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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre el despilfarro del tiempo que nos queda

Parece un título poético, y lo es, o pretende serlo. El tiempo que nos queda es aquel en el que debemos entregar el resto de nuestra vida. Despilfarrarlo es dedicarlo a actividades inútiles o menos útiles de las que podríamos teóricamente ejecutar.

Habría que empezar delimitando algunos acuerdos respecto a lo que se puede entender por utilidad en el empleo del tiempo. La función de utilidad, o provecho, es una de las funciones más complejas que puedan estudiarse en psicosociología. Desde el "actúo en mi provecho", y "hay que disfrutar al máximo de la vida" hasta "me debo a la colectividad", van múltiples variantes. La forma de traducir, en dinero, en satisfacción personal, en especies, en aplausos o en glorias, los trabajos y esfuerzos realizados, lleva a varias escalas de medida.

Otro asunto de especial interés realacionado con el tema es tratar de entender cuáles son los condicionandos, externos e internos, propios y ajenos, que favorecen o nos impiden la dedicación más útil de nuestro tiempo. Sobre todo, si estamos dispuestos a entregárselo a los demás. "Hay que impedir que este cerebro piense durante 20 años", dijeron de Gramsci los que lo encarcelaron. Por diferentes motivos, así actúan algunos de los que tienen poder sobre otros.

En el microcosmos, cuando observamos lo que sucede en nuestras calles encontramos ejemplos flagrantes de despilfarro, y otros tantos de falso ahorro de tiempo. Gentes que juegan a las máquinas tragaperras, hacen solitarios con las cartas, resuelven sudokis frenéticamente, por no hablar de los que, además, acortan su futuro, emborrachándose o drogándose...

Gentes que arriesgan su vida y la de otros para adelantar peligrosamente en una curva con el vehículo a toda velocidad para luego detenerse a tomar una copa, intelectuales de saloncete que devoran libros sin digerirlos, para presumir de que los han leído, visitantes de museo que pasean a uña de caballo entre las salas, ...

Sobra mucho tiempo, podría pensarse, al ver tanto despilfarro. Faltan decisiones de cómo utilizarlo correctamente. Se necesitan valores para introducir escalas de medida que nos hagan entender que el tiempo no nos pertenece en realidad. Sobre todo, el tiempo que nos queda.

Sobre los empleos de Pompeya y César

Si a Plutarco le hubieran pedido actualizar Vidas Paralelas, acomodándolo a estos tiempos, tendría que  modificar el capítulo dedicado a César, por lo menos cuando el prócer repudia a Pompeya, porque, además de ser honrada, debería parecerlo. Resultaría incomprensible. Porque, desde luego, parecer honrado es muy importante, pero serlo, se va convirtiendo en un adorno innecesario.

Para no complicar el mensaje, no hablaremos, sin embargo, de honradez, sino de la facilidad con la que encuentran empleo público por parejas una buena parte de los personajes que nos dirigen los destinos.

Ya hemos comentado en otra ocasión sobre la facilidad con la que encuentran acomodo en la empresa privada quienes ocuparon importantes cargos en la vida pública. Seguro que aprendieron a mejorar sus dotes de gobierno mientras eran pagados con el dinero de todos, y lo que aprendieron les sirve después para incrementar el patrimnio.

No es cosa de este país, porque el asunto se ve por todos los tejados. Todo el mundo sabe que, en Estados Unidos, los presidentes y aspirantes a serlo del país que presume de ser el más demócrata del mundo se agrupan por sagas familiares: los Bush, los Clinton, los Kennedy,...; Otros, más modestos, los imitan: en Argentina, los esposos se suceden sin problemas en el cargo: Perón, Kirchner... En nuestro modelo de gestión administrativa, Francia, las parejas se hacen y deshacen al abrigo de la cosa pública, para regocijo de los tabloides del corazón: de Mitterrand a Sarkozy, pasando por Royal, no hay quien se arriesgue a tirar la primera piedra...

En España, de vez en cuando se vende como escándalo de nepotismo algún chisme, mezclando casos mayores y menores (casos Juan Guerra, Ollero, Matutes, Pajín,...), pero la mayor parte del bosque parece siempre que está por descubrir. Existe mucho respeto por airear las relaciones entre los que ocupan cargos públicos. Haría falta una relación completa de parejas de hecho o de derecho que viven del Estado, simplemente por cultura popular.

Sabemos poco. Sin tiempo, además, para una exhaustiva enumeración, citamos como ejemplo poco conocido a la ministra Carme Chacón y a su esposo, Miguel Barroso, director de la Casa de América, ambos con la oportunidad de dar ejemplo, aprovechada, de disfrute de permiso remunerado por su reciente paternidad. El ex-presidente de Gobierno Jozé María Aznar ha dejado ocupada en el equipo de gobierno de la ciudad de Madrid a su esposa, Ana Botella, probablemente para no perder contacto con la cosa pública mientras se dedica a asesorar multinacionales y dar conferencias. Otro ejemplo podría ser el de Borrel y Almeida.

No son pareja, pero sí hermanos, Apel-les y Josep Lluis Carod-Rovira, delegado de la Generalitat en Francia y ex-vicepresidente del mismo ente, respectivamente. Los Zaplana y los Barceló tienen amplio control en Valencia de la situación de lo que se mueve por allá, con un entramado familiar que solo podría ser, por lo que dicen,  igualado por la familia Fabra en Castellón o los Pujol-Ferrusola en Catalunya.

En las regiones más pequeñas, el tema no va de familias naturales, sino políticas, y si de vez en cuando se airea algún asunto el potaje tiene más bien aspecto de zapatillas de andar por casa, aunque con tales voces, que hasta llegan a Bruselas, incluso para pedir que le quiten la subvención a un proyecto, por aquello de que me apunto a que me quiten un ojo si al otro le dejan ciego.

En Asturias, Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo, afeaba en el último Pleno municipal a Paloma Sainz que junto a su esposo, Victor G. Marroquí, director del IDEPA, acapara en sueldos 18.000 euros/mes de los dineros públicos. Mucho parece, poco no es. El asunto podría verse en los juzgados, por difamación, y, además, la aspirante a alcaldesa le lanzó al regidor un dardo respecto al origen de la yeguada que comparte con su familia. El concejal de Asociación de Ciudadanos por la Izquierda, Roberto Sánchez, se apuntó al carro para hacer más bulla , y dijo que iba a denunciar el caso a la Fiscalía Anticorrupción. 

En fin, que la política acabará consolidándose como el doble arte de airear los trapos sucios de la familia vecina, mientras se tejen en casa los mantos de organdí que entran por la puerta de servicio. 

Sobre los billetes de 500 euros y el control de la masa monetaria

Si Vd. pertenece al grupo de los que creían que los billetes de 500 euros servirían para facilitar manejar las unidades más pequeñas en aquellas operaciones superiores a esa cantidad, va aviado. No importa que le tengan que pagar 600, 1.200 o 4 millones de euros, pida que se lo abonen en billetes menores, o se encontrará que nadie quiere cambiárselos.

Ni siquiera en el Banco con el que Vd. trabaja, ése que proporciona regularmente todos los datos de sus cuentas bancarias, incluídos movimientos, saldos, intereses y rendimientos del mínimo capital que heredó de su abuela, le cambiará de rositas su billete de 500. Le pedirá que se identifique con su carné y, para mayor seguridad de que todo queda registrado para el control del Estado y para el beneficio y gloria del banquero, ingresará el billete en su cuenta corriente antes de dárselo convertido en billetitos.

