Blogia

Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre las razones y efectos de un cambio de look

Empezaremos recordando que las referencias al look, están, para los que cuidan la pureza del lenguaje español, posiblemente en las últimas. En la vigésimotercera edición del diccionario de la RAE, está propuesto eliminar de ese anglicismo, por el que todo el mundo se viene refiriendo hasta ahora a la imagen o aspecto propias y ajenas, especialmente cuando se trata con ello de diferenciarse o llamar la atención.

Como estamos en época de culto al cuerpo y a la juventud, son muchos los que viven pendientes de su look, diga lo que diga la Real Academia. Cambiar de look (léase lúc) es un ejercicio, a veces obsesivo, al que se dedica mucho dinero.

El cambio de lúc es siempre físico. Puede consistir en un corte de pelo, hacérselo tintar, someterse a una intervención facial, a un estiramiento del vientre, a una operación de succión de la grasa que creemos sobrante o, en los casos menos agresivos -aunque no siempre más baratos- vestirse de una determinada manera o ponerse coturnos para parecer más alto.

Las mujeres, a pesar de sus indudables avances en el mundo occidental por demostrar su independencia, son las más proclives a cambiar de look, y las que aparecen más preocupadas por sus efectos.

¿Qué tal me ves? ¿Te gusta cómo me queda? son preguntas frecuentes de las féminas a sus parejas. También pueden preguntar lo mismo a otras mujeres, pero en ese caso, la respuesta no suele tener interés para las demandantes más como vehículo para sacar consecuencias de la opinión expresada por las interpeladas. (Exceptuamos el caso en que estas últimas sean sus propias compañeras sentimentales).

Sin dar a la cuestión muchas vueltas, se cambia de look por algún grado de inseguridad. Si se hace de cuando en cuando, y se reduce a cambios externos -no físicos- la explicación puede ser simple: se pretende estar más atractiv@, gustar, ir a la moda, variar la presentación del producto que somos todos nosotros, cambiando la envoltura.

Si se cambia de look frecuentemente, o si éste afecta a intervenciones quirúrgicas, lo más probable es que hayamos caído víctimas de alguna más grave incomodidad.

Como tenemos ejemplos que podemos extraer de la vida pública y de los entornos próximos, bastará invitar al lector a hacer un análisis elemental de las razones por las que cree que ese personaje (mandatarios de país amigo, princesas, ex-presidentes de gobierno, cantante cincuentón, empresario de la construcción o del transporte, etc.) se ha sometido a una operación de embellecimiento.

Y, al cabo de unos días, puede preguntarse por los efectos conseguidos.

Sobre la elección del catalán, el euskera, el serbio, el croata o el bosnio como idiomas universales

Tenemos la fundada sospecha de que el asunto de la torre de Babel no se presentó como nos lo cuentan, porque ni siquiera un pueblo industrioso como el proto-judío, cuyo sano juicio colectivo podrá ponerse en duda, pero no su pragmatismo, encontraría ánimos para proponerse realizar una edificación tan alta como para llegar al cielo, o sea, a Dios (a lo más que han llegado, y con tecnología actual, es a levantar un muro de varios metros para separar la franja de Gaza).

Más tarde, por cierto, osarían incluso a hacer venir a la divinidad a visitarlos.

Si la diferenciación lingüistica hubo de surgir de un solo pueblo, -mera hipótesis, refutada con cada hallazgo de restos fósiles, dispersos por todo el planeta- lo más probable es que un subgrupo, pretendiendo salvaguardar sus intereses -bien como casta dominante o dominada- se inventara una forma de hablar que el resto no entendiera. Así podían maquinar lo suyo dejando a los demás in albis.

Centrando el tema. El día 11 de septiembre es memorable por varias razones, y en Catalunya lo es desde 1980, en que se decidió celebrar -es un decir- la derrota de Barcelona, defensora de los derechos sucesorios, al fallecimiento de Carlos II, de un colateral de la rama de los austrias, también llamado Carlos (y que fue reconocido allí, en la fiel región aragonesa del pí de las tres brancas como "Carlos III"),  ante las tropas del rey borbón Felipe V, en 1714.

Esa fiesta se conoce como la fiesta de la Diada por los catalanes y es considerada, por razones que pueden estimarse traídas por los pelos, como exaltación de la independencia y la unidad interna catalanas.

El futuro de los pueblos se teje con hilos misteriosos y lo que, en su época, resultaba meridianamente claro para los valientes que se oponían a la injerencia francesa por la vía de incrustar en la jefatura del Estado a un rey borbón, -"combatimos por toda la nación española", diecía Antonio de Villarroel, general del ejército catalán-, hoy, para los devotos de la Historia adulterada y nostálgicos del barullo ideológico, ha devenido en una fiesta de carácter independentista.

Una fiesta en la que tirios y troyanos, buscando el voto a base de aparecer en la televisión, dan cancha a que unos cuantos vociferantes defiendan el derecho anticonstitucional de Catalunya a separarse de España -pronúnciese la palabra con énfasis-, asimilándola a Castilla, que es como decir, restodelEstadoespañol.

Hilando más fino. Cuando una facción de un pueblo quiere señalar su diferencia, como ya dejamos indicado, debe disponer de una lengua propia: si aún no la tiene, es forzoso que haga lo imposible por inventarla. Si la tiene y no está adecuadamente normalizada, deben sus jerifaltes sacar dinero hasta debajo de las piedras (de otros) para ordenar a estudiosos lingüocreativos que la estructuren, pulan, completen y abrillanten, logrando al cabo que se enseñe a golpe de látigo y zanahoria en las escuelas, sirviendo como prueba de dificultad para conseguir luego un trabajo.

El fenómeno de la diferenciación lingüistica es contrario, por supuesto, a la globalización.

El pueblo eslavo ha dado, en los tiempos modernos, un ejemplo de beligerante arcaicismo, consolidando la diferenciación entre tres lenguas que quienes no estén al tanto de matices con causa política pudieran tomar por una sola verdadera: serbio, croata y bosnio.

Debiéramos saberlo de memoria. Asimilar lengua a cultura, y ésta con nacionalidad, es una construcción ficticia. La cultura es un elemento dinámico, muy activo, inabarcable para un solo ser humano o uno de sus subgrupos, porque es extremadamente compleja y se nutre de avances y retrocesos, de aciertos y errores.

Por eso, la cultura que interesa más es la que se hace, la que está viva, la que, por eso, se puede proyectar hacia el futuro. De la del pasado, no es importante la que se arrastra, sino la que nos ha conducido hasta aquí, si es que ha servido para hacernos más libres de cargas ideológicas cerriles, más próximos al resto de la Humanidad con la que compartamos ética y voluntad de avanzar conjuntamente, respetando la pluralidad, pero ahondando en lo que nos es a todos común.

Concluyendo, pues: no es importante el idioma que hables, sino los que puedas escuchar, porque eso determina tu capacidad para entender al otro. Al fin y al cabo, no es tanto lo que tengas que decir lo que te hace interesante, sino tus posibilidades de incorporar, para hacerlo mejor, lo que los otros saben, cuanto más mejor.

