Blogia

Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la muerte

Se escribe poco sobre la muerte y podemos imaginar que el lector habitual de estos Comentarios habrá sentido una conmoción a la vista del título.

Que nuestra sociedad ha sepultado el temor a la muerte -la propia, la de cada uno- de la manera más ingenua, que es no mirando para ella, es una realidad evidente. Solo nos reunimos en torno a los cadáveres de familiares y amigos el tiempo imprescindible, visitamos los hospitales y residencias reticentemente y ponemos un asterisco de silencio en torno a los que sufren.

 A medida que el tiempo y las circunstancias van cargando nuestro cesto de recuerdos y dolores pasados de las muertes de las personas que hemos querido -especialmente, de aquellos con los que hemos querido-, la muerte propia va tomando, lo queramos o no, una dimensión más consistente.

Y ello nos obliga a tomar una decisión: mantenerla oculta, como si no estuviera en nosotros, o ponerla sobre la mesa, para contemplarla y meditar sobre ella.

No se trata de imaginar lo que pasará cuando, una vez muertos, se proceda a incinerar o enterrar nuestro cuerpo. Puede que se cumplan las indicaciones que hemos dejado escritas, o expresado a nuestros allegados. Puede que no sea factible llevarlas a cabo. Puede que se realice un sepelio con cuatro íntimos o tumultuoso, aunque no hayamos sido en absoluto famosos en vida. Puede que el alcalde de la localidad en donde nacimos declare tres días de luto. Puede que nunca se recuperen nuestros restos  o que algunos órganos sean utilizados para trasplantes.

Es, nos parece, más constructivo, reflexionar sobre el hecho de que meditar sobre el momento de la muerte es reflexionar sobre lo que nos queda de vida y sobre la actitud que tenemos respecto a ese futuro aún pendiente. Y aquí, tenemos que dejar solo al lector, porque para esa meditación lo más conveniente es no tener compañía. Hasta luego, pues.

Sobre pusilánimes, aprovechados, y tiranos

No es la primera vez que tratamos la cuestión de la relación que existe entre los tiranos -de cualquier intensidad- y los pusilánimes: entre los que sojuzgan, tiranizan, arrasan, esquilman, dictan órdenes y juzgan lo que otros hacen sin plantearse más límites que los que elos se autoimponen ...y los que toleran.

Los que toleran son imprescindibles para que los tiranos campen a sus anchas, protegidos por una capa más próxima que cumple sin rechistar sus órdenes, porque obtienen beneficios de ese comportamiento, es decir, porque se aprovechan de lo que hacen los tiranos a costa de los pusilánimes.

Este cuento de vencedores y vencidos se repite a lo largo de la Historia de la Humanidad y alcanza, a veces, cualidades de esperpento que, cuando se contemplan desde fuera, y sobre todo, desde la perspectiva del paso del tiempo, dejan un sentimiento profundo de desconfianza y pesimismo respecto al género humano. 

La situación desesperada de Haití, dramáticamente llevada a un límite inimaginable por las fuerzas de la naturaleza el 12 de enero de 2010, sirve de actualizada referencia para confirmar la insolidaridad y la aquiesciencia o conformidad que preside las actuaciones humanas, consolidando una costra que no pueden vencer ni las religiones, ni las promesas de globalización, ni siquiera la amenaza de una catástrofe climática global.

Este juego dramático de demasiados ricos aprovechándose de la situación de demasiados pobres -adaptación de una frase reciente del Presidente español Zapatero y resaltando que, obviamente, las escalas numéricas de ambos "demasiados" son muy distintas- se extiende como una lacra.

Existe en Haití (y en otros países del continente americano, ya que no debemos olvidar que Guatemala), ocupa una mancha inmensa en Africa, que proporciona la base de los países más pobres del mundo, y alcanza Asia, con desoladores ejemplos como Bangla Desh, Palestina, Irak o Tayikistán, pero tampoco perdona a Europa, en donde Moldavia y Albania ofrecen situaciones dramáticas de pobreza, falta de control y corrupción.

Nuestra endurecida coraza occidental, para los nacidos en la privilegiada opulencia de este concreto momento y en esta específica área geográfica, puede soportar seguramente catalogándolas como "interesantes muestras artísticas", novelas del tipo "La fiesta del Chivo" de Vargas Llosa (hecha buena película por Luis Llosa e inspirados actores).

Nos deberían hacer pensar más allá del megusta/nomegusta. Ante la incapacidad, por silencios y faltas de datos, para plasmar fielmente las historias verdaderas, las reconstruímos con novelas realistas, con personajes que existieron, con actuaciones que podemos probar, pero advirtiendo a espectadores y lectores que son creaciones imaginarias, que aunque los nombres sean ésos, las cosas pudieron suceder de otra manera, y que, si se quiere, se puede creer que todo es falso, que nada ocurrió.

Porque lo único verdadero es el temor de que la semilla de los tiranos vuelva a florecer en cualquier momento y, apoyados en los aprovechados, nos convierta para siempre en pusilánimes o muertos. Está pasando en otros lugares, pasó aquí y allí, puede volver a pasar en quién puede predecir qué sitio.

Sobre las dificultades de Dios para con los pobres

El mundo está conmocionado (aún más de lo que cabía): un terremoto de intensidad 7-7,3 ha destruído el 12 de enero de 2010 la mayor parte de la capital de Haití (Puerto Príncipe) y causado, según se teme, más de 100.000 muertos.

El gobierno haitiano ha solicitado ayuda internacional urgente y la comunidad internacional -esa entelequia que parece solo movilizarse ante los desastres naturales- está respondiendo con solidaridad, aunque las ayudas tienen dificultades para llegar a los lugares y personas que más lo precisan.

El país, con escasos medios públicos, se encuentra sin electricidad y desorientado ante la falta de coordinación, porque varios de los ya de por sí precarios organismos ministeriales, han sido afectados por el seísmo. El aeropuerto de Puerto Príncipe solo podía funcionar hasta hace escasos momentos con la luz diurna para recibir los envíos de medicinas  y material médico, y crujía ante la insuficiencia de personal y medios para plasmar la actividad humanitaria.

Las imágenes que llegan a los televisores y ordenadores desde allí son impresionanntes: cadáveres alineados o dispersos aún junto a los cascotes que causaron la muerte a los que hace poco eran seres vivos, cuerpos mutilados, gestos desesperados y dolientes y muchos edificios y barracones derruídos.

El Palacio presidencial ha caído como un castillito de naipes. Sus paredes vencidas, que seguramente han sepultado varias decenas de funcionarios y visitantes aún no rescatados hasta ahora, son el símbolo, no exactamente o no solo de Haití (cuyo lema es "L´union fait la force") sino de las dificultades que tiene la divinidad para con los pobres (allí, mayoritariamente católicos y animistas).

Esta frase está lejos de pretender ser una insolencia contra la divinidad. Cualquiera que conozca la historia de Haití podrá confirmar que este país formado por hijos de esclavos africanos -por tanto, negros-, sojuzgados durante décadas por la férrea mano dominadora francesa, que se proclamó libre a principios del siglo XIX, no solamente es el más pobre de América, es también el más olvidado por la mano del hombre rico, sea norteamericano, europeo o sudamericano.

Por eso, cuando comentamos con repentino pesar que "los más pobres son siempre los más castigados por las desgracias", parecemos olvidarnos de que no existe un "phatum" para los más humildes, un destino fatal que marque a los pobres para convertirlos en paupérrimos.

No. Es la consistente falta de solidaridad humana la que hace que los países más pobres sean los que cuentan con menores ayudas exteriores (no tienen forma de devolverlas), disponen de los edificios menos resistentes (carecen de técnicos para diseñarlos mejor y dinero para construirlos con capacidad antisísmica) y parecen aún más condicionados para elegir buenos y honestos dirigentes (los mejores cerebros se van del país y las oligarquías campan sin control, con la complacencia internacional). 

Con aproximadamente 9 millones de habitantes concentrados en una extensión algo menor que Galicia, Haití no cuenta con significativas ayudas internacionales para el desarrollo (1), ni con organización educativa eficiente, ni con política forestal o energética -faltan agua y materias primas-, ni con estructuras para impulsar el turismo. Casi el 80% de la población está por debajo del umbral de pobreza (disponen de menos de dos dólares al día).

La naturaleza ha dado un toque de atención sobre Haití. Tal vez esta vez se consiga hacer un poco más fácil la actuación de Dios con los pobres. De momento, ha puesto un asterisco de atención sobre esas gentes olvidadas. (2)

 (1) El Banco Mundial ha aportado, a través de la Asociación Internacional para el Desarrollo (IDA), desde 2005, préstamos por importe de 305 millones de dólares a Haití, a devolver sin interés. Ha anunciado, a raíz de esta catástrofe, la aportación de 100 millones de dólares, que está pendiente de aprobación por el Consejo de Dirección del Banco. Pero, no nos engañemos: hablamos de Bancos, no de entidades que realicen donaciones a fondo perdido.

