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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre el minimum credula postero

Carpe diem quam minimum credula postero, escribió Horacio. Nos hemos quedado con la primera parte de la frase, que se ha convertido en un tópico, y que se interpreta comúnmente como "aprovecha los momentos, disfruta de la vida, despreocúpate del mañana."

No es eso lo que uno de los poetas por excelencia de la Humanidad quiso decir. La frase completa tiene este sentido literal: "Aprovecha el presente, y no tengas la menor confianza en el futuro". Es decir: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. O también: No consumas hoy las rentas del futuro.

Así queda todo más claro. Horacio no pretende impulsarnos a un hedonismo irreverente. Al contrario, desea llamar la atención respecto a los que se entregan al despilfarro, pensando que ya llegarán momentos mejores que les permitirán pagar los platos rotos.

Minimum credula postero. Si alguien hubiera explicado la frase completa, a lo mejor no nos habría ido tan mal.

(Dum loquimur, fugerit inuida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero/ Mientras hablamos, se nos escapa, ansioso, el tiempo: aprovecha el presente, y no confies lo más mínimo en el futuro)

Sobre la transición en Irán y la influencia occidental

Las elecciones en Irán, amañadas para que Ahmadineyad, el discípulo amado de Jamenei, líder supremo de los ayatolás, siguiera en el poder, han traído inestabilidad a ese país tan importante para los intereses occidentales en la zona.

La religión islámica, una adaptación de la tradición teocrática judía, ha mostrado un excelente poder de convicción actualizado para mantener la estructura de poder, de arcaica base machista y, por tanto, retrógada, en los países árabes.

La modernización que pretende Musaví, el perdedor forzado de las votaciones, es imprescindible. No tanto desde el punto de vista occidental, al que lo único que le bastac por razones económicas, es simplemente que Irán tenga una cabeza visible con la que llegar a acuerdos.

El impulso para la modernización de Irán viene de dentro. Es exigida por la mayoría de las mujeres iraníes, para la liberación de sus ataduras arcaicas, insostenibles en un mundo global, y especialmente sostenibles para mujeres que se saben inteligentes, capaces, cultas. Saben lo que quieren y porqué.

Esa parte de la población que los ayatolás más ancianos o más reaccionarios se obstinan  en despreciar, es tanto o más instruída que la masculina, aletargada en ventajas de sexo que no tienen fundamento alguno. Por eso la presencia femenina se hace patente, de forma activa u desinhibida, en los movimientos callejeros de protesta y por eso las mujeres han acudido masivamente a las urnas, porque vieron su oportunidad de demostrar su voluntad de cambio.

Es prácticamente imposible que el descontento de los partidarios de Musaví, a los que seguramente se les ha arrebatado la victoria electoral, se traduzca en una guerra civil. La población descontenta no está armada y el conciliador occidente no va a darles armas, creando así un nuevo conflicto en la zona, de los muchos que no sabe digerir.

Ni siquiera parece que las manifestaciones de inquietud puedan durar. El gobierno tratará de acallarlas como sea y el gatillo de los guardianes del orden cada vez estará más dispuesto para entregarse a los nervios. Permitir el afianzamiento de la división civil, supondría la ruptura del poder religioso, lo que no toleraría la clase dominante. 

Por eso, el apoyo explícito de Jamenei al presidente Mahmud Ahmadineyad es tan importante: equivale a decir el representante de Alá, el intérprete supremo del Corán, no quiere cambios; al menos, no aún.

Jamenei puede pensar lo que quiera desde su pedestal acorazado, pero la transición en Irán, continuando una modernización que había iniciado de manera muy forzada, a la americana, el shah Pahlevi no puede esperar. No va a esperar.

Lo que no parecen conocer ni Jamenei ni Ahmadineyad es la fuerza de las mujeres iraníes. Del poderío de la revuelta femenina ha surgido, tanto como de los movimientos obreros y estudiantiles, la actual sociedad occidental. Musaví sí que lo sabe, y está dispuesto a utilizarlo, porque Alá también tiene su lado hembra. Y siguiendo sus doctos designios, pide, simplemente,  nuevas elecciones.

Eso no debería ser tan complicado.

Go ahead, ladies, Alah is yearning for a dusting!

Sobre la i+d española

Mientras los optimistas le siguen poniendo letras a la i+d (investigación y desarrollo, inicialmente; hoy: i+i+d: investigación, innovación, desarrollo; o i+d+i+i+d, que dicen ser investigación, inventiva, innovación, desarrollo, dinamización), la realidad parece indicar con terquedad que la d no es desarrollo, sino deporte; y la i, más bien será ignorancia.

Ignorancia y fútbol son los ejes que guían a la sociedad española. Puede que el cambio de paradigma que se propugna tenga que ver con esas dos entidades. Un pueblo que no conoce, no discute; y un pueblo que está interesado fundamentalmente por el fútbol (como espectáculo, no como deporte practicado), será feliz en su estupidez.

Sería injusto, sin embargo, dejar reducido a ese esquema la valoración de nuestra actual modelo de vida colectivo.

Somos un país constructor de paradojas. He aquí algunas:

Nuestro complejo y redundante mapa de autovías tiene su contrapunto en una insuficiente red ferroviaria, infrautilizada y centralista. Somos un país turístico que ha esquilmado la costa, permitiendo una alta densidad de ocupación del demanio y una insoportable proliferación de edificaciones antiestéticas; tampoco nos importa ver caer a diario, abandonadas o sometidas a la piqueta de la especulación, referencias arquitectónicas valiosas.

Tenemos el mayor porcentaje europeo de zonas naturales protegidas, y una baja conciencia ecológica colectiva. 

Nuestro país evidencia una intensa variedad edafológica y climática, que pretendemos cambiar contra natura con manifestaciones populares para forzar inversiones ineficientes: aquí no a un pantano, allí queremos un trasvase, acullá pretendemos convertir un secano ancestral en tierras de regadío, pero también somos capaces de construir una ciudad sobre un delta. 

Poseemos una notable capacidad creativa a nivel individual, superada con creces por la incapacidad colectiva para la organización y la falta de respeto al trabajo ajeno.

Hemos llegado tarde y mal a todas las industrializaciones, y hemos gastado muchas divisas en incorporar tecnologías aplicadas que no han servido para generar investigadores eficientes. Preferimos autoimponernos medallas sin valor a integrarnos en equipos en los que prima el trabajo serio, honesto, callado.

Somos un país pobre, con un déficit público muy alto -especialmente a nivel de las administraciones locales-, siempre imaginando que el futuro nos dará los recursos necesarios, aunque sin la menor planificación de ese desarrollo.

Tenemos una clase política incompetente, con graves focos de corrupción, que nos introducen continuamente elementos de debate intrascendentes, para distraernos.

Tenemos un empresariado poco ilustrado, con escasa visión internacional, cortoplacista y poco amigo del riesgo, y una clase trabajadora con sindicatos autocomplacientes y despreocupados por la generación de empleo de calidad.

Soportamos un funcionariado cómodo, ineficiente y caro, pero convencido de su superioridad.

Tenemos un profesorado indolente, endogámico, acicalado con un alumnado insolente e ignorante. 

Siga Vd., por favor. Nosotros nos hemos cansado de escribir por hoy.

