas, defiendan a ETA en nombre del nacionalismo no es solamente un insulto a la inteligencia. Es un insulto al nacionalismo. Los vascos, como los catalanes, los andaluces, los asturianos,..., como todos los españoles racionales, saben defender con argumentos, palabra sobre palabra, lo que quieren. Confrontando serenamente sus deseos con los deseos y argumentos de los otros.

Descansa en paz, Juan Manuel Piñuel Villalón. No descansaremos tranquilos hasta poner bajo los pies de la Justicia a tus asesinos, porque con tu muerte como con el sufrimiento de cada víctima del terrorismo, nos hacemos más fuertes.

Sobre Telma y Lourdes

La Telma de este comentario es Telma Ortiz Rocasolano, una desconocida hasta que su hermana pasó a ser princesa de Asturias, o sea, futura reina de España.

Lourdes es María Lourdes Pérez Padilla, juez de Primera Instancia de Toledo, una desconocida hasta que Telma, la hermana de Letizia, la princesa de Asturias, demandó a todos cuantos grupos de la prensa a sus abogados se les vinieron a la cabeza. reclamando la protección de intimidad para su cliente.

Piden los letrados, medidas cautelares que impidan a los media referirse a la vida privada de Telma, haciéndoles judicialmente una advertencia de no injerencia, una especie de orden de alejamiento mediático, "por el peligro físico, real, que supone para ella y su pareja, el acoso de los medios".

Así que Telma y Lourdes no tienen nada que ver con Thelma y Louise, la pareja de la inolvidable película que contó como protagonistas femeninos a Geena Davis Susan Sarandon.

Son dos mujeres que quieren vivir normalmente, hacer cada una su trabajo sin interferencias, al margen de las luces mediáticas, pero a la que las circunstancias ajenas han puesto bajo los focos de la curiosidad casi general, alimento para el morbo de la multitud de cotillas, marujas y pepitos, periodistillas y cazaimágenes, que pululan por este país y por todos los del orbe occidental. Tierras donde viven los que no tienen que preocuparse por tsunamis, terremotos, hambrunas, guerras tribales o invasiones de ejércitos de otros mejor dotados y, por ello, sienten un incalificable interés por lo que hacen sus vecinos.

Telma y Lourdes lo tienen difícil para salir airosas del asunto, cada una en ese papel singular en el que están siendo observadas. Una como demandante de intervención de la justicia, y otra como dispensadora de sentencias con efectos civiles. Otra tercera mujer importante en el caso, la fiscal del mismo, ya se ha manifestado diciendo que no lo ve nada claro, y que, en su docta opinión, la demanda debe desestimarse. Los abogados de la parte demandada, que mueve muchos dineros provenientes en parte de la estulticia imperante,  han puesto el grito en el cielo, porque -dicen, conceder tan insólitas medidas cautelares sería toda una burla al derecho, la vuelta a la censura previa.

Telma tiene razón, pero la ley no se la da, no se la va a dar la ilustre togada, sin retorcer el espíritu de lo escrito, lo que seguro no está en sus intenciones.

Se comprende bien la argumentación de la perjudicada por el acoso, la injusticia y el encono de verse sometida a la persecución de sus actos triviales, de detectar lo que viste, come, a dónde viaja y en qué se divierte, de todo cuanto hacen o no dicen a solas o en familia, como subproducto de una fama que ni ha pretendido ni desea conseguir. Claro está que no obtiene beneficios de ese interés mediático, ni los quiere. Porque, ¿de verdad ve alguien como un trato de favor entrar por una puerta reservada en el edificio del Juzgado de Toledo donde se juzga su demanda? ¿tiene preferencias por figurar como cooperante en Filipinas?.

El fantasma de su hermana, la otra hermana de esaTelma sin hache, Erika, muerta -según todas las apariencias- por ingestión de barbitúricos durante una crisis depresiva, incapaz de soportar la tensión de una persecución despiadada que despreció sus cualidades personales para convertirla en beneficiaria hipotética de su calidad "de hermana de", estará siempre ahí. En aquel caso, el morbo mediático se contuvo posteriormente a la defunción, se comenta, ante la petición de la Casa Real de no ahondar en el dolor de la familia. Los que perseguían a la princesa Diana de Gales también se arrepintieron, luego. "El público quería saber", se excusaron, tarde.

La ley del 5 de mayo de 1982 sobre Protección al honor, la intimidad personal y familiar y la propia imagen, no protege a Telma Ortiz y no facilita la decisión de María Lourdes Pérez Padilla. Pero se entiende lo que pide aquélla, y en Alsocaire estamos de acuerdo con ello.

Sobre el alcance de la crisis en el Partido Popular español

El Partido Popular está atravesando por una crisis. El Partido Socialista, también, pero se nota menos porque ha ganado las elecciones a Presidente de Gobierno. Los comentaristas entendidos están dando diversas razones que convergen, en lo que afecta a ambos partidos, en la necesidad de encajar el debate de los nacionalismos en la gobernabilidad del Estado.

La crisis del PP, que ha perdido dos elecciones generales seguidas -ésta última sin la excusa del terrorismo, pero con manifiesta debilidad en su flanco económico, justamente donde Rajoy  ha concentrado la atención-, ha visto puestas en evidencia sus dificultades para pactar con los partidos nacionalistas, lo que le obliga a pedir el voto en solitario para obtener la problemática mayoría.  

