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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre las probabilidades de supervivencia en distintos ámbitos

La probabilidad de supervivencia depende de la edad, según la conocida curva de la bañera de la que saben todos cuantos se dedican al mantenimiento de equipos o se relacionan con los seguros. Al principio de su vida útil, las máquinas, los circuitos -y, ay, las personas- tienen más probabilidades de fallar: son los problemas del ajuste a la situación de crucero.

Después, los elementos pasan por un período en el que la tasa de fallo es constante, y, al cabo de un cierto tiempo, la probabilidad de supervivencia decrece rápidamente con la edad, de forma que la tasa de mortalidad es muy alta, hasta que pasa a ser cero porque toda la población ha desaparecido.

Claro que esas tasas de mortalidad son influídas por la poderosa motivación humana para cambiar los designios de la naturaleza. La causa de muerte más probable entre los jóvenes de 19 a 25 años, en los bien nutridos y solventes (o sus padres) especímenes occidentales, son los accidentes de automóvil: en España, casi 1.500  personas de ese rango de edades mueren cada año, a pesar de los esfuerzos de las campañas de Tráfico. El 60% mueren de esta forma en fin de semana, y casi la mitad de los conductores implicados ha consumido en exceso alcohol o está drogado.

En un giro geográfico y económico, uno de cada seis niños centroafricanos se mueren de inanición o de sed antes de cumplir los cuatro años, y no importa que la Tierra produzca suficiente agua y alimentos para todos, porque el resto de la Humanidad está concentrada en objetivos más importantes (para algunos). Un país en desarrollo que tuviera una población de 20 millones, y que tuviera 1 millón de niños de esas edades, pierde 40.000 niños cada año.

Si Vd. fuera irakí, su probabilidad de muerte por violencia terrorista es, desde 2002, de 13,3 por mil, lo que implica que del orden de 120.000 personas sanas cada año (después de la decisión de intervenir para arreglarles las cosas desde el gobierno del Presidente Bush y algunos otros presidentes de países menores), se morirán despedazadas por una bomba manipulada por alguien que quiso salvarse eternamente, optando a la recompensa perpetua de ciertas especialistas en placeres mundanos masculinos.

No conocemos aún de ningún científico que haya calculado de forma seria la probabilidad de que una parte sustancial de la Humanidad desaparezca como consecuencia del cambio climático, dentro de los próximos cincuenta años. Pero viendo los móviles de los que dirigen el mundo y sus preferencias inmediatas, debe ser aún muy pequeña...¿o ya no?

Sobre el bolardo

Bolardo es una palabra foránea, adaptada de la inglesa bollard, que etimológicamente proviene de bole, tronco de árbol. Los bollards y los bolardos sirven para amarrar los barcos en los muelles y, en segunda acepción, al menos para castellanoparlantes, designan a toda una panoplia de obstáculos en aceras y calles que sirven, teóricamente, para impedir que los coches aparquen en determinados espacios.

Los bolardos son, para Alsocaire, un ejemplo muy especial de las consecuencias del comportamiento humano. Aunque es cierto que, en general, sirven para el objetivo pretendido, cumplen muchos otros, y, en multitud de ocasiones, esas "segundas derivadas" del objeto toman el carácter de protagonistas principales.

Hay que advertir, además, que los bolardos situados en algunos lugares, pueden sufrir dos tipos de agresiones: algunos son arrancados de cuajo, quedando como testimonio de su antigua presencia un agujero en la acera o en la calzada -creando así un riesgo adicional para el transeúnte- y otros son cuidadosamente reformados para convertirse en elementos de "quita y pón", garantizando la plaza de aparcamiento sobre el pavimento para quien haya tenido la paciencia de realizar tan fino trabajo.

Los bolardos han surgido en las ciudades en prácticamente todos sus centros, como paso previo a la declaración de su peatonalidad y como síntoma de rendición de los poderes públicos (municipales) al control del cumplimiento de las señales de prohibido aparcar.

Los bolardos no son elementos recaudatorios, más bien suponen un gasto o un dispendio, y por eso, están situados, muy de lejos, en relación con el instrumento del parquímetro, en la preferencia de los munícipes. Un alcalde que se precie tiene que instalar parquímetros y muchas zonas azules, y recibir cánones provechosos por esa utilización privativa y lucrativa de suelo público; la única dificultad es que aquél (el parquímetro) necesita espacios libres en superficie para que los vehículos puedan estacionarse en los lugares de pago, y esos son un bien escaso en ciudades planificadas una sola vez, allá por la Edad Media.

En este sentido, el bolardo significa un colaborador valioso de los parkings subterráneos, a los que ayudan a llenar. Esta fórmula de atraer a los vehículos al centro de las ciudades es factible y lucrativa (con pequeños riesgos, atribuíbles, en general, a los austríacos): el hombre moderno domina -junto a la piromanía y otras artes que no vienen al caso-, la técnica de horadar el subsuelo. 

Los bolardos están también alejados de ser instrumentos neutrales de la regulación del tráfico rodado. Influyen sobre todo en el tráfico peatonal, constituyendo un peligro para el viandante despistado y son un enemigo cierto de minusválidos, en especial de los ciegos y de todos los que precisan moverse con un carrito, sea infantil, de la compra, o el medio con el que se trata de superar un hándicap físico. Cuentan con otros aliados: las marquesinas, los postes publicitarios (y de otras categorías), los recoge-pilas, baldosas sueltas y todos los baches, agujeros y tapas de registro mal ajustadas o abiertas.

Los bolardos son la obsesión de todos los automovilistas, tanto de los que preteden aparcar reglamentaria como irreglamentariamente. Las huellas del golpe de esos nada pacíficos instrumentos contra aletas, puertas y parachoques están en todos los vehículos y son, desde luego, bienvenidas por los talleres de chapistería de la zona.

Parece que los bolardos sirven también para ayudar a las menguadas arcas municipales a obtener algunos ingresos extra, gracias al sobreprecio que ciertas empresas de mobiliario urbano o fundición están dispuestas a situar al margen del mercado y de las contabilidades sujetas a intervención, pero ese es otro cantar, y, en cualquier caso, AlSocaire tiene noticias del himno, pero no sabe la letra.

Sobre la cuestión del presunto derecho subjetivo al agua

El Tribunal Constitucional ha echado un jarro de agua fría (valga la cómoda metáfora) sobre las pretensiones de la Comunidad de Aragón para que se anulara el artículo 17.1 del Estatut valenciano, porque entendía que se imponían al Estado obligaciones extraconstitucionales, a saber: trasvasar el agua sobrante y mantener una cantidad suficiente de agua de calidad para los valencianos.