Si el catalán, el euskera, el bosnio,...y cualquier otra lengua minoritaria de las que sus parlantes defienden que son cultura y elemento diferenciador, fueran elegidas como idioma universal, no tendríamos el menor inconveniente en aprenderlas.

Como no lo son, ni lo serán nunca, debemos exigir a los que se empecinan en que conocerlas es parte indisociable de la cultura y la nacionalidad, no engañen a sus víctimas tanto como para que no les aconsejen saber a la perfección, por lo menos, otra u otras lenguas, para que, mirándose el ombligo, queden para siempre desconectados del resto del mundo.

 

 

Sobre el temor reverencial a fanáticos y sicópatas

El once de septiembre de 2001, una facción del fundamentalismo islámico, dirigida por un tal Osama BinLaden, escribió unos renglones inolvidables en la historia del mundo, con la sangre de varios miles de personas a las que sacrificó en el altar del fanatismo religioso.

No fue, ni mucho menos, la inmolación más cruenta de nuestros propios congéneres, realizada en el altar de hipotéticas revelaciones, supuestos mandatos divinos o la intención de limpiar el orbe de aquellos infieles que se resistan a convertirse a la verdadera fe, que será, siempre, la propia.

No es la más reciente. La historia de despropósitos continúa, alimentada por el desprecio a la vida humana y turbios intereses que, mirando más allá de lo que ordenen los dioses beligerantes de nuestra trapacera aldea global, hay que identificar, siempre, en último lugar, como económicos, y, por lo tanto, mezquinos y perecederos.

Este año de 2010, el Ramadán, el gran período festivo que combina a la perfección el ayuno y el jolgorio de los seguidores de Mahoma, una Feria de Abril con principio y final de calendario lunático, terminó el 10 de septiembre.

Se compara el final del Ramadán con la Navidad, esa otra fiesta de origen también religioso con la que los cristianos -muchos, en realidad, devenidos paganos-celebran su deseo de hierofanía, pero no es lo mismo. Ambas son explosiones de consumo desenfrenado, moviendo grandes cantidades de dinero, solo que la Navidad ya no es estrictamente una fiesta religiosa para muchos, enmascarada entre Papás Noeles, Reyes Magos y despedidas de año.

Un predicador de esos que se ganan la vida en Norteamérica como monitores de la estupidización colectiva, ha anunciado que quemará unos cuantos Coran-es el día 11 de septiembre, para exorcizar de esa manera unos demonios y despertar otros.

Su declaración, y su acto posterior, si se realiza, debería haber pasado desapercibido, en un mundo en que no tenemos tiempo para asimilar a diario los millones de hechos, desgraciados y felices, más relevantes que ese, que llenan la existencia individual, grupal y global.

Pero la malévola selección mediática de esa mini-noticia, ha provocado el levantamiento del velo del pánico. Ha resurgido, potente, el temor reverencial a no enfadar pornadadelmundo a los fanáticos y sicópatas que, en nombre de su dios -da lo mismo cómo lo llamen- pueden encontrar en cualquier causa la justificación para seguir matando a quien les parezca más conveniente.

Eso sí, siempre que a sus desmanes se les preste la debida atención, lo que, para nuestro castigo, les hemos garantizado. Como a cualquier terrorista, es la posibilidad de obtener publicidad, no el hecho que pueden provocar, lo que les mueve. Deberíamos estar ya bien enterados.

 

Sobre el modelo cubano y la sucesión de Castro

Que "el modelo cubano" (fuera el que fuera) no funcionaba como hubieran deseado sus factores y seguidores, era algo que venían advirtiendo los observadores políticos independientes y los turistas que tuvieran interés en conocer algo más del país, fuera de disfrutar de sus bellas playas, sus exuberantes paisajes y la amabilidad de sus obsequiosos habitantes.

Pero tuvo que decirlo su ideólogo, Fidel Castro, anciano lúcido de 83 años, en una entrevista informal a un periódico en inglés, y a un periodista norteamericano, un tal Goldberg (The Atlantic, 8.09.10), para que ocupara especial atención en las primeras páginas de todos los periódicos.

En palabras textuales: "Cuban Model Doesn’t Even Work For Us Anymore" (El modelo cubano ya no funciona para nosotros), que equivale a decir: "Hasta la madre del alcalde ha abandonado el pueblo en donde su hijo es el jefe del Consistorio", que era como aquel juego tan simpático para hacer ciudades con el ordenador -Simcity-sancionaba definitivamente a quien lo había hecho rematadamente mal.

Aconsejo a los lectores de este Cuaderno que se lean la reseña de la entrevista (el autor indica que es una primera parte), en la que Castro habla, sobre todo, de delfines y de su condena a la guerra nuclear, además de manifestar su respeto por la religión judía.

Sobre el modelo cubano, la interpretación que se da de la frase del mandatario que fue campeón mundial de locuacidad (incluidos Chavez y Obama) es que aboga por la reducción del poder del Estado y abrir el país a la inversión extranjera.

Cuando se lee que la limitación actual a la inversión norteamericana en Cuba proviene de los Estados Unidos y no del propio país, y se toma nota de la miseria -una pobreza feliz, del que no tiene camisa- con la que vive la mayor parte del pueblo cubano (en donde, sí, algunos se están haciendo muy ricos), el observador puede sacar la conclusión de que el modelo cubano actual forma también parte del modelo de los países más poderosos para castigar al mocosuelo díscolo, haciendo de él el chivo expiatorio de su incapacidad para poner a raya a los golfos apandeadores de la aldea global. 

Sobre el peligro que supone China para los mineros chilenos

La minería chilena ha sido llevada, desde agosto de 2010 a primer plano de la actualidad, por un suceso que combina dos elementos de gran fuerza mediática: esperanza y dramatismo.

Un derrumbe en una mina de cobre, de la que se especula acerca de las condiciones de seguridad implantados en ella, ha provocado que 33 mineros se encuentren encerrados a 700 m de profundidad mientras una máquina perforadora avanza para rescatarlos, a razón de 10 a 15 m por día, horadando el agujero que permitirá izarlos al cabo de tres meses de secuestro. Entretanto, se mantiene el contacto con los sepultados gracias a una sonda por la que se les envía alimentos, medicinas y mensajes de sus familias y amigos.

El profesor Gustavo Lagos es un ingeniero de minas chileno que vino a Madrid a pronunciar una conferencia, el 7 de septiembre de 2010 sobre el "Ciclo económico y las perspectivas del mercado del Cobre".

Asesor del gobierno de Chile, especialista en el análisis de coyunturas para algunos metales básicos, habló sobre los costes de extracción, leyes de minerales, producciones mundiales y otras interesantes cuestiones relativas al cobre.