Esa situación se convierte en una losa electoral y un inevitable amotivo de discusión interna, que ha estallado ahora.

La cuestión surge a tiempo, porque así podrá discutirse el programa electoral.  El partido podrá renovarse donde haga falta, se revisará con calma la posición de su cúpula directiva, y el aparato promocional podrá prepararse para dar la batalla en las municipales y, con un margen de tres o cuatro años, haber ajustado las tuercas para las elecciones generales.

No estamos acostumbrados en España a vivir el debate interno de los partidos, y ése es un demérito de nuestra democracia, demasiado lastrada todavía por temores del pasado. La Historia nos desvela que se ha recurrido con mucha frecuencia a resolver las discrepancias con asesinatos, cuchilladas, asonadas, guerras y, en lo estrictamente político, con dolorosas excisiones de los disidentes despechados.

No ha habido cambios por causa del debate. El PSOE, la IU, el PP de hoy se parecen poco a lo que pensaron sus fundadores y, sin embargo, sus ideologías han evolucionado terriblemente, debido más al sello personal de sus líderes que a la opinión de la base militante.

Por eso, no hay que ragarse la camiseta porque María San Gil haya llamado la atención a su manera. Con su singular dimisión respecto a la presentación de la ponencia política en el Congreso del PP, incide en la necesidad de quitar miedos a manifestar la discrepancia, incluso poniendo el dedo de sal sobre la insuficiencia del debate en temas sustanciales  para el futuro del primer partido de la oposición.

Dicen que a San Gil le ha sentado mal la manera cómo se ha le ha puesto puente de plata a su mentor, Angel Acebes. Dicen que la situación favorece la propuesta de una alternativa a un Presidente del Partido débil, y que Esperanza Aguirre se lo agradecerá. Dicen que San Gil y Damborenea Magdalena fueron juntos a melones...

Desde nuestra neutralidad respecto a los partidos, creemos que es muy saludable que el PP aproveche esta época para limpiar formas y fondos de un pasado que no tiene ya nada que ver con la exigencia de los tiempos: la mayoría pepera está en la incorporación del debate nacionalista desde la comprensión del fenómeno, sin ahondar en un centralismo cerril, en la laicidad de sus planteamientos, en la crítica constructiva de lo que hará el gobierno del PSOE.

Un partido, el socialista, que, como todos los ganadores que repiten victoria, puede creerse que están poseídos por la gracia, cuando la realidad es que lo que les beneficia es la debilidad de su contrario para marcar con claridad las cada vez más escasas diferencias en el fondo.

Sobre el caso Coslada y la teoría del banco de pruebas

Lo descubierto en Coslada es gravísimo. Un grupo de policías municipales, capitaneados, según las investigaciones, por el mismo jefe de esa policía, se dedicaba a extorsionar a propietarios de locales de copas y alterne, disfrutando de su situación privilegiada, recogiendo, como cosecha de sus amenazas, dineros y regalos.

Quienes eran pagados para proteger el orden, pues, -al estilo fílmico de corrupción en Miami y esas series manidas americanas que presentan sistemáticamente focos del mal entre los guardianes de la ley-, se habían convertido en delincuentes.

Todo Coslada, además, por lo que se va diciendo, lo sabían. Desde el cabeza de los munícipes al último mono, si es que hay monos en esa población. El pastel no fue descubierto, además, ni por una denuncia de partido (ni de la oposición ni de la posición), ni por los comerciantes avasallados o los clientes escarnecidos, no. Ha surgido como consecuencia de la denuncia de unas prostitutas, que estaban hartas de trabajar gratis para satisfacer los deseos más simples de esos ángeles guardianes de su miserable comportamiento.

Pero lo que nos hace reflexionar ya no es solo lo sucedido en Coslada, por supuesto, ahora pendiente de resolución judicial, y, por tanto, seamos cuidadosos, aún bajo la presunción de inocencia de estos imputados. Nos lleva a pensar que, con seguridad, Coslada no es un caso único. Hay, tiene que haber otros casos similares en este país.

Hay, seguro, otros casos como los de Marbella, Coslada o Madrid. Funcionarios que miran hacia otro lado a cambio de unos euros o ciertas ventajas de constructores, propietarios de locales de fiestas, clínicas, bufetes, restaurantes. Representantes del pueblo que, entre comidas o cenas bien rociadas con caros caldos, convienen en privatizar servicios públicos, hacer la vista gorda a desmanes urbanísticos o atropellos de derechos de más débiles, favoreciendo a los que les compensan con dineros, empleos, ladrillos.

Es la teoría del banco de pruebas, el principio del recolector de setas. Si encuentras una, cerca tiene que haber más. Si en una localidad o muestra menor, las cosas funcionan de una determinada manera, a mayor escala, han de comportarse igual.

No nos rasgamos las vestiduras. Lo que es necesario en lugar de apuntar ahora hacia Coslada todos los tanques y tanquetas, hay que dirigirlos hacia más sitios, hacer una revisión de lo que está pasando en España, sin miedos, sin pausa. Hemos descubierto que entre los muebles de la democracia había carcoma, y sabido es lo facil que se propaga ese bichito.

