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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Política

Sobre el Estado en una economía de mercado

La culpa de todo la tiene el Estado, es decir, el gobierno del Estado. Estamos en una economía de mercado, propugnamos la libertad del comercio, los presupuestos de las administraciones públicas se van en su mayor parte a pagar gastos corrientes (sueldos, prácticamente), pero el Estado es visto como la solución, la panacea, el acicate. Y si nos va mal, la culpa es del Estado.

Parece que, cuando nos conviene, ignoramos que los ingresos de esa relativa "maquinaria de poder" provienen, fundamentalmente, de los impuestos. Por tanto, su capacidad de actuación económica está limitada al empleo de lo que sobre, deducido el pago de los gastos corrientes y de la atención a las obligaciones financieras. Por supuesto, con el complemento de la capacidad de endeudamiento, contando con los ingresos futuros.

Las administraciones públicas descubrieron hace algún tiempo que podían vender lo que tenían, e incluso lo que no tenían, esto es, el futuro. Empresas públicas en sectores estratégicos o declinantes, concesiones por servicios de agua, recogida de residuos, cementerios, autobuses y, no en último lugar, terrenos para edificar. ¿A quién? Lo compraron, claro, las empresas privadas. ¿Con qué objetivo?. Enriquecerse, claro.

Carmen Alcaide, economista prestigiosa y ex Presidenta del INE se pregunta (EP, 24 de mayo 2009) ¿cuál debe ser el papel del Estado en una economía de mercado?.  En una respuesta de fácil digestión, concluye que "mejorar las condiciones para el desempeño del papel de las empresas, (...), generando un entorno de estabilidad y seguridad jurídica, etcétera."

No hace falta irse por la teoría. El papel de la administración del Estado, en una economía de mercado, ha de ser controlar a los agentes económicos, protediendo a los más débiles de la tendencia a utilizar las posiciones dominantes para fijar arbitrariamente las condiciones. 

Podemos tratar de inventarnos un nuevo país, pero no será posible augurar el éxito del proyecto. España tiene unas condiciones naturales que predisponen a ventajas comparativas, como ya ilustró Donges: para el turismo y, por tanto, para los sectores interrelacionados. Tiene una carencia de recursos que la sitúa en posición de demandante forzoso, en temas como la energía.

Dispone de un elemento natural de gran valor, el sol que combinado con el agua -relativamente escasa, y, en todo caso, desigualmente distribuída- y con la tierra, adecuadamente compensada, permitiría producciones agroalimentarias y transformados de alta calidad. Dispone de una Universidad, actualmente bajo mínimos, pero con material humano al que se podría reactivar, para mejorar la capacidad para proponer proyectos en nuevas tecnologías e, incluso, en lo que respecta a las Facultades literarias, para estimular la creación y transmisión de cultura.

Podemos discutir si hace falta más o menos Estado. Debería estar fuera de discusión que el Estado, en una economía de mercado, solo puede ejercer el control y, eventualmente, actuar simbólicamente, a efectos de ejemplaridad o de referencia comparativa para el control, en ciertos sectores, con voluntad, además de no permanencia.

Lo que no deberíamos, aunque podemos, es alimentar desde el Estado la sensación de que lo que nos conviene es más espectáculo. Hoy, 27 de mayor de 2009, a las 21h, el país se paralizará porque más de once millones de personas decidirán que lo mejor que pueden hacer es ver un partido de fútbol. Mientras tanto, la deuda y la crisis, que no descansan, crecerán.

Sobre las responsabilidades políticas y las jurídicas

La investigación de la naturaleza del percal, orígenes de la tela, pero, sobre todo, la  procedencia del dinero con el que se realizaron los movimientos monetarios que afectaron a algunas sastrerías madrileñas que llegaron a adquirir gran fama en Valencia, está arriesgando provocar graves daños colaterales al partido de la oposición.

La ausencia de facturas por las que el Honorable Sr. Camps y otros elegantes personajes se hayan pagado un par de trajes es algo intrascendente. Pocos clientes guardan esos resguardos, una vez que ha transcurrido el período de garantía o finiquitada la posibilidad de devolución de lo adquirido. No hay nada particular, tampoco, en hacer las compras en efectivo; las tarjetas de crédito son caras y algunas personas tienen por costumbre pagar a tocateja..

Tampoco hay que dar especial relevancia a la manifestación, y menos si se realiza con obscena terminología, de los cariños. El príncipe Carlos de Inglaterra, por ejemplo, en un momento de exaltación, empleó guarras metáforas para expresar su ardor principesco con una señora entonces malcasada.

No vemos, en fin, posibilidad de deducir responsabilidades penales de un registro de conversaciones privadas que no pasarán, ciertamente, a la historia de la antología de los buenos ejemplos de contrucción gramatical, y que no se sabría, en puridad, si atribuir a la cortesía extraparlamentaria, a la estulticia imperante en nuestra sociedad, o a la timidez de una de las partes para mandar a tomar vientos a la otra.

Ya se ve que en España ("este país") el poder judicial tiene mucha vida, propia e impropia. Seguramente, dada la inmensidad de casos que se podrían investigar, el impulso para la actuación por la vía penal, como sucede ya en lo civil, tenga que venir, exclusivamente de la denuncia de parte perjudicada o interesada en esclarecer un delito.

Mientras sea admitida como válida esta premisa, el terreno para generar tensiones políticas con las actuaciones judiciales, estará siempre servido. Porque si no fueran suficientes el par de jueces y fiscales que ya se se hallan, al parecer, atentos a detectar a la primera sospechas delictuales en ciertos sectores ideológicos con preferencia a otros, existen en abundancia prófugos políticos, ex-compañeros de partido, descontentos en quién sabe que reparto de poder o ventajas, dispuestos a delatar situaciones oscuras de sus antiguos compañones.

Por lo tanto, los que tengan algo que ocultar en relación con los dineros, no deberían dormir nunca tranquilos. El día menos pensado, zás, saltará la sospecha.

Por cierto, para estas gentes que comparten tantas horas de pupitre, ¿es tan difícil detectar quién se está enriqueciendo, por los síntomas y ostentaciones, por encima de lo que cabría esperar de los sueldos oficiales?. ¿Hay que esperar a que un constructor enfadado o un colega discrepante denuncie a estos nuevos ricos por haber aceptado unas corbatas a cambio de adjudicaciones de algunos milloncejos?.

Aquí no solamente está la cuestión en lo que aparenta el César, ni su mujer, ni sus hijos y amigos, sino en las razones -que ojalá no existan, por supuesto- por las que vuelven la vista hacia otro lado los rivales políticos del César. Qui prodest? .

Aunque también: Beatus ille qui procul negotiis ("Dichoso el alejado de los asuntos del dinero", equivalente a:"Qué descansada vida la del que huyendo del mundanal ruido...")

Sobre parlamentarios europeos y prebendas

El 7 de junio de 2009 habrá elecciones al Parlamento de la Unión Europea, para cubrir 736 plazas de diputado. El Estatuto del Eurodiputado, aprobado después de casi diez años de discusiones, estrenará su vigencia con estos nuevos representantes del invento europeo, en indudables horas bajas.

La más importante de todas ellas, para estos elegidos, será que tendrán todos idéntico sueldo: 7.000 euros mensuales. No habrá las tremendas disparidades de antaño, que alcanzaban hasta un factor 4 o 5 entre los más humildes y los más ricos. Los salarios los pagarán los fondos comunitarios y no los Estados, y el tipo impositivo será el fijado por la Unión, aunque cada Estado podrá complementarlo, si lo cree conveniente, con un tipo adicional, para adaptarlo al resto de los asalariados de su país.

Tampoco se pagará ahora a tanto alzado por los gastos de viaje, sino que tendrán que ser justificados con facturas. La jornada de trabajo seguirá siendo de lunes a jueves y los eurodiputados viajarán en clase business, y tendrán como edad de jubilación la de 63 años, con pensiones pagadas por la Unión.

No es para tirar cohetes, pero no está nada mal. El trabajo, por cierto, no parece agotador. Bruselas sigue siendo una ciudad muy aburrida -se la compara en animación, junto con Bonn, y sin ventaja aparente,con el cementerio de Mindianápolis- pero las posibilidades de viajar por la Europa de los de siempre y la buena conexión con Madrid y Barcelona, ofrece indudables paliativos al aislamiento relativo.

Hay eurodiputados ejemplares. En esa indirecta intención de servirr ejemplo, Jaime Mayor Oreja, cabeza de lista por el PP, se presentaba a sí mismo como modelo -respondiendo a una pregunta de un asistente a una de sus charlas en la Fundación Rafael del Pino, el 16 de abril de 2009-, al decir que figuraba entre los parlamentarios europeos con mayor número de asistencias (86,7%).

