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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la Europa de dos aceleraciones, parada y marcha atrás

Acostumbrados a oir que la Unión Europea avanza, o puede avanzar (o retroceder) en dos velocidades, extrañará que escribamos que, con más exactitud, lo que la pareja de hecho que forman Merkel y Sarkozy se plantean, sentados como están en el panel de mando, es cambiar de marcha en el vehículo figurado de la economía eurocomunitaria, y acelerar de sopetón, a lo Fernando Alonso, para poner aún más distancia con los países que no pueden seguir su ritmo, una vez que han comprobado que la compañía de ese pelotón de torpes se ha convertido en desventaja.

El invento más reciente de la reunificación europea surgió, como es sabido, de la conspiración comercial de un grupo de empresas que deseaban defender sus mercados interiores de la entrada barata en sus territorios de carbón y productos siderúrgicos de primera transformación. La fórmula de establecer barreras de precios mínimos y cupos a algunos materiales gustó tanto que, en seguida, se amplió a algunas producciones agropecuarias, añadiéndose, desde entonces, diversos adornos y complementos a la idea, incorporando sucesivamente, de forma que se creía controlada, más países al círculo de virtuosos, sin perder, eso sí, la capacidad de decisión especial que se reservaron los estados fundadores, cuyo núcleo duro estuvo siempre localizado en el eje Bonn (Berlín)-París.

Los efectos de esa trampa argumental de un modelo europeo leal y colaboracionista han sido especialmente dramáticos para España, atrapada en una mezcla estructural de ineficacia, ingenuidad, desorden ideológico, deseos incontrolables de ser reconocida por el grupo de cabeza y retraso crónico masivo respecto a él, por su incapacidad sistemática para aprovechar las oportunidades de la Historia. Quijotismo, en resumen.

España es, en efecto, un "gran país" -recogemos, sin intención de parodia, uno de los latiguillos argumentales del futuro presidente español, Rajoy (1)-, pero de cortas entendederas en la política internacional y de permanente tensión rupturista en el campo de las decisiones interiores.

Nuestros insuficientes 46 millones de habitantes no dan para mucho peso en el poblado globo terreste, y la entidad de nuestra exportación a otros países no hace sino confirmar nuestro reducido ámbito de influencia internacional. Somos, fundamentalmente, un mercado restringido de consumidores, que disponíamos de un alto poder adquisitivo hasta hace poco -enguadados por las sobras del núcleo duro europeo y sus intenciones de controlar sectores prioritarios de producción y servicio-.

Goldman Sachs, una entidad que, como otras de su calado, juega a la desorientación económica internacional de los crédulos, vaticinando lo que a los más poderosos les apetece que suceda, ha pronosticado que España entrará en recesión.

Teniendo en cuenta quiénes dictan sus previsiones, la lectura correcta, con las gafas de ver españolas, de ese diagnóstico que no le hemos pedido, es que Alemania y Francia -y sus pequeños países comparsa en la Unión Europea-, van a pisar el acelerador. Ya no nos necesitan.

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(1) Hay algo más de 190 "grandes países" con los que compartimos la pretensión.

Sobre la ordenación del territorio, una experiencia en constante revisión

Las cuestiones de la óptima ordenación del territorio figuran entre las más apasionantes que pueden suscitarse en relación con los temas candentes de desarrollo económico, prosperidad social y sostenibilidad.

Son, por su propia esencia, un elemento dinámico, en el que han de conjugarse elementos muy candentes en el marco de las decisiones políticas,  dado que no solamente crece la población urbana en todo el mundo, sino que aumentan las necesidades de prestaciones de servicios y las exigencias derivadas de las aspiraciones legítimas a mejorar el nivel de vida, por lo que es imprescindible conjugar factores de muy variada índole.

El profesor Domingo Gómez-Orea, especialista en esta materia, a la que viene dedicando una parte importante de su actividad profesional, enfocada sustancialmente hacia Latinoamérica y España, pronunció el 30 de noviembre de 2011 una conferencia de divulgación sobre este asunto apasionante y controvertido, en el Instituto de Ingeniería de España, invitado por el Club Español de Medio Ambiente (CEMA) y el Comité de Desarrollo Sostenible de la Institución (CIDES).

Gómez-Orea expuso diversos ejemplos de su experiencia concreta, resaltando el problema que supone la aplicación indiscriminada "centro-periferia" (que calificó de desatino), que ha llevado a que los grandes núcleos urbanos facociten prácticamente el 50% de la población de casi todos los países del área latinoamericana en una o dos ciudades.

Defensor de la filosofía de "adaptarse a la naturaleza, en lugar de luchar contra ella", resaltó la importancia que tiene el medio en esa zona, y el riesgo específico que suponen las amenazas naturales. "El paisaje allí es una maravilla, pero las ciudades son, en general, un desastre·, afirmó.

En toda Latinoamérica, según la estimación de Gómez-Orea "se deben estar realizando actualmente del orden de 15.000 Planes de Ordenación territorial", lo que abre una interesante perspectiva laboral para los ingenieros españoles. "Nuestros técnicos pueden aportar rigor, concreción, sentido del proyecto, así como ayudar a fijar las prioridades de inversión", utilizando el criterio aprendido de "saber tomar decisiones con pocos datos", recibiendo a cambio una inolvidable experiencia vital.  

En el coloquio, suscitamos una compleja inquietud: adaptar los planes de ordenación del territorio a las necesidades específicas, diferentes según el nivel de desarrollo alcanzado por cada país.

No es lo mismo, sugerimos, tratar las cuestiones de ordenación en los países europeos, en los que se están revisando comportamientos ambientales, se produce la recuperación de espacios degradados industrialmente -afectada ahora por la crisis- y se está impulsando, como elemento dinamizador de actividad y empleo, un nuevo tipo de empresas basadas en nuevas tecnologías, que, por ejemplo, en Africa o zonas muy atrasadas de Asia, en las que la consecución de servicios de mínima calidad o la regulación en la explotación de recursos naturales aparecen como prioritarios, en regiones, por lo demás, muy desestrctradas. 

En cualquier lugar, en fin, se puede encontrar la aplicación a criterios eficientes de ordenación territorial, para conseguir la mejor adaptación del medio a las necesidades del desarrollo, combinando -como había expresado el conferenciante- naturaleza, población, redes, aprovisionamiento, factores económicos y sociales, estudiando los tres escenarios metodológicos: tendencial, óptimo y de concentración.

Entre cobrar por la bolsa o reciclar por la cara

La mayoría de los centros comerciales han pasado a cobrar en los últimos meses, entre 2 y 3 céntimos de euro (es decir, entre 4 y 5 Ptas.) por cada una de las bolsas de plástico publicitarias que endosan a sus clientes que entran al establecimiento sin otro sistema de agrupar la compra, cargando así ésta con un suplemento inesperado, que dicen obligatorio en virtud de la nueva Ley de Residuos, y en aras de la defensa del medio ambiente.

A la puerta de esos mismos establecimientos pueden verse, al caer la tarde, al cierre del negocio, una o varias pilas de cartones, cajas de madera o de plástico -incluso con desperdicios- que son recogidas -no nos atrevemos a decir si a partes iguales- por recolectores piratas o por los camiones de la recogida de basura domiciliaria que pagamos entre todos.

Este comentario viene sugerido en el marco de las interesantes discusiones mantenidas en el X Congreso Anavam (Salón de Actos de la CEOE, Diego de León, 50, Madrid). Los distintos ponentes expresaron sus expectativas acerca de la publicación del Reglamento que cconcrete y facilite la aplicación de la Ley de Residuos 22/2011.

La representante de los Municipios, Myriam Sánchez, directora del Parque Tecnológico de Valdemingómez, había sido específicamente crítica al poner de manifiesto que "la Ley (transcripción adaptada de la Directiva comunitaria) no se ocupa para nada de la eficiencia del sector público de residuos", lanzando una pregunta muy pertinente: "¿hay alguna forma para complir con los porcentajes de reciclado que resulte más económica", a la que, desde luego, dejó entrever que sí, que existía.

En relación con el periodismo ciudadano

La facilidad con que, gracias a las nuevas tecnologías de comunicación, puede difundirse cualquier contenido, en un ámbito imprevisible, y sin más control que el de quien lo genera, configura, desde luego, un escenario de posibilidades hace poco ni imaginables.

Un instrumento con tal potencia, facilidad de uso y versatilidad ha arrastrado también  el debate sobre los límites a su utilización irresponsable, que vengan establecidos por criterios deontológicos, económicos, sociales o... jurídicos.

La valoración de los contenidos y el alcance que se ha dado a los mismos es una cuestión que no puede desligrarse, por intrínseca, a las consecuencias que implica el acceso abierto, indiscriminado y potencialmente lesivo a una herramienta que, como todas, en sí misma es neutra, pero a la que la voluntad humana puede hacer tanto muy útil como muy dañina.

La Fundación Telefónica ha subvencionado un libro, con el título de "Periodismo ciudadano: Evolución positiva de la comunicación", cuyos autores y coordinadores principales son Oscar Espiritusanto (periodismociudadano.com) y Paula Gonzalo Rodríguez, en el que participaron también algunos de los protagonistas y estudiosos de ese fenómeno mediático que, en España al menos, y gracias a la imaginación y esfuerzo del primero de los citados, se reconoce como "periodismo ciudadano".