Sobre la evolución de la sostenibilidad en España

En la Universidad de Alcalá está instalado, desde 2005, el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE), el invento de Domingo Jiménez Beltrán cuando se volvió de Bruselas al cesar como Director de la Agencia Europea del Medio Ambiente, y que dirige actualmente Luis Jiménez Herrero.

La propia entidad define como una de sus tareas fundamentales elaborar el Informe anual de la sostenibilidad. El último consta de 270 páginas y fue presentado en un acto presidido por Elena Espinosa, la Ministra de los Tres Medios.

Para evaluar los avances sobre el espinoso asunto de la sostenibilidad (no hemos querido hacer un juego de palabras forzado con el nombre de la Ministra), se han elegido 51 indicadores, tanto los básicos a nivel europeo, como otros inventados por el OSE.

Para qué engañarse: en la mayor parte de los indicadores, las cifras españolas no son mejores que la media europea (de la UE-15) o corresponden a un estado desfavorable (32 de ellos); 10 presentan un estado favorable, y el resto (9) resultan difíciles de evaluar.

Entre las buenas noticias, España ocupa un segundo lugar -después de Francia- en cuanto a esperanza de vida, aunque el período sin discapacidad está en la media europea, lo que quiere decir que tenemos que cuidar más tiempo de nuestros ancianos incapacitados, con mayores gastos asistenciales.

En consumo de energía, mantenemos una alta intensidad energética primaria, que ha crecido entre 1990-2006 un 3,8%, con el pie contrario respecto a la UE-25, que la ha reducido un 20% en el período. Nuestra dependencia energética fue del 81% en 2007 frente al 53,8% de la UE-27.

En fin: generamos más basura, la mandamos a vertedero con preferencia a la incineración, tenemos una peor utilización de los recursos, exceso de autovías y carreteras respecto al uso que se les da por los viajeros, una red ferroviaria escasa que utilizamos cada vez menos para transporte de mercancías y estamos entre los que contaminamos más en NOx y NH3.

La situación es crítica en emisiones de carbono equivalente, en  lo que respecta al cumplimiento de objetivos, pues desde 1990 las hemos incrementado un 56,1%, con 433,34 mill. de t de CO2 eq., solo superadas por Alemania, Reino Unido, Inglaterra y Francia. Hay que decir, sin embargo, que el compromiso de reducción fue, como sabe todo el mundo, mal negociado en su momento, pues, de cumplirse, sería un factor limitante a nuestro crecimiento.

En tratamiento de aguas, los datos de que dispone el OSE no parecen absolutamente coherentes con la realidad, por demasiado optimistas. La culpa, sin embargo, la tendría el INE, de donde toma las fuentes. Las cifras de 2006 indicarían que se trataban 13,7 Hm3/día, de las que el 30% corresponden a las comunidades de Madrid y Barcelona, un porcentaje prácticamente idéntico al de su población relativo al total español.

Somos pobres, pero nos gastamos mucho dinero en protección ambiental. Tenemos la mayor proporción de terreno protegido. El 28% de la superficie española forma parte de la Red Natura, y un 23,4% de nuestro territorio tiene la mayor protección LIC de la UE-27.

Somos pirómanos, pero hemos bajado el rendimiento. Ocupábamos el primer lugar en superficie quemada hasta 1989, para descender al tercer puesto, detrás de Italia y Grecia, con unas 100.000 Ha respecto a un total de 600.000 Ha quemadas en los cinco estados mediterráneos (Portugal, España, Francia, Italia, Grecia). Francia, prácticamente, no hace ninguna aportación a este grupo de incendiarios.

Por finalizar este rápido análisis de un Informe valioso, para entender la realidad de nuestros comportamientos ecológicos, recogemos aquí la alta densidad de superficies edificadas en la franja de 10 km respecto a la costa.

Esa "artificialización" de la costa (el palabro es del informe) ha aumentado entre 1990 y 2000 un 18% anual, frente al 12% europeo, con especial deterioro en Alicante, Valencia, Castellón y las Islas Baleares, que superaron el 30%. El Informe propone realizar un análisis detallado de la franja litoral de los 500 m y ampliar la zona de evaluación a los 20 km.

Seguro que en ambos indicadores, España mantendrá una posición de primacía.

Hemos felicitado a Luis Jiménez por el trabajo hecho. La ministra Espinosa quiso vender algo de optimismo y anunció que algunos indicadores (gracias a la crisis) habían mejorado. Si no nos consolamos, no será porque no queremos.

Sobre sustentabilidad, energía nuclear y ecología

El 18 de junio de 2009, se presentó un supuesto debate sobre energía y sostenibilidad en el marco del Foro Permanente de la Sostenibilidad (FPS).

En este país dominado por quijotes, jetas e iletrados no hay debate, ni podrá haberlo jamás mientras falte a espuertas la educación. Y esta falta de educación no es por carencia de cultura -que, por supuesto, domina a casi todos los que hablan-, o por defecto de información -que, naturalmente, está en el fondo de muchos argumentos-.

Falta educación como sinónimo de atención al otro,  para escuchar sus argumentos y, por tanto, bien poder tomar una decisión consensuada basada en la información, la oportunidad, y los valores -desde la técnica a la economía- que cualifican una opinión; bien, poner los pros y contras de un tema con claridad en conocimiento de los que decidan.

El debate nuclear ni se ha abierto, ni se abrirá. Por que en España, los jóvenes socialistas deseosos de protagonismo, junto con los viejos militantes de la ecología y la ecolojeta, se han aliado con las amas de casa metidas a barulleras, las asociaciones de consumidores malinformados y los nostálgicos de las cavernas, para concluir a priori que la energía nuclear es mala. Malísima.

En cambio, el sol y el aire son muy buenos, baratos, perpetuos, y si no pueden estar siempre disponibles, ya se arreglarán los técnicos; y si son caras, ya bajarán el precio y, entre tanto, que se las subvencione.

No conocemos la vida privada de quienes defienden las llamadas energías limpias machaconamente como la única opción: no sabemos si tienen un aerogenerador junto a su ventana, una huerta solar en su pueblo; ignoramos si van a su segunda residencia en la costa en autobús o en 4x4, si tienen piscina en su comunidad o van a las aguas públicas (o no van), si les gusta el chorizo o prefieren las verduras regadas con aguas fecales. Ni siquiera sabemos si han retirado el aire acondicionado de sus casas y oficinas y se calientan con briquetas de carbón vegetal en el invierno, cubiertos con mantas toledanas. Podría ser interesante investigar la coherencia de sus vidas con su argumentario vehemente.

La reunión de ayer se puede resumir en cuatro pinceladas: Javier García Breva, director general de Solynova Energía, defendió lo suyo, e hizo bien, que para eso le pagan. Carmen Becerril, joven experta ya en casi todo, defendió lo suyo, que es lo bien que lo hace Acciona, que se ha desprendido de sus participaciones en la caca de la vaca de lo nuclear, y hace bien, que para eso le pagan.

Joaquín Nieto, que ahora habla como Presidente de Honor de Sustainlabour, se complació en presentarse como defensor del nuevo paradigma desconocido del desarrollo sostenible, creador de empleo sano y limpio. Su voz tronante convierte cualquier argumento en irrefutable.