En ambos casos -dice el TC- "se trata de obligaciones hipotéticas por estar sometidas al cumplimiento de una condición". Interpreto que la condición a la que hace referencia el Alto Tribunal es multivariante: que exista agua sobrante en otras cuencas autonómicas, que se haya planteado necesidad de ella en la región valenciana, y que pueda ser resuelta de forma técnicamente solvente y económicamente razonable; en otra vertiente, y dado lo impreciso del término "cantidad suficiente", deberían haberse especificado los criterios que se seguirían para esa calificación.

El TC entiende que la condición que ha de cumplirse es, "sencillamente, que así lo acuerde o disponga la legislación estatal en el marco de las previsiones constitucionales, de suerte que no se limita la libertad de configuración del legislador estatal". La misma situación afectaría al derecho a gozar de agua de calidad, que "también se somete a lo que disponga la ley". 

La resolución del TC aborda la cuestión del "derecho estatutario" al agua, del que perfila, como rasgo distintivo", el no ser "ejercitable de modo directo e inmediato en vía jurisdiccional, pues solo podrá serlo cuando los poderes autonómicos lo instrumenten, de acuerdo con la Constitución, la legilación estatal o la ley estatal o autonómica, segun los casos". 

No se trata, por tanto, de un derecho, dice el TC, sino de una directriz, que "no vincula la función legislativa del Estado, que podrá ejercerla sin condicionamiento alguno; es decir con plena libertad de criterio".

Aspecto que queda abierto, sin embargo, es la posibilidad de que el "derecho al agua" sea incorporado como un derecho de "tercera generación", lo que plantearía gradaciones en la aplicación práctica de la valoración de ese derecho subjetivo. Si apareciera conflicto entre el ejercicio del derecho al agua por parte de una colectividad, respecto a otras, habría que contraponer, el derecho subjetivo "superior" de la población más extensa en la que estuvieran comprendidos los reclamantes y reclamados, reservándose así al Estado la opción de decidir, ante un recurso cada vez más escaso y más caro, cual es la óptima distribución de las cantidades sobrantes, una vez cubiertas las necesidades mínimas vitales, a las que todos tenemos igual, indiscutible e inalienable derecho.

Sobre las listas electorales y la ambición política

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón ha comunicado al presidente de su partido, el PP, que se retira de la política (suponemos que cuando termine su mandato actual como responsable de la gestión municipal de la capital de España). Razón: no figurar en las listas electorales de su partido, como resultado de la marginación hacia sus aspiraciones frente a las de la Presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre.

Uno de nuestros amigos suele comentar, refiriéndose a los programas del corazón, que independientemente de que los chismes y cotilleos que se cuentan en ellos sean verdad cuando se sacan a la luz pública, acaban siendo verdaderos. Todo parece como si los personajes fueran víctimas de una terrible vis atractiva, insalvable, que les lleva a hacer justamente lo que, por ser mentira, han rechazado inicialmente.

En el caso de los políticos Gallardón y Aguirre, los desmentidos reiterados de que existiera alguna tensión entre ambos, han finalizado con la demostración de la evidencia: son incompatibles; sus ambiciones políticas son coincidentes. Y tratándose de políticos de tal altura, la ambición política por la que compiten no puede ser otra que la de Presidente de Gobierno.

Sin necesidad de referirnos al cuento aquel de las aceitunas, del labrador que vendió mentalmente la producción apenas después de haber plantado la pepita, puesto que ambos políticos tienen una trayectora personal muy brillante, sí puede hacerse referencia a otro cuento, el de las dos cabras que pugnaban por atravesar un precipicio utilizando el mismo tronco y, empeñados en no dejar paso al otro, cayeron ambos al vacío.

De momento, quien parece haber caído por el callejón de la derrota es el alcalde-ex-presidente de la Comunidad, Alberto R. Gallardón. Desde arriba, contempla el despeñamiento una sonriente Esperanza Aguirre, también con un amplio bagaje político (quizá mayor). Desearíamos (en recuerdo de otro despechado en su día, Vestrynge) que el hoy marginado no lleve su enfado por el camino de un periplo por siglas antes contrarias. Las personas capaces pueden realizarse al margen de la política, por supuesto, y Rodríguez Gallardón tiene cuerda para rato (y para pizarro, claro).

Sobre Galileo y el Papa Benedicto XVI

El hoy Pontífice Máximo de la Iglesia Católica, papa Benedicto XVI, afirmó en 1990, para el Corrieri de la Sera  que "En el tiempo de Galileo, la Iglesia permaneció más fiel a la razón que el mismo Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo". Repetía, con ello, una afirmación de Feyerabend.

Aquella toma de posición es convertida hoy en argumento de un grupo de docentes y discentes de la Universidad de La Sapienza (Roma), para rechazar la oportunidad de que el Papa católico abra el curso el día 17 de enero de 2008, con una lección magistral, por su reaccionarismo.

El pasado dogmático y académico del papa Ratzinger se vuelve, una vez más, contra él. En esa frase, como en otros de sus escritos, el ilustrado presbítero eminente de la Iglesia Católica, lo que ha puesto de manifiesto es su concepción de que esta doctrina de la que el es ahora garante máximo, es adaptativa a los tiempos y que la moral que predica es hija de la época en que se imparte.

Peligrosa herencia para quien ha de moverse en una época dominada por las discrepancias religiosas, y en la que el fanatismo ha vuelto a resurgir con fuerza, esta vez, en una religión que la Iglesia Católica siempre ha menospreciado: el islamismo.

Galileo tenía razón, y la presión de la Iglesia de entonces para hacerle renunciar a su teoría, se convierte hoy en un símbolo para los que creen que las religiones son, simplemente, una oportunidad de ciertos humanos hábiles para presentarse como portavoces de un ser superior y dominar lo que piensan y hacen sus contemporáneos.

La libertad intelectual es otra cosa, sin duda, y el papa católico debería reconocer que no tiene una fórmula mágica para conectar con Dios, como no la tiene nadie, y que lo único que hace grande y aceptable a una religión es la humildad de tratar de aproximarse al misterio de la existencia con un escasísimo bagaje, mientras la ciencia va concretando algunas verdades dentro del pavoroso universo del desconocimiento.

Sobre dos proyectos de centrales de ciclo combinado para el Musel

La Autoridad Portuaria de Gijón tiene que decidir, de acuerdo con el obligado trámite de competencia, entre dos propuestas de inversión relacionadas con la producción energética, presentadas, respectivamente, por Endesa e Hidrocantábrico, para la utilización de los terrenos de dominio público de Aboño.

Las nuevas instalaciones de regasificación autorizadas recientemente a Enagás, previstas para 2010, unidas a la planta de producción y almacenamiento de biodiesel del muelle de La Osa y a los depósitos de carburante ya operativos, completarían un complejo energético de primera magnitud.

La decisión entre ambas opciones no es sencilla. Desde el punto de vista energético y conceptual, consideradas aisladamente, son muy similares.

