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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Política

Sobre los modos empresariales en la política

Seguramente no hubiera sido necesario que Manuel Pizarro, abogado de Estado en excedencia y Ex-presidente de Endesa, entre otros brillantes aspectos de su currículum, se hubiera afiliado al PP para ser incorporado a las listas de candidatos de ese grupo político en una posición muy relevante. Para algunos observadores críticos de su actuación pasada -de los que ven las cosas desde la otra acera, y, además, con cierto desfase-, habría sido en los últimos años "un peón de los dirigentes populares".

Este físicamente menudo profesional del mundo de la empresa y las finanzas, se mueve en los terrenos de la política directa, sin embargo, de una peculiar manera. Rotunda, ácida, rígida. Podría confundirse con ingenuidad, y por algunas de sus expresiones -"acabo de visitar por primera vez los mercados de la Boquería y del Carmelo", parecería dispuesto a hacer creer que se ha caído del guindo hace cuatros días. Como si hubiera estado encerrado en una urna de cristal, atareado en el cometido de hacer más ricos a los accionistas de Endesa, más serios los tejemanejes bancarios, más sólidos los fundamentos de la empresa, cumpliendo con su inmensa capacidad de trabajo los delicados cometidos que se le habían puesto, sucesivamente, en las manos.

Puede que sea cierto que Pizarro siempre se sintió militante del PP (como él mismo ha confesado), y que su identidad con la cúpula del partido sea total, y, por ello, que se convierta en un recambio posible (uno más) si alguno de los líderes de esa fuerza política flaquea. Repite que "tengo mucho trabajo/tengo mucho que leer/debo aprender rápidamente", y, por sus intervenciones, está poniéndose al día rápidamente, a costa de que, absorto en los informes económico-políticos que le deben hacer llegar a miles, no tenga tiempo ni para enterarse de quiénes fueron los ganadores de los Goya en la gala del 3 de febrero de 2008.

Pero para Alsocaire, con el debido distanciamiento, oyendo sus manifestaciones y viendo sus maneras, la situación de este empresario metido a político le trae al recuerdo la de otro extraído de un entorno diferente, también con altas cualificaciones, para servir de activador y motivador de los decadentes ánimos. Nos referimos a la campaña del juez Baltasar Garzón dentro del programa del PSOE, y su bien conocida espantada, al grito de "no es eso, no es eso".

Porque la política, en nuestro país, ha ido perfilando modos y maneras singularísimos, entre los que la flexibilidad respecto a los principios parece una de las cualidades sustanciales para subsistir. Si estás fuertemente convencido de tus ideas, y deseas convertirte en ariete para penetrar con ellas en las filas de la indiferencia de los demás, lo más probable será que no puedas cambiarlas cuando haya que hacerlo.

En consecuencia, tus compañeros de viaje político (los verdaderos profesionales) te acaban dejando de lado, con un par de cuchilladas en la misma espalda en donde te habían atiborrado de palmadas, al darse cuenta de que lo que te sucede es que te creiste plenamente tu papel. Y puede que, a diferencia de Garzón, a Pizarro (por la edad) el retorno a su realidad le coja ya algo mayor, sin tiempo para volver donde  solía.

Sobre las promesas electorales y sus garantías de cumplimiento

Será por madurez democrática, pero las ideologías no bastan para atraer el voto de los electores. No es suficiente definirse como de izquierdas o derechas. No basta hacer ver que el contrario es un incompetente, sus ideas para generar puestos de trabajo y riqueza, ridículas o insuficientes.

Por supuesto, si los candidatos provienen de un lado del espectro dirán que no solamente mantienen las medidas sociales, sino que las mejoran; y si se acercan al centro desde la otra orilla, no habrá empacho en presentar sus buenas relaciones con los principales detentadores del capital, alabando la importancia de la iniciativa privada y del mercado.

Algunas de las promesas electorales de la recién iniciada campaña por la presidencia del Gobierno español, han puesto el dedo en la llaga de lo que, en verdad, significan las campañas electorales y lo que se mueve en ellas. El país ya está curado de espantos de los supuestos riesgos de que gobierne PP y PSOE, ya se ha hecho maduro respecto a las dificultades de que las mujeres de los Césares y los propios Césares sean honestos, además de parecerlo, y, desde luego, en este momento está asumiendo que le tocará aguantar una crisis que, como otras veces, habrá sido generada, fundamentalmente, más allá de nuestras montañas.

Lo que es nuevo en el panorama es la ligereza con la que los políticos prometen, justamente ahora, nuevos dispendios del erario público: rebajas en los impuestos, con devolución para todos o bonificación para las féminas; más viviendas para los mileuristas; aumento de las pensiones; etc. Nadie habla de aumentar los impuestos, sino de acrecer el gasto y reducir los ingresos. La conclusión podría ser, pues, que la capacidad de actuación del Estado ha llegado a su límite con el dinero recaudado, y que se prefiere beneficiar a grupos concretos de votantes, tratando así de movilizar sus voluntades.

¿Hemos llegado al límite del Estado del bienestar? ¿Prefieren nuestros políticos que cada particular gestione el dinero como mejor le parezca, en la idea de que esa actuación individual será más beneficiosa que la gestión pública? ¿O acaso, puesto que no existe una fórmula clara de exigir responsabilidades por el incumplimiento de los programas, han iniciado la carrera de prometer desde la muñeca andadora a la batería de cocina, sin que les preocupe no poder atender a ese reparto de premios prometido?

A nosotros nos parece que las medidas propuestas deben estar perfectamente cuantificadas, han de ser cumplidas, y las promesas electorales deben venir respaldadas por un programa coherente, en el que, junto a las hermosas palabras, aparezca el coste de las medidas y la forma de llevarlas a cabo. Querríamos elegir buenos gestores, honestos, serios, y con permanente disposición a ser juzgados por su labor. Políticos que, cuando se equivoquen, lo reconozcan.

No nos gusta, sin embargo, que -por los síntomas- piensen en nosotros solo cada cuatro años, cuando se juegan su puesto, sino que valoraríamos que lo hagan en cada momento del su mandato, cuando lo que está en juego entonces es el puesto de trabajo y el bienestar de aquellos a quienes reclaman ahora su voto.