Sobre el mito de la irrefrenable sexualidad

En la defensa del acusado por delitos de violación, sus abogados hacen con cierta frecuencia referencia a la "irrefrenable sexualidad" de su cliente varón,  por si el juez advirtiera alguna posibilidad de aplicar circunstancias atenuantes, apelando a la similitud con la figura del síndrome de abstinencia sicotrópica. Una situación incontrolable para el individuo que obnubilaría su capacidad de raciocinio, influyendo sobre su voluntad de no querer hacer ese o tanto daño.

Los frecuentadores de casas de lenocinio, se justifican poniendo como explicación personal, cuando no como atenuante ético para su conciencia lasa, que tienen un impulso incontrolable, una inclinación incontenible al sexo, o que con sus legítimas no obtienen la satisfacción de sus deseos, por lo que deben acudir a pagarse los servicios imprescindibles. Son superdotados de la naturaleza o víctimas de la incomprensión de sus parejas, situaciones que les llevan a obtener esos desahogos que no podrían conseguir de otra manera.

Aunque los chistes y chascarrillos sobre sexo ya no están de moda, algunos graciosos de gabinete siguen contando para sus amigotes historietas en las que el protagonista exhibe una potencia sexual o unos órganos primarios que, por excesivos, son, en sí mismo hilarantes. En parecidos cuentecillos, las referencias al furor uterino han llenado, por su parte, páginas de la literatura sexual, algunos incluso gramaticalmente brillantes, y alimentado las correspondientes leyendas o justificaciones de algunas actitudes contra natura.

Se adivina, siempre, la mano de varones tejiendo los hilos del engaño.

Recientes crímenes, que la sociedad siempre juzga entre lo más abyecto, de las que han sido víctimas fundamentalmente mujeres y niños, vuelven a traer a colación el tema de la existencia o no de conformaciones mentales o físicas en ciertos individuos que les conducirían, fatalmente, a desear, por encima de todo, y caiga quien caiga o cueste lo que cueste, tener relaciones sexuales frecuentes. Máquinas de follar, como describió ácidamente Bukovsky.

Concebida como instrumento de poder, la sexualidad que se concentra en la práctica del acto sexual, es una deformación aberrante del ámbito de lo sensual, y esta visión mezquina ha sido alimentada históricamente, en beneficio y permisividad del varón, difundiéndose paladinamente como "forma correcta", habitual o "genuinamente admisible" del comportamiento del macho.

Lo sensual del ser humano no puede ampararse en esas concepciones míseras. Separándose de las más simples manifestaciones del ser en los animales, adquiere, en el hombre, muy compleja naturaleza. Gracias a ella, podemos disfrutar en el acto sexual, tanto en la realización del apareamiento en sí, como, sobre todo, en la relación íntima de amplio alcance temporal con nuestra pareja, en grados que van desde la pasión hasta el amor.

Los individuos que, como producto de una desviación educacional o, más probablemente, como consecuencia de una malformación síquica o genética, experimentan una irrefrenable sexualidad, quizá existan. Serán, por supuesto, escasísimos.Corresponde su estudio y análisis de su eventual curación y terapia al ámbito de la medicina y de la siquiatría.

Pero la existencia del mito no puede impedir reconocer que la consideración del pene como instrumento de poder es una miseria arrastrada de la cortedad intelectual de tiempos pasados. Las casas de placer son una forma despreciable de explotación de la mujer y de los necesitados económicos, proporcionando una torpe escusa a los clientes y a la misma sociedad connivente.

No debería discutirse que la cuestión sexual ha de estar basada en la libertad que respete el derecho de los demás a decidir lo que les gusta o no les gusta hacer, pero es necesario que nuestra sociedad defienda, con mensajes claros y contundentes, que la manifestación de la sexualidad individual no tendrá ningún amparo público: ni con la autorización de los negocios de prostitución, ni, por supuesto, con la tolerancia de cualquier forma de explotación sexual.

Que quien crea en el mito de su irrefrenable sexualidad se vaya a alardear con su cuento a otra galaxia.

 

Sobre algunos blogs que no merece la pena leer

De cuando en vez se organizan concursos para clasificar la calidad de esos entes conceptualmente indefinibles que son los blogs. En muchos de ellos, por supuesto, es posible descubrir la intención de los que premian y de los autores que son premiados.Quieren ganar algo de dinero, vender un producto, conseguir prestigio profesional o consolidarlo. Si no han logrado el objetivo, después de recoger el galardón, no es raro que desaparezcan a los pocos meses.

Puede guiarse por esas listas, allá Vd. Pero, en realidad, hay algunos blogs muy recomendados, venerados incluso, seguidos -aparentemente- por millares, que no merecería la pena leer. No aportan nada, más que ruido, a la blogosfera.

No tenemos envidia de ninguno. Y por supuesto, no nos referimos al blog de Enrique Dans ni a  Microsiervos, ni a Barrapunto, ni a Escolar.net. Ellos están en otra dimensión, juegan desde una perspectiva diferente: son profesionales de esta materia, han hecho del medio, su modus vivendi.