También expresó en aquel foro: "A las sesiones plenarias, la gente suele acudir. Pero la cuestión de la asistencia de los eurodiputados no es el problema esencial, sino que estamos muy lejos, distantes de las preocupaciones de la gente. En España, los debates europeos no se siguen y solo ocupan un lugar en los medios cuando hacemos el ridículo o pretendemos hacernos daño  en la política interior llevando a Europa temas propios (casos de ETA, corrupción, etc)"

Desgraciadamente, ha trascendido que el eurodiputado Mayor Oreja figura también en el pelotón de cabeza con los parlamentarios europeos que menos han intervenido.
Vaya, vaya. Nos tememos que no va a haber tampoco mucha participación en las elecciones. Si los propios parlamentarios no saben bien para qué sirve Europa, es muy probable que los electores potenciales no tengan idea de para qué sirven los parlamentarios europeos.

La razón de la pretendida movilización electoral parecería obedecer, exclusivamente, a dos objetivos: repartir algunas prebendas entre políticos quemados para la política nacional y tomar el pulso de la opinión pública con carácter previo a las elecciones generales en el propio país.

)

Que nos lo expliquen mejor, por favor.

Sobre el azar y la necesidad, aplicados a la política

La referencia al azar o a la necesidad constituye, como es sabido, una de las claves centrales de nuestro proceso cognoscitivo. La ciencia ha reducido el terreno del azar en muchos campos clásicos, pero se han descubierto nuevas parcelas en las que lo inexplicado tiene sus cuarteles.

Hay quienes, conscientes o no de la incapacidad humana para entenderlo todo, han reducido la cuestión a sus postulados más simples. Unos entienden que Dios lo tiene todo controlado, hasta los menores detalles, y en esa mente privilegiada por excelencia y por sí misma, se contiene toda la sabiduría, todas las previsiones y cábalas, todos los hechos, pasados, presentes y futuros. Es decir, Dios sería la Necesidad, la Fórmula perfecta.

Otros, justamente en la dirección contraria, entienden que el azar es el rey de la materia. El Caos, el crecimiento del desorden, la complejidad creciente sin orden ni concierto, sería el motor único de la evolución de cuanto nos rodea, a estos seres específicos, falsamente privilegiados por la circunstancia de haber tomado consciencia de que somos perecederos, víctimas de ese azar que todo lo domina.

En los caminos intermedios, filósofos, científicos, pensadores de los más variados campos, tratan de conquistar terrenos a lo que se pensaba que era azar, para convertirlo en fórmulas, es decir, para repetirnos, para llevarlos al dominio de la necesidad. Hace tiempo que los cuerpos no caen al suelo -a todos los suelos- por hacer, sino por gravitación universal; sabemos que hay enfermedades que no solamente tienen nombre, sino que podemos curar; hemos dominado algunos ciclos energéticos para condicionar el movimiento de ciertas máquinas; etc.

En la política y, para ciertos reyezuelos del saber intutitivo, también en la economía, parece que hay demasiados campos para el azar que deberían, sin embargo, haber sido entregados a la necesidad. Menos voluntarismos, más trabajo, menos voces y exigencias desmesuradas, más criterio, más cálculos certeros, menos aprovechamiento de la ignorancia de los más, y más control a la desfachatez y ganas de apropincuarse de lo ajeno en unos menos.

Porque no hay necesidad alguna de apelar al azar, cuando sabemos que algunas cosas de las que nos suceden son consecuencia directa de otras que no se ha sabido o querido controlar.

Sobre tímidos, respetuosos y desvergonzados

Existieron tímidos y desvergonzados ilustres, al menos, por lo que nos han dicho las crónicas. Papas, emperadores, guerreros rumbosos y hasta esclavos indómitos militaron entre los desvergonzados. Los tímidos solían dedicarse a la investigación, a la mística o a filosofar.

Por supuesto, no es fortuito que la Historia nos haya dejado poco testimonio de mujeres tímidas y, en lo tocante a las desvergonzadas, las haya puesto a nivel de cortesanas (eufemismo), barraganas o ninfómanas.

De niños, puede uno imaginarse a los primeros perseguidos por madres preocupadas de que no se subieran a los árboles, no salieran solas al jardín y contestaran a la pregunta de lo que querían ser de mayores (que, por supuesto, ahora nadie hace) con un "importante como papá" y, más raramente, -sin precisar oficio- "como mamá".

Los desvergonzados gozarían de pajes y criados desde el más tierno principio, crecerían consentidos, animados a hacer de las suyas y de los de otros y, cuando adquirieran el uso de razón, tendrían en su petulancia y engreimiento crecientes la confirmación de que el mundo les estaba predestinado.

Pongámosnos bajo la tutela de los respetuosos, demos la palabra a los tímidos, ignoremos los gritos de los desvergonzados.

Nos comportamos como si únicamente nos correspondiera un asiento corrido en las sentinas, y con el remo entre las manos, estuviéramos conformes con tener como única referencia el gong que marca el compás de las brazadas. 

Sobre bipartidismo y regionalismos en España

El análisis político más difundido respecto a las razones por las que el PSOE (y el partido de coalición con el que había gobernado, BNG) perdió las elecciones por el Parlamento de Galicia, achaca la razón del descalabro a lo heterogéneo de la composición de Gobierno, que había creado una insoportable bicefalia, llena de contradicciones que han tenido proyección pública, durante el último período legislativo.

La victoria del PP, encabezado por un prudente Alberto Núñez-Feijoo, ha sido, no solamente justa, sino necesaria. La sociedad no quiere crispración, ni disputas internas. Prefiere actividad relajada.

No estamos en contra de los regionalismos. Al contrario. Creemos que la falta de un proyecto regional es un hándicap grave en el que patalean estérilmente algunas autonomías en España, entre las que se cuenta, desde luego, Asturias.

Pero el proyecto de centralización es incompatible con el de un regionalismo descentralizador. No se puede tirar de una cuerda desde los dos lados y pretender que se está haciendo el esfuerzo en la misma dirección. Ya hemos llegado demasiado lejos en descentralizar, y la satisfacción ciudadana no siempre ha mejorado.

Hay que hacer balance: algunas actividades se desarrollan mejor de forma centralizada, y los costes son menores cuando se aprovecha bien el concepto de tamaño crítico.

Creemos que ahora procede ahondar en el bipartidismo, puesto que ya no tiene sentido hablar de una derecha y una izquierda irreconciliables. No hay porqué referirse a un centro variable que, como quedó demostrado analizando el discurso del presidente de EEUU, Barak Obama, España ha conseguido posicionar muy a la izquierda de la mayor parte de los países del mundo, sino de todos.

Ahora lo que procede es hacer las cuentas bien, de lo que cuesta nuestro Estado social, de derecho y autonómico. Y aunar el bipartidismo con los avances regionalistas, de la misma manera que "un buen padre de familia" lo haría en la educación y sostenimiento de sus hijos.

Por supuesto, todo es compatible con la persistencia de posiciones más extremas, e incluso de más exacerbados regionalismos. Pero los partidos con proyección nacional conjunta no pueden favorecer a alguna autonomía en menoscabo de las otras. Esos tiempos, ya pasaron. Ahora todos somos iguales.

Sobre los cambios del Gobierno de Zapatero en Cultura, Educación y Sanidad

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha confirmado en el Consejo Extraordinario de Ministros del 7 de abril de 2008 las filtraciones de los cambios que habían trascendido. Salen los ministros Solbes y Magdalena Alvarez y se incorporan Chaves y José Blanco. Pero hay más.

La labor de Trinidad Jiménez como secretaria de Estado para Iberoamérica se premia con el ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, abriendo así la puerta para que Bernat Soria, que ya había manifestado demasiado claramente su posición en relación con los temas del aborto, experimentación con células madre y la eutanasia, vuelva a sus trabajos de investigación.

También hay premio para Ángel Gabilondo , activo pero contemporizador rector de la Universidad Autónoma de Madrid, con buenas relaciones con Monseñor Rouco Varela y la cúpula eclesiástica más convencida de que no hay que enseñar desde el agnosticismo Educación para la Ciudadanía, sino implantar unos buenos principios cristianos en el educando. Será Ministro de Educación en sustitución de Mercedes Cabrera, cansada seguramente de luchar contra enemigos invisibles.