(2) En abril de 2009, BBC Mundo, con un artículo de María Esperanza Sánchez, se hacía eco de las dificultades estructurales de Haití para hacer efectivas las ayudas internacionales, repetidamente prometidas.

Sobre el sustituto

Los sustitutos, interinos y, en general, todos aquellos que sufren de la inseguridad de ver su puesto de trabajo condicionado al cumplimiento de una circunstancia que no depende de ellos, forman parte importante del paisaje laboral.

Los hay en todas partes, y cumpliendo funciones de lo más diverso. Pueden ser jueces, y tomar decisiones que afectan de manera terriblemente significativa en los bienes y la libertad de otros. ¿Lo harán peor por no ser jueces de carrera?

Si Vd. tiene la sospecha de que así debiera, se equivoca. Los baremos de calidad, determinados, por ejemplo, por el número de setencias recurridas a los tribunales superiores, comparando los recursos contra sentencias dimanadas de jueces sustitutos o de aquellos que tienen su plaza en propiedad, demuestran que los porcentajes son comparables.

Hay múltiples casos de funcionarios sustitutos o interinos: en el profesorado, aquella figura heroica de profesor no numerario, prolongada después como profesor asociado y en la actualidad, bajo diversas formas de profesor contratado -incluso becarios-, se encuentran múltiples casos de profesionales de la enseñanza, que apechugan con la enseñanza de las más variadas disciplinas. ¿Ha bajado el nivel de calidad de los egresados?... En todo caso, no, con seguridad, por la culpa de los que tienen su puesto en precario.

Trajadores contratados para cubrir bajas por enfermedad, por maternidad, por permisos, años sabáticos o estancias autorizadas en otros centros o en el extranjero. Detrás de cada ventanilla, en las mesas de trabajo más insospechadas, realizando las tareas más peculiares o complejas, puede haber sustitutos. Algunos, contratados año tras año para cubrir esa real o hipotética necesidad, viven en la precariedad de que, cualquier día, les pondrán de patitas en la calle.

¿Lo hacen peor? En realidad, no lo sabemos con certeza. Pero sospechamos que lo hacen razonablemente bien; se tomarán menos horas de descanso, llevarán trabajo a sus casas, pondrán más atención, seguramente. No hay  estadísticas completas sobre los sustitutos. Hay, sí, la constatación de que son una realidad. Un elemento sustancial del paisaje del trabajo.

Desde aquí, desde esta modesta plataforma, nuestro respeto y afecto hacia los sustitutos. Son el resultado patente de una cruel figura de nuestra sociedad clasista, injusta, discriminatoria. Una sociedad que no duda en crear puestos fijos ad eternum para algunos (muchas veces, paniaguados o privilegiados por sus relaciones) y que condena a otros a ser víctimas de la precariedad.

Ay, si todos fuéramos sustitutos...si todos tuviéramos nuestro puesto en el aire. Seguro que la sociedad funcionaría mejor.

Sobre los derechos del autor y las libertades del que no paga (y 2)

Internet se ha convertido en pocos años en un instrumento con múltiples tentáculos, aristas y cabezas, cuya evolución es posible adivinar aún más intensa, más grande, más útil. También, más peligrosa, si no se ponen ciertos elementos de control a su utilización sin límites.

Porque, como hemos expresado en la primera parte de este Comentario, junto a elementos básicos para potenciar el progreso, se están colando -algunos se han colado ya, y están bien asentados- varios aspectos muy dañinos.

Unos, perjudican a la intimidad personal, a la que exponen a la utilización interesada, incluso malévola, por estafadores, delincuentes de toda índole o, simplemente, observadores de las debilidades de otro, expuestas a la luz pública como resultado de inocentes e ingenuas actuaciones, o por venganzas oscuras, o la simple intención de hacer daño.

En internet se están propagando mentiras, medias verdades, informaciones erróneas que están haciendo daño a la cultura y al saber, por la importancia que adquieren los contenidos publicados en la red, y, sobre todo, por su facilidad de acceso y la inexistencia de barreras o controles de autoridad objetivos y serios.

Por supuesto, la gran virtud de internet es otra: la facilidad para colocar de inmediato información útil, veraz, objetiva, desprovista de interés comercial o, en su caso, con interés comercial lícito y expreso, ampliando magníficamente la oportunidad de realizar transacciones, de propiciar contactos, de intercambiar datos.

Internet ha traído también la oportunidad de poner a disposición de terceros la más variada información que se puede obtener por caminos y  desde fuentes muy amplias, algunas de ellas, de muy difícil o imposible detección, por la posibilidad de enmascarar la identidad del que difunde o copia la información.

No debería haber dudas. En el caso de las obras artísticas, literarias, científicas, de todas las manifestaciones culturales que tienen autor, esta facilidad para copiar y ofrecer gratuitamente a todos el acceso a las mismas, vulnera, cuando no ha sido autorizada por quien las ha creado, los derechos de autor.

En la transmisión física de esa información, hay ya leyes que protegen al autor: los dvds, por ejemplo, recuerdan hasta la exasperación que la copia no autorizada de películas es un delito.

En internet la cuestión de control no es en absoluto sencilla y, por eso, no puede ser imporvisada. La intención de proteger la difusión de algunos contenidos y castigar ciertos comportamientos, específicos de internet, está dando nacimiento a una nueva legislación específica, un tanto balbuciente y aún desorientada, porque hace falta, no solo saber muy bien lo que se desea, sino contar con los mejores expertos en comunicaciones digitales, para evitar hacer una reglamentación descabellada.

Internet ha servido para potenciar la difusión de pornografía, de imágenes de explíticito contenido sexual, de aberraciones muy diversas y despreciables éticamente. También ha puesto aún más al descubierto la hipocresía de nuestra sociedad, que enmascara pedofilias, explotaciones sexuales de niños, hombres y mujeres, y sustenta una parte de su actividad mercantil en negocios ilícitos de todo tipo.

El gobierno español ha creado un nuevo monstruo con su propuesta de Ley antidescargas. Lo es en concepto y, sobre todo, en su forma de aplicación, ya que prevé procedimientos de actuación judicial contrarios a la presunción de inocencia y que se extralimitan respecto a las funciones de la judicatura, por lo que será, si no se corrige, tachada de inconstitucional, sin duda alguna.

No es una cuestión sencilla, y, por eso, no se puede improvisar. Parece más aconsejable que España vaya en el tema, a la zaga de otros países más avanzados tecnológicamente. ¿Tan grave es aquí la cuestión de la llamada "piratería informática"? Y, desde otra perspectiva, ¿Es consciente el Gobierno de la cantidad de programas pirateados que están instalados en sus oficinas, departamentos, secciones, organizaciones, o  son utilizados por los propios funcionarios y hasta por los miembros del Ejecutivo?

La libertad del que no paga ha de ejercerse desde el respeto al derecho de los demás y con base en los principios éticos universales a los que la humanidad no puede renunciar en ningún caso. Los derechos de autor son legítimos y defendibles por ley. Como los derechos a la intimidad, a la información veraz, a la libertad de comunicación. Los derechos tienen, sin embargo, límites. Para encontrarlos, hay que recurrir, muchas veces, no solamente al respeto a los derechos de los demás, sino también, a lo que la sociedad considera como merecedor de mayor protección.

En una sociedad que defiende la propiedad privada y los principios de mercado, no se puede defender que la difusión de contenidos en internet ha de ser gratuita, sencillamente porque el medio lo admite. No se puede trampear aquí. Porque si lo admitiéramos, estaríamos perjudicando a los que crean, en beneficio de los que consumen. Y preferimos siempre a los primeros.

Pero la Ley penal será siempre una ultima ratio. Si la sociedad no tiene ética ni respeto al creador, no lo vamos a corregir con leyes, sino con la educación del que cree tener el derecho a disfrutar de la libertad de no pagar, porque no valora los derechos del autor ni la necesidad de éste de que le paguen porque vive de eso.

Sobre los derechos del autor y las libertades del que no paga

En torno a la cuestión de los derechos de autor se mueven -como en casi todo- unos cuantos compañeros de viaje, que poco tienen que ver con lo que dicen defender.

Que la obra artística, literaria o  científica -por no citar todas las formas posibles de creatividad humana- han de reportar algún beneficio a su creador y que éste ha de ser quien disponga de la facultad de quedarse con ese producto de su trabajo o renunciar a él, parece incuestionable.

Ah, pero la mayor parte de los beneficios de la creatividad no van a parar a los que lanzaron la idea, o la hicieron posible, En la maraña de intermediarios que se interpone entre el creador o artífice y el consumidor, se queda la parte del león de lo que paga el usuario, espectador o lector.

Creemos que internet ha propiciado una revolución en cuanto a las decisiones de difusión de la obra propia, especialmente de la que se puede plasmar por escrito.

El creador desaparece, gracias a internet, como el responsable directo y generalmente único de la acción de permitir la libertad de acceso y de difusión de su obra. Una vez que su obra (musical, literaria, científica e incluso gráfica) ha sido colocada en la red digital, con o sin su autorización, todos pueden tener acceso a ella, a su disfrute, a su uso.