La categoría más identificable de este grupo de ni-nadas al que estamos enfocando en este comentario, es la de los blogs con claro objetivo político. Están escritos por los barones y hembras dirigentes de los diferentes partidos (o sus negros) y algunos de sus cualificados militantes (o que pretenden llegar a serlo). Se dedican a hacer la defensa de ideologías y actuaciones de partido, cayendo sistemáticamente en la albanza, frecuentemente imponderada y servil, de los líderes y mandamases del grupo propio, complementándola con la crítica acerva a todo lo que venga del contrario, y la descalificación frontal de cualquier propuesta de los opositores.

Si Vd. no tiene intención de alcanzar un puestecillo como cargo de confianza, con el que le premien a largo o corto plazo su devoción con esa prebenda, no merece la pena que siga esos blogs. Son aburridos y apestan a tendenciosidad, tanto en las entradas principales como en las notas apresuradas de los perritos falderos que atiborran el espacio de insulsos o manidos  comentarios, con tonterías en las que se ve la esperanza de que o bien las lea el capitoste, o, tal vez, que no se las lea nadie.

Pero si quiere significarse, puede seguir el camino de esos miles de pelotilleros y devotos, o pasarse al frente de otros tantos miles de boicoteadores, parecidamente abyectos en sus intentos de llenar de insultos las bitácoras de sus opositores: escriba regularmente comentarios en los blogs de los personajes más conocidos y de los gacetilleros más virulentos. Hágales links desde su blog, pedalee en la manteca, y esfuércese con guiños y muestras de trasero, para atraer la atención hasta su espacio, donde se halla Vd. y su aduladora circunstancia.

Otra categoría sin interés, salvo para su círculo de amigos íntimos, que les ríen  todas las gracias propias sin ser capaces de mirar fuera de su pastosidad, es la de quienes generan una maraña de insulsas alabanzas, comentarios frívolos, frenéticos enlaces entre sus blogs y los de sus amigos, con obsesión que parece más propiamente idónea para diario de parvulari@ que para ser ofrecidos a la curiosidad general que permite la red. Tampoco merece la pena leerlos, salvo que Vd. quiera creerse que pertenece a un grupo de bienventurados que están haciendo algo útil, simplemente porque han generado mucho ruido con sus cacerolas mediáticas.

¿Pero qué hace Vd. leyendo blogs como éste?. ¿Ha llegado aquí por azar, se lo ha recomendado alguien, qué buscaba? Sentimos decepcionarle, si espera otra recompensa que el eventual placer de leernos. No tenemos nada más que ofrecerle. No pertenecemos a ningún partido ni grupo empresarial, religioso, técnico o social. No somos profesores universitarios o funcionarios con mucho tiempo libre ni siquiera para preparar doctos comentarios traducidos del inglés, alemán o chino mandarín.

Hacemos pocos enlaces a otros blogs y siempre de forma asistémática y, cuando nos decepcionan, los borramos sin más de nuestras recomendaciones. No debemos ni queremos deber nada a nadie.

Decida libremente si merece la pena leernos, pero le agradecemos que siga haciéndolo. Aunque no nos conozcamos, hay un punto importante de unión entre Vd. y nosotros, entre todos los que utilizamos l@s blogs para expresarnos: la libertad para opinar desde lo que merece la pena, sin aspirar a cambiarlo por nada.
Que lo estemos haciendo por intermedio de un blog, con las palabras, es, simplemente, cuestión de oportunidad coyuntural, aprovechándonos del beneficioso avance de las telecomunicaciones en estos tiempos, para acogernos a una idea de valor universal: nos gustaría ser amigos de todos los que creen que el mundo actual puede y debe mejorarse.

Sobre el modelo suigeneris de transición a la democracia en Guinea Ecuatorial

El Presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, ha conseguido creerse la imposible unanimidad de los 700.000 habitantes de esa antigua colonia española, en la escenificación de su reelección. La oposición solo tendrá un diputado, de las cien plazas que tiene el Congreso. Enhorabuena.

¿Enhorabuena? ¿A quién?. El descubrimiento hace ya años de importantes yacimientos de gas natural y petróleo en la costa guineana, de la que están dando la adecuada cuenta empresas españolas comandadas por Repsol, permite indicar que la continuidad del régimen de Obiang dará la adecuada tranquilidad a esas explotaciones. Ese ha venido siendo el objetivo de los gobiernos españoles en relación con Guinea Ecuatorial, gobierne quien gobierne, según fuentes que analizaron la historia.

Las denuncias de irregularidad manifiesta en ese proceso, por parte de la Federación internacional de periodistas y del llamado Gobierno en el exilio de Guinea Ecuatorial (acogido en España), entre otras muchas, no deberán, por otra parte, inmutar a Obiang. La Unión Europea, y el gobierno español con ella, sabrán disculpar las posibles -seguras, más bien- incorrecciones de unas elecciones cuya convocatoria había sido bienvenida.

No hay porqué extrañarse de la doble cara del presidente Obiang. Fue capaz de recibir al entonces Presidente español Felipe González con elevadas promesas de cooperación, petición de ayuda en el proceso de democratización del país, y anuncios de liberación de rivales políticos encarcelados.

El ex Presidente Adolfo Suárez, lleno de buena voluntad, se había ido in illo tempore para allá con su carpeta de recomendaciones. Pero, cuando la representación española se dió la vuelta, fue tachada de non grata.