Carlos Mulas-Granados, joven economista director general de la Fundación ideas para el Progreso, defendió la capacidad de esa tierna agrupación de intelectuales para predecir el futuro a cuarenta años vista, y, por tanto, saltándose historia y lógica, vender la moto de que en el 2050, además de todos calvos -Jiménez Beltrán, el moderador, seguro que sí, pues ya lo está-, tendremos un mundo alimentado energéticamente con energías alternativas al carbón, gas, petróleo y nuclear.

Dejo para el final a Pedro Rivero, presidente de Unesa y a Enrique Jiménez Larrea. El primero estuvo serio, digno, claro. Es catedrático de economía financiera en la UPM y defendió la necesidad de mantener todas las fuentes de energía, pues, al menos de momento, no podíamos prescindir de la nuclear.

Jiménez Larrea no estuvo en su mejor día y se perdió por los cerros de Ubeda y los de su propia incongruencia. Se intuía que quería defender igualmente que, al menos en el período de transición, la energía nuclear era imprescindible y que, además, las energías alternativas no estaban ni tan maduras ni eran tan perfectas como se decía.

Los ponentes se alargaron mucho y no hubo tiempo para muchas preguntas, que fueron monopolizadas por los que no tienen nada que decir. El ama de casa de turno afirmó tajante que "Garoña se cierra". Pero su frase mayestática podía haber sido repetida por unos cuantos de los eruditos que se sentaban en la mesa.

Somos un país de imbéciles. Somos pobres y nos comportamos como nuevos ricos. Somos ignorantes y dogmatizamos y apologizamos sobre lo que desconocemos.

Estamos en crisis grave, con millones de parados, una dependencia energética escalofriante, y queremos cerrar las centrales nucleares que tenemos, a despecho de lo que opinan los técnicos, la Comisión de Seguridad Nuclear, el CSIC, el Instituto de Ingeniería de España, el gobierno de Obama, los países más avanzados del mundo, porque algunas amas de casa (?) y ciertos ecolojetas intuitivos han convencido hace tiempo al actual jefe del ejecutivo que la energía nuclear es mala, que no sabemos qué hacer con los residuos radioactivos y que el riesgo de una explosión nuclear en real e incontrolable.

Lo sentimos por el Foro Nuclear, pero el asunto de la prórroga de Garoña tiene mala pinta. En las cavernas de la Moncloa han hecho una simulación respecto al futuro, y ha salido que las próximas elecciones -que se celebrarán dentro, más o menos un año- tienen más opciones de no perderse si Zapatero mantiene su palabra de cerrar las nucleares al terminar su vida útil.

Término confuso ese de la vida útil, que podría ser explicado a las amas de casa (1) como la eutanasia forzada a los sesenta años. Ya han vivido bastante esos ancianos.

(1) ama de casa en este Comentario es un ser imaginario que carece de estudios salvo los elementales, pero tiene mucho tiempo libre, porque sus hijos se han emancipado y andan por el mundo con destino desconocido. Generalmente del sexo o género femenino, tiene altas probabilidades de encontrarse en estado de separada o divorciada. Otros detalles pertenecen a la intimidad de su vida más bien aburrida hasta que descubrieron su vocación política.

Sobre la solvencia del Real Madrid y el activo Ronaldo

El país -el nuestro y todos- está en crisis profunda, pero el Real Madrid, no. El ciudadano normal no tiene crédito, pero esa institución deportiva que tiene una deuda cercana a los 800 millones de euros, sí.

El Real Madrid es una agrupación mercantil con intereses variados -confesables e inconfesables, suponemos- que basa su fama en pretender mantenerse como uno de los grandes equipos de fútbol del mundo.

Como el fútbol es la más global de nuestras aficiones, no haría falta explicar en qué consiste. Jugarlo es barato (hay niños en Africa subsahariana que disfrutan dándole patadas a una lata vacía, a un amasijo de telas o a un viejo plástico desinflado). Y es muy divertido jugarlo. Todos lo hemos hecho alguna vez, de niños o de adultos; incluso muchas.

Pero el fútbol al que nos referimos no es el que se practica, sino el que se ve, y preferiblemente a través de una pantalla de televisión.

Ese fútbol es un supuesto deporte en el que 22 atletas de verdad(en realidad, 23, pues el árbitro también lo es; incluso puede que haya que incluir a los liniers y a los recoge pelotas), juegan a meter una pelota en la portería contraria para justificar sueldos inalcanzables para cualquier otro ser humano, mientras los espectadores, en general, parece que lo que se juegan es alguna parcela del honor.

Por eso, meter un gol les causará  una emoción indecible a la mitad de esos atletas -que restregarán sus caras, pechos o culos, levantarán sus camisetas para dejar ver alguna inscripción intranscendete o sus pectorales bien formados, y, en fin, se amontonorán unos encima de otros en una efusión incontenible, estudiada por sociólogos como manifestación gregaria de homosexualidad contenida. Puede que incluso, hagan cortes de manga a la afición contraria.

Al día siguiente, los mejores periodistas del mundo glosarán cada una de sus jugadas, analizarán las estrategias de los entrenadores que, puede ser, incluso estarán muy bien pagados y serán venerados en ciertos sectores como gestores de élite. Habrá muchos más días entre partido y partido y, por supuesto, será imprescindible para una parte de la población mundial, conocer qué opinan, qué comen, cómo se sienten, cómo se cuidan, cómo se divierten, etc. esos bienaventrados.

El Real Madrid es solvente. Paga sus intereses con religiosidad blanca. Lo han dicho directivos del BSHC, de Cajamadrid y de otras entidades financieras. Ronaldo merece que se pague lo que sea por él (por ejemplo, algo cercano a los cien millones de euros), porque rentabiliza esa inversión. Ronaldo es un activo semitangible, un valor seguro.

En el mismo momento en que se produce esta insensatez, miles de investigadores, centenares de miles de profesionales de la ingeniería, de la ciencia, de las artes, de las humanidades y de las calamidades, penan para sacarse adelante una familia, un proyecto importante para la sociedad, quizá, descubrir una vacuna que salvará millones de vidas.

Comprendemos bien que al Presidente Zapatero no le guste esta forma de invertir el dinero. Suponemos que dejará de asistir a los partidos desde el palco de honor y, si le gusta emocionarse con esos atletas u otros, lo hará, en el supuesto que le quede tiempo, desde su casa en la Moncloa o en la peña de León con los amigos del dominó y las cañas.

Tal vez en el palco estén, en su lugar -sugerimos- Margarita Salas, David Martínez Vázquez, Augusto Silva, Alvaro Gómez, Santiago Grisolía, Valentín Fuster, Pedro Miguel Etxenique, etc.-. Para que, al verlos, se nos caiga la cara de vergüenza.

Sobre la oscura relación entre legisladores y jueces

Si hubiera que construir un esterotipo sobre tan delicada materia, diríamos, para empezar, que los jueces aplican la ley (en general) y los legisladores la fantasía (no siempre en la dirección deseable).

En esa línea de elucubración, se podría aventurar que, para ser perfectos, los jueces no debieran conocer nada del mundo, solo la relación de normas de las que tienen que servirse para juzgar. Item más: no tener amigos, no dejarse influir por nada ni por nadie. Sacerdotes de una divinidad por la que se construye la metáfora sublime: el imperio de la Ley.

