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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre las renovables, el tren de la economía y las estaciones del via crucis

Sobre las renovables, el tren de la economía y las estaciones del via crucis

Estar a favor de las energías renovables, del desarrollo sostenible y de un nuevo paradigma para nuestra economía son dogmas de una religión emergente que tiene sacerdotes y profetas de voz tronante y que, como corresponde a una doctrina destinada a captar muchos adeptos de las más diversas procedencias, reune elementos de la física y de la metafísica.

Sus sumos sacerdotes, crecientemente animados por el éxito de sus proclamas, recurren a la patafísica con excelente familiaridad y, manejando con destreza la previsión del más allá aunque sea a costa de arrollar con lo que tenemos delante de las narices, mezclan proyecciones y tendencias, fórmulas con elucubraciones, datos con sofismas, intuiciones con probabilidades, y en un maremagnum de futuros prometedores y castigos del infierno, consiguen, en suma, poner en pie un espectáculo trágico-cómico en el que pretenden que todos seamos los comparsas y ellos los guías que nos saquen del atolladero.

Porque en un atolladero, sí que estamos. No hay trabajo, no hay creación de actividad, no hay ilusión, no hay dinero. Y, la verdad es que, hasta ahora, lo hemos pasado estupendamente. Parecía que habíamos conseguido el objetivo: Que inventen y trabajen otros; porque, convencidos de que lo nuestro era el consumo; nos hicimos expertos en consumo.

En el campo de las energías renovables, de pronto, se nos ha caído una venda que nos impedía ver nuestra aparente situación privilegiada: tenemos sol y por las crestas del norte, algo de viento. ¿Por qué preocuparse del precio del carbón, para qué seguir corriendo el riesgo de quedarnos sin gas natural, quién dijo que las centrales nucleares no podían explotar y los residuos no eran peligrosos? ¡Energías renovables, al salón! ¡Cueste lo que cueste, vamos a convertirnos en los campeones de esa forma verde, natural, de producción de energía!

Así, el tremendo despilfarro para España que ha supuesto la falta de un programa energético coherente, y en el que, asustados los Gobiernos de turno por la repetida coletilla de que éramos una isla energética, se han ido acumulando dependencias de fuentes importadas (petróleo, gas natural, carbón, etc.) y aplazando decisiones sustanciales ante la debilidad para enfrentarse a los problemas (parón nuclear, tratamiento de los residuos radioactivos, retraso en la implantación de centrales combinadas, exceso de instalaciones de desgasificación, etc.), ha tenido en los últimos años, dos descendencias deformes: los aerogeneradores y las placas solares.

Esos hijos de la improvisación han sido muy bien alimentadas por especialistas en pescar en río revuelto. Así se ha formado una cofradía de santones, gurús, devotos, arrepentidos, visionarios, junto con una mayoría de gentes bien intencionadas y otras que se adueñan de argumentos verdes para hacerlos suyos, entre las que no faltan, por supuesto, algunos técnicos y sindicalistas de prestigio (conseguido en otras lides, otras facultades, otros tiempos).

Domingo Jimenez Beltrán y Joaquín Nieto son los impulsores, junto con otros respetados paladines de un nuevo orden mundial, de la fundación a la que han puesto el sugerente nombre de Renovables. Defienden, en un artículo sin desperdicio -como corresponde a tan esforzados ambientalistas- publicado en EP el 26 de noviembre de 2010, a las energías de fuentes renovables y, de entre ellas, a la energía eólica, a las que atribuyen la capacidad de suministrar el 100% de las necesidades energéticas de este pequeño y capitidisminuido país llamado aún España.

Y terminan su estupendo alegato, pletórico de optimismo, en el que se defiende un panorama con verdes paisajes en el que se habrán creado millones de puestos de trabajo que servirán para cuidar los aerogeneradores y placas solares que se hayan dispuesto aquí y en todo el mundo, en donde, -posiblemente con guirnaldas de flores, sombreros de jipijapa y pantaloncitos blancos- nuestros nietos recojan nuestra cosecha de riqueza, autonomía y bienestar, con una pregunta abierta:

¿Por qué renunciar a un futuro tan prometedor?

La respuesta es un poco larga, pero comprensible:

No queremos renunciar a nada, y menos a la tajada buena del bizcocho, pero nos faltan argumentos para creernos que el futuro sea tan prometedor. Especialmente, para quienes, como sucede en este paísecito que lleva siglos sin levantar cabeza más que para pedir permiso para ir a los lavabos, además de no disponer de fuentes de energía barata, carecemos de los conocimientos para poder utilizarla, no solamente hoy, sino mañana -cuando los países más grandes se tomen en serio, si se lo toman, esto de las energías renovables- de forma competitiva internacionalmente.

Por eso, conscientes de nuestra limitación tecnológica y económica, en la que hemos visto cómo aumentaba la distancia entre los que más saben y los que nos complacemos en el consumo de lo que ellos producen, no nos creemos que el producir toda la energía que necesitamos con las llamadas fuentes renovables sea la solución. Más realistas y más modestos, apoyamos el mantenimiento de un mix energético en el que hemos invertido hasta ahora y en el que tenemos excedentes de capacidad de producción de energía primaria.

No nos creemos que las energías renovables no necesitan aún mucho desarrollo para ser competitivas y dudamos que estar entre los primeros en implementarlas masivamente sea juicioso. Ahora se está hablando de renovar los parques eólicos y los huertos solares que no están, ni de lejos, amortizados, porque se conocen nuevos avances tecnológicos. Tampoco hemos viso que los países más desarrollados, entre los que, desde luego, no nos encontramos en España, vean las renovables a corto plazo como su fuente única de energía primaria.

Tampoco creemos que los apoyos a las renovables sean inocentes. Están sirviendo para que algunos aprovechen la coyuntura para beneficiarse de las subvenciones y enriquecerse un poco, a costa de nuestras sensibilidades.

Ni siquiera -aunque nos gustaría soñar así- somos conocedores de que seamos líderes en España en su desarrollo. Las empresas norteamericanas y centroeuropeas son las que centralizan la búsqueda de eficiencia en una tecnología cuyo concepto es simple pero en el que los ajustes técnicos son esenciales para alcanzar los máximos rendimientos.

Tampoco son plenamente seguras, y, desde luego, son poco estéticas. Se están silenciando los accidentes provocados por generadores eólicos cuyas aspas se rompieron y aparecieron a varios kilómetros, al fallar los mecanismos disyuntores en momentos de viento huracanada, y tampoco se habla de incendios en paneles solares. Por ejemplo.

Tampoco nos fiamos de que quienes defienden una forma u otra de energía sean ecuánimes. No tenemos elementos para acusar a nadie, porque no nos dedicamos a hacer periodismo de investigación ni a levantar las faldas ni el velo de fundaciones e intereses particulares.

Pero nos sorprenden algunas defensas tan enardecidas de quienes no nos consta que tengan una cualificación técnica adecuada, como nos hemos quedado de piedra con apoyos sin fisuras de políticos que, luego, quedó al descubierto que tenían intereses en empresas de las tecnologías que apoyaban.

Y puesto que no existe un criterio unánime respecto a lo que hay que hacer, ni aquí ni en Alemania, ni en Estados Unidos, preferimos estar entre los que observan y no entre los que financian el caldo gordo de intereses desconocidos.

Porque ya tenemos bastante con tratar de solucionar los viacrucis abiertos.  No es la primera vez que unos animosos, enarbolando ahora las sacrosantas banderas del respeto a la naturaleza y creación de bienestar y puestos de trabajo, nos convencieron de que estábamos disfrutando de tierras donde los ríos eran de miel y las plantas producían hogazas y chorizos, ocultándonos que, en realidad, estábamos ya metidos hasta el cuello en el fango del fracaso.

Sobre los plazos de entrega para el vehículo eléctrico (y 2)

La tecnología base para el vehículo eléctrico está desarrollada, como hemos expresado en nuestro anterior Comentario, y viene siendo utilizada durante hace ya dos décadas.

La dificultad para su difusión masiva se concentra en tres escollos bien identificados, que se pueden relacionar con: a) su autonomía y potencia; b) su precio; c) el tipo y forma de recarga de las baterías.

En España se ha venido presentando el coche eléctrico como una de las soluciones compensatorias al exceso de potencia instalada para producción de energía primaria -principalmente de base eólica, que tiene preferencia para entrada en red y mayor capacidad de generación por la noche-, entendiéndose que la existencia de un Parque de vehiculos eléctricos importante, permitiría que sus baterías se recargaran fundamentalmente por la noche (horas valle de consumo actual), mientras los vehículos se encuentran en los garajes, y ahorrando de ese modo producción de CO2.

Enrique Meroño -responsable por Iberdrola del desarrollo del vehículo eléctrico-, en una interesante disertación, auspiciada por el CEMA, en el Salón de Actos de la Fundación Gomez Pardo, (Madrid), recordaba el 25 de noviembre de 2010, que en Europa, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos y Japón,  aún no se ha decidido acerca de la normalización del enchufe para su conexión a la red. En consecuencia, los vehículos y las estaciones de carga utilizan las conexiones convencionales -"las mismas que para enchufar los electrodomésticos"-, que no tienen inteligencia alguna.

Respecto a los estándares de carga, en Japón se ha adoptado el modelo a 400 v, para carga rápida, en tanto que en este momento en Europa solo se ha normalizado la carga lenta, que implica unas 6 horas de duración de la recarga completa de las baterías. Incluso a carga rápida, se tardarían actualmente 20 minutos, y, como hizo observar un asistente a la charla de Meroño, no habrá muchos conductores dispuestos a esperar ese tiempo en la "gasolinera".

Es un ejemplo más de la falta de unidad europea en aspectos sustanciales. Los productores de coches americanos y japones ( General Motors, Chrysler, Ford, Tesla, Honda, Toyota y Nissan) han aprobado la propuesta de la SAE (Society of Automotive Engineers). En Europa subsiste la pelea por la homologación única entre los cargadores Mennekes (firma alemana) y Scania, que ha alineado en uno yu otro bando, respectivamente a Audi, Fiat, Renault, Ford Mitsubishi, Toyota y a EDF, Endesa-Enel, E-On, EDP, RWE, cuestión pendiente de decisión por la Comisión Eléctrica Internacional (IEC).