Sobre las listas electorales y la ambición política

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón ha comunicado al presidente de su partido, el PP, que se retira de la política (suponemos que cuando termine su mandato actual como responsable de la gestión municipal de la capital de España). Razón: no figurar en las listas electorales de su partido, como resultado de la marginación hacia sus aspiraciones frente a las de la Presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre.

Uno de nuestros amigos suele comentar, refiriéndose a los programas del corazón, que independientemente de que los chismes y cotilleos que se cuentan en ellos sean verdad cuando se sacan a la luz pública, acaban siendo verdaderos. Todo parece como si los personajes fueran víctimas de una terrible vis atractiva, insalvable, que les lleva a hacer justamente lo que, por ser mentira, han rechazado inicialmente.

En el caso de los políticos Gallardón y Aguirre, los desmentidos reiterados de que existiera alguna tensión entre ambos, han finalizado con la demostración de la evidencia: son incompatibles; sus ambiciones políticas son coincidentes. Y tratándose de políticos de tal altura, la ambición política por la que compiten no puede ser otra que la de Presidente de Gobierno.

Sin necesidad de referirnos al cuento aquel de las aceitunas, del labrador que vendió mentalmente la producción apenas después de haber plantado la pepita, puesto que ambos políticos tienen una trayectora personal muy brillante, sí puede hacerse referencia a otro cuento, el de las dos cabras que pugnaban por atravesar un precipicio utilizando el mismo tronco y, empeñados en no dejar paso al otro, cayeron ambos al vacío.

De momento, quien parece haber caído por el callejón de la derrota es el alcalde-ex-presidente de la Comunidad, Alberto R. Gallardón. Desde arriba, contempla el despeñamiento una sonriente Esperanza Aguirre, también con un amplio bagaje político (quizá mayor). Desearíamos (en recuerdo de otro despechado en su día, Vestrynge) que el hoy marginado no lleve su enfado por el camino de un periplo por siglas antes contrarias. Las personas capaces pueden realizarse al margen de la política, por supuesto, y Rodríguez Gallardón tiene cuerda para rato (y para pizarro, claro).

Sobre patriotas y críticos

Ahora que el himno nacional español tiene opciones de poseer letra (¿pero no era aquella de "La virgen María es nuestra defensora/nuestra protectora/..."?), se renuevan también las nociones de lo que es ser patriota.

Para el presidente de Gobierno, Rodríguez Zapatero, el líder de la oposición, Rajoy, "no es patriota". No lo es, básicamente, porque se permite criticar el mensaje de tranquilidad, incluso de optimismo, que se está dando desde el Gabinete, en cuanto a la situación económica.

Como estamos en momento de catarsis electoral, el ciudadano ya sabe que cualquier afirmación hay que filtrarla con el cedazo adecuado. Es normal que el Gobierno defienda su buena gestión y propague que los indicadores reflejan resultados positivos, como también tiene lógica que la oposición difunda los déficits y errores de la legislatura y apoye un cambio de tendencia y de color político.

Ocultar las evidencias, sin embargo, se penaliza electoralmente, como sabemos. No comprendemos porqué habría que disimular que estamos al final de un ciclo ecónómico -este, extraordinariamente largo, ya que dura desde 1993-94-. La huída hacia adelante de la economía tiene esas servidumbres, que cada poco tiempo hay que pararse para digerir los descalabros.

La reducción de las línes de crédito a los constructores está haciéndoles pasar por malos momentos y, de continuar, llevará a muchos a la suspensión de pagos.  Y aunque los propietarios privados aún no se han enterado, la gran oferta inmobiliaria que ha aflorado tendrá que reajustarse. Las consecuencias de la recesión económica sobre el paro en la construcción, motor del desarrollo económico español, van a poner a prueba a patriotas y crítcos.

Sobre el (im)posible debate digital entre Zapatero y Rajoy

Uno de los colaboradores irregulares de este Cuaderno ha recibido un correo electrónico de Melisa Tuya (supone él que periodista de 20.minutos) anunciando que el activo Escolar (padre) ha propuesto a Zapatero y Rajoy un debate en internet, abierto a todos los sitios web. Melisa recuerda en su amable correo que en España hay ya casi 20 millones de internautas, y que, además, muchos millones de españoles residentes en el exterior tendrían acceso al debate de forma "mucho más sencilla que por televisión" (?).
Las preguntas las realizarían todos los usuarios que se adhieran a la propuesta, y serían seleccionadas por un moderador políticamente neutral. El periódico 20.minutos cedería gratuitamente la señal audiovisual en internet a quienes lo desearan.
Nos adherimos, por supuesto, a la idea, que ya cuenta con el respaldo de los principales periódicos digitales españoles.
Nos gustaría participar en la propuesta de preguntas, y aquí van algunas de las posibles:
1.-¿No creen que la incorporación de los partidos de base regionalista para conseguir una mayoría suficiente para sacar sistemáticamente adelante las iniciativas de Gobierno, ha perjudicado a la democracia?
2.-¿En qué consiste, exactamente, para que lo entendamos todos, su discrepancia sobre la actitud a tomar frente a ETA y el terrorismo en general?
3.-¿Creen que está controlado el número de "sin papeles" en España?. ¿En cuanto estiman la cantidad de inmigrantes ilegales? ¿Qué se va a hacer con ellos?
4.- ¿Estamos verdaderamente ante una crisis económica? ¿Cuáles son las causas, en su opinión? ¿Cuáles serán sus efectos a corto plazo, y qué medidas prevén para paliarla, en caso de que crean que exista?
5.- ¿Cree beneficioso para el bienestar global que los grandes grupos empresariales españoles sigan aumentando sus beneficios e incorporando nuevas empresas, aumentando su tamaño, en tanto que el pequeño y mediano empresario se las ve y desea para sacar adelante su negocio? ¿No creen necesario arbitrar medidas específicas de apoyo al empresario individual y a los pequeños negocios, en particular, en el terreno impositivo?
6.- ¿Estiman prioritaria la reforma de la Constitución en la próxima legislatura? ¿Cuáles serían los capítulos, en su caso, que deberían modificarse, y por qué?.
7.- ¿El cambio climático en España tendrá algún efecto cuantificable que ya se conozca? ¿Se deberían tomar medidas de algún tipo? ¿Cuáles son los indicadores que se utilizan para determinarlo, y cuál es su fiabilidad?
8.- ¿Se ha calculado con exactitud el coste del incumplimiento del Tratado de Kioto? ¿Quién va a soportar ese importe?
9.- ¿Se va a revisar el Plan Hidrológico? ¿Se va a cumplir el Plan de desalación, si gana el PP? ¿Cuántas desaladoras están ya funcionando?