Da mihi factum, ego tibi ius. El juez por excelencia, incontaminado, sería aquel que hubiera sido retirado a una urna incomunicado de todo -bien alimentado, eso sí-, pertrechado con las enseñanzas de sus maestros y con la cabeza atiborrada por libros de ciencia jurídica, y solo debería permitírsele ilustrarse con las sentencias de sus antepasados en la judicatura, especialmente las de los estamentos superiores, y congratularse de las suyas propias.

Estamos consiguiendo ese objetivo de apariencia quimérica.

Los jueces españoles, después de una dura carrera de cuatro o cinco años en la Universidad en donde cursaron derecho, y una preparación extenuante -es un modo de expresarlo, una licencia literaria- de casi quinientos temas donde se resumen diez o doce asignaturas de su licenciatura y algunos adornos, han de superar quisquillosas pruebas, sometidos a una tensión insoportable -calor, emociones, no haber dormido las tres noches anteriores a los ejercicios-, que les capacitará para cambiar su vida a la temprana edad de veintitantos años.

A partir de ese momento sublime, tenderán a elevarse un par de palmos sobre los demás mortales, que, por lo general, les rehuirán, aunque algunos tendrán, si Dios no lo remedia, que sufrir sus fallos. Hasta que un día se caigan del caballo (más o menos pronto; quizá nunca) y se den cuenta que de la vida saben muy poco. Para entonces, puede que sean ya magistrados.

La trayectoria vital del legislador es igualmente inenarrable en detalle, aunque tiene peculiaridades estrambóticas . Gozará de una reserva de identidad, para evitar interferencias indeseables sobre su profiláctica labor. Escribirá y escribirá, teorizando sobre lo sublime como de lo ridículo, de lo necesario como de lo intrascendente.

Sabemos, salvo excepciones, de su existencia, por sus efectos. Con algunas características comunes con el juez y con el verdugo, desearían, posiblemente, en la soledad de sus alcobas, disponer de un alter ego, un sosias, un clónico que le permita a él/ella mantener el anonimato cuando se equivocan y salir a saludar a los tercios cuando estén para aplaudirles.

El legislador recibe órdenes del Gobierno reinante, por lo general, muy precisas, que el perverso ciudadano puede imaginar así : "Descojóname este sector"; "Trata de darles por el culo a estos otros"; "Vamos a ver si conseguimos el consenso con esta tontería". Pero, también seguramente, aunque cortas, las instrucciones, serán otras.

Muchos inocentes piensan que la única preocupación del legislador es que las cosas salgan mejor, se hagan bien, se corrijan los desequilibrios. Es una ingenuidad. El legislador también se crea a sí mismo muchísimo trabajo, porque es una máquina de generar. Vive y se justifica a base de disposiciones transitorias, derogaciones parciales y totales, remisiones en blanco, leyes marco, tranvía, ómnibus, reglamentos, reales decretos, transposiciones, errores de transcripción, etc.

Suponemos que, a veces, los legisladores y los jueces se encuentran en las cavernas del Estado y celebran unas fiestas algo sórdidas en las que ellos, junto con los abogados, son los invitados, y los que pagan, -eso, no cabe dudarlo- los ciudadanos normales.

Llamamos ciudadanos normales -ignoramos exactamente cuántos son- los que no necesitarían las leyes para cumplir con la ética universal y los que únicamente precisan de los abogados y de los jueces para defenderse de los ataques de los que creen que las leyes han nacido para violarlas o aprovecharlas en su propio beneficio.

Desgraciadamente, no todos los legisladores ni siquiera todos los jueces se darán cuenta jamás de lo que esperan de su trabajo esos seres que tal vez aquellos vean como fantasmagóricos, sombras sin rumbo en el mundo donde ellos ponen las ideas.

Sobre lo cursi, lo bello y lo ridículo

No parece posible encontrar una definición asumible por todos que permitiera diferenciar estos tres conceptos, sin recurrir a equilibrios semánticos formales. Porque, de verdad de la buena: ¿Podemos seleccionar alguna actuación humana que sea, indiscutiblemente, cursi, bella o ridícula?.

En la poesía, que no es otra cosa que poner en palabras los sentimientos, es fácil encontrar ejemplos de las tres categorías, pero siempre serán subjetivas.

Sin embargo, una opinión muy extendida tiene a calificar como "cursi" casi todo lo que se escribe bajo la advocación de la poesía. Los dos grandes temas de la poesía son Eros y Tanatos, que, por supuesto, son las dos preocupaciones mayores -junto con el comer, Manduca, del ser humano.

Una parte muy importante de los poemas hablan de amor. Y, contrariamente a la visión de dos cuerpos desnudos haciendo el amor que, especialmente, si son jóvenes, es excitante, la lectura o comunicación del sentimiento es tenida por cursi, salvo, eventualmente por el ser amado.

 ¿Cómo convencer al autor/autora de estas exaltaciones del propio amor que es cursi decir: "Te amo por encima de todas las cosas", "Te deseo más que a nada", "Somos una unidad inquebrantable" y tantos miles de efusiones similares como han poblado las cuartillas colegiales y siguen disfrutando de su momento, tanto entre jóvenes como entre adultos muy trillados?

¿Serán tal vez, ridículas, las expresiones: "No hay consuelo/para tanto desamor" o "Amame, porque sin ti/solo soy un alma a la deriva? ¿O habrá que esperar a que los destinatarios acuerden su nivel de belleza?

Sobre la situación en Irán

Las elecciones de junio de 2009 en Irán han provocado una dura frustración entre los partidarios del candidato reformista Musaví, que entienden que ha habido manipulación en los comicios, como resultado de los cuales la Junta electoral ha dado como vencedor al presidente Ahmadineyad.

Las sospechas de que las elecciones no han sido leales con la oposición, y que se ha pretendido amañar una adhesión mayoritaria inexistente, para un proyecto político aislacionista y falto de visión integradora, son tan fuertes que, con la información disponible, solo se puede decir que los seguidores de Musaví tienen razón. Las dictaduras no quieren más que adeptos y, si les faltan, los inventan.

Irán es un país abandonado por la política occidental, desde la caída del régimen del shah Palevi. Los intentos de democratizar (mínimamente) Irán, tutelados por el imperialismo norteamericano, se volatilizaron en manos de un fanatismo que no ha sabido rentabilizar los recursos naturales del país en beneficio de una población atrasada, pobre y aislada.

El régimen de los ayatohlás ha convertido al estado iraní en una república religiosa de naturaleza incomprensible desde muchos puntos de vista.

La cuestión ahora no es si hay o no democracia en Irán (no la hay), o si la confusíón de lo religioso y lo político tiene sentido (no lo tiene). No hay libertad en Irán, como en la mayor parte de los países árabes -en donde la religión se convierte en una coraza que consolida el retraso y la pobreza para la mayorías, mientras una minoría disfruta de las ventajas y  se enriquece.

No está solo el régimen iraní en esa cortedad de miras. Subsiste el mal en algunos países americanos, africanos, asiáticos e incluso europeos, aunque es posible distinguir muchos grados en la inopia a la que se fuerza a sus ciudadanos. La base es la misma: un despotismo anacrónico, desilustrado, repleto de falsos valores y atiborrado de adoctrinamientos interesados. El objetivo es idéntico: la oposición es perseguida, encarcelada, destruída, vituperada, amenazado.