Los dos grupos que optan a ubicar instalaciones en el punto estratégico del Musel tienen ya intereses en Asturias y ambos son clientes del puerto. Hidrocantábrico canaliza por el Musel las importaciones de carbón para las térmicas de Aboño y Soto de Ribera. A partir de 2012, en que la central de carbón de Soto ha de cerrar, sin embargo, la generación de carbón en Asturias quedará reducida a los 500 megavatios de Aboño II, en funcionamiento hasta 2020.

Al margen del tráfico portuario que generan, y obviando que ambos grupos se encuentran en la actualidad participados mayoritariamente por empresas extranjeras, -lo que podría suponer modificaciones en su política, no evidenciadas por el momento- es evidente que la vinculación tradicional de HC con Asturias es muy superior a la de Endesa Lo mejor que podría desearse para la región asturiana, y también para el conjunto de los intereses de Asturias y Galicia, es que ambos proyectos se vieran como compatibles, y que no se renunciara a una negociación con las empresas implicadas que los viabilice.

A falta de una decisión del gobierno central sobre la planificación energética, con muy fuertes indefiniciones, las elecciones de las compañías eléctricas se realizan, obviamente, de acuerdo con sus propios parámetros de rentabilidad. Subsistente la indeterminación respecto a la energía nuclear, el Real Decreto 3/2006 ha propiciado un cambio regulatorio, al penalizar la producción de energía a partir de carbón, lo que ha hecho derivar las inversiones de las empresas hacia la utilización de gas y otras energías alternativas.

En este contexto, el Gobierno regional ha de adoptar una decisión en la que valore con serenidad la oportunidad más conveniente para Asturias: la de Endesa, con dos ciclos combinados (de gas natural), de 850 megavatios de potencia y con
una inversión aproximada de 350 millones de euros, que se alimentaría de la planta de regasificación de Enagás. Es una planta algo superior a la que posee en As Pontes, que empezará a funcionar en 2008. También ha presentado con Hunosa un proyecto para construir una central de gas en La Pereda (Mieres).

El proyecto de Hidrocantábrico (HC) para las instalaciones de Aboño es similar, aunque se vincula con la oportunidad de construir una central térmica de tipo supercrítico, con capacidad para 800 megavatios (en otros proyectos, 1.200), que se ubicaría en terrenos propios, también en Aboño, y que entraría en producción en 2015, cuando se cierre la
planta de Soto de Ribera, utilizando las ventajas de la autorización ambiental integrada.

Como e
l plan de emisiones actual se prolonga hasta 2012, si HC no lograse la adjudicación de la planta de ciclo combinado de El Musel, tendría que construirla en los terrenos propios de Aboño, lo que supondría renunciar al grupo de carbón. Esta situación tendría muy graves consecuencias para Asturias.

Finalmente, y en el intento de completar nuestra opinión, hacemos mención de que se ha pretendido involucrar en la decisión a Duro Felguera, otra de las empresas de referencia en Asturias, que es accionista principal en la planta de biodiesel  y constructora de una mayoría de las instalaciones de los ciclos combinados de Endesa, y que participa minoritariamente en la central de 400 megavatios de La Pereda. Por nuestra parte, estamos seguros que la capacidad tecnológica de Duro es aplicable a cualquiera de las opciones y, por eso, debiera jugar un papel neutral en ambos supuestos.

Sobre los supuestos legales para abortar

"Nosotras parimos, nosotras decidimos", es un eslógan pegadizo. Como cualquier indicación esquemática, mueve a confusión. Lo que se pretende, simplemente, para quienes lo apoyan con plena consciencia de lo que significa es que, antes de un plazo determinado desde el comienzo de la gestación, las mujeres puedan abortar sin tener que alegar causa alguna.

Se trata de un cambio sustancial del actual régimen jurídico para despenalización del aborto en España, que obliga, entre otros elementos, a probar una razón: malformación del feto, peligro grave para el feto o la madre, violación.

Desde luego, es un eslógan solo imaginable en la sociedad occidental, a la que se puede criticar por ser opulenta y egoista. No se puede plantear, por ejemplo, en los países islámicos, entre las pobres tribus del corazón de Africa, o en algunas sociedades endogámicas, en donde un hijo es un tesoro o un mensaje celestial. Tampoco tiene sentido en aquellas culturas en donde un varón es una promesa de redención y una hembra es un lastre económico y, por ello, la probabilidad de que la maten o abandonen a poco de nacer es muy alta.

Incluso en nuestra egocéntrica sociedad, abortar libremente tiene un punto controvertido, que cada uno valorará como le apetezca: conceptualmente resulta insolidario hacia los que no paren -pero forman parte de la sociedad humana- porque circunscribe la capacidad de decisión sobre el aborto a la mujer gestante.

Pero, arabescos laterales aparte, abortar es, sobre todo, peligroso para aquellas embarazadas que decidan hacerlo a solas, sin contar con las garantías médico-sanitarias (y sin el amparo legal, obviamente). Es decir, para abortar, se necesita, razonablemente, el auxilio físico de otros y, por seguridad jurídica, es imprescindible un consenso social sobre la autorización o prohibición del aborto. De otro modo, la abortista corre alto riesgo de acabar en la tumba, con graves problemas físicos, o en la cárcel.

Seguramente todos los que no estén limitados por creencias religiosas, estarían de acuerdo en que hay supuestos serios para abortar. Muchos estamos de acuerdo en que, fijado un plazo límite, tener que alegar razones para ello, es un eufemismo.

La clave es la determinación en cuanto al momento límite para que se consienta interrumpir el embarazo, -el plazo-. Aquí se amplían  las discrepancias. Puede haberlas acerca del momento exacto en el que se forman las células diferenciadas del cerebro humano en el feto, y, más concretamente, respecto a la sensibilidad de ese origen del sistema nervioso superior, y el respeto ajeno que merece. 

No se puede dudar de que en algún punto de la gestación, se cuenta, no ya con un sistema vivo, sino organizado para sentir el dolor y, en otro momento más avanzado -que la técnica ha reducido de manera drástica respecto a la concepción-, que ese ser es capaz de sobrevivir fuera del útero materno, si se le dispensan los cuidados adecuados. El avance científico ha aumentado de manera fortísima las posibilidades de supervivencia del feto (entendido en sentido médico, como embrión de más de tres meses).

La decisión de ampliar los supuestos de interrupción legal del embarazo, o de ampliar los plazos para ello, y, por supuesto, estando siempre de acuerdo con la determinación de la mujer gestante, equivale a autorizar para matar a un ser vivo. El elemento diferencial para que ese ser no sea considerado persona, y, por tanto, digno de protección jurídica, es una ficción: puede ser las 24 horas de vida autónoma fuera del útero materno, las seis , doce o veintedós semanas de gestación, o ser consecuencia de haber detectado su malformación cerebral, física, o estar inmerso en cualquier otro supuesto tipificado.