Sobre el viaje del Rey de España a Afganistán el día de fin de año de 2007

SM El Rey de España, D. Juan Carlos, ha cerrado con broche de oro y brillantes un año de manifestaciones singulares, otorgándose un baño de multitud militar en el destacamento de Afganistán. La ausencia del presidente de Gobierno en ese viaje mediático, para no restar protagonismo al Rey, nos parece muy acertada, contrariamente a lo exteriorizado hasta ahora por alguna prensa. Aunque también cabe la interpretación de que Rodríguez Zapatero no fue porque no le gustan las misiones guerreras, aunque se hayan hecho en son de paz y los destinados no se atrevan a salir de su acuartelamiento por el peligro que corren.

A falta de una definición precisa de las funciones que corresponden al Jefe de Estado, y que la Constitución ha dejado teóricamente reducidas a asumir posiciones simbólicas, el Rey ha puesto de manifiesto en el 2007 que el carisma personal, la autoritas, tiene un efecto multiplicador muy superior a la potestas, cuando se ejerce en los momentos oportunos, que son aquellos en que el personaje mediático goza de su mejor estrella.

La madurez del Rey, que está a punto de cumplir 70 años, su conocimiento de los personajes que se mueven en la política española, y su indudable voluntad de hacer bien su papel de máxima representación del Estado, han dado brillantes frutos a la Monarquía. Ante Chavez, en su viaje a Ceuta y Melilla, en su tratamiento discreto de la crisis matrimonial de la infanta Elena, o en esta visita relámpago a las tropas destacadas en Afganistán, puede verse un elemento que los españoles aprecian bien: el orgullo de ser diferentes, originales, consecuentes incluso con las actuaciones estrambóticas.

La monarquía es, por supuesto, para muchos, una forma obsoleta de gobierno, incluso aunque esté reconocida desde Constituciones que se precian de modenidad. Pero lo que no caduca es el talante de un personaje público que tiene el control de su situación, que ha asumido su papel y lo sabe representar en beneficio de la colectividad que representa. Por eso el ministro Alonso interpretó bien el momento cuando gritó e hizo gritar: ¡Viva el Rey!, antes de pedir un aplauso para Don Juan Carlos, que tronó, cerrado.

Desde el sillón de nuestras casas, mirando tranquilamente la pantalla, añadimos espontáneamente: !Que esos chavales vuelvan a casa!.¡Ya!...

Para estar acuartelados y aburridos, según cuentan, porque su misión carece ahora de cometido, mejor están aquí, haciendo algo útil, y así evitamos que se desplace en Nochevieja el regio símbolo para darles ánimos. Habrá otras formas, si fuera necesario, de refrendar el carisma de la rancia Institución.

Sobre el posible discurso de Navidad de SM El Rey de España

Ciudadanos españoles y comunitarios, emigrantes regulares y regularizados, residentes ilegales, turistas, delincuentes organizados y ocasionales provenientes de otros países, habitantes todos de este territorio llamado antes con orgullo, España, y que ahora pronunciamos con la boca pequeña:

Este año de 2007 ha pasado con más pena que gloria. El panorama general de los afectos se ha endurecido, tanto a escala internacional como nacional. A pesar de las muchas reuniones, foros y asambleas, no se han resuelto ninguno de los conflictos que perturban tan gravemente la existencia de las gentes en los lugares más variados del planeta. En casi todos ellos, están involucrados los países más pobres del Planeta: Palestina, Serbia y Kosovo, Chechenia, Irak, Sudán, Chad, Bolivia... 

Como es sabido, mi posibilidad de intervención en fijar las directrices exteriores del Gobierno es prácticamente nula. A veces me indican algo los Presidentes de turno, pero mis comentarios no dejan de ser simples observaciones similares a las que podría dar cualquier otro ciudadano bien informado. En ciertos momentos, me han pedido que llame por teléfono o tal o cual jefe de Estado, aprovechando que es su cumpleaños o con ocasión de cualquier acontecimiento relevante. Me gustaría haber intervenido más, desde luego, pero no siempre me dicen que es oportuno.

Un caso especial este año que termina ha sido mi comentario pidiendo que se callara, al Presidente de Venezuela. No estaba en el guión, -mi papel exige que solo intervenga diciendo lo que me parece en los cócteles-, pero en este caso no pude contenerme. Contrariamente a lo que algunos murmuraron, no había bebido. Me salió del alma.

La semana había sido muy difícil, con el anuncio de la separación de mi hija mayor, Elena, y la visita a Ceuta y Melilla me había crispado bastante, porque la postura de ese joven rey de Marruecos, siempre bordeando la provocación, me parecía incomprensible. Así que le dije a Chaves lo que se merecía por estar interrumpiendo al pobre Zapatero que no conseguía sacar adelante lo que había estado preparando con Moratinos y Trinidad durante la comida.

Creo que este año ha significado un paso atrás en algunas cosas de las que estaba muy orgulloso. Desde luego, me parece que es un motivo de satisfacción reconocer que la popularidad de Felipe ha aumentado, después del disgusto que nos dió a la Reina y a mí casándose con una divorciada. Pero las niñas son muy graciosas, y, la verdad, Leticia sabe desenvolverse con soltura entre los periodistas.

Pero, por otro lado, España ha perdido unidad y coherencia, por culpa del tema de las autonomías, y la ambición por parte de los políticos regionalistas de conseguir el máximo de poder económico. Esto está provocando la merma de la solidaridad, y me temo que se está volviendo a crear reinos de taifas, que en la historia de este país ha traído amargas experiencias. También está la cuestión del terrorismo, que jamás he conseguido entender. Hay dos terrorismos amenazando España, el de ETA y el de Al-Qaeda y siempre me ha parecido que ambos tienen las mismas raíces, la incomprensión de los demás, la incapacidad para entender a los otros.