La figura del gestor de carga debe ser, igualmente, definida, pues el será quien abone la energía a la compañía eléctrica, como cliente, o, bien, deberá habilitárse lepara realizar la compensación en el mercado diario con las altas garantías que la Ley exige actualmente en España. Como, con la normativa en la mano, un aparcamiento público es considerado un solo local, si se deseara instalar cargadores en las plazas individuales, habria que asimilar las plazas que se habiliten a locales.

Las baterias de un vehículo eléctrico tienen un consumo nominal de 3,5 kw, similar a una secadora o a un aparato de aire acondicionado. De estos últimos, se calcula que en España hay instalados unos 4,9 millones de unidades. Si se alcanzara esta cifra de vehículos eléctricos -impensable en el estado actual de la cuestión-, no cabría entender que aportara, desde el punto de vista del consumo, más solución a la curva de consumo eléctrico que la de otros equipos domésticos bien conocidos.

La mejor noticia respecto a los vehículos eléctricos es que la carga de una batería no supondrá más que unos 2 euros, y alcanzará para una autonomía tipo de 100 km. Con la subvención de 7.000 euros por vehículo, se puede comprar un coche eléctrico por unos 23.000 a 26.000 euros, lo que puede hacer atractiva la adquisición como alternativa al leasing de flotas de automóviles, por ejemplo, en administraciones o cooperativas de taxi y transporte público, pues el ahorro vendrá, a medio plazo, considerando el sustancial ahorro en combustible (al menos, mientras no se grave con impuestos adicionales el consumo de electricidad en las estaciones de carga para vehículos eléctricos)-

Una línea de trabajo fértil parece adivinarse en el desarrollo de redes inteligentes, con el desarrollo de protocolos de comunicación entre los equipos domésticos (incluído el vehículo eléctrico), los puntos de recarga y la red. En Italia hay ya instalados 32 millones de contadores inteligentes.

En fin, las previsiones de Iberdrola son que en 2010 se hubiera vendido 2.000 cohes eléctricos (cifra que no se va a alcanzar), para llegar a los 252.000 vehículos en 2014. Estos números servirán para dar idea de la dimensión que cabe esperar de la hipotética solución que supondrá el coche eléctrico al exceso de producción de energía primaria instalada en España. Despreciable.

Si a ello unimos las dificultades técnicas y legales para la carga de las baterías, en coches cuya potencia es de 100 CV y su autonomía de 100 a 150 km, se comprende que las listas de espera no son el problema.

Por cierto, si se ha hecho con uno, además de sacar pecho al volante y no alejarse mucho de un enchufe, preste atención a los peatones: los coches son totalmente silenciosos y no sería la primera vez que arrollan a un viandante que no los ha oído llegar. También se cuentan casos en que una moto eléctrica, que había quedado inadvertidamente con la batería conectada, se estrelló contra el escaparate del taller de exhibición, al ser manipulada por un curioso que jugueteaba con el manillar. 

Sobre los plazos de entrega para el vehículo eléctrico

Iberdrola ofrece "el primer turismo eléctrico disponible en España", el Th!nk City, fabricado en Finlandia por Valmet Automotive, y que corresponde a la versión actual del modelo que se ha ido mejorando desde los años 90 del pasado siglo, y del que están circulando por la Europa más concienciada (Noruega, Dinamarca y Finlandia) unos 5.000 vehículos.

Al lector curioso le interesará saber que este vehículo es el resultado de la apuesta investigadora de la compañía noruega Think Global AS, (cuyo propietario principal es Ener1, Inc, empresa matriz de EnerDel, líder del mercado mundial de baterías para automóvil), y al que, dado que el asunto estaba atascado comercialmente, se trata de dar nuevas alas.

Por eso, en agosto de 2009, Think y Valmet firmaron un acuerdo por el que toda la fabricación del Th!nk City (léase, cínc siti) se trasladaría a la sede principal de la segunda, en la fábrica de Uusikaupunki (Finlandia; léase usicaupunqui), junto con la tecnología correspondiente y parte del personal.

Las expectativas de los firmantes entonces no parecían muy altas. Cuando se publicó el acuerdo, se indicó que la producción alcanzaría solo algunos miles de vehículos al año, y que se invertirían 3 millones de euros para seguir desarrollando el vehículo, confiando alcanzar pronto la cifra de 100 empleados, contabilizando en esa plantilla el medio centenar que se absorbía de la empresa de baterías.

Pero las perspectivas han cambiado, y todo apunta a que han barruntado un mercado interesante, en el que hay que mantenerse en cabeza y no perder de vista lo que hagan los fabricantes de automóviles, que son los que captan clientes.

A ello van los directivos de la firma finesa que dirigen el timón sin perder un algo de noción de Estado. No en vano, Valmet, en 1999, fue absorbida por Metso, empresa controlada por un conjunto de intereses en los que figura Solidium Oy (que es el Estado finés, que retiene el 10% de la compañía), algunos fondos de pensiones del país, y un par de grandes Bancos con sede en Oslo y Helsinki, teniendo el resto del capital cotizado en Bolsa.

Preparando una fina operación financiera, a principios de noviembre de 2010, Metso firmó un acuerdo por el que los grupos inversores fineses Pontos y Finish Industry Investment Ltd  aportarían, cada uno, 10 Mill euros a Valmet Automotive, a cambio del 34% de sus acciones, al mismo tiempo que Valmet convertiría un préstamo interno (de la matriz), por 10 Mill euros, en deuda subordinada. Una cesión complementaria de acciones a la dirección técnica de Valmet, dejó la participación final de Metso en un suficiente 60% para ejercer el control.

El primer paso serio de ampliación del mercado por parte de la reforzada Valmet Automotive será la adquisición del negocio de Karmann (techos convertibles para automóviles de lujo), con factorías en Alemania y Polonia, y cuyos principales clientes son BMW/MINI, Daimler, Renault y Bentley.  Este mercado se estimaba, antes de la crisis, en medio millón de vehículos, ya para 2012-2013.

En Valmet Automotive trabajaban, hasta entonces 800 empleados para conseguir una facturación anual de 56 Mill Euros (2009), repartida en las tres ramas de su negocio, totalmente relacionado con el automóvil: ingeniería, fabricación y servicios logísticos.

Del análisis de toda esta información, cabría preguntarse, ¿qué pretende hacer Iberdrola? ¿Es coherente con su estrategia como empresa eléctrica el hacer publicidad de un vehículo eléctrico? ¿Qué recibe a cambio? ¿Se trata solo de afianzar su imagen de empresa enfocada con un color cada vez más verde?

Como en una película de suspense, trataremos de dar respuesta a estos dilemas en nuestro próximo comentario.

Nota:-

La sección de fabricación de techos convertibles para autos, de Karmann (con ventas anuales estimadas en 180 Mill euros, para 2010), da ocupación a más de 700 personas, distribuídas entre Osnabrück, Alemania, y Zary, Polonia. Todos ellos serán trasferidos a Valmet.

Metso, por su parte, tiene una estructura multinacional, con base en Helsinki y plantilla de 27.000 empleados,  estando especializada en el suministro de tecnología a las industrias de minería, papel, construcción, generación energética, automatismo y reciclado.



Sobre lo que no cuentan los periodistas

Hace ya tiempo que algunos sospechamos que la historia que se nos cuenta en los media no es la real, sino que se conforma con muchos elementos inventados, tejiendo un entramado en el que es difícil, por no decir imposible, separar el pelo verdadero de la maraña rasta de lo incrustado y, tomando la metáfora como referencia, solo cabría cortar de raíz la pelambrera para permitir que el cabello pudiera crecer libre nuevamente.

Rosa María Calaf Sardá es una periodista senior que ahora se dedica a disfrutar de lo que le gusta -lo dijo ella misma-, que es viajar, ver películas y dar conferencias difundiendo su diagnóstico respecto al estado catatónico del periodismo tradicional (Esta coda ya es añadido nuestro).

Invitada por Aseabel, una agrupación singular de amigos de Bélgica que capitanea Sara Ayats, Calaf expresó el 24 de noviembre de 2010, en el Salón de Actos subterráneo de la sede de la Comisión Europea en España (P.Castellana, 46, Madrid), con certeras, y, por tanto, amargas frases, su nostalgia de un periodismo informado e informante.

Si los medios periodísticos nos cuentan el reflejo de la actualidad o, más bien, el producto de su manipulación, fue la base de la reflexión de la veterana periodista, vital y coqueta -y a la que una interviniente en el coloquio, se manifestó encantada de poder, al fin, ponerle piernas, acostumbrada como estaba a verla solo en la pantalla pequeña-. 

La conclusión personal de Rosa María Calaf se inclina claramente hacia la respuesta pesimista a tan intrigante cuestión.

La sobrecarga de información diaria, la insuficiencia de tiempo para seleccionar lo relevante de lo superfluo, la obligación de que la noticia llegue al público con inmediatez, la presión sobre el profesional por parte los empleadores, preocupados por la rentabilidad, son todos ellos factores que impiden "distinguir los hechos de los ecos", como recomendaba Antonio Machado, y que se traducen en una selección de los temas que se centra en el impacto, en la teatralidad de la forma y no en el fondo.

Estamos, en consecuencia, "peor informados que nunca. Los grandes temas de internacional" -la especialidad de Calaf- "cada día ocupan menos espacio, ocultos por las noticias frívolas, el deporte", y todos esos otros temas de consumo inmediato, de usar y tirar, que alimentan el gusto de los que no quieren tener memoria de lo ingrato ni preocuparse más que por lo que les atañe directamente.

El informante exagera, casi por sistema, convertiéndose en parte de la noticia y no en su observador imparcial, los aspectos marginales de la cuestión, silenciando otros, y manipulando los que le parecen más impactantes.