Los autorizados para matar (es decir, los beneficiados por la despenalización) serían la portadora del ser, como instigadora y consentidora y los facultativos que la atiendan, como autores materiales o coadyuvantes necesarios.  El resto de la sociedad, en distinto grado, podríamos ser cómplices despenalizables. 

En los casos de violación de la madre, la autorización legal ya está concedida, sin necesidad de alegar otra causa que la violación denunciada, atendiendo a razones sociales y éticas, a las que se ha dado un valor superior a la vida que se interrumpe.

Pero, ¿en los demás casos? ¿Cómo se determina el momento de la concepción de forma inequívoca? ¿Qué riesgo corre la madre si el plazo se fija demasiado amplio?. ¿Es asumible el plazo máximo autorizado en los países europeos más tolerantes, hasta ahora? (Holanda, 18 semanas)- ¿Por qué los países europeos no se han puesto de acuerdo en fijar un mismo tipo de exención de responsabilidad para los supuestos de aborto admisible?

Habrá que reconocer que no hay acuerdo en la Unión Europea, porque el asunto es cuestionable, desde el punto de vista ético, médico y jurídico, y la sensibilidad social, muy variada.

Cuando leemos que son, cada vez más, las mujeres que acuden al aborto como método anticonceptivo, cuando oímos que los jóvenes, en una sociedad más libre y, subsidiariamente, sexualmente más promiscua, no son cuidadosos ni en la profilaxis ni en atajar el riesgo de embarazo en sus relaciones, nos animamos a proponer que, además de abrir un debate sobre una ley de plazos más permisiva, que amplíe los supuestos de interrupción voluntaria del embarazo a la decisión exclusiva de la madre, esta sociedad tiene que aprender, todavía, a utilizar mejor los medios que impiden los embarazos no deseados.

Porque la decisión de las mujeres para no tener hijos debiera empezar desde el momento mismo en que consienten en mantener relaciones sexuales con alguien del otro sexo.

Puede parecer retrógado. Pero la prolongación de la especie humana hacia el futuro no es cuestión solo de comodidad de la gestante, es un acto natural y necesario, para que nuestra sociedad subsista. Las mujeres (con sus parejas, o por decisión individual) deben tener hijos deseados, y si desean no tenerlos, han de evitar quedar embarazadas, y si desean abortar después de quedar embarazadas, han de hacerlo lo antes posible, para causar el menor dolor a un ser vivo.

Porque aunque las mujeres paren y, por ello, son las más cualificadas para decidir si abortan, hay muchos elementos embebidos en ese tema de gran alcance ético y fuerte sensibilidad social: desde la izquierda como desde la derecha.

Sobre la letra del himno nacional español

Ha trascendido el contenido de la letra ganadora de un concurso, convocado en su día por el Comité Olímpico Español, no sabemos bien con qué autoridad ni criterios, para que el himno nacional de nuestra convulsa España tuviera, además de música, algo de sangre.

Los himnos nacionales y, en general, todos los corporativos, mezclan los mismos tópicos y aúnan rancios elementos, más o menos al azar. Palabras como "unión", "alegría", "juntos", "victoria", "espíritu", "futuro", deben estar ahí. Hay algunos que hablan de "batalla", "guerra", "enemigos", y otros que ensalzan la "supremacía", "valor" y "orgullo de la raza" sobre las virtudes -y defectos- de los demás.

El resultado seleccionado por el COE, sea cantado por Plácido Domingo o recitado a pelo, no defrauda, en esa línea tradicional de ofrecer material de consumo habitual, aunque es políticamente correcto por su neutralidad. Lo peor es que se mueve por terrenos de genuina sensiblería, consiguiendo un aire de canción de colegio religioso  de los de antes que "tira para atrás". El mensaje de fondo no es equivocado, pero la letra propuesta carece de poesía y actualidad...conectándose así con la inmensa mayoría de los himnos patrióticos que se cantan por ahí, de los que se distingue ventajosamente, eso sí, por su carácter no belicista. 

Así que, si nos preguntaran, nuestra opinión sería la de dejar el himno, huérfano de palabras, como hasta ahora, y que cada uno tararee lo que quiera al oir las notas musicales, incluído el tarará-tararí-queteví, que acostumbrados estamos y no en vano ya ganamos un Festival de Eurovisión con una canción que decía lalalá por todo mensaje.

Para despistados y masocas, copiamos la letra difundida el 11 de enero de 2007 por el diario ABC, que debiera servirnos para identificarnos con "lo nuestro", cada vez que el equipo español gana una competición o los chicos de la selección de nuestras nacionalidades empiezan un partido.

Aunque, si lo pensamos mejor, la letra resulta un pelín más seria que eso de "subir al árbol para coger la flor para dársela a mi morena que la ponga en el balcón", y es más fácil de retener que el "Gaudeamus ígitur" que no hay dios laureado que se la aprenda.

Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
Y un solo corazón.

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad.

¡Viva España!
Desde los grandes verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad.

Gloria a los hijos
que a la Historia dan
 justicia y grandeza
democracia y paz.

Sobre patriotas y críticos

Ahora que el himno nacional español tiene opciones de poseer letra (¿pero no era aquella de "La virgen María es nuestra defensora/nuestra protectora/..."?), se renuevan también las nociones de lo que es ser patriota.

Para el presidente de Gobierno, Rodríguez Zapatero, el líder de la oposición, Rajoy, "no es patriota". No lo es, básicamente, porque se permite criticar el mensaje de tranquilidad, incluso de optimismo, que se está dando desde el Gabinete, en cuanto a la situación económica.

Como estamos en momento de catarsis electoral, el ciudadano ya sabe que cualquier afirmación hay que filtrarla con el cedazo adecuado. Es normal que el Gobierno defienda su buena gestión y propague que los indicadores reflejan resultados positivos, como también tiene lógica que la oposición difunda los déficits y errores de la legislatura y apoye un cambio de tendencia y de color político.

Ocultar las evidencias, sin embargo, se penaliza electoralmente, como sabemos. No comprendemos porqué habría que disimular que estamos al final de un ciclo ecónómico -este, extraordinariamente largo, ya que dura desde 1993-94-. La huída hacia adelante de la economía tiene esas servidumbres, que cada poco tiempo hay que pararse para digerir los descalabros.

La reducción de las línes de crédito a los constructores está haciéndoles pasar por malos momentos y, de continuar, llevará a muchos a la suspensión de pagos.  Y aunque los propietarios privados aún no se han enterado, la gran oferta inmobiliaria que ha aflorado tendrá que reajustarse. Las consecuencias de la recesión económica sobre el paro en la construcción, motor del desarrollo económico español, van a poner a prueba a patriotas y crítcos.