El libro fue presentado en un acto organizado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el 28 de noviembre de 2011, en uno de los salones de la entidad, abarrotado de un público en el que -ante acontecimientos de esta naturaleza, -sobre todo si son seguidos, como fue el caso, de un cóctel-, nunca falta una representación ya clásica de webmaster, blogueros, tuiteros, linkedineros, periodistas de carrera o aficionados con mérito, telecos y abogados especialistas en cuestiones de información y, en fin, interesados y actores en el mundo de la comunicación por internet.

A los asistentes se nos regaló el libro, cuya lectura recomendamos. Contiene un conjunto de visiones -sinceras, desde ángulos heterogéneos y, por lo tanto, dispares pero atractivos- respecto al tema. Alguno de los autores presentes en el acto glosó su contribución a la muestra, ofreciendo así un retazo sesgado del texto, pero sirviendo material para un debate posterior en el que, como suele suceder cuando el coloquio se produce con intervenciones de quienes no han leído el libro, los que tomaron la palabra propendieron a hablar de lo suyo.

A nosotros, defensores de la democracia participativa y de la difusión de la información con base en la transparencia, nos preocupa -y reconocemos que cada vez más- que la facilidad para que todo el mundo, de forma incluso anónima, se convierta en comunicador de lo que le apetezca, aprovechando para difundir su mensaje un instrumento tan potente, genere una distorsión aberrante de la realidad y sus contenidos objetivos, convirtiéndose en un elemento más de intoxicación, en lugar de servir a la mejora de la calidad de la información.

Este temor no es infundado, sino real. Como es sabido, cualquier persona, provista de un móvil y con acceso a la red puede convertirse en "periodista ciudadano", ocasional o sistemático. De hecho, es perfectamente imaginable que, en corto espacio de tiempo, toda la población mundial -al menos, un porcentaje muy alto de ella-, puedan sentirse generadores de "noticias", las protagonicen o no, independientemente de que sean reales o no, y sin que pueda detectarse la intención subyacente, ni acreditarse la responsabilidad para su actuación.

Planteada la cuestión de esta forma, la cuestión central a valorar es la recuperación, en ese contexto de las telecomunicaciones, de los criterios de objetividad, responsabilidad y, no en última instancia, autoridad de quien genera la información y el comentario, que están presentes en el periodismo profesional, amparados por el derecho a la libertad de expresión pero protegida la difamación o exigida la responsabilidad al informante, sustentada en otros derechos y deberes, algunos con rango de derecho fundamental.

La construcción de estos elementos de jerarquización y responsabilidad está todavía en pañales en la red y, por tanto, dada la banalización de la sociedad contemporánea, estamos asistiendo a una creciente intoxicación de contenidos, compatible, desde luego, con el notable esfuerzo, y muy loable, de muchos informadores a pie de campo que proporcionan su visión de la realidad que les toca vivir, ayudando a que se difunda lo que a lo mejor se hubiera querido mantener oculto por otros intereses más poderosos económica o políticamente.

La democracia en la red, en definitiva, también precisa de una ordenación de criterios, de un cierto orden y reglas, para evitar que devenga en algarabía. No parece sencillo, pero se nos antoja imprescindible.

En el prólogo del libro, Howard Rheinhold, profesor de la Universidad de Stanford, planea sobre esta exigencia, cuando concluye: "El desafío no consiste solo en mantenerse al día con las nuevas tecnologías. El desafío, para los profesionales y aficionados, consiste en entender la importancia de la búsqueda de la verdad a la hora de informar acerca de una noticia y el papel fundamental del periodismo en la democracia".

Una cuestión a la que, lo pretendiera o no, Antonio Fumero responde unas cuantas páginas más adelante, con sus atinadas reflexiones sobre si "puede ser un negocio el periodismo ciudadano, y la ciudadanía", quien -con una perspicacia algo densa en exposición, pero con estupendos fundamentos reales- venía a demostrar la difícil rentabilidad económica de lo que estaba tan claro para David Cohn (la cita es de Fumero): "El periodismo es un proceso, no un producto".

Para ayudar a la comprensión general de los complejos temas políticos

Nos parece que los responsables de la gestión político-económica, debieran tomar ejemplo, de una vez por todas, de la actuación de los líderes de opinión más escuchados y venerados del mundo, que son los entrenadores de fútbol.

Hemos seleccionado, sin ánimo de ser exhaustivos, algunas de las posibles respuestas a las preguntas que permanecen abiertas en el contexto nacional e internacional, tomando como modelo las orientaciones dialécticas de esos respetados ciudadanos, maestros probados en la gestión de uno de los problemas mayores que asolan a la humanidad, y que deben responder semanalmente -cuando no diariamente, e incluso, al minuto- del estado, forma física y síquica de sus equipos y, por supuesto, justificar sus resultados (sean cuales hayan sido éstos).

Por ejemplo, a la pregunta sobre cómo se percibe la actual situación de crisis, teniendo en cuenta que otros países tienen mejores equipos, disfrutan de mayor tecnología y cuentan con mayor presupuesto, la respuesta (1) podría ser ésta:

"La crisis es relativa y el futuro siempre está por jugarse. Todos tenemos las mismas opciones, digan lo que digan las agencias de rating y no hay contrincante que pueda presumir a priori de tener la partida ganada o perdida. La Historia demuestra que países que ahora presumen de ser muy solidarios han sido unos perfectos chorizos, con sus gentes dadas al exterminio, el latrocinio o la explotación. Nosotros, desde nuestra modestia, lucharemos hasta el final, poniendo toda la carne en el asador y, por supuesto, contamos con el apoyo de todo el país, que, como una sola afición, independientemente de sus colores ideológicos, se volcará en animar al equipo y hacer lo que corresponda."

Si la pregunta fuera acerca de si las deserciones de casi la mitad de la plantilla no preocupan y si no se está condicionado por los resultados adversos anteriores, la contestación se nos ocurre que pudiera ser algo parecido a lo siguiente:

"Negamos la mayor. En cada momento, nuestro país procuraponer la gestión en manos de los mejores, sin que ello signifique que los demás se retiren del campo de juego. Incluso, aunque algunos no estén en disposición de jugar -por encontrarse bajos de forma o trabajando para la empresa privada-, estamos haciendo todo lo posible por su rápida recuperación, aún reconociendo que puede ser difícil, dado nuestro escaso presupuesto. Pero lo más importante es que el pasado no nos condiciona lo más mínimo, salvo porque todos hemos aprendido de nuestros errores y, por ello, estamos seguros de salir de la mala racha.

Cuando, por encontrarnos en la parte alta de la prima de riesgo parezca a punto de cundir el desánimo, o i nos hallamos en bajo mínimos y en zona de descenso en la credibilidad, aprovechemos el momento dulce de haber cambiado de entrenador, alardeando de la fortaleza de haber despedido al anterior -aunque sin olvidar darle las gracias por los servicios prestados en momentos tan difíciles-. Podemos echar la culpa a la afición, expresando que una parte -la del lateral derecha- ha pedido a gritos su dimisión, pero sin menospreciar que nos encontramos sin dinero en las arcas, penuria que puede llegar hasta no tener ni para pagar las nóminas. Por todo ello, una declaración tranquilizadora podría discurrir de esta manera:

"El cambio de gestión de la plantilla, con la incorporación de un  nuevo equipo directivo, proporciona aire fresco, nuevas ideas y, sobre todo, la posibilidad de revisar alguna de las cosas que se pudieron haber hecho mal por el anterior gestor. Pero no renegamos de todo lo hecho, porque el país es una solución de continuidad y no creemos en reformas bruscas, sino en retoques que catapulten la ilusión y los medios disponibles, que son muchos y muy válidos. Estamos convencidos de que no necesitaremos más que cambiar algunas cosas, respetando la tradición y solera de una nación con tanta raigambre internacional, en donde hemos ganado batallas mucho peores. Solicitamos que todo el país nos apoye y confíe en nosotros, y que nuestros contactos internacionales sean conscientes de que somos parte de un gran equipo. Nadie es solo espectador. 

(...)

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(1) Advertimos que no se trata aquí de reflejar la "respuesta idónea" en el sentido de aquella que vendría a solucionar el problema. Dando por supuesto que esta no se conoce bien, o no se quiere explicitar para no abrir una discusión inútil, lo que pretendemos es recuperar el lenguaje positivista, ambigüo pero simpático, de los entrenadores de fútbol, a la vista del gran eco que alcanza en los media, y que, a pesar de su simpleza, anima a que todos los aficionados al fútbol se encomienden cada lunes a discutir las obviedades, olvidando así centrar en otros problemas, en un estupendo ejercicio de catarsis colectiva.

En un universo multidimensional

Hay un juego para niños y crédulos en el que se pide adivinar el nombre de una persona, animal o cosa, a base de hacer preguntas a las que quien ha hecho la propuesta contestará afirmativa o negativamente. El procedimiento para generar las respuestas, que puede convertir la búsqueda en desesperante para el presunto investigador, es que se responderá "sí" cuando la pregunta termine en consonante y "no" si acabare en vocal.

(P. ej.: "-¿Tiene pelo? -No. -¿Es un animal? -Sí. -¿Es un ser humano?. -No." ... Etc.)

La investigación acerca de lo que nos rodea, en la medida en que los físicos teóricos y los experimentales nos van indicando sus conclusiones -provisionales- respecto a lo que elucubran o descubren, no nos aclara demasiado. En cierto sentido, parecería que la respuesta a las preguntas que nos formulamos depende de cómo las hayamos formulado.