Con el paso del tiempo, el gobierno de otro Presidente, Rodríguez Zapatero, ha vuelto a poner la mano sobre el hombro de Obiang, pero esta vez, con la experiencia pasada, parece haber entendido que con los dictadores hay que conformarse con las palabras y promesas, mirar para otro lado, y aprovecharse de la estabilidad que crean con sus entramados de corrupción y represalia a todo lo que huela a oposición. Repsol-YPF lo agradece, por ahora, y se esfuerza en apoyar la formación de un núcleo de futuros colaboradores locales, con becas de estudios e inversión en escuelas.

Y para lo demás, habrá que dar tiempo al tiempo. Obiang tiene cáncer, Moto se muere en la cárcel y Micó, con solo un diputado, poco podrá hacer. A Marruecos y a Francia, por cierto, habrá de gustarles que llegue un tiempo de revuelta para la antigua colonia, en su sui géneris transición a la democracia, nadando en bolsas de petróleo muy apetitosas. Si hay que apoyar la guerra contra Gabón por la isla de Mbañé, se va, caramba.

 

Sobre la globalización de la pobreza y sus perversos encantos

Birmania, Líbano, Palestina, Bolivia, Somalia, Colombia, BanglaDesh,...La relación puede extenderse, discutirse en parte, pero la lectura de estos nombres debiera sugerir de inmediato los efectos que provoca la desigual distribución actual de la riqueza en el mundo. Los Organismos Internacionales nos advierten reiteradamente de que el intervalo entre los países pobres y los más ricos, ha crecido. La globalización de las comunicaciones nos permite enterarnos casi en tiempo real de cómo sufren las gentes en esos países.

Hambruna, guerras, corrupción, piratería, ausencia de seguridad jurídica, secuestros, crímenes sin resolver, etc. se reparten con profusión allí donde las rentas per cápita son más bajas. Pero tampoco hay por qué estar orgullosos pretendiendo estar libres para tirar las primeras piedras.

(Hoy, sin ir más lejos, 8 de mayo de 2008, ha trascendido el descubrimiento por la policía judicial de una -¿presunta hay que decir, si todos reconocen ahora que existía?- trama mafiosa en Coslada (Madrid), que afecta de hoz y coz a otra policía (la municipal), contaminada desde la cúpula hasta el rabo).

Crece, pues, todo lo malo. Goza de buena salud, alimentado por la obsesión de algunos por acumular riquezas y goces a despecho de lo que sea, y contemplado desde la insolidaridad, la apatía, la miseria, el egoísmo.

El número global de personas que malviven bajo el umbral que caracteriza la pobreza -no importa consideramos dos dólares diarios per cápita, dos euros o tres libras,- ha crecido. Y el número de niños que padecen malnutrición, o el de muertos por inanición en algunos países en donde dominan dictaduras muy solventes a la hora de enriquecerse con el dinero ajeno. La contaminación global, también.

Se puede contemplar con tranquilidad ese, por los síntomas, imparable, deterioro de la estabilidad. Visto a través de la pantalla del televisor no parece afectarnos. Tiene su encanto, porque se puede creer que no nos afecta a nosotros. Un encanto perverso. No nos afecta, todavía.

 

Sobre la Cañada Real en Madrid: una solución

Algunos vienen disfrutando de la situación desde hace -parece- 30 e incluso 40 años. Otros (la mayoría), desde cosa de un par de meses -dicen-. En total, más de 20.000, quizá 30.000 personas han ido, primero a la chita callando y últimamente a la de tonto el último, organizando un pueblo de tomo y lomo en terrenos protegidos, en patrimonio público, o sea, de todos, y cuyo garante es la mismísima Administración del Estado, en sus variados aspectos.

El lugar de que estamos hablando, no es un sitio cualquiera, perdido en la geografía de uno de esos países con inseguridad jurídica crónica, apelados como tercermundistas. Está en España, se llama Cañada Real (porque así se conoce al espacio protegido), y dista solo 15 km del centro de Madrid. Y bien a la vista está, en particular ahora, que es pasto de televisión, emisoras de radio, ongs, voluntarios, voluntaristas, etc.

Los habitantes de esta acampada que ocupa titulares, porque les están destruyendo las casas, siguiendo un orden que parece aleatorio, son reflejo de la diversidad étnica, sociológica y pachanguera -que de todo hay- de nuestro país.

Muchos son inmigrantes, fundamentalmente marroquíes, bolivianos y ecuatorianos; no faltan rumanos, albanos y croatas. No pocos, están de forma ilegal en España (Unión Europea), lo que no es óbice para que casi todos los adultos tengan trabajo, dispongan de algún modus vivendi, hagan con esfuerzo y privaciones sus ahorrillos, por si vienen aún peor dadas.

¿Que qué hacen?. Ellos, se reparten entre los ocasionales de la construcción, braceros en los mercados de abastos, extras en la hostelería. Ellas, tal vez consigan ser dependientas de supermercado durante un par de meses -donde no se les vea mucho-, cuidadoras de ancianos e inválidos, asistentas domésticas y, por supuesto, en los ratos libres, no dejarán de actuar de tuteladoras de una recua de críos con los que Dios no falla en premiar a los que elige para demostrar su omnímodo poder.