Ángeles González Sinde , presidente hasta ahora de la Academia de Cine, guionista de La buena estrella y Una palabra tuya, entre otras películas de éxito, desplaza en el ministerio de Cultura a César Antonio Molina, que tenía abiertos muchos frentes de alto alcance y que deberán ser resueltos en lo que queda de legislatura (Ley de las Artes Escénicas, Ley del Libro, Ley de Archivos, Ley del Cine, etc., así como el Plan General de Danza o la unificación de los Centros Cervantes). Sin contar con que Molina, cuya cualificación nadie ha dudado como excelente Ministro de Cultura,  se sentía incómodo por las protestas sistemáticas del grupo que capitaneaba Angeles, demandante de una mayor atención pública. 

González Sinde no tiene buen cartel en el mundo de los usuarios de las telecomunicaciones de andar por casa, por sus declaraciones al respecto de las restricciones al uso de internet, exigiendo el control de las bajadas ilegales de canciones, películas, libros o programas. Los partidarios del software libre y los contrarios al canon digital, afilan pues, desde hoy, sus uñas contra quien fue combatiente peculiar de lo que llamó sin ambages "piratería informática", por lo que son de augurarle incómodas protestas si no cambia el chip.

El nombre de los Ministerios también cambia, volviendo algunas anteriores segregaciones al redil clásico. Asuntos Sociales se integra en Sanidad, y la Secretaría de Estado de Universidad deja el Ministerio de Ciencia y Tecnología -ya bastante cargado por el tira y afloja de Cristina Garmendia con Industria y Economía- y retorna al Ministerio de Educación.

Sobre el cambio de Gobierno que Zapatero acordó con Obama

Las últimas actuaciones en política internacional del presidente Zapatero le han mejorado su sonrisa habitual de chico bueno en la que se le había incrustado un rictus de pánico. Falta le hacía.

Parece que el mérito fundamental de ese cambio de tendencia de humor es su confirmación de que la sintonía tan anunciada con el mirífico presidente Obama existe, aunque no le haya autorizado a poner los pies sobre la mesa, sino sobre el difícil terreno de una economía mundial que se ha ido al garete.

Resulta creíble que Zapatero, experto en aplicar la fórmula de aprovechar las fiestas y los fines de semana para dar las noticias -sobre todo, si son malas-, haya previsto las vacaciones de Semana Santa para comunicar la resolución provisional a una crisis de Gobierno que se le viene vaticinando desde hace meses. No es verosímil, sin embargo, que se le haya ocurrido la remodelación en el transcurso de una reunión intensiva -en tiempo y esfuerzos de concentración para meter baza aprovechando los posibles resquicios-, como lo fue la de una reunión de los G-20 + España, en la que había que competir con la reina de Inglaterra, Carla Bruni, Berlusconi y Michelle Obama.

Ergo, la tenía preparada desde antes.

Bien es cierto que si los cambios se reducen a lo que ha sido filtrado vía la Ser, poco tenía que preparar: Solbes le había dado ya el trabajo más duro, hecho: había presentado su dimisión en público. 

Blanco y Chaves forman parte del equipo de máxima confianza. En cuanto a Salgado, además de pertener al tipo de mujer que más le gusta a Zapatero (y a muchos), -por inteligente y discreta-,  se trata de una profesional todoterreno, que utiliza como nadie la virtud de los ministros que son conscientes de no tener gancho popular ni pretenderlo: trabajar en silencio; ir a lo suyo, haciendo lo mejor que sabe lo de todos.

Los efectos colaterales son, sin embargo, los que merecen más atención. Si fuera cierto que Chaves, presidente de la autonomía andaluza, vuelve a Madrid al Gobierno central, la operación de sucesión debió estar pactada antes y con sumo cuidado, pues con los votos no se juega. 

Con Chaves devuelto a Madrid, como superministro de coordinación de temas autonómicos (vaya tela), su función complementaría imprescindible sería la de reforzar a su sucesor en tierras béticas, para no perder allí la hegemonía sociata que él había conseguido forjar en torno a su visible cabeza. Por cierto, apoyándose también en el regalo de una oposición que utilizó la misma fórmula que le sirvió a Fernando Morán para consolidarse indiscutiblemente como uno de los mejores ministros del gobierno de Felipe González: ser tomado por tontorrón, siendo listo como el hambre.

Hace años, antes de que la conociéramos como ministra de Fomento experta en provocar tensiones, se hubiera propuesto como sucesora de Chaves a Magdalena Alvarez. Ahora la que le gustaba más al del "ploglama", que dijo preferir a "una sucesora", sería María del Mar Moreno. Pero, tirando por lo lógico, y descartando, desde luego, que se tenga que hacer por ello ninguna cirugía transexual, quien quedará en Andalucía será José Antonio Griñán, vicepresidente andaluz y persona de prestigio en los asuntos varios, comodín que fue para otras crisis y con experiencia por eso en ocupar sillas, tanto las vacías, como las de respaldo alto e incluso sin desdeñar descalzaderas.

El traslado de Elena Salgado tiene algo más de misterio, aunque, dada la confianza que le tiene el presi, no le faltará nunca un ministerio. De formación académica ingeniero-economista, se ha especializado en esa cosa polimorfa que es la reestructuración de lo que le pongan delante, la gestión del personal más conflictivo y las negociaciones a cara de perro. Salgado vale tanto para tutelar la cartera de Sanidad, como la de Administraciones territoriales, o para ser superministra de Economía. No dirá nunca que no a lo que le manden desde arriba, ni tampoco sí a lo que le exijan los de abajo sin concretas razones.

Como sustituta de Pedro Solbes lo va a tener, claro, realmente difícil. En un doble sentido: por  la situación general, de la que no va a  ser posible que obtenga a corto plazo mérito alguno, y por la situación particular del Ministerio-vicepresidencia, ya que Solbes es uno de los profesionales con mejor formación económica de este país (y de Europa). Por cambiar el collar del sabueso, la crisis no va a marcharse antes.

En cuanto a la vuelta de José Blanco al Gobierno que hace papel principal en el escenario,  debería compatibilizar su actual posición de subsecretario general del PSOE, -o lo que esté siendo actualmente en el aparato bastante descuajeringado-, con el cargo de ministro de Fomento, carece, aparentemente, de sentido político claro. Salvo que su retorno sea a petición propia, para regodearse mejor de ver vencido y supuestamente derrotado a su antagónico Solbes y apuntarse a la activación de la obra pública que está entre los cometidos imprescindibles de la política económica del Gobierno, endeudándose más, asunto al que su antecesor  le ponía cara de sabueso.

Sobre democracia, partidos políticos y participación ciudadana

La situación de la política en España es preocupante. Los escándalos de corrupción están a la orden del día, pero la sospecha que se está afincando en el ciudadano es que lo que se conoce es solamente la punta de un iceberg.

Se trata de una doble corrupción. Junto a responsables políticos que se han enriquecido por sus actuaciones en el ejercicio de su cargo público, las investigaciones judiciales destapan casos en los que se han visto involucradas personas que tenían o tienen la responsabilidad de la tesorería de los partidos políticos.

La falta de transparencia en las adjudicaciones de obras y servicios, la complejidad de las licitaciones, en las que los pliegos de condiciones han sido preparados -en muchos casos- para favorecer a una determinada compañía, es una cara de la moneda. La otra la constituye el escándalo del régimen de vida lujosa que llevan algunos representantes del pueblo, injustificables desde el punto de vista de su sueldo oficial.

Puede entenderse -mal, desde luego- el interés de los partidos políticos en ocultar la realidad de sus artimañas para quedarse con un porcentaje de los importes de las decisiones de ejecutar presupuestos de las obras que necesita toda la ciudadanía. Pero no puede justificarse que la totalidad de los militantes de los partidos ignoren esas prácticas corruptas.

Debe exigirse transparencia y democracia interna a los partidos. Ellos son, hoy por hoy, la base de nuestra democracia. Que sus dirigentes utilicen ese mecanismo de representación para lucrarse o para reforzar la financiación de las organizaciones políticas es una vergüenza.

No debemos depender para aclarar esta oscura cuestión del trabajo judicial. No hace falta aguardar a ninguna denuncia. Los propios militantes han de exigir claridad en las cuentas, transparencia en las economías de sus dirigentes, lealtad con el electorado.

De otra forma, sospecharíamos que son todos cómplices de un fraude mayúsculo a nuestro bien más preciado.

Y, por cierto, tampoco se justifica la utilización, al volver a la vida privada, de los conocimientos atesorados en el ejercicio público, ocupando importantes puestos en las empresas que solo quedarían justificados o como recompensa a desconocidos favores, valoración de nuevos méritos en los candidatos por mor de su desempeño de la tarea administrativa o utilización interesada de los contactos con los viejos compañeros de partido... ¿O se nos olvida algo más?