En fin, no quisiera perpetuarme en esta posición decorativa, y veo que mi persistencia como Jefe de Estado nominativo está provocando el retraso en la modificación de la Constitución y en la modernización de ciertas estructuras del Estado. Me gustaría que el Rey tuviera algún poder más, asimilándose su figura a la de, por ejemplo, la Reina de Inglaterra. Me gustó la película The Queen porque refleja algo que sería muy difícil de lograr en España: demostrar con ejemplos concretos la influencia y el carisma del Jefe de Estado. Dicen que yo tengo mucha influencia, pero, desde el 23F no había habido ningún ejemplo de esa influencia. Hasta que llegó el Que te calles, que fue como una visión de oportunidad, que aproveché.

Por eso, aprovechando que vuelvo a estar en boca de todos los españoles (ya que no en el corazón) y que en muchos lugares del extranjero se habla ahora con admiración de mí, quiero anunciar mi decisión irrevocable de abdicar.

Seguramente Sofía y yo permaneceremos en España algún tiempo, aunque a ella le hace ilusión volver a Grecia, como ciudadana normal. En todo caso, vendríamos con frecuencia a España a visitar a nuestros hijos y nietos.

Gracias por todos estos años tan felices y, para mí, inolvidables. Para quienes me habían vaticinado un reinado breve (me han dicho que me habían apodado Juan Carlos Primero el Breve), supongo que habré sido un fastidio, así como para esa minoría republicana que todavía no ha reconocido que más vale un Rey de sangre azul que un Presidente que se ponga morado. Espero que, para la mayoría de vosotros, los Borbones sigamos siendo la mejor de las opciones, mientras profundizáis en ese mito que es la plena democracia.

Sobre la festividad amarga de la Constitución Española

Se celebra hoy en España el aniversario de la promulgación de la Constitución de 1978, que ha modificado profundamente, en múltiples sentidos, la vida de los españoles. Y la sigue modificando, pues, a su amparo, se argumentan actuaciones gubernamentales, modificaciones estatutarias regionales, actuaciones públicas y privadas.

Poner orden a la vida pública con una Carta Magna no fue, como se destacó otras veces y en otros foros, una preocupación temprana de nuestro país. Estados Unidos, Inglaterra o Francia fueron más madrugadores, y hasta 1812 no preocupó a nuestros antepasados el establecer límites al poder de la aristocracia  y la plutocracia.

El paso del tiempo, ha venido a demostrar la capacidad de los españoles para moverse con holgura en el marco constitucional, encontrando resquicios insospechados. Los que mejor conocen, por su profesión, esas hendiduras, a fe que lo están evidenciando. Los jueces del Tribunal Constitucional han sacado a la luz pública sus trapos ideológicos -sucios o limpios, qué mas da-, pretendiendo lavarlos a golpe de impugnación de lo que no les gusta, con las galas y oropeles del lenguaje jurídico más sofisticado.

Esta Constitución está reclamando una revisión, pero no será fácil poner el cascabel a ese gato. Hay cosas menores: la corrección del tremendo anacronismo de marginar a la mujer en la sucesión monárquica, contraria a la propia Ley Suprema, o el repaso al papel que corresponde al Jefe de Estado y la forma de ejercerlo.

Pero la cuestión mayor es la revisión del Estado de las Autonomías, la recuperación del espíritu de solidaridad como motor del desarrollo armónico e integral de las regiones, o la reforma del papel de los partidos, incluída la figura del líder de la oposición y su participación en los asuntos del Gobierno, como fórmula de garantizar la continuidad en las decisiones que afectan a lo sustancial de la vida de los españoles. Política Exterior, Terrorismo, Prestaciones sociales, Política de empleo, Régimen Autonómico, Medio Ambiente, ...

Repetimos, hoy. Feliz cumpleaños, Constitución de 1978. Los que te vimos nacer te estamos muy agradecidos, seguimos orgullosos de tu frescura. Nos has ayudado a ser mejores, a comprendernos mejor, a ser mucho más libres y a parecer más inteligentes. Pero, cada año que pasa, tu festividad se nos hace un poco más amarga, porque el traje con el que hemos vestido las inquietudes de este pueblo ya no se acomoda como lo haría un guante, presenta rotos y descosidos, y deja algunas partes al aire del descontento.

Sobre el modelo de tránsito hacia la modernidad en ciertos países iberoamericanos

Cuando se analiza lo que está pasando, en tiempo real, en algunos países iberoamericanos, es apetitoso pretender extraer algunas reflexiones e, incluso, ciertas consecuencias.

Bolivia y Venezuela, y, en menor medida, Ecuador, se están viendo confrontados con una situación que, acelerada por sus jefes de Estado, parece encaminar a la población a una tensión de tal tipo que tiene visos de acabar en una guerra civil.

¿Qué se está ventilando en el proceso?. La ruptura con el modelo preexistente, en el que una minoría económicamente poderosa, controlaba los resortes del poder político, sin que le hiciera ascos a involucrarse directamente en la gestión del aparato del Estado, descuidando así la distancia entre los poderes económicos fácticos y los gestores políticos, que es el modelo de salvaguarda de tensiones en las democracias occidentales. Hablamos de lo que debe parecer la mujer del César, porque sobre sus virtudes reales construiríamos otro debate.

Como resultado de la consciencia de mayoría por parte de las clases con menos recursos, se ha llevado al poder político a individuos desconectados del poder económico, con una formación intelectual y una percepción de la realidad económica de sus países y de los resortes que la mueven muy deficiente.

Las promesas electoralistas y populistas de los nuevos dirigentes han calado hondo en la población más inculta y más necesitada. Se presentan y son vistos como redentores, generadores de nuevos elementos de riqueza y fórmulas de distribución de los beneficios de su modelo económico que no seguirán los cauces clásicos y favorecerán a los que antes estaban abajo de la pirámide de rentas.

Es muy fácil decirlo. Resulta imposible cumplirlo. La movilización de las masas, tengan o no componentes indigenistas que contribuyan a dar un carácter nacionalista a esa revolución desde arriba, solo creará desorden social, caos económico y mayor frustación.

Puede resultar decepcionante, pero la única forma de lograr mayor cohesión y justicia social es dando al pueblo cultura, garantizando la seguridad jurídica y la independencia de las instituciones, y promoviendo la colaboración entre las fuerzas económicas, técnicas y trabajadores de las distntas cualificaciones, para que el desarrollo no se detenga y, desde la igualdad de oportunidades, se avance en la consecución de mayor bienestar y satisfacción como objetivo colectivo.