La polémica en relación con el propósito del Gobierno de promulgar una Ley que matice la normativa "antidescargas" que había colado en la disposición final de la Ley de Economía Sostenible, que ha sido protagonizada desde las blogs, ha permitido a algunos medios periodísticos y políticos atribuir la oposición al control de la "piratería digital" a los "blogueros".

No se debe, sin embargo, confundir en un mismo saco a todos los internautas, porque este grupo no forma ninguna categoría intelectual, ni el elemento que los sirve para determinar es completamente ajeno a ellos y de carácter completamente neutral desde el punto de vista ético.

Los internautas se encuentran respecto a la red, en una posición parecida a los automovilistas respecto al automóvil. Hay buenos y malos conductores; los hay que son pilotos de carreras y otros que constituyen un peligro en la carretera.

Respecto a la información que circula por internet, hay que admitir, mal que nos pese, que la mayor parte de los contenidos que los internautas vierten a la red (globalmente considerados) son "basura intelectual" o comunicaciones sin interés para terceros. 

No hay más que echarse una mirada por los blogs, nacionales y extranjeros: se han convertido en una forma gratuita y rápida de poner a disposición de todo el mundo cuantas paridas mentales  se le ocurran a uno. Es un misterio aún no desvelado porqué muchos de esos destrozos gramaticales, cuando no genuina expresión de desequilibrios mentales y testimonio de la baja formación, tienen seguidores, e incluso, muchos seguidores.

Otra parte no desdeñable de internautas se construyen su prestigio a base de copiarse e interconectarse unos a otros, alabándose mutuamente o criticando a los que hayan sido reconocidos como gurús de un tema -con la evidente intención de llamar la atención de esos principales-, generando miles de anodinos grupos de opinión, supuestas redes sociales influyentes, que se cuecen en su salsa, repitiendo hasta la saciedad comentarios escritos con los pies o con la mano derecha (la que cobra) sobre lo divino y lo humano.

Descargar gratis la obra de terceros, usando incluso programas pirateados, por aquello de que todo el campo es orégano y hay que apoyar la libertad de expresión, es una falacia argumental. Pero la copia indiscriminada, no autorizada, a la que se pretende ilegalizar, no es el único problema de la red. Si se concentran las medidas en perseguir el copieteo de obras con derechos cobrados por la Sociedad de Autores, y solo en ellos, hay motivos fundados para afirmar que se está protegiendo a una clase de creadores y a unos intereses específicos, los de las grandes sociedades multimedia.

Creemos que es necesario, ante todo, legislar para impedir la difusión de información personal no autorizada, para controlar la usurpación de personalidad en la red, el hurto de datos, y, también, controlar los contenidos falsarios que se publican en la red. Porque la difusión intencionada de información falsa, en especial, aquella destinada a causar daño a otro, o a su negocio, debe ser perseguida y castigada. En esta esfera, los potenciales perjudicados por el maluso de la red digital somos todos.

En el terreno de la creatividad, es necesario que, si el autor no ha reconocido, de forma expresa, que renuncia a sus derechos de creativo, se detecten y persigan las copias piratas, impidiendo su difusión y castigando a los que se lucran por ello. Por el respeto hacia la gente que crea y porque, la mayoría, viven de eso, de imaginar y cobrar por ello. Y es que, además, tenemos muy poca gente que cree en este universo de copieteo, por eso hay que proteger a esa población en vías de extinción.

En este sentido, no se entienden las posturas sentimentaloides o torticeramente reivindicativas de la libertad para copietear los contenidos con los que algunos dicen proteger la libertad de opinión. Dígalo Enrique Dans, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Julio Alonso, Víctor Domingo o el lucero del alba.

(sigue)

 

Sobre cómo hacer un buen currículo

En caso de que haya llegado a este Comentario buscando algún consejo para ordenar los datos de su currículo y así poder impresionar mejor a su posible futuro empleador, éste tal vez no sea el lugar adecuado desde el que obtener información válida para ese momento de su vida.

Lo sentimos. De todas maneras, si es Vd. un joven recíén salido de la Universidad que carece de experiencia laboral -salvo quizá haber trabajado en un PizzaHut inglés un par de semanas durante el verano, pongamos por ejemplo-, le diríamos que no ha de molestarse tanto en llenar páginas y páginas con sus aficiones, su hipotético perfil sicológico (eso de "capacidad para el trabajo en equipo, dinámico, imaginativo, etc.": todos pretenden ser así).

Tampoco gaste tiempo detallando las notas obtenidas en cada curso, y mucho menos, las del bachillerato; salvo que haya obtenido sobresaliente en todas las asignaturas, no va a impresionar a nadie.

En fin, si carece de recomendación para el puesto, en esta época de crisis, ha de saber que las posibilidades de que le contraten son prácticamente nulas. Salvo para trabajar en PizzaHut o similares, en contrato temporal, no van a llamarle. Pero no por ello deje de enviar unos cuantos cientos de currícula; eso sí, siempre por correo normal, nunca por internet.

Ah, pero si Vd. lo que quiere es hacer un buen currículo pensando en el futuro...eso es otra cosa. Si lo que desea es cómo saber aprovechar cada oportunidad  para añadir renglones válidos al suyo, y sin necesidad de que los escriba en ninguna parte, salvo en su background virtual (perdón por el término) aquí sí puede encontrar una mano que le guíe.

Hemos tomado como ejemplo los currícula de unos cuantos personajes que han triunfado en la vida. Aplicando el principio de la analogía, y como el mundo laboral permanece idéntico a sí mismo desde que fue creado, los valores que hoy priman, seguirán siendo vigentes por los siglos venideros, amén.

1. No se preocupe de terminar los estudios, ni de aumentar los títulos que ya tiene (aunque no tenga ninguno) y sí ocúpese de haber asomado la nariz por unas cuantas universidades o centros prestigiosos -consulte laas listas ad hoc-, aunque sea para matricularse un semestre en gimnasia. Eso le valdrá para no mentir en su currículum, en el que pondrá, sin rubor: "Estudios en Brighton", o "Estudios de licenciatura en Bussines development en Harvard", o donde corresponda.

2. Pida certificados de cualquier sitio por donde haya pasado, pero procure que sean lugares de tradición y prestigio. Eso le pemitirá engordar con líneas atractivas su currículo. Quince días haciendo fotocopias en un Bufete de categoría calen mucho más que tres años de pasante con un abogado al que no conoce ni su padre (ponemos como ejemplo). En su currículum le servirá para anotar: "Experiencia en bufete de prestigio, especializado en mercantil, administrativo y civil". O "Experiencia en una multinacional constructora, con trabajos en Europa, América y Asia".

3. Aprenda bien una lengua extranjera, preferiblemente el inglés. Aquí vamos especialmente en serio. Si Vd. es capaz de hablar y escribir con fluidez una lengua que no sea la suya materna, impresionará a quien le haga la entrevista laboral y, aunque no tenga la más remota idea de lo que le vayan a poner entre manos, en eso no se diferenciará de casi todos los que, sin saber inglés, le ayudarán a ponerse inmediatamente al día de la ignorancia imperante.

4. Si se decide a seguir una vida académica o funcionarial, procure meter su nombre en cuantos trabajos, informes, dictámenes o actividades realice el equipo. Puede que le odien sus compañeros, pero no tardarán en envidiarle cuando Vd. consiga llegar a profesor titular, catedrático o director general del Departamento, gracias a los baremos de puntuación que favorecen la ignorancia colectiva.

5. Cuando haya encontrado una empresa grande que le contrate, no cambie ya jamás de entidad. Deje que los inquietos, y seguramente, los mejores, se vayan de ella, o los echen. Resista. Al cabo de los años, llegará a ser director general. Sabrá como nadie los entresijos, las miserias, las interioridades, del sistema. Será insustituible. Eso sí, jamás, jamás de los jamases, lleve la contraria al jefe máximo o al propietario. Vd. ha de ser un pelotas, pero no de cualquiera: solo de los que de verdad manden en ella.

6. Nunca abandone el puesto de trabajo en la empresa antes que su jefe lo haga. Entretenga el aburrimiento con pasatiempos y juegos de su teléfono particular, jamás con el ordenador o el teléfono de la empresa. Tenga siempre la mesa ocupada de papeles, de informes, de libros. Comente con los compañeros sobre lo que están haciendo y adelántese a proponer las ideas que capte de los demás, con mensajes cortos a su jefe. No vaya a tomar el café fuera de la empresa, salvo con su jefe directo; aprenda sus debilidades, que le serán útiles para criticarlo, oportunamente, ante el jefe superior.

7. En las cenas de empresa, en los cumpleaños de los compañeros, en los momentos de relax, aparezca solo el tiempo justo, pero váyase cuando abandonen el lugar sus jefes. Si se queda, sin embargo, jamás beba alcohol ni tome droga alguna, aunque observe cuidadosamente las debilidades que muestren los demás.

