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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre el papel de los sindicatos como agente social

Uno de los agentes sociales necesitados de remodelación en España son los sindicatos.

Como la autocrítica no es patrimonio natural de ninguna agrupación -sea del tipo que sea, política, religiosa o económica,...- vaticinamos que los sindicatos no realizarán la revisión de sus principios y móviles. Una lástima, porque el momento favorece la reflexión.

El fracaso en la convocatoria de la "manifestación general" del 23 de febrero de 2010 contra el propósito del Gobierno de ampliar la edad de jubilación desde los 65 a los 67, podría servir de estupendo pretexto para iniciar ese análisis, que, si se realiza con sinceridad y apertura de miras, habría de conducir a un cambio profundo, incluso drástico, en la selección y planteamiento de los objetivos sindicales, en la revisión de la mecánica de actuación de los sindicatos.

Y, no en último lugar, serviría para estudiar y corregir que  la conexión de los líderes y mentores de los sindicatos con los partidos políticos se ha conformado como un lastre, que ridiculiza su fingida independencia, y les reduce capacidad y credibilidad. 

Porque la realidad demuestra que la capacidad de atracción de estas pretendidas formas de ordenación de intereses colectivos han fracasado como tales. Los sindicatos, como los partidos políticos,  a través de sus afiliados, ostentan una reducida representación social.

Unos pocos miles no pueden arrogarse la representación de todos (o de la mayoría), sino es por intermedio de una tarea seria, concienzuda y ardua, de provocación, captación, y selección de los deseos y las reivindicaciones de una mayoría que no está afiliada, respondiendo así, por captación, a.los propósitos de cambio de una población sobre la que no tienen más forma de control que la simpatía (o la empatía) de sus programas. 

Cuando existían las clases sociales y no se había entrado todavía en el adormecedor desarrollismo, la sensibilidad para captar la preocupación de las mayorías era algo connatural por parte de los líderes políticos y sindicales.

Se estaban, en muchos casos, jugando la vida; eran gentes llenas de valor, rebosantes de ideas y de determinación y su capacidad para movilizar a los demás, radicaba en su propia pertenencia natural al grupo de los que reivindicaban el cambio. No necesitaban estar afiliados a nada. Eran. El cambio que pretendían, en sus orígenes al menos, no se presentaba de obtención ni simple ni pacífica, lo que obligaba a un compromiso tremendo.

El art. 7 de la obsoleta Constitución Española, heredera forzosa, en su terminología y condicionandos, de la época inmediata anterior, con la que oficialmente intenta romper drásticamente, indica misteriosamente que "los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. (...)".

Cabe preguntarse, con espíritu de investigación socio-lingüistica. ¿Propios de quién? ¿De sus afiliados? ¿Definidos por los profesionales que se han asentado en las poltronas de la representación?

¿Tal vez, propios de la idea de lograr el dinamismo social, la defensa de los intereses generales de los trabajadores y, sobre todo, de los que no tiene trabajo? ¿Tal vez, dimanantes de la idea de conseguir una sociedad más justa, más igualitaria, más honrada, más abierta, en la que los más capaces, los más trabajadores, los más honestos, tengan abierto, en beneficio de todos, el camino para lograr representarnos?.

En el momento actual, debiera ser evidente para los sindicatos que el prolongar un par de años la vida laboral de los que tienen trabajo no es lo más importante, si hay casi cinco millones de personas que no lo tienen, y hay -seguramente- más de cinco millones que lo tienen, y viven con el miedo a perderlo.

En el momento actual, debiera ser evidente que no hay que consumir mucho tiempo para lograr un Pacto de Toledo como propósito para salir de la crisis -aunque sí entendemos en interés del Gobierno para presentarlo ante la población dormida como un "logro social"- , porque los que pueden firmarlo no tienen ni la capacidad, ni las ideas, ni el conocimiento, para sacarnos de ella.

¿Qué se les va a ocurrir? ¿Hacer más fácil el despido? ¿No lo tienen ya fácil? ¿Reducir los impuestos de sociedades? ¿Es que tienen beneficios algunas empresas con la que está cayendo? ¿Dónde y porqué? ¿Trasparencia y ética? ¿Tendrán la vergüenza de proponerlo tienen corruptas sus alcantarillas?

La salida a la crisis, con este panorama, solo se conseguirá gracias a la capacidad de arrastre de las economías de las que dependemos fundamentalmente: alemana, francesa y norteamericana.

Porque para la reactivación sectorial de sectores preferentes, impulso a la inversión y colaboración público-privada, apoyo a la investigación aplicada, estímulo a la iniciativa juvenil, revisión completa de la enseñanza y de la docencia, y especialmente de la universitaria, persecución sistemática y no errática del fraude fiscal, renovación y modernización de la Justicia, renovación crítica de la función pública, etc., etc. para eso, hacen falta ideas, pensadores, conocimientos y compromisos sin condicionandos previos.

Mucha tela por cortar.

Sobre los ratios que le gustan al banquero Botín y al empresario Falcones

El presidente y consejero delegado de Fomento de Construcciones y Contratas, Baldomero Falcones, al presentar el avance de los resultados del grupo que dirige a varios analistas financieros, ha revelado que su antiguo jefe, el presidente del BSCH, Emilio Botín, tiene su especial "regla del pulgar" para saber si una empresa le lanza buenas vibraciones:

La frase ha sido: "En los últimos doce meses hemos reducido la cifra de costes en un 4% en relación a la cifra de negocios que es un dato que le gusta mucho, por ejemplo, al banquero Emilio Botín".

Acabáramos. Queda desvelado por esa indiscreción una de las claves, seguramente la central, del modelo económico que hemos estado siguiendo: la reducción de costes respecto a la facturación total. O, analizado respecto a su complementario, el aumento del margen antes de amortización e impuestos, es decir, el beneficio bruto de explotación, -el Ebitda- que, para qué vamos a darles más vueltas, está íntimamente relacionado con el beneficio neto y con la capacidad propia para invertir en nuevas aventuras.

Como estamos en crisis económica, y el Gobierno no se va a atrever a tocar los impuestos, debemos exprimir la estructura y presionar a los proveedores para obtener más margen neto. Podremos así amortizar más inversiones, ya que apetece pescar en aguas revueltas, o mantener el reparto de dividendo a los accionistas.

Olvídense de los demás ratios, tan profusamente explicados por analistas neófitos y pocoempresarios que aún no saben de qué va la cosa. En épocas de incertidumbre, reduzcan los costes, que nadie se extrañará. En épocas de bonanza, aumenten el beneficio, que es lo mismo, y nadie se extrañará tampoco.

Los accionistas de FCC habrán ganado (beneficio neto, EBIT)  -a falta de la publicación de datos finales- algo más de 300 millones de euros en 2009, sobre una facturación total de 10.000 millones de euros. Un 3%. Muy poco. Casi nada comparados con los casi 422 millones antes de impuestos (BAI) que se habían alcanzado en 2006, según anunciaba entonces su consejero delegado Rafael Montes.

Para qué liarse con EBIT, BAIs y tonterías. Lo que les gusta a los banqueros es cuánto tenemos en la caja, es decir, la contabilidad del tendero.

Como Botín tiene un 1% del capital de FCC y, sobre todo, ha sido jefe de Falcones cuando era Director General en BSCH, podemos imaginarle preguntando a Falcones, directamente: "Baldomero, soy Emilio. ¿Cómo tenemos hoy el ratio ése?" La contestación de Falcones bien podría ser: "Mejor. Hoy acabo de despedir al director financiero, al de desarrollo y al de compras, y, además, hemos dejado de pagar el alquiler de la torre de Kio a Cajamadrid y me voy a comer al VIPS, que tengo puntos." 