Las perspectivas que dibujó para la minería chilena del cobre son esperanzadoras: tecnologías avanzadas, que permiten costes de extracción medios en torno a 1,1 dólares/libra, capaces para soportar con relativa tranquilidad un mercado con componentes cíclicas decenales y fuertes fluctuaciones (entre 1 y 3 dólares).

El consumo mundial aparente de cobre será de 18,8 millones de t en 2010, y crece, impulsado por China, a un ritmo de 4,5% anual, estimándose que alcance los 25,7 Mill de t en 2016.

China es el dominador del mercado del cobre, con un consumo aparente en 2010 de 7,5 Mill. de t, casi 5 veces superior al de Estados Unidos y 3 veces más fuerte que el europeo, ambos tendiendo a disminuir. La situación no solo va a cambiar, sino que se acentuará, favorecida por una mano de obra barata y fundiciones y refinerías muy modernas, de novísima tecnología.

En el coloquio, intenso y muy interesante, hemos preguntado al conferenciante acerca del efecto sobre los costes de un recrudecimiento de la legislación sobre seguridad en la minería chilena.

La respuesta de Lagos fue contundente: "No va a haber efectos en la gran minería. Tenemos una accidentabilidad comparable a Canadá y Australia, mejor incluso que la de Estados Unidos. En la gran minería, la seguridad es mejor en diez veces que la pequeña y mediana minería, que tiene muy poco peso en Chile, inferior al 5%; así que no va a tener ningún efecto importante".

Que así sea, y que la existencia de aquellas empresas chilenas del cobre que, por lo que hemos sabido, no cumplen actualmente con las medidas de seguridad, confiando en la pericia, la suerte y la capacidad de sacrificio de sus mineros, no quede afectada mortalmente.

El peligro para ellos no viene de China, sino de la codicia sin adecuado control de algunos empresarios.

Sobre el exceso de medios para vivir y la falta de razones para existir

Nicolás Castellanos es misionero en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra. Acumula méritos singulares: Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (1988), ex-obispo católico (nombrado por el Papa Pablo VI, lo fue de Palencia, y renunció para dedicarse a hacer lo que lo gusta, predicar la teología de la liberación y ayudar a que los pobres reciban educación), ex-provincial de los Agustinos.

En una entrevista que le publican en El País del 7.9.2010 (última página, Desayuno con Nicolás Castellanos, realizada por Juan G. Bedoya) hilvana una frase de antología:

"En el Norte sobran medios para vivir pero faltan razones para existir, mientras que en el Sur carecemos de los medios para vivir y sobran razones para existir".

Claro elemento para la reflexión. ¿Qué razones para existir nos faltan, acá, en estas tierras de exuberancia -azotadas por una crisis/burbuja cuyas causas y posibles salidas aún seguimos analizando- y sobran, allá, donde paupérrimos campesinos luchan por la subsistencia?.

Nos atrevemos a señalar algunas de las evidencias éticas que separan ambas caras del desarrollo, desde la observación práctica de los comportamientos de las gentes del "norte":

1. Implementación generalizada de la filosofía del "disfruta de tu vida al máximo, que es lo único que tienes", combinada con la máxima "todo está permitido, siempre que tengas cuidado de que no te pillen".

2. Desprecio hacia la tradición, la cultura, el conocimiento, frente a la improvisación, la frase ingeniosa (mejor si es maledicente), lo consumible y efímero.

3. Falta de formación seria, como consecuencia de la desmotivación y escasa valoración del personal docente, de lo teórico frente a lo pragmático, de la apariencia frente a la realidad.

4. Ridiculización de la ética, en especial, de la que tiene base religiosa, amparándose en la incuestionable verdad de las connivencias históricas entre el capital y el sacerdocio y la clara evidencia de falacia en algunos comportamientos presentados como modélicos y, en realidad, corruptos.

5. Ausencia de ejemplaridad en la vida pública, en donde se dan demasiados ejemplos de utilización de la gestion de lo que es de todos en beneficio personal, y que enmascaran y sepultan los comportamientos decentes, entregados, solidarios.

6. Dificultades en los gestores públicos en plasmar una estrategia de desarrollo coherente, que involucre no solamente los voluntarismos sociales (prestaciones desmesuradas respecto a los ingresos económicos del erario público), sino la motivación de todos, y, en especial, el compromiso -¡y el control!- de quienes poseen el capital.

7. Equivocación, por adulteración, de los modelos políticos tradicionales, asimilados a arcaicos conceptos de la derecha y de la izquierda, y que hacen ininteligibles al votante no afiliado a una facción política, los programas y valores realmente defendidos por los líderes de los partidos.

(...)

Sobre la actitud y sus réditos

Hemos oído muchas veces que la actitud predispone al éxito o al fracaso. Quizá nosotros mismos hemos podido comprobar que hay algunos días en los que nos sentimos más capaces de acometer acciones o proyectos más difíciles, que teníamos postergados a la espera de una mejor ocasión.

Puede que también tengamos una pequeña relación de "personas talismán", amigos o conocidos que nos infunden alegría, y a los que recurrimos en horas bajas.

Hay quien confía, antes de hablar en público, iniciar una negociación importante o, sencillamente, para animarse, en los efectos salutíferos de "una copita" (sobre las consecuencias de deslizamiento hacia la alcoholemia de este hábito, renunciamos a expresarnos ahora).

La observación de comportamientos -algunos, difundidos en imágenes o reconocimientos explícitos- indica que no faltan quienes, antes de empezar un trabajo, entrar en una reunión o iniciar un encuentro deportivo, acarician un amuleto, repiten una serie de movimientos que "les dan suerte" o...miran al cielo o hacen una apurada señal de la cruz, invocando la ayuda de espíritus superiores.

No tenemos criterio firme. Puede que todo sirva para algo, puede que no. Dependerá de lo que cada uno crea, pues el factor placebo juega un papel subjetivo. En realidad, seriamente, pensamos que no sirve para mucho. La actitud más positiva del mundo puede venirse abajo en un segundo ante una mala noticia; el ánimo más encoraginado se desmoronaría al saber que ha muerto una persona querida o que somos portadores de un cáncer mortal.

Los responsables de grupos -en la empresa como en la política- tienden a animar a sus empleados con arengas en las que se preconiza la importancia de las actitudes positivas, la importancia de creerse que se van a conseguir los propósitos, como base para acabar lográndolos.

Por supuesto, pocas veces se consigue lo que no se desea. Pero es muy superior el número de los que no consiguen lo que desean, por más fervor que pongan en su anhelo (bastará echar una mirada a las colas para comprar lotería o echar la quiniela).

Seamos, pues, sinceros. La actitud es un accidente de la materia. Sus réditos dependen, fundamentalmente, de la casualidad, salvo que pongamos de nuestra parte lo que depende de nosotros: trabajo, conocimiento y, por supuesto, no perderle la cara a las dificultades -en especial, las que nos crean esas armas de torpe catadura que son la envidia, el rencor, la maledicencia, la ignorancia o la desidia-.