Así, se pondrá velos, mascarillas o chalecos antibalas -sin que sea necesario- o, haciendo acopio de desvergüenzas, dramatizará el ambiente, simulando acciones, para conseguir elevar los tonos de la noticia; acuciado por ser el primero en dar la información, hablará a veces desde la escalerilla del avión que le llevó al escenario real para contarnos lo que ya sabía al despegar, acompañándose de "imágenes espectaculares", porque se trata de eso, de espectáculo.

Puso la brillante periodista muchos ejemplos, reforzados con citas de sociólogos y comunicólogos (nombre éste con el que pretendemos agrupar a quienes están guiados por la noble intención de criticar lo que no les gusta de lo que hacen los demás), sobre la decadencia del periodismo.

"Los media se han convertido en una procesadora de espectáculo" (Furio Colombo), que cotiza en Bolsa y debe dar beneficios, y en esa idea puede justificarse que la visita de Sarkozy a España sea señalada por la fotografía con los traseros de S.A.R  Da. Letizia y la Primera Dama Francesa Carla Bruni o que los Premios Príncipe de Asturias de 2010 lleven a la primera página a la selección española de fútbol, pasando su carro por encima de filósofos, escritores, humanistas y cualesquiera científicos.

Fueron citados por Rosa Calaf, desde A. Malraux a I. Ramonet, desde I. Montanelli hasta el presidente Jefferson, con frases que reforzaban esa doble idea de que "la noticia está donde está la prensa, y no al revés" y de que "queda definida una situación en la que se manipula la noticia, pero ni siquiera se conoce bien cómo se hace".

Durante el estupendo coctel con el que los asistentes fueron obsequiados, pudimos abordar a la admirada periodista para expresarle nuestra sugerencia de lo que podría ser el eje de una nueva conferencia: la mirada del problema, no desde el periodismo, sino desde la sociedad civil cualificada.

Nuestra reflexión distinguía entre quienes desean robustecer la base estructural para encajar en ella la noticia puntual y aquellos a quienes no preocupa más que lo intrascendente.

Hace algunas décadas, la curiosidad intelectual en nuestro país se concentraba en saber porqué sucedían las cosas y, por eso, primaba un tipo de periodismo de análisis, que tenía su reflejo en las discusiones de quienes concentraban una parte importante del interés por las noticias. Había información de lo cotidiano, por supuesto, pero era importante conocer, o avanzar en conocer, las razones que movían el mundo. Lo estructural tenía su lugar preminente junto a lo coyuntural.

Hoy, la sociedad de consumo no se preocupa más que del usar y tirar. Es más importante conocer lo que piensa Ronaldo, lo que quiere Fernando Alonso o lo que desea Belén Esteban que lo que ocupa a cualquier personalidad de las ciencias o de la cultura en general y, cuando se les concede espacio, es para reducirlos a objeto equiparable.

La agrupación de los componentes trascendentes, dispersos hoy en el magma de intereses de la sociedad civil, conformando esa "reserva intelectual" que ponga en valor, rescatándolos del fango de la mediocridad,  los factores reflexivos, el respeto a la autonomía de pensamiento, la devoción al liderazgo convincente de base racional, etc., es, en el periodismo como en todos los órdenes profesionales, fundamental para sentirnos humanos, por ser realmente sapiens, no por las características morfológicas externas que compartimos con el resto de la especie.

(Rosa María Calaf se refirió a que en EEUU existe un curioso ránking formado por los 25 temas importantes que en el año no han merecido ninguna atención mediática. Preguntada en el coloquio, para que dijera alguno de los que serían de aplicación a España, y cogida a traspiés, improvisó como temas olvidados los de los conflictos del Congo o Filipinas.

Con más tiempo para la contestación, a nosotros se nos ocurren los siguientes: Opinión científica sobre la seguridad de los reactores nucleares y el depósito de material radioactivo; Efectos sobre la seguridad de la supresión de los visados profesionales; Organización de la sociedad civil contra los partidos políticos; Relaciones personales entre los políticos de distinto signo; Investigación sobre las bolsas de fraude fiscal en España; Estudio sobre la concentración de la riqueza en el país; Investigación sobre el apoyo del capital catalán y vasco al independentismo; Estudio sobre el fraude a las prestaciones sociales; Análisis del funcionamiento real de la Justicia; Diagnóstico y perfil de los Intereses económicos de las empresas españolas en Marruecos; Mecanismos de interelación entre la administración pública y los grandes grupos empresariales; Situación profesional actual de todos los que han ocupado en democracia un cargo público; etc.)

Sobre el paseo virtual de las profesiones por el ambiente

En el marco del X Congreso Nacional de Ambiente, la Unión Interprofesional de Madrid ha presentado en el mundo real un libro virtual con el sugerente título de "Paseo virtual por el ambiente: Hablan las profesiones"

No todos los Colegios profesionales participaron en la propuesta abierta de comentar, desde su propia perspectiva, cómo se entiende y vive la situación ambiental, pero, en la plasmación de una idea tan respetuosa con el ambiente como es un volumen cuya difusión se limita al espacio de la telecomunicación, han participado con sus opiniones prácticamente todas las entidades profesionales cuyas actuaciones tienen mayor repercusión sobre el medio físico.

El resultado ha sido un documento que centra su interés, justamente, en la diversidad de enfoques, coincidiendo, sin embargo, casi todos ellos, y de forma bastante sorprendente, en un tratamiento que trasciende las posturas corporativistas, para proponer o apoyar visiones globales.

A la presentación del libro virtual acudió poca gente, como suele ser lamentablemente habitual en estas convocatorias que se dirigen a colectivos muy amplios cuya personalidad o identidad conjunta tiene, incluso para sus integrantes, pocos mimbres y, para el gran público, escaso atractivo mediático.

En apenas diez minutos por cabeza, los portavoces de los siete colegios profesionales que se habían postulado para intervenir en el acto (ingenieros navales, de caminos, industriales, de minas; geólogos, químicos, y biólogos, si bien el libro cuenta con once comunicaciones), esbozaron una pintura compleja, obviamente transversal respecto a sus profesiones, y atenta y preocupada respecto al ambiente.

El debate posterior resultó especialmente atractivo, pues ponentes y asistentes -casi todos, miembros también de las Juntas de los Colegios profesionales- consiguieron hilvanar una reflexión en la que aparecieron perfilados, con vívidos caracteres, los problemas centrales de las profesiones, especialmente, las técnicas, en España. Por ejemplo:

1.- Falta de atención a la profesionalidad en el entorno, particularmente, por el estamento político, enmascarada en los debates anodinos, en la improvisación, o en el desprecio a las posturas técnicas

2. Urgencia y especial necesidad de revisar, con profundidad, la formación en las profesiones técnicas, que, dada la rápida evolución de las tecnologías, se encuentra muy alejada de los conocimientos manejados por los grandes grupos empresariales, separando drásticamente el conocimiento oficial universitario del utilizado por los líderes tecnológicos mundiales.

3. Desinterés en la incorporación plena de los factores económicos en el debate por la conservación o la recuperación ambiental, superando posiciones idealistas o voluntaristas que no se corresponden ni con el tamaño, ni la capacidad económica de nuestros país y ni siquiera con nuestro nivel tecnológico real. 

4. Desprecio por la formación continua -a lo largo de toda la vida- del profesional, particularmente imprescindible en el mundo tecnológico, que se confía a la decisión individual. Relacionada con la evolución rampante del conocimiento aplicado, esta necesidad de adaptación permanente, por parte, al menos, de los profesionales más cualificados, necesita atención y recursos.

Nosotros, participantes en el debate, lo hemos plasmado con un lema muy querido: Aunque podamos seguir viéndonos como ingenieros de minas, de caminos, aeronáuticos, químicos o biólogos, lo que debe caracterizar al buen profesional no son únicamente los estudios que ha seguido en la Universidad de la que proviene, sino en un mensaje permanente, mantenido durante toda su carrera:

"Aquí estamos, aquí estoy. He seguido aprendiendo, adaptando, aplicando, desde que terminé mis estudios académicos. Y puedo decir, con mejor razón y la misma intensidad que cuando dejé la Universidad, "Estoy, estamos disponibles."

Sobre la estrategia energética para 2035

La afirmación de que con el apoyo a la energía solar fotovoltaica en España "se está subvencionando la curva de aprendizaje de China", realizada por el Presidente de la Subcomisión de Industria del Congreso, Antonio Cuevas, ha llenado de perplejidad a las empresas del sector.

El lugar fue el salón de Actos del IIE, y el día, el 22 de noviembre de 2010. No parecía, sin embargo, ni por el tono ni por el contenido de su disertación, tener el conferenciante intención de realizar ninguna polémica declaración.

El objeto de la reunión, a la que, por culpa de lo apretado de las agendas del mes de noviembre no concurrió mucho público, era la presentación de las conclusiones del Informe de la Subcomisión sobre la estrategia energética para 2035.

Se trata de un tema crucial, sobre el que la sociedad civil, y particularmente, los empresarios y los técnicos, a los que, dado el lugar de la convocatoria, tienen obvio interés en conocer los términos, tanto del debate como de las propuestas.

Por eso, para nosotros, lo más sorprendente del controlado discurso de Cuevas fue afirmar que "el Congreso no tiene mucha capacidad para ser un Gobierno bis, ni es su función", con la que se sacudió de encima una molesta pregunta respecto a si el Informe de la Subcomisión planteaba recomendaciones concretas al Gobierno.

"Lo que se ha hecho es confeccionar una guía amplia, en la que se enumeran los problemas que hay que resolver: por ejemplo, tarifa y déficit tarifario y decisión de futuro respecto a las energías renovables. Todo ello exige recursos importantes, y no está claro cómo se podrán conseguir".

Antes de rebajar de esa forma el nivel de las propuestas que justamente se trataba de transmitir, Cuevas había, con todo, presentado algunos puntos que forman parte del calor con el que se cuece la sopa que aún no hemos sabido digerir y que, desde luego, no sabemos cómo pagar.

1. No tenemos un mercado energético liberalizado. El déficit tarifario (consecuencia de la absorción eufemística de los "costes de transición a la competencia", por la que se anota el coste real de la producción eléctrica en déficit de tarifa), se viene incrementando desde hace 15 años, y es en la actualidad del orden de 20.000 millones de euros, pendientes de titulización, aplazando la medida de incorporar esta cantidad a lo que pagarán en el futuro los usuarios, ya que no fue abonada en tiempo real.

