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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre los resultados de las elecciones al Parlamento europeo en 2009

Las elecciones de parlamentarios celebradas el 7 de junio en casi todos los Estados, han confirmado el predominio de los partidos de centro derecha en Europa. Era ya así, y la última votación, realizada en plena situación de crisis, ha venido a profundizar la tendencia.

En España, el análisis del voto realizado permite deducir que el Partido Popular cuenta con mayores apoyos expresos que el Partido en el gobierno, el PSOE. En una lectura interesada, muchos militantes y simpatizantes del equipo de Rajoy-Mayor Oreja pidieron, convocados en la calle Génova, sede del PP, la dimisión de Rodríguez Zapatero.

Por supuesto, el domingo 7 de junio no se estaba eligiendo al Presidente del Gobierno español. Es también cierto que la abstención, muy alta, (más de la mitad de los posibles votantes se quedaron en casa), pone de manifiesto el escaso interés por la ceremonia europea, y se puede intuir que bastantes de los que se abstuvieron no dejarían de expresar su voluntad si se hubiera tratado de poner de manifiesto sus preferencias ante algo que les atañería más directamente.

Allá los dos partidos mayoritarios con sus elucubraciones. La victoria de Jaime Mayor Oreja, con un discurso muy conservador y sin contar con todo el apoyo de su partido, es incuestionable. La pérdida de votantes respecto a las elecciones generales del equipo de López Aguilar, en cuya candidatura se volcó el aparato socialista, no admite duda.

El electorado está descontento. Por la situación general, por la sensación de una mala gestión de la crisis, por la falta de claridad en los mensajes gubernamentales y la pérdida de peso político y técnico de varios ministros, etc. El mensaje de aviso al presidente Zapatero está tan claro como el agua.

Lo más interesante de estas elecciones ha sido, en opinión de más de cuatrocientos mil electores y algunos comentaristas políticos, la emergencia electoral en Europa de un partido que defiende la seriedad, la no beligerancia inútil, el nivel técnico en los debates y propuestas y, en fin, critica la inutilidad de un bipartidismo enzarzado en tirarse los platos a la cabeza.

Tiene que incrementar la profundidad de los mensajes, perfilar el nivel técnico de ciertas propuestas, pulir algunas excrecencias de la dehesa. Pero está llamado a captar la atención de mucho más que el 3% del electorado. Nos referimos al partido UPyD, que capitanea Rosa Díez y ha conseguido colocar a Francisco Sosa Wagner, también ex-psoecialista y, sobre todo, brillante administrativista, en el Parlamento Europeo.

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