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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la gestión del agua en el mundo

La gestión del agua es un negocio próspero y, previsiblemente, cuanto más escasa devenga, más cara se venderá. Si suponemos que una población mundial de 6.000 millones de persoans tuviera que pagar un modesto consumo de 12 m3/año a solo 50 céntimos de euro el m3, el negocio potencial alcanzaría la cifra de 36.000 millones de euros anuales.

Este apetitoso bocado está provocando, desde hace tiempo, múltiples movimientos en torno a esta essential facility. En el caso particular de General Electric, por el ejemplo, el tradicional gigante de la electricidad está invirtiendo en instalaciones de potabilización y desalación en Arabia Saudí y en otros países, dando preferencia a aquellos que puedan pagarle el coste de los procesos.

La previsión de la ONU es que Arabia Saudí dedicará más de 64.000 Millones de dólares a implementar y mejorar sus instalaciones de agua, antes de 2025. Se calcula que China e India tendrán que invertir 144.000 millones de dólares anuales en infraestructuras de agua, duplicando su inversión anual.

Los índices económicos corroboran esta tendencia y la alta rentabilidad del sector. El Bloomberg World Water Index, claculado para onde empresas del sector, obtuvo unrendimiento del 35% anual desde 2003, superior a las acciones del petróleo y del gas (que se quedaron en el 29%).

En definitiva: los flujos económicos provocados por las inversiones hidráulicas y la gestión de este recurso, fundamental para el desarrollo económico -por no decir para la vida- estarán en el centro de las tensiones mundiales de los próximos años. Un panorama que, pacífico o guerrero, señalará los protagonistas del escenario en el que se resolverán las necesidades de agua.

(Este comentario es una adaptación de una de las ideas que se expresan en el Informe: "El agua, recurso y problema", publicado en el número de diciembre de la revista Tecnoambiente, nº177, año XVII, y del que es autor Angel Arias)

Sobre algunos blog(s) que mereció la pena seguir en 2007

De un espacio muestral de más de 60 millones, y que crece diariamente con gran dinamismo, nadie podrá pretender disfrutar de la capacidad de poder conocer ni siquiera una minoría. Se leen los blogs de los amigos, de alguno de los gurús que han conseguido imponer una autoridad siempre cuestionable, de los rivales en la misma opción de mercado (política, empresa, literatura, religión, etc) y aquellos otros que, a fuerza de navegar por el espacio virtual, descubrimos un día por casualidad y nos han enganchado.

Valga la primera reflexión: la mayoría de los blogs corresponden a copias de otros, a traducciones más o menos fieles de bitácoras americanas. La segunda viene casi al pelo: una gran cantidad están escritos a la ligera, con errores ortográficos y gramaticales, fieles a una tradición perniciosa de que un blog debe ser algo para consumo rápido.

Los blogs tienen, por lo general, vida efímera. Cuesta mucho tiempo mantener un blog, incluso tratándose de una obra colectiva. Si se prescinde del hecho de que debiera contarse con alguna materia que trasmitir, la regularidad del sostenimiento de un cuaderno exige disciplina. Mucho esfuerzo para obtener, a la larga, veinte o treinta lectores regularmente asiduos.

Hay un grupo de blogs que son sostenidos por gentes de la política, que los utilizan como plataforma electoral o como manera de perfilar su ideario y estar en contacto con potenciales votantes. Bastantes se agrupan por tendencias, cociéndose así en su propia salsa.

Otros blogs están escritos por profesores universitarios, fundamentalmente de alguna de las subramas de la filosofía o la literatura. Entre ellos están bastantes de los mejores. Se advierte que sus autores tienen tiempo para currárselos, y que les sirven para perfeccionar sus ideas, además de para alimentar el ego ante sus alumnos.

Existen, en fin, los blogs profesionales, en los que militan gentes que ofrecen sus productos mercantiles: agentes de la propiedad, restauradores, abogados, economistas, críticos de arte, pintores, fotógrafos, etc., nos obsequian con comentarios sobre las más variadas materias relacionados con sus intereses.

Sobre los amigos de cada fin de año

Por estas fechas, aparecen los amigos de final de año. Quizá sean los mismos que procurarán asistir a nuestro funeral, o quizá no. Lo segundo, es imposible saberlo y no habrá nadie capaz de contárnoslo. Lo primero se manifiesta puntualmente al vencerse el año, cuando recibimos un email, una tarjeta de felicitación o una llamada cariñosa. El resto del tiempo permanecen mudos, ausentes, perdidos entre las cosas que construyen la vorágine de cada existencia.

No se sabe, por tanto, lo que pueden pretender. Tal vez que contestemos a su periódico arrebato, anunciándoles que estamos dispuestos a reanudar la relación perdida, redescubrir la relación profesional sepultada con los años, abrazar -si lo reconocemos después de tanto tiempo- su cuerpo ausente de nuestro recuerdo cotidiano.

Esos amigos ocasionales, cíclicos, tal vez esperanzados, seguramente cínicos, puede que despistados o nostálgicos, nos demuestran que estamos vivos, aunque para lal realidad de las relaciones estemos ya muertos. Hay que agradecerles que nos pidan unos minutos de sintonía, nos hagan rebuscar en nuestra memoria, para sacarlos a ellos y a sus escenas de pasado otra vez sobre la mesa y preguntarnos, en fin, porqué se gastan su precioso tiempo con nosotros, qué quieren, qué pretenden, qué les duele, además de la soledad de una existencia mutua hecha de olvidos, premuras, descuidos, envidias, anhelos frustrados, recuerdos sin futuro.