Sobre estrategias económicas y el sexo del feto

Habrá que empezar por explicar la segunda parte del título: la referencia a los ginecólogos que, para no equivocarse en la predicción, anuncian a los futuros padres un sexo -que no género- para el hijo que van de tener, y escriben en la ficha del consultorio la opción alternativa.

Así, si, producido el nacimiento, resultó varón lo que se predijo hembra, podrán echar mano de la tarjeta y explicar a los reclamantes que oyeron mal, porque en ella quedó escrito lo que convenía.

En las predicciones económicas y, además, con la seria justificación de que adivinar el futuro en este campo es mucho más difícil, nos hemos acostumbrado a leer opiniones contradictorias de los especialistas, y a hacerles el mismo caso de quien oye llover.

Con esto de la crisis global, se han desarrollado dos teorías que no pegan ni con la cola de la mejor voluntad.

Los asesores del presidente de Estados Unidos le han convencido de que para salir del atolladero económico, lo mejor es promover el gasto, animar el consumo, especialmente, el privado y reducir impuestos.

Los pepitogrillo de los países que cuentan algo en la Unión Europea han apostado por reducir la inversión pública, recortar presupuestos y aumentar la presión fiscal.

Visto a vuelo de pájaro, la interpretación más elemental de cada criterio, nos llevaría a detectar que los norteamericanos confían en la iniciativa privada y en que, si hay demanda, el mercado reajustará la estructura de la producción, tapando las grietas. No en vano son la economía más potente del mundo y se ven capacitados para actuar como corresponde al señor feudal de este castillo.

Por su lado, los europeos de Alemania y Francia, lastrados por el peso de Estados más burocratizados, y en los que lo público tiene mayor entidad para sus en las economías, actúan de forma parecida a como lo haría un ama de casa sensata: dejando de ir a restaurantes y al cine, comprando ahora solo lo imprescindible, remendando los trajes de los niños, mandando a arreglar los zapatos viejos y, para traer algo más al coleto familiar, dar clases al niño de los vecinos o hacer horas extras planchando para otros o limpiando la escalera de la comunidad.

Esto, para los casos más claros en los que el sexo de la criatura se distingue muy bien en las ecografías. Para los Estados intermedios, como España, los gurús económicos nos tememos que hayan aconsejado una cosa y apuntado otra distinta en sus libretas.

Sobre la naturaleza del sentimiento trágico de la insoportable levedad del ser

Es un título largo para un ambicioso pájaro intelectual de cortas alas formales que ha ocupado y preocupado a filósofos, aficionados, hombres de ciencia y, por supuesto, patanes y charlatanes. Cada uno resuelve la cuestión como puede (nunca como quisiera).

Nos referimos a la inmortalidad, cuestión que, dada la evidencia constatable sin fisuras de que el cuerpo se descompone y desfigura, hasta prácticamente desaparecer, se ha concretado en la investigación sobre las posibilidades de supervivencia del alma, del espíritu, de lo metafísico, más allá de la muerte de lo corpóreo.

Ni siquiera estamos de acuerdo en lo que se debería definir como alma y, por ello, no faltan quienes niegan su existencia independiente, relacionándola con los efectos de reacciones físico-químicas que nos obligan a querer ser.

De entre los muchos que han dedicado tiempo a pensar sobre la naturaleza de esa intuición, queremos destacar en este Comentario a tres intelectuales de formación muy distinta, pero disfrutando de escepticismos parecidos: Tito Lucrecio Caro (De rerum natura, De la naturaleza de las cosas); Miguel de Unamuno (Del sentimiento trágico de la vida) y Milan Kundera (La insoportable levedad del ser).

El poeta latino, en la traducción del abate Marchena, defiende la inmortalidad del cuerpo, en tanto que materia, frente al alma, perecedera, aunque "tiene su germen propio, que se desenvuelve/y juntamente con el cuerpo crece".

Consecuente con las raíces epicúreas de su pensamiento, da máxima importancia a la moral personal y, ayuno de toda racionalidad científica -incluso respecto al nivel que se encontraba en su época, a principios de la era cristiana-, Tito Lucrecio Caro nos iguala a todos en la variable tiempo:  "...y aquel que acaba de cubrir la tierra/no estará muerto ya por menos tiempo/que el otro que murió mil años antes".

Kundera, como existencialista, se ha mantenido (y mantiene) filosóficamente preocupado por la inutilidad de la vida personal frente al espíritu colectivo, alimentada por la tensión emocional que nos lleva a remover el pasado para tratar de conseguir dotarla de algún sentido. "La mierda es un problema teológico más complejo que el mal. Dios les dio a los hombres la libertad y por eso podemos suponer que al fin y al cabo no es responsable de los crímenes humanos. Pero el único responsable de la mierda es aquel que creó al hombre."

Unamuno intentó poner el dedo en esa llaga de esa herida de una forma similar. "Quien lea con atención y sin anteojeras la Crítica de la razón práctica, verá que, en rigor, se deduce en ella la existencia de Dios de la inmortalidad del alma, y no ésta de aquella. El imperativo categórico nos lleva a un postulado moral que exige a su vez, en el orden teológico, o más bien escatológico, la inmortalidad del alma, y para sustentar esta inmortalidad aparece Dios. Todo lo demás es escamoteo de profesional de la filosofía."

Leyendo lo que otros, más capaces, han escrito, no resulta difícil identificarse con los que emplean la sinceridad y no el ropaje de la fantasía o la petulancia para trasladarnos lo poco que sabemos, sobre todo, de lo que más necesitamos conocer.

Sobre la contaminación social

El término "contaminación social" es empleado por la Asociación Mesa de la Ría de Huelva en un folleto que es, a la vez, denuncia y presentación de actuaciones, en contra de los intereses que, en su explicada opinión, se mueven en torno a las actividades industriales de la ensenada del Tito y del Odiel, y que han provocado el profundo deterioro de ese paisaje y graves enfermedades a parte del paisanaje.

El subtítulo del cuadernillo es, por sí mismo, una invitación a la reflexión: "Quienes nos representan, en realidad, nos reemplazan".

Lejos de ser una obviedad, o reflejar una consecuencia de la representación misma, la frase suscita perfectamente la idea de que el representado es desplazado -permanentemente, es decir, su opinión deja ya de contar- por el representante, que se arroga la facultad de suplantación de la personalidad del que ha delegado en él, porque confió en que defendería sus intereses.

Esa usurpación viciosa deja inerme al representado, que se ve desprovisto del cauce legal para expresar su criterio desde entonces.

La zona de la ría de Huelva es uno de los parajes españoles que más han sufrido por la contaminación industrial. Impulsada como Polo de Desarrollo en el año 1964, se instalaron en ella industrias químicas que, al abrigo de la permisiva legislación de entonces, produjeron, junto con el deseado empleo, la destrucción del entorno.

En la actualidad subsisten 5 fábricas en el área, pertenecientes a Endesa, Atlantic Copper, Nilefos (por compra a Rhodia), Foret y Fertiberia.