"Hay que ir mirando el balance global", porque, "si además de compensar este déficit, hay que pagar el coste de subvencionar a las renovables" -6.800 Mill. de euros en 2009-, "aunque importemos menos pétroleo", nos aproximamos a cifras muy peligrosas. "El rescate de Irlanda va a costar 80.000 Mill. de euros".

2. Tenemos exceso de capacidad productiva de energía. "Nuestro mercado está pensado desde el punto de vista de la seguridad y no de la competitividad, con una sobrecapacidad importante". Como expresó Cuevas, "hay que buscar mayor flexibilidad", porque de aquí a 5 ó 6 años, no necesitaremos más potencia instalada. "Somos una isla energética, pero hemos desarrollado un sistema que, dentro de Europa, tiene la mayor seguridad de suministro, pero nuestra energía no es barata".

Es aquí donde Cuevas insinuó la necesidad de un nuevo marco para la energía fotovoltaica. "Los huertos solares no son el sistema más idóneo desde el punto de vista de la energía, pero como inversión, son un gran producto financiero, como lo prueba que los fondos de pensiones han invertido allí", al ver garantizada la rentabilidad por 20 ó 25 años.

3. Todas las energías actuales son de transición. "En la eólica hemos desarrollado una competitividad que no conseguimos, hasta ahora, en la fotovoltaica, cuya coste es enorme y su beneficio, problemático."

Las energías renovables necesitan de un respaldo en la red, que vienen proporcionando, en la actualidad, los ciclos combinados, "que solo funcionan al 30%".

"Con los 7 gasificadores actuales tenemos una capacidad importante" y, aunque se sigue repetiendo en algunos foros que importamos energía de Francia, somo excedentarios. "Pero las interconexiones dependen del Gobierno francés, y no le interesa mucho aumentar las que tiene con España, porque funciona muy bien el mercado centroeuropeo". Habrá que esperar el efecto de la instrucción de la UE de que en 2015 han de existir interconexiones suficientes para toda Europa-

4. La subcomisión propone rebajar el objetivo del Gobierno en las energías verdes, que está fijado en 22.7% para 2020, al 20,8%, con un argumento pragmático: "¿Por qué vamos a estar por encima de lo que pide Bruselas?" si, como quedó apuntado en la presentación, las energías verdes nos cuestan un dinero del que no andamos sobrados y si se tiene en cuenta que "en eólica hemos desarrollado una tecnología propia, pero en fotovoltaica se está subvencionando la curva de aprendizaje de China".

Hubo más apuntes en la, sin duda, interesante exposición. Se propone en el informe una "prima de respaldo a los ciclos combinados", en relación con su disponibilidad.

Fue abordado -aunque manifestando perplejidad por parte del conferenciante- la espinosa cuestión de que el Informe no ha sido respaldado por el PP: "El PP se abstuvo", pero "no se cuáles son los puntos de desacuerdo del PP", confesó Cuevas "querían ir más allá en relación con la energía nuclear", pero se incluyó un apartado por el que la revisión de la Estrategia, en lugar de lo que se proponía inicialmente, no se hiciera al transcurrir una década, sino en la primera mitad".

A nosotros nos quedó el sabor de boca amargo de que en la Subcomisión no se llegaron a abordar, con la necesaria profundidad y como anuncia erróneamente el título del Informe, las cuestiones estratégicas. Aunque habrá que aguardar a la publícación del mismo, prevista para principios de diciembre, y que conectaremos, cuando se produzca, con un enlace desde esta página.

 

Sobre la necesidad de Dios y la necedad del Hombre

No es este un Comentario religioso, aunque tampoco pretendemos que sea juzgado como irreverente. Sencillamente, partimos de una verdad experimental que no ha sido rebatida hasta ahora: no hay constancia de que Dios exista.

Se trata de una aseveración demoledora para todo ser racional, desde el momento en que es consciente de que él si existe. La experiencia empírica de la propia existencia es irrebatible, sin embargo: hemos conocido a otros seres,  aparentemente idénticos a nosotros, salvo pequeñas diferencias, que han dejado de existir. Esa percepción es particularmente dolorosa cuando se plasma en relación con quienes hemos amado y han muerto.

Que no haya constancia de la existencia de un ser superior responsable del orden y del desorden en que nos vemos obligados a desarrollar nuestra existencia, no implica que no lo necesitemos. Ante todo, para justificar nuestra presencia aquí, de una forma sencilla y asequible para nuestra limitada inteligencia.

No tenemos mucho que objetar,siempre que cada uno cubra sus necesidades sin afectar la existencia de los demás, al menos, no significativamente.

Lo que nos parece muy singular es que parte de la Humanidad haya hecho tantos esfuerzos en añadir atributos, actuaciones, manifestaciones, a ese ente de cuya existencia no tenemos constancia. Cuando analizamos los pronunciamientos de teólogos y otros proclamados o laureados como expertos de las diferentes apreciaciones con las que la imaginación ha conformado los seres superiores que han surgido como respuesta a la necesidad, en las diferentes generaciones, y especialmente, en nuestra era, no dejamos de sorprendernos.

La importancia del caso es evidente, pues existen, sin réplica posible, muchos más teólogos que, ponemos por caso, unicorniólogos, por expresarlo con la mención a otro ser cuya existencia no ha sido probada, aunque es cierto que no se ha demostrado tampoco que se tenga necesidad de ella en relación con la nuestra.

Es inquietante que una cuestión tan sustancial para tranquilizar y orientar nuestra existencia está repleta de aristas y claroscuros, y lo es más si analizamos el uso de ese desconocimiento por quienes lo vienen utilizando, sin reservas, para hacernos nuestra vida más difícil. En ese punto, la necesidad de Dios y la necedad del Hombre se diría que convergen.

Mientras tanto, la ética sigue llamando a nuestra inteligencia, solicitando el lugar que le negamos, acomodados en la referencia a un ser que hemos ido creando a nuestra imagen y semejanza. Gracias a esa añagaza, se ha desplazado hacia el mundo de lo imaginario la sanción por las escandalosas faltas de solidaridad de las que somos testigos cada día, con el argumento edulcorante de que El se encargará de poner orden, fuera de los confines del tiempo y del espacio, a los desperfectos que se causan tranquilamente, incluso invocando su nombre, en el acá y ahora.

Sobre la cara que tienen los políticos

¿Se han fijado Vds. en la cara que se les ha puesto a Rodríguez Zapatero y a Barak Obama? Mala cara. Crispada, tensa, con ojeras y rictus de disgusto y amargura.

No son figuraciones. Sus rostros han evolucionado con la coyuntura. Si se les compara (en el caso del presidente norteamericano, la referencia es prácticamente de ayer mismo) con el aspecto que traslucían cuando llegaron al poder, se advierte de inmediato que no lo están pasando bien o, por lo menos, que les preocupa lo que saben.

Sería un despropósito comparar el perfil y la situación de ambos políticos, aunque ambos se sienten embarcados en la, seguramente imposible, aventura de cambiar el mundo.

En lo que concierne al presidente Obama, Antonio Caño, en EP del 19.11.2010 transcribe, a una pregunta concreta, contestada por escrito acerca de si "sigue sintiendo el mismo entusiasmo y la misma capacidad para cambiar el mundo" que "sí, la sigo teniendo". La curiosidad de Caño tendría como referente el discurso pronunciado por el líder norteamericano el 11.09.2010, cuando se refirió a sus planes sobre Afganistán, y expresó (entre otras cosas) algo diferente:

"I myself never served in the military, but let me tell you: These guys -- and especially the marines -- are a little nuts. I mean, they’re all volunteers; they all believe deeply in America -- and in America as it is, and not in America as I will soon remake it -- and they all have this touching but wild-eyed optimism in America’s ability to change the world.

"But hey, I’m the president. I can’t be swayed by the young idealists and optimists who enlist in and join the U.S. military. And you Afghanis shouldn’t take our young people too seriously either. I don’t care how much they help you and how much you come to like and admire them. They’re all (well most of them anyhow) callow youth who fail to see the bigger picture".

El presidente Rodríguez Zapatero, por su parte, está preocupado por cambiar el mundo. Lo ha expresado en múltiples ocasiones que, en este caso, rogamos al lector nos exima de repetir aquí en detalle: Alianza de civilizaciones, apoyo a las energías alternativas para conformar un liderazgo mundial para España, llamada a la inmigración para que cubran los puestos de trabajo que nuestro hipotético estado de bienestar no osaba cubrir, etc.

El presidente Obama tiene, en su descomunal cometido -con los matices que él mismo ha expresado en el discurso referido- un equipo de profesionales de gran entidad, y un poder real, en lo económico y en lo político, junto a un aparato de apoyo mediáticos, que se podría calificar de impresionante. El presidente Zapatero tenía, en su propósito desencajado, el auxilio de su optimismo "compulsivo" y el apoyo de los seguidores más fieles, que le aplaudían como nuevo mesías de la socialdemocracia.

Nos gusta comparar el aspecto cansado de ambos líderes -no dudamos que a Obama se le acabará cambiando el semblante de nuevo tan pronto como China siga firmando acuerdos de entrañable colaboración, una vez que su equipo de análisis ha comprobado que Europa es un gruirigay de intereses encontrados-, con el saludable semblante de Angela Merkel, la canciller alemana.

La señora Merkel jamás se planteó salvar el mundo, ni cambiarlo. A ella, como a su thinktank de ideólogos, solo le preocupa, en realidad, el bienestar de Alemania. Y en el país teutón vuelven a oirse los lieder que más gustan allá, el ruido que hacen las locomotoras de sus sectores industriales, avanzando.

 

Sobre las principales categorías de supervivencia en la selva laboral(y 2)

Ofrecemos en este Comentario la continuación del anterior.

En fin, la tercera forma de intentar ganarse el sustento es la de los llamados empresarios. Para evitar confusiones terminológicas, nos referiremos aquí exclusivamente a los que trabajan en una empresa de la que poseen por sí mismos todo el capital o una mayoría prácticamente total.  