 

Sobre las provocaciones de los obispos y las de los niños

Al obispo de Tenerife, Bernardo Alvarez, lo han puesto a caldo porque en una entrevista, en la que respondió amablemente acerca de varios asuntos de toda naturaleza, y, en cierto momento, se refirió a la provocación que algunas niña/os menores realizan sobre los adultos sensibles a sus turgencias, gracias y devaneos, a los que seducen al pecado. No lo dijo así, pero se le entendía. Pecado de la carne, contra el sexto mandamiento, el de no desearás cometer actos impuros.

Monseñor evocaba a la multitud de Lolitas que, enseñando piernas, vientres y tangas, bailotean en torno a los, aunque serenos, son potenciales rijosos espectadores de su alegría contagiosa. Mezclaba también, por lo que hemos leído, la afirmación de que la homosexualidad perjudicaba a las personas y expresaba su opinión de que algunas manifestaciones homosexuales son simultáneas con el abuso de menores, y de que hay adolescentes que son conniventes y hasta lo desean.

Para los representantes más fieles de nuestra sociedad mojigata, desde el portavoz del gobierno socialista -ni más ni menos que el Ministro de Justicia, Bermejo, hasta el columnista de la esquina (véase El acento de EP del 29 de diciembre de 2007), las declaraciones o evocaciones de Monseñor son una provocación. El obispo no sabe que los niños son inocentes, inimputables, tiernos y dulces. Su frase es una invitación a la pederastia, un despropósito, un peligro para quien tiene a su cargo a los feligreses tinerfeños, niños incluídos.

Anda ya. El señor orbispo tiene mucha razón. Lo sabe todo el mundo. Lo saben, o deben saberlo, los padres de esos infantes que andan desbocados haciendo lo que les viene en gana, con eso de que aún no tienen plena consciencia de sus actos. Pero la tienen. Tienen madurez para ver todo tipo de películas, asistir a cualquier espectáculo de provocación, vestirse y actuar como quieran. Los que no han alcanzado la madurez, parece, son quienes miran hacia otro lado, y disparan contra el obispo.

Porque es verdad que una parte importante de la adolescencia está sin criterios, provoca a sabiendas -una provocación no dirigida seguramente a los adultos, sino a sus cogeneracionales-, y, lo saben hasta las piedras, muchas de las salidas del armario se producen justo al terminar la niñez, allí donde comienza el impulso sexual de la persona.

Sobre el problema principal de nuestra sociedad

Puede parecer pretencioso, pero el problema principal de nuestra sociedad occidental es, para Al Socaire, muy fácil de identificar: es el miedo. Tenemos miedo de decir lo que pensamos, de defender nuestras ideas, de perder nuestro empleo, de que nos pidan algo, de que nos roben, de que nos griten, de que nos ignoren, de enfermar, de que no nos quieran...

Estamos tan llenos de miedos, que esa situación nos anquilosa. Tomemos un ejemplo del día a día: la educación de los niños. El maestro tiene miedo de reprender porque teme la reacción de los padres. Se puede pegar a un profesor pero no se deberá tocar a un alumno. Pocos son los educadores que logran imponer su autoridad en las aulas, en un entorno en el que cualquier poder se ridiculiza.

Dejamos por ello, libre el espacio para que el niño crezca en el auge de la libertad: faltos de orientación, siendo libres para lo bueno y lo malo, muchos se dirigen hacia el lado más cómodo, allí donde les indica una egolatría sin tapujos: protestar si no consiguen lo que les place, salir con los amigos el tiempo que les apetezca, disfrutar del sexo sin tabúes, probar todo tipo de sensaciones -incluso el alcohol y las drogas-, ...

El principal problema de nuestra sociedad es no controlar, desde muy niños, a quienes no comprenden por sí solos que hay que respetar a los demás, y que estamos viviendo en una colectividad llena de fragilidades, en el que lo que nos hace fuertes es únicamente ser solidarios.

Sobre el lugar de la vejez, la enfermedad y la muerte

En nuestra sociedad hedonista, los sanos y jóvenes tienen miedo a la enfermedad y la muerte. El ser humano moderno ha desarrollado una capacidad especial, convirtiéndola en moneda de uso corriente en nuestra sociedad occidental, y que se traduce por ignorar lo que no nos gusta. Así podemos concentrarnos en el placer, disfrutar del momento.

La realidad, sin embargo, es obstinada. La verdad de Perogrullo dice que llevamos en cada uno de nosotros el germen de la enfermedad, el carisma de nuestra muerte. Chamanes, videntes, brujos, sacerdotes, iluminados de todo tipo, con la fe o sin ella, han aprovechado esta incontrovertible tautología: los seres vivos, mueren.

Las consecuencias malignas del aprecio exclusivo de la juventud, la salud y la belleza, ha conducido al núcleo duro de nuestra sociedad a marginar todo lo demás. Con efectos nocivos para todos. Ante todo, porque cuesta mucho dinero mantener las apariencias: pócimas, afeites, operaciones quirúrgicas en pos de la llamada estética; costosas prolongaciones de la agonía; fantasías para recuperar lo irrecuperable; calidades de primera para enterrar a los deudos, con faustos bien visibles, antes de olvidarlos para siempre; después, si llegan a viejos, de haberlos abandonado en residencias con todo lujo de desdenes, para que empiecen a pudrirse en su salsa de ancianidad.

Habría que recuperar a los mayores, contar con ellos, gozar de su compañía y de sus consejos, cuando pueden cabalmente darlos, ya que las historias se repiten. Habrá que entender a los enfermos, porque todos lo hemos sido o seremos, y tratarlos a todos igual, sin distingos de autoridad o de raza. Habrá, en fin, que admitir que la juventud dura muy poco, y que no es la parte más importante de nuestra vida. El ser humano es algo entero, no trozos de una película.