Si se decide a sacar de su cuenta corriente, digamos, 700 euros, ni por lo más remoto admita que su Banco le entregue uno de esos fatídicos billetes. Ni en el supermercado, ni en el restaurante, ni siquiera entregado como pago de 452,25 euros por comprarse una bicicleta estática, conseguirá largar el muerto.

¿Cuál es el objetivo de todo este despliegue burocrático para controlar un mísero billete?. Nos es, sinceramente, desconocido. Algunos especulan que se hace así para controlar el dinero negro, o perseguir el blanqueo del dinero. No puede ser. Los que manejan la economía sumergida hace tienmpo que están avisados, y no andan por ahí manejando fajos de 500, sino, seguro, maletitas repletas de billetes de 50 euros.

Lo que sí es seguro de que lo hacen para jodernos a los pobres inocentes que, por hache o por bé nos encontramos de pronto con un billete de los grandes en las manos. Nos lo habrán entregado para pagarnos el salario del mes, unos honorarios atrasados o, sencillamente, es parte de lo que ahorramos con el sudor de nuestra frente y y guardábamos en el calcetín para cuando vinieran mal dadas.

Hemos leído que quedan todavía 160.000 millones de pesetas por devolver al Banco de España. Si a ello sumamos los billetes de 500 euros que se crearon en un momento en el que Europa era un proyecto de futuro y no una condena de despropósitos, y que deben estar metidos en sus casas por miedo a que no te detecten como delincuente por tener uno de ellos, la cantidad de dinero inactivo, improductivo, estéril, debe ser una parte nada despreciable del PIB.

Del pib-ostio controlador que algunos se complacen en armar cuando no se les ocurre la forma eficiente de atajar la delincuencia organizada y prefieren dar palos de ciego en la cabeza de los santos inocentes. ¿Nos dejarán en paz, de una vez, los obsesos de la burocracia desorganizada?

Sobre el factor R en el entramado energético gallego

Como las estrategias empresariales cambian, no solamente con los tiempos, sino con los dueños, la compra de la participación de ACS en Unión Fenosa por Gas Natural, y la fusión de ambas empresas, supondrá la pérdida de algunas plumas en el camino. Las más significativas son la desinversión en la proveedora de Internet y telefonía por cable "R", que tanta tinta atrajo hace muy poco tiempo -fue fundada en 1998-, como una de las bases para la diversificación de la eléctrica tan vinculada al desarrollo de Galicia, y la venta de su participación en Indra, que tiene en A Coruña su mayor producción de software. 

Fenosa deja de ser, desde luego, una empresa con el corazón gallego, y cede su liderazgo a CaixaGaliza, mientras se recompone el entramado de afectos político-empresariales regionales, donde no habrá que buscar otro grupo al que ceder el testigo de ser el motor tecnológico. No faltan candidatos.

Pero no son los únicos cambios de estrategia de los nuevos dueños. Al ser convertida Fenosa en filial de la primera gasista del país -cuando ella era hasta ahora la segunda distribuidora y fuerte competidora-, el panorama del gas se simplifica, y aparecen redundancias y sinergias. Simultáneamente, se hacen giros y piruetas en el camino que encuentran algunos de los argumentos antes denostados. La dirección de Gas Natural considera, por ejemplo, ahora básica la planta de Reganosa, en Mugardos, que está dedicada a la regasificación, cuando venía defendiendo que era innecesaria cuando la propuso Unión Fenosa.

También  se revisará la inversión del nuevo grupo, para evitar duplicidades, notorias en las centrales de ciclo combinado, y en los proyectos de energías renovables que, a medida que se va entendiendo que no son la solución genial para el déficit energético español y que los ciudadanos y el Gobierno no están por la subida de las tarifas eléctricas, pierden fuerza estratégica.

La nueva empresa, con sede en Barcelona, invertirá por tanto solo 8.000 millones de euros (frente a los más de 20.000 que pensaban invertir ambos grupos antes de la fusión, hasta 2012), y se sentará a verlas venir.

Para los gallegos, la desinversión en la proveedora de internet, vendida como un eje de futuro en las comunicaciones para la región, les coge con el paso cambiado. Pero como los políticos se aúpan sin dificultad a cualquier tren en marcha, siempre que prometa llevar a alguna parte, no dudamos que el gobierno autonómico gallego encontrará capital para mantener ese buque insignia, ahora desprovisto de su bandera de conveniencia.

 

Sobre los colores de la leche asturiana

Soplan vientos de crisis, es decir, de cambio, en la Central Lechera Asturiana. Vienen soplando, en realidad, desde hace años, y, tal vez por la polvareda que los aires en movimiento provocan, los análisis de las razones que justifican una reorientación no estuvieron siempre claros.

El invento estaba necesitado de una actualización. No tanto por la viabilidad legal de la Sociedad Agraria de Transformación, sino por las dificultades de mantener la cabeza alta en un mundo, el de la leche y derivados, controlado de forma creciente por grupos económicamente fuertes.

En la Central se han perfilado, una vez retirado Saenz de Miera, dos posiciones enfrentadas, y prácticamente paritarias. No parece, sin embargo, que la discusión de ambas facciones se haya centrado tanto en el programa de futuro, como en la defensa del control societario por parte de los ganaderos asturianos. Fallida la propuesta de transformación de la SAT en una Sociedad Limitada, que era la idea heredada que puso sobre la mesa el nuevo presidente Bertino Velasco en la Asamblea de junio, se ha desarrollado una opción desde la alternativa que exige un debate interno urgente y abierto, antes de que las cosas vayan a más o se malinterpreten.

Sucede que Cajastur, accionista de Capsa, que es la sociedad cabeza del minigrupo al que pertenece CLAS, pretende eliminar a los accionistas franceses de Bongrain, la mayor empresa europea del sector, ofreciéndole comprar su 27% y consolidar simultáneamente un proyecto esclusivamente asturiano.

Suena muy bien, y encaja plenamente con los postulados que venimos defendiendo en este Cuaderno. Lo que no suena nada bien es que la propuesta de Cajastur, que ha recibido hasta ahora oídos sordos de la administración de la Central, se esté planteando directamente a los principales ganaderos, creando una sensación de complot contra la actual dirección, y amenazando un cisma.

Como Cajastur no es un elemento neutral en la política regional, porque responde a las directrices del Gobierno autonómico, hay que imaginar que el que manda en la operación es el presidente Areces, por lo que el matiz que tiene la cuestión es esencialmente político.

Y ya se sabe que cuando entra la política por medio, los argumentos se encrespan y los ánimos se afilan, haciendo que la viabilidad de la solución aparezca más distante si, como es el caso, lo que está enfrente es la actual dirección, una mayoría de los socios y la poderosa Bongrain, que ha facturado el año pasado 3.500 millones de euros, y que crece en 2008 a un ritmo próximo al 13%.

No hay que desmerecer la actuación de Cajastur, que tiene-al menos, de momento, mientras no se aplique la reestructuración financiera y de metodología a que vendrán obligadas las Cajas, por directrices de la Unión Europea- lo que hay que tener para viabilizar su intención: dinero. Eso, sí, si Bongrain estuviera dispuesto a vender y lo hiciera a un precio razonable. Porque estas cosas no son solo cuestión de huevos, ni de buena o mala leche, sino de pasta.

La actuación de Cajastur quedaría más legitimada si se conociera, además de la intención, el proyecto que quiere llevar a cabo, Porque para mantener rentable la gestión de una Centrallechera en un mundo de gigantes, hay que alimentar continuamente el flujo de inversiones, renovar con tecnología cada vez más sofisticada los equipos, ampliar los valores añadidos y lmejorar a comercialización, diversificar y -este es el cierre del círculo virtuoso- buscar nuevos mercados.