Hace un par de siglos creíamos estar más seguros de haber comprendido la razón de lo que nos rodea que ahora mismo (ahora en sentido relativo para el lector, y absoluto para quien esto escribe). Dados a cuantificar nuestra ignorancia, los que más saben de la misma, han decidido que el universo está formado por un 72% de energía oscura, a la que habría que añadir otro 23% de materia oscura y una pequeña dosis -el 5% restante- de "materia normal".

Demasiada oscuridad, sin duda, para que nos podamos sentir seguros de saber por dónde andamos. Y mucha más si, como últimamente les ha dado por imaginar a algunos poetas de la física, candidatos a Premio Nobel del ansia por desbrozar un universo plagado de trampas, podemos encontrarnos en un universo de infinitas dimensiones, en las que -dada nuestra propensión a limitar nuestros sentidos a tres o cuatro-, quedarían a nuestro entendimiento, exactamente, infinitas dimensiones ocultas-.

Es evidente, con estos datos, que está volviendo un tiempo favorable a los poetas, que estarían de enhorabuena. Reaparecen excelentes oportunidades para la lírica.

Sobre lo que sabemos del futuro

El interés por conocer nuestros orígenes como especie y la preocupación por plasmar con exactitud los hechos relevantes de cada generación, o descubrir los de las anteriores, para poder analizar la evolución que nos ha llevado hasta aquí y tratar de deducir de esa observación hacia dónde se nos está conduciendo o, si negamos el determinismo, hasta dónde podemos llegar, es sorprendentemente reciente.

El pasado del hombre está lleno de vacíos y, por lo que vamos descubriendo, de ominosos silencios, de interpretaciones fabuladas y de desencuentros entre seres con identidades morfológicas pero tremendas discrepancias ideológicas, que, lejos de aminorarse, se han ido incrementando con el paso de los siglos.

No podemos dejar de lado, como hecho sustancial, que una parte de la humanidad vive de la explotación de la otra, y que así ha sido, sino desde los primeros tiempos de la especie (que parece que sí, que fue de esa manera), en estos últimos. Tenemos un estupendo historial de guerras, de dominaciones, de exterminios, y la marea de esa crueldad del hombre contra sí mismo, llega a nuestros días, nos alcanza los pies, nos llega en muchos sitios hasta la cabeza.

Con estos antecedentes, lo que podemos predecir del futuro, lo que sabemos de él por extrapolación, no es muy tranquilizador. Si pusiéramos sobre un mapa terreste todas las zonas de conflictos -armados, comerciales, económicos, ideológicos- cubriríamos toda la superficie. Podemos, si nos apetece, hablar de un mundo tecnológicamente avanzado, pero deberíamos cuidarnos muy mucho de llamarlo civilizado.

Las recientes proyecciones sobre la evolución de la temperatura media sobre la superficie de la Tierra -ya no importa entrar a discutir si como consecuencia de un proceso natural o antropogénico- indican que subirá entre 3 y 6 ºC antes de 2035 y que la tendencia es irreversible.

Preocupados por la crisis financiera actual -cuando no por los resultados del último acontecimiento deportivo o las declaraciones de cualquier disminuído síquico no diagnosticado- no nos ocupamos de un riesgo que está creciendo a velocidad de vértigo: en muy pocos años los humanos se enzarzarán en una lucha brutal por las disponibilidades de agua limpia y energía primaria. Apelar a la solidaridad suena muy bien, pero nos devuelve, en la realidad, un eco vacío, metálico, con fragor a desastre.

Hay un libro de metáforas, muy leído e interpretado, que nos cuenta de un tal Noé que construyó una barca con capacidad sorprendentemente suficiente para albergar un par de animales de cada especie, y que permitió salvar de la destrucción lo mínimo de lo existente.

Dentro de un par de miles de años, la imaginación nos indica que esforzados exégetas podrían estar analizando señales y signos, tratando de descubrir qué pudo haber sucedido en este planeta en el que, bruscamente, varias zonas que aparecían hasta entonces como muy pobladas se desocuparon de una gran parte de los eucariontes.

Si esto sucediera, esos descendientes de trasuntos de Noé y sus allegados, podrían llegar a la hipótesis de que, en esa época anterior (la nuestra), incluso los seres superiores de la cadena trófica -que parecía dominar un superdepredador extinguido-, eran organismos mentalmente poco evolucionados.

Sin culpables, de momento

Contrastando con la persistencia de la jauría internacional que se alimenta del dinero (es decir, del bienestar de otros), que sigue persiguiendo a España como si no hubiera pasado nada después de las elecciones generales del 20-N, aquí estamos atravesando un período de calma.

Quienes están especialmente de enhorabuena por esa laxitud, son los simpatizantes -confesos, intuídos o, simplemente sospechosos- socialistas. Para ellos, han terminado las incómodas imprecaciones en el trabajo, en el restaurante y hasta en el wáter, en donde se les instaba a reconocer que el Gobierno de Rodríguez Zapatero todo lo estaba haciendo mal, o que tal específico ministro era un incompetente más torpe que el asno de Buridán. (1)

La presión se va acumulando sobre los simpatizantes -igualmente, se pueden emplear idénticos adjetivos calificativos que anteriormente- de las posiciones liberales. Se debe hacer aquí la precisión, seguramente solo válida para España, que los liberales de estos predios, son, mayoritariamente, los que no siendo comunistas, están en contra del Gobierno que corresponda.

Por eso, en este período de cambio de Gobierno forzado por unas elecciones generales, los liberales de hace apenas unos días están a la expectativa respecto a qué posición tomar. La falta de definición en cuanto a lo que se propone hacer el presidente in pectore Rajoy -¿más, menos, nada de lo mismo?- y la desaparición de la escena del presunto/falso culpable de todos los males, les ha dejado sin argumentos.

Los liberales de boquilla, ayunos de material didáctico, no saben exactamente qué apoyar (¿reducción de impuestos para incrementar la inversión privada? ¿encomendar a la gestión privada todo o la mayor parte de lo público para poder pagar las pensiones? ¿imponer el copago para reducir el gasto sanitario y aguantar algo más de tiempo con las prestaciones públicas en salud?) y tampoco disponen, aún, de ejemplos concretos que criticar, por actuaciones que se animen a juzgar como erróneas, del nuevo Gobierno.

Ojalá que la situación que nos toca vivir no pueda describirse apelando a la burra de Balaam, detenida por la voz de un espíritu superior y que, a pesar de los latigazos con que la castigaba su amo, se negaba a seguir adelante. Ojalá que sepamos, al fin, qué hacer, y todos lo apoyemos.  

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(1) El asno de Buridán pertenece al imaginario filosófico. Fue ideado por un francés para ilustrar sobre la necesidad de decidir ante alternativas que pueden parecer equivalentes. El pobre asno, padeciedo hambre y sed, fue confrontado con un cubo de agua y un montón de heno, y no sabiendo qué hacer primero, murió sin decidirse.

Sobre personajes imaginarios que pueden venir a cuento

(Advertencia previa: Este Comentario no es serio; está realizado con la intención de hacer unas risas; si alguien se siente enojado por él, que se cure de lo suyo).

En un país en el que hasta el más tonto se jacta de hacer paraguas, el riesgo que corre quien se las da de listo como el hambre, es que, cuando llega la hora de concretar, si no se anda con Tiento, se tomen sus propuestas como venidas de Pitorreo, y se le acabe teniendo por un Perico de los Palotes sin más recursos que el pito del sereno (el de silbar).

La situación a ventilar es tan complicada, que, a la mínima, parece que se pudiera armar la de Marimorena, que no se debe confundir con la Martaleña, que es mustélido; visto desde el lado de quien toma las decisiones, cuando la situación degenera en un Pifostio (y no digamos ya si es de tomo y lomo), lo que apetecería (demasiado tarde) sería haber salido de allí antes de la de vámonos, Juana, o que volvieran las cosas al principio.

En toda cuestión de la que se deduzca un responsable, si no se anda con ojo, éste puede quedar como la chata de Pumarín, es decir, como Angulo. Por cierto, que esa señora de escasa nariz es un caso peculiar de personaje de ficción que antes fue real, bien conocido en su época por aquellos ovetenses que, contrariando costumbres, se arriesgaban a mirar cuando se cruzaban con otros en la calle. No tiene nada que ver, que se sepa, ni con la Bernarda (aunque compartiera con ella profesión) ni con el bobo de Coria, que ese sí estaba emparentado con el tonto del bote, ¿Abundio?, que pasaba la vida en Babia, cuando no estaba asando la manteca.

Se aconseja al líder hacerse con adecuados compañeros de viaje, que le asesoren con Prudencia la mejor forma de elegir entre tantos Menganos, Zutanos, Merenganos y Fulanos que estarán aporreando su puerta con sus bálsamos de Fierabrás.

No caben principios generales, aunque ha de descartarse a El Pupas, porque de quejicas nunca cabe esperar soluciones, y también se debieran excluir a los Gafes, que más que pincharse con el as de espadas jugando a las cartas, son quienes ven peligros antes que oportunidades. Igualmente, ándese con cuidado con Antón Pirulero que, atendiendo solo a su juego, propondrá lo que solo a él interese.