Sobre el asesinato como forma de eliminar alternativas de poder

El asesinato de Benazir Bhutto, segura ganadora, según las encuestas más fiables y la misma sensación popular de lograr una alternativa democrática en Pakistán, al corrupto y acabado régimen dictatorial del general Musharraf, ha dejado al país al borde de una guerra civil. Ni siquiera se debería emplear el eufemismo de "alborde", cuando una ola de asesinatos y atentados se extiende por la antigua colonia británica, expresando el malestar y la impotencia de una población que vive sumida en la pobreza, la corrupción y la falta de futuro fiable.

Los intentos de injerencia occidental en la política del sudeste asiático har un venido cosechando sistemáticos fracasos. En los informes de los organismos multilaterales sobre la situación de corrupción en Pakistán, Bangla Desh, la India,...no se deja lugar a dudas: las inversiones de las empresas multinacionales han de pagar un fuerte peaje, que es administrado en provecho propio por las clases dirigentes. Los líderes ocasionales, surgidos de poderosas familias y castas, que consiguen con su verbo enardecido calentar las ilusiones de los más oprimidos, son fácilmente víctimas de atentados: las familias Bhutto, Gandi son el exponente de un caos administrativo y político que no garantiza ni el recambio ni la estabilidad.

La forma más barata de vencer al enemigo, cuando se manejan intenciones económicas cuantiosas es encargar su asesinato. Benazir Bhutto sabía que se exponía a ser víctima de un atentado mortal; sufrió varios intentos, y acabó sucumbiendo al fanatismo teledirigido de un testaferro.

Dos son las reflexiones que pueden hacerse: el avance hacia la democracia debe venir desde dentro, desde la construcción de un aparato institucional que garantice el acceso democrático al poder; el apoyo de los países occidentales, dirigidos por obsesiones capitalistas cortoplacistas, al partido o la persona que se haya podido hacer con el poder (por supuesto, mediante un golpe de estado), no permitirá revestir de legitimidad lo que se consiguió de forma espuria.

El discurso de Benazir Bhutto en estas elecciones era un discurso inteligente, social y conciliador. Algo nos recuerda de ese planteamiento a una persona inteligente pero igualmente visionaria, que sucumbió víctima de los enemigos invisibles: Salvador Allende. El camino de Chile hacia la democracia desde aquel execrable crimen fue tortuoso, difícil, irrepetible.

Pero el motor del cambio no vino desde fuera, sino que fue provocado por la aparición imparable de un sentimiento contagioso, mayoritario, imparable, de repulsa, de ansia de libertad. Conocemos poco de lo que se mueve internamente en un país más lejano, colectivamente menos culto, como lo fue Chile. Aunque nuestra sensación es muy segura. El enemigo de la estabilidad de Pakistán no es Al-Qaeda. Es la pobreza, la incultura y, no en última instancia, la reiteración de los Estados Unidos y la miopía de la Unión Europea por validar la criminalización del acceso a la democracia.

 

 

Sobre las relaciones sexuales de los políticos preeminentes

Los políticos preminentes tienen derecho a unas vacaciones, pero no tienen el mismo derecho a restregar a sus votantes y, en especial, a los que no los votaron, que su acceso al poder les autoriza a cambiar drásticamente su nivel de vida y a no respetar los principios éticos que son norma para los demás mortales. No es únicamente su gestión política la que es materia de análisis, sino, también, su comportamiento como ser humano, incluso en los actos más naturales.

Porque un político destacado -no digamos, un Jefe de Estado- es tenido por modelo de comportamiento por muchos. La concordancia entre lo que constituye su programa y su ritmo de vida y actitudes vitales, es parte de la magnífica servidumbre del personaje público. Los que administran los dineros públicos deben dar la sensación -la sensación, al menos- de que no los despilfarran ni, mucho menos, los usan en provecho propio.

El presidente Sarkozy ha cometido un grave error al hacerse acompañar por su amante, Carla Bruni, cuyas circunstancias personales no vienen al caso, en un viaje de placer a Egipto. No importa que el decaído presidente egipcio, Hosni Bubarak, haya hecho un hueco en su apretada agenda para recibirle. Lo que importa es que ha anunciado urbi et orbe que tiene recambios cuando quiera para su esposa y que su madre, sus hijos y su séquito presidencial, tienen que tragarse sus opiniones porque el hará lo que le venga en gana con su vida privada. Millones de franceses y otros cuantos no franceses han tomado buena nota.

Viene a la memoria el comportamiento de dos personajes políticos que no han podido igualmente disimular, estando en el poder, su afición al sexo. Magnífico deporte, por otra parte. Nos referimos al ex-vicepresidente de Gobierno y ex-Ministro de Fomento,  Francisco Alvarez Cascos, que parece haber sido víctima también de una dosis extra de testosterona en el reparto de las diferencias, y al ex-presidente Bill Clinton. Al segundo, en la mojigata América del Norte, le hicieron un impeachment que sonó a linchamiento, por haber reconocido que creía que no era pecado dejarse hacer el penilinguus con una becaria. Al primero, aún deben de dolerle las quijadas del susto que le propinó su joven ex-esposa dejando que toda España la mirase mientras bailaba sensualmente medio vestida.

Algunos hombres públicos deberían cuidar más su vida privada.

Sobre la necesidad de un partido charnela no nacionalista

A medida que se aproxima el período de elecciones generales, y cuando los dos partidos mayoritarios tratan de señalar (y exagerar) sus diferencias, hay un elemento distorsionador que cobra fuerza en el panorama político: los partidos con base autonómica, o sea, regionalista.