8. No se ofrezca como voluntario para ser desplazado al extranjero. No tendrá sitio al volver, o se encontrará con que los que se han quedado han ocupado los puestos interesantes. Es probable que le consideren un expatriado permanente, y solo contarán con Vd. para proponerle nuevos puestos en el extranjero, cada vez más remotos y difíciles.

 

 

 

Sobre el misterio de la igualdad sexual

Si el lector se ha tomado la molestia de echar un vistazo sobre los Presupuestos disponibles por los diferentes ministerios españoles para 2010, habrá advertido que hay un cambio de escala para recoger la cuantía destinada al llamado Ministerio de la Igualdad, que dirige y administra (o el verbo que sirva para mejor designar su labor) la Ilma. Sra. Bibiana Aído.

81 milloncejos de euros equivalen a un miniMinisterio -minidosterio-, no ya sin cartera, sino sin pasta que guardar en ella. Hasta las letras del edificio ministerial han debido ser pintadas a mano, con rotulador, para reducir gastos.

La escasa dotación para el funcionamiento de este invento cuyo objetivo real resulta aún desconocido para la inmensa mayoría de los observadores políticos y no políticos, revela, con todo, que no hay voluntad de que muchos programas  entren a formar parte de la actividad de este misterioso Minidosterio, del que se sabe únicamente que su principal función es luchar contra la "violencia de género", o sea, con palabras más clásicas contra el sadismo sexual.

No vamos a ridiculizar el objetivo del Minidosterio, en absoluto, porque estamos en contra de toda violencia y, desde luego, contra la ejercida contra ese "segundo sexo" cuya situación dominada tan brillantemente describió Simone de Bouvoir, mucho antes de que aparecieran el tercer y cuarto sexo, y para seguir...

Los estudiantes de las facultades de Derecho deben seguir siendo ilustrados (suponemos) entre los dos tipos de igualdad cuya defensa y valores preconiza la ya viejuna Constitución de 1978: la igualdad ante la Ley (principio jurídico establecido por el art. 14 de la CE) y la igualdad real (art. 9.2).

El misterio de Aído a desentrañar es el de la igualdad real, pues el otro -mal que nos pese a los investigadores que no peinamos datos ni nos dejamos seducir por los que peinan otros- está sepultado en insondables profundidades, bajo la losa de la independencia del poder judicial.

De la desigualdad real tenemos casos a barullo, en esta España democrática. En la enseñanza, en donde para recuperar a los más torpes y más vagos, hemos bajado el nivel de lo que se exige a raseros que podrían superarse desde el estado de morón (en la terminología de los grados de idiocia de Goddard). En el acceso a los puestos de trabajo, para lo que sigue siendo fundamental tener padrino, aunque hayas acumulado varios títulos y diplomas universitarios obtenidos lo mismo da que en Harvard, que en la UPM, que por  correspondencia. Y

Por supuesto, en la disponibilidad para que te llamen para ejercer un cargo público o privado relevante, en el que podrán jubilarte a los 47, despedir por las buenas a los 52, mantenerte como presidente de un Banco privado, o reclamarte  como salvador de la TV pública -con indudables méritos, por supuesto, para cualesquiera de las razones argüidas- a los 83.

Y, para no hacer largo el cuento, desigualdad real, por supuesto, entre hombres y mujeres, entre homosexuales y heterosexuales, entre emigrantes y nacionales, entre socialistas y populares, entre jóvenes y maduros, entre minusválidos y personas sin minusvalía, entre ricos y pobres, entre católicos y musulmanes (por no decir de los agnósticos), entre las atenciones de médicos, funcionarios -jueces, policías, profesores, etc- y autoridades de cualquier pelaje, según quienes sean los pacientes, ciudadanos o clientes...

Sobre la intimidad

La instalación de aparatos de rayos equis en los controles de aeropuertos que permiten dejar al descubierto la silueta de los viajeros y otras líneas de sus principales contornos, ha provocado una considerable reacción, por parte de quienes alegan que se afecta a la intimidad de las personas.

Es conmovedor que haya  gentes que crean que todavía tienen intimidad que preservar. Porque las fronteras de la intimidad, física y síquica, hace ya años que han venido sufriendo tales embates, que no deben quedarle ni trizas ni cenizas.

No nos engañemos, sin embargo. De muchos de nosotros se conoce prácticamente todo y, además, la información está disponible al alcance de cualquiera, con la única condición de que tenga un ordenador y un buscador conectado a internet.

Gracias a esa exposición permanente de la propia desnudez, en absoluto consentida, recibimos llamadas a nuestros teléfonos -fijos o móviles- con la intención de ser encuestados sobre las más variadas opiniones y gustos y a las horas más inoportunas; tenemos que soportar que se nos atiborre el buzón de nuestra vivienda con propaganda jamás solicitada.

A despecho de las leyes de protección de datos, se acumulan ficheros en lugares misteriosos sobre nuestros gustos, compras realizadas, trayectoria profesional, datos domiciliarios y bancarios, correos electrónicos y relaciones de amistad o familiares.

Ah, pero de otros individuos de la misma especie humana no se conoce absolutamente nada. No ya por Vd., al que maldito se le hacen falta, si no tampoco esos mismos Estados con apariencia omnipresente que se empeñan en vigilarle cada movimiento, y con persistente dedicación le sacan los euros de su trabajo como autónomo o asalariado para alimentar una braquicefalia locuaz y que ahora se han propuesto desnudarle físicamente cuando tiene que tomar el avión, para cerciorarse de que no lleva consigo explosivos.

Porque la forma que han decidido de tranquilizarle a Vd. ante la evidente amenaza terrorista es demostrarle a Vd. y a la gente como Vd., que nos quieren en pelota. Así nos ven. Como en el cuento de Andersen, solo que al revés. Ahora no es el Rey el que va desnudo, somos nosotros, los súbditos disciplinados del sistema los que vamos en porretas. Nosotros que, por supuesto, jamás hemos pensado colocar una bomba en ninguna parte, y que nos habíamos creído que podíamos preservar nuestras carnes tolendas de la curiosidad ajena con unos cuantos trapitos de rebajas.

Mientras tanto, los malos, con identidades falsas y en lugares inaccesibles, con argumentos incomprensibles pero armas y explosivos que les han vendido algunos que se dicen de los nuestros, estudian nuevos métodos sangrientos con los que vulnerar los costosos mecanismos que hemos pagado con la promesa de detectarlos, aunque, por lo visto, solo sirven para confirmar que nos tienen en pelota.  

Sobre la tolerancia, la religión y la cultura

La intolerancia es una manifestación prácticamente segura de falta de razón. El que no tiene razón o carece de argumentos para fundamentarla, recurre a la negación de la posición del otro o de los otros.

Las manifestaciones históricas más sonoras de intolerancia se han tejido en torno a las religiones. Resulta simplemente lamentable que, por culpa de individuos que se arrogaban la representación divina, se hubieran declarado guerras, ordenado muertes, preparado matanzas, destierros y suplicios. 

La intransigencia como doctrina de actuación ha sufrido, a lo largo de la Historia de la humanidad, los previsibles adornos, disimulos y encubrimientos. Por eso subsiste hasta hoy, en las más variadas formas y dimensiones.

No nos engañemos: quien actúa de forma intransigente tiene el poder, o cree tenerlo, y actúa para conservar su situación privilegiada. No importa con qué ropajes adultere sus intenciones, ni con qué productos edulcore el amargor de su egoísmo. Los intransigentes no ceden en su razón porque no quieren que se dispute su privilegio.

Tenemos demasiados ejemplos de intolerancia con los que tenemos que convivir, mal que nos pese, los tipos de a pié, quienes no hemos hecho nada para merecer esa imposición de otros y, desde luego, ningún beneficio pensamos obtener de ella.

Los líderes religiosos del islamismo radical y quienes promueven atentados contra quienes no piensan igual -que ordenarán ejecutar a pobres diablos a los que habrán convencido de ventajas que no pueden prometer, al menos si se refieren a un más allá que nadie ha conseguido probar-, son, por supuesto, intolerantes y defienden su status.

Desde otras parcelas de la religiosidad -sí, también en la cristiana- vemos igualmente elementos de intransigencia, que toman la apariencia de peculiares ayatolás que se jactan de interpretar los textos sagrados como nadie, superando metáforas, anacronismos y errores de apreciación de la realidad que ha superado el avance científico.

No es necesario recurrir a la esfera religiosa para apreciar dogmatismos. En la política, en la empresa, en la familia, se recurre demasiado frecuentemente al "porque lo digo yo" o "son órdenes de arriba".

Tolerancia no significa ceder ante la convicción, sino ser capaz de defenderla, para ilustrar al que no sabe, o sabe mal. Cuando hay que dar un puñetazo sobre la mesa, sacar las armas, colocar bombas, acudir al dogma, implorar verdades reveladas, o recurrir al que no está para reforzar una idea, hemos perdido la razón.

Aunque saquemos adelante nuestra idea.