Tampoco sirven ni para un apaño los alumnos del Maestro Ciruela que, aunque tengan el  máster de alguna Universidad norteamericana, andan más perdidos que Carracuca, porque, con la cebeza cargada de recetas sin ordenar, envenenan el ambiente, distraen y, al fin y al cabo, lo que sugieren no vale para un roto, ni para purga de Benito.

No tanto por cuestión de alcanzar cuota como de dar en el clavo, al equipo hay que incorporar mujeres, y para hallarlas muy buenas y mejores en gracias y talentos, no hará falta ir a Calatayud a preguntar por la Dolores ni dejarse guiar por un Judas hasta la María Sarmiento. Eso sí, será de agradecer que no se las den de Marisabidillas, ni pretendan que comportándose como Marimachos, alcanzan mejor la talla. Por cierto, y para obviar que todo se termine con un ¡Angela María! del que hizo la  selección, se atenderá, únicamente, a lo amueblado de los cerebros, despreciando otras virtudes, que son de apreciar en distintas circunstancias.

En todos los sexos, manifiestos o no, abomínese de los maestr@s en el arte de birlibirloque, por el tiempo que hacen perder, como sucede con los ciruélidos a los que nos hemos referido antes. Eso es así desde los tiempos de Maricastaña.

Aunque no hay que juzgar por el aspecto físico, en los que tengan que estar en primera fila, es conveniente que no sean más feos que Picio, ni anden hechos un Adán, pero tampoco se las den de más elegantes que un pincel, vigilando a hurtadillas dónde compran sus trajes (o llenan los depósitos).

Como habrá que ahorrar,  no se vaya a caer en el error de organizar un ejército dotándolo con las carabinas de Ambrosio -bandido que la cargaba con altramuces, por lo, creyendo tirar a dar, no acertaba una-, ni se acuda a los trapaceros métodos del capitán Araña -el que reclutaba marineros pero jamás se embarcaba con ellos-, no vaya a ser que todo resulte en un Tiberio, al descubrirse la tostada.

Las reuniones para tomar decisiones, háganse en sus sitios legalmente previstos, con luces y taquígrafos, y no en la casa de Tócame Roque o en la de Pedro (por a gusto que se sienta en ella), ni, aunque pueda parecer que tenga su aquél, se restrinja el ámbito de la discusión al corral de la Pacheca.

Llegado el momento de comer, sean frugales los yantares y aún más escaso el correr del licor -nada de ponerse como El Quico- y, si no se alcanzara el punto pretendido, córtese por lo sano con un si quieres arroz, Catalina. También puede servirse el ya te rondaré, Morena.  

En el peor de los casos, solo quedará acogerse a lo que tú digas, ya sea palabra de Judas, o como dicen en Colombia, sabrá Mandrake, quedando todos, a pesar de la tecnología de hacer paraguas, como chupa de Dómine.(1)

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(1) Y no como suele decirse, chúpame dómine, que literalmente expresaría un deseo muy distinto.

Sobre mercados, márgenes y opciones del Gobierno de Rajoy

Una vez que se ha disipado el humo de las explosiones de alegría de los simpatizantes del Partido Popular después del claro triunfo electoral, la pregunta pertinente es, sin duda, ¿y ahora, qué?.

Más de 10 millones de personas han confirmado en estas votaciones, dejando muy atrás las restantes alternativas de gestión política, que confían en que el equipo de Rajoy tenga mejores soluciones para arreglar la situación.

No nos parece que hayan votado mirando los mercados financieros -¿quién diablos entiende lo que está pasando ahí?-, sino atendiendo a sus personales necesidades, que son, en definitiva las que esperan ver resueltas cuanto antes.

Con otras palabras, y puesto que el voto en las urnas vale lo mismo, los intereses de los Botín, March, Pérez (Florentino), del Bricio, Prada, Alba, del Pino, Koplowitz, y otros afortunados poseedores de las mayores fortunas del país (¿quinientos?, ¿mil?) cuentan notablemente menos en el cómputo global que los de casi cinco millones de parados, o los de más de tres millones de funcionarios (que son un porcentaje nada despreciable -¡un sexto!- en relación a los 18,4 millones de ciudadanos con empleo en España).

Los media se refocilan en desmenuzar una y otra vez, sin embargo, la cuestión del diferencial que España debe pagar respecto a los países más "solventes" en el mercado de deuda externa y en glosar la interpretación que dan los mercadillos locales del dinero -cotización de las empresas españolas con mayor volumen de negocio en Bolsa- al riesgo coyuntural -¿o será "sistémico"?- de nuestra economía.

En un comportamiento similar al de los depredadores que buscan alimento en una manada de búfalos, los especuladores -no vendría mal que fueramos ilustrados sobre qué aspecto tienen, qué pretenden como objetivo final y, sobre todo, qué están haciendo con el dinero que nos quitan- tratan de aislar la pieza, pero no para devorarla, sino para que entre en pánico y, para dar mayor credibilidad a su desfachatez antropofágica, llegado el caso, arrancarle un trozo de las nalgas.

Si hemos entendido los mensajes -pocos, algo incoherentes y demasiado débiles en intensidad y contenido- transmitidos por los dirigentes del partido ganador (los de los equipos perdedores no nos resultan más tranquilizadores), el compromiso que se va perfilando para el nuevo ejecutivo es cumplir con las "obligaciones de Bruselas", y "mejorar nuestra credibilidad internacional", arguyendo una razón de peso onírico: "porque somos un gran país".

La credibilidad internacional de los españoles en conjunto no precisa ser valorada por nadie. No es, desde luego, inferior, a la de los países que no dudan en arrastrar a la guerra civil a pueblos pacíficos o no tienen problemas en dosificar la entrega de sus tecnologías mientras les esquilman sus riquezas naturales, comprando muy barato la mano de obra de sus habitantes o sus espacios ambientales.

Los "señores de Bruselas" (no nos engañamos ya: los intereses económicos que están detrás de l@s señor@es Merkel y Zarkozy) no han votado en estas elecciones y los problemas fundamentales de nuestra economía siguen siendo -cada día un poco más intensos- los mismos que antes del 20-N: crear empleo, generar riqueza, promocionar actividad.

Necesitamos un buen ministro de industria y tecnología, además, claro, de que desde economía y hacienda se lleven muy bien las cuentas para saber perfectamente por donde entran y salen los ingresos y gastos de las Administraciones públicas.

Por eso, aunque su voto en las urnas ha contado lo mismo que el de cualquiera de nosotros, es imprescindible que los que tienen el dinero, los que controlan los núcleos duros de nuestra economía empresarial, quienes más saben de ciencia y oportunidades empresariales, salgan de sus reductos, den la cara, y enarbolen la bandera de la honradez y la ilusión, con hechos que nos conduzcan a todos, más seguros, hacia un futuro mejor y con una base mínima de prestaciones un poco más alta, ya que no más igualitaria.

Para movilizar todas esas capacidades, hacen falta gentes que conozcan muy bien la economía real, apuesten por nuevas interacciones, apuntalen y potencien las existentes, no les tiemble el pulso para dar instrucciones firmes y consejos ineludibles y, por supuesto, sepan hablar inglés. Además de dominar el español a dos niveles: el del pueblo que sufre y desespera y el de esas élites que no sufren (digamos con indulgencia), "tanto", y... esperan.

Sobre los límites a la autonomía universitaria (y 2)

En el transcurso de la media jornada dedicada a las cuestiones jurídicas, con ocasión del Primer Encuentro sobre Políticas Educativas al que nos hemos referido en varios comentarios anteriores, Antonio Embid Irujo, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de Zaragoza, completó la visión que había ofrecido el también catedrático (hoy magistrado del Tribunal Constitucional) Manuel Aragón Reyes que se había circunscrito al análisis jurídico del derecho a la educación-, refiriéndose al igualmente calificado como derecho fundamental, relativo a la autonomía universitaria.

La Sentencia del TC 26/1987 había reconocido que la autonomía universitaria quedaba tipificada como un derecho fundamental sobre un "bien singular", tanto al respecto del Derecho español como en relación con el comparado. La matización que se realizaba en esa resolución se concretaba en el titular del mismo, que había sido estimado por algunos juristas con anterioridad que debería ser el Consejo Social.

Siguiendo la opinión de Leguina Villa, quedó perfilado el titular del derecho a la autonomía universitaria como "la comunidad universitaria", en lo que se entendía coherente con la situación preconstitucional y la vigente en 1987, ya que las únicas Universidades existentes hasta entonces eran las de titularidad pública y las de la Iglesia (católica), entre las que no se preveían conflictos al respecto del ejercicio de ese derecho. Un derecho cuya originalidad, en comparación con otros  equivalentes, era que el titular se correspondía -como subrayó Embid- "con personas jurídicas y no físicas".

La configuración legal del derecho en cuestión se fue desarrollando con la LOR 1983 y la LOU 2001 (reformada en 2007), que precisaron en qué consistía la "autonomía universitaria". La LOU, en la concreción del art. 81.1 de la CE lo configuró como un derecho fundamental "defensivo", como respuesta a los diferentes recursos de amparo formulados por las Universidades, actuando como titulares del derecho, y a varios recursos de inconstitucionalidad, en las que la influencia de las Universidades resultaba determinante.

La singularidad frente a otras expresiones de "automonía universitaria" -en declaraciones institucionales europeas, como el acuerdo de Bolonia- ha dejado a España en una situación "solitaria", en la que, paradójicamente,  este derecho ha tenido un débil espacio de juego, frente a las acciones del Estado y las Comunidades Autónomas.