No tiene sentido en la España plural y democrática que quienes defienden posiciones regionales tengan fuerza de gobierno central. No puede ser, cabalmente, que las posturas enfocadas hacia la potenciación de las economías autonómicas, se sienten en la mesa de todos reclamando una mayor tajada, sencillamente porque están apoyando la capacidad de gobernación del partido -PP o PSOE- que no ha obtenido suficientes votos para a en actuar en solitario, y cumplir así su programa sin interferencias regionalistas.

Hace falta un partido charnela no nacionalista, que, actuando como moderador/estimulador del partido de centro-derecha o centro-izquierda que haya ganado las elecciones, se convierta en garante del mantenimiento de la búsqueda del bienestar general, sin que sea necesario premiar a los partidos locales, tergiversando el objetivo común. El Partido Liberal alemán jugó ese papel, y debería buscarse una opción parecida. Sin que desdeñemos la posibilidad de crecimiento de IU-Los verdes, pero es que, hoy por hoy, las limitaciones hay que verlas en su contexto.

Sobre la delincuencia agresiva en España y la seguridad ciudadana

Al polifacético médico no ejerciente José Luis Moreno le han molido a palos por negarse a dar la clave de acceso a sus cajas fuertes. No le sirvieron ni los guardias de seguridad de su palacete, ni su fiel y, por lo que parece, volátil y cobardica, servidumbre. Una banda de gentes del este (albano-kosovares?) le rompió varios huesos y se ensañó con él. El conocido presentador de TV, y admirado ventrílocuo, se resistió, dice, a que le allanaran la morada.

No es caso único, aunque por la relevancia social del personaje ha alcanzado máxima difusión. Son ya demasiado frecuentes los episodios de asaltos a casas particulares, en las que una banda de gentes armadas y sin miramientos, irrumpen en la tranquilidad de los otros, les apalean para garantizar que les cuentan donde guardan joyas y dineros, y se van en unos minutos por donde han venido. Locales comerciales de postín, qué más da si situados en pleno centro de las ciudades, sufren asaltos, incluído el espectáculo circense de estrellar un coche que no es de los delincuentes contra la vitrina a prueba de golpes.

Los responsables de la seguridad ciudadana, que pagamos entre todos, se esfuerzan en decir que son casos aislados y que, por supuesto, los culpables serán pronto apresados y caerán bajo el peso de la justicia.

Los resultados de estas actuaciones policiales y la proliferación de actos como los aquí descritos, hacen pensar, más bien, que la situación no está en absoluto controlada, y que se está produciendo un efecto llamada, cuyos convocantes son ex-militares de esas zonas de conflicto permanente que bordean la Unión Europea, y que disponen de armas que nadie ha detectado ni retirado.

¿Qué hacer? ¿Debemos armarnos todos para responder a esta guerra de guerrillas en la que los objetivos son las propiedades privadas? ¿Son los guardianes de seguridad, fiables? ¿Tenemos que resignarnos ante la posibilidad de que un día nos asalten, y, en ese caso, rendirnos sin oponer resistencia? ¿Será lo mejor dejar las cajas de seguridad, abiertas, y turrones y bebidas a disposición de los posibles asaltantes?

Nos gustaría que la policía y la guardia civil recuperara su plena credibilidad, arrumbando a esos mafiosos, difundiendo las capturas de los delincuentes cuando se produzcan, y aumentando su presencia efectiva. Y, por supuesto, gozando de una preparación adecuada para contrarestar a estos criminales de nuevo cuño.

Sobre huelgas, reivindicaciones y servicios mínimos

Los empleados de la limpieza de Metro de Madrid, que pertenecen a las empresas Clece (ACS) Eurolimp, Ferroser (Ferrovial) y Valoriza (Sacyr Vallehermoso), se encuentran en huelga indefinida desde el 17 de diciembre de 2007. Son más de 1.500 trabajadores, en una postura que secundan todos los sindicatos, salvo CCOO.

El sindicato líder de la convocatoria es CNT, que ha dado a conocer una Tabla Reivindicativa, que exige la unificación de todas las condiciones salariales independientemente de la empresa concesionaria del servicio; contrato indefinido para todos; abono del Plus de Toxicidad, Penosidad y Peligrosidad, ea todos los trabajadores (equivalente a un 20% de salario); jornada de 35  horas; compensación hasta el 100% desde el primer día en caso, de incapacidad temporal; dos días de asuntos propios más.; otros temas menores (relativos a creación de una Bolsa de empleo y a los trabajos que pueden prestar las embarazadas.

Aunque el Gobierno regional madrileño ha pactado unos servicios mínimos y solicitado de otras empresas de limpieza que adecenten las vías de metro, algunas estaciones evidencian, a estas alturas (casi diez días de huelga), problemas de salubridad y presentan un estado deplorable: a ello han contribuído periódicos destrozados desparramados por los huelguistas, bolsas de basura exógenas, papeleras vaciadas directamente al suelo y otras actuaciones destinadas a reforzar el aspecto de abandono y suciedad.

Ya deberíamos estar acostumbrados a que los empleados de los servicios públicos, cuando llega la hora de negociar sus convenios, utilicen la presión que les proporciona el estar prestando una actividad fundamental para la convivencia, agrediendo a los usuarios de los servicios.