No se trata solamente de vender la leche asturiana, sino la producida en aquellas otras regiones, y países, en los que una empresa de este complejo sector ha de tener presencia para no verse permanentemente amenazada por una opa de los más grandes.

Sobre Karadzic, el Tribunal penal internacional y los acuerdos de Dayton

No se me hubiera ocurrido una posición de defensa mejor, desde el objetivo de llamar la atención internacional. Karadzic, en sus primeras declaraciones al Tribunal de la Haya, alega que su cambio de personalidad venía provocado porque estaba cumpliendo los acuerdo de Dayton, por los que se le prometió inmunidad si desaparecía de la vida pública y adoptaba un nuevo perfil.

Es evidente que el prodigioso juego de prestidigitación que supone que el autor de atroces crímenes para eliminar a los opositores serbios, mayoritariamente musulmanes, resultara inmune si conseguía desarrollar una nueva personalidad. Su elección es de novela de aventuras. Podía haberse trasnformado en un campesino recluído en una aldea más o menos remota, o haberse refugiado en las inmensas tierras brasileñas, u ocultado en la costa del sol tras un palacete con alambre de espinos. Pero eligió convertirse en un santón curandero, pronunciando conferencias sobre las excelencias del régimen vegetariano.

Entregado ahora por quienes le protegían, con el objetivo de lavarse la cara y entrar en la Unión Europea, convertida en un proyecto frustrado de paneuropeísmo, su mención de que le han hecho trampa al bueno de Karadzic, da escalofríos, pero esa artimaña pone la cuestión sobre un elemento muy delicado. Estados Unidos, como es bien conocido, no conoce ningún Tribunal Penal Internacional. Así que, se podrá o no creer al sanguinario dictador, cómplice de Milosevic en su depuración de los opositores. No le librará de pudrirse el resto de su vida en la cárcel más solitaria del mundo, aunque le dará unos momentos de protagonismo para recordarnos que los dictadores, los sápatras, los visionarios que no dudan en decidir sobre la vida y la muerte de sus opositores, no nacen por generación espontánea.

Son el producto combinado de dos tolerancias: la de sus correligionarios, que consienten su actuación, y hasta la aplauden; y la de los países que alardean de su carácter demócrata, si bien no dudan en mirar hacia otro lado cuando les conviene, por la razón que sea (básicamente, económica), que gobiernen de esa manera. La responsabilidad de la ONU en las matanzas servobosnias, junto a Estados Unidos, es la propia de quien, siendo garante, incumplió con sus obligaciones de evitar crímenes abominables, que se realizaron a la vista de todos.

Sobreros, políticos e ingenieros

Pocos son los ingenieros que se dedican a la política, y los que lo hacen, no suelen ya ejercer de ingenieros. Hay otra rémora que arrastran los ingenieros, en especial en España, donde la democracia tiene todavía un aire de frescachona un tanto bobalicona, y es la confusion, de la que participan los propios técnicos, de que un ingeniero que se precie debe ser de derechas, o sea, conservador.

Mucho se pierde nuestro país de la falta de vocación política de los ingenieros. Porque, en una sociedad orientada hacia la tecnología, el conocimiento de las opciones ingenieriles es fundamental para que muchos debates, y decisiones, queden desposeídos de fantasías y elucubraciones surgidas desde la ignorancia.

Más aún. En los partidos con orientación izquierdosa, se asentaron algunos ingenieros que pusieron en marcha ciertas ideas, copieteadas de las que circulaban en otros países -pero en donde estaban bien controladas por la opinión tecnológica dominante, mucho más seria y sólida-, que se incrustaron entre las opiniones políticas, produciendo fenómenos únicos entre los países desarrollados.

Tenemos así en España un marco de discusiones amplísimo, pero técnicamente superficial. Se utilizan como de posiciones ideológicas opiniones que en otros países no son manejadas por los partidos mayoritarios. Como consecuencia, los debates se hacen interminables, pero falsificados. Ni las energías eólicas o fotovoltaicas son la panacea, ni podemos renunciar a la energía nuclear dado nuestro déficit energético, ni los trasvases son buenos ni malos, ni las desaladoras son la solución a la sequía, ni la recuperación de residuos es rentable, ni existe cooperación entre la Universidad y la empresa, ni los mejores técnicos están dando clases en las Politécnicas, ni...

Sobreros. Muchos de los que están en la lidia tecnológica son los sobreros, porque quienes tenían algo que decir hace tiempo que han renunciado a hablar o han sido devueltos a chiqueros alegando que cojeaban, generalmente, del pie derecho.

Sobre todo, reposo y buenos alimentos

En aquellas épocas más gloriosas en las que, con pocos medios, los honorables médicos de cabecera -hoy de familia- tenían que atender a muy variadas dolencias de los pacientes más dispares, cuando el asunto no era grave, solían terminar la visita con una recomendación incuestionable: "Y sobre todo, reposo y buenos alimentos".

Ya no sabemos bien, después de tantas idas y venidas, si el caso de nuestra economía es grave, leve o mediopensionista. Pero si fuera solamente leve, como persisten en diagnosticar desde el Gobierno -y que los grandes hacedores les oigan- a lo mejor se puede curar solo con reposo y buenos alimentos.

Reposo: en lugar de medidas a ton ni son, con el aparente objetivo de convencer a la oposición de que se tienen múltiples soluciones, dejar pasar el tiempo. Puede que los que verdaderamente controlan los métodos para salir del bache -a saber, Estados Unidos y, en menor medida, Francia y Alemania-, den con las claves para salir de la fase depresiva, y nos podremos apuntar al carro, que hasta ahora, no ha fallado.

Buenos alimentos: adecuados a lo que tenemos en la casa. No se trata de echar por la ventana, dispendiándolo, lo que producimos, sino aplicarlo donde pueda tener mayor efecto.

En este caso, en el apoyo del sector turismo, los servicios en general y la construcción, que son los grandes generadores de empleo. Habrá por ello que extremar las medidas de control de ese fenómeno con varias cabezas, pero todas huecas, que es Eta (siempre con minúsculas) y vigilar, ya en plan más académico, que no decaiga el consumo de las familias, es decir, que no se produzcan despidos significativos en los grupos importantes, porque el trabajo remenunerado es la fórmula más eficiente que conocemos en las economías de mercado para repartir la parte de valores añadidos que no se queda el capital.

Habrá, por ello, que pactar con empresarios y sindicatos, de inmediato, un plan de reposo a la economía. Esperar y ver (wait and see, dirían los anglosajones).

No nos van a dar el premio nóbel por estas escasas ideas, pero, al menos, no andamos repartiendo bombillas de bajo consumo ni haciendo burla de los que las reparten, sin proponer ninguna alternativa. Los listos, al salón.

Sobre usos y utilizaciones de las lenguas

En uno de esos curiosos pasajes bíblicos cuya interpretación literal -esto es, sin añadidos exegéticos- no dejará de sorprender a quien se acerque al texto sin ideas preconcebidas, se dice que Yahvé "descendió para ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres" que, hasta entonces, hablaban una misma lengua. Y reflexionó el Gran Espíritu de esta manera.

"He aquí que todos forman un solo pueblo y hablan una misma lengua, siendo esto el principio de todas sus empresas. Nada les impedirá llevar a cabo todo lo lo que se propongan. Pues bien: (...) confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos a los otros" (Génesis, 11).

Sorprende del texto que el Dios del pueblo elegido oponga su fuerza para evitar que los hombres le alcancen, le lleguen a la altura, pues no de otro modo habrá que interpretar esa reflexión acerca del poder omnímodo de una lengua y un sentir común. Ya se crea comunicado desde lo alto o surgido de la reflexión humana, el mensaje contiene una sabiduría que compartimos: la lengua une a los pueblos, facilita la comunicación de los intereses, ayuda a crecer.