Sobre los Ensobrados de Alsocaire

He preparado la edición en pdf de los 350 Comentarios que publiqué durante 2009 en Alsocaire del Blog de Angel Arias, que he está disponible en e-bubok, al precio de 21,10 euros. También se puede descargar como e-bubok, por solo 6,0 euros.

Son más de 180.000 palabras con las que he venido tratando la actualidad, recopilada en esas 350 reflexiones. Un libro de 275 páginas, en formato Verdana 9, con algunas fotografías, y que supongo habrá de gustar a quienes me hayan venido leyendo.

Gracias por vuestra fidelidad, por vuestros ánimos, por vuestro interés.

Angel Arias

Sobre los perdedores

En las Escuelas de Negocios enseñan (enseñamos) a plantear estrategias de ganadores. Las mejores son aquellas en las que todos ganan, esto es, en la terminología con la que nos hemos acostumbrado a dotar de mayor credibilidad aparente a nuestras ideas, las estrategias win-win.

No hace falta estudiar en ningún Centro de estudios superiores, en realidad, para tener la intuición de lo que se pretende o puede pretender con ellas. El otro día, una anciana ofrecía en una calle céntrica de Madrid , sobre una caja de cartón, unos pocos paquetes de chicle y caramelos. Alguien se interesó en saber a cómo vendía cada uno, y ella contestó que a dos euros el paquete, así que el desconocido le compró dos y le dijo que se quedara con el resto del billete de cinco euros.

"¿No tiene miedo a que la polícía le incaute la mercancía?", le preguntó el transeúnte, mientras observaba el pobre aspecto de la anciana, que le miró, sin aparentemente entender. Así que el hombre debió creerse obligado a hacerle más sencillo el interrogatorio. "Quiero decir, que le puedan quitar lo que está vendiendo, porque... está prohibido vender en la calle".

"Mire", -replicó la vieja, con una mirada llena de determinación- "Lo mejor que puede pasarme es que la policía me diga algo. No me van a llevar a la cárcel. Y, ayer, cuando me querían quitar lo que vendo, les grité que era mi único medio de vida y se armó un alborto. La gente me dió treinta euros, y aqui estoy. Si vendo, vendo, y si no vendo, que venga la policía."

Seguro que un banquero no lo plantearía con más habilidad, aunque, nos dieron ganas de explicar a la pobre anciana -tendría más de 80 años-, que estaba aplicando una estrategia win-win para perdedores. Debería de intentar atracar un Banco.

Resulta muy interesante analizar que, sin embargo, la mayor parte de las estrategias que planteamos los seres humanos son de perdedores, y, además, del tipo lost-lost. Todos pierden. En este momento, en la grave crisis económica por la que atravesamos -más bien, nos atraviesa- ¿no debería de estar todo el mundo ocupado en salir de ella?

Pues no parece así. La preocupación del Gobierno, oposición, asociaciones empresariales y sindicatos, no resulta ser adoptar de inmediato las medidas para reactivar la economía, sino resaltar que no están dispuestos a escuchar los planteamientos de los demás en aquello que les perjudique. ¡Eh, que no están Vds. solos! ¡Abandonen su estrategia lost-lost! 

Sobre las causas de algunas desgracias naturales

Todo el territorio está ocupado. En los espacios más mínimos, estén situados en las cumbres más altas, como en valles, océanos, mares, alturas y profundidas alguien ha puesto su bandera, reclamando la propiedad para sí. En algunos lugares, son los Estados (los más poderosos) los que se han apropiado de lo que no era de nadie, por fines, obviamente, en general, no pacíficos. El subsuelo, sobre todo, alberga minerales, gases y líquidos muy apetitosos para el desarrollo.

Los individuos aislados han reproducido el mismo esquema que las colectividades. En general, comprando o permutando, lo que, por herencia -magnífica figura que también sirve para institucionalizar, en no pocos casos, el despojo- a otros les pertenecía. También, simplemente, hurtándolo.

Como el territorio estaba ocupado, algunos de los individuos sin tierra (pero no solo), especialmente los advenedizos y desarraigados, se han concentrado en apoderarse de los espacio públicos, de los marginales de los terrenos comunales, de las vías pecuarias, de los terrenos que hubieran quedado abandonados. En ese ansia de apoderarse, también, por supuesto, participaron los lugareños, ampliando sus fincas sobre las zonas públicas o comunales, y cercándolas luego.

No pocos de esos lugares estaban situados en zonas peligrosas, por su naturaleza. A las orillas de los ríos y mares, en lugares que la memoria y la costumbre, el sentido común y la legislación deberían servir para avisar de crecidas e inundaciones, mareas altas y aluviones, amenazas y desgracias, han emergido casitas, chalets, urbanizaciones enteras. 

No importa que los terrenos limosos que están en los valles y deltas, sean muy fértiles; la edificación sobre ellos es peligrosa, porque están sometidos al riesgo de  inundaciones que pueden ser fatalales.

No importa que con el tiempo, esos asentamientos hayan quedado, dada la incapacidad de los estamentos para hacer cumplir la ley, regularizados.

No importa que los terrenos volcánicos, si se les aporta agua y el tiempo ha conseguido formar sobre ellos un sustrato terroso, sean magníficos lugares a los que se les puede sacar un rendimiento pingüe, en producción agraria y en turismo, son lugares peligrosos, sobre todo, en la cercanía de las bocas, de las fumarolas y grietas.

Y, por supuesto, cuando una falla tectónica ha manifestado la inestabilidad del subsuelo, provocando movimientos sísmicos graves, no importa que durante un par de decenas de años no haya habido peligro alguno: volverá a haber un asentamiento de las capas, y se producirán nuevamente terremotos, especialmente, si los terrenos están localizados sobre las fallas activas que están, gracias a los estudios geo-sismológicos, en la actualidad bien detectadas.

No importa que los gobiernos no se preocupen demasiado por quienes se apropian de terrenos públicos, invadan zonas comunales, expropien lo que es de todos para su propio capricho, necesidad o ventaja. La Naturaleza pondrá las cosas en su sitio, inexorablemente, con alguna desgracia natural. Y vuelta a empezar.

(en triste homenaje a los muertos por tragedias provocadas por la naturaleza, en Madeira, Haiti, Michoacán, Armero (Nevado del Ruiz), Bangla Desh, India, y también, Santa Cruz de Tenerife, Lisboa, La Paz, Caracas, Guadalajara, etc. etc....¿hay algún sitio libre?)

Sobre Cibeles, Arco y la belleza femenina

Sobre Cibeles, Arco y la belleza femenina

Ifema, la fundación ferial de Madrid, sirvíó de marco en febrero de 2010 dos ferias singulares: Arco 2010, la presentación de varios expositores-galeristas de arte y la Pasarela Cibeles, muestra del quehacer de algunos modistos consagrados y posibles nuevos valores del mundo de la moda.

Al visitar ambas Ferias, y tener ocasión de asistir a algunas de las exhibiciones, es posible realizar algunas comparaciones entre ambos espectáculos. Porque, ante todo, se trata de una puesta en escena, de...como se suele definir utilizando el extranjerismo...una performance.

Hagamos una reflexión previa. Para aquellos seres humanos cuyo sentido estético no se ha visto vapuleado ni adulterado por conmociones extra-artísticas, el cuerpo femenino -una mujer joven, desnuda, en posición demostrativa de su esplendor- significa la concreción de la belleza,, el canon por excelencia de lo que provoca admiración y deseo.

Así ha sido reconocido a lo largo de la historia del Arte, por múltiples artistas (masculinos y femeninos) y así cabe también adivinarlo en la intención subyacente de todo modisto: vestir a la mujer hermosa para gozar mejor de su desnudo.

Que nuestra sociedad está sobresaturada de imágenes y que el objeto del arte y de la moda ha derivado hacia la intención, por parte de los llamados creadores, de llamar la atención -como sea-, es una obviedad. Pero ello no debiera impedirnos reconocer, para rescatarlos, los propósitos que deben impulsar una obra artística, sea cual sea su manifestación. Se trata de presentar la belleza, para ofrecerla como objeto de disfrute al observador y, si se consigue, además, que el espectador reflexione sobre otros mensajes, mejor que mejor.

