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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Política

Sobre jueces y militares

Existen colectivos especiales en todas las sociedades a los que, por su significación social, su presunción de ejemplareidad, sus cometidos como garantes, todos los Gobiernos deben cuidar. Jueces y militares son, sin duda, dos de esos grupos relevantes.

El pacto para la renovación del Consejo General del Poder Judicial que acaban de suscribir (segunda semana de septiemrbe de 2008) los dos partidos mayoritarios en España, ha provocado la reacción negativa de los jueces independientes -la mayoría, bendito sea Dios-, que han manifestado su disgusto ante lo que consideran un "apaño" y una "marginación", advirtiendo que podría tener consecuencias perjudiciales para la objetividad en el tratamiento de ciertos temas sensibles, que, seguramente, habrá de tratar en los próximos años este Organo superior de los jueces. Se citan: aborto, suicidio asistido, agravación de penas para algunos tipos penales, etc.

La Ley de la Carrera Militar, promulgada a finales de 2007 (Ley 39/2007) leyy a la que se han añadido algunos Reglamentos para ordenar su ejecución práctica, es la raiz de otro descontento, protagonizado esta vez por los oficiales de carrera, que creen verse marginados en relación con los oficiales que no han pasado por la Escuela militar, al menos, de forma reglada. Después de habérselo pensado, más de tresoscient oficiales han suscrito una reclamación contca contencioso-administrativa contra la O.M de Defensa del  29 de mayo de 2008, sintiéndose perjudicados en sus intereses reputados legítimos, en una acción insólita en la Historia reciente española.

Un comentario simple, con intención de chascarrillo, apuntaría que al presidente Rodríguez Zapatero le crecen los enanos.

Nada más lejos de la realidad, porque no son enanos, sino gigantes, amigo Sancho, los que allí se ven. La situación de crisis se determina y cualifica por los síntomas, y aquí no se están viendo temas económicos. Todo parece apuntar que la crisis, si no se atajan los retoños que brotan -con el diálogo, la valoración de las medidas, el estudio pormenorizado de las actuaciones y sus consecuencias- se puede generalizar desde la economía a otros sectores cruciales del Estado de Derecho.

Sobre la ética en la vida privada y en la pública

Para administrar correctamente los bienes públicos, desde luego, no se necesita ser irreprochable en lo privado. Seguramente una buena parte de los políticos y políticas que nos aconsejan sobre lo que hay que hacer y no hacer en épocas de crisis, nos colocan chirimbolos, calles y plazas para que nos los encontremos en el camino a casa, y reorganizan el espacio urbano con el objetivo aparente de hacérnoslo más agradable, tiene cosas ocultas en sus armarios.

Ya se sabe: encuentros a hurtadillas con los compañeros del partido para intercambiar algunos flujos y humores, toqueteos con más carga sexual que amistosa, pero también mercado de involutos con los que mejorar los sueldos escasos con los que pretendemos recompensar su desprendida labor, favores a algunos amigos que ya se los devolverán en otro momento...Pequeñas satisfacciones para una vida llena de sacrificios por esa abstracción que es la cosa pública.

El buen alcalde de Sierra de Yeguas es un ejemplo de la capacidad para separar la honestidad pública de la privada. Lo han pillado meando fuera del tiesto, pero es que a veces te toca pagar la china, convertirte en el buco emisario de toda una colectividad. Hay que ver cómo tiran piedras los que, seguro, no están libres de pecado. Aunque su caso no alcanzará la notoriedad de otro infeliz cogido por la bragueta -el ex-presidente Bill Clinton, of course- ese pobre regidor merece compasión.

El no encuentra razones para dimitir. ¿Cuál es su pecado? Haber dedicado siete años de su vida, al menos, a formar una piña con su ayudante eficacísima, la teniente de alcalde, con la mantuvo una relación incluso muy superior a la de compañeros de partido, porque compartió con ella la cama, ni más ni menos.

Hay que imaginarse a estos esforzados del bien hacer planfiicando desde las sábanas las obras del día siguiente, mientras sus parejas oficiales creían que estaban haciendo horas extras, pero en el despacho. Se comprende el perdón de la mujer del alcalde, que no solamente aprueba, con sus lágrimas, las comprensibles satisfacciones extramaritales del muy ocupado, sino que, además, reprueba que la ahora despechada amante le denuncie por acoso, violación, y seguramente, si está bien aconsejada, por estupro, pederastia, calvicie reincidente y asociación para delinquir.

Echemos, nosotros, unas risas, sobre esa mínima anécdota de cuernos, despechos y vocaciones políticas. Tiene razón Sánchez Lavado: se puede separar lo público de lo privado. Se puede ser honesto en un lado y deshonesto en otro. Se puede mentir y no haber robado en la vida, gustarte la carne y odiar el pescado.

Lo malo es cuando te pillan con el paso cambiado. Entonces tu credibilidad global, para los que no entienden de sutilezas, se cae rodando por los suelos. Así que, amigo, a dimitir tocan. No esperes a que te hagan un impeachment los del partido, que aún duele más, ni se te ocurra sacar trapos sucios de otros, porque te crucifican por seguro.

Ya que has confesado y obtuviste el perdón de los que más querías, refúgiate ahora en la soledad de los quehaceres cotidianos. Deja que a otros los juzguen ahora por sus pecados. Y que te quiten lo bailado, ya tú entiendes.

Sobre mujeres, jóvenes, políticas

La política se ha convertido en un espectáculo de variedades. Por eso, la elección de algunas primeras figuras que unan juventud, belleza, femineidad e ingenuidad o frescura es una garantía de que la representación tendrá atractivo para el gran público.

Nadie se fijaría en un sesentón con aire de venirse de vuelta de todo, citando a cada tres por cuatro las historietas de su vida pasada: que si la crisis de los ochenta, que si la guerra de Vietnam, que si la revolución cultural de 1968..., que si las dos Españas. Pamplinas, a quién interesará eso.

Es mucho más divertido escuchar a alguien con un buen par de tetas y aceptables piernas improvisar sobre la situación mundial o repetir lo que se habló a puerta cerrada. Se puede también discutir sobre si somos miembros o miembras, contemplar embobados como la nena se besa y achucha con su Pigmalión , mientras el respetable se pregunta cuándo se equivocará la  joven de buen ver que nos promete frescura y cambios radicales.

Habéis perdido, vosotros también, jóvenes varones. No estáis de moda. Lo vuestro es el deporte, visto o practicado. 

La mujer joven ha escalado la cima, de la política y, con paso firme, avanza en el mundo de la empresa. Vosotras, mujeres ya algo talluditas, tampoco tenéis ya mucho que hacer. La cuota, esa garantía de no se sabe bien qué en no se comprende dónde y para qué, se cubrirá cada vez en mayor medida con estas adolescentes llenas de energía, candor y nuevas ideas. Inspira discutir con ellas -Lolitas- en las reuniones del partido.

Porque vosotros, vejestorios de cualquiera de los dos (o cuatro sexos) para los que vuestra intención de voto está más que detectada y no la váis a cambiar, les importáis un bledo a los que deciden lo que hay . que hacer con el presente.

Sobre talantes y fisionomías en la derecha española

El Congreso del Partido Popular en Valencia, que se celebró los días 20 a 22 de junio de 2008, ha permitido el análisis de la escenificación de las diferentes líneas de canalización de la derecha española hacia el poder. Un ejercicio ilustrativo y hasta divertido.