Sobre las pilas de los Secretarios de Estado

Parece ser que la vicepresidenta primera del Gobierno de Rodríguez Zapatero ha reprochado a los Secretarios y Subsecretarios de Estado que hubieran traído tan pocos temas a la reunión preparatoria del Consejo de Ministros. Les preguntó si no eran conscientes de la gravedad de la situación de crisis y les urgió a que se pusieran las pilas.

Los Secretarios de Estado seguramente tienen algún poder, pero más deben tener los ministros y algo más deben -siempre en hipótesis- tener los vicepresidentes y el mismo presidente del Gobierno. Como nos sorprendería que no tuvieran las pilas puestas, ya que se trata de puestos de mérito y especial goce, en los que la motivación se presupone, lo que nos tememos es que lo que faltan, son ideas.

No sabemos, desde hace tiempo -mucho, quizá desde que éramos niños de teta-, cómo son elegidos los secretarios de estado ni, por tanto, con qué cualificaciones y con qué experiencia cuentan o han de contar. Ni siquiera vislumbramos, ya en época muy reciente, cuáles podrían haber sido los consejos de los asesores áulicos del Gobierno, y con tan inoportunamente fueron presentados en sociedad. A todos ellos cabría atribuirles mayor cualificación que la de quien escribe estas líneas, un nindungui perdido en el entramado de la falta de oportunidad.

Por eso, con cautela y con todo el debido respeto, enumeramos algunas de las acciones posibles, desde la limitada información que se puede entresacar de la maraña de estupideces en las que andan enzarzados políticos y, en juego de Penélope, judicatura, prensa y alta sociedad, para que, si persiste la escasez de propuestas, se haga circular -anónimamente, por favor- este comentario.

1. Acciones contra el paro. Creación de un fondo de préstamo a interés nulo, por importe máximo igual a la facturación anual, para todas las empresas con menos de diez empleados, a devolver en tres años, sin otra garantía que la de haber liquidado el iva en los últimos tres ejercicios. Reducción al 50% de la seguridad social a cargo de la empresa, durante dos años, para nuevas contrataciones, en aquellas entidades que mantengan el resto de la plantilla, y para la que se aplicará un 10% de rebaja adicional durante ese período.

2. Acciones para aumentar el consumo.- Disminución del 1% del iva en todos los artículos de consumo no suntuario. Disminuir el 5% del iva, adicionalmente, a todos los productos fabricados o ensamblados en España. Reducir en el 5% el impuesto de sociedades para el ejercicio de 2009 y 2010.

3. Acciones para estimular la creatividad. Implantar la obligación de fichar entradas y salidas a los funcionarios en todos las dependencias públicas (Ministerios como Facultades, Juzgados como Organismos Autónomos). Establecer varios premios a los mejores trabajos de investigación aplicada del año, decidido por un Comité formado exclusivamente por empresarios y profesionales no vinculados a la Universidad, en los siguientes campos: biomedicina; biotecnología; materiales; comunicaciones; informática; sociología; ambiente; energías limpias; etc.

4. Acciones para incrementar la competitividad empresarial. Convocar foros sectoriales de discusión de iniciativas conjuntas de exportación de productos. Revisión de la sistemática de recogida y difusión de la información de actividad y oportunidades de negocio. Movilización de la creación de empresas, nuevas actividades y aprovechamiento de sinergias en aquellos sectores en donde haya claro déficit de producción interna, no justificado por la existencia de desventajas comparativas.

5. Medidas de protección e estímulo a la producción agraria y forestal. Cumplimiento del Plan Forestal. Apoyo a la recuperación de casas rurales amenazadas de ruina no inminente. Demolición y retiro de escombros de los edificios ruinógenos. Supervisión del cumplimiento del Plan de apoyo local. Subvención para la recuperación de los mercados locales. Vigilancia de los precios mínimos de venta del productor directo en varios productos básicos: leche, patatas, remolacha, carne.

6. Plan de infraestructuras. Completar la red ferroviaria con el enfoque puesto en el transporte de mercancías. Paralizar la duplicación de autovías y carreteras sin jústificación por el tráfico soportado. Impulsar el uso de los transportes colectivos, reduciendo las tarifas.

7. Plan de aprovechamiento energético. Eliminar la moratoria fáctica nuclear. Solicitar el apoyo de las academias, instituciones, colegios y asociaciones de ingeniería para detectar proyectos de futuro y apoyar esas iniciativas con dinero público. Impulso al aprovechamiento de la biomasa.

8. Mejora decidida e inmediata de la aplícación eficiente de la Justicia. Resolver de forma inaplazable la paralización de la administración de la justicia, eliminando los inexcusables retrasos. Introducir en los estamentos judiciales a profesionales, fundamentalmente de la abogacía, pero no exclusivamente, que activen las propuestas  de solución de los casos pendientes. Promover la aplicación del arbitraje. Revisar la actuación de los llamados peritos judiciales, típicamente, profesionales sin experiencia y sin trabajo a las que sus inocentes señorías dan mayor credibilidad que a los peritos de parte, bien escogidos y formados.

9. Plan de educación. Revisión del miserable plan de formación escolar, por el que los alumnos salen vírgenes de conocimientos y listos para el paro. Programa de motivación del profesorado, implantando el respeto a docentes y recuperando la evaluación obejtiva de los discentes. Persecución implacable de la falta de disciplina en las aulas. Incorporación del latín, de la historia, de la gramática, como asignaturas del núcleo duro de la escolarización obligatoria.

10. Revisión del funcionamiento de la Comisión Nacional de Valores, de la Comisión Energética, de los Consejos Asesores, de todas cuantas Comisiones gubernamentales, Plataformas de acción con participación pública, Consejos Escolares y Sociales, etc. han venido nutriéndose de la buena voluntad del electorado, con informaciones opacas, sesgadas e insuficientes, de sus actuaciones, debates, conclusiones.

Etc., claro.

Sobre fascismos y nacionalismos

El 2 de marzo de 2009, en el salón de actos de la Caixa en Madrid, Juan Pablo Fusi, uno de los mejores profesores de Historia contemporánea españoles, habló sobre los fascismos europeos, presentando las características de ese fenómeno sociopolítico de una forma sistemática. Un repaso interesante de una ideología que causó la segunda guerra mundial, sustentó el primer período franquista (desde 1939 hasta 1945) y que parece querer rebrotar en algunos comportamientos nacionalistas y regionalistas.

Aparecido en Italia en marzo de 1919, el fascismo, para Fusi, es un "hecho europeo", fruto de la primera guerra mundial, que habría tenido su período de mayor intensidad desde 1922 hasta 1939-1940. En Italia, Mussolini se mantuvo en el poder desde octubre de 1922 hasta el verano de 1943, si bien algunos prolongan la pervivencia del fascismo hasta 1945, con el desmantelamiento de la pequeña República del Norte, en la que el Duce se refugió después de su destitución.

El fascismo tuvo manifestaciones de distinta entidad en muchos países europeos: Además de Alemania, Italia y España, (Franco escribió a Hitler: "El Duce, Vd. y yo estamos sólidamente unidos ante la Historia), Austria, Bélgica, Croacia, Rumania, Hungría... incluso Francia, contaron con organizaciones fascistas. Fusi citó a Charles Maurras, inspirador de la Acción Francesa creada en 1898, -aún con calle en Madrid, ¡ay!- determinante para explicar el fascismo italiano, o la ideología del PP francés, fundado en 1936, por el ex-comunista Doriot, estrictamente "obrero y fascista".

En España, la fusión, en febrero de 1934, entre las Jons creadas en Castilla por Onésimo Redondo y la Falange de José Antonio Primo de Rivero unos meses antes, serviría de pretexto ideológico para el franquismo, aunque existieron "varias Falanges", que Serrano Súñer trataría, en vano de convertir en una "plataforma de poder". Franco impondría el concepto de "movimiento", una peculiar amalgama heterogénea.

Fusi extrajo esquemáticamente las características esenciales de los fascismos europeos: ultranacionalismo -a partir del concepto de unidad nacional-, militarismo, imperialismo; una política exterior fuerte y reinvindicativa (el pangermanismo fue una muestra); antiliberalismo, anticapitalismo y anticomunismo; sindicalismo nacional (bastante obrerista, pero con voluntad de sindicatos verticales): agrarismo; populismo; racismo y, como consecuencia, antismitismo (los judiós era una minoría no racial; con la salvedad de España e Italia, en donde no se presentó, al menos, con entidad).