Lo que se ignora desde los visionarios de nueva planta que han aparecido en Iberoamérica es que hay un momento en el que las culturas indígenas -cuya falta de democracia fue, históricamente, evidenciable- han perdido la conexión con el progreso. Y si no queremos volver a las cavernas, tendremos que digerir mejor lo que tenemos.

Sobre la posibilidad de ampliar las funciones de la institución monárquica extra Constitutionem

La breve intervención de SM El rey de España D. Juan Carlos en el III Congreso Iberoamericano mantenido en Santiago de Chile, y su gran repercusión mediática y política, anima a hacer una revisión de las funciones de la Monarquía española, a la que la vigente Constitución concede escasísimos márgenes de actuación.

Si un "¿Por qué no te callas?" a un logorreico presidente de la República Bolivariana de Venezuela ha servido para que este mandatario se sienta gravemente ofendido en la mejilla de su país y congele las relaciones con la Madre Patria y amenace con revisar con lupa las inversiones españolas allí, se abren inmensas posibilidades a las palabras que el Rey pueda emitir, especialmente si, como solía hacer hasta ahora, se someten a un libreto cuidadosamente pensado.

Por ejemplo, podría espetar a su falso primo el Rey Mohamed VI de Marruecos, "¿Por qué no estudias Historia?", para que el jerifalte de los alahuitas no metiera la pata cuando reivindica Ceuta y Melilla y se niega a obedecer a las Naciones Unidas en la convocatoria de un referendum sobre la independencia del Sahara Occidental.

También podría SM preguntar, en el momento adecuado, al Sr. Ortega, mandatario de la muy querida República seudoBolivariana de Nicaragua, "¿Por qué no lo haces tú?" cuando capitanea las críticas a Unión Fenosa por los cortes de luz en un país en el que apenas paga por los servicios el 10 % de la población y, como otras empresas españolas, empeñadas en creer en el futuro de iberoamérica más que los propios iberoamericanos, trata de realizar su trabajo de la mejor manera posible, entre la inseguridad jurídica y la escasa concienciación ciudadana.

Sobre lo que cuestan las improvisadas promesas electoralistas

Cuando se aproximan los momentos electorales, los líderes de cada partido, llevados por su ardor e inventiva, proponen cosas cada vez más audaces, sin reparar en gastos.

La gestión política se consolida así como una cuestión movida a impulsos, en los que la imaginación juega un papel importante, en lugar de descansar en una actuación continuada, propia de una gestión competente.

¿Por qué proponer un plus por maternidad cuando se está a pocos meses de las elecciones? ¿Por qué hablar de ayudas a la vivienda justamente cuando termina el mandato electoral? ¿Por qué abogar por la supresión de los impuestos por la renta de las personas físicas para quienes ingresen menos de una determinada cantidad cuando aún no se han perfilado los programas?

Asusta profundizar en la idea de que la política no utiliza, como debiera, técnicas elaboradas, estudios serios con bases reales, sino que parece descansar en la intuición y el iluminismo de los líderes políticos.

No es lo más importante saber que si se suprime el IRPF para quienes ganen menos de 16.500 euros al año, esto costará 5.000 millones de euros en déficit de ingresos al Estado (o nada, como a posteriori sugiere el PP, apoyando a Rajoy); no es lo importante deducir que el abono de 2.500 euros por hijo cueste 2.500 Millones de euros (o nada, como sugiere el PSOE, apoyando a Zapatero). Lo más importante sería reflexionar sobre las razones por las que las medidas propuestas no pretenden movilizar la economía, sino el voto de los indecisos. Sean mileuristas o inmigrantes con residencia en el país.

Y cuando las decisiones se toman en relación con el cumplimiento de hitos (inaugurar el ave Madrid-Barcelona antes del 9-M, por ejemplo), nos exponemos a que, al forzar la planificación y el ritmo constructivo, se asuman riesgos y costes excepcionales, por no haberse adoptado todas las medidas técnicas que hubieran sido aconsejables o no haber realizado todos los estudios geofísicos que hubieran debido servir para evaluar correctamente las obras.

Sobre lo que saben y no cuentan Mario Conde y Rafael Vera

En una muy interesante entrevista realizada en noviembre de 2007 a Mario Conde, el ex-banquero, por el Loco de la colina (el periodista Jesús Quintero), aquél dejaba traslucir que había asumido riesgos por sus actividades que sabía que podían llevarle a la cárcel, pero que las razones por las que finalmente fue juzgado y encarcelado tenían que ver exclusivamente con la pérdida de la capa protectora del sistema. Porque delinquir, lo que se dice delinquir, delinquen todos.

Esta valoración de que para moverse en la sociedad hay que afrontar riesgos, como consecuencia de que para estar arriba es imprescindible moverse al margen de la legalidad en algunos aspectos, y que solo serás pillado cuando cometes algun error que enfada a los poderosos o cuando no has sabido calibrar tus fuerzas, coincide con lo igualmente insinuado por otro encarcelado de excepción, Rafael Vera, antiguo secretario de Estado del ministerio de Interior. Se sienten como bucos emisarios, machos cabríos expiatorios, víctimas propiciatorias del sistema. Un sistema controlado desde bambalinas.

Ambos indican también que ocultan lo sustancial, y que lo contarán "cuando sea el momento oportuno"/"cuando se solucione el tema del terrorismo"/"en otro momento". El libro de Vera, "Las Diecinueve Puertas" (las que separaban su cárcel de Segovia de la calle) no puede ser más decepcionante, pues se mueve en la esfera de la semificción, para narrar hechos y atribuir actuaciones a personajes que se pueden identificar con sus dobles reales, pero no cuenta en él nada sustancial, que ayude a entender los móviles del condenado (y, desde luego, no arrepentido) y quién o quiénes eran sus compañeros de viaje en las actuaciones contra legem.

Sustancial sería dar a conocer que en la lucha contra el terrorismo el consenso político era que había que destruir a ETA como fuera y que no se trataba de un invento de un Secretario de Estado disciplinado; sustancial sería indicar que un grupo de banqueros prominentes maneja a su antojo los resortes de la economía española y las instituciones; sustancial sería adelantar que algunos miembros de la judicatura anteponen sus intereses y ambiciones personales sobre la administración neutral de la justicia.