Aunque el problema de los fosfoyesos (1) ha alcanzado la mayor difusión, el vertido de 130 t de Cesio-137, radioactivo, procedente de la factoría de Acerinox (Cádiz), en las balsas de ese derivado, propiedad de Fertiberia, también fue recogido en la prensa en 1998 y, recientemente, (2009), volvió a adquirir protagonismo por la sentencia del TS que declaró ilegal la gestión del residuo realizada por el CSNE.

La historia de permisividades, desencuentros, traiciones y voluntad de forzar la recuperación de la ría, es contada en el folleto al que hacemos referencia, y que se puede recoger en la exhibición relativa al Principio Potosí que se realiza en el Museo Reina Sofía. (2)

La Mesa de la Ría, al ilustrar la "contaminación social" de la ría de Huelva, expone orgullosamente que es,"con el paso del tiempo", en la actualidad, "una asociación ciudadana, libre de formaciones políticas e independiente económicamente." La historia de las dilaciones y engaños de los políticos de todos los signos es glosada, también, en el denso documento.

Un ejemplo brillante, por tanto, de recuperación por las bravas, por la vía de los hechos, de la representación otorgada por los que se encontraron mal representados.


(1) Los fosfoyesos se producen como residuo del tratamiento con ácido sulfúrico de los fosfatos (que proceden, en este caso, de Marruecos, Togo y Senegal). Los residuos se apilan por Fertiberia en 1.200 Ha de la zona, en balsas que albergan unos 120 millones de toneladas. El último día de 1998, como consecuencia de un temporal, uno de los muros de contenció rompió, vertiéndose las aguas ácidas a la ría.

(2) La exhibición de ideas desde lo retro-kitsch a la denuncia social en torno al concepto sui géneris Principio de Potosí tiene poco que ver con lo que se espera de un Museo de Arte Contemporáneo. Pero esa es otra historia.

 

Sobre decorados, Vogue, Obama, simbologías y frivolidades

I

El presidente norteamericano Obama ha aprovechado sus vacaciones de agosto para ordenar cambiar el decorado del despacho oval, en la Casa Blanca. No ha mandado tirar todos los muebles a la basura (salvo una mesita), sino que los ha conservado. El cambio se concreta en el papel pintado, la alfombra y el tapizado de los sillones.

Es imposible no caer en la tentación de ver un símbolo en esta acción. El superpresidente no ha querido realizar una purga drástica: interpretando que el mobiliario de ese despacho está asociado por el pueblo norteamericano -y, de paso, por una importante porción del ajeno- a la Historia sagrada de la nación más afortunada de la Humanidad, ha preferido limitarse a un cambio "light".

El mensaje es, por tanto: "seguiré fiel a lo sustancial, pero cambiaré algunas formas; además, mis actuaciones no serán improvisadas, sino que me atendré a máximas de valor universal" (Obama ordenó grabar frases emblemáticas en la tarima).

II

A miles de kilómetros de distancia intelectual, una publicación de postín, Vogue España, en su número 270 (septiembre 2010) de un paso sustancial hacia la plena frivolidad. Sus 330 páginas son una exaltación del desnudo del cuerpo femenino, de la belleza como arma segura para el triunfo, una invitación a la obsesión convulsiva de la compra de joyas, vestidos caros, maquillajes de efecto (muchas fotos muestran a mujeres semidesnudas cargadas con bolsas de tiendas).

Las entrevistadas exponen los simples argumentos que las condujeron al éxito social, entre los que destaca -como pretenden demostrarlo las imágenes que acompañan al escaso texto- a una controlada impudicia.

Vogue es, por su difusión y calidad, una revista política, influye socialmente. Hace unos años, las ministras españolas posaron para ella, vestidas de pasarela, sobre un sofá cubierto con pieles de felinos. Se estimó, por algunos, que se trató de un error grave de aquellas señoras que tenían ante sí cometidos muy serios para un país al que, sin ser un visionario, se le adivinaban varios problemas estructurales.

Hoy, pasado el tiempo, entendemos mejor que para las de las posaderas pudo haber sido un error, pero para Vogue, no. Y para todos, fue la oportunidad de una constatación, un síntoma.

La frivolidad gana por mayoría. En las altas esferas, se trata de cambiar los decorados; y en las más bajas, apurar el empleo del maquillaje, enseñar algo más de pierna y teta. En todos los casos, una añagaza para que no se note tanto el hueco de los cerebros, la ausencia de soluciones o la falta de voluntad para llevarlas a cabo. 

En España, la cuestión está tan clara que ya resplandece. De ahí la pugna por la apariencia personal de ministras y alternativas, las batallas por lograr mayor encanto y poder de seducción que de ellas -también, en su caso, de ellos- nos ofrecen los media, los caros trajecitos a la moda, sus cuidados maquillajes, los cambiantes cortes de pelo de alto salón, los liftings, implantes y botox.

Sobre las primarias en el PSOE de Madrid: Mucha Esperanza

La proximidad de las elecciones municipales en España está provocando el lógico revuelo, que en Madrid ha tomado un tinte especial que, a pesar de la independencia ideológica -y, especialmente, política- que venimos dando a este Cuaderno, invita a hacer unos comentarios generales.

El PSOE ha tenido siempre muy difícil la recuperación de la plaza de Madrid, en la que, tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, cuenta con la oposición de dos magníficos candidatos por parte del partido de la oposición, el PP.

Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón ofrecen, a lo largo de muchos años de andadura política, el perfil de gestor estratégicamente inteligente, popular y hasta populachero, a quienes no cabe imputar errores graves, sino hacerles responsables de una trayectoria con mucha visibilidad, con actuaciones beneficiosas para la población.

Es cierto que las actuaciones de ambos son también merecedoras de críticas, incluso de gran calado. Pero, si se analizan desde la perspectiva neutral, tratando de sacar consecuencias de lo que han hecho y cómo lo han vendido, aparecen como candidatos muy serios para continuar en el cometido público en el que ya llevan varias legislaturas.

El PSOE tiene, como partido, un gravísimo problema de credibilidad y de competencia ante la crisis. Las encuestas, con todas las reservas que quieran dárseles, demuestran que no es, ni de lejos, el partido preferido por la mayoría de los votantes.

En este contexto, nos parece un error el plantear unas primarias internas, entre dos candidatos, por lo demás, de perfil bajo.

Ni Tomás Gómez ha sabido aprovechar su posición como Secretario regional y líder de la oposición en el Ayuntamiento madrileño, pues, a salvo de melifluas apariciones sin carácter, se desconocen sus propuestas para la ciudad; ni Trinidad Jiménez, cabeza demasiado visible de un Ministerio sin éxitos aparentes (más bien, al contrario), y, lo que es peor, con una abrumadora derrota a sus espaldas como candidata de circunstancias en unas elecciones municipales anteriores, ofrecen garantía de presentar réplica sólida a su opositora, la actual alcaldesa Esperanza Aguirre.