Puede ser que estos usuarios, es decir, todos los ciudadanos, pero especialmente quienes no tienen opción de evadirse del problema creado, se encuentren sin los trenes o aviones que los llevarían a ver a sus familias o disfrutar de sus vacaciones. Puede que, otro día, se encuentren las calles colapsadas por taxistas furibundos que reclaman subida de las tarifas. Tal vez se encuentren con la basura acumulada en las calles, o con la seguridad ciudadana disminuída porque las fuerzas del orden exigen un aumento salarial, abandonando circunstancialmente los servicios. Ejemplos no faltan.

Estas demostraciones de fuerza sindical y presión laboral, enmarcadas -por supuesto- en el derecho a la huelga que nuestra Constitución concede se han transformado en el tránsito corriente que conduce a una negociación con las empresas o con las administraciones, bajo condiciones de presión. Cuando la actuación se vincula con empresas concesionarias de servicios de primera necesidad, que han obtenido sus concesiones mediante un concurso público, las llamadas "negociaciones de convenio" son una fórmula espúrea de reventar la transparencia de los procedimientos de adjudicación.

No tenemos la solución al problema, obviamente, y sería criticable que acusáramos a los sindicatos de mantener una posición beligerante utilizando las ventajas que les concede la ley y su organización. Pero pensamos también, en los sufridos e inocentes usuarios y, sobre todo, en aquellos que, bien por estar parados o por pertenecer a empresas que no pueden permitirse el lujo de negociar nuevas condiciones sin irse a la quiebra, tienen que morderse los labios pensando que, aquí también, existen trabajadores y seres humanos de primera y  segunda categoría.

Sobre los peligros de comer y beber demasiado

En un día como hoy son muchas las casas en las que se atiborra a los comensales. Al hilo de la reunión familiar, se prepara un ágape en la que no faltan grasas, dulces y licores, en cantidad muy superior a la que sería aconsejable para sostener el desgaste calórico.

De grandes cenas están las sepulturas llenas, dice el refranero. Pero esta contundente afirmación no arredra a cocineros y cocineras que se esmeran desde la mañana, o quizá desde días antes, en preparar suculentos manjares que forman parte de la cultura popular de lo que es comer bien. El secretario de Estado de economía español ha recomendado conejo para ayudar a las economías, pero, por lo que hemos oído, poco caso se le hará.

Predominarán los asados, básicamente de volatería: pallipavos, pulardas, pavitas, gansos y, para los más modestos, pollo relleno de salchichas y ciruelas pasas. El besugo, la carpa, la lubina o la chopa serán opciones gastronómicas para los amigos de las tradiciones más ligeras, pero el riesgo será siempre que no haya bastante para llenar los estómagos.

Antes, será de rigor engullir engullir unos cuantos langostinos -de procedencia, en general, centroamericana-, embadurnados con mahonesa. Mientras se espera a los rezagados, es de rigor comerse varias lonchas de jamón, chorizo y unas docenas de aceitunas, regado con vino blanco o, si se tercia, con fino o vermut de los de Italia.

Los brindis se harán con cava o con sidra el Gaitero, pero se empujarán con turrones, peladillas, frutas escarchadas.

¿Que qué celebramos? ¿Alguien lo recuerda?

 

Sobre los asesores del Gobierno y Felipe González

El ex-Presidente español Felipe González ha sido elegido como Presidente de la Comisión de sabios que habrá de aconsejar sobre el futuro de la Unión Europea, allá en el horizonte de 2030. El asunto le va como anillo al dedo, puesto que se encontraba retirado de la primera línea política y, como ha afirmado el líder del PP, Mariano Rajoy, es una persona de ideas (obviamente -desde su óptica- "no todas aprovechables").

González, en una entrevista que concedió a la Cuatro (Iñaki Gabilondo), ya ha anunciado que tiene algunas ideas al respecto: reforzar las instituciones, dar mayor credibilidad y coherencia interna al proyecto europeo, atender al reto de la globalización y fijar los límites geográficos respecto a Europa. Y otras cosas que, a medida que avancen los trabajos, se les ocurrirán a los integrantes de un grupo que se integrará, por lo que parece, de ex-presidentes, ex-ministros y otras gentes valiosas, arrinconadas por el devenir de la política de sus respectivos países.

Con ligera antelación temporal, el gobierno de Rodríguez Zapatero había anunciado el resultado de buscar en el exterior a algunos sabios para que le ayudasen a confeccionar y perfeccionar el programa del PSOE. No se conocen antecedentes -salvo en algunos países subdesarrollados- del hecho, sin duda, llamativo, de que se acuda a expertos internacionales para arrojar luz sobre la solución a los problemas propios.

Pero, hay que aceptarlo, cuando los que toman las decisiones no confían en la calidad de lo que tienen a la mano, es lógico que hagan una inmersión en otros mercados. Aunque se pierda sustancia con la traducción simultánea y el cambio de perspectiva. A nosotros, que valoramos alto el percal de lo propio, las dos noticias que comentamos aquí nos parecen caras de la misma moneda: seguimos dando más mérito a lo que luce fuera, y no valoramos lo propio hasta que un foráneo nos lo restriega en las narices.

Sobre el posible discurso de Navidad de SM El Rey de España

Ciudadanos españoles y comunitarios, emigrantes regulares y regularizados, residentes ilegales, turistas, delincuentes organizados y ocasionales provenientes de otros países, habitantes todos de este territorio llamado antes con orgullo, España, y que ahora pronunciamos con la boca pequeña:

Este año de 2007 ha pasado con más pena que gloria. El panorama general de los afectos se ha endurecido, tanto a escala internacional como nacional. A pesar de las muchas reuniones, foros y asambleas, no se han resuelto ninguno de los conflictos que perturban tan gravemente la existencia de las gentes en los lugares más variados del planeta. En casi todos ellos, están involucrados los países más pobres del Planeta: Palestina, Serbia y Kosovo, Chechenia, Irak, Sudán, Chad, Bolivia... 