Cuando vemos las fotografías -escasas- de las manifestaciones a favor y en contra de Mahmud Ahmadineyad, cuando constatamos que el líder de la oposición ha tenido que ocultarse en paradero desconocido, para no ser encarcelado o asesinado, no hay preguntas que hacer.

Hay solo que expresar la más profunda desaprobación por el interés ilegítimo, antihumano, desleal, de aplastar toda crítica, rehuir toda controversia, creerse en la posesión de la verdad.

No hay un Dios verdadero que pueda ordenar la destrucción del que no piensa como uno; ni siquiera, aunque la mayoría esté de acuerdo con que hay que exterminar al enemigo.  

No importa lo que hayan dicho ni Mahoma, ni Jamenei, ni Chavez, ni Tomás de Aquino, ni el Lucero del Alba. Por encima de cualquier presunta revelación divina, de cualquier pretensión dogmática, del hipotético carisma de los iluminados, está el sentido común.

Todos los hombres merecen idéntico respeto y, para avanzar, hay que contar con el viento de la oposición. No porque juegue en contra, sino porque su impulso ayuda a los que están en el poder a hacerlo mejor.

Si se niega el valor a la oposición y a los opositores, se está negando la propia legitimidad. Porque, justamente, el que haya contrarios, legitima la democracia.

Cuánto camino nos queda por recorrer. Cómo vuelven a estar presentes las palabras de un Albert Einstein al que le preguntaban sobre el tipo de armamento que se emplearía en la tercera guerra mundial. "No lo sé. -parece ser que dijo-. De lo que estoy seguro, es de las armas que se utilizarán en la cuarta: palos y piedras".

Allá vamos. Allá nos quieren conducir. Para plasmar una alianza de civilizaciones, primero hay que conseguir que los iguales lleguen al poder, que los pueblos se pueden expresar con libertad. Abajo las cadenas.

Sobre bodas

Nuestra sociedad exhibicionista ha depositado en la celebración de las bodas una de sus más claras maniobras de seducción.

Tradicionalmente, y en todas las culturas, han sido los casorios un momento para tirar la casa por la ventana. La familia de la contrayente festejaba que su hija había encontrado otro hogar. Las razones ancestrales de ese rito de celebración eran económicas: una hembra era una carga, y para digerirla mejor, había que adornarla con una dote, más o menos importante según la categoría del futuro esposo.

En nuestra sociedad, en la que la mujer y el hombre han alcanzado, por fin, posiciones equiparables, y en la que a nadie se le ocurriría ofrecer algunas ventajas para que la novia fuera carga más soportable, las bodas siguen teniendo muchas esencias folclóricas, de las que no estaría de más hacer una reflexión serena sobre la naturaleza de los beneficiados.

Los mayores beneficiados de una boda en su aspecto económico, son los restaurantes y salas en donde se celebra el ágape o el cóctel. Como lo normal es reunir más de doscientas personas, entre amigos y familiares de los contrayentes, no sirve cualquier local.

Los precios que estas empresas cargan por los servicios, en una operación al más puro estilo de cartel, son absolutamente desmesurados. En relación con el coste del producto ingerido o bebido, se trabaja con márgenes de 1.000 por ciento (10 euros por euro), y aún superiores. Para 200 invitados y un precio medio de 200 euros por persona, la cifra que habrá que desembolsar es escalofriante: 40.000 euros.

Se mueve, por supuesto, otros flujos de dinero inútil: un vestido de novia puede costar sobre 18.000 euros. Un despilfarro que solo servirá para un día. No será el único despliegue: madrinas, invitadas, chaqués de padrinos y testigos, trajes, zapatos, desplazamientos, hotel. Calculando una inversión promedia de 300 euros por persona , se podrá llegar a la cifra de 60.000 euros.

En regalos, la norma actual no escrita es que se calcule 150 euros por persona. Podemos, por tanto, hablar de un desembolso de 30.000 euros-igualmente, en su mayor parte, inútil y, en todo caso, en beneficio singular de los grandes almacenes que tienen listas de bodas en las que se seleccionan objetos que los novios cambiarán por otros, casi en su totalidad-.

La iglesia reclama también su parte. Unos 500 euros por el alquiler del local divino, en el que oficiará, además del sacerdote, un fotógrafo que tendrá la exclusiva de la ceremonia. Los adornos florales y otras pequeñeces, elevarán la cuenta a unos 2.000 euros, a los que habrá que sumar los 3.000 o 4.000 euros del artista de la cámara.

Quedan solo mínimas aportaciones complementarias: los puros, los regalitos para los asistentes, las propinas, los autobuses y taxis para los desplazamientos de la iglesia al local, de la iglesia al juzgado, del juzgado a casa. El viaje de novios, siempre cuanto más lejos, mejor. Se puede calcular el todo de estas minucias, en unos 4.000 euros más.

Si han llegado hasta aquí, y no quieren sumar, nosotros se lo damos hecho: 140.000 euros. Se pueden conseguir bodas más baratas, (y más caras), pero la diversión (de los que están detrás de tal negocio) no será idéntica.

Sugerimos al presidente de Gobierno y sus asesores económicos que, para reactivar la situación y animar al consumo, insten a la gente a casarse. El lema podría ser: ninguna pareja de hecho, la crisis te necesita.

Sobre los días que marcan nuestra vida

Hay personajes o personajillos que cuando se les pide un currículum para hacer su presentación en un acto, llenan varias páginas, y al leerlo en voz alta -y, desde luego, al escucharlo- tal parece que ese material daría para alimentar varias vidas.

Títulos académicos, experiencias múltiples, trabajos y publicaciones diversas, méritos y galardones de toda índole, de aquí y de allá, se acumulan en esas páginas, desplegando toda una parafernalia de vanidades mezclada con los reconocimientos oficiales y oficiosos con los que se aprovecharon las ocasiones para aumentar las plumas del ego.

Porque, aunque hay en algunos currícula un intenso trabajo detrás, muchas líneas de los mismos en la mayor cantidad de personajes parecen producto de la camaredería, el amiguismo, o la oportunidad.

Al final, el currículum no lo hace uno mismo, sino que lo hacen los demás. El currículum no es lo que uno quiere haber sido, sino que queda.

Por eso, son muy pocos los genios de la historia de los que conocemos sus andanzas, siendo apenas el nombre lo que sabemos de ellos y habiendo quedado, de tantos, solo alguna de sus realizaciones. ¡Hay geniales obras anónimas! ¡Proliferan los esperpentos con el nombre del autor del descalabro!.

De los buenos escritores, muchas se habrán destruído o perdido o no publicado jamás. De arquitectos, muchas habrán sido demolidas o serán pasto del paso del tiempo. De filósofos, no será extraño que sus ideas escritas en voluminosos tomos ocupen apenas un par de líneas en la Historia de la Filosofía...

Aunque parezca puro escepticismo, los días que marcan nuestra vida son exclusivamente dos: el nacimiento y la muerte. En el medio, terminamos nuestros estudios, nos casamos, tenemos hijos, sufrimos enfermedades, nos afanamos, queremos, nos aman, nos odian, nos entretienen, nos alaban, nos desprecian. Y después, nos olvidan, nos olvidan, nos olvidan, nos olvidan.