Así que, gane quien gane en las primarias en la sede sociata, ni se robustecerá la opción ni se conseguirá -al revés- aglutinar al partido socialista ni, aún menos, ilusionar a los votantes que podrían desear un cambio, para probar un nuevo ritmo de la política municipal madrileña bajo una alcaldía fuerte, competente e imaginativa.

No hay esperanza, en fin, para el socialismo madrileño. Hay, por el contrario, Esperanza para más rato. Lo que, si gana el PP las elecciones generales, como parece, tampoco es malo.

Esto escrito, nos sumamos a una idea que empieza a tomar cuerpo en el electorado expectante: aquel partido de los mayoritarios que consiga liberarse de su líder actual, ganará abrumadoramente las elecciones generales. El país necesita recuperar el optimismo, convencerse de que la política es, también, lugar para los competentes, no solo para los fieles al aparato de los partidos. La sociedad civil quiere, de una vez, recuperar protagonismo.

Tiempo al tiempo.

Sobre la identidad propia y la responsabilidad social corporativa

Quienes tengan relación desde antiguo con empleados de empresas que se hayan convertido, por aquello de las compras y fusiones, en parte de grandes grupos, se habrán dado cuenta de una cuestión peculiar: la ausencia o grave disminución del viejo "espíritu de empresa", aquella fuerza interna que daba cohesión al grupo y permitía su identificación orgullosa.

Si han subsistido a los cambios y no se han visto víctimas de despidos -voluntarios o forzosos- y prejubilaciones, aquellos antes animosos trabajadores o directivos, hoy languidecen en las empresas a las que siguen perteneciendo, despachándose con frases escuetas, cuando se les pregunta qué tal, del tipo: "aquello ya no es lo que era" o "no sabemos cómo se deciden las cosas" e incluso "nadie sabe aquí cómo ganamos ahora el dinero".

Las decisiones se toman en lugares alejados, opacos, misteriosos para la mayor parte de la organización, incluso para sus directivos locales.

Existe, por el contrario, obsesión por difundir el oscuro paradigma de la "responsabilidad social corporativa". El despliegue mediático puede llegar a parecer abrumador. Magníficos paisajes idílicos de mares y montañas, gentes de todos los colores y hábitos - sonriendo felices-, animales y plantas, se unen a mensajes en los que no se sabe bien cuál es el producto que se vende, aplastado ante la profusión de imágenes ambientales.

Da igual que el grupo se ocupe de la energía, la construcción, la venta de ropa, los seguros, la producción de acero o la fabricación de mantequilla. La RSC (responsabilidad social corporativa), un misterio que, por lo que se nos dice, supone respeto máximo al ambiente y protección para las futuras generaciones, toma el centro del escenario.

Solo que, en las galerías de esas empresas tan multinacionales, que dirigen sus objetivos principales aparentemente hacia el exterior y su obsesivo cuidado (es la sostenibilidad, estúpidos), se mueven seres malinformados de para qué sirve lo que hacen, temerosos de perder sus empleos, dirigidos por jefecillos que tampoco saben bien porqué mandan hacer las cosas, porque las grandes directrices les vienen por correo electrónico, en inglés, y son emitidas por propietarios de los que solo conocen el nombre de pila y que se están haciendo cada vez más poderoso y ricos.

 

Sobre lo que nos importan los afganos

En un reportaje magnífico, "Españoles en la ratonera", Cuatro nos desveló el 29 de agosto de 2010, algunos aspectos esenciales para comprender algo más del conflicto afgano. El mérito es de un equipo de valientes informadores capitaneados por David Beriain y Sergio Caroen (cámara).

La impresión que recibió el espectador de imágenes y comentarios, construída de forma directa, es que los destacados españoles no están identificados con el espíritu norteamericano de la misión (aquellos creen que la misión es de paz; éstos, no tienen dudas de que se trata de una guerra) y, la más grave, es que lo que se está realizando en Afganistán por las fuerzas aliadas no ha conducido a resultado positivo apreciable.

El pueblo afgano está desorientado, sigue sumergido en una profunda pobreza sin vías de solución  y los talibanes han aumentado su capacidad de captación de seguidores, y tienen armas, convicción y potenciales suicidas para provocar el temor de la población y, tan pronto como se vayan los norteamericanos, hacerse nuevamente con el control del país.

Se plantean, desde luego, muchas preguntas sin fácil respuesta. Cinco de las más acuciantes podrían ser:

a) Identificar qué paises están vendiendo armas a los talibanes, que obtienen, según se nos dice, los medios económicos de la venta de opio, y actuar también contra aquéllos.

b) Detectar, sin eufemismos ni condescendientes sofismas o pensamientos pre dirigidos, qué sustenta una ideología fanática, medieval, que no se sustenta en lo religioso sino en turbios intereses económicos y machistas, que lleva a convencer a algunos débiles simpatizantes ideonarcotizados a despreciar su vida para inmolarse en un atentado suicida contra "tropas invasoras".

Unas tropas armadas hasta los dientes que, como se repite, desde la posición política al uso en España e Italia (al menos) tienen una vocación humanitaria y "solo pretenden ayudar a la reconstrucción del país y a la mejora de su formación e infraestructuras"

c) Dilucidar sin tapujos qué puede esperarse de los políticos locales "afines a Norteamérica y a los principios occidentales", cuál es la fuerza e independencia de la policía afgana, cuáles son las razones, incluída la necesidad de subsistencia y el impulso justo de lograr su independencia, de una población constantemente amedrentada, fundamentalmente analfabeta, estructuralmente machista, sin perspectivas económicas.

d) En fin, confesar sinceramente de qué manera se están evitando que se elijan "nuevos objetivos terroristas" de los cruzados de AlQaeda, y cómo podemos evitar, sin trampas ni eufemismos, que la sensación de inseguridad, de improvisación, de encontrarnos en un callejón más sin salida, vaya cobrando fuerza entre todos los que queremos vivir en paz con todos los pueblos de la Tierra, sin imponerles nuestro criterio, pero ilustrándole sobre nuestras razones.

Sobre el arte comestible de Antoni Miralda

Sobre el arte comestible de Antoni Miralda

Ese espacio magnífico para exposiciones de grandes piezas que es la Casa de Velázquez, en el Parque del Retiro de Madrid, ha reabierto sus puertas, luego de una remodelación estupenda, con una selección de obras de un artista plástico complejo, imaginativo, mordaz, inimitable: Antoni Miralda.

Las obras de Miralda no están destinadas a los críticos de arte, sino al gran público, es decir, a los que no entienden ni quieren entender de arte, pero sí saben captar un mensaje cuando se les presenta arropado con la técnica de comunicación adecuada.

Y Miralda sabe comunicar, vaya si lo sabe. Desde una experiencia personal que conjuga el rechazo hacia lo que carece de sentido, aunque nos lo hayan presentado como coherente una y mil veces, su exposición en la Casa de Velázquez es una demostración de la capacidad de un buen escenógrafo para contar una historia, o varias, sin necesidad de personajes.