En esta libertad, ejercida individualmente, y perfeccionada desde la formación y la cultura artística, no debieran tener influencia ni críticos intencionados por móviles oscuros, ni galeristas ávidos de obtener pingües ganancias con la falsedad de las corrientes artísticas que intencionadamente crean, ni modistos formando grupos de presión y opinión sobre lo que, en se grupito de connivencias, pretendan imponer a los crédulos como valores de una vanguardia que no avanza a ninguna parte.

¿Llenar grandes espacios con manchas, tratar de herir sensibilidades presentando, en la pretensión de ridiculizarlas, posiciones y creencias de algunos grupos, detenerse en la muestra de los atributos sexuales, realizar combinaciones de objetos habituales, agrandarlos o empequeñecerlos, desnudar parcialmente a la mujer para ridiculizar su anatomía en lugar de ensalzarla, combinar fibra de vidrio reforzada en moldes gigantescos, insinuar que alguien podrá ponerse un pantalón en el que se destaque una funda para un pene semierecto, forman parte del arte?

No, rotundamente no. Hay que recuperar la muestra de mensajes constructivos, rescatar la permanencia de las demostraciones artísticas. Se puede y debe reflexionar sobre lo que ocupa y preocupa a nuestra sociedad, criticarlo desde la inteligencia, denunciar la explotación de los desfavorecidos y humildes. Se puede y debe investigar sobre los ropajes que hacen más atractiva la desnudez subyacente de la mujer, creando belleza en su vestidura.

Algunos artistas y modistos (que también lo son), se mantienen en la línea de trabajar con la estética, de comunicar, superando la temporalidad, valores esenciales de la experiencia humana. No es fácil, desde luego. Lo sencillo es ponerse ante un lienzo en blanco y llenarlo de masas de pintura, cubrir el cuerpo de una mujer joven de estrafalarios trapos y pretender que si se consigue llamar la atención, escandalizando a los proclives, se ha creado algo.

Pero el tiempo demuestra rápidamente que el artista-reyezuelo va desnudo. El, no el arte.

Sobre el arte como creación o como enredo

Sobre el arte como creación o como enredo

Una vez más, Madrid acoge Arco, la Feria de Arte más importante de España. No se trata de una exposición, ni las obras que se pueden observar corresponden a una corriente artística determinada. Es un mercado, en el que varios galeristas ofrecen obras para que, sobre todo, los nuevos ricos y los despistados puedan decorar sus salones con piezas singulares.

La elección es, desde luego, muy complicada. No podrá tomar la decisión de comprar un hermoso candelabro hebreo montado sobre una metralleta Uzi, obra del genial provocador Eugenio Merino, porque ya fue adquirida, según su autor, por una compradora belga, al simbólico precio de 45.000 euros. Pero puede hacerse con una escultura en poliuretano, que representa una pirámide humana, a tamaño natural, formada por tres devotos en oración, puestos uno encima del otro: musulmán, cristiano y judío ortodoxo.

El tamaño de las obras y el vacío en rededor parece importante para los 200 galeristas que exponen sus mejores bazas en esta feria de las vanidades de los compradores. Hay poco arte, entendido en el sentido tradicional -si es que puede admitirse esta expresión sin entrar en complejas explicaciones- y bastante enredo, es decir, obras sin mensaje trascendente, preparadas para provocar sentimientos de corta duración: asombro, asco, repulsa, inquietud.

No es difícil vaticinar que una buena parte de esas obras, a pesar de su precio -que no de su valor-, acabarán en la hoguera, más bien pronto que tarde.

Porque el arte no consiste en la perfección formal, hoy muy fácil de conseguir con ordenadores, programas de simulación y materiales muy dúctiles, sino, y sobre todo, en conseguir que su mensaje no se agote con el tiempo, lo trascienda, lo supere. Para ello, hay que expresar o intentar expresar algo que admita interpretaciones atemporales. Hay que saber crear para emocionar. Incluso, desde luego, para inquietar.

Puede comparar el visitante el autorretrato de Francis Bacon (realizado en 1987), por ejemplo, con la escultura de Enrique Marty (Curatadeus). Ambas son desagradables, hiperrealistas, inquietantes. Nos arriesgamos a decir que una de ellas superará el paso del tiempo; dejamos al lector adivinar cuál.

La culpa, si el lector está de acuerdo con la solución a este aparente dilema, no la tiene Marty, uno de los mejores artistas plásticos españoles, sino la capacidad de selección ejercida para sus obras, determinada por el propósito adivinable en su galerista y que encontramos ajena a los móviles genuinos del arte.

Sobre lo nuclear de la energía

El Presidente Obama, confirmando las conjeturas acerca del relanzamiento de la producción de energía con base en los reactores de fisión en Estados Unidos, anunció el 16 de febrero de 2010 la concesión de un préstamo de 8.300 millones de dólares para construir la primera planta nuclear en tres décadas, con el fin de conseguir el apoyo de un sector de los senadores republicanos para desbloquear la situación que está impidiendo el apoyo norteamericano a un nuevo tratado post-Kioto.

La concesión formaría parte de un paquete de ayudas para construir entre 9 y 12 centrales nucleares, que se añadirían a las 106 ya existentes en el país, y que actualmente son responsables del 20% de la generación energía primaria, y, dentro de ella, de más del 70% de la producción limpia de efecto contaminante por el CO2.

Barack Obama defiende la actuación con varios argumentos, que han quedado expresados por él mismo o sus colaboradores directos, y que constituyen un ejemplo de lógica técno-económica.  

Desde la necesidad de actuar de inmediato contra el cambio climático, que supone aprovechar esta energía disponible no productora de gases con efecto invernadero, hasta la imposibilidad de atender a las necesidades energéticas del país con solo las restantes fuentes, el mantenimiento de la competitividad de la industria norteamericana y, en fin, la convicción de que el bienestar de las poblaciones ha de lograrse sin crear cargas económicas innecesarias para las generaciones futuras. Esto último, lo ha concretado de esta forma brillante:

"Just as it would be a terrible mistake to borrow against our children’s future to pay our way today, it would be equally wrong to neglect their future by failing to invest in areas that will determine our economic success in this new century." 

Nos podemos imaginar la cara de tontos que se les habrá puesto al grupo de asesores del presidente Zapatero -ese pequeño país que se cree próximo al ombligo del mundo-, que tal vez habían creído que las ideas y los objetivos de ambos presidentes -representantes, respectivamente, del rico Epulón y el pobre Lázaro- estaban en completa sintonía.

La situación sirve para poner de manifiesto, por añadidura, la diferencia entre lo que se considera "ser un Quijote" en España y en los países anglosajones. Aquí, cuando expresamos que "alguien es un Quijote" o que actúa quijotescamente, le damos un tono de virtud, incluso de superioridad ética, propio de quien defiende sus ideales a despecho de los que opinan lo contrario, convencido de que son nobles y certeros.

En los Estados Unidos y en el Reino Unido, los Quijotes son iluminados que no son capaces de entender que están equivocados, a pesar de las claras señales que reciben, y se empeñan, hasta su destrucción y la de los suyos, en seguir el camino erróneo.

Cada vez nos sentimos más Quijotes, pero en el sentido anglosajón. En lugar de ir a lo nuclear, y poner nuestros pies en la tierra, nos vamos por las ramas, actuando de saltimbanquis sin entretenamiento para el espectáculo, por lo que lo único que cabe esperar es que nos demos un batacazo.

Sobre cómo reclamar un recibo de agua al Canal de Isabel II

La revista Vanity Fair desvela, entre algunas otras intimidades de baja intensidad, que SAR la Princesa Da. Letizia, "sabe (...) cómo reclamar un recibo de agua al Canal de Isabel II".