No tenemos claro que la representación de sus posiciones que han hecho las cabezas visibles del PP sea exactamente la que define las diferentes maneras de entender la derecha por parte de sus simpatizantes, es decir, la conservación más o menos matizada de lo que se tiene. Una situación de resistencia a la que se ha conseguido dar el nombre genial de centro reformista, usurpando así la denominación posible para la socialdemocracia moderada, que tendrá que buscarse otro apelativo.

Aunque bien pudiera significarse la diferencia ideológica como "reformista hacia atrás" o "reformista hacia delante", para lo que se necesitaría que se perfilasen algo más las posturas de los dos partidos en oposición, cosa, desde luego, imposible hasta que se consiga superar la crisis, desaceleración o precipitación económica, porque en épocas de crisis, todos somos reformistas hacia atrás.

Pero lo que siempre distingue a la derecha de la izquierda en España es, sin duda, el talante y la fisionomía. El atuendo, los pelos, las actitudes, están incrustados en la forma de entender la ideología. En Valencia han resurgido, con todo esplendor, para la pequeña historia de la política española, esos testimonios de las actitudes, talantes y fisionomías de los líderes de la actual derecha española.

Magnífico, en primer lugar, José María Aznar. Aunque no tenga ahora papel estelar, mantiene sus actitudes de prima dona, y su público le quiere ver aunque solo tenga ya opción a los cameos en la representación donde ofician otros de actores y actrices principales. Se recuerda su interpretación de éxito del "Váyase, señor González", equiparable al "Ja soc aquí", o al "Disparad sobre nosotros, el enemigo está dentro", de otros líderes y momentos históricos.

Su  fisionomía, en fase adaptativa permanente, ha lucido estos días perfectamente. Larga melena a lo joven terrible, combinado con depilación supralabial, medida entrada triunfal extemporánea, interrumpiendo el libreto.  Qué decir de la forma medida de repartir sus abrazos y besos -espléndida, larga, con los que ama, cicatera, descuidada, con los que reprueba-.

Aznar es la viva representación de quien se cree con toda la razón, árbitro definitivo y supraterrenal de sus compañeros del partido que llevó a las más altas cumbres. Esa es la derecha que quiere ver mucha gente de bien. El está ahora de vacaciones, y quiere demostrar al mundo que lo está pasando bien -las procesiones sicológicas siempre van por dentro-, que ha triunfado para la eternidad. Ha querido con su actitud y porte, extender un mensaje de reprobación a los mortales que aún se mueven en el ruedo político y, en particular, a aquellos de los que discrepa: no los sacará del fango, les corresponde pechar con su purgatorio de expiación.

Aceptable en su papel Angel Acebes, el fiel caído en cumplimiento de una misión de servicio. Su mutis es definitivo, y los que han gustado de su representación, emotiva hasta el final, es justo que lloren. Contrapunto para el equilibrio es el momento de Javier Arenas, aparentemente reforzado en su papel de garantizar que allí no ha pasado nada, jugando un poco al papel de traidorzuelo, pero manteniendo opciones de doble espía.

Qué decir de Alberto Ruiz Gallardón, todo un modelo de la capacidad para llegar a un sitio de honor, combinando, además de su gestión personal en lo público, las dotes de maniobra, después de anunciar que se retira despechado, solo con la intención de desviar la atención, mientras da consuelo y poder al líder en malos momentos, apoyándolo con su fuerte brazo, consciente de que hay que estar allí, junto a Rajoy, para alcanzar lo que se desea: la presidencia del Gobierno de España. Ha tenido que apoyarse en un dinosaurio con inmensa memoria selectiva, Manuel Fraga, pero cree que no le pasarán factura.

Con todo, quien se ha de llevar los honores principales de este Congreso, y también en cuanto al talante demostrado, es Mariano Rajoy. Ha conducido la crisis perfectamente, a lo José Tomás, retando a los críticos a que dieran la cara, y aguantando las tarascadas con brillantes estatuarios, con el público temiendo por su vida. Qué alivio haberlo visto salir por la puerta grande.

Desde los tiempos en que se combatió por la realeza a los comuneros no se veía una estrategia tan pulida. Movilizó con conocimiento de los entresijos del aparato a quienes podían dar los apoyos principales, ganando la batalla al ocupar primero las plazas estratégicas de enrededor y dejando saber a los opositores -manifiestos o tapados- que si se obstinaban en la revuelta, cosecharían un estrepitoso fracaso que les costaría la cabeza para siempre. 

Vuelto a la normalidad, la actitud de Rajoy será la de un opositor respetable, buena persona, incluso buenón, terco y recio en mantenella y no enmendalla, actitud en la que los buenos fajadores llevan las de ganar, porque perseveran.

Se perfila así, en nuestra opinión, el camino hacia la Presidencia de Gobierno de Mariano Rajoy. La situación económica, de seguir el deterioro que está sufriendo, será su mejor aliado. Solo le queda ahora convencer a Esperanza Aguirre de que la vicepresidencia primera de Gobierno es suficiente para colmar las aspiraciones de la política más curtida que tiene la derecha (da gusta oirla, y hasta verla), y desear que Madrid sea nominada Ciudad Olímpica, con lo que Alberto Ruiz Gallardón se encontrará distraído cuando se presente la moción de censura al gobierno de Rodríguez Zapatero.

Sobre la caja b (la cajita) de los partidos políticos

Se está asistiendo en estos momentos al destape judicial de un nuevo caso de corrupción política en España. Se presenta esta vez en Estepona (Málaga) y afecta, por lo desvelado hasta ahora, al alcalde socialista y a algunos de los concejales de esta población, además de a una trama cuyo alcance y urdimbre está desvelando la juez que se encarga del caso, en colaboración con la Fiscalía anticorrupción de Andalucía.

Parece ser que los detenidos y sus cómplices, en cooperación necesaria con algunos empresarios, y con la cobertura agradecida de un par de bufetes de abogados, cobraban comisiones por la adjudicación de terrenos y obras públicas. Parte del dinero se dirigía al sostenimiento del partido y otra parte la retenían los cobradores, en pago de sus servicios... y en cobertura por los riesgos asumidos.

Como sucede cuando se destapa uno de estos casos, las circunstancias concurrentes son parecidas: por un lado, se encuentran gentes que vivían por encima de las posibilidades que cabría derivar de sus salarios u honorarios y, por otra, no faltan espontáneos que confirman la sospecha generalizada del pueblo llano de que algo irregular se cuece en muchas cocinas administrativas.

Ahora le ha tocado al PSOE, pero otras veces fue el caso también de cargos significativos del PP y, a falta de una investigación exhaustiva en las hemerotecas, no es difícil imaginar que también IU, Convergencia, PNV, PRC y todas  cuantas agrupaciones y siglas que se ocupan en dirigir nuestras cosas públicas, también habrán tenido o tendrán que vérselas con el sonrojo de tener que expulsar de militancia a sus esforzados cogidos in fraganti.

Víctimas caídas en manifestación del amor a su causa y del reprobable deseo de compensar con algún ingreso extra la dura tarea que -siempre mal remunerada- implica dedicarse a tratar de enderezar este país.

Resulta, sin embargo, difícil imaginar que los dirigentes del partido no estuvieran enterados de la procedencia de los dineros que, -es un suponer también-, los implicados ahora al descubierto, entregarían de forma contante y sonante en la cajita de los responsables de las finanzas de su credo. "Aquí tienes el porcentaje que hemos recaudado hasta ahora". "Gracias en nombre de los compañeros", sería el posible diálogo entre quienes hacían circular los involutos.

No hay que rasgarse las vestiduras. Antes de que el Alzheimer hiciese mella en el cerebro del Honorable exPresident Maragall, algo se había traslucido en el fragor de un intercambio dialéctico en el Parlament, luego desmentido y atribuído a una simple hipótesis de trabajo intelectual. Se habló entonces del "tres por ciento" que le dolía a un compañero de coalición de gobierno.