Hay un tal Félix (lo hemos visto en la TV-1, hace unas horas) que construye casas como quien lava en Cañada Real, y se alquila los pisos a extranjeros (ellos, que por 500 euros mensuales; él, que por solo 300). Incluso da empleo a muchos. Tiene un aire del que se las sabe todas. Aguanta el tipo sin perder la compostura, aunque le increpen, como si la misa no fuera con él. Las razones de esta historia esperpéntica de los edificios demolidos por máquinas excavadoras, "no se las explica; por supuesto, sabía que eran ilegales, pero es que las cosas no se hacen así; únicamente enviaron un papel para avisar que estábamos en terreno público y que habría que retirarse". Pero con calma, que no es cosa de andar atropellando.

Los extranjeros no están solos, qué va, en este teatro de variedades. Hay bastantes españoles, que ocupan la parte más noble del poblado. Andan ahora silenciosos, en general,  y , por supuesto, lucen molestos, porque se les ha descubierto el pastel. Argumentan con firmeza que las casas donde ellos viven, coquetos chalets con vegetación agradable, son suyas y muy suyas y nadie puede quitárselas, porque las autoridades han consentido su apropiación, y  ahora, después de tanto tiempo, han adquirido sus derechos.

Sí, -argumentan, desafiantes, quienes se atreven a hablar- es cierto, solo disponían -hace veinte o treinta años- de un permiso para cuidar un huerto de subsistencia en terrenos públicos en la Cañada. Pero es que ellos, poquito a poco, y como nadie les decía nada,  han ido construyendo ahora un tendejón para guardar los aperos, luego un galpón para traer agua de la red pública, después la toma eléctrica, y, finalmente, con esfuerzo, se han encontrado con esta casa-chalet en donde viven todos, con el garaje anexo en donde guardan los coches. ¿Y qué?

Rizando el rizo de una supuesta asesoría legal de río revuelto, estos neocolonos de la tierra nunca prometida, hablan de que el suelo será público, puede,  pero el vuelo es de ellos, es privado. Así que las casas no se las pueden quitar, tendrán que llevarlas a otro sitio. Y alegan, por si acaso, que ha habido posesión pacífica y aparente, y adquisición de la propiedad por transcurso del plazo de la usucapión , obviando que esos latinajos con la propiedad pública no rigen.

Claro, y, además, si la Administración se pone a investigar por el mundo, en cualquier sitio hay ilegalidades como las suyas o peores.O sea,  "que los dejen vivir en paz", porque echarlos allí, donde no hacen mal a nadie, es "una injusticia".

Los extranjeros que han querido dar su opinión, adoptan dos posiciones:  los marroquíes, seguramente acostumbrados a actuar así en su país, no están haciendo nada malo, y tienen derecho a vivir, y pagan sus impuestos; para, los hispanos y los eslavos, asumiendo mayoritariamente la ilegalidad de su residencia en el poblado y en el país, el asunto más urgente es recoger los bártulos, rescatar el dinero ahorrado de las ruinas y seguir la transhumancia; los pisos patera son más seguros, hay que perderse en la noche de la gran ciudad.

La solución al problema exige, desde luego, tacto pero también mano firme. Cañada Real no es el único ejemplo. Hay muchos, siempre demasiados, asentamientos ilegales en España, casi siempre en zonas públicas (al lado de las carreteras, en parques nacionales o regionales, en los bordes de los latifundios que pertenecieron a Icona). Siempre los ha habido, pero hoy han crecido en número y en intensidad.

¿Qué hacer? En primer lugar, hay que proceder a la Identificación completa y exacta de los lugares y de sus moradores. En la Cañada Real, por ejemplo, hay que tomar nota de las situaciones personales y circunstancias. Son, por encima de todo, seres humanos y merecen respeto, y, por supuesto, sujetos de derechos (y deberes); hay muchos niños entre los afectados por el eventual desalojo.

Pero la circunstancia legal en la que se encuentran no se puede cambiar con buenas voluntades. En la actualidad, todos son residentes ilegales, pues están viviendo en una zona protegida, que hay que preservar, obviamente, en el estado que se pretende (en la Cañada Real, paso histórico de rebaños en transhumancia; en los bordes de las carreteras, en los parques nacionales, como áreas de reserva de servicio o valor ecológico; etc).

El dilema no tiene vuelta de hoja. Las zonas deben ser liberadas de toda construcción, o eliminada la declaración ambiental. ¿Qué se quiere hacer? ¿Merece la pena mantener la protección, o hay que suprimirla? ¿A quién beneficia la situación, cualquiera que sea? ¿Por qué?

Si se desea recuperar plenamente la Cañada, hay que demoler. Aunque incluso en esta actuación, puede haber diferencias en el trato, pues para algunos de los moradores se puede detectar culpabilidad, actuación dolosa, es decir, consecuencias penales; otros, pueden alegar ignorancia; bastantes, por lo que parece, no tienen permiso de residencia y están siendo explotados por aprovechados. Hay tela, pues.

Con mucho cuidado en el tratamiento jurídico, nos tenemos que habrá que levantar unos cuantos centenares de expedientes administrativos, laborales o de responsabilidad civil cuyo trámite, en su caso, puede estar sujeto a la resolución de la prejudicialidad penal.