 

Sobre paradigmas y poesía

Kuhn escribió que "paradigma es la infraestructura tácita, prácticamente inconsciente, que invade el trabajo y el pensamiento de una comunidad científica".

No solamente de la comunidad científica. Toda comunidad humana se precia, cuando se presenta de forma estructurada, de tener sus paradigmas. La única dificultad es que, generalmente, desconoce cuáles son.

En nuestro mundo globalizado, el observador atento puede descubrir varios paradigmas: cada grupo político pretende imponer los suyos, o, al menos, modificar parcialmente el existente.

Existen paradigmas religiosos muy potentes, que han causado algunos millones de muertes. Por supuesto, hay que considerar el paradigma genérico del mundo desarrollado (occidental vs. oriental) a su vez enfrentado al de los países en desarrollo. Etc.

La poesía trata de arañar en la superficie de lo físico, para inyectarle algunos gérmenes de lo metafísico. El paradigma del poeta está compuesto, fundamentealmente, de Eros y Tanatos. Claro que no deben faltar unas gotas de Ironía, para compensar a Desilusión y Desengaño. Y más, más cosas.

Dentro de los poetas, los místicos y los poetas sociales lo tienen más sencillo, porque su incursión en lo metafísico tiene objetivo específico. En el caso de los primeros, la prospección es lineal, y se dirige hacia la Forma Máxima, que todo se lo llena. En los poetas sociales, la incursión metafísica es incluso aparentemente despreciable, porque parecen dirigirse solo hacia lo físico.

Lo que sucede es que, a diferencia de los políticos -que persiguen adeptos, seguidores, votantes- y andan menos preocupados de mensajes metafisicos, los poetas sociales no buscan formar un partido.

Sobre bomberos y fuegos

Javier Sanz Asenjo, arquitecto, es el Jefe del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. Como persona sensata, está "preocupado por el batiburrillo de normativas, responsabilidades y competencias" que le legislación atribuye a los bomberos.

Existe en Madrid la Ley 14/1994, por la que se regulan los servicios de prevención, extinción de incendios y salvamentos de la Comunidad, pero las interferencias, en varios casos, con la normativa estatal son confusas. Junto a ella, se encuentran los Reglamentos 2816/82, 1942/93, 2267/04, 314/2006, 393/07 y seguramente, otros.

Según expresó Sanz en su intervención en la Jornada Técnica sobre Prevención de Incendios (día 10 de junio de 2009) organizada por la Dirección de Industria, Energía y Minas, que coordina Carlos López Jimeno, "el fuego en Madrid no es ni rojo ni verde".

Y lo explicó: "En cada incendio, hay una problemática diferente". La colonización del bosque por viviendas, genera un peligro específico de incendio forestal, porque las urbanizaciones pueden provocar incendios específicos, distintos de los de quienes salen al monte a pasear e incumplen las normas.

Es preciso que los Planes de Protección Civil enseñen al ciudadano a la autoprotección, además de a la protección. "Desde hace años, sabemos que los vehículos tienen que salir del Parque con agua", porque se encontraron casos en que los hidrantes no funcionaban o no estaban conectados a la red.

No es raro, dijo Sanz, que cuando se personan los bomberos a apagar un incendio, se encuentren "un vigilante contratado el día antes", o que en la vivienda, o nos reciba alguien que da gritos, "no nos reciba nadie", para indicar dónde están los elementos peligrosos, las salidas, las tomas de agua, etc.

Añadimos nosotros: es necesario completar el inventario de todos los tráficos de mercancías peligrosas, de todos los depósitos de combustibles y comburentes, de todas las instalaciones -industriales y no (hospitales y clínicas, depósitos de particulres, etc) - y cómo se realiza la carga y descarga de los materiales peligrosos, a qué horas y en qué lugares.

Porque -esto no lo dijo Sanz- en aglomeraciones como Madrid corremos un riesgo permanente añadido. La normativa es prolija, en algunos aspectos insuficiente y, en demasiados casos, se incumple, y nadie lo vigila.

Sobre inventores y patentes

Los inventores son seres escasos y, además, muchos de ellos, al ser incomprendidos, se convierten en sufridores y, si no se les detiene a tiempo, devienen pobres, como resultado cruel de su búsqueda frustrada por pretender la ilusión de que su invención se vea hecha realidad.

En la mesa redonda que celebró en el salón de Actos del IIE -como es casi habitual, muy vacío de público, a pesar del interés de los actos- su comité de Inventiva y Creatividad, se revelaron dos tipos de actitudes en relación con la invención:

a) La de quienes trabajan gozosamente en el mundo de las patentes, bien como funcionarios o como miembros de bufetes que defienden la protección legal que una patente aporta a una invención, bien como pertenecientes a equipos de investigación e innovación de las grandes empresas.

b) Los otros.

Los otros son, por una parte, quienes han descubierto o creen haber descubierto algo valioso, y se embarcan en la aventura de patentarlo pretendiendo que algun inversor les llame a la puerta para comprarles el derecho a usar de su invención o para garantizarles un royalty.

La otra sección de "los otros" la confirman quienes dudan de que el compleo proceso de patentar aporte alguna ventaja a su idea. Ven, por el contario los riesgos de publicitarla, para que se la copien fácilmente quienes tienen más poder y medios, sin pagar nada por ello y contra los que no podrán litigar y, si lo hacen, les llevará a perder su patrimonio, para nada.

Por eso también entre "los otros" estaban quienes habían perdido salud y dinero por un invento que juzgaban genial y al que habían premiado, incluso, con medallas de honor en certámenes internacionales.

Fue muy interesante escuchar el contraste entre todos estas opiniones, en un debate bien dirigido por el Presidente del Comité, Jaime Sánchez Montero, como consecuencia de ponencias provocadoras e ilustrativas.

Entre ellas, y sin desmerecer por ello a los demás, Jesús de la Peña repitió su propuesta, realizada por primera vez con ocasión del Primer Centenario del Instituto de Ingeniería, de constituir un Centro de Investigación de Ingeniería Mecánica en cada autonomía, en el que los inventores-ingenieros pudieran contar con el material y los medios para idear y probar sus invenciones.

Sobre la grave enfermedad del periodismo profesional

Los grupos de empresas que se dedican a la información escrita pierden dinero. Tratan de captar clientes, pero el público les ha dado la espalda.

Da lo mismo que ofrezcan rancias peliculas embutidas ahora en dvds, o que regalen tapas para coleccionar descripciones someras de lugares con encanto. Igual da que dediquen veinte páginas a la recogida de la uva que a la cocina mediterránea. No venden periódicos. No tantos como necesitan para subsistir.

Los culpables de esta caída en números rojos de la prensa escrita, son, por supuesto, varios.

Una razón importante es la competencia que sufre la información en papel por la proporcionada por internet. Esta es gratis, se produce y obtiene en tiempo real y resulta plural -esto es, sin otro sesgo idológico que el del propio internauta, que puede seleccionar a su antojo las fuentes para ilustrarse-.

Otra es, ay, el escaso valor que para nuestra sociedad tiene el estar informado de la mayor parte de los temas. ¿Para qué? No hay discusión prácticamente sobre ninguno.