Por eso, no podemos entender esta obsesión moderna por recuperar frenéticamente lenguas que han sido o están a punto de desaparecer, en un contexto de supuesto desarrollo y la globalidad. No encontramos sentido a esta simultaneidad de desempolvar lo mínimo y pretender lo máximo.

Se escuchan hoy, con el mismo énfasis, voces que defienden la opción de utilizar una lengua común para la política y los negocios, que es ya prácticamente el inglés -desde el inglés de Brown y Elisabeth pasando por el de Obama y McCain, pero que también se vale de Solana, Barroso, Aznar, Ping y Qazi-  y otras que pretenden rescatar de los archivos culturales, incluso reinventándolas, lenguas yertas, para imponérselas en las escuelas a una inocente chiquillería.

Frecuentemente, en nuestra piel de toro, coinciden los que, teniendo cargos públicos desde las provincias con lenguas vernáculas, argumentan al unísono que hay que saber inglés y los idiomas locales, pasándose por el forro el conocimiento del español, al que llaman, generalmente, castellano.

Hay que plantearse, pues, la cuestión del uso y la utlización de una lengua. Porque asunto muy diferente al uso, es la utilización de la lengua en provecho de un nrupo selecto, para crear un gueto favorable. Así, han aparecido en democracia, entornos lingüisticos que se utilizan para medrar, para obtener trabajos, para compartir prebendas.

Estos defensores del valor del lenguaje, exigen el conocimiento de una forma peculiar de expresarse, que es toda lengua, como un peaje, una entrada para el círculo secreto de sus terjemanejes, haciendo de la comunicación un galimatías que es solo comprensible para los iniciados en las trabalenguas. Su intención sería, en esencia, generar un anti-creole, porque la lengua no serviría para que se comunicasen quienes carecen de lengua común, sino para imponer una disciplina ajena a quienes tienen otras formas de entenderse, exigiéndoles que pasen por el aro.

Este esfuerzo que vivimos en nuestro atribulado país, ya desde hace años, y al amparo de uno de los agujeros constitucionales, ha permitido, de pasada, ahondar en la desculturización de nuestra juventud que, creyendo haber sido enseñada en el buen conocimiento, ha crecido en el engaño de saberse una historia de pequeñeces, una geografía de riachuelos, una personigrafía formada en gran medida por heroicillos y escribanos de media pluma.

Ni el catalán, ni el gallego, ni el euskera les van a abrir puertas a estos educados para entenderse más allá de las narices de la cortedad que les han impuesto unos aprovechados que, para auparse mejor, se obligan a emplear unas construcciones gramaticales muchas veces ficticias.

Flaco favor para la perfección de unas lenguas que, incluso en el caso del catalán, iban camino de perderse, faltas de sentido en el hoy, como no lo tienen el albanés, el eslovaco, el etrusco, y, mal que nos pese, todas esas lenguas habladas por muy pocos, y faltas de sentido, no por ser más ni menos despreciables, sino por la necesidad de esas colectividades de conectarse al resto del mundo.

Da bastante pena hoy  ver a tantos charnegos aprendiendo catalán para conseguir trabajo, y a tantos buenos catalanes de raíces regionales muy hondas, confundiendo, cuando escriben en español, las bes con las uves, las faenas con los trabajos, las íes latinas con las griegas, el seny con la intransigencia.

Duele haber alimentado con dineros de todos la mayor difusión de ese lenguaje tan pobre en expresividad de los afectos que es el euskera, y que ha servido para alimentar, de rebote, el sentimiento anti-español. Como si el resto de los españoles tuviéramos menos esencia humana por querer saber más y mejor la historia común, y dispensar el mismo cariño, admiración y respeto, tanto a lo que se cuece en Madrid, Toledo, Santander, Badajoz, Gijón o Málaga como en Manresa, Azpeitia, O Ferrol o ... Getafe.

El Manifiesto por la Lengua, una ocurrencia simpática de ese minipartido que busca llamar la atención con golpes efectistas, no anda, ni mucho menos, descaminado. Los que han salido a la palestra para defender derechos que nadie discute, como el que cada uno hable la lengua que le peta, se equivocan, pues, en algo grave: no elegimos nuestra lengua materna, nos la imponen.

Y si nos imponen una lengua materna de corto alcance, con la que podamos comunicarnos solo entre unos pocos, nos están limitando el futuro. Independientemente de que, después, vayamos aprendiendo, con el correspondiente esfuerzo, dos, diez o cuatrocientas lenguas, para estar en contacto con los otros, y hacer con ellos. Ya lo decía Dios, cuando la gente creía más en El.

Sobre la ética en la vida privada y en la pública

Para administrar correctamente los bienes públicos, desde luego, no se necesita ser irreprochable en lo privado. Seguramente una buena parte de los políticos y políticas que nos aconsejan sobre lo que hay que hacer y no hacer en épocas de crisis, nos colocan chirimbolos, calles y plazas para que nos los encontremos en el camino a casa, y reorganizan el espacio urbano con el objetivo aparente de hacérnoslo más agradable, tiene cosas ocultas en sus armarios.

Ya se sabe: encuentros a hurtadillas con los compañeros del partido para intercambiar algunos flujos y humores, toqueteos con más carga sexual que amistosa, pero también mercado de involutos con los que mejorar los sueldos escasos con los que pretendemos recompensar su desprendida labor, favores a algunos amigos que ya se los devolverán en otro momento...Pequeñas satisfacciones para una vida llena de sacrificios por esa abstracción que es la cosa pública.

El buen alcalde de Sierra de Yeguas es un ejemplo de la capacidad para separar la honestidad pública de la privada. Lo han pillado meando fuera del tiesto, pero es que a veces te toca pagar la china, convertirte en el buco emisario de toda una colectividad. Hay que ver cómo tiran piedras los que, seguro, no están libres de pecado. Aunque su caso no alcanzará la notoriedad de otro infeliz cogido por la bragueta -el ex-presidente Bill Clinton, of course- ese pobre regidor merece compasión.

El no encuentra razones para dimitir. ¿Cuál es su pecado? Haber dedicado siete años de su vida, al menos, a formar una piña con su ayudante eficacísima, la teniente de alcalde, con la mantuvo una relación incluso muy superior a la de compañeros de partido, porque compartió con ella la cama, ni más ni menos.

Hay que imaginarse a estos esforzados del bien hacer planfiicando desde las sábanas las obras del día siguiente, mientras sus parejas oficiales creían que estaban haciendo horas extras, pero en el despacho. Se comprende el perdón de la mujer del alcalde, que no solamente aprueba, con sus lágrimas, las comprensibles satisfacciones extramaritales del muy ocupado, sino que, además, reprueba que la ahora despechada amante le denuncie por acoso, violación, y seguramente, si está bien aconsejada, por estupro, pederastia, calvicie reincidente y asociación para delinquir.

Echemos, nosotros, unas risas, sobre esa mínima anécdota de cuernos, despechos y vocaciones políticas. Tiene razón Sánchez Lavado: se puede separar lo público de lo privado. Se puede ser honesto en un lado y deshonesto en otro. Se puede mentir y no haber robado en la vida, gustarte la carne y odiar el pescado.

Lo malo es cuando te pillan con el paso cambiado. Entonces tu credibilidad global, para los que no entienden de sutilezas, se cae rodando por los suelos. Así que, amigo, a dimitir tocan. No esperes a que te hagan un impeachment los del partido, que aún duele más, ni se te ocurra sacar trapos sucios de otros, porque te crucifican por seguro.