No es una cifra descabellada. Si la sumamos al uno por ciento dedicado a la cultura, al seis por ciento del beneficio empresarial y al cinco o diez por ciento de los gastos generales, no es difícil introducir todos estos sumandos en el cálculo de una oferta para cualquier licitación o concurso público.

Ejemplos de peajes descubiertos por la adjudicación de obras y servicios públicos, hay muchos. Desde el caso Ave-Siemens hasta el penúltimp estriptís, no faltan ni faltarán; aunque, considerado con rigor, más bien, sobran.

Todos los partidos y todas las empresas que se precien tienen códigos deontológicos que prohiben y castigan estas prácticas abominadas. Gracias a ellos, sin duda, los sancta sanctorum de las instituciones están a salvo de sospecha. Los que caen son, únicamente, aquellos a los que tocó la china de una investigación judicial, la denuncia de un colega de la oposición o, como en Estepona, y por lo que se cuenta, la delación de unos compañeros de partido que, queremos creer, se escandalizaron de estas prácticas.

Porque lo que nos resistimos a pensar que les hubiera podido guiar el despecho por no haber participado en el reparto.

A por ellos. Ojalá que la investigación sistemática de todos los casos de corruptelas en adjudicaciones de concursos y licencias no nos haga correr el riesgo de que se nos caigan todos los palos del sombrajo que sostienen los Presupuestos de las administraciones.

Porque, además, debemos dar ejemplo. "Corruption, según el ex-presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, "is one of the greaterst inhibiting forces to equitable development and to the combating of poverty. For many, it constitutes the difference between life and death."

Sobre los aduladores, lameculos y gansos de pesebre

Los gansos son animales ruidosos que, cuando olfatean a un extraño, graznan como locos. Una granja de estas anátidas se detecta así fácilmente por el sonido estridente  de cientos de trompetas desajustadas sonando al unísono, como si ensayaran una algarabía. Los romanos del cuento de la Historia, que eran muy listos hasta que la carne les pudo, los utilizaban para avisarles de que se acercaba alguien al Capitolio y a sus fincas de recreo.

De entre las diferentes especies de aficionados que rodean a los líderes de un partido político, queremos destacar hoy a tres grupos, en la intención de delimitar sus diferencias.

Los aduladores son aquellos que, poniendo su lápiz rojo de alabanzas sobre todo cuanto dicen sus mayores, pretenden con ello conseguir un puesto en el reparto de cargos. No les importa el contenido de lo que dice el mandamás, sino que éste capte el mensaje de que lo que está haciendo o diciendo es perfecto. Los aduladores necesitan para alcanzar su objetivo, tener al lado a algún detractor y, por ello, generalmente, se lo inventan, para que, por contraste, el líder adquiera plena confianza en ellos, creyéndose que los opositores son envidiosos y malsanos incapaces de valorar las ventajas de las ideas que al encaramado se le ocurren y que el pelotas aplaude como un muñeco de feria.

Los lameculos son una aberración de la especia anterior, en la que, de puro ejercicio de falsaria, ya no les es posible ni tan siquiera expresar con palabras la admiración que pretenden trasladar al líder. En consecuencia, son los que le llevan el vasito de guiski después del mitín, le comunican que les ha costado mucho convencer de que pongan rosas rojas en la habitación de provincias, o trasladan dimes, diretes y chismejorros de todo dios, ocupando las horas vacías del que puede. Son, pues, la versión adúltera de los bufones y enanos de palacio.

En fin, los gansos de pesebre (lugar donde se come) son quienes, con sus gritos y voces, ponen al jefe en guardia de peligros. Solo que, cuando les dan cuerda a mala uva, hay gansos de pesebre que, en lugar de avisar de los peligros, los crean, favoreciendo así, no al que dicen guardar, sino entreteniéndolo para que no advierta los peligros que se yerguen sobre su cabeza desde otras latitudes.

Sobre el alcance de la crisis en el Partido Popular español

El Partido Popular está atravesando por una crisis. El Partido Socialista, también, pero se nota menos porque ha ganado las elecciones a Presidente de Gobierno. Los comentaristas entendidos están dando diversas razones que convergen, en lo que afecta a ambos partidos, en la necesidad de encajar el debate de los nacionalismos en la gobernabilidad del Estado.

La crisis del PP, que ha perdido dos elecciones generales seguidas -ésta última sin la excusa del terrorismo, pero con manifiesta debilidad en su flanco económico, justamente donde Rajoy  ha concentrado la atención-, ha visto puestas en evidencia sus dificultades para pactar con los partidos nacionalistas, lo que le obliga a pedir el voto en solitario para obtener la problemática mayoría.  

Esa situación se convierte en una losa electoral y un inevitable amotivo de discusión interna, que ha estallado ahora.

La cuestión surge a tiempo, porque así podrá discutirse el programa electoral.  El partido podrá renovarse donde haga falta, se revisará con calma la posición de su cúpula directiva, y el aparato promocional podrá prepararse para dar la batalla en las municipales y, con un margen de tres o cuatro años, haber ajustado las tuercas para las elecciones generales.

No estamos acostumbrados en España a vivir el debate interno de los partidos, y ése es un demérito de nuestra democracia, demasiado lastrada todavía por temores del pasado. La Historia nos desvela que se ha recurrido con mucha frecuencia a resolver las discrepancias con asesinatos, cuchilladas, asonadas, guerras y, en lo estrictamente político, con dolorosas excisiones de los disidentes despechados.

No ha habido cambios por causa del debate. El PSOE, la IU, el PP de hoy se parecen poco a lo que pensaron sus fundadores y, sin embargo, sus ideologías han evolucionado terriblemente, debido más al sello personal de sus líderes que a la opinión de la base militante.

Por eso, no hay que ragarse la camiseta porque María San Gil haya llamado la atención a su manera. Con su singular dimisión respecto a la presentación de la ponencia política en el Congreso del PP, incide en la necesidad de quitar miedos a manifestar la discrepancia, incluso poniendo el dedo de sal sobre la insuficiencia del debate en temas sustanciales  para el futuro del primer partido de la oposición.

Dicen que a San Gil le ha sentado mal la manera cómo se ha le ha puesto puente de plata a su mentor, Angel Acebes. Dicen que la situación favorece la propuesta de una alternativa a un Presidente del Partido débil, y que Esperanza Aguirre se lo agradecerá. Dicen que San Gil y Damborenea Magdalena fueron juntos a melones...

Desde nuestra neutralidad respecto a los partidos, creemos que es muy saludable que el PP aproveche esta época para limpiar formas y fondos de un pasado que no tiene ya nada que ver con la exigencia de los tiempos: la mayoría pepera está en la incorporación del debate nacionalista desde la comprensión del fenómeno, sin ahondar en un centralismo cerril, en la laicidad de sus planteamientos, en la crítica constructiva de lo que hará el gobierno del PSOE.

Un partido, el socialista, que, como todos los ganadores que repiten victoria, puede creerse que están poseídos por la gracia, cuando la realidad es que lo que les beneficia es la debilidad de su contrario para marcar con claridad las cada vez más escasas diferencias en el fondo.

Sobre el caso Coslada y la teoría del banco de pruebas

Lo descubierto en Coslada es gravísimo. Un grupo de policías municipales, capitaneados, según las investigaciones, por el mismo jefe de esa policía, se dedicaba a extorsionar a propietarios de locales de copas y alterne, disfrutando de su situación privilegiada, recogiendo, como cosecha de sus amenazas, dineros y regalos.