Sobre la práctica del deporte como catarsis

Sobre la práctica del deporte como catarsis

¿Cuál es su deporte?. ¿El tenis? ¿El golf? ¿Tal vez, el fútbol?. No importa cuál sea su elección si, como hacen la mayoría de los humanos occidentales, su relación con el deporte es seguir las evoluciones de los que lo practican, cómodamente sentado en un sillón, bebiendo una lata de cerveza.

Cojamos un periódico al azar. Más del 20% de sus páginas estarán dedicadas al deporte de élite, es decir, a las proezas de aquellos atletas que dedican toda su vida útil juvenil a entrenarse para asombrar a los que paguen por verlos. El fútbol, en nuestras latitudes, ocupa el lugar preferente. Pero si algún héroe local de manera circunstancial consigue situarse entre los mejores de otra especialidad, también nos preocuparemos por lo que consigue en tenis, baloncesto, e incluso en el golf, deporte de exhibición del ridículo por excelencia -junto al criquet-, como podría confirmar cualquier llegado de otro planeta.

La terminología para describir las acciones, costumbres, estado de ánimo y consecuencias de lo que rodea un deporte de masas pudiera servir de modelo para contar, por ejemplo, los tejemanejes del mundo de la investigación científica. Equipos que defienden la realidad del cambio climático o su inconsistencia; el método de tunelación noruego o el americano; la edificación en altura o en superficie; la existencia de actividad cerebral a las tres semanas del feto y los que la niegan; desaladoras o trasvases; quiebra de la seguridad social o bonanza; comprar o vender acciones; mundo global o individualismo;...

¿Qué les parece esta idea?. Imaginen un periódico de divulgación, con diez páginas dedicadas a los avances científicos, en el que, junto a una foto a todo color de cuatro genios enfrascados ante un acelerador de partículas o una microsonda magnética, pudiera leerse, bajo el titular: "Cada vez se está más lejos de garantizar un cambio climático para esta centuria", cosas de este estilo:

 "Los dos equipos venían con ganas de vencer al encuentro, para el que estaban bien preparados. El seleccionador americano descartó a última hora al científico Adler, porque se descubrió que había amañado los resultados de la investigación del último mes. Todas las entradas al foro estaban vendidas desde hacía un par de meses. El equipo de investigadores franceses estuvo preparando su estrategia mientras esquiaban en Katmandú, subvencionados por el WB. El investigador Harrison, un indio residente en Washington con una beca del Scientific Council de cuatro millones de euros anuales, hizo un sorprendente alegato de cinco minutos que dejó al público exhausto..."

(La foto que ilustra este comentario ha sido obtenida el 11 de enero de 2008, a media mañana, en la calle Fuencarral. He aquí un ejemplo de ejercicio arriesgado ejecutado por un personaje anónimo (por fortuna). Una ambulancia de la Comunidad de Madrid, ignoramos si en previsión de que el malabarismo acabara en descalabro, estaba aparcada en doble fila, a escasos metros.)

Sobre el (im)posible debate digital entre Zapatero y Rajoy

Uno de los colaboradores irregulares de este Cuaderno ha recibido un correo electrónico de Melisa Tuya (supone él que periodista de 20.minutos) anunciando que el activo Escolar (padre) ha propuesto a Zapatero y Rajoy un debate en internet, abierto a todos los sitios web. Melisa recuerda en su amable correo que en España hay ya casi 20 millones de internautas, y que, además, muchos millones de españoles residentes en el exterior tendrían acceso al debate de forma "mucho más sencilla que por televisión" (?).
Las preguntas las realizarían todos los usuarios que se adhieran a la propuesta, y serían seleccionadas por un moderador políticamente neutral. El periódico 20.minutos cedería gratuitamente la señal audiovisual en internet a quienes lo desearan.
Nos adherimos, por supuesto, a la idea, que ya cuenta con el respaldo de los principales periódicos digitales españoles.
Nos gustaría participar en la propuesta de preguntas, y aquí van algunas de las posibles:
1.-¿No creen que la incorporación de los partidos de base regionalista para conseguir una mayoría suficiente para sacar sistemáticamente adelante las iniciativas de Gobierno, ha perjudicado a la democracia?
2.-¿En qué consiste, exactamente, para que lo entendamos todos, su discrepancia sobre la actitud a tomar frente a ETA y el terrorismo en general?
3.-¿Creen que está controlado el número de "sin papeles" en España?. ¿En cuanto estiman la cantidad de inmigrantes ilegales? ¿Qué se va a hacer con ellos?
4.- ¿Estamos verdaderamente ante una crisis económica? ¿Cuáles son las causas, en su opinión? ¿Cuáles serán sus efectos a corto plazo, y qué medidas prevén para paliarla, en caso de que crean que exista?
5.- ¿Cree beneficioso para el bienestar global que los grandes grupos empresariales españoles sigan aumentando sus beneficios e incorporando nuevas empresas, aumentando su tamaño, en tanto que el pequeño y mediano empresario se las ve y desea para sacar adelante su negocio? ¿No creen necesario arbitrar medidas específicas de apoyo al empresario individual y a los pequeños negocios, en particular, en el terreno impositivo?
6.- ¿Estiman prioritaria la reforma de la Constitución en la próxima legislatura? ¿Cuáles serían los capítulos, en su caso, que deberían modificarse, y por qué?.
7.- ¿El cambio climático en España tendrá algún efecto cuantificable que ya se conozca? ¿Se deberían tomar medidas de algún tipo? ¿Cuáles son los indicadores que se utilizan para determinarlo, y cuál es su fiabilidad?
8.- ¿Se ha calculado con exactitud el coste del incumplimiento del Tratado de Kioto? ¿Quién va a soportar ese importe?
9.- ¿Se va a revisar el Plan Hidrológico? ¿Se va a cumplir el Plan de desalación, si gana el PP? ¿Cuántas desaladoras están ya funcionando?

Sobre fracasados y triunfadores

Empezamos con la puntualización trivial de que, en esto del triunfo o del fracaso, hay una fuerte componente de subjetividad. Muchos hombres y mujeres felices -y, por ello, triunfadores- aparecerían como desgraciados a los ojos de otros. No tienen camisa, o la que lucen lleva jirones. Criterios alejados, cierto, de los que distinguen entre las prendas de Massimo Dutti y Springfield o Emporio y Giorgio Armani.

Pero, sutilezas aparte, se puede descubrir una línea conductora que predispone -como conditio si ne quanon- al triunfo. La concentración en unos pocos objetivos, la persistencia en ellos, el contar con el grupo de apoyo o padrinos adecuados y haber crecido a la sombra del líder sin precipitarse hasta llegado el momento de aparecer con nombre propio en la palestra, son elementos persistentes del éxito, presentes siempre que alguien triunfa.