Tal afirmación, puesta en boca de una de las amigas de la Ilustre Dama, mueve a varias reflexiones, de las que, las más importantes, nos parecen estas dos:

a) El Canal de Isabel II, empresa pública controlada por la Comunidad de Madrid, cuya Presidente es Da. Esperanza Aguirre, no tiene perdón de Dios. No solamente cobra el agua que se suministra a la Casa Real (suponemos que con el añadido de la tasa de alacantarillado y depuración de residuales), sino que, además, le hace mal las facturas, por lo que, en defensa de los legítimos intereses económicos de la familia, la Princesa se ve obligada a reclamar por lo cobrado de más, para que se lo devuelvan.

b) Es imprescindible comunicar a la ciudadanía, especialmente, la residente en Madrid, cómo hay que hacer para reclamar un recibo de agua al Canal de Isabel II, como información general y, también, para que puedan valorar si esa dificultad debe ser tenida como mérito de SAR o como demérito de la capacidad intelectual de la anónima amiga de la Princesa Letizia.

Para iniciar esta valoración, hemos consultado en las prestigiosas páginas de hola.com los detalles generales de la Casa que habitan los Príncipes de España-. También hemos complemetado esta información con la referencia respecto a facturación y atención al cliente que facilita el Canal de Isabel II.

Del análisis de la forma de calcular la tarifa, entendemos, ante todo, que el complejo residencial principesco es "asimilable a uso doméstico", pues dispone de piscinas y jardines, pero no se realizan actividades comerciales (que se sepa), pudiendo aplicarse lo previsto en los apartados b) y c) del punto 2.1 del Decreto 154/97.

Al habitar en la vivienda más de 4 personas, podría teóricamente beneficiarse por las bonificaciones propias de familia numerosa, pero aunque su número supera las 8 personas, no puede acreditarse que 5 de ellos sean hijos del titular, con lo que la perspectiva decae, por no aplicación. 

En cuanto a la facturación por consumo, hemos calculado que aproximadamente el consumo del Palacio y dependencias será de aproximadamente 2.500 m3 al bimestre (equivalente a 4.200 litros diarios), que se facturarían a 0,2724 euros/m3 los primeros 25 m3 y a 0,5039 euros los siguientes 25 m3, para pasar a 1,2094 por encima de los 50 m3.

Esto hace que la factura bimestral se aproxime a los 3.000 euros por el concepto de agua potable, a los que hay que añadir el cálculo del término fijo, según el tipo de contador y el coste del alcantarillado y saneamiento. Siendo N el número de viviendas y ∅  el diámetro del contador, se calcula como 0,0163(∅exp 2 + 225N).

Aquí lo hemos dejado, para concluir que sí, que saber reclamar la factura del Canal de Isabel II revela una inteligencia superdotada y debemos estar tranquilos de la preparación de la futura Reina de España para que no se le escape ni una en su cometido (también reconocido a Vanity Fair) de "trabajar por tratar de mejorar este país" que, además, ya ha asumido, según le reconoció la Princesa, por lo leído, a su hija mayor.

Sobre la expresión de la voluntad popular

La democracia está teóricamente, y a primera vista, muy bien. Cuando no hay nubes en el horizonte y casi todo el mundo está asomado a la barandilla del crucero, con la brisa dándole saludablemente en el rostro. Pero, cuando se trata de decidir sobre cuestiones claves en épocas de crisis no funciona o funciona muy mal, a poco que se profundice.

Las razones son múltiples, pero, la más importante, es ésta: a nadie se le ocurriría pedir opinión a quienes no saben nada sobre un tema, para considerar su juicio con el mismo valor que el que emitan los expertos y sabios del mismo.

¿Decidiría Vd. por votación de su vecindario si es conveniente enviar a su hija a Londres para estudiar inglés o a Bangla Desh? ¿Compraría su coche preguntando a los cien primeros transeúntes con los que se cruce en la calle?. Y, en fin, ¿confiaría la gestión de su patrimonio al que obtuviera más votos, emitidos en su gimnasio, teniendo como candidatos al monitor de la mañana y al de la tarde?

No hace falta que conteste, por favor.

Por supuesto, para edulcorar la patraña del sistema, las élites de los países llamados democráticos han incorporado a sus Constituciones o Leyes Fundamentales algunas reservas que, en la práctica, se han ido convirtiendo en aberrantes.

Los partidos políticos son una de esas aberraciones. Tenidos por uno de los troncos de vertebración de la gestión del Estado, porque a su través se expresaría la voluntad popular, la verdad es que solo expresan la voluntad de perpetuación de los que están en sus cúpulas y su facilidad de connivencia con los estamentos socioeconómicos.

Se puede decir más suave, pero no más claro. Los casos de corrupción conocidos en los líderes políticos, tanto de un signo como de otro, no vienen más que a confirmar que las estructuras de control de estos aparatos son inadecuadas, que las falsedades se encubren y que se priman más las devociones inquebrantables que la honestidad al servicio del bien común.

La forma elegida para tomar decisiones sobre los temas fundamentales, es otra aberración. ¿Sirve la opinión de los expertos más que la de los indocumentados?

No, por supuesto, y la realidad se ha poblado de ejemplos.

Estamos en contra de la energía nuclear, no porque los técnicos especializados no hayan indicado, una y mil veces, su posición, sino porque la inmensa mayoría de la población indocumentada sigue asociando energía nuclear con bomba atómica.

Hemos llenado nuestro paisaje de aerogeneradores costosísimos y facilitado el montaje de unas cuantas huertas solares subvencionadas para regocijo de algunos especuladores, no porque seamos un país rico y al que le sobren a puñados los dineros, sino porque la población indocumentada y mal informada cree que con ello estamos contribuyendo a evitar un cambio climático que la prensa sensacionalista se ha encargado de presentar como una catástrofe inmediata que solo podríamos evitar, (además de con nuestras oraciones, suponemos), invocando al aire y al sol.

Tenemos una economía sumergida en el caos (perdón por el torpe juego de palabras) y no acudiremos, no, a los expertos, sino que preguntaremos a empresarios fracasados, a sindicalistas encallecidos y a políticos rampantes sobre lo que hay que hacer, para que confirmen la voluntad popular de la mayoría indocumentada: queremos más oportunidades de vivir bien trabajando lo menos posible.

Por supuesto, hay una razón para no preguntar a los expertos: son serios, duros y firmes en sus apreciaciones y conclusiones. No se dejan intimidar por la necesidad de voto para perpetuarse o auparse al poder. Se inclinan sobre la información y dicen cosas que suenan a muy poco populares.

Tampoco es que nos vayan a causar la gran sorpresa con sus dictámenes. Porque adivinamos que en ellos entrarían estos condimentos: Hay que trabajar más, cobrar menos, olvidarse de tanta fiesta y de invocar la suerte, y concentrarse en la eficacia, y en la correcta valoración de los datos, creando un ambiente de cooperación con directrices señaladas, no por la improvisación ni por la voluntad popular, sino por los mejores. Se trata también de no crear más confusión, mintiendo para parecer optimistas, y marginando a los sabios, porque se muestran pesimistas.

 

Sobre el momento del cine español

Quienes asistimos el 14 de febrero de 2010, con la emoción del directo, a la Ceremonia de entrega de los premios Goya a las mejores expresiones de esa expresión artística singular que es el cine, hemos vivido un momento muy especial.

No pretendemos referirnos aquí a los premiados, a los que felicitamos con lógico orgullo, como españoles aficionados al cine. Las dos películas vencedoras de la noche, Celda 201 y Agora, lo merecían con toda legitimidad y Monzón y Amenábar, sus directores, son un estupendo ejemplo del alto nivel que ha alcanzado el cine español. No todo el cine que se produce aquí, obviamente, pero sí la locomotora de cabeza, la que sirve de arrastre a todo el complejo.