Como currantes, se autodenominan autónomos, aunque el resto de la población los califica de empresarios, poniendo más o menos énfasis y más o menos cariño en la palabra. Hasta hace muy poco tiempo, eran quienes más se esforzaban por ver el futuro, ya que no tenían derecho a prestaciones sociales, pues se suponía que, dada su condición de explotadores del trabajo ajeno -aprendida en los manuales del marxismo antañón-, deberían agenciárselas por su cuenta, como castigo ejemplar.

Se trata de un grupo sorprendentemente numeroso, dadas las dificultades para su supervivencia que presenta el llamado entramado empresarial español. Aunque no se conoce su número exacto, se calcula que conforman entre un 10% y un 15% de la población activa teórica, y entre un 40 y un 50% de la población activa real.

La Universidad, como se sabe, no enseña a ser empresario, tarea que se delega en la escuela de la vida, que no concede título homologable, pero que curte cantidad. Ni siquiera las llamadas escuelas de negocios sirven para formar empresarios, pues lo que se enseña allí, fundamentalmente, son colecciones de frases con apariencia de idea feliz y ejemplos de individuos y empresas que parecen guiones para una aburrida película norteamericana, -y seguramente lo son-, y que se llaman, por eso case studies (léáse, quéis estádis, o séa, "¿de qué váis?").

La supervivencia de los empresarios -recuérdese que nos estamos refiriendo siempre a los empresarios de pymes, también llamados, por confusión semántica, pequeños empresarios- es muy complicada.

Para empezar, la falta de información respecto a los llamados nichos empresariales (lugares en donde depositar dinero, en una operación que se llama invertir, que tienen un cierto parecido con las máquinas tragaperras, pero sin luces de colores), hace que la mayor parte de los pequeños empresarios creen negocios en los subsectores de hostelería -bares, licorerías, freidurías, etc.-, peluquería -high style, mixtos y cuchitriles-, y mercería -ropa de niños, corsetería para tallas grandes y botonerías-.

Recientemente, un grupo de autónomos, con formación cualificada en informática y telecomunicaciones (visual basic, lenguajes 3D y 4D, y networking emocional), han creado conceptos empresariales, con ilusionadas perspectivas de futuro, por la que pretenden trasladar al mundo virtual algunos negocios de la esfera real. Los resultados en el mundo virtual son sorprendentes, aunque subsisten serias dudas de la rentabilidad real de tales esfuerzos.

Entre los pequeños empresarios merecen especial atención los que, con base en una idea original, y sin haber mirado jamás ni el reloj ni el bolsillo, han tenido éxito y, por fin, cuentan entre sus mejores clientes a las administraciones públicas, orgullosas de ayudarles a remontar el vuelo.

Este grupo selecto, en el que están depositadas muchas de las esperanzas de formar un nuevo marco tecnológico para nuestro país, se encuentra en extinción. Como las administraciones públicas no tienen ahora dinero para pagar todos los contratos que han suscrito en épocas de bonanza, y son presionadas por las grandes empresas para cumplir sus compromisos (para entender lo que son las grandes empresas nos remitimos a otros Comentarios), los pequeños empresarios son situados los últimos en la lista de acreedores y, faltos de liquidez, ven cómo sus proyectos se van al garete.

(N.B. La expresión irse al garete, se traduce por "go down the drain" al inglés, o también, por godáun de dréin)

Sobre las principales categorías de supervivencia en la selva laboral

La necesidad de incorporar regularmente algo de pasta al coleto para sobrevivir, si no se es rico de familia o paniaguado, obliga a tomar (salvo excepciones, s.e.) una decisión temprana acerca de dónde ubicarse en el tablero de los curros disponibles.

Como ningún ser humano, ni siquiera Obama -laureado en Harward y sublimado a la Presidencia del que fue más poderoso país del mundo hasta que China le arrebató, hace un par de días, el prestigioso cetro-, es capaz de entender la compleja estructura sociotecnológica (por ponerle un apellido) por la que se están generando y destruyendo continuamente puestos de trabajo, todos los que tienen que trabajar para vivir han de decidir alinearse entre tres opciones básicas, o categorías, a saber: a) funcionario; b) trabajador por cuenta ajena; c) empresario o autónomo.

En España, al menos, la elección que se haga, cuando no se dispone aún de la más mínima información sobre lo que uno quiere ser en relación con el mundo circundante, depende del camino que le señalen al educando sus tutores, quienes utilizan su frustración personal, el azar, la intuición o la consulta a expertos en -interpretar el Tarot -según su cultura- para orientarse.

Hay quien habla de predisposición natural, vocación y otros dogmas, arcanos y misterios de la vida en sociedad, pero no se ha podido comprobar que tales elementos existan realmente en los fenotipos individuales, excepción expresa (es decir, s.e.)  de unos pocos oficios singulares, como puedan ser el de la capacidad para ser campeón mundial de ajedrez (y ni más ni menos que eso), descubrir la teoría de la relatividad o desvelar la conjetura de Poincaré (ahora ya, devenido objetivos imposibles por haber sido ya satisfechos), tocar el piano vuelto de espaldas a los seis años (presuntamente prohibido por la Ley del menor) o abrazar el camino de la santidad (desaconsejable).

Fuera como fuere, la elección marcará ineludiblemente el destino de la persona, porque las tres modalidades no tienen, salvo excepciones, puntos de comunicación en el currículum individual. Así pues, una vez conseguido acceder al estatus correspondiente, se será con probabilidad prácticamente igual a uno, funcionario, trabajador por cuenta ajena o empresario, para toda la vida.

El orden en el que se han escrito estas opciones indica también la tensión emocional y las dificultades de supervivencia que marcarán la vida posterior del sujeto. Esta constatación es curiosa, porque las tres, sin embargo, se encuentran interrelacionadas en la estructura de la sociedad y, por tanto, se necesitan -a nivel conceptual, unas a otras.

Los funcionarios no podrían existir si no fuera preciso ejercer el control sobre las otras dos categorías, en la protección del interés general, que es, sin embargo, un concepto difuso que, en nuestra sociedad está en continua revisión.

El cometido central de los funcionarios, que conforman una categoría social que, al tener garantizado su modus vivendi ad vitam aeternam y carecer de otras directrices que las que eventualmente emita un personaje advenedizo, llamado político, que utiliza -s.e.- su paso por la administración del Estado para hacer carrera personal, suele venir determinado por la Ley de la función pública y sus hijos y nietos legislativos, familia de extrema complejidad para el entendimiento del administrado como dificultad de aplicación para el administrante.

En realidad, la actividad básica de los funcionarios es mantener la presión adecuada para garantizar que, sobre todo, las otras dos categorías de seres humanos que conforman la población activa paguen impuestos, tasas, multas y gravámenes de muy diversos tipos.

Sea cual fuere el cometido real, su labor no se realiza por todos con igual intensidad pues, de acuerdo con el principio de los tres tercios, solo un tercio de funcionarios se aplicará con ahinco a la tarea, existiendo otro tercio que no se molestará en dar ni clavo, y, en fin, un tercer tercio que, aplicando el ni fú ni fá, se limitará al estricto cumplimiento de lo que le ordenen, que bien puede ser nada.

Todos ellos (s.e.) se quejarán siempre que tengan ocasión de la vida que llevan, siendo característico de esta categoría general que la remuneración que perciben sus integrantes es la misma, independientemente de la eficacia, dificultad o intensidad de las tareas que desempeñen.

Los trabajadores por cuenta ajena constituyen la mayoría de la población activa y la totalidad de la inactiva (rectius, parados en búsqueda de empleo). En esencia, a todos ellos les importa un comino lo que se les mande hacer, sin que guarde relación con su formación o habilidades, con tal de que les paguen afindemes, y se confesarán eternamente dispuestos a cambiar de lugar de trabajo (léase empresa), aunque muy pocos realizarán ese propósito teórico y, de entre los que lo hagan, muchos de ellos (s.e.) se arrepentirán de haberlo hecho.

Dentro de ese grupo, como es sabido, las remuneraciones por el trabajo realizado varían estrictamente en función de la eficacia, aunque esta eficacia no se mide desde la perspectiva del beneficio común, ni siquiera (s.e.) del beneficio para la empresa para la que trabajan, sino por la rentabilidad que consigan para los detentadores del capital de las empresas o sus máximos gestores; las empresas pueden ser tanto públicas o privadas y los máximos gestores pueden ser competentes e incompetentes, predominando (al decir de sus subordinados) estos últimos.

(continuará)

Sobre cómo enseñar a amar la música

Aventurar que los españoles carecen de sensibilidad musical sería una excursión errónea por los caminos de la especulación. La afirmación de que están mejor preparados para emocionarse ante la percusión que ante lo sinfónico, tendría ya más fundamento.

Expresar que la juventud española actual proporcionará, en la vejez, mayores índices de sordera que las generaciones anteriores, no admite muchas dudas, extrapolando los resultados empíricos ya recogidos.

El gusto por las estridencias sonoras de los adolescentes de hasta treintaytantos se advierte en el metro, en la calle, en los hogares en donde aún esperan el llamado de su independencia económica: enchufados a sus walkman e ipods, no solamente oyen ellos la música que han elegido, sino que, a todo volumen, hacen partícipes a quienes les rodean de sus preferencias sobre el modo en que han decidido desgraciar sus tímpanos.

En las discotecas -lugares de los que los más jóvenes mienten a sus padres que van a "charlar"-, los sonidos son, para oídos aún en buen estado que por curiosidad o error culposo recalan por ahí, insoportables.

Es cierto que el fenómeno del retorno al interés por la percusión y los ritmos fáciles, más o menos bailables, lo que supondría, expresado con brutalidad, un retrogusto cavernícola, no es privilegio de una posible mayoría dentro de la juventud española. En todas partes, se vive, y desde hace ya décadas, la presión publicitaria en favor de las grandes concentraciones en donde se presentan espectáculos en los que la música tiene poca importancia en comparación con la escenografía y en donde prima el ritmo machacón sobre los discurrires melódicos.