El culto al líder iluminado crea en torno a él una mística de la acción y el heroísmo, con la implantación de un estilo militar, la agrupación en facies, la obediencia a los mandos, la ritualización de la política. Una nación es un pueblo con un gran líder. Su figura se incrustará en la Constitución, como Fuhrer, Duce o Generalísimo. La obsesión por reglamentar, incluso las relaciones sociales, llevó a Mussolini a imponer el tuteo; en el fútbol, los términos calcio, rigore, colpo d´angolo, volata, provienen de esa época; la destrucción de los edificios mediavales en Roma, también.

 Especialmente interesante nos pareció el análisis acerca de las causas que originaron los fascismos. Descartadas las opciones inicialmente esgrimidas por los historiadores, como reacción del capitalismo o de la burguesía, los fascismos aparecen como expresión del fuerte crecimiento del Estado y la aparición de una sociedad de masas.

Son una forma de modernización autoritaria, que combinan un liderazgo fuerte, con el nacionalismo, en épocas de enorme inseguridad y crisis no solamente económica). No son un movimiento de masas, sino que utiliza a la masa; lo integran gentes de la clase media, de niveles medios, económica, profesional e intelectualmente.

La referencia ocasional por parte de Fusi a la detección de algunos elementos coincidentes con el fascismo en algunos regímenes latinoamericanos (peronismo, chavismo, etc) motivó, en el coloquio, una pregunta de un venezolano, que, en una más bien desordenada exposición, trató de poner de manifiesto la base izquierdista del partido de Chavez, y conectarla con las actuaciones socialistas de los años 30 en el España.

El conferenciante se sacudió la pregunta, al mismo tiempo que hacía gala de su extraordinaria erudición, indicando que el comunismo no es la exaltación del nacionalismo sino del proletariado, y que -sin que con ello se viera que estaba apoyando a ningún partido, matizó- los líderes socialistas de la pre-guerra habían reconocido su error en defender el apoyo en elementos nacionalistas y autárquicos.

Sobre todo, reposo y buenos alimentos

Cuando la medicina disponía de mucho menores recursos, tanto terapéuticos como dialécticos, el médico de cabecera (también llamado de familia), al visitar al enfermo -tiempos en que el galeno acudía a las casas con su maletín mágico- solía despedirse recomendando a su cuidador: "Sobre todo, reposo y buenos alimentos".

El panorama político anda actualmente muy revuelto. No solamente en Madrid, no solo en Galicia y País Vasco. En todo el mundo: desde la Unión Europea a Estados Unidos, desde Israel hasta Tanzania.

Pero la situación en Madrid ha adquirido caracteres singulares, exóticos. La política ha perdido el norte hasta tal punto que el PP, alternativa de la oposición al Gobierno socialista, aparece envuelto en una crisis extraordinaria, con recovecos penales, porque -supuestamente, claro- algunos políticos del partido han sido investigados por orden de otros correligionarios, y todo ese tejemaje se hizo con personal pagado con dineros públicos. 

Esa investigación de objetivo inconfesable es grave; si bien más grave nos resulta, otra investigación y esta por fundadas razones jurídicas: varios cargos y ex-cargos públicos de esta autonomía están siendo investigados por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por una trama de corrupción, malversación y sobornos.

La política se mueve en su propio recinto, impermeable, en dramáticos casos, a las preocupacíones de los que viven en la economía real y no entre los tafetanes de las salas y salones de plenos. Los problemas de los demás ciudadanos son muy diferentes del interés por investigar lo que hace el vecino, con quién yace, a quién consuela y dónde come.

A los ciudadanos les interesa saber, desde luego, qué se hace con los dineros públicos, dónde se despilfarran, quién se los queda. Aunque les hubiera gustado más que los jueces jamás hubieran tenido que preocuparse por desentrañar los hilos del misterioso destino de algunos fondos.

Porque los problemas de los ciudadanos se concentran en haber perdido sus empleos o estar en grave riesgo de perderlo, en no poder pagar la hipoteca del coche o del piso, en no saber porqué sus ahorros depositados en acciones se han visto reducidos a la mitad, en ignorar para qué les servirán la carrera o la profesión que están estudiando, etc. Se enmarcan en la desorientación angustiosa de no saber qué va a pasar mañana respecto a lo que necesitan para comer, vivir, disfrutar de un nivel de vida del que se sienten acreedores.

Políticos, tenga ustedes reposo y dénle buenos alimentos a la estructura financiera. Ya está bien de mirar hacia otro lado, y menos a sus obsesiones y armarios. Dejen de espiarse, vituperarse entre sí, criticarse, acusarse mutuamente de carecer de ideas mientras no pueden ignorar que algunos de sus colegas y contrarios, con los que conviven, meten la mano en las arcas públicas.

Hagan cosas, no prometan hacerlas, no especulen. Movilicen la economía real, dando confianza a los agentes económicos y sociales, creyendo ustedes mismos la verdad de lo que propugnan. Para conseguir que la situación se enderece, lo que supondrá -para qué discutirlo- un Pacto de estado, tienen que ponerse rápidamente de acuerdo en la forma de seleccionar las mejores ideas de las mejores cabezas del país, y hacerlas.

Nos alarma que, por lo visto y oído, sus cabezas anden más preocupadas por vigilarse recíprocamente en los comportamientos que producen en sus jaulas de grillos, que en sacarnos del atolladero. Dejen el sitio a otros más capaces, señoras y señores. Con una advertencia clara:  si todavía algunos de entre ustedes creen que la política es un buen medio para enriquecerse, que caigan los jueces estrella sobre ellos, y que de los jueces surjan muchas estrellas, cuanto antes.

Sobre el modelo de democracia norteamericana y lo que le queda

Los incondicionales defensores del modelo norteamericano han defendido siempre a ese país como modelo de libertades, ejemplo de oportunidades en el que, con su trabajo y esfuerzo, se puede llegar a lo más alto, independientemente de lo bajo que uno estuviera al comenzar a subir la escalera del ascenso social y económico.

La realidad contradice, por supuesto, a la ficción, aunque haya ejemplos de superación encomiables, por más que nunca sabremos exactamente que trabajos y hatajos han utilizado los triunfadores para llegar hasta arriba.

La fotografía del 29 de enero de 2009, del presidente Barak Obama abrazado a Lilly Ledbetter, una mujer de Alabama que luchó tozudamente para cobrar igual salario que sus colegas masculinos, viene a demostrar que en algunos logros, los norteamericanos andan a remolque. La ley que ambos celebran efusivamente garantiza que, en Estados Unidos, no se podrá ya discriminar en las relaciones laborales por sexo, raza, religión o edad, y que por el mismo trabajo habrá de percibirse idéntico sueldo. Hasta ahora, había suficientes resquicios legales para que esa reclamación, como en el caso de la Sra. Ledbetter, no prosperara.

Existen otros ejemplos, aún más flagrantes, que vienen a corroborar que las discriminaciones existen, no ya para cobrar lo mismo que el compañero más favorecido si se tiene un trabajo equivalente (Lilly era supervisora de planta de Goodyear, lo que suena a una cierta responsabilidad), sino cuando no se tiene trabajo alguno.

Las escasas prestaciones sociales en Norteamerica, la existencia de amplios guettos de marginación, las dificultades para el ejercicio de una limitada libertad sindical, los bajos salarios para los trabajos basura con los que se acoge los inmigrantes ilegales, la práctica ausencia de voluntad de integración real para negros y asiáticos, la obsesión por dotar de voluntad y designio divinos a lo cotidiano como a lo trascendente, y la existencia de bolsas de economía sumergida inmensas , son otras evidencias de lo mucho que le queda al presidente Obama y a su equipo de renovadores para aproximarse a un verdadero estado social de derecho.

De momento, en los países más avanzados de Europa en derechos y tolerancia, tocan a rebato de contención. En el Reino Unido se reclama un mayor proteccionismo, que favorezca  los trabajadores locales ("British jobs for british workers").

Aquí, dos representantes de partidos enfrentados en el Congreso coinciden en su propuesta anti-libertades: Miguel Sebastián y Carod Rovira abogan por el proteccionismo. Consuma productos locales, dicen ambos, utilizando sus propias jergas de lo que entienden por lenguaje político. Coinciden, no ya entre ellos, sino con el presidente Barak Obama, que ha conseguido la aprobación de una ley -el 28 de enero de 2009- que, para reactivar la economía, promueve el apoyo a los proyectos que fomenten productos made in USA.