Sobre los pros y contras de ser un tipo de provincias

Entre las decisiones más importantes que una persona puede tomar en su vida, está la de salir de su pueblo natal. Por eso, las poblaciones del mundo se dividen, grosso modo, en dos: los que viven lejos de sus orígenes, y los que permanecen apegados a la tierra que los vió nacer.

Se puede afirmar que esta línea divisoria entre los seres humanos marca la biografía del personaje como ninguna otra y, además, permite extraer consecuencias válidas sobre su sicología, el comportamiento del entorno que ha dejado atrás respecto a él -tanto antes como después de su marcha- como, obviamente, del lugar receptor y sus pesonajes. 

Vivir en un medio en el que uno ha nacido, recibido su educación -sea la que fuere- y desarrollado su capacidad para encontrar un hueco en el entramado de relaciones, supone un plus de información respecto a los venidos de fuera. En particular, el conocimiento de las estructuras dominantes del medio, puede servir para encajarse mejor en él, mimetizándose con aquellas y aprovechándolas en el propio beneficio.

Puede suceder también que el individuo sea rechazado por ellas, o se vea incómodo en lo que percibe, pareciéndole, al cabo, mejor marcharse de su tierra. Hay que suponer que se trata de gentes especialmente incorformistas e inquietas, que no son capaces de asumir el sometimiento a ciertas reglas o comportamientos del o de los grupos que controlan el lugar.

Sería una ingenuidad creer que los mejores son los que abandonan su lugar de partida para buscar la suerte en otros lugares. No. Creemos que los mejores de una población se quedan en ella. Son los que se creen capaces de liderarla hacia su perfeccionamiento, aunque también se vean inevitablemente acompañados de quienes tratarán sacar provecho de ese liderazgo, actuando no solamente de colaboradores, sino, en algunos casos, de aduladores, contaminadores u opositores, francos o enmascarados. 

Sobre las responsabilidades en los contratos de arrendamiento de vivienda

En estas épocas de crisis y dado que los alquileres son caros para muchos, no son infrecuentes los contratos de arrendamiento en el que varios inquilinos (arrendatarios) suscriben las obligaciones derivadas del alquiler frente al propietario-arrendador.

La debilidad de la posición inicial del arrendatario, especialmente si se trata de jóvenes estudiantes que no han visto en su vida un contrato, es grave. Los agentes del arrendador, o él mismo, suelen darle a firmar una colección de hojas con varios artículos y algunas terminologías que los destinatarios no siempre saben interpretar correctamente. Para justificar el trámite, suelen decir que "es lo habitual".

Vayan aquí algunas pocas consideraciones, pensadas más desde la perspectiva del arrendatario-inquilino.

1. Es preferible para él/ella que las obligaciones que asume no sean "solidarias", sino "mancomunadas". Si se obliga solidariamente, cada uno de los arrendatarios debe cumplir lo que se haya pactado: por ejemplo, será responsable de pagar todo el importe de la renta, aunque se hayan marchado los otros compañeros con os que suscribió el contrato inicial.

Por el contrario, si, por ejemplo, son tres arrendatarios, obligados mancomunadamente, cada uno es responsable solo de la tercera parte del alquiler.

Una medida lógica, de precaución para ambas partes, arrendador y arrendatario es que, para el caso de que uno de los arrendatarios quiera marcharse del piso, quede obligado a buscar un inquilino que asuma su parte en el resto del contrato o, en otro caso, pierda su fianza.

Entendemos que el interés de encontrar un nuevo inquilino es común a arrendador y arrendatario y no debería dejarse la carga de la búsqueda únicamente en los que quedan en el piso.

 2. Léase con calma el contrato que le estén dando a firmar. Si algo le extraña, pregunte la razón o niéguese a firmarlo. Tenga, en todo caso, la Ley de Arrendamientos Urbanos a la mano, comprobando si se están copiando realmente con exactitud los artículos de la misma, o, tal vez, se está aprovechando la presunta transcripción para introducir algunas modificaciones a favor del arrendador.

Las más habituales de las "correcciones" a la Ley implican el incremento de los márgenes de preaviso, de la cuantía de la fianza o  de las condiciones para su devolución o previsión para la ejecución de los avales. Jamás entregue un aval ejecutable "a primera demanda". No acepte que le obliguen a más de dos meses de fianza.

3. Pago de los gastos de comunidad, reformas en la vivienda, tasas de basura, impuestos. El pago de estos conceptos está sujeto a acuerdo entre las partes. La tasa de basura, por ejemplo, como aquellos recibos que vayan a nombre del propietario, no deben serles repercutidos salvo que así lo indique el contrato (o la Ley).

Si, antes de alquilar la vivienda, necesita que se haga una reforma, indíqueselo así al propietario, para que la pague él y, en ese caso, le repercuta solo una parte de la amortización. Piense que es él quien se ha de quedar con el piso, pues es el propietario y que lo que Vd. haga en él, salvo pacto en contrario, quedará para mejora de la casa.

Sobre la optimización de la elección de coche por inexpertos

La crisis ha golpeado a los fabricantes y concesionarios de automóviles, que se esfuerzan por captar compradores con ofertas tentadoras.

Si ha pensado en cambiar de coche, porque ya tiene amortizado el suyo, el momento parece propicio. Sin embargo, no conviene actuar a tontas y a locas, y se debe preguntar a varios concesionarios, antes de tomar la decisión final. Es buena práctica pedir el último precio a uno de ellos y dirigirse con éste a otro concesionario, preguntando si lo puede mejorar.

Pero la cuestión principal es saber qué modelo se desea y cuánto dinero está dispuesto a gastarse. Una decisión de compra de entre 20.000 y 35.000 euros (escribimos para gente que necesita el coche, no para quienes lo usan con fines de representación o presunción de estatus), es algo que merece un análisis cuidadoso. Máxime cuando al día siguiente de haber hecho la compra, su vehículo valdrá unos 6.000 euros menos.

Si, como es normal, va a realizar unos 20.000 km al año, calculando que el vehículo esté amortizado en 5, un automóvil que le haya costado 30.000 euros le supondrá, sin contar con la financiación, 3 euros/10 km de amortización y, para un consumo de 8 l/100 km, además, al precio actual del combustible, 0,8 euros más/10 km. Tendrá que calcular, por otra parte, 3 euros por hora de aparcamiento. En total, unos 14 a 17 euros cada vez que saque el coche para un viajecito corto.

Incluso con la desproporcionada subida del bono metro-bus con la que nos ha felicitado el año el Ayuntamiento de Madrid (9 euros los 10 viajes), con 1,8 euros cubrirá el mismo viaje, y no perderá ni un minuto, pues puede leer el periódico o un libro durante el trayecto. Un ahorro de varios euros al día que puede dedicar a ayudar a un necesitado.

Los coches alemanes, dentro de una misma gama de prestaciones son más caros, pues se paga el prestigio de la marca. Los coreanos (Hyandai) son más baratos que los japoneses (Nissan). Hay quien opina que entre ellos se da la misma relación de calidad y prestigio que entre los coches franceses (Citroen o Renault) y los alemanes (BMW, Mercedes o Audi).

Si Vd. no pretende presumir de marca, sino simplemente tener un buen coche al precio más bajo, resulta aconsejable que considere seriamente la opción de los vehículos coreanos.

Aunque se indica por los usuarios de estos coches que los costes de mantenimiento son más altos, se trata, aunque exista una leyenda en contra, de coches robustos -como todos los que ahora se ofrecen en el mercado-. Convendrá, de todas maneras, que, antes de llevar el coche a un taller, se entere de cuál será el coste de la operación que desea que realicen en su coche; en muchos casos, le permitirán aportar el aceite por Vd. mismo, lo que abaratará considerablemente el gasto de la revisión obligatoria.

Vigile también, por favor, además del precio, el consumo de combustible acreditado y las emisiones de CO2 equivalente a la atmósfera que causará su vehículo.

Y, para desplazarse por el interior de las ciudades, utilice el transporte público. No perderá tiempo buscando donde aparcar, contaminará menos y resultará más barato: a Vd. y a todos.

 

Sobre la amistad

Amigos hasta en el infierno, sí, pero ¿qué es un amigo?. La cuestión no debe estar en absoluto clara cuando las explicaciones respecto a lo que se entiende por amigo se centran en prolijas ambigüedades y la Real Academia Española prefiere abundar en la definición de amigo/amiga como adjetivo antes que mojarse en el amigo sustantivo.

En primera aproximación, "amigo" se refiere a un formulismo literario, una forma modosita de empezar una carta o un mensaje de correo electrónico: "Querido amigo", escribimos, poniendo a continuación incluso el nombre del referenciado, para que no le quepan dudas.

¿Dudas?. Si es necesario precisar "querido" junto a amigo, será porque hay amigos que son odiados, o, al menos, ignorados o menospreciados. Hay amigos estimados, o apreciados, pero no queridos, como para evitar una palabra que puede sonar a mariconería, peligro del que algunos muy machos huirán como del diablo, precisando, como hizo aquel entrenador de fútbol llamado Clemente, cuando le regalaban un ramo de flores, que "no les cabe un pelo de gamba en el culo".