Ya que has confesado y obtuviste el perdón de los que más querías, refúgiate ahora en la soledad de los quehaceres cotidianos. Deja que a otros los juzguen ahora por sus pecados. Y que te quiten lo bailado, ya tú entiendes.

Sobre Paris y Madrid, sin apasionamiento

Cada ciudad tiene sus encantos y miserias, pero es muy difícil negar a París la categoría de ser la ciudad más hermosa de Europa. Desde luego, desde el punto de vista del turista, no tiene rival. El centro de París ofrece al visitante un conjunto de monumentos, museos, actividades y lugares de encuentro que superan ampliamente los de cualquier otra ciudad europea.

Para quienes vivimos en Madrid, superado el primer momento de envidia, cabe preguntarse qué nos falta para igualarla y, también, qué medidas podrían adoptarse para mejorar la oferta de una ciudad que, por supuesto, también tiene un gran atractivo.

Sin que pretendamos realizar en este Comentario un repaso exhaustivo, sí que deseamos poner de manifiesto algunas pinceladas de lo que habría que hacer, sin olvidar, la referencia a lo que ya se está haciendo. Porque hay que reconocer que el alcalde Alberto R. Gallardón es, desde Tierno Galván, el mejor regidor de la capital de España, en cuanto a su capacidad para plasmar un concepto de ciudad moderna, preocupado por corregir, de forma decidida y conceptualmente correcta, sus mayores deficiencias.

Madrid debe corregir de forma sustancial el transporte urbano, reduciendo el número de coches privados, convirtiendo muchas más calles en peatonales. La unificación de la gestión de metro y autobuses es imprescindible. Se deben revisar todas las líneas de transporte urbano por superficie, compaginándolas con las de metro. Ha de analizarse, con los programas informáticos adecuados, todo el entramado de la red viaria, y actuar en consencuencia.

Madrid necesita aparcamientos disuasorios para vehículos particulares y, claro está, llevar al convencimiento ciudadano de que el coche es un medio inadecuado para desplazarse por el interior de la ciudad, en especial, por las calles del centro. Se han de crear múltiples zonas peatonales, en las que los ciudadanos puedan caminar tranquilamente, viviendo la ciudad y su atmósfera.

El río de Madrid, esa caricatura de río que fue hasta hace poco cloaca, no permitirá las alegrías del Sena, pero las orillas de un elemento fluvial son un magnífico relax y punto de referencia para el paseante y para el habitante, permanente o circunstancial de la ciudad. Hay que construir un verdadero paseo siguiendo buena parte del Manzanares, con árboles de sombra y lugares de reposo, con sus jardines verdeantes y bien cuidados.

París tiene mucha agua y el riego de las zonas verdes -y de las calles- es sencillo. Madrid podría tomar la referencia de París en crear esos deliciosos "jardines efímeros", verdaderos refugios de frescura, que se podrían cerrar por las noches, y que serían, durante el día, desde puntos wifi hasta refrescantes sitios donde reunirse, conversar, jugar a los bolos o, simplemente, mirar el paisaje urbano.

La restauración de Madrid es un capítulo aparte, que necesita especial atención, así como el comercio, en general. Hay zonas con gran encanto (Huertas, por ejemplo), aunque con deterioro provocado por la sensación de suciedad. Madrid es una ciudad con aspecto sucio, que proviene, por una parte, de la aglomeración excesiva de gentes en algunas pocas calles y zonas, de la proliferación de grafiteros sin ningún sentido ni estética, y de la concentración de comercios en escasos puntos. Se debe diversificar y extender la ciudad, porque Sol ya no es el centro comercial de Madrid.

Sobre los incidentes de Tricastin

La opinión pública francesa se ha sensibilizado en las últimas semanas respecto al riesgo nuclear. Una de sus centrales insignia, en la zona en donde se ubica la mayor concentracion de centrales atómicas, en Tricastin, ha sufrido varios incidentes de nivel 0 y 1. Tricastin agrupa en 600 hectáreas la mayor concentración de empresas de la industria nuclear francesa que, como es sabido, ha apostado firmemente por esta forma de producción energética.

Las asociaciones ecologistas han aprovechado la coyuntura para poner el grito en el cielo, confirmando a quienes deseaban oirlo los peores presagios. Desde luego, para la empresa Areva, la noticia ha llegado en mal momento.

Después del incidente de Socrati, la fábrica de tratamiento de los efluentes radioacivos, y el igualmente reportado de Romans-sur-Isère, el que cien empledos de la central EDF de Tricastin se hayan visto "ligeramente contaminados" por el escape de una tubería, proporciona amplia munición para realizar un repaso de las condiciones de seguridad en las instalaciones nucleares.

Pero la conclusión debe ser satisfactoria. En primer lugar, porque han funcionado correctamente los mecanismos de detección. El último incidentes ha sido valorado como de riesgo de nivel cero por la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) -que califica de 0 a 7 (el más dramático)- los incidentes de explotación.

En segundo lugar, las medidas de control sobre las centrales nucleares no tienen parangón con otros riesgos, muy superiores, y que pasan desapercibidos a la población. También en las unidades de producción energética, reputadas (desde el punto de vista ecológico- de más limpias. La transparencia de los incidentes y las medidas de evaluación y corrección debe ser estimada como una garantía de que las cosas se hacen bien, y que los problemas operativos que son inherentes a toda explotación humana, son detectados y se adoptan las medidas pertinentes de forma técnicamente solvente.

La cuestión no está, desde luego, en ocultar las incidencias, ni en justificarlas, sino en proporcionar a la opinión pública los datos necesarios para que se pueda realizar una valoración juiciosa de la metodología de control y de la frecuencia de las incidencias. No estamos a favor decidido de esta forma de energía, y la estimamos como un mal necesario. No es, desde luego, la panacea ni la solución al crecimiento energético. Pero no tenemos otro remedio.

Convivir con ese riesgo, haciéndolo mínimo, y aumentar aún más su seguridad, sin descuidar el estudiar aceleradamente otras vías alternativas, es, desde luego, la labor técnico-política que nos corresponde.

Lanzar gritos llamando a un debate urgente de paralización de lo nuclear, e incluso recordar otra vez que cualquier dosis de radiación es potencialmente cancerígena y presupone riesgos genéticos es legítimo, desde luego. Hay muchas actuaciones de nuestro desarrollo tecnológico que nos obligan a convivir peligrosamente con el deseo de una paz absoluta. ¿Qué hacer? ¿Revisamos a fondo el paradigma? ¿Nos tranquiliza saber que, al alejar de nuestro patio trasero las instalaciones nucleares, el peligro lo están corriendo otros?...

Preferimos la función más profesional: mantener la tensión para que las centrales nucleares actúen bajo exigentes protocolos, y sus dirigentes y responsables nos comuniquen, de inmediato y con veracidad, lo que sucede en ellas, tranquilizándonos el que, aunque el monstruo tenga un fortísimo poder destructor, lo sostenemos a raya con la mejor tecnología, hasta que ya no lo necesitemos y, en lo que se refiere a los residuos de alto poder contaminante, bajo control prácticamente eterno.

Sobre el marrón de la vivienda y otros colores

La ministra de la Vivienda de España en la actualidad, Beatriz Corredor, es registradora de la propiedad. O sea, que del tema algo sabe. El 23 de julio de 2008, ante un grupo de periodistas y empresarios, invitada por Cinco Días y Accenture, nos trasladó su visión de la situación y presentó algunas de las medidas que, desde el Ministerio, se están arbitrando para disminuir la crisis.