Porque los personajes son el mismo público, de todas las edades, con cualquier formación, que, ya desde los primeros contactos con la obra, se convierte en cómplice de lo presentado. Algo muy bien captado y expresado por algunos de los comentarios que ha suscitado la exposición.

Se trata de un arte comestible en el más amplio sentido de la expresión. Un éxito del Museo Reina Sofía que, por otra parte, regala entradas gratuitas para el Museo a quienes se acerquen, por curiosidad o por devoción, a uno de los lugares más adecuados de Madrid para presentar un hápening inteligente y disfrutar, de otra manera, de una mañana de domingo, acompañando el lúcido pensamiento de uno de nuestros más provocadores esconógrafo-escultores vivos. (Antoni Miralda, Tarrasa, 1942)

Sobre el Gran Hermano minero de Chile

Desde el 5 de agosto de 2010, 33 mineros permanecen atrapados en una mina de cobre y oro situada en Atacama, al norte de Chile. Desde el 22 de agosto se sabe que están vivos, porque se pudieron recoger algunas de las señales que estaban emitiendo.

Desde el día 24, utilizando una sonda de 16 cm de diámetro que se hizo llegar hasta ellos, se les ha podido suministrar aire fresco, agua, alimentos y recibir de ellos información visual, acústica, escrita.

Su localización y contacto no supuso su rescate, porque para ello es necesario disponer de un agujero con, al menos, 65 cm de diámetro -superior al ancho medio de un hombro adulto- y arbitrar el procedimiento de izado, uno a uno, de los enclaustrados. Instalado con urgencia, una máquina perforadora -la Strata 950, prestada por la empresa Codelco-, se encargará de taladrar la roca los 700 m que separan de los mineros, a un ritmo probable de 10-12 m por día.

Serán, pues, precisos, todavía más de dos meses, quizá incluso dos meses y medio, para llevar a la superficie a los mineros atrapados.

Los especialistas en supervivencia y los aficionados a la especulación han emitido opiniones y sugerencias respecto a los riesgos, y las dificultades de soportar un encierro prolongado a las condiciones en que se encuentran estos hombres: probablemente, a 35ºC y con 98% de humedad.

Muy duras, pero no letales, si se proporciona al cuerpo 4 litros diarios de líquido, alimento, ejercicio metódico y, sobre todo, la fuerza del compañerismo, el afecto de los que están fuera, la seguridad de que todo saldrá bien, de que la aventura culminará con éxito.

Tenemos un Gran Hermano minero en Chile. En doble sentido. El de la solidaridad, desde luego, por afinidades profesionales y proximidad con ese pueblo. Y, por analogía con otros espectáculos televisivos, la opción de contemplar cómo un grupo de hombres, con edades, caractereres, peculiaridades diferentes, resisten una dura prueba.

El espectáculo mediático ha empezado.Glückauf, mineros. Suerte, porque la necesitáis para salir vivos y enteros de allí, pero contáis con el apoyo de los avances de la técnica minera, de la medicina y la sicología. Hasta se ha llamado a especialistas de la Nasa.

Aunque, sobre todo, necesitáis suerte porque han empezado a despedazar vuestras vidas los espíritus ávidos del folletón, y en eso, la técnicaya no puede ayudaros. Ahí, estáis solos; cada uno de vosotros, solo.

 

Sobre los riesgos de las misiones

La muerte de tres españoles en Afganistán (dos militares de la Benemérita y un intérprete civil), como resultado de un atentado protagonizado por un chófer afgano al servicio del destacamento, es un resultado inesperado, lamentable, injusto, del trabajo que el Ejército está realizando allí, calificado de Misión Humanitaria.

Como España es un país con política exterior pacífica, la inmensa mayoría de las tareas que se le encomiendan a su fuerzas armadas tienen objetivos que se han de enmarcar dentro de las preocupaciones de la sociedad civil, es decir, humanitarias.

Con ello podría estar significándose que la guerra, -bien para prepararla, evitarla o ejecutarla-, fin único para el que se han creado y mantienen teóricamente los Ejércitos, ha dejado de ser el eje constitutivo de su esencia.

El trabajo de nuestros militares en el exterior, aparece teñido de componentes místicos, casi religiosos, con los que el resto de la población, y a lo mejor, ellos mismos, pueden caer en el error de pensar que su misión es la de enseñar la verdad de la fe, y propagar la buena nueva de que todo el mundo es bueno y de que tenemos que amarnos los unos a los otros como nos amamos los demócratas occidentales.

Los talibanes de Afganistán están demostrando cuando tienen ocasión que quieren recuperar el poder del que han sido desposeídos por Estados Unidos y una coalición de países secundarios, después de haber sido ayudados a instalarse en él.

La estancia humanitaria de nuestras tropas en Afganistán tiene, al contrario que cualquier misión militar o religiosa, fecha de salida. Es evidente que no se han satisfecho los objetivos que se habían propuesto. Por su naturaleza, equivale a un encargo, un contrato y ha convertido a nuestros militares en mercenarios.

(seguirá)

Sobre las vacaciones en agosto

Un año más, los españoles -y casi todos los europeos- se encontraron simultáneamente de vacaciones en agosto. El "cerrado por vacaciones" volvió a condecorar la mayor parte de los escaparates comerciales (excepto, claro está, los de los "lugares de veraneo") y las justificaciones del tipo "No se lo podremos entregar/reparar/fabricar/ofertar hasta septiembre" jalonaron las últimas semanas de julio.

Este comportamiento colectivo, que tiene sus orígenes en el natural gregario de nuestra especie, carece de la menor justificación práctica y tiene muy fácil arreglo. En Alemania, por ejemplo, lo han solucionado desde hace años. Los Shulferienkalender son públicos con total antelación, distintos por BünderLand, y así se puede programar las vacaciones evitando aglomeraciones y la paralización del país, además de poder disfrutar mejor de los lugares apetecidos, sin problemas de sobreexplotación.

La Comisión Europea, por lo que se nos cuenta, está estudiando, por fin, la racionalización de los períodos vacacionales en la UE. Ojalá que se llegue a un acuerdo y, más que pensar en uniformizar los resultados se trate de definir criterios homogéneos de flexibilidad.

El eje central de la justificación oficial para que las vacaciones generales se tomen en agosto proviene del cierre de las escuelas y colegios en verano. Los docentes aprovechan así el fin del período lectivo para preparar las clases, dar conferencias y asistir a congresos y perfeccionar su formación y la actividad académica con los alumnos se paraliza.

Pero esto tiene consecuencias para toda la cadena productiva. Los estudiantes se encuentran simultáneamente con un período de total asueto desde finales de junio hasta mediados de septiembre y fuerzan a sus papás, a las empresas y organismos en los que trabajan y, por ende, al resto de la sociedad a encajar sus vacaciones en esos meses.

Sin sentido. Así se consigue que los sitios vacacionales estén abarrotados, los servicios y el disfrute sean peores, los precios más caros y, por añadidura, la demanda se concentre en la costa, donde las temperaturas son más agradables y la oferta natural más limitada.