La existencia de películas en verdadera competencia por ser ganadoras, los buenos actores, los excelentes guionistas, la preocupación por conseguir los tempos, acertar en los vestuarios, encajar la música, etc. no se improvisan. Estaban allí, mucho antes de la consecución de ningún Goya.

Lo que no estaba en el Cine español era el logro de una ceremonia de entrega de Premios que sirviera para mostrar la coherencia de la Academia, bajo una dirección de altura, y en un acto conducido por un maestro de ceremonias de excepción, cumpliendo con un guión del acto realizado con imaginación y sentido del ritmo y de la oportunidad.

Este mérito es, en primer lugar, de Alex de la Iglesia y de Andreu Buenafuente. Contar con ese guión de base con actores que se representan a sí mismos, con toda su humanidad y entrega para darle fuerza, ha sido un regalo para la audiencia.

No hemos descubiero el 14 de febrero de 2010 ni a Alejandro Amenábar, ni a Daniel Monzón, ni a Pedro Almodóvar, ni a Luis Tosar, ni a Penélope Cruz, ni a Javier Bardem, ni a Lola Dueñas, ni a Alberto Iglesias, ni  mucho menos, al genial y ahora entrañable Antonio Mercero, ni a los cientos de personajes de nuestros sueños y ensueños, de los muchos que ayer se sentaron en el patio de butacas para componer la mejor escena colectiva que recordamos del cine español, o supieron estar presentes desde la distancia, dándole calor a la escenificación.

Hemos descubierto que en España, a pesar de los tiempos de crisis, tenemos muchos elementos y activos para soñar. Para soñar despiertos. Podemos. Sabemos.

Así, así gana la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Y con su éxito, ganamos todos. Porque el cine es expresión de cultura, y al dotarla de más ilusión y mejores contenidos, nos ayuda a ser mejores. 

Sobre las pensiones de jubilación y los pactos

Los sistemas de pensiones, como los seguros, podrían, pero no debieran, estar basados en la filosofía de la caja negra. Esa técnica, indicada para sistemas de los que no es posible analizar las interelaciones que se producen en el interior del mismo, debido a su complejidad, reduce la cuestión a estudiar simplemente las entradas y salidas a los mismos.

En términos económicos, mientras las salidas de dinero de la caja sean inferiores a las entradas, podría creerse que el asunto está controlado y que no hay de qué preocuparse.

Esta forma peculiar de actuación económica es también conocida por la "contabilidad del tendero". Mientras haya dinero en la caja registradora para pagar a los proveedores, para sostener la familia y evitar que nos corten la electricidad o nos eche el casero, puede pensarse que el negocio va bien. 

No tenemos nada contra los tenderos que, además, son una especie mercantil que ya no existe, pues ha sucumbido en manos de los hipermercados, el trabajo remunerado fuera de casa de la mujer, la familia monoparental que tanto ha contribuído al boom inmobiliario y, en parte, han sido sustituídos por los colmados chinos (y bien colmados, a fe cierta).

En realidad, si las cosas se torcían, el tendero debía ser el primer interesado en que proveedores y clientes pensaran que el negocio estaba totalmente bajo control. Pero, ¿Qué sucedía si, un mal día, descubría que, además, de no poder vender  ya pan y leche, porque el Gobierno lo había centralizado en Panis SA, y que los Pérez, los González y los Retuerto-de-la-Villa-Cortujedo habían desaparecido del bárrio, dejándole a pagar los últimos tres meses, la caja registradora solo acumulaba facturas?

Pues, por lo general, podía ocultar durante un par de menos lo que estaba pasando, seguir comprando mercancía como si tal cosa, en una penosa huída hacia adelante, a la espera de que el cambio no fuera estructural sino pasajero. Hasta que, después de sufrir mucho, se veía obligado a echar el cierre, y desaparecer él mismo. Su caja negra había explotado.

Menos metáforas. El gobierno tiene la información exacta de lo que está pasando en la caja negra de las pensiones de jubilación y del sistema que sostiene la Seguridad Social. Tiene los datos de las edades de la población, receptores y sostenedores de las cuotas y de las prestaciones, de su esperanza de vida, de la evolución sectorial de la creación y destrucción de puestos de trabajo, de la actividad y dinamismo empresarial, de la morosidad en el pago de las contribuciones, de los fallidos, de los destinos de los excedentes ocasionales y su rentabilidad y riesgo.

El sistema de la Seguridad Social no es una caja negra. Es el resultado consistente del conjunto de interrelaciones entre los agentes económicos y sociales, y se dispone de una información muy precisa para facilitar la toma de decisiones, basada en simulaciones coherentes, ordenadas, serias, sobre lo que sucede en el mismo al accionar de una forma y otra.

Se puede mentir respecto a lo que se percibe, ocultar lo que se sabe respecto a lo que se gasta, pretender huir hacia adelante, imaginando que la coyuntura se corregirá a corto o medio plazo. Se puede emitir más deuda pública, aumentar las prestaciones un par de meses más, mentir respecto a las reservas y su consistencia. Se puede reunir a un grupo de gentes en Toledo, en Huelva o en Galapagar, para que opinen sobre lo que les vendrá bien o mal a los que no están allí.

Se puede lanzar el globo sonda de aplazar la edad de jubilación, aumentar las cuotas empresariales, las individuales, incrementar el tiempo necesario de cotización para tener derecho a las prestaciones, reducir las pensiones o decidir que a partir de una cierta edad lo deseable para el sistema sería que los beneficiarios no lo fueran tanto.

Pero lo peor que se puede hacer es comportarse como si la caja fuera negra, y pretender que lo más salutífero es que los ciudadanos sigan creyendo que dentro de ella, todo va bien. Porque la buena Administración del Estado no consiste en ocultar información, sino en tomar las mejores decisiones en cada momento, con los datos y los recursos disponibles, para tratar de aumentar la función del bienestar: hacerlos más felices a ellos y a las generaciones futuras.

Bienestar sostenible, creemos que habría llamarlo. O sustentable, que no vamos a discutir sobre los términos, estando de acuerdo en el concepto. 

Sobre San Valentín y los enamorados

Aunque el santoral no está escaso de Sanvalentines, las historias o leyendas de sus vidas no nos han dejado testimonio específico de su vinculación con el amor. Nos referimos, claro, al amor carnal, que del amor místico sí que andan las hagiografías repletas.

Sea como fuere, el día 14 de febrero, por inspiración comercial anglosajona -apropincuadores sistemáticos tanto de las onomásticas romanas como de las fiestas de origen más remoto, para convertirlas en celebraciones en las que es obligado intercambiarse regalos y hacer caja- se conmemora a San Valentín. Un santo al que no es posible ponerle cara y ojos, porque, habiendo tantos valentines en donde poder elegir en teoría, en ninguno de ellos se ha podido encontrar el menor atisbo de romanticismo.

¿Qué más dará, tratándose de amar, o, mejor, dicho, de tener una excusa para acercarse a quien desearíamos que nos amase?.

Actuamos aquí igual que cuando generamos las felicitaciones por Navidad o Año Nuevo, en las que somos millones los que aprovechamos los finales de año para lanzar un mensaje a los jefes, los políticos, los representantes de la administración, los empresarios, la familia o los amigos alejados por el tiempo o el espacio.

"¡Eh, aquí estoy yo!", o "Acuérdate de mí", son mensajes subliminales fáciles de interpretar de las tarjetas, sean de Jápi berzdei, de Jápi crismas o de laf mi tender . Aunque el ojo  vea un grupito judeo-árabe con animales de extraña compañía -por una Navidad-, un gordo vestido de rojo estrafalario tirando de trineos -por  la otra-, dos niños besándose o un elefante dentro de un corazón con lazos -por Valentín-, lo que hay que colegir es siempre lo mismo: "Quiero que me quieras".