La ley española de Enjuiciamiento Civil (y Criminal) habla de la "amistad íntima o de la enemistad manifiesta" como elementos que servirán de base para la recusación o renuncia de quien haya de juzgar en una causa. El legislador, siempre demodé, parece referirse a la cuestión infantil de "amigos íntimos", que era lo que se decía de los niños que se tranquilizaban sobre la razón de las primeras poluciones o el peliigro de las adelantadas menstruaciones.

Por fortuna, personas relevantes preocupadas por el lenguaje han tratado de poner las cosas en su sitio, aunque sin relevancia penal, de momento. Citamos, solo como ejemplo menor, y hablando incluso de sí mismo, lo que llegó a decir el Honorable Francisco Camps hablando del Presidente del TSJ que, unos meses más tarde, habría de juzgarle: "Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta a la de amistad que resuma y defina la íntima y sentida colaboración entre De la Rúa y el president de la Generalitat".

La palabra "amigo" tiene, desde luego, profundo (y misterioso) significado político. Así, es empleada en situaciones relevantes por altos mandatarios. En abril de 2009, después de una reunión en la Casa Blanca (Guáit Jáus) con el presidente Zapatero, el Presidente Obama, afirmó: "Estoy muy contento de poder llamarle mi amigo", refiriéndose al primero.

Las amistades entre jefes de Estado se consiguen de forma más sencilla que entre gentes de a pié, que a lo mejor, no se consideran amigos ni aunque hayan hecho juntas toda la formación profesional. Sabido es que el ex-presidente Aznar y el ex-presidente G. Bush (yúnior) eran también "amigos íntimos", poque el segundo le dejaba poner los piés encima de su mesa y entrar en su barco para firmar la guerra contra países que tuvieran algo de petróleo (antes de que fueran descubiertas las posibilidades de la energía eólica en España).

Algo nos hace sospechar, sin embargo, que el número e importancia de los amigos confesos no tiene trascendencia. Lo importante son los inconfesos. El español que es considerado más influyente en el mundo, Emilio Botín, ni siquiera está en Facebook.

En fin, que el concepto de amistad necesita una profunda revisión. Lo que importa a algunos es contar con gentes que puedan servirte para aumentarte la pasta de forma exponencial, sacarte de un apuro cuando te descubrir con la manos en la masa (podrida), y esas cofradías de influencia serán mucho más respetables si tienen que ver con la aparente defensa de los principios éticos o la ayuda al necesitado.

Porque, para los que crean que un amigo es aquel capaz de preocuparse por uno cuando necesita apoyo, moral o económico, y "consejo y remedio" simultáneamente, imaginamos que la palabra que mejor los define es "ingenuo". Aquí sí que la RAE no yerra: ("s. y adj. inocente, simplón").

Ponga muchos ingenuos en su vida. Reserve los amigos para los casos especiales y enséñelos para darles envidia o temor a los primeros.

Sobre nuevas necesidades en la formación de diplomáticos

Ser diplomático no es lo que era. Nada de los antiguos faustos con entrega de ceredenciales en charré de cabellos, de las floripondiosas fiestas a lo sissiemperatriz, de los rendevús cortesanos con exhibición de escotes y gominas . Ha pasado incluso la época de los aguerridos desplantes, de las declaraciones de guerra, de los ahímelasdentodas, y deltevasaenterarcuandoselocuentealjefe.

Los diplomáticos de carrera, además, no pueden aspirar a las embajadas de primera clase, ocupadas por pesonajes caídos de la política activa. Deben pasar, pues, la página de pasados gloriosos en los que las embajadas con las que se completaba el escalafón estaban situadas en muy nobles edificios de las principales capitales de una Europa que otrora señalaban modas, resplandecían de ingenios y centralizaban decisiones.

Ahora, para más complejidad, los  embajadores y otros diplomáticos españoles han de entendérselas, en durísima competencia por preparar la agenda de los principales, no solamente con los representantes de un par de centenares  de países (una decena de ellos, incluso, de naturaleza imprecisa), sino y sobre todo, con los representantes de las diecisiete autonomías, más poderosas económicamente que el Estado central.

Por eso, conscientes de la problemática, desde estas páginas, nos proponemos ayudar a las Escuelas de Diplomacia españolas para que actualicen con urgencia las materias de enseñanza de nuestros altos representantes de carera, para que no solamente no hagan el ridículo en cualquier situación -lo que, en realidad, no dudamos, pues son gentes de cultura-, sino que, si lo hacen, sea porque corresponde a lo que se desea de ellos.

Hemos tomado como referencia alguno de los trabajos más relevantes realizados por el jefe de la diplomacia española durante 2009, Miguel Angel Moratinos, así como el análisis atento de otras actuaciones de diplomáticos foráneos.

Ante todo, se debería estar al tanto de que los idiomas más interesantes, cuyo conocimiento tendrían que acreditar los aspirantes a diplomáticos son el árabe clásico y el chino mandarín. Esto, junto al dominio de las llamadas lenguas vernáculas del territorio que arcaicamente se sigue denominando España, será, en principio, suficiente, para hacerse entender.

Para evitar confusiones, señalamos las lenguas oficiales de las regiones españolas, citadas por orden alfabético: andalú clázico (que también ze abra en seuta y meliya), aragonés bailable, bable afilosofáu, baleárico chil-láut, canario entreberao, cántabro capitalino, castellano-leonés acazurrao, castellano-manchego cantarín, català aristocràtic, galego do païs, euskera tekniko, eztremeño castúo o gabrielgalánico, madrilenho lavapié, murciano cerrao, navarro ajoticado, riojano lechuguino-avinagrado y valencià cortesàn.

El conocimiento de países extranjeros deberá acreditarse con las precisas actualizaciones, tomadas de la página web del Ministerio de Exteriores y de la wikipedia. Será inexcusable haber visitado varias veces en persona, en los últimos tres años: Somalia, Mauritania, Sáhara Occidental, Zimbawe, Sudán, Guatemala y Mali. Será apreciado el conocimiento y comprensión de las estructuras de poder de los Emiratos Arabes, Marruecos, Egipto, Venezuela y Rusia.

Dentro de los países europeos y latinoamericanos, será imprescindible acreditar contactos con representantes y funcionarios del Gobierno y de la oposición mayoritaria, al menos, a niveles superiores al 30. Las tendencias ideológicas extremistas serán valoradas negativamente, aunque se deberá acreditar haber leído la Biblia, cinco suras, la Torá, a Rushdie, y un mínimo de cuatro autores marxistas (no cómicos).

Se deberá tener una opinión propia sobre los siguientes conceptos abstractos: cambio climático, alianza de civilizaciones, desarrollo sostenible, derecho internacional marítimo y tecnologías avanzadas (incluída nanotecnología). Deberá realizarse una redacción, en uno de los idiomas básicos, elegido al azar por insaculación, sobre un tema de actualidad. Ejemplos: La guerra justa y la compatibilidad con la invasión pacífica. Las ayudas al desarrollo y su relación con el esquilmado de las riquezas naturales. El apoyo comprensivo a tiranos y corruptos, en según qué condiciones.

Entre los ejercicios prácticos, se propondrá un caso de conflicto internacional y se hará la representación, por los alumnos, de las soluciones propuestas, sin presuponer el final. Ejemplos: Que te calles, coño. Nosotros, los líderes del mundo. Tenemos la certeza absoluta de que en el país hay armas nucleares. Devuélveme el barco y los secuestrados, porfa. La máxima seguridad es la principal de las preocupaciones. La eliminación del paro es la principal de las preocupaciones. Incrementaremos el control de los flujos económicos para evitar la especulación. Necesitamos mano de obra extranjera para sustentar nuestro desarrollo.

También, se advertirá a los candidatos que, con motivo de las restricciones presupuestarias, la mayor parte de los actos de representación diplomática se realizarán por videoconferencia (Skype) o utilizando el correo electrónico (hotmail o gmail). En caso de que deban enviarse comunicaciones confidenciales, se tenderá a emplear un código cifrado, como el truco del almendruco o la tecnología para mensajes sms.

 

Sobre la televisión pública y sus retos

No eran malos los anuncios de TVE. La nostálgica despedida de algunos anunciantes, en un macroanuncio de final de época -queremos suponer que pagado a precio de oro por ellos- abre una época de incertidumbre, pero no para las casas publicitarias, sino para el ente público.

Si alguien sentenció que la publicidad es mala, aparte de la sospecha fundada de que pueda tratarse de un majadero, no entiende de la misa la media. Los buenos anuncios proporcionan información al espectador, incluso sirven de divertimento. Algunos eslógan publicitarios han pasado al acervo lingüistico o gramatical del televidente. Por supuesto, los anuncios son un medio de ingreso que, en el caso de un medio público, habrán de ser compensados por mayores subvenciones y apoyos de las arcas que alimentamos con impuestos todos los contribuyentes.