Las "grandes decisiones" (empleamos la misma dicción que Embid) "no las adoptan las Universidades -por ejemplo, la organización interna viene predeterminada de forma casi completa por la legislación estatal; los precios de sus servicios son fijados por el Estado y las Comunidades; la autorización de sus enseñanzas, por las Comunidades; el régimen del profesorado, prácticamente tiene regulación estatal, con una colaboración anecdótica de las Comunidades en cuando al estatuto del personal laboral); los criterios para selección del alumnado", igualmente son establecidos conjuntamente por las Administraciones públicas, que marginan a las Universidades, que carecen así de intervención real en la selección de sus "clientes".

Nos encontramos así en una "autonomía, concebida como derecho, que da como resultado paradójico la uniformidad", en acertada expresión de Embid. La uniformidad en la capacidad de autoorganización es "muy profunda"; la capacidad de las universidades -teóricamente "autónomas"- no alcanza siquiera a decidir als denominaciones de los órganos, y se concentra en cuestiones anecdóticas. "Solo posee algún interés la decisión de elegir al Rector por sufragio universal o por claustro -otra rareza, por lo demás, y que no supone elegir a una persona con capacidad para hacer una política distinta".

"La autonomía universitaria es, en la práctica, burocrática, pesada, lenta", con proliferación de "grupos unipersonales" y "sin disciplina", que son focos de ineficiencia.

Se refirió también Embid al Informe del Consejo Económico y Social del 21 de septiembre de 2001, "Estrategia Universitaria 2015", cuyas conclusiones calificó de "irrealizables, por falta del marco legal apropiado y la incompatibilidad constitucional, ya que chocan contra el derecho fundamental a la autonomía.

Citó el conferenciante dos ejemplos concretos de propuestas del Informe que supondrían la modificación de la línea jurisprudencial adoptada por el TC: la creación de un único órgano de gobierno de la Universidad -uniendo el Consejo social y el de Gobierno- y el método de selección de rectores -que el Informe abre incluso a postulantes extranjeros-. Según ha establecido el alto tribunal constitucional, en las decisiones académicas, la mayoría de los representantes han de ser universitarios y...saber inglés y poder elegir a un extranjero para Rector, puede ser interesante, pero infringe el derecho a la autonomía universitaria tal como ha quedado perfilado. 

Embid cerró su interesante conferencia con la enumeración de algunas conclusiones, lo que hizo sintéticamente: a) es necesario cambiar la dinámica defensiva del derecho de autonomía universitaria; b) la Universidad ha de atender al criterio de responsabilidad, lo que supone el sometimiento a la dación de cuentas, en sus órganos representativos; c) el cambio de situación exige una nueva legislación: hace falta una legislación estatal desreguladora, que abra el camino a un nuevo Estatuto funcional, por el que se encuentra la eficacia, la calidad, y la garantía del derecho fundamental; d) la política universitaria debe realizarse también desde los poderes públicos; e) la financiación no es esencial en la reforma, aunque es partidario el ponente de un incremento de precios públicos y del número de becas; f) el grado de inseguridad social generado por la situación es insoportable.

Sobre la victoria del Partido Popular y la paz social

El Partido Popular ha obtenido la mayoría absoluta de los escaños en el Congreso de Diputados en las elecciones generales de 2011, lo que le permitiría -dicen las crónicas precipitadas- "gobernar en solitario".

No creemos que pueda ser así en absoluto. Ante todo, por la valoración de la situación de crisis y la necesidad de imponer medidas de austeridad y control. Estas vendrán sustancialmente impuestas por los mercados, que los intereses de Alemania y Francia traducirán a la correspondiente escala interior comunitaria, exprimiendo en lo que aguanten, a los países con menor elasticidad presupuestaria.

Pero aún es más importante, desde la perspectiva de la paz social en España, atender, no tanto al reparto de los escaños en las Cámaras -y, particularmente, en el Congreso de diputados-, sino a la realidad de las preferencias políticas expresadas por los votantes y, sin olvidar tampoco, lo que cabe deducir de la abstención, que es, como se sabe, genuina expresión del desengaño.

El fuerte castigo emitido por los votantes al Partido Socialista ha supuesto el alejamiento del bipartidismo de las Cámaras, quizá para siempre en España. Las opciones que se podrían identificar -con cierta indulgencia- como de izquierdas aparecen ahora fuertemente divididas y, lo que es el motivo central de este análisis, infrarepresentadas en aquellas.

Con más de 2,8 millones de votos recogidos, UPyD e IU-LV consiguen la atribución de solo 16 escaños, una escasísima rentabilidad representativa, sobre todo, en comparación con los partidos nacionalistas. Este mismo rédito lo alcanzó CiU con apenas 1 millón de votos, y la situación es aún más desequilibrada, cuando se constata que con solo 333.628 voluntades, Amaiur ha conseguido colar ni más ni menos que 7 diputados en el hemiciclo. El rédito de representaciones alcanzado, con artilugios de cálculo, a partir de la proporción real de voluntades por los partidos con base regionalista es, sencillamente, escandaloso.

La consecuencia es clara: el voto de los que creen en un estado central fuerte y, simultáneamente, de manera genuina respecto a lo que se puede seguir entendiendo como posiciones de izquierda ideológica -moderada o no-, defienden la atención preferente a los intereses de los que menos tienen, conservando la perspectiva global, vale mucho menos (entre un tercio e incluso solo un 20%) que el de los que exigen que, primero, se consideren las prioridades regionalistas.

La paz social está hoy por hoy, más amenazada en España. El Partido Popular tiene el respaldo mayoritario del Congreso, pero ha perdido algo que era muy importante: tener entrente una alternativa clara de gobierno, que era lo que él significó para el Partido Socialista. A cambio, se ha puesto de manifiesto, más cruelmente que en otras votaciones, que el voto de cada español no vale, ni de lejos, lo mismo.

No es que sea urgente reformar la ley electoral, desterrando a las catacumbas de la antidemocracia ese garrafal testimonio de la injusticia representativa que es la Ley d´Hont: el partido que gobernará España tiene que atender, y con mucho cuidado puesto en entender el mensaje, lo que exprese la calle.

Porque, en otro caso, si solo mira a lo que se discuta en el Congreso, dando intensidad a las voces de acuerdo con el número de escaños que tengan detrás, estaremos aún más cerca de la revuelta popular, inmersos en una situación ingobernable, aunque parezca que desde el Gobierno se tienen todas las bazas para hacer con libertad lo que crean que haga falta hacer (por cierto: ojalá lo sepan).

Los deberes, al fin y al cabo, no los impone Bruselas ni Washington, ni los mercados: los marca la calle, que entiende básicamente solo de trabajo o atenciones sociales para poder vivir dignamente. Eso han querido votar. Y ahí, en la calle, el voto de los que menos tienen, vale mucho más. Si no, al tiempo.

Sobre los límites a la autonomía universitaria

En las Jornadas sobre Educación que organizó la Fundación Ortega y Gasset- Gregorio Marañón en Madrid, que tuvieron un excelente nivel, nos pareció que destacaron con luz especial las intervenciones que se produjeron en relación con el abordaje jurídico de la autonomía universitaria.

Señaló el nivel de profundidad y sensatez, Manuel Aragón Reyes, actualmente magistrado del Tribunal Constitucional, primer interviniente en la mesa de la tarde del 16 de noviembre de 2011 en una de las salas puestas a disposición por otra Fundación modelo de bien hacer, la de Rafael del Pino.

Aragón comenzó perfilando el concepto constitucional de la educación, recogido en el art. 27 de la CE, como derecho fundamental de "todos" (es decir, no solo de los españoles), especialmente protegido por la enumeración de múltiples deberes prestacionales que se dirigen a los poderes públicos y a los padres, conformando "cierto equilibrio de libertades y derechos". (citó el ponente los arts. 1.1, 9.2, 10.1, 14, 20.1, o 109.1). Su característica de alto valor social se manifiesta en que la modificación de ese derecho está vinculada a la reforma total de la Constitución y protegida con el recurso de amparo.

Pero como España se ha configurado como un Estado compuesto o complejo, las competencias del Estado global en educación se encuentran repartidas, -de acuerdo, entre otros, con los arts. 149.1 y 141.18-, entre la administración central y las autonomías. En materia educativa, las competencias de las Comunidades autonómicas, no provienen del art. 148 CE, (aunque exista una refeencia en el art. 141.17), sino del art. 149.1.30, porque son competencias de atribución.

Esta cuestión la cifró Aragón como sustancial. Los poderes reguladores de las Comunidades en educación provienen de los que le son atribuídas por sus Estatutos, y, por tanto, no son residuales, porque esa última característica corresponde a las del Estado central, que asume todas las que no sean competencia expresa de las autonomías y, por cierto, con reserva expresa de las indelegables.

Los límites de las competencias autonómicas han sido clarificados por la Sentencia 31/2010, por la que se aclaró por el alto tribunal que, sean cuales sean las redacciones de los Estatutos regionales al respecto, las competencias siempre serán compartidas, porque ni pueden excluir la regulación residual que corresponde a la Administración central, o del Estado, ni asumir algunas de las que le son propias, e irrenunciables, a éste.