Quienes eran pagados para proteger el orden, pues, -al estilo fílmico de corrupción en Miami y esas series manidas americanas que presentan sistemáticamente focos del mal entre los guardianes de la ley-, se habían convertido en delincuentes.

Todo Coslada, además, por lo que se va diciendo, lo sabían. Desde el cabeza de los munícipes al último mono, si es que hay monos en esa población. El pastel no fue descubierto, además, ni por una denuncia de partido (ni de la oposición ni de la posición), ni por los comerciantes avasallados o los clientes escarnecidos, no. Ha surgido como consecuencia de la denuncia de unas prostitutas, que estaban hartas de trabajar gratis para satisfacer los deseos más simples de esos ángeles guardianes de su miserable comportamiento.

Pero lo que nos hace reflexionar ya no es solo lo sucedido en Coslada, por supuesto, ahora pendiente de resolución judicial, y, por tanto, seamos cuidadosos, aún bajo la presunción de inocencia de estos imputados. Nos lleva a pensar que, con seguridad, Coslada no es un caso único. Hay, tiene que haber otros casos similares en este país.

Hay, seguro, otros casos como los de Marbella, Coslada o Madrid. Funcionarios que miran hacia otro lado a cambio de unos euros o ciertas ventajas de constructores, propietarios de locales de fiestas, clínicas, bufetes, restaurantes. Representantes del pueblo que, entre comidas o cenas bien rociadas con caros caldos, convienen en privatizar servicios públicos, hacer la vista gorda a desmanes urbanísticos o atropellos de derechos de más débiles, favoreciendo a los que les compensan con dineros, empleos, ladrillos.

Es la teoría del banco de pruebas, el principio del recolector de setas. Si encuentras una, cerca tiene que haber más. Si en una localidad o muestra menor, las cosas funcionan de una determinada manera, a mayor escala, han de comportarse igual.

No nos rasgamos las vestiduras. Lo que es necesario en lugar de apuntar ahora hacia Coslada todos los tanques y tanquetas, hay que dirigirlos hacia más sitios, hacer una revisión de lo que está pasando en España, sin miedos, sin pausa. Hemos descubierto que entre los muebles de la democracia había carcoma, y sabido es lo facil que se propaga ese bichito.

Sobre la renovación juvenil de los partidos políticos

El 60% de la población española tiene menos de 44 años (datos del INE de 2006), con una moda significativa entre los 18 y los 40 años. La edad media es de 40 años, aunque tiene dos elementos de tensión: la mayor longevidad y la juventud de ese 9,3% de extranjeros, cuya media no supera los 33.

Se sabe bien lo que quieren los mayores (tiempo libre, pensiones seguras, lugares donde reunirse a discutir sobre lo mal que va ahora el mundo) y los extranjeros (permiso de residencia, empleo estable, viviendas baratas, integración familiar, lugares donde reunirse a discutir sobre lo bien que estarían en sus países de origen).

Lo que quieren los jóvenes es mucho más complejo, pero se concreta, ante todo, en la convicción de que lo que ellos hacen, está mejor hecho: mejores conocimientos de las nuevas tecnologías, más dinamismo, falta de vínculos con el pasado, libertad de criterios emocionales e ideológicos, ...

Otro hecho sociológico fundamental es el impulso exponencial de la población femenina, que, aunque esté equilibrado con el número de varones, ha salido del armario con el machete. Ya no están reclamando únicamente un trabajo o un puesto justo en la sociedad, sino que -horror- lo están consiguiendo a marchas forzadas. Tanto por méritos propios, como por cuotas de paridad.

Es lógico que los líderes de los partidos políticos quieran acercarse con cariño a los votantes juveniles con equipos de su edad, capaces de sintonizar con ellos, y es también razonable que elijan, con los correspondientes toques de bombo y platillo, a mujeres. que haya aunque suponga extraer desde el anonimato a esos portaestandartes de la modernidad. El público aplaudirá la decisión con sus votos, sabrá disculpar la bisoñez con indulgencia, si hiciera falta.

El presidente Rodríguez Zapatero ha lanzado guiños evidentes a esos sectores mayoritarios y/o emergentes al formar su equipo actual. La foto de familia tiene elementos que hubieran sido juzgados como atípicos, inadecuados o insol(v)entes hace tan solo un par de legislaturas. Vaya ejemplos: Una ministra de 31 años, otra, en avanzado estado de gestación, para Defensa; una joven empresaria bióloga para Investigación y Universidades... En otros tiempos se hubiera vaticinado la debacle, hoy se recogen aplausos por la valiente decisión.

No cuesta mucho entender la satisfacción apriorística del muñidor de las designaciones al imaginar el impacto de estos nombramientos en la población civil, aptos para cosechar aplausos de la mayoría en los foros fieles y envidias en los foros contrarios.

El lider del partido principal en la oposición, Rajoy, está actuando bajo parecido impulso, y ha desplazado a las figuras clásicas, quienes fueron sus apoyos principales, para renovar el equipo, incorporando a jóvenes y, por lo que se ve, preferiblemente, a mujeres. Soraya Saez de Santa María es el emblema significante de esa transformación.

Manuel Pizarro, como contrapunto, se ha convertido en el símbolo de la derrota de lo inútil que es andar presumiendo de experimentado. Han bastado un par de ocasiones para que el antes exitoso empresario sea visto como caduco, inadecuado para la renovación, inexperto, cómico. Zaplana y Acebes se han dado sabiamente cuenta y, antes de que les señalen con el dedo indicándoles la puerta, han tomado el camino protector de la empresa privada, allí donde Rato, seguramente, les aconsejó que acudieran cuando soplaran aires de toma castaña.

Sobre el debate interno de los partidos políticos

El debate dentro de los partidos, tanto en sus contenidos ideológicos como para elegir a los miembros claves de la organización, es una exigencia prevista constitucionalmente en muchos países, como garantía de su democracia interna.

La realidad es, por supuesto, otra. Hay partidos en los que sus estatutos ofrecen tales trabas a los candidatos posibles -un número de compromisarios que avale su candidatura, por ejemplo, superior al 15%- que pocos se atreven a oponerse al que tiene en un momento dado el poder y, cuando lo hacen, suelen cosechar un cruel descalabro: en todas las organizaciones, los miembros prefieren mantener la continuidad, apuntándose a la fidelidad al oficialismo reinante.

En España, el debate ideológico en los diferentes partidos -mayoritarios o no-  ha dado poco juego. Y, cuando el novato ha tumbado al senior -recordamos lo sucedido cuando "el guaje" se enfrentó a Santiago Carrillo- la crisis se ha ahondado, porque el aparato utiliza sus formas de resistencias y el nuevo no logra salir de la sensación de ser pulpo en un garaje.

Esperanza Aguirre quiere debate ideológico en el PP, después de las perdidas elecciones, y Mariano Rajoy le invita a formar un partido propio.

Mejor lo hizo -en este sentido figurado- José Luis Rodríguez Zapatero que, para reformar ministerios, se retiró con un par de fieles a Doñana y allí decidió unir Agricultura y Ambiente, mandar el Registro de Títulos Universitarios a Investigación Biotecnológica, crear un Ministerio de Igualdad para defender a las mujeres maltratadas con buenas palabras y envió a opinar sobre la guerra a una mujer embarazada de siete meses.