Las conversaciones "de la calle" se componen de un poco de fútbol, algo de crítica política frontal, unas nociones sobre no se sabe bien qué guerras y lo mal que va todo. Apariencia de intelectualidad, puede que en algunos casos, aunque cuidado con aparecer de "cultureta", porque el/la portavoz de preocupaciones más profundas será inmediatamente ridiculizado.

Lo importante para el personal es el disfrute con los sentidos más primarios. No se lee, se ve el cine enlatado y sin posoterior análisis -interesa solo el relato, la historia, no el mensaje-, se prefieren los espectáculos colectivos en los que se actúa de forma pasiva.

El principal culpable de lo que está pasando es el periodista, sin embargo.

Víctima, por un lado, de la ideología del periódico para el que trabaja, dejó tiempo ha de ser independiente. Opina, no por sí, sino para que no le echen de su puesto. No busca la veracidad, sino el sesgo. Teme la objetividad y aún más la crítica, porque cuenta más el plácet del que manda. ´

Por eso, los periódicos -también la radio, y más, incluso, pero se puede cambiar gratis de dial- se han convertido en monocromos.

Si se quiere estar objetivamente informado hay que comprar varios, quizá toda la prensa del día... y quién tiene tiempo, dinero y ganas para ese esfuerzo. Sólo algunos representantes del pueblo y ciertos capitostes de empresa, que, desde sus despachos encerados, tomando café a primera hora de la mañana, reciben los recortes que se les ha preparado.

Muchos lectores de a pie, pagaríamos algo más, el doble más, incluso, por un periódico neutral, que proporcionase información y opinión plural, completa y no sesgada.

Un periódico de periodistas cuya intención principal fuera la de trasladar información, Desde el conocimiento actualizado de lo que pasa, con corrección gramatical (sin pretensiones literarias), y con formación académica. Utilizando la mayor pluralidad de fuentes y aportando, junto con las noticias, si es el caso, sus interpretaciones, sin condicionar, ocultando claves, la opinión del lector inteligente.

Puede que, en sus orígenes, alguno de los periódicos actuales hubiera tenido esa intención. Hoy se ha perdido. Huelen a ideología, sesgan, eliminan, deforman o alaban desmesuradamente.

A los lectores de diarios no nos interesa tanto fútbol (para los que tienen el cerebro agujereado por esa enfermedad infantil, ya existen chupetes adecuados), ni valoramos las hojas dedicadas a dar incienso, ni las que se despilfarran en la crítica destructiva al personajillo de al lado de la bancada ideológica (para atontar a estas víctimas, que se utilicen los papeles de difusión gratuita, y que los paguen aquellos que buscan el efecto).

Periodistas profesionales -no por favor los periodistillas que se han autoconcedido su título a base de una publicidad entre las sábanas- recapacitad. Los periódicos pueden estar muertos. El periodismo, jamás debería morir. Nos va en ello, a todos, una parte de la capacidad de pensar, de opinar, de discutir, de vivir.

Sobre los resultados de las elecciones al Parlamento europeo en 2009

Las elecciones de parlamentarios celebradas el 7 de junio en casi todos los Estados, han confirmado el predominio de los partidos de centro derecha en Europa. Era ya así, y la última votación, realizada en plena situación de crisis, ha venido a profundizar la tendencia.

En España, el análisis del voto realizado permite deducir que el Partido Popular cuenta con mayores apoyos expresos que el Partido en el gobierno, el PSOE. En una lectura interesada, muchos militantes y simpatizantes del equipo de Rajoy-Mayor Oreja pidieron, convocados en la calle Génova, sede del PP, la dimisión de Rodríguez Zapatero.

Por supuesto, el domingo 7 de junio no se estaba eligiendo al Presidente del Gobierno español. Es también cierto que la abstención, muy alta, (más de la mitad de los posibles votantes se quedaron en casa), pone de manifiesto el escaso interés por la ceremonia europea, y se puede intuir que bastantes de los que se abstuvieron no dejarían de expresar su voluntad si se hubiera tratado de poner de manifiesto sus preferencias ante algo que les atañería más directamente.

Allá los dos partidos mayoritarios con sus elucubraciones. La victoria de Jaime Mayor Oreja, con un discurso muy conservador y sin contar con todo el apoyo de su partido, es incuestionable. La pérdida de votantes respecto a las elecciones generales del equipo de López Aguilar, en cuya candidatura se volcó el aparato socialista, no admite duda.

El electorado está descontento. Por la situación general, por la sensación de una mala gestión de la crisis, por la falta de claridad en los mensajes gubernamentales y la pérdida de peso político y técnico de varios ministros, etc. El mensaje de aviso al presidente Zapatero está tan claro como el agua.

Lo más interesante de estas elecciones ha sido, en opinión de más de cuatrocientos mil electores y algunos comentaristas políticos, la emergencia electoral en Europa de un partido que defiende la seriedad, la no beligerancia inútil, el nivel técnico en los debates y propuestas y, en fin, critica la inutilidad de un bipartidismo enzarzado en tirarse los platos a la cabeza.

Tiene que incrementar la profundidad de los mensajes, perfilar el nivel técnico de ciertas propuestas, pulir algunas excrecencias de la dehesa. Pero está llamado a captar la atención de mucho más que el 3% del electorado. Nos referimos al partido UPyD, que capitanea Rosa Díez y ha conseguido colocar a Francisco Sosa Wagner, también ex-psoecialista y, sobre todo, brillante administrativista, en el Parlamento Europeo.

Sobre metáforas y frases erróneas

Los poetas emplean frecuentemente combinaciones de palabras que, en una primera lectura o audiencia, no significan nada. Pero sorprenden, conmueven la imaginación. Sugieren reflexiones desconocidas, que tienen su base, justamente, en esa sacudida al árbol de las ideas.

Son las metáforas, la máxima categoría de las frases erróneas.

Las metáforas se pueden encontrar por cualquiera. Como un excursionista que hiciera su paseo por el campo, un día, por azar, el más distraído de los mortales puede toparse con una metáfora vibrante.

En una reunión erudita, un/una conferenciante algo nervios@ puede, de pronto "traer a coalición" una idea y, si se piensa, la sugerencia podría servir de solución a algunos conflictos: ideas del mundo, uníos. Es una metáfora, pues.

Francisco García Pérez, el profesor de instituto que más sabe de Juan Benet, ha hecho una pequeña recopilación de frases erróneas (La boca del pez, LNE, 4 de junio 2009) y despropósitos verbales, realizados por inocentes, no todos iletrados. No son metáforas, sino fallas gramaticales abiertas por la zona de la palabra inadecuada, como "no lo pidas peras al horno".

También algunas veces el error proviene del contexto del que interpreta la frase, y no del que la dice, como "sáquese la polla y hágase millonario", que es, como casi todo el mundo sabe, inocente en Chile y rijosa por estos lares.

En fin, aquí van algunas metáforas: "campeón mundial de recompensas inmerecidas", "tierra de nadie que es futuro", "después de subirme al pedestal de la locura", "paseo de esperanzas junto al río", "apuntaba la barba cana de la posterior melancolía".

Ya vale.

 

Sobre la superación del bipartidismo en España

Las elecciones para renovar el Parlamento europeo han hecho aflorar a la vida pública a Francisco Sosa Wagner, que se presenta como cabeza de lista de Unión, Progreso y Democracia (UPyD).