Porque, ante todo, la ministra habla sin tapujos de crisis, y "crisis profunda" en el sector, "que afecta ya, y de lleno, a muchos ciudadanos". Citó varias causas: incremento de los precios de la construcción y del suelo, y de los tipos, conjuda con otros factores externos (subida del petróleo, de los alimentos, de las materias primas, etc).

Recordó que frente a una demanda real de 450.000 viviendas al año, se venían construyendo 650.000 (2007), lo que ha generado  una bolsa de 700-800.000 viviendas pendientes de comprador (400.000 de nueva construcción y 360.000 "usadas", utilizando su terminología, a las que habría que añadir otras 200.000 que están en construcción). Se tardará 3 años en absorber el stock.

El sector está pues, dijo, necesitado de reformas inaplazables, que supongan reactivar la construcción de viviendas protegidas y rehabilitación de las existentes, y cimentar una estructura sólda para que no vuelva a ocurrir una situación similar. En su posición de intervención mínima para corregir el mercado, defiende que el Gobierno no ha de impedir el ajuste, sino facilitar el acceso a la vivienda por parte de los ciudadanos que lo necesiten.

Agrupó las medidas en generales y específicas. Entre las primeras, citó la reducción de cuotas por alquiler, equiparándolas a la opción de compra, la supresión del impuesto sobre el patrimonio, la devolución mensual del iva a las empresas y la reducción del impuesto de sociedades.

De las específicas, se detuvo en el Plan Estatal de la Vivienda (2009-2012) que estará listo para principios del 2009, y que impulsará la construcción de la vivienda protegida con opción de compra y a la posibilidad de amplia la hipoteca sin coste. El ICO vió ampliada a 5.000 Mill. de euros la línea de avales para vivienda protegida.

Abogó por la creación de un parque estable de viviendas en alquiler, que supongan alojamientos específicos para jóvenes, investigadores y científicos, personas mayores, mujeres que hayan sufrido o tengan amenaza de malos tratos, o inválidos. La Ley de reforma de arrendamientos urbanos, para movilizar las viviendas vacíos y agilizar procesos de desahucio (con modificación de la LEC) fue otra de las medidas apuntadas, refiriéndose a la experiencia piloto del TS de Murcia, con su Unidad de Desahucios, que catalogó de modélica.

No concedió la ministra opciones a quienes creen que el Gobierno va a ayudar a las empresas en crisis. Que sea el mercado quien decida, y que se salven las que sepan y puedan hacerlo.

Sus preocupaciones van hacia la construcción de más viviendas de protección oficial, para lo que apoyará la compra de suelo urbano por Sepes -que recibirá 300 millones de euros, además de los 100-150 Mill. que ya dedica anualmente a la gestión del suelo, sin olvidar lanzar un brindis a la coordinación del Gobierno central con las comunidades autónomas y los ayuntamientos ("La Conferencia sectoral de junio pasado se desarrolló en una sintonía excelente. El ministerio no compite sino suma").

Corredor no se olvidó de que debe defender ideas socialistas y uno de los métodos es atacar la yugular del contrario, aunque sea de la entidad de Cristóbal Montoro, que hacía una semana, en el mismo Foro, había apoyado incrementar las deducciones fiscales por la compra de vivienda. "Ni podemos ni debemos -recplicó la ministra- "Es como apagar un fuego con gasolina o llevar bacalao a Escocia. Esa medida calienta el mercado, e insuflar 400.000 euros al año, favorece a los que venden. Montoro debería consultar a los especialistas de su propio partido")

Es decir, la vivienda se mueve entre el color marrón y el rojo suave, pero el amarillo oro se está yendo de allí, lamentablemente, a espuertas.

Sobre posibles medidas de ahorro frente a la crisis

Ahora que se ha reconocido oficialmente que nuestro modelo económico está en crisis, será posible tomar algunas medidas. 

Ante todo, concretemos un buen diagnóstico: nuestro pib crece poco o nada, y el aumento de los precios -oséase, la inflación- hace que las materias primas sean más caras.

Mucha gente cree que la crisis guarda relación con que los currantes disponen de menos de dinero para gastar, y, por eso, deban (debamos) apretarse el cinturón un agujero o dos. Eso es una simpleza, por supuesto. Para el currante, no es un problema de ajuste, sino de todo o nada, de ser o no ser.

Repasemos conceptos. La detección de la crisis proviene de aquellos que manejan mucho dinero en el sistema y controlan una parte sustancial del sistema económico, del que obtienen sus importantes beneficios. Y no están dispuestos a que les bajen así como así, por lo que toman medidas drásticas, caiga quien caiga. Los Bancos endurecen sus condiciones de crédito y aumentan los tipos; las grandes empresas revisan sus proyecciones de beneficio en escenarios menos optimistas.

Las decisiones de los que más mandan no se limitan a hacer pequeños ajustes. Se tantean varias opciones desde los grandes números.

La más sencilla es afectar al empleo. Si los beneficios han caído un tres por ciento, que puede significar, por ejemplo, una disminución de cien millones de euros de lo que se venían llevando los accionistas,  se hace un cálculo simple: si el coste de un empleado medio son 14.000 euros anuales, habría que echar a 7.000 individuos a la calle, y que la regulación de empleo se apiade de ellos.

La alternativa debe venir acompañada de un análisis preciso acerca del trabajo extra que puede desarrollar la plantilla que no ha perdido su puesto. Si se consigue que los que quedan aumenten su productividad en un diez por ciento, amedrentados por ver las barbas del vecino peladas, la medida será un éxito total.

Otra opción sería tratar de reducir los importes de las compras, presionando sobre los proveedores. El objetivo es lograr disminuir este capítulo en un 10%, disminuyendo, no las cantidades, sino los precios de las adquisiciones. Los fabricantes de las materias primas tendrán que ajustar sus plantillas y disminuir sus márgenes operativos; se ha conseguido pasar la patata caliente a otro.

Puede que algunos ingenuos piensen que habrá que restringir las vacaciones, salir menos a comer al restaurante, aguantar con el coche viejo un par de años más o retrasar la emancipación de los más jóvenes. En absoluto. Justamente lo contrario, es lo que le correspondería hacer a Vd.

Si Vd. no ha sido afectado directamente por la crisis, y conserva su empleo, siga consumiendo como si tal cosa. Incluso, en adhesión y solidaridad con quienes les ha tocado la china, consuma más.

Hay que meter dinero al sistema, dar la impresión a quienes manejan los hilos gordos del sistema de que nos hemos recuperado o de que la crisis no es tan fuerte. Recuerde que ellos necesitan alimentarse con grandes bocados -son carnívoros, recuerde-  y, por ello, no son capaces de apretarse un poco el cinturón. Y, como le hemos dicho, para los sufridores del sistema, la cuestión no es de ajuste, sino de tener o no tener empleo.

Sobre los asesores económicos de Zapatero

Es un tema menor, pero hay que sacarle punta. El presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, ha designado a varios eminentes economistas para que le asesoren respecto a las medidas más adecuadas para paliar la crisis. Porque estamos en crisis, señores. Económica; las demás, se analizarán a su (des)tiempo.

Nada que objetar. Un buen economista sabe calcular perfectamente los balances macroeconómicos -con las salvedades que deben introducirse en toda representación de un escenario tan complejo- y analizar los efectos de esas variables clave del dinero que hemos estudiado en las Escuelas de economía: subir o bajar impuestos, aumentar o reducir el dinero en circulación, canalizar algunas de las inversiones públicas hacia los sectores preferentes, tocar a la baja o subir un pelín los tipos de interés, estimular la producción o el consumo, aflojar la inspección fiscal, dar subvenciones a empresas y actividades estratégicas; etc.