A nosotros nos parecía, además, estupendo, que se anunciara, en la interrupción publicitaria, el tiempo que tardarían en reanudarse la película, el folletín o el debate que estábamos siguiendo. Daba tiempo para programarse, y preparar un café, ir al baño o estirar las piernas.

El infumable bodrio con el que se obsequió a los aburridos bien intencionados desde TVE1 como espectáculo de final de año, suscita algunos comentarios nada elogiosos. La sucesión ininterrumpida de recortes de canciones, gags y bailoteos -por no decir aún con mayores gritos la opición de la sucesión de semidesnudos de glorias del destape que deben andar ahora criando nietos con que se intentó premiar a los masoquistas que aguantaron la programación hasta las 3 y media de la madrugada del día 1 de enero de 2010- fue una demostración de la falta de imaginación con la que jamás se habrá de suplir la falta de medios y el desinterés.

Mal empieza el año el equipo del nuevo Presidente Albert Oliart, cuya relación con el mundo de la farándula, por otra parte, podría restringirse a las conversaciones mantenidas con su ex-yerno Joaquín Sabina, admirado showman, cantante y poeta. Cuando contemplábamos, atónitos, entre copa y copa, el despliegue de despropósitos con el que se pretendía, seguramente, hacer una retrosprectiva de otros años de celebraciones de final de año, nos imaginábamos al venerable ex-abogado del Estado, respetable multi-ministro de la transición, ayudando a la selección de los trocitos de variedades que sirvieron, en otras coyunturas, para alegrar algo las noches más largas del año.

Aquí un poco de Julio Iglesias, allá unas gotas de Betín Osborne y los Manzanero, no me olvidéis a Mari Trini ni a los Tres Sudamericanos; sí, sí, también a Juan Pardo, a Luis Aguilé, a Mari Trini y a Rocío Jurado y, por supuesto, a Marisol, al Dúo Dinámico, a Bosé, los Triunfitos, y a Escobar y Peret. Para alegrar algo más los recuerdos, unos recortes de Tip y Coll, de los primeros Martes y Trece, de Angel de Andrés, Gila, Toni Leblanc y de... ¿cómo se llamaba el de Saben aquel que díu?... eso, Eugenio.

Aquello parecía una versión de Trivial para envejecientes. No se identificaba a los artistas, ni a sus versiones, que se sucedía con una cadencia tan vertiginosa como deslabazada, atropellando, nos tememos, derechos de imagen, de autor, de respeto a la interpretación artística original y preludiando posibles reclamaciones judiciales. 

Cuando apagábamos el televisor para lavar los platos de la cena familiar, revivimos la imagen de la que fue magnífica vedette del espectáculo de variedades, la carnal Rosa Valenty, con quien nos habíamos cruzado al mediodía en el metro, salida Avenida de América. Más estirada de piel, con la mirada algo perdida de los que, por haber sido famosos, se preguntan si serán todavía reconocidos, hermosa todavía, pero ya pasados de arroz. Su desnudo, que levantó pasiones, posiblemente solo animaría hoy -lamentablemente- a quienes, apagada la luz, necesitarían una dosis de Viagra para encontrar esa parte de cuerpo que les dió momentos inolvidables de placer.

Oliart, el mundo ha cambiado mucho desde aquella transición. En esta otra, hay que dejar las hemerotecas para los nostálgicos y ceder la toma de decisiones a quienes conviven con otras formas de pasar el rato. El reto de la RTVE pública es encontrar un nuevo camino, no hollar en los destrozos de lo que el tiempo ha consumido.

 

Sobre el terrorismo y cómo combatirlo

La inquietante afirmación del eficiente ministro Rubalcaba acerca de la posible inminencia de un secuestro o atentado de la banda terrorista ETA, cuya oportunidad vinculó tanto a la proyección mediática que le otorgarían a la acción estas fechas como a la debilidad del grupo asesino, calienta el debate sobre el terrorismo y las formas de combatirlo.

La amenaza terrorista en este peculiar momento del mundo, es múltiple, tanto a escala global como específica. Todos podemos alimentar la psicosis de ser víctimas de un acto de ese tipo, porque el peligro se ha extendido, dado que los grupos y los móviles con los que actúan o dicen actuar se han multiplicado extraordinariamente.

Ningún lugar parece completamente seguro; ningún personaje, sea Papa, Presidente de Estado o Ministro; nadie, por marginal que se vea, por simpatizante que se sienta de cualquier opinión; hay atentados en Afganistán como en el centro de Nueva York, en las estaciones de Madrid como en la Meca; en Jeusalén como en Argel o Rabat...

Hay, también, muchas amenazas y altísima presunción de riesgos. Desgraciadamente, las amenazas se convierten, con desgraciada persistencia, en atentados reales, con víctimas de carne y hueso, a pesar de las precauciones.

Las noticias de cada día nos aportan su ración de muertos por ataques suicidas en mercados, por estallidos de vehículos, por bombas abandonadas en lugares públicos y privados, y se alimentan con alarmas de explosivos descubiertos en manos de enajenados a punto para estallar en aviones, con persistentes asaltos a barcos pesqueros faenando en aguas internacionales, con increíbles secuestros de personas para exigir rescates, con extorsiones y advertencias múltiples.

Los móviles confesados para la generalidad de estos actos, son, esencialmente, dos: la defensa de una determinada ideología y la consecución rápida de dinero.

Por el primer móvil, que está detrás de la mayoría de los atentados sangrientos, los instigadores de los atentados pretenden cambiar el curso de la historia, en la hipótesis perversa de que, por su ritmo normal, no alcanzarían sus deseos. Por el segundo móvil, que es sinrazón que guía los secuestros y asaltos, los delincuentes pretenden conseguir un rescate, ofreciendo como presión para negociar, generalmente, el asesinato de los secuestrados u otros males.

Las organizaciones terroristas (en el sentido de grupos armados dispuestos a originar terror con una táctica premeditada) se presentan, también para justificarse a sí mismo, siempre con alguna ideología: el islamismo puro, el nacionalismo, la defensa de las aguas territoriales, el retorno del dinero sustraído a la población más pobre, el apoyo a un cambio de gobierno, etc.)

¿Cómo combatirlo?. En muchos frentes, desde luego, y en la consciencia de que todos los pacíficos estamos en la misma resistencia. Eliminando cualquier manifestación de extremismo, de intolerancia en nosotros mismos, y menospreciándola sistemáticamente en los otros. Corrigiéndola incluso en sus brotes incipientes: en las escuelas, en los debates políticos e ideológicos. Evitando cualquier publicidad a las ideologías que reclamen cualquier actitud de falta de respeto a la libertad, a las personas, a la igualdad. En la absoluta discreción en el tratamiento de los casos de secuestro y chantaje, para evitar convertirlos en elemento del debate público y en información y propaganda para los terroristas.

Con el endurecimiento a las penas de los terroristas. Con la formación de los cuerpos policiales para proteger (no solamente protegerse) frente a los terroristas, apoyándose, también, en la vigilancia y observación ciudadana. Con la condena unánime al terrorismo, sea el que sea, y el apoyo sin restricciones la política antiterrorista, por supuesto, pactada sin fisuras entre todas las fuerzas políticas.

También, y esto sirve especialmente para el terrorismo islámico, con el combate contra la pobreza, contra la desigualdad, contra la explotación de los pueblos menos desarrollados. Y, más próximamente, evitando la psicosis en la ciudadanía, porque la inmensa mayoría de los ciudadanos son pacíficos, desean vivir en paz y tener una vida satisfactoria y libre.

Feliz 2010 sin víctimas del terrorismo. Feliz año, solo para los pacíficos.

Sobre algunos españoles que no pasarán el Fin de Año con sus familias

Queremos tener en este Comentario un recuerdo solidario con varios españoles que no pasarán el Fin de Año con sus familias:

1. Los cooperantes Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez, de Barcelona Acció Solidaria. Los dos primeros son ingenieros, empresarios, y Alicia es funcionaria de Justicia. Buena gente, que utiliza tiempo de sus vacaciones para ayudar a los necesitados. Un ejemplo para todos. Han sido secuestrados por un grupo de delincuentes, en Mauritania, cuando formaban parte de una caravana para llevar material de apoyo a otras ONGs que trabajan en Africa. No se sabe oficialmente nada de ellos, aunque parece que Albert está herido o enfermo.

2. El director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, detenido por haber irrumpido en una cena de gala en la Cumbre de Copenhague, para protestar por el vano resultado del costoso despliegue de los mandatarios internacionales en su vano intento para conseguir un nuevo acuerdo que aminore, detenga o corrija las previsiones de calentamiento del planeta en el que, según dicen, todos creen, pero ninguno tiene conjuntamente la fuerza y la voluntad para actuar con capacidad definitiva.