Pero el debate ideológico, cuando es largo y cruento, acaba minando al propio partido. Es lo que parece estar sucediendo en los Estados Unidos, en donde el despedazamiento entre los candidatos demócratas Obama y Clinton (Hillary) está propiciando la polarización del electorado propio, con un McCain sentado cómodamente a la espera de ver pasar el cadáver político de su enemigo, ganador en estas primarias tan esclarecedoras sobre los verdaderos intereses del partido más grande del planeta, como oscuras para generar la confianza unánime de los votantes en el vencedor de esa lucha fraticida.

Sobre la innovación vista desde la microbiología

(Del BOE del 14 de abril de 2008: RD 432/2008:
 Artículo 17. Ministerio de Ciencia e Innovación. 1. Corresponde al Ministerio de Ciencia e Innovación la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de universidades, investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación en todos los sectores, así como la coordinación de los organismos públicos de investigación de titularidad estatal. 2. Este departamento se estructura en los siguientes órganos superiores: a) La Secretaría de Estado de Universidades. b) La Secretaría de Estado de Investigación.)

La nueva Ministra de Innovación española, Dra. Garmendia, proveniente del sector de la microbiología, en la que fue discípula de la eminente investigadora Margarita Salas, atesora un brillante currículum en el sector. Su tarjeta de visita hasta ahora estaba avalada por su trabajo en la empresa Genetrix, primer spin-off de empresas creado con éxito por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Poca experiencia consta, sin embargo, en tratectoria profesional que acredite disponer de relaciones con el mundo de la Universidad y de la empresa, y tampoco parece haber mantenido muchos contactos con otros Centros de investigación pública. Es decir, nos encontramos ante una neófita en la gestión política, obligada a maniobrar entre desconocidos con un paquebote recién botado al mar de la crítica.

 

Un arduo trabajo le espera, pues, y en gran medida en solitario, para definir las líneas de actuación del nuevo Ministerio, en la que deberá buscar rápidamente apoyos en el mundo de la Universidad y entre las principales empresas investigadoras españolas. Su prudencia y habilidad de gestión, defendidas por quienes la conocen, le facilitará encontrar compañeros sinceros para realizar el análisis entre los funcionarios de los Organismos públicos relacionados con la investigación,  que ahora son sus subordinados. Hay, entre ellos, muy buenos profesionales. Deberá captarlos e ilusionarlos para las nuevas directrices.

Entre las muchas líneas sobre las que se puede y debe ordenar el trabajo innovador, se nos ocurre que éstas podrían ser algunas:

1. Medicina e investigación sobre la salud. Se deben mejorar las condiciones vitales, actuando en relación con los centros sanitarios y de investigación, y colaborando con otros organismos europeos e internacionales. Objetivos posibles: mejora de los diagnósticos en la detección precoz de enfermedades y sus procedimientos curativos, coordinación de proyectos y difusión de resultados, disminución de los efectos colaterales de los tratamientos, impulso a la investigación farmacológica.

2. Tecnologías relacionadas con la disminución de los efectos del cambio climático y el estrés hídrico. Es un objetivo preferente del nuevo Gobierno, pero deberá antes completarse el mapa de posibles impactos, realizar una evaluación de zonas de mayor influencia, planificar las posibles medidas, realizar la investigación de técnicas de ahorro de agua, mejora de los aprovechamientos edafológicos, impulso a las técnicas de desalación y reutilización de aguas, etc.

3. Tecnologías relacionadas con la mejora de la seguridad ciudadana, en la lucha contra el crimen organizado, control, detección y efectos paliativos de los fenómenos de terrorismo, detección precoz de materiales explosivos y su inertización, encriptación de documentos y optimización del tratamiento bases de datos, disponibilidad, acceso y difusión generalizados de la información y, desde luego, la mejora de infraestructuras de telecomunicaciones e internet, impulsando una nueva Ley de las Comunicaciones que recoja los avances tecnológicos, el control de los operadores y facilite el impulso al sector.

4. Nuevas tecnologías para el campo y la industria alimentaria, reduciendo costes de producción, mejorando la eficiencia y acomodación a los terrenos y disponibilidades hídricas de los sistemas productivos, pero, en especial, la optimización de la calidad de los alimentos, el control de aditivos, pigmentos y colorantes naturales y artificiales y la disminución de los efectos ambientales y sobre los entornos ecológicos, con atención específica a los experimentos con biiogénicos.

5. La investigación de fuentes energéticas alternativas, y en especial de la energía solar fotovoltaica, eólica marina, biomasa, etc, con el impulso a la expansión de estos conocimientos hacia países en desarrollo, en colaboración con empresas y centros de investigación extranjeros en este ámbito, así como programas de plazos para investigaciones relacionadas con el ahorro energético en los sectores industrial y doméstico . Se debería coordinar el tratamiento de residuos radiactivos y su inertización o depósito controlado desde este departamento.

6. Investigaciones relacionadas con el medio ambiente, incluídos con carácter especial el estudio de la contaminación atmosférica y del suelo, así como la completa catalogación de los elementos contaminantes del agua potable, analizando la minimización de los daños ambientales de cualesquiera procesos de tratamiento, coordinando todos los laboratorios principales del sector de gestión de agua.

7. Tecnologías de comunicación e información, con propuestas de nuevos elementos de difusión y formación telemática, como el e-negocio, el e-comercio, la informatización plena de los distintos estamentos de la administración, desde el Gobierno a la administración de Justicia -quizá con especial urgencia hacia esta última, por su actualidad mediática-, así como del tratamiento de los temas relacionados con la salud y la sanidad.

8. Tecnologías relacionadas con la mobilidad y el transporte, la mejora de los vehículos haciéndolos menos contaminantes, optimización de las infraestructuras y mejora de la seguridad en el transporte, incluídos aeropuertos y transporte aéreo.

9. Participación en proyectos europeos relacionados con las tecnologías espaciales, coordinando la intervención española, a través del INTA y otros organismos, con revisión del proyecto Galileo y su situación actual.

10. Investigaciones relacionadas con el mar y la contaminación marítima, así como con el aprovechamiento de la potencialidad de la acuicultura, ampliándola a nuevos productos, incluída la mejora en la construcción de naves y el cumplimiento de los acuerdos Marpol y la legislación europea, revisando el tratamiento de los residuos afectados y, en especial, los efectos de la incorporación del Anexo VI-

11. Investigaciones relacionadas con el desarrollo de tecnologías para los sectores de servicios, incluída la restauración y el turismo, potenciando la incorporación de los avancces tecnológicos a estas ramas de la enconomía.

12. Investigaciones en la aplicación de las Nanotecnologías, analizando y potenciando su empleo y mejorando su difusión empresarial, con orientación, por ejemplo, hacia revestimientos autolimpiantes, investigación de nanopartículas, aplicación a la detección y tratamiento de tumores puntuales o en el almacenaje masivo de datos en espacios diminutos.

13. Investigaciones en el sector de las Biotecnologías, tanto aquellas relacionadoas con el empleo en la medicina, como con la industria de los alimentos y centro de las empresas del sector químico, incluída la fabricación de nuevos medicamentos, la diagnosis precoz y la implementación de terapias de nuevos desarrollos, así comolas aplicaciones de nuevos conceptos y desarrollos basados en microorganismos.

14. Inteligencia artificial y robótica, con sistemas integrados  y microestructuras, en conexión con la nanotecnología, la integración de espacios micro y  macro o el desarrollo de nuevos productos

15. Tecnologías digitales, relacionadas con biochips ópticos, fabricación y desarrollo de nuevos métodos de escaneado o elaboración de microchips y elementos para detección de formas, computadores o desarrollos de comunicaciones de imagen y sonido.