Como es sabido, mi posibilidad de intervención en fijar las directrices exteriores del Gobierno es prácticamente nula. A veces me indican algo los Presidentes de turno, pero mis comentarios no dejan de ser simples observaciones similares a las que podría dar cualquier otro ciudadano bien informado. En ciertos momentos, me han pedido que llame por teléfono o tal o cual jefe de Estado, aprovechando que es su cumpleaños o con ocasión de cualquier acontecimiento relevante. Me gustaría haber intervenido más, desde luego, pero no siempre me dicen que es oportuno.

Un caso especial este año que termina ha sido mi comentario pidiendo que se callara, al Presidente de Venezuela. No estaba en el guión, -mi papel exige que solo intervenga diciendo lo que me parece en los cócteles-, pero en este caso no pude contenerme. Contrariamente a lo que algunos murmuraron, no había bebido. Me salió del alma.

La semana había sido muy difícil, con el anuncio de la separación de mi hija mayor, Elena, y la visita a Ceuta y Melilla me había crispado bastante, porque la postura de ese joven rey de Marruecos, siempre bordeando la provocación, me parecía incomprensible. Así que le dije a Chaves lo que se merecía por estar interrumpiendo al pobre Zapatero que no conseguía sacar adelante lo que había estado preparando con Moratinos y Trinidad durante la comida.

Creo que este año ha significado un paso atrás en algunas cosas de las que estaba muy orgulloso. Desde luego, me parece que es un motivo de satisfacción reconocer que la popularidad de Felipe ha aumentado, después del disgusto que nos dió a la Reina y a mí casándose con una divorciada. Pero las niñas son muy graciosas, y, la verdad, Leticia sabe desenvolverse con soltura entre los periodistas.

Pero, por otro lado, España ha perdido unidad y coherencia, por culpa del tema de las autonomías, y la ambición por parte de los políticos regionalistas de conseguir el máximo de poder económico. Esto está provocando la merma de la solidaridad, y me temo que se está volviendo a crear reinos de taifas, que en la historia de este país ha traído amargas experiencias. También está la cuestión del terrorismo, que jamás he conseguido entender. Hay dos terrorismos amenazando España, el de ETA y el de Al-Qaeda y siempre me ha parecido que ambos tienen las mismas raíces, la incomprensión de los demás, la incapacidad para entender a los otros.

En fin, no quisiera perpetuarme en esta posición decorativa, y veo que mi persistencia como Jefe de Estado nominativo está provocando el retraso en la modificación de la Constitución y en la modernización de ciertas estructuras del Estado. Me gustaría que el Rey tuviera algún poder más, asimilándose su figura a la de, por ejemplo, la Reina de Inglaterra. Me gustó la película The Queen porque refleja algo que sería muy difícil de lograr en España: demostrar con ejemplos concretos la influencia y el carisma del Jefe de Estado. Dicen que yo tengo mucha influencia, pero, desde el 23F no había habido ningún ejemplo de esa influencia. Hasta que llegó el Que te calles, que fue como una visión de oportunidad, que aproveché.

Por eso, aprovechando que vuelvo a estar en boca de todos los españoles (ya que no en el corazón) y que en muchos lugares del extranjero se habla ahora con admiración de mí, quiero anunciar mi decisión irrevocable de abdicar.

Seguramente Sofía y yo permaneceremos en España algún tiempo, aunque a ella le hace ilusión volver a Grecia, como ciudadana normal. En todo caso, vendríamos con frecuencia a España a visitar a nuestros hijos y nietos.

Gracias por todos estos años tan felices y, para mí, inolvidables. Para quienes me habían vaticinado un reinado breve (me han dicho que me habían apodado Juan Carlos Primero el Breve), supongo que habré sido un fastidio, así como para esa minoría republicana que todavía no ha reconocido que más vale un Rey de sangre azul que un Presidente que se ponga morado. Espero que, para la mayoría de vosotros, los Borbones sigamos siendo la mejor de las opciones, mientras profundizáis en ese mito que es la plena democracia.

Sobre el cambio climático

Si la veracidad del cambio climático se pudiera decidir por votación, el resultado estaría muy condicionado por la ideología y, por tanto, la opción ganadora lo sería por estrecho margen. La mayor parte de la izquierda defendería la veracidad de los cálculos que vaticinan el calentamiento del planeta, en tanto que, desde la derecha política, predominarían los escépticos.

Pero, obviamente, no parece que esto de la temperatura que habremos de sufrir en los próximos años (y sus consecuencias) sea cuestión que pueda someterse a referéndum. Las cosas de este cariz, o son, o no son.

Y la realidad es que el asunto presenta muchas aristas y grietas, al menos, desde la posición de los que, incapaces para construir un modelo propio de simulación, nos tenemos que guiar por lo que nos cuentan los más entendidos.

Se trataría de avanzar superando tres niveles de credulidad/incredulidad: a) Asumir o no que nos encontramos en una fase de calentamiento del planeta; b) asumir o no que este calentamiento está provocado fundamentalmente por el aumento en la concentración de CO2 y gases equivalentes en cuanto al efecto invernadero; c) asumir o no que podemos hacer algo para evitar o postponer el efecto.

No es sencillo superar los tres grados del auto-examen y, mucho menos, hacerlo con nota. Porque, a fin de cuentas, que exista o no cambio climático, debe ser desligable de la valoración respecto al deterioro ambiental, que hemos producido los seres humanos, en especial, en los últimos doscientos años, y más aceleradamente, en los últimos 20 o 30 años. Este deterioro es evidente, y deberíamos poner coto inmediato.