3. La letrada María José Carrascosa, condenada por un juez norteamericano, -que  según las informaciones disponibles en internet ha sido denunciado varias veces por parcial y corrupto-, por no entregar a su hija a su ex-marido maltratador, padre de la niña, respetando la custodia que le había sido concedida, en un juicio justo y, por tanto válido, por los Juzgados españoles, que, además, habían retirado el pasaporte a la niña. Vive Maria José una situación contraria a las reglas básicas del Derecho internacional, que involucran la cooperación judicial y el respeto e inhibición contra actuaciones judiciales firmes recaídas en otros países democráticos, en respeto de su soberanía.

A todos ellos, a sus familias, a sus amigos, nuestro afecto, nuestro apoyo. Entreverada por la decepción a la vista del poco peso que -por diversas razones, como se podrá entender- mantiene la Administración española en el ámbito internacional.

A pesar de ser histriónicos paladines de la Alianza de Civilizaciones, de constituir la vanguardia suicida por la defensa contra el Cambio Climático (posición en la que el Gobierno español tiene coincidencias con GreenPeace), y de venir actuando costosamente, perdiendo bastantes pellejos, en la plasmación de una utópica Justicia Universal.

Qué bueno sería, al menos en estos casos, contar con un Presidente que supiera hablar inglés (y francés, por no decir, ya puesto, también alemán) y que no dudara en poner el zapato encima de la mesa (es un eufemismo), cuando se tratara de defender causas justas de españoles en cuestiones de conflictos internacionales. 

Como hacen los dirigentes de otros países no menos serios, ni demócratas, ni despreocupados por los temas internacionales, del G-20 (+1), cuando les tocan algo que afecte a sus intereses nacionales, contando, claro está, con el aplauso enfervorecido de sus solidarios compatriotas.

(N.B. También sería conveniente que el mandatario idóneo supiera hablar algo de chino. El fracaso de Gordon Brown para salvar la vida del ciudadano británico Akmal Shaikh, ajusticiado el 29 de diciembre de 2009 por haber sido descubierto con 4 kilos de heroína en una de sus maletas, viene a demostrarlo)

Sobre Ikea y la excelencia

Ikea es un símbolo que no necesita presentación. Podría definirse como "una tienda de muebles de fabricación propia", pero ahí no queda eso.

Cuando en España -y en otros países- estamos viviendo las consecuencias de la grave incapacidad para generar empresas estables, dirigidas por ejecutivos competentes y capaces de adaptarse con flexibilidad a los entornos cambiantes, Ikea es uno de los modelos que deberían ser estudiados, copiados, ensalzados.

Quisiéramos analizar junto al lector los elementos sustanciales del "modelo Ikea" y realizar, con esta base, algunos comentarios:

1. Decisión clara respecto al producto, que permita perfeccionar la oferta, pero manteniendo una línea perfectamente identificable, diferenciada de la competencia, pero con cuidado estricto para conseguir márgenes económicos suficientes.

2. Selección de "valores añadidos" que puedan ser fácilmente percibidos por el cliente, y que sean claramente interpretados por él como mejora del cociente calidad/precio respecto a otras alternativas.

3. Generación de una personalísima imagen de marca, con fuerte soporte publicitario, sin miedo a aportar grandes dosis de información sobre los productos (y cambiándolos con frecuencia), con liquidación sistemática de restos de otras campañas (magnífica la sección de "Oportunidades") y, desde luego, diseño, realizado por delineantes industriales y expertos, siguiendo líneas consistentes .

4. Mejora pemanente de la cualificación de los empleados, con sostenimiento de un "espíritu de empresa", caracterizado, sobre todo, en detalles en donde el empleado vea que es responsable de una porción del prestigio de la empresa.

5. Incorporación, frente al núcleo principal de negocio, de otras actuaciones comerciales que refuercen la idea de "empresa de calidad internacional", frente al cliente: restaurante con platos exóticos y baratos, parking gratuito, emisión de facturas sin ningún problema, etc.

Tenemos en España al menos otros excepcional modelo local de excelencia empresarial en el sector de bienes de consumo, que es Zara-Inditex, y sería igualmente interesante analizar los elementos centrales de su actuación, que le han conducido a un éxito persistente.

Podemos, también comparar el modelo Ikea con una empresa que ha fracasado estrepitosamente de forma reciente, como Air Comet, y contraponer sus deficiencias a la excelencia de la primera:

1. Empresa basada en las subvenciones estatales a fondo perdido y en la compra de una "oportunidad de negocio" fallida, sostenida artificialmente con precios de dumping, en una huída hacia adelante.

2. Publicidad basada exclusivamente en el bajo coste, pretendiendo batir a la competencia no en cuanto a calidad -dando por supuesto que la calidad queda garantizada y precibida por el hecho de ser una compañía sometida al control de seguridad aeroportuario-, sino en el precio. Ocultación de datos relevantes de la compáñía, tanto al mercado como a trabajadores y a clientes, conformando una imagen "ficticia" de la empresa.

3. Ausencia de imagen de marca consistente, con personal y  flota, rutas y servicios "heredados" de las compañías fracasadas, (estos últimos, adquiridos a precio simbólico o a coste cero), sin que conste esfuerzo alguno en comunicar públicamente la modificación y mejora de la línea empresarial anterior, si es que ésta se produjo en su momento.

4. Falta de motivación de los empleados, a los que se retrasa el pago de los salarios e, incluso, se les adeudan cantidades sustanciales (¡seis meses!). Utilización del personal como vehículo para la ocultación de datos de la compañía (ante la falta de liquidez, para pago en efectivo de combustible, cátering, etc., según ha trascendido).

5. Ausencia de elementos significaticos que permitan concretar, ni mucho menos desarrollar, la percepción por el cliente de "corporación eficiente y seria", descuidando la atención a los usuarios -que parecen haber sido considerados como simples entes trasportables-, y ocultando a terceros la verdadera situación de suspensión de pagos de la compañía. La afirmación de su Presidente de que "él, en la situación en que estaba Air Comet, quizá no hubiera viajado con ella", es altamente significativa.

Sobre las medidas del Gobierno en la reunión de urgencia del día de hoy


Por fin, el Gobierno se ha dado cuenta de la difícil situación económica y el Presidente Zapatero ha convocado a los ministros relacionados con la Economía, la Industria y el Trabajo a un minicomité de urgencia.

Aunque las decisiones tomadas hoy no tienen aún validez  ejecutiva, la vicepresidente ha informado en rueda de Prensa al final de la reunión, puesto que los demás ministros habían tenido que interrumpir sus vacaciones de invierno, que no tiene ninguna duda, pero ninguna duda, de que serán aprobadas en el primer Consejo de Ministros que se celebre.

Las medidas pretenden servir para presentar una mejor cara ante la Unión Europea con ocasión de la Presidencia española que está a punto de comenzar, y acogen algunas de las sugerencias que habían sido reiteradamente propuestas por organismos e instituciones de toda índole, como Constitución y Liberación, Obras Interminables y los partidos de la oposición.

Entre las medidas se encuentra el subvencionar un proyecto para centrales eólicas de bolsillo, que proporcionarán energía individual para casos de hipotermia. Deberán instalarse en los salones de las casas (nunca segundas residencias) antes de fin de año para que puedan gozar de un 100% de bonificación adicional. También se darán subvenciones de hasta el 35,57% para placas solares situadas en las zonas más frías de Sierra Nevada, Picos de Europa y Pirineo oscense, así como para generadores de altura máxima 10 m en zonas próxima a los aeropuertos, para aprovechar los movimientos de aire provocados en los aviones, en especial durante el despegue.

Las ayudas se solicitarán mediante el impreso que figura adjunto al Decreto Ley, que puede obtenerse on line en la dirección http://medidasurgentescontralacrisis.gobiernodeespaña.es

Otra medida de alcance adoptada en la reunión, ha sido el prolongar durante dos años más el período de percepción de las ayudas al desempleo para quienes acrediten pertenecer a alguno de los sindicatos activos, tanto patronales, de autónomos o de los trabajadores en general, siempre que la membresía tenga antigüedad de, por lo menos, dos años.

Menos sorprendente resulta, sin embargo, que una de las medidas adoptadas, se refiera a la emisión de una Orden Ministerial para paralización de todos los procesos penales por corrupción, siempre que no estén relacionados con delitos de sangre, habiéndose dado instrucciones a la Fiscalía para que estudie caso por caso. Se ha aprobado también que en la Ley Omnibus se incluya una Disposición Transitoria Septuagésimo Segunda para indultar a los piratuelos apresados por el secuestro del Alakrana, que, lamentablemente, están actualmente en paradero desconocido.

Adscribiéndose a esta postura oficial de aliviar el final de año y preparar la cuesta de enero, el Corte Inglés ha anunciado que todos los clientes que se presenten antes de las 20 horas de la tarde de hoy en cualquiera de sus comercios con una copia del DNI de su abuelo/abuela y pronuncien al primer chaqueta roja que encuentren la frase: "Me gusta mucho el festival de Reyes del Corte Inglés", serán obsequiados con una merienda consistente en un sandwich vegetal y una coca-cola.