16. Tecnologías y diseños de nuevos materiales y sus propiedades, en aleaciones para soportar altas temperaturas, aumentar la fiabilidad y la durabilidad o disminuir el peso y aumentar la capacidad de resistencia o la flexibilidad y otras características mecánicas, incluídos, por supuesto, la amplia gama de materiales plásticos reforzados y las aleaciones especiales.

Sobre la igualdad relegada a Ministerio

(Del BOE del 14 de abril de 2008, RD 432/2008: Artículo 18.

Ministerio de Igualdad.Corresponde al Ministerio de Igualdad la propuesta y ejecución de las políticas del Gobierno en materia de igualdad, lucha contra toda clase de discriminación y contra la violencia de género. Le corresponde, en particular, la elaboración y el desarrollo de las actuaciones y medidas dirigidas a asegurar la igualdad de trato y de oportunidades en todos los ámbitos, especialmente entre mujeres y hombres, y el fomento de la participación social ypolítica de las mujeres.)

Lo que faltaba. Uno de los principios inspiradores de la Constitución, elemento permanentemente socorrido por juristas para defender la no discriminación de sus clientes en millones de juicios civiles, -el derecho a la igualdad y a la no discriminación-, ha visto disminuído su carácter a la simple categoría de Ministerio, pan para hoy y hambre para mañana.

Esta extraña decisión del flamante Presidente del Gobierno español tiene el cariz de los peores preludios. A falta de explicación, parece un parche puesto en el ojo ante la sospecha de que las fuerzas del mal -esas que marginan aún a las mujeres, a los ancianos, a los inmigrantes, a los disminuídos físicos y síquicos, a los pobres, a los gitanos, a los negros, etc.-  intentan hacer un fuego junto a los basamentos del Estado de Derecho.

Por eso, el organizador gubernamental debió pensar que había que tocar a rebato, alertar a la sociedad de que el ojo divino está vigilante, y dispuesto a enviar a defender a los desiguales con la espada de madera de un ministerio de nuevo cuño, sin presupuesto aún, y con el celo impetuoso pero aún desabrido de una ministra recién llegada de la adolescencia y del folklore.

Mientras llegan los programas, en esa remodelación de los ministerios del Gobierno hay más intención que coherencia. No se entiende la vinculación de agricultura y medio ambiente (la agricultura es el gran consumidor de agua, pero su papel ambiental, en sentido estricto, marginal.

No se entiende la elevación de la inmigración a categoría ministerial, igualándola al trabajo, porque son peras y manzanas. Los asuntos sociales sonaban a una capa de amplio espectro, pero metidas en un cajón con otros compañeros de viaje, sorprenden.

Hay cambio de collares, pues, pero los contenidos quedan muy abiertos. Algunos despachos están hechos para contentar a personas y grupúsculos antes que para precisar los cometidos con los que servir mejor a la ciudadanía, aunque respondan a intenciones del genérico debate de investidura de Rodríguez Zapatero.

A niveles de nominaciones personales, habría que explicar la sustitución de Jesús Caldera, el desplazamiento de Carme Chacón a un ministerio ya muy vapuleado, el sostenimiento de Magdalena Alvarez "la ministra de Momento", o la incorporación de Bibiana Aido a un cometido que igual podría haber sido "Ministerio de Legalidad".

Se comprende, por lo demás, bastante bien el transfondo del premio a Miguel Sebastián y las razones para crear un ministerio de Investigación y desarrollo y encomendárselo a la joven investigadora, Cristina Garmendía. Lo que falta es saber cuáles serán sus prioridades, y si bastará, como otras veces, poner un nombre a la necesidad para entender que el hueco está cubierto.

 

Sobre Italia y la forma de entender la política de los italianos

Italia viene consolidando, al menos desde hace cuarenta años, una simpática fama de país ingobernable, con gobiernos que –salvo en el caso del hoy nuevamente candidato Silvio Berlusconi- no han conseguido acabar su legislatura. El tópico del carácter indómito de los italianos se une a su calificación como elegantes, ingeniosos, tramposos y divertidos; las mujeres italianas son, además, hermosas y apasionadas.

El domingo, día 14 de abril de 2008, esos inquietos europeos deberán elegir entre Walter Veltroni, lider de una coalición de circunstancias llamada Partido Democrata (PD) y ex alcalde de Roma y el viejo conocido Silvio Berlusconi, hoy reaparecido como cabeza de lista del Pueblo de la Libertad (PDL) en el que ha refundido las formaciones políticas de Forza Italia y Alianza Nacional, entre otros, para ofrecer un contrapunto de tamaño equivalente a su opositor.

Se enfrentan así un centro izquierda y un centro derecha depurados que, para los demás partidos, aparecen con programas tan maquillados ideológicamente que serían capaces de pactar una gran coalición si no obtuvieran de forma independiente la mayoría para gobernar: la “Veltrusconi”, una alianza que ya intentaron en enero de 2008, para "salvar el pais", cuano Prodi tuvo que dimitir.
 
Las fuerzas están muy igualadas y el complicado procedimiento para elegir a los diputados y senadores en las dos Cámaras, con poderes equivalentes, favorece el futuro desgobierno, de confirmarse las previsiones, salvo que ambos partidos pacten, ya que la Camara de Diputados da mayor peso a los votos generales y el Senado a los votos regionalistas, y cada partido controlaría una de ellas.

Otro elemento significativo de las elecciones italianas es la descomposición de la izquierda ideológica tradicional -el comunismo y el socialismo-, y Veltroni ha llegado a decir que “la lucha de clases pertenece al pasado”. Consecuente con ello, el PD ha agrupado tanto a empresarios como a representantes sindicales, convirtiéndose en un partido de centroizquierda, al estilo del PSOE español.

Poque Italia se mira hoy en España y envidia casi todo: su desarrollo económico, el control de la economía sumergida ,las prestaciones sociales,su red de infraestructuras, su estabilidad democrática. Qué cosas. Habrá que confiar que la UDC (democristiana) de Casini y La Izqueirda de Bertinotti, aporten algo de ideario a los dos partidos mayoritarios.

 

 

 

Sobre el asesinato de un polìtico y sus efectos

El asesinato hoy por la mañana de Isaías Carrasco, un ex-concejal de Mondragón, en Euskadi, perpetrado y realizado por ETA, nos ha dejado con la sensación de haber perdido uno de los nuestros.

No importa que no militemos en su partido político, o que quizá no hayamos sabido nada de él con anterioridad. Nos han asesinado a alguien que había dedicado una parte de su vida a trabajar por su comunidad, porque, en especial, los concejales están más próximos que ningún otro político a sus conciudadanos.

AL asesinarlo, la banda terrorista pretendía únicamente utilizarlo como mensajero de una propuesta intolerable: están por encima de nuestras preocupaciones y deseos, tienen las claves para influir sobre vuestras vidas. No pretenden nada que pueda ser traducido en palabras, porque, si algo desean, es seguir viviendo al margen de cualquier ley, extorsionar como se les antoje, utilizando nuestras instituciones para tratar de ridiculizarlas, a nuestros empresarios para amedrentarlos, a nuestra paz para violentarla.

Por supuesto que, como bien dice el leendakari Ardanza (ahora...), Eta no puede arrogarse la representación del pueblo vasco. Nunca la ha tenido. Quienes dicen comprender alguno de sus ideales, y no se atreven a criticar sus propuestas, se confunden al creer que la banda pueda ofrecer el más mínimo proyecto organizativo y político en el que tuvieran encaje los ideales de los pacíficos. Los terroristas no tienen viabilidad más que en el propio magma viscoso que se ven obligados a mantener: la organización delictiva y mafiosa, la amenaza criminal, el asesinato por la espalda.