Entre las Sentencias que han venido a sentar doctrina en los temas educativos, citó Aragón la  73/83 TCE, dictada en relación con la polémica doctrinal sobre la LOAGA, por la que se determinó que las Cortes generales pueden legislar sobre cualquier materia, dentro de los límites infranqueables de la Constitución, tanto sobre las competencias exclusivas como las de atribución.

A efectos que el ponente calificó como "didácticos", el art. 149.1.30 de la CE afectaría a tres elementos diferenciados:

1) en cuanto a la regulación de las condiciones de adquisición y emisión de títulos, el Estado tendría la competencia normativa y también la ejecutiva, en sentido material, respecto a su expedición y regulación.

2) la competencia del Estado se extiende a las normas básicas para el desarrollo del art. 27 CE, que, desde la Sentencia 69.88 serán preferentemente -pero no de forma exclusiva- Leyes. La formalización de las bases educativas provendría de este art., que no sería coextenso con el 81.1, ya que éste se refiere al desarrollo al derecho a la educación. Las normas que emanarán del Estado central podrán ser, por tanto, Leyes orgánicas, ordinarias o reglamentos estatales y tendrán el carácter de derecho básico, troncal.

3) las normas básicas están orientadas al fin principal de garantizar las obligaciones de los poderes públicos en la enseñanza, que configuran un sistema prestacional que obliga a una "panoplia normativa". Pero no queda limitadas a este aspecto las competencias exclusivas del Estado (Sentencia 188/2001 TCE), ya que, por ejemplo, el art. 149.1.1 CE se refiere a la regulación de las condiciones que hagan posible la igualdad, en todo el territorio estatal, del derecho fundamental protegido, entre los que se cuenta el de la educación, y que sería, como, sobre todo, la normativa que afecta a los derechos sociales, no de una norma de cierre, pero sí subsidiaria: si la norma específica de la Comunidad no contempla la consecución de ese objetivo de igualdad, habrá de acudirse a la norma genérica, estatal.

El art. 149.1.18 CE, por su parte, atribuye a las funciones del Estado la regulación del profesorado.

Respecto a la alta inspección educativa, la Sentencia 95/84 estableció que ésta no es solo "fiscalización sin control", sino "capacidad de información plena", diferenciable de la "capacidad de sanción", que dependerá de las atribuciones asumidas por la Comunidad Autónoma, en cuyo caso la fiscalización estatal quedaría limitada a trasladar el informe correspondiente a la Comunidad. En cuanto a la coordinación, como expresó el profesor Aragón, desde la Sentencia 104/88 CE, se estableció que en todas las competencias en las que el Estado tenga facultades legislativas -como es el caso de la educación- tiene también la capacdad de coordinación.

Concluyó Aragón su magnífica disertación -completada, por cierto, en el coloquio posterior- que "el modelo constitucional español es formalmente equilibrado; distinta calificación merecería el contenido alcanzado. En el debate actual se reprocha que la CE debe ser reformada, avanzando hacia el modelo alemán o recuperando competencias para el Estado. Es preferible, primero, aplicar la Constitución, y cabe recordar, además, que las competencias, son irrenunciables".

En román paladino, que la Administración central del Estado, ejerza con firmeza el papel que le compete.

(continuará)

En la jornada de reflexión

Por mor de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 e junio, del Régimen Electoral General,  el día antes de las elecciones generales -que han de ser en domingo-, se impone una jornada de reflexión, cuyo propósito real es impedir actos violentos de exaltación partidista.

Según el manual de cosas cantadas y verdades que han de admitirse sin chistar, los españoles no somos dados a la reflexión, al estar inclinados por tradición y  carácter a resolver sus asuntos con la cabeza caliente. Aquí, las más de las veces se hacen las cosas en un arranque, es decir, sin darle más vueltas, y, en realidad, sin darle muchas: tal vez a la primera.

Si el tema lleva tiempo rondándonos la cabeza o ya huele, habiendo llegado a un punto en que no aguanta más, trae más cuenta liarse la manta a la cabeza, y tirar por la calle del medio y, si no hay calle, salirse por peteneras; para cortar por lo sano, cuando el culpable del desasosiego tiene nombre, se le manda a tomar con viento fresco o por lo que menos quiera.

Los reflexivos son rara avis, pero, sin que andemos sobrados de ellos -ni de nada-, tampoco faltan, que de todo hay en la viña del Señor (aunque, para ropa, mejor ir a Zara). Se les ve venir de lejos, especialmente, cuando levantan la mano en una discusión acalorada, de esas en que parecería que nos va la vida en ella -un guirigay, vamos-, y quien más quien menos, todos se están poniendo a caldo o no paran de decir chorradas.  Pedir la vez expresa que tienen algo que decir, y lo normal es que se acabe todo como el rosario de la aurorra y ellos no tengan su oportunidad.

Ser reflexivo no es lo mismo que andar meditabundo, gacho, porque una cosa es estar a lo que se celebra, y otra ser un amomiado.

Amomiarse supone, en esencia, andar papando moscas, pero no solo, porque todo evoluciona. Los que eran momios, cuando había tocadiscos en los guateques -allá por la edad de piedra de las relaciones, cuando las jóvenes buscaban casarse- hacían de pinchadiscos mientras los demás se daban, discretamente, el lote. Hoy los momios se quedan en casa jugando a Farmville, creyendo que así hacen algo útil. Cuando descienden a la vida real, los momios no tienen nada que hacer ni que decir, porque les falta materia gris cuando el mundo no es de colorines.

Una jornada de reflexión como la de hoy, no va a compensar muchas jornadas de irreflexión anteriores, pero algo ayudará, si se aprovecha hasta las últimas consecuencias, apurando hasta la última gota. Los responsables de campaña, que se las saben todas, no descuidan lo más mínimo. El viernes, 18 de noviembre de 2011, decenas de autobuses, cargados hasta los topes de ancianitos a los que se les había dado como premio por la participación, unas banderitas azules y eñ bocadillo de mortadela, ocuparon los alrededores del Palacio de deportes de Madrid, donde había un mitín para celebrar el triunfo del Partido Popular, que está cantado.

Opinar lo contrario es dar el cante -y se sabe que no hay que cantar la gallina antes de tiempo-, pero como mientras haya fe, hay esperanza, en otro lugar del mismo pueblo, los seguidores de otra facción, a la que ciertos aguafiestas atribuyen idénticos o parecidos argumentos, festejaban el triunfo del Partido Socialista -que está por ver-, y como la alegría, como el dinero, va por barrios, otros partidos en liza, -y ya son ganas-, hacían lo propio. Pero lo que no está en el guión, no tiene chance.

Con reflexión o a la carrera, son multitud los que se han apuntado al cambio de aires -lo de afiliarse es otra cosa, aunque hay especialistas en cambiarse de chaqueta y aún de traje por subir en política-, confiando en que un milagro les curará de lo suyo.

Nuestra reflexión va por otro lado, y reconocemos que el diagnóstico está chupado. En nuestra modesta opinión, el mayor problema del país es el alto número de parados. Y, en esta ocasión, que nos referimos a los que no tienen empleo, que no tienen nada que ver.

Parados son los que confían que la solución les venga de fuera, como caída del cielo. Es muy difícil movilizar a los parados de verad en un país en el que los jóvenes siguen soñando con ser funcionarios, sin admitir que no hay sitio para más, ni da lo mismo. Todos debemos aportar nuestro grano de arena, y el que tenga más de uno, con mayor razón.

En fin, jornada de reflexión. Que les sea leve.

Ante una imprescindible reforma educativa (3)

(Este Comentario es el tercero de la serie con este mismo título, y forma parte indisociable de los dos anteriores)

6. La reforma educativa no implica necesariamente la modificación del cuerpo legal general, sino que puede lograrse con el ejercicio de la actividad de inspección y control que corresponde al Estado central y como consecuencia de la transparencia social respecto a la forma de ejecutarse la docencia, sus objetivos y resultados reales, y estimulando la competitividad entre centros, a partir de unos niveles de excelencia educativa mínimos comunes.

Para ello, es imprescindible dotar de transparencia al sistema educativo, difundiendo públicamente ciertas informaciones, relativas -lo indicamos como ejemplo- al desempeño educacional (contenido real de las materias docentes, resultados por profesor, distribución (no solo la media) de la asimilación de enseñanzas en las aulas, perspectivas laborales de los egresados, etc.-. Cada centro educativo debe hacer pública su Memoria anual con estos y otros resultados: se conseguirá así un elemento de información importante para padres y alumnos, pero, y no en último lugar, para la sociedad en su conjunto.

7. La consecución de un Pacto por la Educación, que sea suscrito por todas las fuerzas políticas (o las dos o cuatro mayoritarias), no parece ni relevante ni, en el terreno de lo práctico, posible. Es cierto que se debería contar con unos elementos mínimos, pero, más que discutirlos, se tendrían que aceptar como objetivos implícitos al sistema educativo: por ejemplo, la igualdad de oportunidades de acceso a la enseñanza o el propósito de la política educativa de estimular el talento.

8. Es urgente contar con los Estatutos del profesorado, tanto de la enseñanza primaria/secundaria, como de formación profesional, como de la universitaria. El propósito fundamental de los Estatutos será el establecimiento de una trayectoria precisa, y transparente, para la carrera curricular de los docentes -concursos de acceso y otras formas de contratación, categorías, equivalencias y ámbitos de homologación, evaluación de méritos, regímenes sancionadores, etc.