Por el contrario, quienes abarcan o pretenden abarcar muchos temas, cambian frecuentemente de ubicación o de empresa, son individualistas, y no pertenecen a ningún grupo, puede que sean felices con su camisa hecha de harapos, pero no los veremos liderando ningún emprendimiento terrenal.

La inteligencia o las dotes naturales o adquiridas no parecen juzgar un lugar relevante. Tampoco, dentro de un mismo grupo, las mejores calificaciones; aunque en cada promoción, por ejemplo, de ingenieros de caminos -o bomberos- todos los colegas recuerdan quienes han obtenido los mejores números, es raro que los primeros lleguen más alto que los últimos, quienes, por el contrario, se evidencian más hábiles para aprovechar mejor las compañías y relaciones que les ofrece su camada.

Hemos hecho desde la redacción de este blog una relación de casos en los que se cumple la aplicación de estos principios, pero preferimos dejar las listas concretas a la experiencia personal de nuestros lectores.

Sobre la crisis económica, el lobo y las elecciones generales

En un interesante ensayo de Denis Lefèvre, titulado "Le loup, l´homme et Dolly" (Le cherche midi, Terra, 2007) se pasa revista inteligente a algunas de las crisis a las que se ha visto abocada la agroganadería europea, sus móviles y efectos. La línea conductora del trabajo podría ser que, detrás de sustanciales decisiones, hay dos motivos: el real y el confesado. Por ejemplo, la crisis de las vacas locas sirvió para justificar la reducción de una ganadería sobredimensionada.

En este momento especial preelectoral, los analistas nos están convenciendo de que existe una recesión en el panorama económico, que no ha hecho más que empezar, porque el ciclo de bonanza se ha terminado. Se trata, al parecer, de posiciones coincidentes desde ambas caras del espectro político. Como venimos de un gobierno de izquierdas (así cabe juzgar teóricamente al PSOE, al menos), si lo que toca es apretarse el cinturón y contener salarios, la teoría política viene a mostrar que la opción más adecuada es repetir palo, porque la mejor cuña para el ajuste es la de quien está próximo al que debe hacer el sacrificio.

Claro que si de lo que se trata es de reducir el gasto público, suprimir prestaciones sociales y ayudas desde el Estado, quienes mejor pintan son los gobiernos de derechas, que parecen contar con los mejores economistas y especialistas en hacer milagros con menos dinero.

Como la experiencia democrática de España ha venido a demostrar que los gobiernos se parecen bastante entre sí, que el mal que ha hecho descalabrar a los socialistas ha sido la corrupción de algunos militantes, y que la mayoría de los políticos de este país utilizan la cosa pública como plataforma para conseguir un buen puesto en algún grupo privado que  valore el currículum a partir de las actuaciones y contactos conseguidos mientras el candidato gestiona los bienes de todos, es natural que el votante se encuentre algo dividido.

Si desde todas partes se nos dice que hay que estar atentos porque viene el lobo, sería conveniente que nos ayudaran a distinguir el motivo real del confesado, para evaluar si se trata de un fenómeno pasajero con las elecciones generales o más duradero. Porque si algo tiene claro el ciudadano de a pie es que el no ha provocado ninguna crisis, sino que se ha limitado a seguir la pauta que le marcan desde arriba.

Sobre lo que enseñan los Reyes Magos a los niños

Ayer, en la tarde del día 5 de enero de 2008, varios padres llevaban escaleras plegables cuando acompañaban a sus hijos en edades de inocencia. La decisión venía señalada por la experiencia, pues era la única forma de garantizar que sus pequeños pudiesen ver a los Reyes Magos de Madrid y a su brillante cabalgata publicitaria. Reyes que, por otra parte, este año volvían a tener ideología, o al menos, pertenecían a cada uno de los tres partidos políticos mayoritarios en la capital.

La noche de Reyes planteó a quien esto escribe, desde la más tierna infancia, problemas de conciencia. ¿Por qué a algunos niños esas Majestades etéreas a las que gustaba el turrón y el coñac, les traían tanto y a otros tan poco (o tampoco)? ¿Por qué los niños malos coincidían con los niños pobres? ¿Por qué a los hijos de Fulanito les traían siempre los juguetes que yo les había pedido para mí?

Me parece que la festividad de los Reyes Magos enseña a los niños, desde antes de que tengan uso de razón, que hay diferentes valoraciones para los mismos actos, y que los méritos de los ricos son siempre más elevados que los de los pobres. Por eso, quien esto escribe, abogaría por la definitiva democratización de la fiesta. Que todos los padres entreguen, de acuerdo con sus posibilidades económicas, el dinero que pensaban dedicar a los regalos de Reyes de sus hijos, a una asociación municipal sin ánimo de lucro, y que, con él, se compre un regalo para cada niño creyente del municipio. Un regalo de igual precio para todos y cada uno, que se reparta al día siguiente, por sus propias Majestades, mediante riguroso sorteo.

Los mejores Reyes Magos siempre me parecieron, por la fiesta y devoción que generan, los de esas empresas con solera que dedican unos dineros para repartir juguetes entre los hijos menores de diez años de sus empleados (antes llamados productores), y los sortean a la vista de todos.

Si la asociación municipal a la que me refiero más arriba fuera capaz de dedicar la mitad de lo que recaudan a llevar algo de alegría a los niños pobres de un país alejado, todavía me parecería más mágico y educativo el mensaje de esos seres misteriosos que llevaron oro, incienso y mirra a un niño que lo necesitaba todo, según cuentan sus hagiógrafos.

Feliz roscón, amigos.

Sobre los kikuyu y las etnias en general

La mayor parte de nosotros oímos hablar por primera vez de los kikuyu, deleítándonos con los desvelos de la baronesa Karen Blixen para sacar adelante su plantación de café, en esa película romántica inolvidable que es Memorias de Africa. Hoy, son sobre todo conocidos por ser la tribu keniata a la que pertenece el presidente Mwai Kibaki, y cuya resistencia a ceder el poder, monopolizado por este grupo étnico desde 1963, está protagonizando una dura revuelta en la antigua colonia británica, con aspecto de guerra civil entre los seguidores del líder lúo Raila Odinga y los kikuyu.

Aprovechándose por ser una etnia más numeroso y con más capacidad económica, los kikuyu practicaron un nepotismo tribal que, enmascarado en una armonía ficticia, había marginado a las demás tribus, y más especialmiento a los lúos, que habitaban las zonas más pobres (Kibera es el asentamiento chabolista mayor del mundo).