Enamorados del mundo, felicidades. Os deseamos, a los que aún no sois correspondidos, que esta fecha os de pie a la declaración que produzca el efecto de rendir la atención del otro. Celebramos, desde este blog, vuestra felicidad y os prevenimos de los peligros del futuro, con este hauki:

                             Enamorados,
                             haced acopio de besos
                             para el desierto.

 

Sobre amor, erotismo, y porno duro

Amor, erotismo y pornografía son tres palabras unidas por el azar, porque muy poco tienen que ver entre sí.

Ni siquiera representan tres situaciones de relaciones entre seres humanos, pues si la primera es un acto en el que el sujeto que lo experimenta ejerce el control total o parcial del mismo, esperando recibir más de lo mismo, el generador de las segundas carece de relación con el destinatario y si ocasionalmente la posee, no lo hace para provocar más erotismo ni más porno.

Por ir concretando, la actitud del amor surge de la devoción hacia uno mismo -el que no se ama no puede amar- y alcanza su mayor nivel cuando se proyecta hacia el otro, fuera de nosotros, y se refuerza con el amor del otro, llegando a ocasionales puntos álgidos con el llamado acto sexual -erróneamente llamado "hacer el amor", pues lo deshace-.

En tanto, el erotismo es una cualidad que se detecta solo en ciertas situaciones, y se disfruta fundamentalmente con la cabeza, que es el miembro especializado en detectarlo.

Por su parte, el porno -y su aberración infantil, el porno duro- es una estructura de negocio bastante trapacera destinada a enfermos mentales mal diagnosticados, por la que uno o varios contemplan, a distancia insalvable, lo que otros -dos o más- hacen con sus órganos más húmedos.  

Quizá uno de los puntos de confluencia de las tres es que tienen como referencia (básicamente), los cuerpos humanos y que, por distintas razones, se encuentran en franca decadencia. Aunque no vamos a aportar estadísticas, se hace cada vez con menos frecuencia el amor (no el sexo) y son relativamente pocos los interesados en el porno, blando o duro, salvo quizá aquellos que, con el avance de la edad y la decaída de la líbido, se apoyan, además de en píldoras físicas, en muletas visuales para animar la cosa.

De todos estos tres declinares, el que más sentimos es la reducción del erotismo. Lo erótico también se muere, sepultado por la vulgaridad y el mal gusto, con el que tiende a ser confundido, olvidando que es un estado intelectual y que, por tanto, no depende del emisor de sensaciones, sino de la actitud del que las recibe.

Hagamos más erotismo, no la guerra.

Sobre twitter, el DNI digital y otras brechas tecnológicas

Sobre twitter, el DNI digital y otras brechas tecnológicas

Antonio Fumero llegó algo tarde y con cara de despistado al Salón de Actos del IIE (Instituto de Ingeniería de España), en donde él era uno de los ponentes en una mesa sobre el futuro de la sociedad de información.

Manuel Acero, el presidente de la respetable Institución que agrupa las Asociaciones de ingenierías "superiores" españolas, ya había realizado la presentación de la Jornada, y Enrique Gutiérrez Bueno andaba ofreciendo unos datos sobre los usuarios del internet en el país: p.ej. 24,3 millones en el primer trimestre de 2009, 10% más que la media europea.

Habían tenido que abrir las puertas correderas de la sala, habilitando el espacio extra, para dar cabida a más asistentes. La edad media del público superaba seguramente los sesenta años (vamos, de la m-generación). Sebastián Muriel, director general de Red.es, compi de Fumero en la Politécnica, teleco como él, y que también habría de intervenir, anda por la mitad de la treintena.

Fue una reunión divertida. Para empezar, resultó una agradable sorpresa advertir que Muriel y Fumero, al más puro estilo friky, no dudaron en mantener su comunicación vía twitter, escribiendo mensajes con las manos debajo de la mesa presidencial, dialogando entre sí y con otros seguidores (followers). Podría sonar a irreverencia, tal vez, de haber sido advertido por alguno de los asistentes senior, pero en un ambiente de nuevas tecnologías digitales, aquello habría resultado muy adecuado.

Claudio Feijoo presentó primero unas diapositivas en inglés sobre las ngn´s e Ignacio Camarero, segundo ponente, habló de lo bien que lo está haciendo y lo quiere hacer, y -esto ya es nuestro- lo seguirá haciendo a pesar de lo mal que lo está haciendo, Telefónica.

Cuando le llegó el turno a Sebas, el auditorio ya estaba entregado (en gran parte al sueño), aunque le dió un giro de 180º a las presentaciones, renunciando a los datos y ofreciendo hojas con fotografías de productos que podían sonar a ciencia ficción para algunos de los coleguis de las primeras filas (peligro: no a todos, porque allí había también gente que estaba muy al loro de lo que se cuece en este misterio).

El iconoclasta simpático que es Fumero, finalmente -risas-, anunció que a la pregunta que publicitaba la Jornada ("Sociedad de la Información, ¿dónde estamos?"), podría dar "una respuesta corta: "Sencillamente, no estamos", y otra algo más larga". Intentó la respuesta más larga y se metió en un berenjenal, en el que plantó la pantalla del experimento colectivo periodismo.ciudadano.com  , invento creado por Amra Tareen, en el que, cómo no, participa.

Por supuesto, Antoine apuntó ideas interesantes (necesidad de nuevo marco regulatorio, falsedad de las estadísticas al uso, mentiras informáticas y telemáticas, interés de los usuarios por disfrutar de aplicaciones concretas y no porque se le anuncien más Gigas o Kbits/s, etc.), pero pareció a veces que su mente estaba en otro sitio. Ignoramos si con los pies seguía twiteando, lo que no creemos imposible.

Quedó patente que había gentes a ambos lados de la brecha, y que la brecha era grande.

Cuando Acero, en su resumen para clausura, expresaba que lo había entendido casi todo (Sebastián Muriel había castigado el monólogo trágico-cómico de su compañero teleco denunciando que "había estado espeso y que no le había entendido nada"), aunque se permitía dudar de la cifra de 14 Millones de DNI electrónicos -uno de los proyectos de los que presumió Sebas- porque a él mismo, hacía apenas unas semanas, le habían vuelto a expedir el antiguo, los primeros cincuenta asistentes en salir de la sala ya se habían apropiado del juguete que daban gratuitamente antes del coctel: un lector de DNI electrónico.

Daba gusto ver luego a la audiencia disputarse ordenadamente las bandejas con los excelentes pinchos -exquisitos pero, para tal afluencia, escasitos en esta ocasión-, mientras comentaban lo bien que manejaban sus nietos los ordenadores, los móviles, las claves, los esemeses, las consolas de juegos. Fue ya, la repera.

 (Nota a las 13h30m. Veo en el blog de Antonio Fumero que ha hecho su reseña de la Conferencia. No se la pierdan).

Sobre las élites en España

Ferrán Izquierdo, coordinador del libro titulado "Poder y regímenes en el mundo árabe contemporáneo", en la presentacíón en La Casa Arabe de Madrid el 9 de febrero de 2010, realizó unas interesantes reflexiones acerca del funcionamiento de las élites en su búsqueda permanente por conseguir el control.

Defiende Izquierdo que el fenómeno de las élites es una constante en la Historia de la Humanidad, que supera las fronteras del tiempo y del espacio físico. Manifestando su discrepancia relativa con lo que, en la misma conferencia, había expresado Ramón Cotarelo, entiende que "en los países de la OCDE también debemos seguir hablando de élites, y no solo políticas".