Simultáneamente, un periódico de alcance -EP del 20 de julio de 2008- ha vuelto a difundir que los principales ejecutivos de las grandes empresas del país son ingenieros. De caminos e industriales, fundamentalmente, y la mayoría adornados con un master en BA.

También pasa revista el citado diario, en otras páginas, a la formación académica de los ministros, así como del propio presidente y de los políticos de la opoosición, para poner de manifiesto que, básicamente, son licenciados en derecho, con ciertos postgrados, méritos curriculares y oposiciones en algún caso, -generalmente, dentro de la judicatura, o para realizar cuando se retiren más registros de la propiedad y, en fin, otras pruebas que requieren habilidad memorística.

Pues ya tenemos el cuadro que queríamos. Licenciados en Derecho dirigen y aspiran a dirigir las cosas del Estado, negociando con o contra ingenieros y asesorados, cuando las cosas se tuercen, por economistas. Todos, por supuesto, gentes de prestigio; no hablamos de nindunguis.

Caben otras opciones, pero ésa es la que la democracia parece haber consolidado. Ella sabrá por qué. Nosotros, desde luego, sí que barruntamos las razones, y ya las pusimos de manifiesto en otras ocasiones: cuando las cosas van bien, son preferibles los ingenieros, porque tienen más inventiva y .el cerebro, por lo general, amueblado para sacar partido de las circunstancias, por su facilidad generalista.

Cuando van a peor, llámense a los economistas para que controlen mejor los desvíos de la pasta y saquen rentabilidad máxima a los dineros y estrecheces. Y si van verdaderamente mal, los licenciados en derecho se las pintan para encontrar los trucos y artimañas con los que convencer -o adormecer- al personal.

Sobre el concurso de acreedores de Martinsa-Fadesa y sus culpables

El presidente de Martinsa-Fadesa, Fernando Martín, un hombre hecho a sí mismo, licenciado en químicas, aficionado al fútbol y amigo de un montón de gente poderosa, tenía su imperio economico construído sobre unos pies de barro. Artísticos,  pero frágiles.

Se le venía siguiendo la pista de lejos, siempre con respeto. El presidente del órgano regulador CNMV, la Comisión que regula el mercado bursátil y que tiene, entre otros objetivos no menos difíciles, la encomienda de garantizar la transparencia de la información en ese juego de ricos e ingenuos -características que no su suelen dar simultáneamente- ya había advertido que, cuando tuviera tiempo, revisaría el control de las empresas del ladrillo para "que no incorporaran en sus balances las expectativas de beneficios futuros". Como si todo el mundo no estuviera haciendo eso.

Martín es accionista importante de Unión Fenosa (tiene un 3%, que equivalen a peu prés a 350 millones de euros), y persona de total confianza de Florentino Pérez, al que sustituyó como Presidente del Real Madrid -después de haber estado en su Junta-, y al que nunca escatimó elogios. No hay que descartar, por tanto, que la operación de Pérez de anunciar que se desprende de Unión Fenosa para concentrarse en Iberdrola no hubiera tenido por efecto, al aumentar la cotización de aquella eléctrica, ayudar a su amigo a tener algo de liquidez, vendiendo no las acciones de ACS sino las de Martín.

Otra cosa, mariposa. Si se repasa la lista de acreedores del edificio empresarial ahora con riesgo de derrumbamiento, se ve muy bien situados a La Banque Populaire de Maroc, al Attijariwafa Bank y a la Caisse Agricole de Maroc, por ejemplo: si se suman los créditos concedidos a Martinsa por esas entidades, llegamos a la interesante cantidad de 80 millones de euros, que prueba también hacia dónde se dirigían parte de los intereses de futuro de esta constructora.

O sea, que, además de estar a punto de caerse el sector de la construcción en España por culpa de la sobrevaloración de los activos de las empresas de este ángel caído que es el boom inmobiliario, se va a hundir un trozo de futuro de la economía marroquí. Como ya tenemos parte de la Armada en las aguas del Atlántico para protegernos de los inmigrantes subsaharianos, habrá que estar atentos para defender a Ceuta y Melilla, si llega el caso.

Un concurso de acreedores en el que el primer premio tiene los visos de llegar ser otra muela careada para el gobierno de Rodríguez Zapatero. Y sin contar con que los enanos siguen creciendo.

Sobre las eléctricas y sus planes estratégicos

ACS ha anunciado a la CNMV el 16 de julio de 2008 que se plantea vender su participación en Unión Fenosa (en donde tiene más del 40%) y pretende concentrarse en Iberdrola (en donde se mueve ahora cerca del 15%, pero es también máximo acccionista).

Varía así, profundamente, el plan estatégico confesado a los accionistas por Florentino Pérez, uno de los empresarios más listos y mejor dotados económica y políticamente para plasmar su voluntad en el panorama de las constructoras-empresas de servicios españolas; de los que no dan puntada sin hilo; eso sí, con hilo fino, y, como se dice del Supremo Hacedor, haciéndolo recto con los renglones torcidos.

¿Qué tenemos con esta actuación de ACS? Pues un elemento más de un galimatías en el que, faltos de control gubernamental, los operadores se mueven como corresponde exclusivamente a sus intereses, con el ministro de turno siguiéndoles los pasos a más o menos distancia... sin que importe el color de la opción política.

Ya en 2006, las compañías constructoras se habían dividido en dos grupos. Las que preferían mantenerse en el sector de infraestructuras y los servicios más o menos típicos de agua y residuos -en donde se mueven altas inversiones por los planes de depuración, trasvase y desalinización hidráuliza y los de tratamiento de basuras-, y las que habían desembarcado con sus tropas en el sector eléctrico y se mantenían atentas a la evolución de las comunicaiciones.

En este lado, estaban Acciona, Sacyr-Vallehermoso y ACS. En el otro, navegaban Ferrovial, FCC y OHL, con una visión también algo más proyectada hacia el exterior.

Sacyr ha apostado por la fusión entre Repsol YPF (es su primer accionista, con el 20%) y Gas Natural (en el que Repsol tiene el 30,8%), con el apoyo de la Caixa, pero un amplio historial de cooperación con los socialistas. De Vallehermoso viene Fernando Martín, el de Martinsa-Fadesa; Florentino Pérez, por supuesto defiende desde ACS esta opción.

Acciona (Entrecanales) ha planteado una dura batalla por el control de Endesa, que resistió incluso a Bruselas, contra la intención de E.ON y el ansia fagocitadora alemana por aumentar la tajada eléctrica en Europa. La singular constructora tiene el 21% de Endesa, algo por debajo de la participación de Enel y casi el doble que Caja Madrid.

No debemos olvidar tampoco los movimientos que se provocaron en estas aguas por la visita de Warren Buffett, el multimillonario norteamericano que anunció que tenía unos 40.000 millones de dólares para invertir en Europa, pero en negocios tradicionales: el ladrillo, el hormigón armado, las aguas y los vinos. Y resulta que, justamente, Esther Koplowitz -la dama de la eterna juventud que tiene su olla en FCC- y Florentino Pérez, no acudieron al cóctel que le preparó Plácido Arango jr., porque ya conocían de sobra al magnate y no les apetece hacer de bulto en los saraos. 

Parece un cotilleo, pero vivimos en tal grado de intoxicación y simpleza que a veces el Hola da la mejor información económica de este país. 

Sobre lo que hay detrás de cada cosa

Durante bastante tiempo se decía que "detrás de un gran hombre había una gran mujer". Ahora que las mujeres están ocupando bastantes puestos importantes, habrá que descubrir lo que hay de una gran mujer. Sospechamos que en pocos casos habrá un gran hombre; tal vez, uno pequeño (o varios).