La globalidad y la difusión de información está proporcionando al hombre occidental un panorama muy completo de los diferentes estadios de la evolución humana hacia la democracia. En las antiguas colonias africanas, en donde los europeos "más civilizados" -como contrapunto irónico a lo que hicieron en sus territorios conquistados a los aborígenes americanos por españoles y portugueses- esquilmaron las riquezas autóctonas y abandonaron luego a los territorios antes sojuzgados en manos de líderes locales poco preparados (una mayor parte, suboficiales de los ejércitos de ocupación), la democracia se resiste.

Kenia, era, hasta ahora, ejemplo de país libre en Africa. Los hechos actuales vienen a demostrar que los odios están vivos, dispuestos a aflorar en cualquier momento, y, también, que los que tienen el poder no están dispuestos a cederlo, por muy democráticas que parezcan las elecciones en que lo han perdido.

Sobre las jubilaciones anticipadas y sus efectos

Telefónica despide el año con una masiva prejubilación (unas 1.500 personas, que completarían una reducción de plantilla de 15.000 empleados desde 2003), acogiéndose a los planes ERE, de regulación de empleo. La multitud de estos nuevos excedentes del mundo laboral, que pasa a engrosar el capítulo de los que vivirán a expensas del Estado (completadas sus pensiones con la generosa ayuda de la empresa causante), viene a recordar uno de los despropósitos mayores de nuestra ordenación laboral y jurídica. Para mejorar las cuentas empresariales, los gestores han hecho con total libertad un cálculo sencillo: cuesta mucho menos prescindir de personal antiguo en las empresas, abonándole las compensaciones legalmente previstas, que soportar su presencia como fuerza laboral en las plantillas. Los 300.000 euros por empleado que, según Telefónica, ha costado esta regulación, es apenas un pellizco molesto a las cuentas de la Compañía.

Hemos ya denunciado en otras ocasiones el despilfarro intelectual y de experiencia empresarial y vital que esto está suponiendo para nuestra sociedad. Eliminar de la vida laboral a quienes tienen la experiencia, basándose en mezquinos planteamientos economicistas de corto plazo, es una sangría grave y un lastre sicológico, que no solo van a sufrir los afectados directamente. Los jóvenes no lo suplen todo. Multitud de ingenieros y economistas neófitos, inexpertos abogados y jueces, investigadores,profesionales de cualquier actividad manual o intelectual sin la práctica exigible, ocupan los puestos que dejaron aquellos que, todavía con capacidad de pleno rendimiento, han pasado a teórica mejor vida.

Cuando se debate la oportunidad (o la necesidad) de prolongar la vida activa a los 70 años, para sostener el precario edificio de la Seguridad Social, estas desbandadas obligadas, estas levas de forzados pensionistas, son un despropósito. Yerran quienes piensan, por lo demás, que los nuevos trabajadores extranjeros están ayudando a mantener el balance de las prestaciones: lo pueden hacer a corto plazo, pero cualquier analista puede detectar que la inmensa mayoría de estos inmigrantes -cuya efectividad laboral no dudamos- van a volver a sus países en algún momento y, por ende, muchos calculan muy bien la combinación entre los días cotizados y las prestaciones por desempleo a que tienen derecho. Aquí encontramos, por lo demás, la razón, por la que en períodos de vacaciones, las cifras de inmigrantes empleados disminuye: con las prestaciones de desempleo en el bolsillo, no son pocos los que aprovechan las indemnizaciones para viajar a sus lugares de origen, y atraer a nuevos optantes a nuestra moderna Tierra Prometida.

Sobre los deseos de cierto sector eclesiástico católico de intervenir en política

La religión atiende a la relación entre un ser asustado y una entidad intelectualmente necesaria, a la que el primero rinde pleitesía, aún a riesgo de que la existencia del segundo sea únicamente fruto de la contingencia del otro.

La historia de los últimos veinte siglos ha traído una notable simplificación de las creencias religiosas, agrupando a los dioses de forma monoteísta, como expresión de coherencia. Si hay un ser superior, tiene que ser superior para todos. Lo que no ha evitado la evolución del pensamiento humano es que la religión se mantenga como uno de los elementos más seguros de distanciamiento entre los humanos. Desde su pretendida proximidad al Dios que hacen venerar, sacerdotes, imanes, rabinos e iluminados de todo tipo, no han dudado en lanzar a guerras santas a sus fieles, ocultando el móvil sustancial del ser humano: el interés económico.

Algunos obispos españoles vienen desde hace algún tiempo apostando por una nueva guerra santa, al parecer, ya olvidado el dolor de la guerra civil de 1936-1939, en el que la Iglesia católica ocupó un papel relevante. De nada ha servido que una parte del clero, liberado de su papel de sumisión al poder terrenal, haya recuperado el contacto con los problemas de los demás mortales, bajando a la arena de la cuestión social, colocándose decididamente del lado de los que menos tienen.

A pesar del poder de convocatoria del cardenal Rouco Varela y sus obispos en la nueva Cruzada contra la hipotética -e indemostrable- actuación del Gobierno de Rodríguez Zapatero contra los designios del Dios que defienden, son mayoría los cristianos y no cristianos que piensan, desde lo profundo de su ser, que los poderes eclesiásticos harían muy bien en preocuparse sustancialmente por mejorar la tolerancia de los creyentes, reconociendo que hace ya mucho tiempo que Dios ha dejado de manifestarse entre los humanos y que, cuando lo hizo -real o imaginado- lo fue, justamente, para predicar el amor entre todos los hombres y decir que había que dar al César lo que era del César.

O sea, no mezclar la política con la religión. Y vaya si acertaba Jesús. Cada vez que lasIglesias inmiscuyen en política, resulta un fiasco, un error histórico, un paso atrás.

Sobre la sociedad de las TICS y el individualismo

Diversos especialistas, incluso desde la perspectiva de la gestión empresarial, vienen poniendo de manifiesto que los países desarrollados tendrían que abandonar la producción de elementos físicos y desplazarse hacia la creación intelectual, como opción para mantenerse competitivos y sostener el empleo.

No está resultando tan simple el ejercicio de esta propuesta. Aunque los países más industrializados han entrado de lleno en la Sociedad de la Información y en la difusión del Conocimiento por vía de las Telecomunicaciones, el desafío que deben resolver es el de atender a la deslocalización de las decisiones. Tradicionalmente, la gestión se hacía de forma centralizada; ahora hay que saber combinar una producción con múltiples descentralizaciones, y sobre la que se toman decisiones en lugares muy distantes.

Como indicaba Eugenio Trías, hemos pasado de una economía social del mercado a la economía social del conocimiento. Aquellos que dispongan de la información y tengan la opción de aprovecharla rápidamente, van a obtener el control.