Esto es así porque el "recurso capital se presenta en términos de poder, aunque, eso sí, alcanza una mayor diversificación" (en relación con los países árabes, sujeto principal del libro y de la conferencia). La situación de competencia continua entre las élites, en un sistema jerárquico, en el que los de arriba acumulan más poder, supone que "las decisiones de las élites no se toman en función de programas, discursos o de la mayor generación de beneficios, sino fundamentalmente del propósito de acumular mayor poder que sus vecinos." Esto les lleva a veces a actuar incluso en contra de la idea de beneficio a corto plazo.

Izquierdo, en otro momento de su exposición, se había referido a la posición de "los Botín, Polanco y de las élites políticas" en España durante la transición, que siguen siendo élites antes y después de la misma. Este juego de competición entre las élites lo trasladó también al seno de los partidos políticos. 

El "caso del PSOE con Borrel, o la trayectoria del PP en los últimos años", ocupó su atención, como ejemplo de posturas canivalizadoras dentro de grupos que defienden frente al exterior las mismas ideas (al menos, aparentemente), pero no dudan en actuar contra aquellos con los que no tienen alianzas, prefiriendo, a corto plazo, perder unas elecciones o comprometer los objetivos, para hundir al adversario interior, en su ansia por lograr el máximo poder.

Estas batallas por el poder de las élites, tiene, para Izquierdo, un curioso reflejo (o, más bien, anti-reflejo) en la población. La población, entendiendo por tal (la apreciación es nuestra) los individuos no organizados ideológicamente, para alcanzar el poder, necesitan reunir tres condiciones: consciencia de su situación; objetivos concretos respecto a lo que deseen cambiar; medios para conseguirlos.

La transición fue posible, porque el pueblo deseaba el cambio, recuperar la democracia después de la dictadura franquista -Cotarelo había indicado que la normalidad en España había sido la democracia, y la dictadura era lo anómalo-, y tenía claro ese objetivo y se movilizó. "Cuando lo conseguimos, nos fuimos a la cama", apostilló Izquierdo, que se preguntaba: "¿Quiénes se movilizarían ahora?". En la democracia, ha habido movilizaciones populares puntuales contra una situación que deseaba cambiarse, y, por supuesto, se consiguió lo que se deseaba: la abolición de la mili, o contra la guerra de Irak.

Si en los países árabes "la población es la gran ausente, aplacada por el mecanismo clientelar o por la represíón", en los países occidentales, las formas de aplacar las movilizaciones populares son más complejas y sutiles. ¿Será por falta de objetivos?

Sobre las élites en el mundo árabe

Shumpeter definía la democracia como una forma institucionalizada de competencia entre las élites, pues los partidos políticos son la consolidación ordenada de la alternancia en el poder de las élites. Esta idea potente, expresada con parecidas palabras, sirvió a Ramón Cotarelo, catedrático de Teoría Política en la UNED, como telón de fondo para desgranar e incluso criticar con maestría y cariño, algunos de los argumentos de un libro colectivo que se presentó el 9 de febrero de 2010 en La Casa árabe de Madrid: "Poder y regímenes en el mundo árabe contemporáneo".

En la mesa de conferenciantes estaba sentado el editor "en el sentido literario", esto es, el director de orquesta de las contribuciones, Ferrán Izquierdo, igualmente magnífico en defender el enfoque del trabajo y presentar ciertas consecuencias de la situación de poderes en los distintos países árabes y sus opciones de constituirse en democracias al estilo occidental.

Cotarelo, que se autodefinió como "viejo izquierdista impenitente", no se limitó a presentar el libro. Entró en la valoración de lo expresado en él, motivando una insólita polémica de indudable altura intelectual y sociológica con Izquierdo.

"Estos países -afirmó contundente Cotarelo- no son estados de derecho", por diversas razones entre las que citólos niveles de corrupción, la flexibilidad del ordenamiento legal para adaptarlo a los intereses de las élites gobernantes, el clientelismo que generan las mismas y que impregna su estructura social. No son, desde luego, los países árabes los únicos que padecen de esta enfermedad política, porque también se presenta (enunció) en algunos países de América Latina.

En Europa, ese "déficit considerable de Estado de derecho", habría desaparecido en el siglo XVI, aunque existen vacíos, del que el más clamoroso es la falta de perspectiva de género. "Miren cualquier foto de una reunión de las instituciones públicas y privadas y verán más de un 90% de maromos" y pocas, muy pocas, mujeres.

Otra cuestión que fue abordada por Cotarelo es "la relación lamentable entre religión y Estado", como igualmente impeditiva del Estado de Derecho "y que, por cierto, aún no es mucha en nuestro país", expresó.

Por su parte, Ferrán Izquierdo, también estuvo muy interesante y polémico. Defendió la generalidad del enfoque de las élites, no solamente políticas, sino también económicas, como elemento explicativo de las fórmulas de acceso al poder. "Si analizamos la transición española, encontraremos dos elementos claves: un movimiento popular, exigiendo mayores derechos y libertades, y no solo políticos; y la existencia de un sector de la élite existente que entienda que no perderá, e incluso, que ganará con la transición". Las élites siguen siéndolo, antes y después de la transición.

Estas condiciones no se dan en los países árabes, en donde la capacidad de movilización popular es extraordinariamente débil y en donde las élites, producto de las luchas por el poder después de la descolonización, aparecen consolidades como nuevas dictaduras, económicas y políticas.

En el coloquio, tuvo oportunidad de precisar una fórmula para encontrar el nivel de democracia en un país: "es función de la distancia del ciudadano individual a quienes toman las decisiones; en la mayor parte del mundo, las ideologías tienen el papel de alejar a la población de lo que afecta a sus propios intereses."

Esclarecedora fue también su análisis respecto a situaciones concretas en el mundo árabe. Imposible recogerlas en un Comentario como éste. Pero nos referiremos a su valoración de la importancia del control del agua para Israel: "Escasa. El enorme recurso que se extrae del conflicto palestino-israelí, es el poder económico. Israel, del tamaño de Cataluña, dispone de élites militares con inmenso poder económico y político", que usan del territorio como pretexto para impulsar una industria de Defensa y un desarrollo tecnológico, propia de un país de primer nivel.

 

 

Sobre para qué serviría un pacto de Estado ahora

Dicen que en algunas islas de la Polinesia, cuando los huracanes azotan la zona, se reúnen todos en el centro del poblado y gritan a una: "¡Eh, Dios, que estamos aquí!".

No hay constancia de la efectividad de tal medida, aunque la intención de los que así actúan sí resulta evidente: conseguir que el espíritu superior desvíe su furia hacia otros lugares y no por ignorar la posición de los que piden esa actuación, sino precisamente por conocerla.

Algunas voces de este pueblo heterogéneo llamado España, ante la grave crisis económica que está reventando las presuntas solideces de las que había alardeado el Gobierno, reclaman un Pacto de Estado. Un acuerdo entre las principales fuerzas políticas y los agentes económico-sociales, para sacar adelante el país de este bache.

¿Un Pacto de Estado, para qué, con qué ideas?. A diferencia de otros momentos de crisis, la litigiosidad social es prácticamente nula; a pesar del alto número de parados, se podría creer que el país no se había creído la bonanza por la que se estaba atravesando, y esos 4,3 (o incluso más) millones de personas que buscan empleo en este momento, habían asumido que, si lo tenían era en precario y que, si lo pretendían por primera vez, no tenían muchas posibilidades de alcanzarlo. No hay manifestaciones en las calles, no se queman vehículos, no se piden dimisiones a gritos. Solo se protesta porque -dicen los líderes síndicales- "no consentiremos que se retrase la jubilación a los 67 años". ¿Es eso todo?

En cuanto al empresariado, poco se podrá contar con un grupo de representantes del otro factor de producción, si el presidente de la patronal ha visto su proyecto empresarial saltar por los aires, ha perdido hasta la camisa y está amenazado de varios procesos judiciales. Su equipo de confianza, que ha cerrado filas en su alrededor, no parece preocupado por proponer medidas de reactivación -¿abaratar el despido? ¿reducir las cotizaciones a la seguridad social? ¿disminuir el impuesto de sociedades cuando no hay beneficios?-, sino en no asomar mucho la cabeza de sus, probablemente, propias inseguridades.