Paco Sosa, co-artífice de una valiente propuesta de reforma de la administración pública en su momento (obviamente, en su mayor parte, no-nata), profesor admirado -especialmente, y mucho, en su momento, entre sus alumnas-, intelectual serio y, virtud rara, ameno, ha adoptado, para esta ocasión, un discurso conciliador.

En una entrevista que hemos leído en la La Nueva España (LNA, 4 de junio 2009), habla de la necesidad de romper el bipartidismo, al que confiere un carácter de superficial enfrentamiento, un artificio dialéctico convenido (más o menos) entre el PP y el PSOE, para distraer al electorado, y alejarse de los problemas reales, de los que preocupan al ciudadano.

Sosa defiende igualmente la superación de los nacionalismos regionalistas, y concentrar más esfuerzos en Europa, en la que España debería adquirir mayor peso. También cree que la preocupación por mejorar la financiación de algunas autonomías está perjudicando a regiones como Asturias, más débiles.

Personas como Sosa Wagner merecen especial atención. Entrado ya en la sesentena, con el grueso de los objetivos vitales cumplidos, con la cabeza fría y pertrechado con la experiencia de haber visto la evolución de algunos compañeros de partido -estuvo en el PSOE-, quiere dar aún buen juego en democracia.

Seguro que obtendrá una plaza para Europa. Al menos, nos ayudará a poner una pica en Estrasburgo. 

 

Sobre la ley Omnibus y los derechos de consumidores y usuarios

La Unión Europea no tiene apenas poder económico, pero ejerce un poder legislativo que, convenientemente impulsado por los intereses de los países que tienen más peso en ella, puede producir curiosos efectos.

La Directiva de libre circulación de personas, capitales y servicios ha generado una secuela de hijas, hijastras e hijuelas que, bajo el denominador común de que es bueno, para robustecer Europa, que no haya fronteras, lleva camino de dar al traste con la calidad de la enseñanza universitaria, y la coherencia de los sistemas de formación y empleo.

Existe una Directiva de Servicios, la 2006/123/CE que ha obligado a reflexionar al legislador español sobre la necesidad de adaptar algunas leyes propias para garantizar la mejora eficiencia y la calidad de los servicios con el principio de facilitar la libertad de establecimiento y la homogeneidad de las prestaciones.

El Gobierno ha aprovechado que el Pisuerga pasaba por Valladolid y ha metido en ese saco de la adaptación de la Directiva a nuestro sistema normativo, un montón de asuntos que llevaban tiempo sin que se atreviera a ponerles la mano encima.

Entre ellos, la reforma de los Colegios profesionales, que vienen siendo fundamentalmente regidos por una Ley de 1974 y, por tanto, "preconstitucional", que para algunos personajes es sinónimo de abominable.

Esa Ley-saco se llama, por su carácter omnicomprensivo, Ley Omnibus.

Los Colegios Profesionales "técnicos" han protestado por esa Ley, que en su redacción original suponía, en la práctica, la eliminación de sus ingresos, pues dejaba el visado de los proyectos al arbitrio y voluntad de los consumidores, o sea, de los clientes. Si el cliente quería pagar por un sello de calidad, pues allá él, pero no sería obligatorio.

El Consejo de Estado ha emitido a finales de mayo de 2009 un Dictamen, a petición de la Vicepresidencia Primera, en el que se despacha con algunos tirones de orejas al Ejecutivo (por ejemplo, sobre el uso del recurso "carácter de urgencia" para modificar Leyes, que sería, se dice, la razón para algunas "erratas e incongruencias"). El Consejo no cree que la transposición sea el vehículo adecuado para modificar cuestiones que "afectan al Diálogo social", que debería ser objeto de específica discusión.

A los Colegios Profesionales, que habían planteado profundas modificaciones a los artículos que incidían sobre sus competencias y funciones, el Dictamen les da parco consuelo. No critica el Consejo el que las modificaciones se puedan hacer por esta Ley, sino que no son necesarias como consecuencia de la Diectiva.

Destaca, eso sí el grave problema de que ahora se propone dejar al arbitrio de las autonomías el tema de la colegiación, cuando debería ser controlado por disposición estatal.

Estamos, pues, si un cambio de la actitud del Gobierno no lo remedia, ante la perspectiva de un serio descalabro a los Colegios profesionales, que se quieren sacrificar en el altar de los consumidores, de forma innecesaria y gratuita.

Sin valorar sus consecuencias.

Posiblemente, en el think tank de los Ministerios,  se contrapuso simplemente la rentabilidad política de anunciar a la mayoría que el supuesto elitismo de los Colegios se había cortado de cuajo, que estudiar serenamente con los Colegios de los profesionales titulados que deberían mejorar sus mecanismos de autoridad y control sobre sus colegiados y los proyectos que éstos les presentaran a visar, aumentando las garantías de calidad frente a los usuarios, clientes y el resto de profesionales.

 Por ciero, ¿quién o quienes están en ese reducto pensante del Gobierno? ¿Salen de vez en cuando a pasear?

Sobre las elecciones al parlamento europeo y la abstención

El 7 de junio de 2009, domingo, tendrán lugar las elecciones al Parlamento europeo. No serán muchos los españoles que acudirán a las urnas, si las encuestas de motivación están acertadas. También vaticinan que ganará, con alguna ventaja, el grupo de compromisarios del Partido Popular, que lidera Jaime Mayor Oreja.

La campaña electoral ha sido muy aburrida. Nunca han sido tantos, quizá, en la democracia, los argumentos acumulados a favor o en contra de uno de los dos partidos mayoritarios. Pero el público no está por ese tipo de espectáculos. Se ha acostumbrado a atribuir a los políticos y a la política determinados comportamientos deplorables, despreciando la importancia que pueden tener en sus vidas.

Tiene razón López Aguilar al afirmar una y otra vez que el Partido Popular descalifica al Gobierno socialista y no ofrece soluciones ni arrima el hombro. Tiene razón Mayor Oreja al repetir hasta cansarnos que el Partido Socialista tiene un gobierno sin rumbo y que el presidente improvisa y es un mentiroso convulsivo cuando se refiere a la situación económica.

Desgraciadamente, y aunque no les negamos a ambos talla personal, nos parecieron demasiado a menudo dos púgiles de barrio empeñados en ofrecer un combate amañado.

Europa tiene muchos problemas, desde luego. Se acabó el dinero para que nos autoricen a hacer más autovías inútiles. Tampoco lo hay para que funcionen correctamente muchas de esos centenares de depuradoras de aguas residuales que se han construído por la geografía contaminante española. Seremos una potencia mundial en desalación pero el problema del agua no está resuelto en la costa, ni se ha tratado la cuestión del precio del agua con seriedad y cabeza.

La falta de cohesión europea es preocupante por sí misma. La heterogeneidad de los estados, su composición ideológica, el desnivel de rentas, la pluralidad de lenguas y la incapacidad de encontrar objetivos comunes, es muy grave. No se ha aprobado una Constitución, ni siquiera de guante blanco, y en las actitudes de política exterior común o se actúa por el método de chiflador el que más corra o se esconde la cabeza.

La abstención es una respuesta en estas elecciones. Mala, pero refleja una actitud que no tiene otra forma de manifestarse que ésta.