9. El erróneo ejercicio de las facultades de ordenación de la enseñanza atribuídas por los Estatutos de las Comunidades Autonómicas, ha provocado un monstruo de ineficiencia en cuanto a los estudios universitarios, pero también en las enseñanzas primarias y secundarias, si bien, por diferentes razones. La enseñanza primaria y secundaria (a la que cabría añadir, en amplio sentido las de formación profesional) deben tener una orientación local, y los municipios han de participar en la definición de sus parámetros específicos y en el control.

Por el contrario, la enseñanza universitaria (y las directrices generales de la formación profesional) ha de regirse por parámetros uniformes, de competitividad y solvencia, y orientarse a la mejora de la rentabilidad del conjunto del país. Tenemos en España más de 2.000 títulos universitarios, cuyo objetivo es, en su mayoría, desconocido y, por supuesto, ignorado por el mercado y enigmático para los posibles interesados en esas enseñanzas. Las Universidades tienen desiguales, y gravísimas en su diferencia, formas de impartición de las disciplinas que habilitan para el título de grado o master; Bolonia ha añadido incertidumbre.

(continuará)

Ante una imprescindible reforma educativa (2)

(Proseguimos con el Comentario anterior, al que, dada la importancia del tema, además de éste, seguirán otros.)

2. La enseñanza debe adaptarse a la evolución del conocimiento, pero también a las necesidades concretas de la sociedad (y del país) en el que está inmersa. Ha de entenderse que los programas educativos no pueden copiarse, sin más, y que, más que adaptaciones, hay que resolver ante todo, hacia dónde se quiere ir. En España, como país intermedio, con limitados recursos naturales (salvo los que se podrían utilizar como reclamo turístico y como materia prima para la construcción), es imprescindible orientar la enseñanza a mejorar nuestra posición como país competitivo tecnológicamente.

3. Las evidencias empíricas parecen haber venido a consolidar la idea de que los primeros años de la vida son importantes para conformar la personalidad y afectan sustancialmente a las actitudes cognitivas. Admitida así la dependencia de la calidad económica y cultural del entorno familiar (y de las guarderías infantiles), los principales esfuerzos inversores no debería realizarse tanto en incrementar las dotaciones en las etapas de la enseñanza secundaria o universitaria, sino en disminuir las diferencias sociales y analizar con seriedad los efectos del trabajo fuera de casa de ambos padres (y, como caso especialmente grave, el de las familias monoparentales).

4. La ordenación de la enseñanza universitaria reclama urgentemente una revisión total, tanto en objetivos, como en calidad, como en titulaciones, como en su conexión con las empresas y la sociedad, que es, no solamente el mercado de trabajo para los egresados, sino el sustrato para que ejerzan lo aprendido, incluso, y especialmente, su capacidad de autonomía y aprendizaje continuo, que debe ser estimulado y potenciado desde las Universidades.

5. La descentralización autonómica de la enseñanza ha de ser compatible con el mantenimiento de la capacidad ordenadora del Estado central en sus aspectos fundamentales. Esta descentralización, en la enseñanza básica (primaria y secundaria), debiera, desde luego, avanzar hacia la participación de los municipios, y en todo caso, los de más de 40 o 50.000 habitantes. La descentralización autonómica de la enseñanza superior es un gran error de la política educativa española, que ha dado lugar a una innecesaria proliferación de centros de muy bajo nivel, tanto en profesores, como en alumnos. Para corregir este punto, es imprescindible generar impulsos de competetividad y ser muy crítico en el análisis y corrección (incluso destrucción) de dos de los grandes vicios del actual contexto universitario: la endogamia (cuyo índice más expresivo sería el número de profesores -en un mismo departamento, incluso- que son familiares) y el mal entendimiento de la libertad de cátedra (que se ha traducido en generar cajas negras en las aulas y que ha de ser sometido a una revisión de los programas reales, adecuándolos a las necesidades del país).

(continuará)

Ante una imprescindible reforma educativa

Además de la proliferación de actos electoralistas, que pudiéramos juzgar de natural por el período en el que nos encontramos (proximidad al 20 de noviembre de 2011), se observa -al menos, en Madrid-, una concentración de simposia, conferencias y debates sobre cuestiones de estrategia.

Puede que la razón sea la crisis y el interés de quienes creen tener soluciones en presentarnos sus opciones, puede que la justificación se encuentre en la verosimilitud de un cambio político y en la intención de quienes ocuparán, llegado el caso, puestos relevantes en la Adminstración Pública de adelantar las ideas básicas de su programa.

Nos detenemos en este Comentario, al que seguirán otros con el mismo tema, en la situación de la educación en España. La Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, en colaboración con otras organizaciones, convocó, en apretado programa de ponencias, un "Primer Seminario sobre Educación y Políticas Eucativas en España. 

Tres días de encuentro (del 15 al 17 de noviembre de 2011) en el espacio cedido por la Fundación Rafael del Pino, en el que hubo ocasió de escuchar diversas experiencias y sugerencias, propias y ajenas, sobre el camino que, supuestamente, conduce a la excelencia educativa.

No vamos a glosar aquí las conferencias, sino a presentar nuestra propia posición, haciendo, en su caso, referencia a lo que oímos a lo largo del Seminario, o tuvimos ocasión de discutir con otros asistentes y ponentes. Estas son nuestras específicas conclusiones:

1. La reforma educativa en España es necesaria y urgente. No la basamos únicamente en el manido informe Pisa (versión 2009 y sus antecedentes), cuya realización y análisis habitual entendemos sesgados perversamente. La media, tan utilizada, de resultados en el seno de la UE -por ejemplo- está viciada desde el momento que el índice obtenido por los quinceañeros de una nacionalidad,(Finlandia) supera en más de 20 puntos al siguiente clasificado.

(continuará)

Sobre la innovación para crecer: lo sustancial y las zarandajas (y 2)

(Este comentario es continuación del inmediatamente anterior, publicado ayer).

En el segundo bloque de ponencias de la Jornada (Innovar para crecer, día 14 de diciembre de 2011) destacó, por la intensidad emocional y verbal de la que la dotó, pero especialmente por sus contenidos, la intervención de José Ramón García González, Presidente ejecutivo de Blusens Global, empresa creada en 2002 en el terreno de las componentes electrónicos, y que espera facturar 100 millones de euros en 2012.

García empezó calentando motores: "seguimos" -se refería a los que se encontraban junto a él en la mesa, para contar su experiencia- "siendo los mismos, lamentablemente, en este país. Ojalá seamos capaces de despertar la iniciativa empresarial en ese país".

Con 40 años recién cumplidos, -"soy de los que estropean la media de edad en mi empresa, que es de treinta y uno"-, "cree en los jóvenes emprendedores", y subraya el rumbo equivocado de nuestra economía, con una frase rotunda: "Aquí lo que importa es el pasado, no el futuro. Si quieres montar una empresa, el Banco te pregunta, no por la bondad de tu proyecto, sino por quién te puede avalar, y qué puedes hipotecar. No hay en España ofertas de capital-riesgo sino de capital-seguro".

Esa situación innegable, obligó a su proyecto de empresa a plantearse "la casa por el revés: en lugar de fabricar para vender, vendimos primero para fabricar". Y como había que pagar las materias primas al contado o incluso previamente al envío de los componentes, y los clientes te pagarían a 180 días, tuvieron presente desde el primer momento que, si querían facturar 100 millones de euros, necesitarían obtener financiación por la mitad de esa cifra. Así que, conseguidos los contratos, sin tener la mercancía, fueron a las entidades financieras pidiendo que se les prestara el dinero para fabricarla. ("Los Bancos son los mayores captores de incertidumbre de este país", afirmó, como colofón de esa experiencia).

Su ubicación en Santiago de Compostela les hizo entender -dijo- el concepto de internalización. Para algunos, estaban en la periferia, "pero en un mundo globalizado, todo está en el centro". Así que, cuando decidieron en 2007 salir al exterior, utilizó la reunión de Navidad para dar el mensaje, con los 200 empleados atentos al mismo. "Ya se sabe que en Navidad se deben dar solo buenas noticias, pero, en caso necesario, hay que dar alguna mala".

Así que, en la charla del Resumen Anual, presentó una transparencia en la que se ponía e manifiesto que Blusens había vendido en el año, en España, 400.000 mp3 más que Apple, el gigante del sector. "Los empleados, gente joven, empezaron a aplaudir y a gritar, ¡bieeen!". Pero, cuando no se habían agotado los gritos, presentó la siguiente transparencia: "En Europa, Apple había vendido 25 millones de equipos y nosotros, lo mismo: 400.000. En el quesito, ni se nos veía".

De esta forma hizo comprender a su personal que era imprescindible crecer en el exterior, para ser alguien. "Hoy, el 70% de nuestros productos se fabrican en Santiago, en el negocio de TV -el troncal de la empresa-, cuando, a escala mundial, el 90% se produce en China". ¿Por qué?, se pregunta y se contesta a sí mismo: "Fabricamos con valor añadido, para productos de muy alta calidad".

Con humor, terminó su charla dando dos consejos: "Aunque no tengan negocios fuera, viajen al extranjero, una semana al mes. Hay otra alegría, otra dinámica, en muchos países. Aquí, los mensajes son negativos, el consumidor se deprime y el empresario no va invertir" y otro aún más curioso: "Leo por la noche los periódicos. Si lo hiciera al empezar el día, sería incapaz de poner en marcha nada. Así que por la noche, reseteo, y comienzo el día ya nuevo."