Se pierde así la ocasión de promocionar bellísimos lugares en el interior, de mejorar la formación cultural de la familia, de conocer con más profundidad el país. Muchos emplazamientos permanecerán ocultos para la mayoría hasta que se alcanza la edad dorada. Los viejecitos, y otros escasos bienaventurados, serán quienes se benefician por encontrar casi vacíos tanto las playas atestadas en el verano como esos parajes idílicos que nadie ha puesto en valor.

Por el contrario, se habrá creado un pico estacional que obligó a contratar personal en verano, cerrándose muchos establecimientos el resto del año y cesando en su oferta de empleo.

Ni las empresas, ni la judicatura, ni cualquier occupación o tarea que se nos ocurra nombrar tiene beneficio alguno porque toda la plantilla de la empresa o de la entidad pública o privada se encuentre de pronto de vacaciones. La recuperación del ritmo perdido, además, cuenta en contra; se perderán varios días, incluso semanas, y, en bastantes casos, habrá que resolver de forma acelerada y, por tanto, peor, el trabajo pendiente acumulado.

Sobre ayuda al desarrollo, cooperantes y pago de rescates

Los dos cooperantes españoles que llevaban nueve meses prisioneros de un grupo de terroristas han sido liberados. Se llaman Albert Villalta y Roque Pascual y habían aprovechado sus vacaciones para llevar, como lo habían hecho hecho otras veces, junto con otros compañeros, ayuda humanitaria a las poblaciones paupérrimas de Mali, Senegal, Mauritania, Níger y Burkina-Fasso.

Tuvieron mejor suerte que el cooperante galo Michel Germaneau, que fue asesinado por sus raptores. El secuestrado, también estaba en poder de otra facción de AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico), en algún lugar del desierto del Sahel, esa franja semiárida que es frontera natural de la miseria africana.

Un portavoz del grupo de delincuentes aprovecha la ocasión para hacer apostolado de su desfachatez, después de explicar que el Gobierno español ha accedido a gran parte de sus peticiones (la liberación del único condenado por el secuestro, Saharaui y la entrega de un rescate de 10 millones de euros):

"Y es una lección dirigida a los servicios secretos franceses para que lo tengan presente en el futuro. Tuvieron posibilidad de actuar con cabeza y responsabilidad con los muyahidines; también tuvieron la posibilidad de haber evitado la locura y el enfado que llevó a la muerte de sus propios ciudadanos" (traducción de un comunicado de un tal  Salah Abu Mohamed, su portavoz, en versión publicada por la prensa española).

Al mismo tiempo, el Gobierno español se congratula, como hacemos todos, de la liberación de ambos rehenes (antes, de la de Alicia Gámez), y agradece la cooperación, de cuyo alcance real nos preguntamos casi todos, de "los gobiernos de la zona".

A medida que se van conociendo detalles de cómo se realizó la negociación de rescate y quienes fueron sus intermediarios y, sobre todo, sus razones, es imprescindible ocupar el tiempo de razón replanteándose la entrega de ayudas a países que no disponen de policía ni medios para garantizar la seguridad de quienes acuden a entregarles ayudas, pero sí tienen la capacidad, al parecer, para movilizar eficazmente sus teclas para colaborar a que un grupo de asesinos con móvil ideológico abominable cobre por la liberación de sus secuestrados.

Si es verdad que se les entregaron diez millones (o lo que fuera) y que el delincuente Saharui (de nombre verdadero Omar Uld-Sid Ahmed-Ham) tuvo que ser puesto en libertad como contraprestación, que se deduzca el importe de la ayuda al desarrollo -¿4.300 millones de euros al año?-, y que alguien nos explique con claridad en qué consiste su idea de estado de derecho, que tanta fuerza posee para contaminar la nuestra.

(Según informaciones de prensa, y en el marco de la ayuda al desarrollo con Mauritania, España se comprometió en 2007 a una aportación global de 20 millones de euros anuales, con motivo de VI Comisión Mixta Hispano-Mauritana de Cooperación Científica y Técnica, Cultural y Educativa, para el periodo 2008-2010, además de haber condonado la deuda de 20 millones de euros que mantenía el país, resultado de los programas FAD).

Sobre Woody, Bruni y otros chicos del folletón

Luis Fernández-Vega, exitoso empresario de la oftalmología, asturiano de convicciones y afectos, pariente por línea directa y colateral de una buena parte de los principales artífices de la actual situación regional (para bien como para mal), cumplió su ciclo vital el 23 de agosto de 2010.

Su multitudinario funeral, oficiado en la Catedral Basílica por el mismísimo Arzobispo de Oviedo, restó público al paseo de Woody Allen por el campo de San Francisco, en la misma ciudad. Como muchos conocen, Allen es el titular corpóreo de la figura de aleación que está en un muy concurrido paseo de la capital asturiana, y a la que le birlan las gafas sistemáticamente.

Woody Allen duda si elegir Avilés -o cualquier otro sitio de las Asturies- como lugar de residencia permanente, pues le está empezando a molestar la falta de atención que recibe en Manhattan, en donde vive provisionalmente desde que empezó a contarnos en películas de éxito su esquizofrenia personal.

A Allen le habrán pagado algo, además del viaje propio y el de sus actuales acompañantes, por poner el careto a la nueva campaña anodina de Lo dice todo el mundo (aunque él sea uno de los dicentes), mucho menos mordiente que la de Paraíso Natural.

Como el tiempo de un creativo es oro, el director-actor ha aprovechado la vuelta desde París a Manhattan vía Ranón para hacer la presentación de un nuevo especimen de su prodigiosa senilidad, amén de su reciente afición a introducir papelitos anodinos para que desluzcan nuestros mejores actores, llámense Penélope Cruz, Bardem o Banderas.

También nos dijo que ha terminado otra peli en la que la bellísima cantante semiporno Carla Bruni encarna seguramente el papel de esposa de un presidente de un país de gentes de gran nariz (perdón por el pareado). Todo lo cual ha atraído algunos curiosos al Centro Niemeyer que el PSOE regional está peinando en estos días, como contrapunto al Centro Calatrava del PP en Oviedo y al Centro Universidad Laboral de José Luis Moreno-Paz Felgueroso-Tini Areces y a la Factoría Cultural de Pedro de Silva-Juan Cueto et alter.

Desafortunadamente, la futura prestigiosa referencia cultural estaba todavía cerrada por obras, y le deseamos fervientemente que no sea torpedeada nonnata por las lenguas viperinas que florecen en el Principado.

En fin, la relación de asistentes a las exequias del doctor Fernández-Vega constituyó, en sí misma, un nomenclátor casi completo de las fuerzas -vivas, fallecientes, reales, potenciales, decadentes- de la región asturiana. Lástima no tener espacio en este Comentario para glosar tal muestra de gozoso bienestar urbano, ejemplo de convivencia, cooperación por la superación de la crisis, unidad regional ante el futuro.