Sobre la urgente recuperación ambiental no hay duda expresada, y aunque no faltan quienes opinan que el progreso implica consumo ambiental, la mayoría pensamos que nos seguimos comportando como unos insensatos. Basta echar una mirada enrededor: ríos contaminados, carreteras sucias, consumos injustificados del ambiente por doquier.

No hace falta ir a países desarrollados para llevarse (si apetece manifestar así nuestra sensibilidad) las manos a la cabeza. Los cuantiosos desembolsos desde las arcas públicas para recoger y tratar residuos, limpiar cauces y ríos, no tienen todo el efecto deseable, porque el ciudadano anónimo sigue contaminando a su antojo.

Nos parece que existen intereses en presentar de forma catastrofista la inmediatez del cambio climático. Por más que una pléyade de científicos estén de acuerdo en que un incremento del nivel de CO2 por encima de los 450 o 500 ppm aumentará la temperatura en 2 o 3 ºC, las simulaciones, por completas que parezcan a quienes las hacen, no son más que simplificaciones de la realidad, a la que habrá que ir incorporando nuevos elementos.

De ahí la importancia de los indicadores ambientales. Que se elijan bien, que se persigan mejor, y que la variable tiempo se introduzca en los modelos de previsión con atención especial a los números pequeños, al near approach, porque no es lo mismo que nos vaya a pasar algo en veinte años que en cinco siglos, ¿verdad?

Sobre algunas formas de felicitar el Año Nuevo

Modelo Uno.-

Estimado amigo (o estimada amiga):

Desearía que el próximo año no trajese aún más ruido acerca del cambio climático y sus repercusiones, pero me temo que eso no será posible. La inmensa mayoría de los que viven de polemizar por los temas más triviales han encontrado ahí un filón inagotable, al menos por unos años.

Por eso, le brindo una idea para 2008: Cada vez que alguien le hable sobre el calentamiento global y la pérdida de hielo en los polos, dígale que, según sus simulaciones, el efecto se dilatará aún otros mil o dos mil años y que es probable que para entonces las nuevas generaciones humanas ya nazcan sin pelo y con las piernas más cortas, por lo que es casi seguro que necesitarán menos energía para calentarse.

Modelo Dos.-

Desaría que el próximo año nos trajera aún más felicidad, pero me temo que no será posible. Además de las guerras y disputas que ya tenemos heredadas de este año que se acaba, se aumentará la previsión de calentamiento global del planeta, esto es, nos calentarán aún más. Porque aunque se seguirá negociando el clausulado del tratado de Bali y Estados Unidos, India, China y Gabón manifestarán su decisión de controlar sus emisiones, pero sin tomar medida alguna, en verdad se seguirá contaminando muchísimo, y muchísimo más que ahroa. Así que la temperatura media subirá una décima de grado celsius cada dos o tres meses,  o no subirá nada, según los modelos del Foro para el Cambio Climático, el ITM, y la percepción individual del vecino de abajo y el tendero de la esquina.

Por eso, le deseo que aproveche el momento de la mejor manera psoible. Un viaje al glaciar Perito Moreno antes de que se derrita por completo sería lo más adecuado. No se fíe de los que dicen que el glaciar se rompe porque en realidad se enfría. O tal vez prefiera fotografiar las últimas tortugas de Borneo o las playas de las Seichelles antes de que desaparezcan bajo el mar. No se fíe de lo que le diga nadie, todos tienen intereses económicos, cualesquiera que sea la opinión que expresen.

Esos recuerdos inolvidables le prepararán adecuadamente para el próximo e inevitable diluvio universal. Tal vez  le toque vivirlo. Puede por ello que le interese empezar a construir una barca y empesar a meter en ella una pareja de las especies que le apetezca conservar.

Suyo afectísimo,

Sobre la crisis inmobiliaria y cómo resolverla

A medida que los "expertos inmobiliarios" de los periódicos de uno y otro signo ideológico van precisando datos acerca de la inminente crisis inmobiliaria que se habrá, según ellos, de sufrir en España, las poblaciones se van llenando de carteles de "se vende". Los precios de los inmuebles, sin embargo, no se mueven siginificativamente a la baja y, lo que es más grave, los precios de los alquileres, se mantienen, o incluso suben.

¿Qué está sucediendo, pues?. Que nos encontramos en pleno proceso electoral y, como viene sucediendo de forma sintomática, hasta que no se resuelvan los resultados en marzo del próximo año, las gentes no se animan a comprar. Es una  cuestión sicológica, pues los potenciales compradores piensan que puede merecer la pena esperar a conocer si habrá un vuelco político.

El problema inmobiliario no está, en realidad, centrado en el precio de venta de los pisos, sino en las dificultades de lso propietarios para encontrar inquilinos con garantías de que no les dejarán colgados con varios meses de atraso y, tal vez, con el local destruído por los moradores a los que se les había confiado las llaves.

Se debería revisar la protección a los propietarios, más que tratar de favorecer unidireccionalmente a los potenciales inquilinos, obsesionándose en verlos como la parte débil de la relación. Si los propietarios pudiesen contar de verdad, es decir, regularmente, con el alquiler regular pactado, los precios de los alquileres bajarían.

Sobre el significado de la Navidad para los agnósticos

Hace unos días, un grupo numeroso de jóvenes católicos fanáticos -norteamericanos- aporrearon a tres confesos judíos en un metro -norteamericano- porque no respondieron a sus deseos de Feliz Navidad como esperaban y corresponde.