Valga esta larga presentación para encuadrar el elogio a una magnífica lección magistral, realizada el 18 de noviembre de 2010, ante un público de la tercera edad -aunque el acto era abierto- por el profesor Gabriel Menéndez Torrellas en el salón de actos de la Fundación Juan March en Madrid, dentro de una propuesta felicísima de esta entidad, denominada "Aula abierta", y que contó con conferenciantes de primera línea.

El tema de la conferencia fue "Tristán e Isolda, el drama musical y el tiempo interior", y el objetivo era ayudar a entender la genial ópera de Wagner, centrándola, no tanto en su época -el romanticismo- como en la relación con la azarosa vida sentimental del compositor -su amor adúltero con Mathilde Wesendonck-, como en su estructura musical interna, aproximándonos a la intención y momento creativos de su autor.

A la claridad expositiva, dentro de un esquema que quedó perfectamente enunciado desde el principio, se unió la oportuna selección de algunos momentos de la interpretación teatral, proyectados en la gran pantalla de la sala, que fueron comentados con erudición, pero con sencillez docente y amistosa paciencia, sin asomo de la menor pedantería.

Que Menéndez Torrellas tocara, además, él mismo, el piano, recitara y hasta cantara, para reforzar el mensaje didáctico, una y otra vez, algunos fragmentos musicales clave de la ópera -el acorde Tristán, el juego instrumental que da soporte expresivo a la advertencia de Brangania de que la noche se acaba, los recursos creativos que subrayan musicalmente la separación entre realidad y fantasía- fue un regalo para la inteligencia y la sensibilidad. Muchos hubiéramos pagado, y de muy buen grado, por disfrutar de lo que se nos ofrecía gratis.

Así se enseña a amar la música.

(Incomprensiblemente, algunos asistentes abandonaron la sala antes de que terminara la conferencia que fue algo más larga de lo habitual -casi dos horas-, pero que resultaba ligera como un soplo; que lo hicieran cuando en pantalla se estaba asistiendo al momento sublime de la ópera, la muerte de Isolda, que es también uno de los hitos de la música europea, resultó aún más sorprendente.

Nos imaginamos que la excusa, esta vez, hubiera sido perfectamente comprensible: "Queridos, llego algo tarde para la cena porque me tuve que quedar a oir cómo se moría Isolda, después de haber escuchado una conferencia del Dr. Torrellas, un profesor de musicología educado en Freiburgo, que me había emocionado hasta la médula." )

Sobre lo que deberían saber los ingenieros

Hace ya tiempo que no se oye hablar -en los foros técnicos, se entiende- entre las diferencias y ventajas a favor o en contra de los ingenieros generalistas y especialistas.

La modificación de los planes de estudios en casi todas las ingenierías, que se venía reclamando por distintas voces, se ha realizado al abrigo de los acuerdos de Bolonia.

El objetivo de Bolonia es claro (e ingenuo), pues resulta tan loable como inalcanzable pretender que los profesionales de esa Europa que se está construyendo a zarpazos puedan encontrar acomodo en cualquier país, independientemente del lugar en donde hayan estudiado.

Sin embargo, y en particular, en el terreno de las ingenierías, la cuestión, al menos en España, hubiera necesitado un debate previo mucho más profundo.

No lo ha habido, ante todo, por la terrible desconexión que existe entre la Universidad -muy específicamente, las Politécnicas- y las empresas, y, además, por la ausencia de un modelo coherente, pactado y creíble de desarrollo para nuestro pequeño país.

Si no se tiene claro si queremos poner nuestra ventaja comparativa en naves espaciales, minería metálica profunda, construcción de rascacielos a prueba sísmica, sicosociología industrial o telemedicina del cerebro -por poner ejemplos que pueden parecer estrambóticos-, tampoco necesitamos, por supuesto, saber qué debemos enseñar a nuestros educandos.

Porque lo que debería reconocerse es que la tecnología ha avanzado en estos últimos cincuenta años de forma brutal, y que es imposible enseñar en la Universidad más que los rudimentos, la base, los conceptos, de varios de esos hallazgos, confiando en que el alumno, una vez egresado, sea capaz, por sí mismo, de completarlos y adaptarlos a lo que necesite en el mundo de la empresa.

Es decir, hay que formar al universitario que se pretende luzca la categoría profesional de "ingeniero", capacitándolo para resolver por sí mismo, en el terreno técnico, el desafío de todo intelectual: su formación continua, el no dejar, nunca, hasta la muerte, de educarse, aprendiendo sin descanso la manera de resolver mejor los problemas que la práctica le ponga en necesidad de abordar.

Para conseguir un objetivo tan complejo, hay que saber combinar la enseñanza teórica de calidad con ejemplos prácticos que permitan al alumno saber cómo aplicar los conceptos.

Coordinar esta dualidad exige que unos maestros sepan muy bien las bases de la ciencia que están obligados a transmitir -y lo hagan con ilusión y credibilidad- y otros (o los mismos), bien porque estén trabajando en empresas o en estrecha colaboración con ellas o se hallen capitaneando equipos investigadores que se hayan situado en algún tema a la vanguardia mundial, sean capaces de decir a sus alumnos: "Y esto que os han enseñado en los primeros semestres lectivos, sirve, por ejemplo, para resolver estos problemas de esta concreta manera. Vosotros deberíais resolver los que se os presenten, combinando lo que sabéis con lo que aprendáis, al salir de aquí, por vuestra cuenta".

Claro que si se trata de copiar -mejor o peor- lo que hacen otros, vender los equipos y soluciones que fabriquen las multinacionales o, en el más favorable de los casos,  confiar en que los mejores de cada promoción se preparen por su cuenta como Dios les de a entender, e incluso se vayan al extranjero si aquí no encuentran sitio para resolver sus inquietudes, la cuestión será siempre otra y sus soluciones, también.

Sobre las posibilidades de que la ética y la racionalidad triunfen

Recordaba Diego Gracia, Presidente de la Fundación Ciencias de la Salud y profesor de la Historia de la Medicina, en el acto sobre Salud y Cambio Climático que se celebró el 15 de noviembre de 2010 en el auditorio de la Fundación Mapfre, a Xavier Zubiri, en su afirmación de que la inteligencia es un rasgo fenotípico más, como pudiera serlo el aumento del grosor del panículo adiposo para defenderse del frío por parte de algunos mamíferos.

Este rasgo fenotípico propio de la especie humana debería, en concordancia con la teoría de Darwing, ser el resultado evolutivo de su adaptación al medio, la clave de nuestra supervivencia. 

Claro que Darwin consideraba que las especies debían ajustarse al medio, evolucionando ellas y no, como hemos hecho los humanos, transformando el medio para adaptarlo a nuestras necesidades, utilizando como herramienta lo que llamamos "cultura", y que transmitimos (o pretendemos transmitir) de generación en generación.

Interpretando libremente lo que expresaba Diego Gracia siguiendo a Xavier Zubiri -que, por cierto, fue el interviniente más elogiado en el posterior coloquio, a pesar de que su función teórica era únicamente la de "inaugurar el acto"-, surgen varias ideas respecto a las características de esa evolución, algunas de las cuales enumeramos brevemente:

1. Muy pocos animales nacen en la situación de desvalimiento que presenta el ser humano a su nacimiento, criatura prematura como consecuencia de la decisión del homo erectus, que produjo un estrechamiento del canal pélvico y provoca la expulsión del feto antes de que complete su crecimiento en el seno materno, comenzando un período que los biólogos llaman "fase fetal postnatal".

2. Es una incógnita aún no resuelta que ese fenotipo que caracteriza nuestra inteligencia, suponga, realmente, nuestra garantía de supervivencia como especie. Otros intentos de los homínidos fracasaron, como lo demuestran las diferentes especies que los hallazgos paleontológicos van descubriendo.

3. La inteligencia es, en esencia, la facultad para combinar elementos de ética y la racionalidad, significando la peculiar percepción de la especie humana respecto a la naturaleza y a cómo actuar respecto a ella. En los animales irracionales, la transmisión del conocimiento de la especie se realiza utilizando capacidades intuitivas del individuo, propias, a las que se añaden -en los animales entendidos como superiores- elementos adquiridos en la época del aprendizaje. Estos últimos son resultado de una experiencia acelerada, tutelada por los padres (generalmente por la madre) y se configura a partir de ensayos de "prueba y error", que reproducen lo que ha sido positivo para la supervivencia de la especie.

4. La crisis de los valores de ética y racionalidad que se advierten en la sociedad moderna son evidentes. Nunca como ahora se ha cuestionado lo que nos ha llevado hasta aquí y, en claro sentido, se está planteando la posibilidad de modificar ese legado cultural, esa experiencia, animando a la modificación de los contenidos aportados hasta ahora por el fenotipo "inteligencia".

5. Hay signos claros de que algo ha ido mal para el homo sapiens sapiens, y no tenemos ninguna duda de que, para descubrir la razón, hay que analizar el legado cultural que estamos transmitiendo. Porque tenemos que descubrir cuanto antes cuáles son los motivos que impiden que la ética y la racionalidad triunfen, cuando son los pilares sobre los que nuestra especie ha construído su estrategia de supervivencia.

 

Sobre la rebelión de los senior

Se está hablando mucho de retrasar la jubilación a los 67 años, añadiendo 2 años más de incertidumbre al período laboral. Por supuesto, nadie ignora que lo que se pretende es no tener que pagar dos años más de pensión a los jubiletas, de forma que se apañen como puedan hasta entonces.

El asunto sería hasta soportable si alguien -a saber dónde está- fuera capaz de explicarnos, con datos objetivos -no con historias peinadas como le haya venido en gana al politicastro de turno- las previsiones de ingresos y gastos de la seguridad social en su conjunto y, naturalmente, de qué forma y con qué resultados se están haciendo las inspecciones que garantice que quienes están percibiendo las prestaciones tengan realmente derecho a ellas y no las vean como una forma de obtener un ingreso extra.