¿Tenemos que esperar a que se mueran los que saben quienes son las marionetas y quiénes los que manipulan los hilos de esta tramoya que tiene tufos malolientes? ¿Se irá con ellos la posibilidad de conocer la verdad, aunque solo fuera su verdad? ¿A qué temen, todavía?

Sobre la imitación por Mr. Sarkozy del modelo de Ms.Thatcher

El super-presidente Sarkozy tiene prisa y desea demostrar que su capacidad de liderazgo no tiene límites sectoriales ni  fronteras geofísicas. Los transportes públicos están en huelga en contra de la modificación del régimen de las pensiones y el Consejo Constitucional ha puesto trabas que hacen inaplicable la aplicación del art. 13 modificado de la ley del control de la emigración.

Y las medidas que se pretende adoptar no son en absoluto descabelladas. El aumento desde 37,5 hasta 40 años del período de cotización para percibir el 100% de la pensión y que la revisión de las pensiones se haga de acuerdo con la inflación y no con los incrementos salariales que se pacten, penalizando por otra parte las prejubilaciones ya negaciados, tiene sentido. El sentido de que fue un despropósito pensar que el sistema de la seguridad social podía sostenerse con los anteriores pactos de base populista.

Tampoco es descabellado utilizar un método científicamente válido para descartar que, por la puerta abierta de las reagrupaciones familiares, se introduzcan inmigrantes clandestinos, aprovechándose de que en algunos países tercemundistas existen graves problemas con los registros civiles que propician trampas en los certificados de filiación.

No es un despropósito tratar de reducir en un 30% el número de funcionarios, tratando de estimular y premiar a los más eficaces, y suprimiendo la prebenda de la conservación sine diem de su puesto de trabajo, sin que esté sometido a los parámetros de rentabilidad, profesionalidad y pertinencia del puesto, que son habituales para juzgar a los restantes trabajadores.

El modelo de Ms. Thatcher parece inspirar a Mr. Sarkozy. Aguantar hasta que el contrario se canse, sabiendo que la gran mayoría está de acuerdo con la oportunidad de adoptar las medidas. Le quedan más propuestas en su programa. Se trata de saber hasta dónde puede aguantar sin que le tiemble el pulso, lo que no sucederá, por supuesto, en tanto crea que cuenta con el respaldo de los que le votaron y esperan que se ponga coto a los puntos de despilfarro y descontrol: inmigración, régimen de la seguridad social, prebendas y bajo rendimiento del funcionariado, ayudas a los países en desarrollo sin contraprestación, política de enfrentamiento con Estados Unidos, falta de coordinación con Alemania en el modelo comercial europeo,...

 

Sobre la corrupción en el Ayuntamiento de Madrid y los que lo sabían

La Fiscalía Anticorrupción, después de una cuidadosa investigación, que incluyó escuchas telefónicas de funcionarios y empresarios, ha dejado al descubierto que más de una decena de funcionarios del Ayuntamiento de Madrid pedían dinero para agilizar las licencias. ¿Solo por agilizar? ¿No cobrarían, ya puestos, también por conceder licencias a empresas, clínicas, particulares, etc., de forma irregular?. La operación se llama "Operación Guateque"...vaya nombre.

No hay políticos implicados -aunque algunas voces hablan de la culpa in vigilando-. Los del PSOE acusan al gobierno de Gallardón, sin advertir de que, de probarse las denuncias de la Fiscalía, esos funcionarios vendrían trabajando en sus tejemanejes desde hace varias legislaturas.

Los períódicos hablan de "trama", aunque más bien podría pensarse que actuaban de forma independiente, o, al menos, formando solo pequeños grupos de contubernio. En todo caso, alarma que la situación de descontrol sea tal como para que hayan proliferado tantos puntos de corrupción, evidencias de que el ambiente "invitaba" a ganarse un extra con estos contubernios.

Extraña que, al comentar la noticia, ha sido común entre periodistas, tertulianos políticos y portavoces de asociaciones empresariales, la afirmación de que "se sabía desde hace tiempo". No han querido denunciarlo, sin embargo.

Si se analizan las posibles causas de ese comportamiento (conocer un delito que, además, al estar siendo cometido por funcionarios públicos afecta a toda la comunidad, y no denunciarlo) cabe elegir entre las siguientes: a) el mal es generalizado y no tiene sentido denunciar a unos cuando la mayoría tienen en ese comportamiento; b) es bueno saber que existen funcionarios corruptos, porque algún día me podré beneficiar de su falta de ética; c) no tengo confianza en la actuación de la Justicia, y lo único que voy a conseguir es crearme problemas; d) no me interesa en absoluto lo que sucede en esferas que no me afectan; con tal de que no me cueste a mí dinero, allá cuentas.

Elijan ustedes la que le parezca más probable. Ay, Madrid; Ay, España.

Sobre los asesores extranjeros del presidente Rodríguez Zapatero

Nos parece un error que el gobierno de Rodríguez Zapatero haya recurrido a nombrar un grupo de asesores extranjeros para que le ayuden a dar de visión internacional a su programa electoral. Como no nos creemos que lo hagan gratis et amore, sospechamos que la medida costará un dinero a los ciudadanos, y no solamente a los afiliados.

Pero al margen del coste, entendemos que las ventajas de incluir un panel de prestigiados en otras áreas para que figuren como expertos de las necesidades a cubrir en España, son muy escasas. Por brillantes que sean -y nadie tiene derecho a dudarlo- las mentes de Mr. Sieglitz y compañía, para hablar de economía mundial, globalización y desarrollo sostenible, sus conocimientos de las realidades de este país es forzosamente muy inferior a la de los expertos locales.

Y no nos parece que haya ningún movimiento a favor de que los expertos españoles sean llamados para intervenir en asuntos de otros estados, ni en USA ni en Zambia. Así que lo que ha sucedido en el gobierno de Rodríguez Zapatero es, simplemente, que por el afán de buscar titulares con repercusión en los media, se ha reincidido, otra vez, en el complejo de inferioridad hispano, que nos hace ser más papistas que el Papa, más europeístas que Alemania y Francia, más ambientalistas que el Gobierno de Estados Unidos, amigos de dar pasos sin analizar todas las consecuencias del primer arranque.