Los jóvenes judeocristianos, que festejaban otra fiesta litúrgica (la suya), con una sonrisa en los labios, expresaron su felicidad con otro esterotipo, en reciprocidad.

Fue proverbial que un joven musulmán, frente a la indiferencia del resto de los viajeros, se interpusiera para defender a los agredidos que, de otra forma, hubieran terminado mucho peor. Se podía hablar, por tanto, de alianza de civilizaciones contra los incivilizados.

Este suceso nimio nos sirve de pie forzado para un comentario crítico. Las religiones siguen sirviendo de pretexto para algunos para desahogar su agresividad (descalificaciones, bofetones, cuchilladas, asesinatos, atentados, bombas).

No son los creyentes los únicos que pueden ser afectados por fanatismo, ya que también se pueden encontrar algunos agnósticos potencialmente agresivos, pero no se conocen casos de que los afectados por la incredulidad respecto a la existencia de un ser superior omnipresente se líen a tortas contra los que pretenden conocer de la presencia de alguien en el mundo invisible y, además, se jactan de que les va a hacer caso cuando lo necesiten.

La Navidad debiera ser, para los agnósticos, la fiesta de exaltación de su virtud. Tiene mérito conservarse incólumes en el escepticismo, a pesar del esfuerzo de tanto creyenzuelo de tres al cuarto, que, mientras se atiborra de turrón y pavo trufado, pretende convencernos de que están felices de que Dios haya tenido que ser traido a este mundo para recordar a los violentos que tenemos que amarnos.

Triste mensaje divino para una humanidad desorientada: Que hay que ser buenos con los otros, que no se debe hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Kant lo dijo después, y seguramente algo mejor, pero no acertó a hacer ningún milagro.

Sobre el orden internacional que pretende AlQaeda

Los terroristas de AlQaeda atentan contra todo lo que se mueve, con tal de que tenga alguna justificación para su peculiar guerra santa. Le valen los amigos de Norteamérica, los pueblos cristianos, las gentes que trabajan en una oficina o los que se van al curro en metro o en autobús.

Le valen los que compran mercancías de supervivencia en cualquier mercado del Magreb, los que ayudan a los refugiados de las infinitas guerras mundiales, o los organismos que velan (teóricamente) por la paz mundial. También sirven periodistas comprometidos, amas de casa cumplidoras, funcionarios probos, gentes que pasaban por ahí, por los sitios en donde los más fanáticos hayan decidido traspasar el umbral de lo visible.

Los terroristas de AlQaeda han conseguido captar a algunos descerebrados a los que convencen que su Dios les premiará con un cielo plagado de placeres terrrenales si se inmolan matando a infieles, es decir, gentes que no siguen los dictados del Corán, interpretados por dogmáticos de barba desaliñada y con almorranas persistentes.

La historia se repite con nuevos protagonistas, siglos después, a destiempo, confirmando que a la humanidad le cuesta mucho avanzar, sobre todo si se hace con un paso adelante y dos pasos hacia atrás. El orden internacional que pretende AlQaeda es de naturaleza desconocida. Tal vez pretenden que todos abracemos la teoría supuestamente atribuída a Mahoma (que los islamistas sensatos y, de momento, mayoritarios, definen como pacifista), veneramos a Alá, y nos entreguemos al disfrute del siglo VII redivivo.

La sura 96, comunicada por el arcángel Rafael al visionario, indica: “¡Predica en el nombre de tu Señor, el que te ha creado! El creó al hombre de un coágulo. ¡Predica en su nombre! Tu Señor es el Ser Dadivoso que te enseñó a escribir y que enseñó al hombre lo que no sabía.” ¿Qué es lo que saben los terroristas de AlQaeda, y qué nos quieren comunicar con sus atentados?

Sobre la libertad para la abogada Carrascosa

Lo que está sucediendo con María José Carrascosa, abogada valenciana encarcelada en Estados Unidos, clama al cielo. Está en prisión porque el Tribunal Federal de Nueva Yersey no reconoce la sentencia de un tribunal valenciano, que otorgó en julio de 2005 la custodia de la hija que tuvo con un norteamericano, denunciado como maltratador.

La madre no quiere entregar a la niña a su padre, y, por ello, es acusada de secuestro en los Estados Unidos y, dado el riesgo de fuga, se la mantiene encarcelada. La niña vive con los abuelos en España, que asisten, consternados e impotentes al deterioro físico de su hija, operada de tumor de páncreas y víctima de un intento de envenenamiento, denunciado en diciembre de 2005 ante el Juzgado de lo Penal de Valencia. El presunto culpable es Peter Innes, el ex.

La situación de Carrascosa tiene un protagonista seudojusticiero, defensor ante todo de la superioridad de la raza norteamericana a despecho de los indios españoles, que es el juez Edward Torack, del condado de Bergen en Nueva Jersey, que no reconoció el dictamen español y concedió la custodia de la menor a su padre.

Cuando la abogada regresó a Estados Unidos, pensando que le iba a ser sencillo demostrar que la niña debería estar con ella, se le requisó el pasaporte y se le conminó a entregar a la niña antes del 31 de agosto de 2006. Como se negó a recoger a la niña en España y cederla al maltratador, fue condenada a prisión -indefinida- por secuestro y desacato a la autoridad.

El asunto reclama la intervención diplomática española. Lo reclama desde hace tiempo. Para movilizar a los servicios Exteriores españoles, la familia, los simpatizantes del caso, la Asociación de Mujeres Maltratadas, múltiples colectivos feministas y colegios de abogados, exigen la puesta en libertad de María José Carrascosa. Pero no ha valida, hasta ahora, ni la solicitud de habeas corpus, n nada.

Libertad para María José Carrascosa, ya.