Los efectos del asesinato de un político no pueden ser más que éstos: la mayor unión de los demócratas contra el grupo que sustenta la banda armada, y el desprecio a cualquier forma de relación con ellos. Hoy, más que nunca, no a la negociación con Eta, no al pacto con los terroristas, sí a la firme cooperación de todas las fuerzas democráticas para su extirpación. El apoyo a las fuerzas de seguridad del Estado, para que extremen sus investigaciones hasta detectarlos, y ponerlos a disposición de la Justicia, estén donde estén, los proteja quien les proteja, es una necesidad insoslayable.

Sobre el gusto por el teatro y la escenificación

Los dos contendientes principales en la campaña que se está librando actualmente en ese país en desarrollo permanente que es España, han demostrado, al menos en sus debates televisados, que no tienen grandes dotes dramáticas. Es cierto que la cuota de pantalla fue altísima, y que el seguimiento de los dos programas en los que, teóricamente, debatieron sobre sus programas, alcanzó las más altas cotas. Pero, desde el punto de vista de la escenificación, fueron terriblemente aburridos.

No hubo ningún momento divertido, no se presentó ninguna anécdota, no variaron sus discursos, incorporando las motivaciones del contrario para tratar de rebatirlas con ironía o con gracia. No se construyó un guión conjunto, que permitiera, aunque fuera de lejos, plantear un desenlace. Como dos luchadores sobre el tatami, de fuerzas relativamente igualadas, se concentraron en estudiarse mutuamente, lanzarse diatribas -agunas de gran calado, pues llamar mentiroso a un futuro Presidente de Gobierno son palabras mayores-, y, al final, respiraron tranquilos porque ambos se auto-declararon vencedores, aplaudidos por sus incondicionales respectivos.

Hace falta introducir más personajes en ese escenario, para que todos nos podamos ver representados, pero, sobre todo, para que las ideas de los mejores tengan oportunidad de ser plasmadas o, al menos, recogidas y analizadas por la mayoría.

Sobre la posibilidad de que los debates políticos sean divertidos

El debate del dia 25 de febrero de 2008 entre los dos candidatos principales a la Presidencia de Gobierno de España, el actual Presidente Rodríguez Zapatero, y el líder del partido más votado de la oposición, Rajoy Brey, despertó un alto interés mediático. Transmitido por multitud de cadenas televisivas, recogido en directo por muchas emisoras y hasta diifundido y prolijamente comentado por internet, tuvo una característica importante: fue tremendamente aburrido.

Al margen de la posibilidad de analizar sin intermediarios las imágenes, argumentos y talantes de ambos opositores, poco nuevo ofreció a los seguidores no partidarios, es decir, no incombustiblemente fieles a ambos cabezas de lista. Se conocen muy bien, han disfrutado de muy parecida formación y, la utilicen de una u otra forma, disponen también de la misma información. La ocultan, distorsionan o falsean como les conviene.

Para los recalcitrantes defensores de las clásicas posturas vinculadas a lo que se llama, como estereotipo, izquierda y derecha, ha quedado mostrado y demostrado, por si hacía falta, que los socialistas se jactan de realizar la mejor política social posible y los populares, están seguros de dominar los resortes económicos como nadie. Ambos leen los datos con gafas diferentes y, cuando los interpretan, no tienen empacho en declarar al otro, mentiroso, incompetetente, necio.

Puede ser que tengan razón o que no la tengan. Los libros de historia se han cuajado de ejemplos de estas actitudes, que resultan muy útiles para apoyar los argumentos del color correspondiente. Las hemerotecas han reflejado también que algunos representantes socialistas han buscado el poder para enriquecerse y que la corrupción ha salpicado sus filas. También han recogido el tono prepotente de algunos representantes populares, y son bien conocidas las vinculaciones, directas e indirectas, del capital con ciertos personajes de la alta política.

Los actuales líderes del PP y del PSOE parecen -desde fuera- buenas personas, y transmiten, a quien quiera verlos desposeídos de otros enlaces, credibilidad. Incluso cuando mienten. Tienen oficio. El debate del día 25 de febrero parecía, por ello, más bien una representación de un combate de lucha libre americana, en el que los contendientes repiten fintas y figuras que han ensayado muchas veces. Aparatosas, de amplio efecto, pero inofensivas. No hay sangre verdadera, solo el tufillo de un combate amañado.

Tampoco ha de ser exigible que los candidatos, seres humanos, al din y al cabo, sepan de todo y mucho. Habrá que contar, más bien, con que los equipos que bullen a su alrededor sean eficaces, honrados, ágiles. ¿Cómo comprobarlo? Habría que tener otros muchos indicadores, y no solo un par de debates entre dos hábiles opositores a la plaza de presidente de Gobierno, cogidos en el turno de descalificaciones al contrario, lo que se llamaba "la trinca".

Por eso, echamos de menos que sean más divertidos. Que el personal se divierta, que cuenten chistes, que se rediculicen con más saña. Menos retórica y repetición de cifras macroeconómicas que parecen extraídas de manuales para aficionados a explicar economía para niños.

¿Qué tal si, por ejemplo, Rajoy (o Zapatero) le dijeran al otro algo así: "He tenido un sueño. He visto que una multitud te seguía, contenta, lanzando vítores, mientras tú ibas en en un coche engalanado. Todos te aplaudían. Tú no podías moverte, porque ibas en una caja de madera, y me desperté bañado en sudor. Qué horrible pesadilla, con lo amigos que somos"?

Y si les parece fuerte para abrir boca de un debate distendido, acaso podría servir aquello de "-Mariano, ¿Chema le habla a Mr. Bush de tú? -¿Pues por qué no le dices que le hable de mí?"

Sobre el 23-F, años después

No merece la pena, desde luego, recordar aniversarios de momentos lamentables de la historia de los pueblos. Ya se ha escrito hasta la saciedad que la historia la escriben los vencedores y, por tanto, los sucesos que han trascendido han sido decorados, tergiversados y adulterados como convenía a la mayor gloria de los que han subsistido, no importa si para conseguir esa supervivencia hayan desarrollado un papel de héroes o de verdaderos villanos, porque, en muchos casos, no habrán dejado vivos a ninguno de sus detractores para contarlo.

Hace unos ventiséis años, los más viejos del lugar llamado España, recuerdan que se pasó inquietud y algo de miedo. Unos, quemaron archivos y se refugiaron en casa de amigos sin mácula de disidencia, a la espera de que la tormenta amainara. Otros, se llevaron las manos a la cabeza, al corazón e incluso a la faltriquera. Aquellos, se mantuvieron en pie, firmes ante la amenaza y algunos, aguardaron a que el panorama se aclarara antes de tomar postura.

¿Qué pasó?. Ya nos hemos acomodado a reconocer que nunca lo sabremos bien del todo. Un grupo de gentes armadas, pretendiendo, como  otras veces pasó, que debian ser garantes con su poder prestado, de que la mayoría no se desviara de lo que a ellos y a sus mentores convenía, secuestró en el Congreso de Diputados, la razón del pueblo.

Todo hubiera podido terminar en sangre, nuevamente. La democracia, apenas nacida, sollozaba entre pañales, y, ante ella empezaban a desfilar magos, demiurgos, diaños y gentes del lugar, deseándole todo tipo de bienes y augurándole variados males. Había ruido de sables y pistoletazos en las trastiendas. Con lo fácil que es criticar, había círculos en los que ciertos especialistas en anunciar desastres, se aplicaban mucho.