Sobre los desplantes a Aznar y a los empresarios españoles y las actuaciones de la delegación española en Santiago

El "Por qué no te callas" de SM el Rey de España Juan Carlos, al Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, Hugo Chavez, en la Cumbre Iberoamericana del 10 de noviembre de 2007, pasará a la historia de las relaciones entre la metrópoli y las antiguas colonias.

Aunque el Rey era asistente permanente a estas periódicas reuniones (acompañado de SM Da. Sofía, aquejada del humano mal de la gastroenteritis en esta ocasión), y resulta, al parecer -debido a los cambios que las elecciones democráticas y las asonadas golpistas- imponen en los países latinoamericanos y en la vieja España, el único mandatario que pudo acudir a todas, algunos nos preguntábamos sobre la conveniencia de sacar a nuestro Jefe de Estado a pasear por una asamblea de propósitos difusos y en la que las tensiones entre los bloques de alineados y no alineados (con Estados Unidos) son cada vez más manifiestas.

La actuación del Rey, diciéndole en el más puro espíritu coloquial, al peñazo de Chavez que se callara, cuando estaba interrumpiendo el discurso del Presidente de Gobierno español, Rodríguez Zapatero, -que, un día después, pero con rotundidad (aunque le costaba expresarse con fluidez) estaba defendiendo al ex-Presidente Aznar y a los empresarios españoles, atacados por el venezolano-, merece toda simpatía, por su espontaneidad, y encaja en el contexto de una reunión de mandatarios de poca chicha. Pero es impropia de un comportamiento acorde con las reglas de la diplomacia internacional "seria" que España, en su labor educativa, pretende trasladar a sus antiguas colonias. 

Claro que el ambiente actúa de forma contagiosa. Si el comportamiento de los asistentes a esa reunión es propio de un guirigay de chiquillos malcriados, si los presidentes de algunas repúblicas con tufillo ananero, no saben respetarse en asambleas multinacionales, es normal que quien se arroga de la máxima autoridad, crea necesario llamar al orden a sus súbditos con un coscorrón.

No correspondía al Rey la actuación censora de quien estaba impidiendo al Jefe de Gobierno español que se manifestara. La presidente Bachelet debiera haber actuado cortando el discurso "maloliente" de Chavez, y evitado así que SM Juan Carlos metiera su cuchara en el potaje de mala baba que estaba cocinando Chavez con la tolerancia educada de Zapatero.

No nos atrevemos a valorar los efectos en política exterior de la manifestación aparatosa de los graves desencuentros entre los gobiernos de la madre Patria y los gobiernos con cierta base folclórica del marxismo impenitente que representan Venezuela, Cuba, Nicaragua, Perú (?) y Bolivia (en distintos grados). Aunque el Ministro Moratinos se esfuerce en decir que todo está controlado y la simpática responsable de las relaciones iberoamericanas Trinidad Jiménez se arrodille, solícita, para traducir a sus jefes el significado de los desplantes verbales de ciertos mandatarios educados en la calle.

El papel mediador del Rey en las diferencias entre los países sudmericanos, ha quedado, comprometido. La prensa bolivariana controlada por el nuevo dictador Chavez pondrá al Rey Juan Carlos y al gobierno español. La prensa española aplaudirá la actuación, qué remedio, aunque la irá matizando con él paso de los días.

Que se preparen las empresas españolas con intereses en Venezuela, porque curar la mejilla abofeteada de Chavez va a costarles dinero.

 

Sobre la improvisación en la colaboración con los países en desarrollo, por ejemplo, Chad

Además de sentir satisfacción por la liberación de los miembros de la tripulación española de un avión charter que se vió involucrado en un oscuro asunto de traslado de niños musulmanes chadianos-darfureños desde el triste destino de su subdesarrollo al calor de sensibles familias francesas dispuestos a enseñarles la religión católica, sentimos estupor ante la improvisación de la política exterior española.

¿Qué hubiera sucedido con la cooperación con Chad si no se hubieran visto involucrados en esa historia de opereta aún inconclusa, los siete españoles? ¿Qué sentido tiene que el ministro de Exteriores Moratinos prometa que España se hará cargo de la educación de los 103 niños afectados por el seudosecuestro?¿Qué pinta en todo ello la aparición del gran SuperSarko y su promesa-amenaza de que, si fuera necesario, volvería a sacar a los franceses de esa ONG guerrillera, de las fauces de la Justicia chadiana, obviamente tercemundista, es decir, nada fiable?

Sobre la construcción de una alternativa de Gobierno

Es difícil estar en la oposición y no caer en la tentación de criticar sistemáticamente todo lo que el Gobierno hace, y, especialmente, si se piensa que lo está haciendo bien. Es difícil estar en la oposición y no aprovechar la ocasión de algún fallo para proclamar que ese fallo es de naturaleza descomunal y, además, ha sido causado por negligencia, descuido doloso o ignorancia culpable.

Mientras los políticos profesionales defienden su cocido ocupando demasiado teimpo en lanzar diatribas e insultos al contrario, la vida del ciudadano normal sigue su curso entre los problemas de todos los días: mantener o conseguir un trabajo, proteger su seguridad personal y la de los suyos, tener una asistencia médica y sanitaria rápida y adecuada, conseguir que los jóvenes obtengan una formación suficiente para introducirse en una línea de bienestar aceptable en la ue puedan desarrollar el resto de sus vidas.

Nos parece que una alternativa de Gobierno debiera construirse desde el apoyo desprendido a las iniciativas de quien tiene momentáneamente el poder, cuando realmente merecen la pena: más y mejor sanidad y educación, mejores transportes públicos, más parques, mejor conservación ambiental, más eficaz policía, mayor impulso a la actividad económica, coordinación y motivación funcionarial, etc.

Nos parece que una alternativa de Gobierno debiera proponer nuevas iniciativas que motiven a los ciudadanos y promuevan la participación. Eliminación de nepotismos y prebendas, reducción o eliminación del gasto público suntuario o inútil, transparencia absoluta, información y comunicación completa, aproximación a los problemas cotidianos de la gente, política internacional coherente y de apoyo a los países en desarrollo, consecución de un perfil de liderazgo en algunos aspectos sustanciales de la estrategia internacional, revisión de las posturas de Defensa, renovación completa de la enseñanza profesional y universitaria, motivación al empleo, análisis de las causas de desocupación, persecución del trabajo ilegal, etc.