La cosa, si se quiere de verdad tratar el tema con objetividad, no habría de quedar ahí. El despilfarro de experiencia, capacidad y energías que representa la jubilación de los senior, sacrificada, no porque interese -en este país al menos- que obtengan ese "merecido descanso", sino, simplemente, con el propósito de que ahuequen su sitio para que lo ocupen los jóvenes, merecería un análisis serio acerca de la mejor manera de que se aproveche su saber hacer, en la formación de los junior.

No es cierto que la gente de más de 65 años quiera dejar de trabajar. Al contrario, la mayoría se encuentran con capacidad y ganas. Pero no hay que engañarse ni engañarlos: no hay puestos de trabajo para ellos, en una sociedad que desprecia el conocimiento, y alaba lo juvenil como un valor total, como si se tratara de algo definitivo.

Habría que encontrar la forma -en realidad, se conoce bien- de compaginar el trabajo a tiempo parcial de los senior de más de 65 años, con el aprendizaje de los junior. Se evitarían muchos errores y decisiones equivocadas.

También es inaceptable que no se compute la cotización durante toda la vida laboral del trabajador para el cálculo de la pensión.

Mantener un minuto más la injusta fórmula actual es un insulto -uno entre tantos- a quienes hemos trabajado desde la adolescencia, cotizado incluso durante varios años por encima del máximo (cuando era necesario el pluriempleo para sobrevivir) y acumulamos treinta, cuarenta y hasta cincuenta años de pagos a la seguridad social ininterrumpidos, sin haber cobrad o jamás la menor prestación, y sin ni siquiera haber estado -esto gracias a Dios y a la naturaleza- de baja por enfermedad más de un par de días, que, desde luego, no se pagaron con subsidios, sino asumieron nuestras empresas o nosotros mismos, en tanto que autónomos.

Sobre las consecuencias para la salud del cambio climático

Con el novedoso título -por estos lares, al menos- de "Cambio climático y amenazas para la salud", la Fundación Mapfre, en colaboración con la Fundación Ciencias de la Salud, organizó el 15 de noviembre de 2010 un programa de conferencias que se gestó en torno a la presentación del libro que recogió los resultados de una encuesta acerca de las preocupaciones de los españoles por la afección de la salud por el cambio climático.

Dará idea de lo que nos pareció el enfoque de las conferencias -soportadas bajo un calor agobiante, en un salón de actos lleno a rebosar- el que, en el coloquio, nuestra pregunta trataba de preguntar porqué no se habían abordado las hipotéticas repercusiones del también hipotético cambio climático para la salud desde una perspectiva zonal.

Y, sobre todo, porqué no se había tenido en cuenta que para los países en desarrollo -especialmente los BRICs- más que hablar de repercusiones del cambio climático, habría que analizar los efectos de una industrialización acelerada.

La pregunta no tuvo respuesta, ni cabía esperarla, porque los conferenciantes, que seguramente pensaban estar dirigiéndose a un público sin formación sobre el tema, discurrieron por diversos lugares comunes, alimentando de generalidades sus repectivos discursos.

No se trata de hacer una crítica a los intervinientes, sino a lo inmaduro del tema. Porque para establecer como conclusión del mismo que hay que dejar de fumar o que hay que ahorrar energía en calefacción o aire acondicionado, no hace falta tener como referencia lo que pueda pasar con el clima.

Tampoco creemos que se puedan trivializar los efectos de un calentamiento global trasladando la cuestión a las muertes por calor en verano o por frío en invierno y estrapolando resultados.

Puestos a ser imaginativos, uno de los posibles efectos sobre la salud del cambio climático, si efectivamente se produce, serán los derivados de la tercera guerra mundial, cuyo móvil puede ser tanto la escasez de agua como de energía, como de ambos recursos.

También podemos imaginar las consecuencias de la subida de los mares sobre las construcciones que se hicieron, y se hacen, sobre la línea de costa (a pesar de su declaración como demanial), especular sobre los ahogados por avenidas en las rieras y por las avalanchas de nieve, etc.

Y, sublimando las consecuencias de la elucubración, más o menos calenturienta, podemos preguntarnos porqué el Pais Vasco (y no será el único) dedica dineros a contratar a una eminencia mundial, Dr. Anil Makandya, para que realice un estudio sobre las consecuencias del cambio climático para sus nacionales, y porqué nosotros, en Madrid, hemos de estar extasiados escuchándolo.

Sobre la forma de correr de los politicos

Sobre la forma de correr de los politicos

Siempre que políticos occidentales se reúnen con cualquier pretexto -últimamente, y de forma reiterada, para poner en evidencia su incapacidad para tomar acuerdos globales-, la foto de un par de ellos corriendo en chándal por un parque, acompañados de sus guardaespaldas, intérpretes, y periodistas, ocupará al día siguiente la primera página de los periódicos que informen del evento.

Por supuesto, lo que tratan de demostrar quienes así se dejan o se hacen fotografiar es que se encuentran en buena forma física. Lo que intentan que el lector deduzca de esa manifestación de salud -expresada en maillot y zapatillas de correr- es que se encuentran en magnífico estado de ánimo, y que hacemos bien depositando su confianza en ellos.

No todos estarían de acuerdo. Como primera observación, una cosa es el estado físico y otra el psíquico, por no hablar del intelectual. Si esos políticos desean, de verdad, convencernos de que están en pleno uso de sus facultades, y en especial, de las mentales, deberían someterse a un control sicológico, hacer algunos test apropiados, o, al menos, demostrar su capacidad para hacer unos cuantos sudokus. (Decimos esto por analogía respecto a la dificultad de correr unos cuantos metros alrededor del hotel).

Hay más, incluso. Se pretende con esas instantáneas combinadas de políticos, trasladar que existe buena sintonía entre ellos, incluso se les ve hablando mientras corren. Dudamos de la profundidad de las elucubraciones que puedan emanar de quien está forzando a su organismo a consumir oxígeno para poder trotar con cierto empaque.

En fin, que nos gustaría -a pesar de que reconocemos que tiene más enjundia visual un par de tipos al trote que sentados tras de un pupitre- que alguien nos explicara, con sinceridad, a qué vienen las fotos de políticos a la carrera. A nosotros, nos inquietan, y nos llevan a preguntarnos, inconscientemente: ¿De qué escapan nuestros líderes, a dónde corren? ¿Debemos, tal vez, juzgarlos por su manera de correr?

En todo caso, y como suponemos que las mandatarias también hacen ejercicio, sugerimos que se nos ofrezcan, mientras se dilucida el sentido de las fotos en maillot, instantáneas de nuestras ministras y homólogas en el gimnasio -si es que lo visitan- o, en su defecto, haciendo ganchillo en compañía mientras debaten si será mejor bajar los tipos de interés o empezar a reducir con agujas del dos para que la sisa no quede pendulona.

(La traducción al inglés de la alocución que el Presidente español dirige en la viñeta al Premier británico es, más o menos: "Where buyed you the t-shirt, David? Because I´m getting tired of running with my placard!")

Sobre lo que nos falta por descubrir en Atapuerca

Burgos, una de las más hermosas ciudades españolas, está situado a 18 km de Atapuerca, un pueblecito al que sorprendentes hallazgos arqueológicos han situado con letras de formato gigantesco en el mapa mundial de la ciencia.

La historia particular de los yacimientos de Atapuerca ha sido contada muchas veces, y por eso, nos detendremos exclusivamente en dos aspectos menos conocidos.

El primero es el mérito, oscurecido por otros protagonismos, de un ingeniero de minas, Trinidad de Torres (Trino), que fue quien descubrió la mandíbula de Homo Heidelbergensis en la llamada Sima de los Huesos, en 1976. Un antepasado que vivió hace aprox. 500.000 años.

Hasta entonces, aunque desde 1863 se sabía que en el municipio había fósiles -seguramente, incluso, restos humanos, de notable antigüedad- nada significativo se había hecho. Trinidad de Torres estaba preparando su tesis doctoral sobre los úrsidos del Pleistoceno, y pidió permiso a Juan María Apellániz, que estaba haciendo una cartografía de la zona, con la colaboración del Grupo de Espeleología Edelweiss, para hacer algunas excavaciones.

Al descubrir, entre los fósiles de osos (ursis deningen), una mandíbula humana, y siendo consciente de la antigüedad de la misma, en relación con los estratos que estaba analizando (Pleistoceno Medio), se la presentó a su director de tesis, Emiliano Aguirre, quien, no dudó en presentar un proyecto de investigación para, profundizando en las excavaciones, conocer mejor la evolución humana en Europa.

Cuando en 1990 se jubila Aguirre, toman el mando del proyecto los actuales directores del mismo, J.L. Arsuaga, J.M. Bermúdez de Castro y E. Carbonel, y van apareciendo nuevos fósiles humanos, cuya importancia alcanza su cumbre con el hallazgo en 1997 de restos de una nueva especie, a la que se denomina Homo antecessor.

Entre los fósiles descubiertos desde entonces, el más intrigante es el de un grupo de jóvenes, hombres y mujeres, que parecen haber sido arrojados a la sima, en una ceremonia funeraria cuyo alcance ha dado lugar a fértiles elucubraciones.

Una de las historias que cuentan a los visitantes del Parque Arqueológico los bienentrenados guías de la Fundación Atapuerca elucubra que en la prehistoria existía igualdad de sexos, ya que ellos y ellas muestran en sus huesos fosilizados las mismas huellas de haber luchado con animales. Puede ser: también puede ser que las carnes de estos individuos hayan sido devoradas por carroñeros que pudieron caer, atraídos por el olor, al mismo precipicio. 

Pero tenemos una petición, inspirada en estos sucesos antañones, reales o imaginarios. Ausente de la política visual Bibiana Aído, desaparecido en absorción imbornal el Ministerio de Igualdad, y dado que nuestros representantes siguen obstinados en matizar que hablan para ciudadanos y ciudadanas, adictos y adictas, miembros y miembras, proponemos se repare, puesto que aún es tiempo, una injusticia semántica, y se ponga en el mapa de la paleoarqueología, junto al homo antecessor,y con sus mismos honores, a la femina antecessor.

(También pedimos, aunque no tenga mucho que ver, que en las cartas oficiales, en lugar del Sr./Sra. D./Da. delante del nombre de los ciudadanos, se den instrucciones a los funcionarios que se tomen el esfuerzo de poner el exacto tratamiento que corresponde al sexo de la persona.