Las nuevas tecnologías TICS no solamente están revolucionando el mundo laboral, sino que afectan también a la ordenación del territorio. Con mayor frecuencia se ofertan oportunidades de teletrabajo y la posibilidad de interactuar sin movese casa. Pero no se puede caer en la plena tentación del individualismo, porque el ser humano es social, incluso gregario. Necesita compartir. El ordenador y las tecnologías relacionadas no deben suponer la renuncia al contacto personal. Para disfrutar del ocio plenamente es necesario compartirlo, tener compañía.

(Este comentario es una adaptación de uno de los apartados del Informe "Agua, ordenación y territorio", que recoge lo hablado en una tertulia con diversos especialistas, y que se publicó en la revista Entiba a finales de 2007. Su autor es el colaborador de este blog, Angel Arias)

Sobre el viaje del Rey de España a Afganistán el día de fin de año de 2007

SM El Rey de España, D. Juan Carlos, ha cerrado con broche de oro y brillantes un año de manifestaciones singulares, otorgándose un baño de multitud militar en el destacamento de Afganistán. La ausencia del presidente de Gobierno en ese viaje mediático, para no restar protagonismo al Rey, nos parece muy acertada, contrariamente a lo exteriorizado hasta ahora por alguna prensa. Aunque también cabe la interpretación de que Rodríguez Zapatero no fue porque no le gustan las misiones guerreras, aunque se hayan hecho en son de paz y los destinados no se atrevan a salir de su acuartelamiento por el peligro que corren.

A falta de una definición precisa de las funciones que corresponden al Jefe de Estado, y que la Constitución ha dejado teóricamente reducidas a asumir posiciones simbólicas, el Rey ha puesto de manifiesto en el 2007 que el carisma personal, la autoritas, tiene un efecto multiplicador muy superior a la potestas, cuando se ejerce en los momentos oportunos, que son aquellos en que el personaje mediático goza de su mejor estrella.

La madurez del Rey, que está a punto de cumplir 70 años, su conocimiento de los personajes que se mueven en la política española, y su indudable voluntad de hacer bien su papel de máxima representación del Estado, han dado brillantes frutos a la Monarquía. Ante Chavez, en su viaje a Ceuta y Melilla, en su tratamiento discreto de la crisis matrimonial de la infanta Elena, o en esta visita relámpago a las tropas destacadas en Afganistán, puede verse un elemento que los españoles aprecian bien: el orgullo de ser diferentes, originales, consecuentes incluso con las actuaciones estrambóticas.

La monarquía es, por supuesto, para muchos, una forma obsoleta de gobierno, incluso aunque esté reconocida desde Constituciones que se precian de modenidad. Pero lo que no caduca es el talante de un personaje público que tiene el control de su situación, que ha asumido su papel y lo sabe representar en beneficio de la colectividad que representa. Por eso el ministro Alonso interpretó bien el momento cuando gritó e hizo gritar: ¡Viva el Rey!, antes de pedir un aplauso para Don Juan Carlos, que tronó, cerrado.

Desde el sillón de nuestras casas, mirando tranquilamente la pantalla, añadimos espontáneamente: !Que esos chavales vuelvan a casa!.¡Ya!...

Para estar acuartelados y aburridos, según cuentan, porque su misión carece ahora de cometido, mejor están aquí, haciendo algo útil, y así evitamos que se desplace en Nochevieja el regio símbolo para darles ánimos. Habrá otras formas, si fuera necesario, de refrendar el carisma de la rancia Institución.

Sobre la huelga de los empleados de la limpieza del metro en Madrid

Aunque ya nos hemos referido en otra ocasión a la huelga que mantienen los trabajadores de la contrata de limpieza del Metro de Madrid desde el 13 de diciembre, la persistencia de la misma y la convocatoria de una manifestación de apoyo para el 2 de enero de 2008, nos sugieren este comentario.

Las posiciones de los huelguistas se mantienen, acusando a las empresas de limpieza y al gobierno de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad autónoma de Madrid, de sostener una actitud intransigente. Entretanto, las estaciones de Metro se han llenado de basura, a pesar de los servicios mínimos, comprometiendo no ya la salubridad de las instalaciones, sino el funcionamiento seguro de los trenes.

Especialmente grave es que se ha podido constatar que varios individuos, en diferentes estaciones y momentos, han arrojado contenedores de basura, aceites y desperdicios de todo tipo, para incrementar la sensación de falta de limpieza. Algunos usuarios han resbalado en el lubricante vertido, con riesgo de sufrir daños corporales graves.

Los organizadores de la huelga, que, como en toda reivindicación laboral, han mezclado pretensiones alcanzables y seguramente justas, con otras desorbitadas, y probablemente inalcanzables, han perdido, en nuestra opinión, el control de la situación. La escalada de actos, protagonizados por grupos de anarquistas -en el sentido literal del término-, está causando la repulsa ciudadana, que solo se fija ya en los efectos que deben soportar los usuarios, y no en lo que pretenden los sindicatos convocantes.

Es preciso recordar que las empresas de la limpieza no fijan arbitrariamente los salarios de sus empleados, sino que éstos son consecuencia de los cálculos que han realizado para hacerse con las contratas y, en algunos casos, son herencia de las obligatorias subrogaciones de los trabajadores de las anteriores concesionarias. Un aumento de los salarios se traduce, por tanto, en una injusta elevación de los importes de las contratas, que deben soportar los ciudadanos con sus impuestos.

La hoja volandera distribuída a la entrada del Metro por diversas asociaciones que dicen apoyar a los huelguistas, mezcla términos que no tienen nada que ver con los objetivos de la huelga. Las empresas (se cita el caso de Ferrovial) pueden haber ganado en 2006 millones de euros de beneficio -hay que aceptar que lícitamente-, pero eso no autoriza a reclamar una mayor subida salarial con base en tan endeble fundamento. Por esa vía caminaríamos hacia la negación de cualquier beneficio, y a la exigencia de la distribución de cualquier plusvalía entre todos.

Pedimos, desde aquí, sensatez para ambas partes, y voluntad de diálogo. Los salarios de algunos de los empleados de la limpieza nos parecen, en efecto, muy bajos, y estimamos que, bajo el principio de "a igual trabajo, igual salario", deberían equipararse los niveles de las diferentes contratas. Es un error que eso no haya sido considerado así antes.

Pero, atención. Si todos los contratados de los servicios públicos, según sus categorías laborales acordes con el desempeño de sus tareas o funciones, han de ser remunerados igual, deberíamos renunciar al concurso público para otorgar las contratas de tales trabajos, y fijar la cuantia de las concesiones o adjudicaciones, a priori, sin concurso de ningún tipo, atendiendo, por tanto, a otras calificaciones (antigüedad, solvencia, experiencia previa, madrileñismo, etc).

La otra opción sería desvincular el puesto de trabajo de los servicios, eliminando las subrogaciones y la aplicación de la sucesión de empresas. ¿Queremos eso?