Qué quieren que les contemos: Nos gustó oir mensajes optimistas de gente joven e inteligente, como Güemes o García. Dan la impresión de que miran, sobre todo, hacia delante y, aún más importante, que tienen ideas para manejarlo. Seguro que sienten que no están solos, aunque a los demás, a veces, nos lo parezca.

Sobre la innovación para crecer: lo sustancial y las zarandajas.

"Innovar para crecer: Cómo invertir en proyectos y emprendedores" fue el título de una media Jornada convocada por el semanario económico El nuevo lunes y Telefónica, que reunió a un par de centenares de interesados en el tema, y que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2011.

Empezaremos por el final: en el coloquio de la segunda mesa redonda, formulamos una doble pregunta que, en esencia, expresaba la curiosidad por conocer si los ponentes -que acababan de exponer sus proyectos de éxito- no temían que la explicación detallada que habían ofrecido acerca de en qué consistían sus iniciativas (la mayoría, en fase de maduración) supusiera animar a que otros se los copiaran y, en segundo lugar, atendiendo más a la forma en que habían seleccionado el objeto social para su empresa, si no creían necesario que, además de presentar proyectos de éxito como los suyos, no se debería orientar a posibles emprendedores y, sobre todo, a los inversores, acerca de las oportunidades de mercado.

Una respuesta a estas preguntas la encontrará el lector curioso en algunos de nuestros comentarios anteriores. Sin necesidad de analizar los perfiles de los asistentes a este tipo de reuniones, aventuramos que atraen, principalmente, al grupo de jubilados o prejubilados que se mueve con asiduidad por estos encuentros, a consultores que anotan ideas para su propio discurso y, desde luego, a algunos futuros empresarios que tienen un proyecto y carecen de la financiación para ponerlo en marcha.

Hay una distinción fundamental que es imprescindible trazar en estos encuentros: las soluciones o los estímulos individuales para emprender no coinciden más que en pocos puntos con lo que deberían ser los planteamientos colectivos para dinamizar una economía. Entre el sálvese el que pueda o sepa y la solución de alcance general hay un trecho muy complejo.

Vaya por delante que nos gustaron, por su empuje y claridad, en especial, dos de las ponencias: la de Juan José Güemes, perfecto en su papel de previsible futuro responsable de la dinamización empresarial desde la Administración central, cuando el Partido Popular se haga con el gobierno de España, y la de José Ramón García, presidente de Blusens. No menospreciamos la calidad de las demás intervenciones, sino que apuntamos en la dirección que se nos antoja imprescindible para reactivar la economía: expresar ilusión y confianza en el futuro. 

Sostiene Güemes -y lo apoya con estadísticas extraídas de Eurostat- que los españoles no somos aversos a emprender, contrariamente a lo que "vienen Vds. oyendo. No hay nada genético en los españoles en contra de la capacidad para emprender", y es una "buena noticia, porque no hay necesidad de cambiar la cultura"; para Güemes, los nuevos emprendedores provienen, generalmente, "de gente con experiencia, entre 30 y 45 años".

Se equivocan también, apuntó el ponente, "que no es verdad que España sea un país sesgado hacia la construcción y el turismo", ya que "producimos una extraordinaria tecnología, que encuentra, sin embargo, una difícil salida", por dos razones, al menos: "tenemos una potente industria de private-equity, pero que no debe confundirse con el venture-capital" y "el científico no quiere emprender", por lo que muchos buenos proyectos no se realizan en nuestro país.

La razón principal de la escasez emprendedora la sitúa el ponente en que "los Bancos no prestan dinero a las empresas y familias, y, sí en cambio, a las Administraciones públicas, que como no tienen suficiente para sus gastos, acuden, además, a los mercados internacionales, con las consecuencias, de todos conocidas. " (aumento del endeudamiento público, y a tasas muy superiores a los países de la eurozona más eficientes)

(continuará)

Según sea nuestro margen de albedrío en caso de que el diseño sea inteligente (y 2)

(Este Comentario es continuación del inmediatamente anterior y, como aquél, recoge -sin pretensión de fidelidad, aunque con la intención de resaltar los aspectos más sugerentes o polémicos- las brillantes conferencias de los profesores Sols y Ayala en la Fundación Ramón Areces (Madrid, 10 y 11 de noviembre de 2011).

Con el descubrimiento del ADN empieza el estudio sistemático de la evolución molecular, que conduce a la construcción del árbol de las especies con un antepasado común, cuya aparición se dató en unos 2.000 millones de años. Los genes, proteínas muy simples -aminoácidos- forman los elementos compartidos por todos los seres vivos; cada organismo posee entre 20.000 y 30.000 genes, con cuya combinación se puede construir, con la precisión que se desee, la evolución de todas las especies vivientes.

El hallazgo se puede juzgar de capital, como subrayó el profesor Ayala. Eucariontes, arqueos y bacterias son las tres ramas más robustas de ese árbol con un antepasado común único. De entre los eucariontes, que tienen el ADN incluído en el núcleo, destaca, -exclusivamente por nuestro específico interés como humanos, pues estamos comrpendidos en ella- una ramita: la de los seres que no son microscópicos -hongos, animales y plantas-.

Fue en este punto en donde la conferencia del profesor Ayala nos pareció que daba un salto en el vacío, para extenderse, sin clara conexión con lo anterior, en criticar el creacionismo -alternativa a la teoría de la evolución.

Los creacionistas son seguidores de la teoría del diseño inteligente, y tratan la Biblia como un libro de ciencia. Es decir, incorporan como verdad incontrovertible el argumento de Paley, y han pretendido recientemente en Estados Unidos llevar esa cuestión al nivel de texto constitucional, proponiendo que la doctrina de que todo lo que existe es consecuencia de la actividad de un supremo hacedor, sea de explicación obligatoria en las escuelas. (Caso resuelto en sentido negativo por el juez John Jones, Dover, 2005).

Previamente, Ayala se había referido a una cuestión intrigante en relación con la teoría de la selección natural de Darwin, y que había sido puesta de manifiesto por Michael Behe, llamándola "Darwin´s Black Box": la naturaleza presenta claros ejemplos que no corresponden a esa teoría. Uno de ellos es el del ojo humano.

Dentro de los moluscos, un grupo mucho mayor en especies que el de los vertebrados, la evolución del ojo presenta ejemplos de adaptación a las necesidades. Entre ellos, calamares y pulpos tienen sus ojos mejor formados que el de los seres humanos, pues nosotros soportamos un punto ciego que corresponde a que el nervio óptico tiene que atravesar la retina, lo que no existe en los octopus, en el que las fibras nerviosas se han formado hacia fuera y no hacia dentro.

La intención de Ayala al crititicar la fe de los creacionistas en este punto de su conferencia es, posiblemente, destacar que la selección no se produce de forma determinista y que, por tanto, el ser humano puede ejercer su capacidad de libre albedrío. Pero, en nuestra opinión, concentrar la crítica en un texto particular -aunque haya merecido el respeto y análisis de muchos seres humanos en los últimos veinte siglos, al menos- es innecesario.

No nos parece que haga falta recurrir a las religiones ni a sus textos de devoción para defender que la teoría del Diseño Inteligente es insostenible (ID, en sus siglas en inglés, y cuyo significado Ayala trastocó, satíricamente, en Imperfect Design, o en Diseño Incompetente). Desde luego, la especie humana -como destacó el conferenciante- lleva en sí la demostración de algunos hándicaps a que ha llevado la evolución de ciertos caracteres, y esta presencia de debilidades es la mejor evidencia de que ni hemos sido creados ex novo ni somos perfectos. ("Aceptar la teoría del creacionismo sería una blasfemia, pues equivaldría a admitir que Dios es un incompetente", expresó Ayala, con rotundidad).

Es deducible, por la observación directa y la comparación con otras especies, que la evolución del ser humano no ha llegado, ni mucho menos, a etapas definitivas. Esta estupenda constatación -que resaltamos nosotros, aunque no se refirió a ella Ayala en este sentido- nos anima a tener expectativas muy razonables de que nuestra capacidad de entender mejor los fenómenos que ocurren en el cosmos, crecerá, no solo por la vía de los descubrimientos ocasionales de algunos seres humanos, sino como consecuencia directa del incremento de la potencia de nuestro cerebro (que, dicho sea de paso, aumentó de 300 g a 1,4 kg de peso en un corto período de tiempo cosmológico).

Expone Ayala que es "chocante" que los creacionistas atribuyan a Dios la paternidad de crueldades evidentes: la gran crueldad y sadismo de los chimpacés, capaces de devorar a sus semejantes sin piedad, las singularidades (oddities) de las mantis religiosas (praying manties) o las formas de parasitismo que derivan en gaves enfermedades para otras especies. Para el ser humano, la imperfección actual se reconoce, por ejemplo, en la incompetente estructura de su  mandíbula, que obliga en muchos casos a la extracción de las muelas del juicio (sin sitio en ella), en el estrecho canal para el nacimiento, o en la atrofia relativa de sus miembros delanteros (forelimbs)...

Reunimos, a nuestro propio riesgo, las deducciones de las dos conferencias que hemos pretendido glosar en estos Comentarios: Para el ser humano actual, la cuestión a resolver es la posibilidad de agotar el margen que nos concede nuestro albedrío, para tratar de resolver, definitivamente, la cuestión de si somos, o no, la consecuencia de un experimento de un ser mucho más inteligente.