Puesto que si hay tanta preocupación por tratar a ambos géneros por igual, no le vemos sentido que a José o a Margarita les entiendan como D./Da., sin que nos sirva de disculpa que a la Sra. Juez o al Sr. Subsecretario se les aplique también el D./Da. ¿O es que habría que decir, para ser políticamente correctos, Sr./Sra. Rubalcaba, D./Da. Trinidad Jiménez, D./Da. Alberto Ruiz Gallardón?)

Sobre el centenario del primer tomo de los Principia Mathematica de Russell y Whitehead

Fue en 1910 cuando apareció el primer tomo de los Principia Mathematica, una obra que no habrá mejorado, al menos directamente, la vida de muchos seres humanos, pero que ninguno de los que se ocuparon desde entondes de analizar en profundidad los conocimientos matemáticos y filosóficos puede ignorar.

Este trabajo conjunto de Russell y Whitehead fue publicado por el Servicio de Prensa de la Universidad de Cambridge, no sin haber tenido que superar un serio problema económico, lo que da la imprescindible perspectiva chusca a la cuestión -tan querida en estos tiempos en los que lo accesorio vence regularmente a lo principal-.

Los puntillosos responsables de la edición calcularon que se perderían con la misma unas 600 libras, de las que el Servicio solo estaba dispuesto a asumir la mitad; impresionada por el trabajo, la Royal Society donó solamente 200 libras, por lo que los autores tuvieron que sufragar, a pachas, el importe restante.

Bertrand Russell había nacido en el seno de una familia noble y rica y la naturaleza le premió con tres dones especiales: una notable longevidad (vivió de 1872 a 1970), una inteligencia excepcional, y una nada despreciable capacidad de atracción hacia el sexo femenino, de la que disfrutó, según sus biógrafos, adecuadamente.

Por supuesto, esta última cualidad le granjeó algunas envidias, que le llevaron, por ejemplo, a la cárcel, con la excusa de haber animado a sus alumnos a que se libraran de hacer el servicio militar que, dada el momento beligerante que se vivía Europa les hubiera llevado al frente de batalla.

En los Principia, entre muchas otras disquisiciones de mayor valor pero menos comprensibles para el lego, vuelve Russell a la cuestión de la paradoja que lleva su nombre, y que también se conoce como "del barbero" (o, para otros más arriesgados, como una pretendida prueba de que no puede existir un ser todopodoeroso).

La paradoja de Russell fue resuelta por él mismo, haciendo ver que el axioma irrestricto de comprensión o abstracción de Cantor no sirve para definir conjuntos conflictivos -expresados genéricamente como "conjunto de todos los conjuntos que no son miembros de sí mismos"-, porque llevaría a un círculo vicioso.

La solución ya se encontraba en la observación de Poincaré, que estableció su teoría de clases de la no-clase, y que Russell sistematizó con la introducción de la teoría sobre los tipos o jerarquías proposicionales.

Con este Comentario, queremos ofrecer nuestra modesta contribución para homenajear, con el pretexto de los cien años de la publicación del primer libro de los Principia Mathematica en colaboración con Alfred North Whitehead (y de sus imprescindibles Elementos de la Etica)  a una de las figuras más atractivas del siglo XX, un pensador poliédrico, que no desconoció, sino que trabajó con ella como una herramienta más, la terrible incapacidad de la mente para ordenar y, por tanto, llegar a entender la complejidad que le rodea´.

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(1) ´La paradoja del barbero puede enunciarse así: El único barbero de una población recibe la instrucción de afeitar a todos los que no se afeiten a sí mismos. Cuando se dispone a afeitarse, se da cuenta de que no puede hacerlo sin incumplir la instrucción: si se afeita, es porque no se afeita, lo que no sería verdad; y si no se afeita, tendría que afeitarse, lo que tampoco sería posible.

En su versión presuntamente agnóstica, se argumenta que un ser todopoderoso podría, en teoría, crear algo que él mismo no pudiera cumplir, por lo que dejaría de serlo.

Sobre la probabilidad de que el cambio climático sea una ideología

Bajo el sugerente -y enigmático- marco global de "Ingeniería y sociedad contemporánea: seis grandes temas", el Colegio de Ingenieros de Caminos (demarcación de Madrid) ha organizado un ciclo de conferencias, que se impartirán fuera de la hermosa sede de la Institución, en el propósito "de acercar la ingeniería a la sociedad".

La primera conferencia fue encomendada a Luis Irastorza, consejero delegado del Desarrollo Urbanístico de Chamartín ("DUCH") y versó sobre "La ingeniería frente a los dilemas del clima" (10 nov. 2010). Dentro de esa intención de acercamiento al público general, el acto tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes, que, junto INTIC, también figuran como co-organizadores.

Irastorza pronunció, en realidad, dos conferencias, prolongándose durante casi dos horas, lo que contribuyó, desgraciadamente, a espesar un tanto el ambiente en la "segunda parte" de la misma, justamente en la que abandonó las disquisiciones filosófico-probabilísticas, para aportar un buen número de gráficos y datos.

Toda esa información sobre los estudios y proyecciones que están realizando los 23 centros que poseen modelos de predicción climática globales, la puso Irastorza al servicio, de la confirmación de la línea argumental por la que se había decantado personalmente: aunque puede haber un fondo de intereses mercantiles, el riesgo de cambio climático es importante, ha sido provocado por la actuación del hombre, y, dada la entidad de las consecuencias, su generalidad y su inmediatez, obliga a tomar medidas urgentes y que supongan la actuación a nivel global.

"Existen dosis de incertidumbre en la concreción de los riesgos climáticos, pero son mucho más importantes las que existen en evaluar los costes de estabilización".

No será sencillo encontrar la solución a tal desafío, porque no será posible "la extrapolación de nuestro modelo de desarrollo al resto del mundo", implicando, en particular, "el desacoplamiento de crecimiento de pib y consumo de energía en la década 2011-2020, lo que no se ha producido nunca antes en la historia de la humanidad".

España, para Irastorza, ocupa un papel "absolutamente marginal, con conocimiento disperso y sin instrumentos; debería despolitizar el debate y dedicar, de inmediato, recursos a la investigación de las medidas que habría que adoptar. No es un tema de ideologías y en ese análisis, la ingeniería tiene un papel muy relevante: es lo que más va a modificar el mercado, pero habrá que adoptar un nuevo modelo de desarrollo".

Estamos muy de acuerdo con la exposición de Irastorza, quien reconoció, a una pregunta de uno de los asistentes que, pensando que el público no estaría formado por ingenieros, había preferido ser más divulgativo y no detenerse en las medidas técnicas que se relacionan con el tema climático.

Aunque la cuestión -tan importante- quedó como un asunto residual, el conferenciante enumeró, entre otras medidas técnicas, y de forma desordenada, la mejora en la generación y distribución eléctricas, el aumento de la eficiencia en la captación de la energía solar, el perfeccionamiento en el uso de las formas de energía nuclear, en particular, en relación con los resultados del proyecto iter y el colisionador de halones, la modificación del urbanismo ("es absurdo mantener los diseños energéticos actuales"), el cambio sustancial en los medios y usos del transporte, etc.

Para los ingenieros, los efectos del cambio de clima, supondrán nuevos trabajos y desafíos: diques y muros de contención más resistentes a los empujes marítimos, mejor control de inundaciones y aluviones, tratamiento atemperador de las sequías, nuevos diseños para las ciudades y el transporte, etc. 

Quedó así esbozada una segunda parte para el debate sobre el clima, hasta ahora, escasamente tratado por estas latitudes: si el cambio climático nos va a afectar, y parece que lo hará gravemente (España está en la zona de altos riesgos), es imprescindible preparar medidas técnicas que disminuyan los impactos. Y aquí si que no tenemos un papel secundario; estaríamos hablando de la seguridad de nuestros descendientes, quizá de los que nazcan dentro de solo un par de generaciones.

Sobre hormonas ocultas en las carnes, ciclistas y gigantes

Alberto Contador, el héroe de Pinto, el ciclista que empezó a ganar la Vuelta a Francia con solo 25 años (en 2007), la sólida propuesta de redención para un deporte que se ha venido vinculando al dopaje más que al mérito de conseguir hazañas inhumanas, tiene un serio problema: en el análisis de orina que los sabuesos de la UCI (Unión Ciclista Internacional) en connivencia con la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) se le realizó después de la subida al Tourmalet, quedó al descubierto que había consumido clembuterol, una droga prohibida.

Los aproximadamente 50 picogramos por litro (0,000.000.000.05 gramos o 0,05 nanogramos por mililitro, es decir, 50 billonésimas o 50 * 10 exp-12 g por litro) que detectaron unos Laboratorios de alta tecnología contratados para fastidiarle la vida se han convertido en una pesadilla para el deporte español, autoridades, profesionales y aficionados incluidos. Pero Contador tiene una coartada: el clembuterol debió entrar en su organismo por un solomillo contaminado que le trajeron desde España para compensar el sota-caballo-rey de la comida oficial del Tour.

El caso Contador lo despacharíamos nosotros en tres patadas. Un deporte durísimo, que mueve millones de euros basados en la publicidad de actuaciones que corresponden a atlantes, no debiera mover a unos señores que sientan sus posaderas en sofás almohadillados rasguen sus ropajes impolutos al saber que los jóvenes que lo practican tienen que tomar algún tipo de estímulo artificial para conseguir estar a la altura del mito. 

El comportamiento oficial ante el hipotético escándalo es farisaico. Porque el que los deportistas se estimulen artificialmente, así ha sido y así será, en este como en todos los deportes en los que se busque, por dinero, el espectáculo de conseguir que la marca anterior sea superada.

Pero el tema de la carne hormonada nos trae otra vez sobre la mesa de operaciones un asunto que parece olvidado. La alimentación con carnes de terneros cuyo crecimiento había sido estimulado con hormonas, y que está en la raiz principal del fuerte incremento en la altura que han experimentado los varones de las generaciones españolas, a partir de los años 1970/1980.