Prepárense, pues, bienpensantes, para ver cómo en el mundo se da una vuelta de tuerca hacia atrás al modelo de tolerancia y globalización. Los tiempos de vacas flacas hacen soplar vientos poco solidarios, incluso en Europa, presunta cuna de libertades curadas de espantos.

Se pueden hacer predicciones fáciles: Davos terminará sin conclusiones, el deterioro ambiental tendrá que esperar mejores tiempos (si el Tiempo con mayúsculas nos lo permite) adornado con buenas palabras, y el dinero reclamará más seguridad para volver a salir al escenario a hacer de las suyas. Y más seguridad para el dinero, significa un mundo del trabajo menos reivindicativo.

Sobre deontología política y códigos patéticos

Los códigos deontológicos profesionales no suelen escribirse, se presuponen. Se hacen referencias a su existencia cuando conviene -frecuentemente, como arma arrojadiza entre intereses particulares que tienen más que ver con la delincuencia que con la ética-, pero pocas profesiones han realizado el ejercicio saludable de ponerlos por escrito y hacerlos públicos.

El colectivo de médicos español tiene un código ético magnífico, el Código de Etica y Deontología Médica, desde 1990, -revisado en 199- aunque en muchas clínicas y lugares de consulta privada se tiene enmarcado el juramento de Hipócrates.  

El Consejo Superior de Colegios de Abogados dispone de un código deontológico desde el año 2000, en cuyo preámbulo, como corresponde a gentes que trabajan con la lengua (y con el cerebro, por supuesto), se han consumido muchas palabras.

Otros colectivos profesionales han movilizado sus recursos lingüisticos y jurídicos para plasmar, con variada fortuna práctica, sus deseos de presentar una imagen pulcra hacia el exterior, sin que ello significara que, en el interior, dejaran de solventar de vez en cuando sus discrepancias ideológicas y técnicas de la manera más antigua que se conoce en el mundo, es decir, a tortazos.

Por supuesto, la permeable profesión periodística (permeable en el sentido de que es una de las pocas salidas laborales, como lo es para lo suyo, la de fontanero y algunas pocas más, que permite alardear de ser periodista solamente por el hecho de anunciarse como tal y saber escribir seguido)

Capítulo aparte merecen los políticos. Suponemos que con la dudosa justificación de que el pueblo es el garante de su deontología, con su hipotética vigilancia permanente, que tiene su sanción en los períodos de elecciones, no se han tomado esfuerzo en convenir un código deontológico. Se comprende, por ello, que los políticos más sagaces y brillantes, vigilen a sus competidores, aunque sean correligionarios teóricos, gastándose algo de dinero público en el empeño.

Gracias a ese esfuerzo, y a la labor de infiltración de algunos medios periodísticos en el fragor de la lucha interna del PP por el poder que está abandonando Rajoy, sabemos, por ejemplo, que Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, fue vigilado durante ocho meses en prácticamente todo momento, incluso en sus viajes al extranjero, item más, con cámara oculta y acceso a sus archivos privados. No fue el único caso. El vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, fue objeto de similar interés y con idéntica metodología.

Conclusión:el código deontológico que debe presidir las actuaciones de los representantes del pueblo necesita una plasmación urgente; los códigos patéticos que se emplean, según parece, por algunos, no solo nos causan indignación sino que, cuando emplean recursos públicos para cubrir intereses particulares, suponen una malversación de fondos y una estafa a nuestra credibilidad.

Sobre los errores básicos de la actual Constitución Española y sus consecuencias apreciables

La Constitución de 1978 celebra su trigésimo cumpleaños, que es un momento magnífico para hacer recapitulación y, con la experiencia aquirida, aplicarse a su renovación.

No queremos ser exhaustivos, ni aplicar pretensiones de aprendices a constitucionalistas o falsos padres de una Patria en la que, además, nadie puede reclamar tener paternidad legítima alguna, pero con todo el respeto a instituciones y situación, cuatro son los grandes errores que la experiencia de la actual democracia española ha detectado, en nuestra obvia visión subjetiva:

1. Errores en cuanto a la declaración de que la forma de Estado es una monarquía, y, sin embargo, dejar a la institución prácticamente vacía de contenidos y dotarla de elementos contrarios a lo que la propia Constitución preconiza como esenciales.

La única forma de Estado plenamente democrática es la República; las demás, son aproximaciones oportunistas.

La labor de SM D. Juan Carlos I ha sido, según coinciden los representantes de las fuerzas políticas más relevantes, sustancial en la defensa del orden institucional. Su actuación en política exterior, único reducto en el que tiene alguna opción fuera de la de ser manifestación viviente de lo anacrónico, queda oficialmente limitada al área Latinoamericana; se puede añadir, para dotarla de mayor contenido folclórico, su afición a cazar osos en Rusia o su permisividad para aguantar la impertinencia falso-familiar de Mohamed VI (y antes de Hassan II) de Marruecos.

Las cualidades personales de D. Juan Carlos han sido resaltadas por gentes que lo conocen y que no tenían porqué hacerle la pelota. Es frecuentemente ponderada e incluso venerada por gentes de muchos pueblos en desarrollo en donde todavía se cree que el poder proviene de la divinidad (caso, por ejemplo, de Venezuela).

Pero el Capítulo II resulta lleno de arcaísmos constitucionales improcedentes en un estado moderno y democrático; y, para más inri, contiene una flagrante marginación de la mujer, injustificable desde la igualdad que ensalza la propia Constitución, el sentido común, y el reconocimiento de la marginación injusta de la mujer por la historia del machismo dominante.

2- Errores en cuanto a la concesión al desmembramiento del estado central, con concesiones excesivas y lábiles a las autonomías regionales.

Esta debilidad de la Constitución vigente, ya insalvable, se complementa negativamente con una falta de funcionamiento de órganos federalistas que den algún sentido unitario a los desgarros del Estado que aquella ha propiciado.

La cesión libérrima de poder a las autonomías y otros poderes locales, con o sin presupuestos adecuados, han destruído gravemente los conceptos de solidaridad, debilitando al gobierno de todos, y favoreciendo la aparición de dañinos partidos regionalistas que, en la pretensión de defender intereses locales, y han apoyado caciquismos empresariales y poderes fácticos (viejos y nuevos).

Todos estos desmanes poli´toilógicos han destruído riqueza, provocado duplicidades despilfarradoras de recursos, aparición de idiomismos regionales vinculados a erróneos conceptos de cultura y, en fin, han generado un federalismo desde la unidad, justo lo contrario de lo que ha provocado la fortaleza de los verdaderos estados federalistas, construídos en sentido inverso al español.

3. Errores en cuanto al protagonismo prácticamente exclusivo dado a los partidos políticos en la conformación de la opinión colectiva.

Los partidos se han convertido en falsos -por espúrios e interesados- medios de acceso al poder, favoreciendo caciquismos, amiguismos, regalías y, en última y penosa instancia, provocando el que, en no pocos casos, lleguen a los altos destinos administrativos y a las carteras ministeriales, no los más capaces, sino los más serviciales.

4. Errrores en cuanto a la aplicación de los llamados principios fundamentales.

Se dice que son los valores más claros de nuestra Constitución, Pero algunos son demasiado imprecisos y difusos, y ello ha traído como consecuencia una limitación de contenidos a base de decisiones judiciales, incluído en ello el tribunal constitucional, forzadamente partidista del gobierno de turno, y que ha arrastrado un sistema judicial convertido en un poder fáctico, pero en casos apreciables, vicioso de orientación.

En particular, la aplicación del principio de igualdad ante la ley y de la igualdad formal ha causado una desorientación respecto a lo que significa ser iguales, pues se ha aplicado a conjuntos disímiles: la libertad de cátedra ha significado, por ejemplo, no la libertad ideológica, sino la libertad de contenidos; el respeto al educando ha derivado en una falta de autoridad de los docentes; la igualdad de géneros ha sido interpretada, -en el derecho penal!- como igualdad en el seno familiar entre los hijos y los padres; la igualdad de los hijos ante la ley, independientemente de su filiación, ha arrastrado vulneraciones flagrantes del principio de seguridad jurídica; etc.

Es hora, pues, de una reflexión. Las prioridades no las fija el Gobierno, sino el pueblo.

Sobre la correcta utilización de la descalificación y el insulto

El alcalde de Getafe, Pedro Castro, presidente de la Federación de Municipios y Provincias (que, hasta donde creemos, incluye los alcaldes y alcaldesas de todos los signos políticos), ha llamado "tontos de los cojones" a los votantes del PP. Lo hizo en una reunión con los vecinos de su localidad, y, como trascendió -obviamente- el exceso verbal, se armó la marimorena.