Por fortuna, y sin que aún supiéramos exactamente cómo y porqué, aunque no se puede ignorar que hubo un núcleo duro de resistencia desde la razón y la oportunidad. Lo formaron SM El Rey, Fernández Campo, los subsecretarios del Gobierno de entonces, algunos generales serenos y la imagen firme de Suárez, Gutiérrez Mellado y algunos otros -pero también la rabia de ver por el suelo a los representantes del pueblo-. Lo disfrutamos, hoy, todos.

AlSocaire quiere rendir homenaje a quienes, fueran quienes fueran, nominados o anónimos, nos abrieron el camino ancho hacia la paz y la tolerancia de que hoy disfrutamos todos, haciendo enrojecer de vergüenza y desprecio, esperamos que como ejemplo sempiterno, a quienes pretendieron arrogarse la capacidad de tutelar nuestra libertad.

Sobre lo que los fideos en boca de Rajoy le pueden costar a Zapatero

El expresidente del gobierno español, Felipe González, ha dicho en un mítin de campaña de Rodríguez Zapatero, en presencia enardecida de los simpatizantes de su agrupación socialista, que "cuando Mariano Rajoy se quite los fideos de la boca, sabremos cuáles son sus propuestas".

Es una frase ingeniosa para un cómico, pero no nos parece acertada para un político, hablando del oponente más relevante, y clara alternativa de Gobierno, como lo demuestra lo apretado de las encuestas.

Es cierto que la vocalización no es el fuerte de Rajoy. Sin embargo, hacer escarnio de una forma de dicción, convirtiéndola en elemento distintivo de las propuestas del candidato opositor, no puede tener más que dos efectos, ninguno de ellos bueno para los intereses del PSOE.

Un primer efecto, hacia el candidato alternativo, es enardecer su discurso haciendo ver que, supuestamente falto de otras ideas, el presidente de gobierno y sus apoyos se detienen en cuestiones anecdóticas, pretendiendo ridiculizar aquello que es irrelevante.

Un segundo efecto, entre la amplia masa de independientes y observadores de los discursos políticos, aún indecisos respecto a su voto, supone darles el argumento de que Zapatero está nervioso, y que en su programa tiene sitio importante la descalificación frontal del líder de la oposición. Malos augurios para quien ha presumido siempre de tener un talante tranquilo.

Porque justamente la trasmisión de calma en períodos revueltos (la economía está caminando por terrenos de crisis, a pesar de los esfuerzos de equipo de gobierno en minimizar la situación), es muy apreciada en los dirigentes, como garantía de que saben qué hacer para reenderezar el rumbo de lo que se tuerce.

Por un debate constructivo y leal, esperamos que la campaña no se polarice, y los candidatos -también los de partidos minoritarios- comprendan que, además de los titulares, quienes seguimos con lógico interés las propuestas concretas, leemos la letra pequeña de los programas y, justamente, estamos preocupados por la valoración económica de una catarata de propuestas de última hora cuya plasmación ha de salir del bolsillo de los contribuyentes.

Claro que a casi todos nos gustaría que se crease más empleo, que los servicios públicos funcionaran mejor, que el Estado de las autonomías se reenderezara, que el medio ambiente se cuidara como algo sustancial, que los jubilados y pensionistas tuvieran mayores prestaciones, que los jóvenes tuvieran cómodo acceso a una vivienda digna, etc. ¿Cómo hacerlo, con qué módulos de gestión pública concreta, con qué medidas legislativas? Y, aún de forma más incisiva, ¿por qué no se ha hecho antes?

Sobre el debate entre Rajoy y Zapatero y la democracia española

La democracia española tiene los pies bailones con zapatos italianos, anchas las caderas soportando un talle corto producto de un árbol genealógico en el que se confunden pedigrí y gentes de la calle y, en fin, la cabeza amueblada con una mezcla insólita de productos franceses y alemanes.

Pero si algo caracteriza especialmente este producto de tiempos convulsos de los que (casi) todos los españoles están felizmente orgullosos, es el corazón. Allí se concentran las esencias propias, el tradicional arrojo, -conectado directamente a ovarios y testículos-, los sentimientos que nos hacen, dependiendo del momento en que nos pillen, llorar y reir. El corazón nos hace también ser tímidos para reivindicar lo nuestro y obstinados para defender con uñas y dientes aquello que, a otros, les importaría un ardite.

Rajoy y Zapatero son producto genuino de la democracia española. Parecen buenas personas, serias, honestas. Uno de los dos será el próximo presidente de Gobierno. No dan el perfil de los que despartan pasiones, pero ni mucho menos de los que producen rechazo a primera vista.

Zapatero y Rajoy han tenido periplos políticos parecidos. Antes de que el primero llegara -seguramente, de rebote- a presidente de Gobierno, han hecho dientes en posiciones intermedias, y conocido desde dentro, en el entorno de jefes más indiscutibles y más pesados, el aparato del partido. Ambos son licenciados en derecho, están acostumbrados a hablar sin tener mucho que decir y a poner mucho énfasis en las ideas, improvisando lo justo, conscientes del valor de las palabras.

Alsocaire está a favor del debate, obviamente, de este, y de todos los debates. Ve, sin embargo, un riesgo en que, por la gran influencia del medio, ese único debate cara a cara sirva para sacar conclusiones a muchos españoles indecisos. Porque, independientemente de quién gane el debate, lo que se está jugando en el envite es un trozo del futuro del país, no quién es más brillante, más ocurrente, más simpático en ese par de horas.

Sobre la crispación de la vida social, razones y efectos

La importancia de los media en la conformación de la vida social ha traído ciertos efectos que no está de más analizar, especialmente al abrigo de los procesos electorales para elegir a sus máximos mandatarios.

En primer lugar, debe señalarse que, por el comportamiento de los políticos, se toma como axioma que la mayor parte de los ciudadanos asistirán a las campañas electorales con el ánimo indeciso, necesitados de dejarse convencer. Puesto que el porcentaje de correligionarios, es decir, de afiliados a los partidos políticos en liza, es pequeño (seguramente no llega al 3% del electorado), esta hipótesis tiene serios fundamentos.

En segundo lugar, se constata que los partidos afilan sus armas y enuncian, corrigen o perfeccionan sus propuestas, justamente durante el período de campaña. Dramática diferencia frente al espectáculo de un hemiciclo prácticamente vacío o semivacío, cuando, durante la legislatura, se han ventilado cuestiones trascendentales para la vida social.

Pero, ¿qué mueve a los ciudadanos -digamos, en España- a votar, y, una vez decidido el cumplir con esa obligación cívica, votar por alguna de las opciones? Pues, por los síntomas reflejados en la campaña, el aumento de la crispación, la generación de nuevas tensiones que polaricen a los candidatos, diferenciándolos por encima de lo que, durante la legislatura, será la tónica de su discurso y actividad.

Sorprende, también, esta obsesión por presentar propuestas que parecen surgidas del propósito de emulación, del "y yo más", como si se estuviera jugando una partida de póker en el que, -ay-, los que hacen las apuestas juegan con los dineros de otros: los contribuyentes.

Y, lo que aún es más extraño, los beneficiarios o, por mejor decirlo, los destinatarios de las fintas, faroles y posturas, son colectivos de votantes potenciales, sin que se hayan analizado sus niveles de necesidad, sus pretensiones y el efecto de las medidas sobre la economía global y la consecución del objetivo de aumentar la felicidad del conjunto ciudadano, mejorando, sobre todo, la satisfacción de los colectivos más humildes, pertenezcan al grupo genérico de jubilados, mujeres, padres, inmigrantes, jóvenes, e incluso enfermos o parados. ¿O es que los niveles de renta han dejado de importar?