Pero lo que nos trae el titular no guarda relación con las tensiones de género ni nos mueve ninguna frivolidad. Sin necesidad de acudir al efecto mariposa, existen interrelaciones aparentemente extrañas, causas y consecuencias que no son evidentes a primera vista.

El carné por puntos ha disminuído los accidentes de tráfico y, por tanto, se han reducido los muertos en carretera y, por ende, los trasplantes. Qué extraña relación. Detrás de una vida que se salva por la mayor seguridad viaria, hay de tres a siete personas que aumentan su riesgo de morir con órgano averiado.

¿Qué hay detrás de un descalabro inmobiliario?. Muy posiblemente, la ambición por el dinero, conseguida por beneficios desmedidos. Si la diferencia entre lo que me cuesta producir algo y el precio que obtengo por la venta es muy alto (y cada vez más alto), mis plusvalías son ficticias, son humo. El valor añadido de mi actuación en el mercado es una engañifla, estoy quitándoselo a otros para meterlo en mi faltriquera.

Aquellos ganaderos y agricultores familiares, por ejemplo, nunca iban a la quiebra. Ajustan su gasto cuando ven que empiezan a venir mal dadas, eliminan todo despilfarro, consumen sólo o casi lo que ellos mismos producen. Ahora, las grandes empresas lácteas, esas que han hecho algunas grandes fortunas, de pronto anuncian su supensión de pagos.

Ah, y nos parece una equivocación trasladar a la ciudadanía que hay menos trasplantes porque mueren menos jóvenes de accidente en carretera. El silogismo es falso. Hay que reducir, por todos los medios, las muertes en accidente. Y aumentar, por todos los medios, la posibilidad de que quien lo necesita, reciba el órgano correspondiente.

En España, por ejemplo, solo hay unas 5.000 personas que esperan un trasplante. Cada año se mueren unas 570.000 personas. Del orden de 17.000, por accidentes varios. Más de 3.000, se suicidan. Unos 1.500, por septicemias hospitalarias... Algo más se podrá hacer, suponemos.

Sobre la rentabilidad económico-social de la mentira

O la crisis económica era indetectable o nos mintieron al ocultarla. O los indicadores de que disponemos para juzgar la economía no sirven para detectar los riesgos del sistema o los que saben cómo evaluarlos no la transmitieron a quienes deberían actuar para evitarla, corregirla o aminorarla. O los que tenían la información no nos la dieron, impidiendo que nos preparáramos, o, en realidad, lo que sucede es que pasan de nosotros, les importamos un comino.

Hace tiempo que sospechábamos que nuestras fórmulas de evaluación y transmisión de la realidad necesitan un profundo análisis. Están mediatizadas por intereses inconfesados -es decir, inconfesables-; llegan con demasiada frecuencia sesgadas, peinadas y adulteradas cuando se ofrecen a la consideración general; se comunican tardíamente o a destiempo, perdiendo valor o ganando daño para los que no están en el cotarro.

Como las cosas de los hombres pocas veces son gratuitas -en el sentido de carecer de un objetivo-, hay que admitir que los que tienen información y la enmascaran o manipulan, lo hacen sabiendo porqué. Puede que, si les preguntamos la causa, quieran hacernos creer que somos inmaduros para comprender toda la verdad, o que nuestra felicidad no debe ser empañada con la cruda realidad.

Pero será difícil hoy que nos convenzan de que la ocultación de las dimensiones de una crisis verdadera y profunda, tratando de llamarla con otro nombre y disimulando su gravedad, tenía otro objetivo que buscar la rentabilidad económico-social de una mentira. Porque no estamos hablando de ineptos, sino de gentes inteligentes. Hay que saber ahora quién se ha quedado con los beneficios, y, ya con más tiempo, porqué.

Sobre la utilidad, rentabilidad y pobreza de la blogosfera

Los blogueros son gente singular, aunque, puesto que su número aumenta -se dice- sin parar, es posible que su sicopatología, de existir, no tenga fácil ni uniforme diagnóstico.

¿Cómo es el bloguero tipo?. La imagen del genial engendro pictórico que Muchachada Nui llamó Enjuto Mojamuto, representa, seguramente, a muchos internautas, de los que los blogueros son una subespecie.

Para muchos familiares y amigos del friqui de las comunicaciones inalámbricas, un individuo inmóvil, sentado, absorto ante una pantalla de cristal líquido, tecleando obsesivamente probables futilidades en su portátil para compartirlas con una secta de obsesos de oscuros placeres nada carnales, puede que represente el estereotipo.

Nada que ver con el bloguero. Un bloguero es un tipo normal, a salvo del tamaño quizá desproporcionado de su ego, que ha encontrado alguna utilidad en escribir con relativa frecuencia un Comentario para que todo el mundo mundial lo pueda leer. No importa que utilice un seudónimo o su nombre propio; el bloguero de pro, emparentado lejanamente con los que escriben frases ingeniosas en los retretes públicos, busca la notoriedad.

Por eso se ocupa de alimentar regularmente su pedestal, que es su blog. Puede que le dedique incluso media hora cada día, empleada en exprimirse el magín, recoger noticias, comentarios y vídeos de otros, enlazar a cuantos blogs de amigos y enemigos le parezca que puedan aumentar el tráfico que conducirá hacia su guarida intelectual, y que le dará idea -a él y a todos- del tamaño de su propósito. Si emplea más de media hora en su blog, o vive de él, o está jubilado o le han prescrito reposo, o sería aconsejable que alguien le llevara al sicólogo.

Algunos blogueros utilizan esta forma de expresión para hacer publicidad de su negocio, actividad profesional o empresarial, en la esperanza de buscar clientes o conseguir tráfico remunerado hacia su dirección virtual. Para unos, la calidad de los visitantes será más importante a la hora de valorar el éxito de su esfuerzo; para otros, cuantas más entradas tenga su cuaderno, tanto mejor. 

Cómo conseguir una y otra, o conjuntamente la calidad y cantidad, es objeto de debates apasionados, de cábalas, de recetas mágicas, que los gurús de las "comunicaciones avanzadas" centralizan,  proponen, venden. Por cierto, l a calidad del bloguero no presupone la de sus visitantes (basta ver las tonterías que se escriben en los comentarios de blogs muy conocidos) y la cantidad de visitantes no supone la calidad del bloguero (basta comprobar el éxito de captación que tienen palabras como "tetas", "desnudo", "chicas", "pene" en el comentario más inane).

Hay un tipo de blog que, desde luego, merece escaso respeto, porque se le ve venir, y morir. Es el de aquél/aquella que, cuando está de campaña, solo/sola o en compañía de otros, abre su bitácora y, mientras dura el cuento, escribe promesas y críticas, para dejar caer el invento de inmediato cuando ya no le rinde gracia.

La blogosfera va teniendo muestra de esos cadáveres .virtuales, reflejo de la desfachatez real.  Porque, y esa sí que es una servidumbre de este espacio virtual, este mundo deja huellas difíciles de borrar, en cachés, páginas relacionadas, memorias persistentes en los arcanos de los circuitos integrados.

De los millones de blogs que forman este mundo, no hay tantos aprovechables, por supuesto, pensando en su interés o trascendencia más allá de un círculo muy próximo a sus creadores . Quizá unas decenas de miles. Pero si bien se mira, son muchos. No hay ningún otro sistema que sea capaz de ofrecer, simultáneamente y a golpe de tecla, la oportunidad de conocer decenas de miles de opiniones sinceras, serias, posiblemente muy competentes, actuales, sobre miles de temas.

Ni el mejor periódico del mundo, impreso o digital. 

Usted tiene la sartén por el mando para decidir lo que desea leer, seguir, apreciar. Y sin pagar un precio especial por ello.