En realidad, la frase exacta fue -quedó grabada- "no sé porqué sigue habiendo tontos de los cojones que siguen votando al PP", por lo que, analizada correctamente, se refiere a su extrañeza de que en el mundo de los tontos de los cojones, cuya mayoría, presuntamente, votan al PSOE o a otras fuerzas políticas distintas del PP, algunos se obstinen en seguir defendiendo a esta última fuerza política.

Porque para el alcalde de Getafe, conocedor por lo que él estima de la situación de preferencias electorales, lo adecuado sería que todos los tontos de los cojones votaran a otras fuerzas políticas distintas del PP y, cabe suponer, preferiblemente, al PSOE.

No entendemos, pues, que sean los representantes del PP quienes pidan la dimisión de Pedro Castro como presidente de la FMPE, sino que habrían de ser sus propios correligionarios, a algunos de cuyos votantes ha insultado tan gravemente.

Pero como nos gustaría sacar el máximo de provecho, para buscar algunas risas y sonrisas, al tema. proponemos, en aras del correcto uso del insulto, y al margen de nuestras consideraciones gramaticales anteriores, las siguientes ideas:

a) Uso correcto de la gradación de insultos, escarnios y befas. Los grados admitidos serán: tontín, tontorrón, tonto del bote, tonto de baba, tonto del culo y tonto de los cojones.

b) aplicación del insulto a los propios correligionarios, para animarles a cumplir objetivos: indolente, paráo, pasmáo, aborregáo, calzonazos y jilipuertas.

c) aplicación del insulto a los partidarios de la oposición: borregos, comedores de pesebre, inútiles, mangantes y jilipuertas

d) aplicación del insulto a uno mismo: incomprendío, desengañaó, engañáo y jilipuertas

Sobre la reconstrucción de la izquierda

La izquierda española está en crisis. Por lo menos, la que representa Izquierda Unida (paradojas del nombre). Su líder político hasta hace muy poco (25 de octubre de 2008), Gaspar Llamazares, ha dimitido, y, después de haber dirigido duras críticas a sus compañeros de coalición -en particular, al PCE-, ha pedido la "refundación de la izquierda".

Llamazares pertenece al tipo de político poco carismático, frío, culto, lento y moderado en la reacción y con cara y modales de buena persona. Son los más adecuados para que sus correligionarios les den caña y, en especial, si militan en un partido de los llamados de izquierda que no haga más que perder votos en cada elección. Es un excelente buco emisario, un recogetortas de primera.

IU es un tremendo cajón de sastre en donde la marginación provocada por la concentración en los dos grandes partidos -PSOE y PP- ha acabado agrupando a muchos de los que querían disponer de un espacio propio en el que, eventualmente, sacar la cabeza, aprovechando el tirón ideológico formal que supone ser más socialistas que el PSOE, esto es, más papistas que el papa..

El galeno nunca ejerciente Gaspar Llamazares confunde, seguramente, la medicina, porque se equivoca, en nuestra opinión, en el diagnóstico. La izquierda ya no es lo que era, y no hay porqué refundarla, ya que está perdida para siempre. Pero no estará de más recordar lo que no debiera incorporar, como norma de actuación, un partido de progreso, que deseara atraer votantes.

a) No hay porqué enfatizar el aspecto "ecologista" como sentimiento de "izquierda". 

Defender la naturaleza no es una opción ni de derechas ni de izquierdas, es una necesidad. Por eso, hay que tener mucho cuidado en lo que se dice: si por izquierda ecológista se entiende la denuncia sistemática de cualquier deterioro del paisaje o de la naturaleza, la negativa a la implantación de nucleares o las reticencias hacia los trasvases,  hay que asumir que esas opciones no atraen, por sí mismas, a los votantes, sino que diluyen el resto de los mensajes.

Hay que tecnificar ese discurso, haciéndolo adaptativo y flexible a las necesidades económicas y, sobre todo, enfocado hacia la consecución de puestos de trabajo nuevos y a la garantía de estabilidad de los existentes.

b) Se debe realizar una crítica coherente de la economía de mercado, apoyando la pequeña y mediana empresa, la iniciativa privada provista de alta conciencia social, y reclamando la incorporación de los jóvenes al mercado del trabajo y la plena utilización de todas las capacidades. Pleno empleo significa, también, plena utilización de disponibilidades, jóvenes, maduros, ancianos. Hombres y mujeres.

Hace falta mucha información, actualizada, y participar en todos los debates sociales con un mensaje homgéneo y coherente. Tampoco se debería realizar una crítica frontal indiscriminada hacia el gran capital, el sector bancario o las multinacionales. No estamos en un mundo idílico, sino que es necesario negociar con las fuerzas dominantes. No es factible una revolución con pocos mimbres y  hay que apoyar la transformación continua de la sociedad, introduciendo elementos en el paradigma colectivo, que lo enfoquen hacia el objetivo de mejorar la cantidad y calidad del trabajo y el bienestar de los más débiles.

c) El estado social tiene una fisura gravísima: la falta de control de las prestaciones y el descuido sistemático en la valoración de las necesidades de las clases menos pudientes.

El discurso oficial de los grandes partidos se ha dotado de tintes sociales muy creíbles formalmente, pero está lleno de incongruencias, fallos y vicios, que hay que detectar con ejemplos concretos. No se puede decir, sin más, que "el PSOE se ha derechizado" o que "el PP es herencia del franquismo". No es verdad y, además, no dejan de ser frases sin gancho, vacías, poco estimulantes, fáciles de contraatacar.

España ha mejorado drásticamente sus prestaciones sociales y los dos partidos mayoritarios desean convencer a sus votantes de que son capaces de hacer una mejor gestión de los dineros públicos. ´Venden capacidad de gestión, pero no ideas. Un partido que desee transformar la sociedad, para mejor y más solidaria, tiene que plantear soluciones de optimización, que no tienen porqué ser de reforma drástica, porque pocos las entenderían y aún menos las seguirían. El miedo a cambiar bruscamente está en la esencia del animal humano. Programa concreto y datos fiables -sobre todo, valroaciones económicas- deben estar en cada propuesta.

(Y así siguiendo. Pero como no militamos, ni pensamos militar, en ningún partido, nos retiramos discretamente a nuestros cuarteles, sin dejar de manifestar nuestra voluntad de seguir atentos a la renovación de un partido, que se nos antoja imprescindible para mantener viva la conciencia colectiva, en la convicción de que "la serpiente divina se asoma por el ojo divino y encuentra que el mundo está bien hecho", como decía Vicente Aleixandre... Y hay tanto por hacer...)

Sobre las prioridades en política económica

Los comentaristas políticos en España se están centrando estos días de final de octubre de 2008 en lo que parecen dos grandes temas: las elecciones por la presidencia en los Estados Unidos y la crisis económico-financiera que nos ha llegado desde fuera, y a la que se había negado influencia.

Cualquier persona medianamente informada debería saber: a) que las elecciones en Estados Unidos poco afectarán a la política internacional española, mero comparsa en la Unión Europea y falto de una entidad suficiente para que ese coloso orgulloso y autista nos tenga entre sus prioridades, llámese McCain, Obama a Rita the housekeeper. b) que si Estados Unidos sopla y tose, la Unión Europea, coge una pulmonía y a España, por sólida que creamos a nuestra economía, se le encharcan los pulmones.

Podemos incluso entender que hayan pasado a muy segundo plano las cuestiones relativas al cambio climático y la selección de las fuentes energéticas, en la que debiera, sin embargo, estar claro, que para una economía tocada del ala, los dispendios deben ser más cuidados que nunca, y que habrá que ser especialmente cauto, restrictivo, ahorrador en la política energética.

Ya no entendemos que, si creemos vender credibilidad, y solidez del sistema financiero, se diga oficialmente que "solo" se garantizan los depósitos bancarios hasta 100.000 euros. Mejor haberse callado. Y, puestos a gastar dinero público, aumentar -sí, aumentar- las inversiones públicas. Aumentando los controles, si hace falta -que suponemos, a la vista de lo visto, que hace falta- y clarificando, si hay culpables, las responsabilidades delictivas de los que obraron mal.

Porque las cuestiones relativas al entorno del llamado poder judicial, sin embargo, ocupan muchas páginas, que tendrán interés mediático, pero poca enjundia económica. El caso Mari Luz, el plante de los secretarios de Juzgado, la ideología conservadora del Presidente del CGPJ, la apertura de una instrucción que trata de abrir una causa penal contra el otrora invicto Caudillo y sus generales, etc., forman un totum revolutum en el que nos parece que nos jugamos los garbanzos, y no nos jugamos nada colectivo.