El simple envío de policías armados hasta los dientes para proteger a las excavadoras y aporrear a los afectados, no basta, no es humano, no es siquiera -curiosamente, justo-. Porque ser justo implica no ser discriminatorio y, también, ser proporcionado, valorando el alcance de las decisiones que se adoptan, en relación con los efectos pretendidos.

Que, además, en la Cañada Real haya decenas de yonkies, basura acumulada por doquier y malos rollos es, entre el barullo, una anécdota menor.

Sobre la renovación juvenil de los partidos políticos

El 60% de la población española tiene menos de 44 años (datos del INE de 2006), con una moda significativa entre los 18 y los 40 años. La edad media es de 40 años, aunque tiene dos elementos de tensión: la mayor longevidad y la juventud de ese 9,3% de extranjeros, cuya media no supera los 33.

Se sabe bien lo que quieren los mayores (tiempo libre, pensiones seguras, lugares donde reunirse a discutir sobre lo mal que va ahora el mundo) y los extranjeros (permiso de residencia, empleo estable, viviendas baratas, integración familiar, lugares donde reunirse a discutir sobre lo bien que estarían en sus países de origen).

Lo que quieren los jóvenes es mucho más complejo, pero se concreta, ante todo, en la convicción de que lo que ellos hacen, está mejor hecho: mejores conocimientos de las nuevas tecnologías, más dinamismo, falta de vínculos con el pasado, libertad de criterios emocionales e ideológicos, ...

Otro hecho sociológico fundamental es el impulso exponencial de la población femenina, que, aunque esté equilibrado con el número de varones, ha salido del armario con el machete. Ya no están reclamando únicamente un trabajo o un puesto justo en la sociedad, sino que -horror- lo están consiguiendo a marchas forzadas. Tanto por méritos propios, como por cuotas de paridad.

Es lógico que los líderes de los partidos políticos quieran acercarse con cariño a los votantes juveniles con equipos de su edad, capaces de sintonizar con ellos, y es también razonable que elijan, con los correspondientes toques de bombo y platillo, a mujeres. que haya aunque suponga extraer desde el anonimato a esos portaestandartes de la modernidad. El público aplaudirá la decisión con sus votos, sabrá disculpar la bisoñez con indulgencia, si hiciera falta.

El presidente Rodríguez Zapatero ha lanzado guiños evidentes a esos sectores mayoritarios y/o emergentes al formar su equipo actual. La foto de familia tiene elementos que hubieran sido juzgados como atípicos, inadecuados o insol(v)entes hace tan solo un par de legislaturas. Vaya ejemplos: Una ministra de 31 años, otra, en avanzado estado de gestación, para Defensa; una joven empresaria bióloga para Investigación y Universidades... En otros tiempos se hubiera vaticinado la debacle, hoy se recogen aplausos por la valiente decisión.

No cuesta mucho entender la satisfacción apriorística del muñidor de las designaciones al imaginar el impacto de estos nombramientos en la población civil, aptos para cosechar aplausos de la mayoría en los foros fieles y envidias en los foros contrarios.

El lider del partido principal en la oposición, Rajoy, está actuando bajo parecido impulso, y ha desplazado a las figuras clásicas, quienes fueron sus apoyos principales, para renovar el equipo, incorporando a jóvenes y, por lo que se ve, preferiblemente, a mujeres. Soraya Saez de Santa María es el emblema significante de esa transformación.

Manuel Pizarro, como contrapunto, se ha convertido en el símbolo de la derrota de lo inútil que es andar presumiendo de experimentado. Han bastado un par de ocasiones para que el antes exitoso empresario sea visto como caduco, inadecuado para la renovación, inexperto, cómico. Zaplana y Acebes se han dado sabiamente cuenta y, antes de que les señalen con el dedo indicándoles la puerta, han tomado el camino protector de la empresa privada, allí donde Rato, seguramente, les aconsejó que acudieran cuando soplaran aires de toma castaña.

Sobre lo que hacen los vecinos

El mundo está conmovido porque un tipo ha mantenido secuestrada a su hija durante veinte años, encerrada en un sótano, y, mientras aparentaba tener una vida normal y simpática, la violaba y la hacia concebir un hijo tras otro. El monstruo-dios fue indulgente con algunos de sus descendientes, pues a la mitad de ellos los elevó a la categoría de nietos, diciendo que la pobre criatura a la que había encerrado en su búnker se los había puesto en el portal para que los cuidaran los abuelos. Su mujer, y sus vecinos a uvas.

Es increíble, pero es cierto. Es inverosímil, pero es real. Nadie se enteró de nada hasta que, por casualidad (de una forma aún confusa) se descubrió al raro y se destapó el pastel.

Los vecinos dicen que era buena persona; las compañeras del trabajo, lo adoraban; las agencias de viaje de la zona, lo tenían por muy buen cliente. Solo su cuñada, con aspecto de enajenada física, dice ahora que siempre sospechó de él, de Fritzl, el electricista austríaco que se aprovechó de que cuando la guerra fría había subvenciones para fabricar subterráneos con los que protegerse de los hipotéticos ataques de aquellos comunistas decadentes que decían tener armas nucleares a punto de gatillo.