Sobre las relaciones de España con Marruecos

La visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla ha despertado el lógico fervor entre los ciudadanos españoles de estas ciudades, y ha dado argumentos para el enfado de la corte de la singular dinastía alahuí que encabeza un personaje del medioevo llamado Mohamed VI.

Son muchos los agravios que dice -por la vía de su portavoz Fuad Alí Himma,  haber sufrido el mandatario marroquí en la mejilla de su pueblo, que dice ser la suya. Con esos argumentos peregrinos, ha retirado al embajador en España, Omar Azziman, y parece estar a punto, en su pataleta, de romper las relaciones diplomáticas con un país que le ha ayudado de forma muy desprendida.

No es la primera vez que toma esta decisión, pues ya adoptó una medida similar hace seis años, y la mantuvo durante quince meses, sin que le fuera especialmente mal, ya que las empresas españolas siguieron invirtiendo en el país vecino, cuya falta de seguridad jurídica y alta corrupción son el principal escollo para superar la declarada francofilia de los que cortan el bacalao (o el cuscús) en Marruecos.

Las empresas constructoras y de servicios, por ejemplo, han perdido mucho dinero y derrochado esfuerzos en este país, en el que los clanes, castas y la devoción extranatural al monarca y a lo que le rodea pertenece a comportamientos muy poco modernos.


Como al monarca marroquí la historia no le importa, Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas por el invasor español, a pesar de que estas plazas pertenecen al Reino de España desde mucho antes que Marruecos existiera. Cualquiera que conozca la zona sabe que no existe comparación alguna entre estas florecientes ciudades, en las que se ha mantenido durante siglos el estímulo desde la península y el depauperado país vecino, siendo Nador el claro ejemplo de una ciudad que vive gracias al trabajo y la actividad generados en aquellas.

Eso debe saberlo Mohamed VI, pues aunque tenga su tiempo ocupado con otros menesteres, uno de los diecisiete palacios del monarca (que debe tener de primo del Rey Juan Carlos el mismo parentesco que del Rey de Copas) está junto a Melilla y por ello, suponemos que podrá observar con sus prismáticos, si es que no desea visitarla personalmente, la floreciente vida de esa hermosa ciudad española, tan andaluza.

A Mohamed y su séquito les ha molestado también la iniciativa del juez Garzón para investigar el genocidio de más de 500 saharaúis por la guardia marroquí. Tampoco les gusta el desalojo de un poblado ilegal en Cañada Real, en el que 40.000 personas, en gan mayoría marroquíes, habían tomado esa zona protegida como una invitación al asentamiento. En cambio, no se pronuncian acerca de la filiación marroquí de un buen número de los convictos por el atentado del Once M, ni, por supuesto, por las jugosas remesas que los inmigrantes de ese pobre país envían desde España, en donde han encontrado un país de acogida cordial.

Como bien dice el refrán, el que se pica, ajos come. Que no se les atraganten a los desorientados y francófilos dirigentes marroquíes. Los más sensatos, por enterados y honestos, intelectuales marroquíes, saben valorar bien las diferencias entre la colonización francesa y la cooperación que desde la parte española se ha brindado siempre al vecino país.

Sobre la publicidad en el espacio urbano

Los recursos de que disponen las Haciendas Locales en España se han presentado como insuficientes desde el mismo origen de la nueva democracia creada por la Constitución de 1978. La autoridad que la Ley de Bases de Régumen Local concedía a los órganos municipales respecto a los Planes urbanísiticos, con la calificación del suelo(aunque sometida a la autoridad supervisora de las Comunidades Autónomas, pero de las que ésta han hecho dejación), ha permitido importantes ingresos a las arcas municipales... y el enriquecimiento corrupto de algunos ediles.

Otra fórmula de financiación ha sido la privatización de la gestión de los servicios públicos, lo que impulsó una corriente de cesión de la misma a las empresas "especializadas" en el sector, mediante la fórmula de concesiones administrativas por períodos muy largos (hasta de 50 años), superando así ampliamente el horizonte de una legislatura, y permitiendo, por la vía de los llamados "cánones adelantados" (una especie de actualización de una parte de los beneficios futuros de la concesión), disponer de dineros para obras inmediatas...y el enriquecimiento corrupto de algunos ediles.

La fórmula de llenar de placas, chirimbolos, carteles, marquesinas, tenderetes de todo tipo, con carga publicitaria es otra de las medidas adoptadas por los rectores municipales para conseguir dinero para su municipio. Hay ciudades en las que hay que pagar por hacer las necesidades perentorias, pero también es necesario esquivar los coches sobre las calles porque las aceras están frontalmente interceptadas por plafones publcitarios que, supuestamente, sirven además para recoger pilas usadas, fármacos viejos o trozos de rodilla peatonal. Ni qué decir tiene que los procedimientos de adjudicación, con casi ininteligibles pliegos de condiciones y fórmulas de puntuación destinadas a favorecer la no competencia, también han mejorado el bienestar personal de algunos ediles.

Es necesario decir que la publicidad urbana es un fenómeno que nada tiene que ver con la mejora del bienestar en la ciudad. Que los a veces de tamaño aparatoso, letreros luminosos, los carteles que anuncian perfumes, coches, licores, actos lúdicos o ropa interior, en nada mejoran la estética de la ciudad y en pcoo proporcionan información útil al viandante, constituyendo las ma´s de las veces, un simple engorro al tránsito y una distorsión visual.

Cuánto queda por hacer para conseguir, de verdad, ciudades limpias, seguras, paseables, con sficintes zonas verdes y lugares de encuentro agradables. Qué poco se piensa en que la renovación reiterada de los adoquines de las aceras, los modelos de mobiliario urbano, molestos bolardos, falsos cobijos para la intemperie, escollos en plazas y tránsitos peatonales, no son sino la puesta en evidencia , no del amor de los munícipes por su ciudad, sino más bien, de su deseo de movilizar los dineros por si -acaso, tal vez, por un casual- algo se les pudiera quedar entre las manos.

¿O hay otras explicaciones que se nos escapan?