Eso sí, escarbaremos en la vergüenza inconcebible de tres años de guerra civil y más de cincuenta años de silencio, cagalera, miedo, represalias, mentiras...y minaremos la credibilidad de ese falso poder autónomo, el judicial, cuyos representantes, además, han sido elegidos por una oposición con unos cuantos temas a memorizar, que consiguieron superar a los treinta años de edad, sin haber salido de su habitación hasta entonces...

Los media dedican, en fin, idéntica atención a la Liga de fútbol, o a las victorias, dificultades y heroicas derrotas de Nadal, Alonso o Crevillé...entre otros ritos deportivos, por lo general, bien remunerados. También les pareceimportante saber si la duquesa de Alba se casará o no y otras actuaciones clave de personajes que se mueven entre la realidad y la ficción de sus recreadores.

A nosotros nos parece llegada la hora de plantearse, de verdad, las prioridades de esta sociedad, de dejar de hacer política -desde el Gobierno y desde la oposición- para la mayoría ignorante, y salir a la palestra para defendar posturas ante los que saben, los que opinan, los que pueden ayudar a encontrar soluciones. El pueblo necesita empleo, salarios dignos, aumentar su productividad, confianza, sanidad pública eficiente, transportes baratos y efectivos, y menos, muchos menos, cuentos chinos.

 

Sobre la preparación necesaria para ser Presidente de EEUU

Hace apenas unos días que EEUU demostró al mundo que era el país más poderoso de la Tierra en la actualidad, concediéndole el privilegio de meterlo en una crisis que está motivando la revisión de los postulados más firmes del sistema capitalista.

La petición de autorización del Presidente Bush a su Congreso para insuflar 700.000 millones de dólares de papel mojado a las entidades que tengan mayores agujeros en sus balances es, en sí misma, la demanda de una prueba de confianza. La de que los planificadores económicos creen que para recuperarse de la crisis hay que distribuir las pérdidas entre todos, en especial, los que no han participado en los presuntos beneficios,

Y por todos, ha de entenderse preferentemente el mundo globalizado. Al fin y al cabo, la cuenta puede ser ésta: "Tocamos a unos 2.000 dólares por norteamericano, pero sólo serían unos 140 dólares per cápita si consideramos toda la población mundial".

La retransmisión del primer debate entre McCain y Obama el pasado 26 de septiembre de 2008 ha venido a poner en evidencia algunas cosas. La fundamental, para los que siguieron la suave confrontación por traducción simultánea, es que muchas de las frases pronunciadas por ambos contendientes verbales no tenían aparentemente sentido y que a los candidatos les faltaba fluidez verbal y rapidez de reflejos.

Para los que siguieron el debate en el lenguaje original, la conclusión probablemente fue la misma.

Faltó en las intervenciones calidad, profundidad y garra. Si lo comparamos con los que vivimos, no ha mucho, entre Rodríguez Zapatero y Rajoy, salimos ganando. Si tomamos como referencia el habido entre Segolène Royal y Nico Sarkozy, la goleada sería de escándalo.

Ni discusión de las hipotéticas soluciones -y de sus causas- para la crisis económica, ni  análisis ni propuestas de mejora de las condiciones sociales para los más necesitados, ni cifras concretas sobre el empleo de los próximos Presupuestos y la modificación de las cantidades destinadas a Educación, Sanidad Pública o Ejército.

Tampoco hubo compromiso inteligible respecto a Irak, Palestina-Israel, Irán o Afganistán, ni voluntad de desbloqueo para Cuba, ni análisis crítico de la situación generada por la expulsión de embajadores en Venezuela o Bolivia. Ni propuestas de refuerzo para los tratados de libre comercio, ni aumento de la ayuda a los países africanos, ni enfoque responsable respecto a la energía nuclear y las alternativas ambientales, ni medidas para estímulo de ahorro energético, activación tecnológica, colaboración con otros países en materia de investigación, ni siquiera mensajes de censura hacia el neocapitalismo y sus consecuencias.

Ya se comprende que el examen para ser Presidente de los Estados Unidos de América no puede ser muy difícil, dadas las circunstancias y que solo se dispone de dos candidatos, pero se agradecería que, a los que solamente votamos con la imaginaciónen esas elecciones, se nos ofreciera algo más que la posibilidad de elegir entre un dinámico y joven -relativamente- mulato,  que parece recién salido de una película de esas con negro simpaticón y entre un respetable anciano blanco sostenido por los corsés, que ha demostrado su capacidad para soportar el sufrimiento propio y, seguramente, está convencido de que los demás somos unos melifluos.

Sobre Sierra Leona y calamidades

Sierra Leona es un país del Africa subsahariana que, junto a Liberia, fue creado para albergar a los libertos que a los terratenientes ingleses y norteamericanos ya no les interesaba mantener, una vez que la guerra de secesión y los vientos del XVIII les habían convencido de que tenían que ser ejemplo para la igualdad entre los seres humanos, y que los principios de la esclavitud tenían que ser modificados.

Sierra Leona tiene en la actualidad en torno a 6 millones de habitantes, de más de una decena de etnias que se llevan bastante mal entre sí. Su idioma oficial es el inglés, pero para complicar las cosas, se manejan cuatro o cinco lenguas propias, de oscuro origen y difícil escritura, con bastantes palabras tomadas de la pronunciación figurada del idioma de los patronos. El kryó -de kryolle- es una de ellas.

Sierra Leona es un país con potencial atractivo turístico, -de ese turismo de naturaleza que está de moda-, con manglares impenetrables, suaves montañas en donde llueve mucho, y abundancia de pájaros, reptiles, monos y seres humanos de mirada perdida. No tiene leones -no muchos, al menos-, y el nombre de lo pusieron por la similitud al rugido del felino que provocan las frecuentes tormentas.

Como la zona es propensa a las guerras civiles (oficialmente la última terminada en 2002), las visitas de gentes foráneas no sirven para reactivar la economía del país, que mantiene la cualidad de ser el más pobre de la Tierra. Tampoco les vale de mucho la desmañada agricultura, faltas de mecanización y criterios de eficacia, ni las aún inexplotadas reservas metálicas.

En consecuencia, los jóvenes habitantes de Sierra Leona ven su futuro en la emigración a la opulenta Europa, de la que les llegan aromas y rumores irresistibles. Qué paradoja, qué lógica. Volver a donde sus antepasados fueron esclavizados, pero, esta vez, libres. Cerrar el círculo, pues.

Reúnen un poco de dinero, pagan a uno o diez intermediarios que les confirman lo que han oído hablar de las Tierras Míticas, atraviesan varios cientos de kilómetros guiándose por los olores de la miseria, agrupándose con similares desharrapados con idénticas necesidades de romper las cadenas y, un día de gloria, se embarcan en una canoa tan hacinados como sus tatarabuelos lo fueron en los barcos de piratas que los llevaron como valiosa mercancía, y desembarcan, si el azar los ha hecho aún más supervivientes, en una playa española.

Allí, en una fugaz aparición, mientras se dejan abrigar de la hipotermia por gentes amables vestidas con uniformes de guerra que les proporcionan mantas y les dan a sorber té caliente, atisban a gentes blancas y sonrosadas, semidesnudas, que les miran con estupor, lástima y disgusto, porque les acaban de estropear las vacaciones.Se trata de una visión muy rápida, porque suelen desmayarse.

También hay casos de quienes, aún ágiles a pesar de la larga travesía, han conseguido escaparse antes de que lleguen los guardias civiles.

Tranquilos. No los van a devolver a Sierra Leona, porque no confesarán de dónde vienen. Son apátridas. Quizá, rizando el rizo, podrían ser considerados ciudadanos norteamericanos o ingleses. Incapaces, inaptos para ser devueltos a ningún país, porque nadie los reclama como nacionales de ningún sitio, al cabo de algún tiempo de retención, se les soltará -como se hace con las especies en extinción- en distintos lugares de la península ibérica.

No tienen permiso de trabajo, carecen de identidad verdadera, no conocen el idioma, pero mantendrán como seña de identidad una importante solidaridad en la miseria. Sobrevivirán, porque están acostumbrados a la supervivencia. Puede que vayan al Maresme, se instalen en Las Vistillas, se repartan proporcionalmente por toda la geografía española o comunitaria. Venderán dvds, relojes, caretas de madera y bolsos y cinturones de plástico. Todos falsos.

Por las noches, tal vez, soñarán con la libertad, sea lo que sea. Dei drím uiz déa libérti, uáns eguéin.