Está mal visto vigilar a los vecinos. Lo correcto es únicamente saludarlos si se coincide en el ascensor; si el trayecto se prolonga, comentar algo sobre el tiempo atmosférico. Si hacen ruido a partir del oscurecer, llámese a la policía; es más eficaz que solicitar directamente a los vecinos que sean más moderados o felicitarles si festejan su cumpleaños.

Hay opciones incluso crueles. Si se tiene dinero y ganas de avasallar derechos de otros, demándeseles, amplíese el piso propio aprovechándose del bajo cubierta comunitario, instálese un puti-club en el tercero o un subterráneo de acceso exclusivo. Aunque los vecinos pleiteen, la ley le protegerá alargando el pleito durante años, tal vez décadas.

Ah, y si la escalera huele mal durante meses, posiblemente el vecino se haya muerto en soledad y se esté pudriendo en sus miserias. Póngase en contacto con el presidente de la Comunidad, abran el piso con la llave maestra y dispónganse a hacer declaraciones a la prensa.

Sobre la mediocridad

Que los mediocres tienen más posibilidades de triunfar, no es algo nuevo. La mediocridad no es, evidentemente, la única característica personal que conduce al éxito. Es condición muy insuficiente. Los mediocres necesitan tener a su lado, para llegar arriba, a gente capaz. Las razones por las que los más capaces sucumben ante los más hábiles de los mediocres, tienen que ver con muchas cosas, pero, sobre todo, con la inteligencia emocional.

La versión oficial -es decir, académica- de lo que ha de entenderse por inteligencia emocional, la relaciona con la capacidad de captar adecuadamente el entorno, relacionarse con simpatía con los demás, y tener actitudes positivas para concentrarse, fundamentalmente, en lo que la mayoría quiere oir: las cosas van bien, si van mal tienen solución, y si no tienen solución, es preferiblemente no perder tiempo en encontrarla.

En nuestra sociedad, educamos a los niños y jóvenes para ser más capaces, y la enseñanza es muy apta para captar rápidamente a los más inteligentes de cada promoción. Pocos maestros y colegas no guardan referencia exacta de los mejores. Raras veces son los que triunfan en la vida, en el sentido que damos a la palabra triunfar, pero son útiles a los mediocres de su promoción, de los que suelen ser muy amigos.

Se cumple así el axioma fundamental de la vida práctica: lo importante no es saber, sino saber quien lo sabe.

Por fortuna para ellos, embebidos en sus trabajos de investigación, en sus cálculos complejos o en su búsqueda de los fundamentos exotéricos que rigen o parecen regir los pasos de la humanidad, los más listos, ayunos de inteligencia emocional por lo general, son premiados con la felicidad de estar contentos con lo que saben hacer, ayudando a los mediocres -cuando se dejan- a que no se equivoquen demasiado.

Sobre la recuperación de edificios antiguos

En todos las ciudades y pueblos de España hay ruinas. El paso del tiempo, la emigración, la desidia, unido a los estragos de la última guerra civil y al atractivo de vivir en casas modernas con más comodidades, ha dejado los recintos urbanos señalados con edificios que se caen, que se han caído ya en gran parte.

La suciedad, los gatos callejeros, las ratas y las palomas -junto a otros animales menos visibles- son los habitantes de estas ruinas. En algún caso, también sirven de morada estrafalaria a alguno de los muchos desarraigados de nuestra sociedad.

Situados en zonas que la especulación inmobiliaria ha hecho valiosas, algunos de estos edificios antiguos son "recuperados" o "rehabilitados" por inmobiliarias.

La rehabilitación consiste, en general, en vaciar completamente el edificio, conservando únicamente la fachada. Mientras se construye completamente nuevo el inmueble, incluso a veces, dividiendo en dos la altura de los pisos antiguos, se soporta la pared con andamios y redes que previenen de la caída de cascotes sobre los transeúntes.

Parecemos ignorar que la mayor parte de nuestros actuales orgullos arquitectónicos del pasado han sado reconstruídos, y muchas veces reimaginados, varias veces. En otras ciudades europeas, sufridoras de bombardeos, terremotos o incendios que las dejaron en cueros, sus hermosos edificios actuales no son sino reconstrucciones modernas con los planos y fachadas primigenios.

Nuestra propuesta va en dos sentidos. En primer lugar, que se inventaríen todos los edificios de los cascos urbanos, y se establezca una actuación preferente y urgente específica. para todos aquellos solares vacíos y casas en ruinas o con amenaza de ruina.

En segundo lugar que, decidida la rehabilitación y, en su caso, la forma de mantener una línea coherente con el resto de edificios del entorno, que se reconstruyan las fachadas de estos edificios, aprovechando algunos materiales, cuando se pueda, pero sin la preocupación obsesiva por conservar materiales sin real valor histórico y, lo que es peor, ya muy adulterados y afectados por el paso del tiempo.

Esto facilitaría la recuperación de un aspecto terminado y limpio del centro de nuestros pueblos y ciudades. Por supuesto, habría que analizar la rentabilidad de estas rehabiltiaciones, pero cuidando la generosidad actual con las líneas de crédito y subvenciones especiales con las que se han hecho algunas reconstrucciones que solo han servido para que se asienten en esos "edificios históricos" falsariamente reconstruídos, entidades bancarias, tiendas de modas o los más ricos del lugar.