Un capítulo aparte lo merece, sin duda, el Partido Popular, alternativa de gobierno clara según los sondeos de opinión. Su argumento principal frente a la crisis es que el equipo de Zapatero no tiene ideas y que son unos incompetentes mentirosos. No será cuestión de introducirse en esa discusión ahora. Pero ¿hay alguien o algo más ahí?

Nos parece fundamental que se proponga, no un pacto de Estado, sino un conjunto de medidas claras para la reactivación y el control de la economía. Damos por supuesto que todos queremos salir de esta situación de crisis, independientemente del signo político y del estado de las economías. Necesitamos un plan de gobierno, un plan de Estado, serio, lo más completo posible, con cometidos y responsabilidades para todos los agentes sociales y capaz de generar confianza a todos los habitantes de esta piel de toro...y de los que la rodean y desconfían de nuestra capacidad para ponernos en marcha con las mejores ideas, en lugar de consumir el tiempo vociferando que no se tienen.

 

Sobre el principio Potosí y la apropiación originaria

La razón por la que unos individuos se apropian de la que, hasta entonces, era propiedad común, es el elemento clave del análisis sociológico de la existencia de la colectividad humana.

A partir del concepto "principio de Potosí", el Museo de Arte Reina Sofía, con el impulso de un grupo de historiadores, economistas, sociólogos, filósofos y artistas-por citar las ocupaciones más relevantes de sus miembros- ha configurado un gran proyecto que vincula el nacimiento del arte moderno a la inspiración artística y a los móviles mercantiles y de poder que se tejieron en el virreinato de Perú, con base en las minas de plata que se explotaron en el cerro de Potosí.

La idea es muy fértil sin duda, porque en torno al "principio de Potosí", se teje todo un paradigma de los móviles que fueron utilizados para la apropiación por la monarquía hispánica -allá en los siglos XV,XVI y XVII- de los indios y de sus propiedades y, en relación con ello, de la generación de un conjunto de elementos artísticos, religiosos y políticos que se vincularon a la dominación española de la "descubierta" América.

Con este telón de fondo y como paso previo a la Exposición y Jornadas que se celebrarán en La Paz, Madrid y Berlín en este año 2010, algunos de estos estudiosos presentaron en el salón de Actos del Museo de Arte Reina Sofía, en Madrid, los días 4 y 5 de febrero, sus reflexiones y ciertas conclusiones sobre la "apropiación originaria", pretendiendo abrir un debate acerca de la cuestión de cómo se conformó la teoría del "derecho" del Imperio español que autorizaba a matar, esclavizar y sojuzgar a los indígenas, enriqueciéndose a su costa, ofreciéndoles a cambio religión y promesa de cielo eterno, protección frente a otros enemigos y una nueva "cultura", superior a la que les era propia.

No tuvieron estas jornadas de febrero el éxito de público que merecían, por falta, sin duda, de publicidad de estas actividades paralelas que está programando el Museo.

Una lástima. Por el interés de los temas y su novedad, porque, al contrario de lo que podría deducir un asistente despistado, el análisis supera, con mucho, las preocupaciones de un hipotético "grupito con ribetes neomarxistas" o de sociólogos con pretensiones anarquizantes, para constituirse en un brillante análisis, original y ampliamente documentado, sobre lo que sirvió de base entonces para convertir a los indios en esclavos y arrebatarles tanto lo que poseían como los recursos de su subsuelo. Argumento del invasor que, con colores y tonos cambiantes, es una constante de la actuación de una parte de la humanidad sobre la otra.

De entre los conferenciantes de estas jornadas, y solo a los efectos de ofrecer algunas pinceladas sobre lo atractivo del asunto y sus amplios matices, vamos a referirnos a lo expresado por Alberto Moreiras, profesor de Estudios hispánicos y reconocido hispanista de proyección internacional, catedrático en Aberdeen (Escocia), que tuvo el acierto de presentar una propuesta general sobre la "apropiación originaria" y, por ello, resultó la suya la más entretenida y provocadora de las intervenciones del segundo día (todas ellas, desde luego, originales e interesantes, y sobre las que no pretendemos entrar en una valoración relativa).

Moreiras señaló como ideólogos relevantes de la apropiación realizada por los conquistadores españoles en Las Indias, a Bartolomé de las Casas y a Ginés de Sepúlveda. Al primero, al que reflejó como "el Maquiavelo español", hay que atribuir la justificación del "yo conquisto", que "prepara el Cogito cartesiano", como parte esencial de la modernidad en la que se defiende la expropiación desde lo superior, con derecho de renominación, antes de que lo ético pase a epistemología.

"Las Casas no es antiimperialista, sino que impide la destrucción salvaje por el capital. No se opone a la acumulación, sino a determinadas formas. Porque los indios muertos en Potosí hubieran sido provechosos por mucho más tiempo, vivos. Alvarado o Pedrarias Davila, como conquistadores exterminadores, estaban para aquél, equivocados".

Por su parte, Ginés de Sepúlveda justifica la conquista formulando un antecedente perverso del principio kantiano: "Todo lo que queréis que los hombres hagan con vosotros, hacedlo con ellos". La guerra es justa, porque es mejor ser cristiano que no serlo. Por ello, es necesaria, para llevar la verdadera región a los salvajes indios.

Fernández de Oviedo nos da una versión escalofriante de lo que llevó a Enriquillo, el cacique indio sometido del que no sabemos su nombre verdadero. Su alternativa era o el sometimiento o la muerte: "Yo te conmino, en nombre del Rey,...y si rehúsas, eres reo de muerte (...) A menos que te sometas, (...) de lo más hondo y escondido te sacarán".

La razón del Imperio se inscribe así como el imperio de la razón, de las razones de los conquistadores para obligar al vasallaje, al sometimiento. El Imperio se impone "ante una insurgencia en retirada, que no existía en forma pura, pues solamente el no sujeto retiene su poder de insurgencia".

Al escuchar a Moreiras, fue inevitable pensar que estos elementos no constituyen el cuadro completo de la situación (ni el conferenciante lo pretendía), pero ayudaban a entender mejor ese camino complejo que guía, desde que el hombre está sobre la Tierra, la apropiación.

Es la historia de "la separación incesante entre el productor y los medios" que, en las citas que realizó el conferenciante, Marx y Althusser han expresado con la conclusión inquietante de que: "La propiedad privada capitalista descansa en la expropiación por el capital del producto conseguido por el trabajador".

Tenemos que precisar que no compartimos esta conclusión, porque entendemos que la relación capital-trabajo se mueve en términos contractuales, de contrato social, en el que, en las sociedades avanzadas, las posiciones de ambos grupos se desdibujan y adquieren múltiples interferencias y matices.

Pero esto no quita para que afirmemos con contundencia que en la historia de la Humanidad, los móviles de la apropiación se han encubierto con envoltorios edulcorados: explotación de riquezas no usadas por los conquistados, conversión a una religión más verdadera, superioridad de la raza, de la cultura o de la estirpe sobre los asaltados e, incluso, ayudas para derrocar la tiranía o apoyar el desarrollo tecnológico.

En fin, un ejemplo concreto de los muchos aspectos que da de sí el "principio Potosí" y preludio cierto de lo que constituirá una exposición inolvidable, a la que hay que dar el máximo de publicidad, porque el trabajo de sus organizadores y la altura de los estudios que se están realizando, lo merece.

 

Sobre el Programa de estabilidad de Grecia y las barbas del vecino

El 3 de febrero de 2010 la Comisión Europea adoptó varias recomendaciones dirigidas con la intención de que el déficit presupuestario de Grecia se sitúe por debajo del 3% del PIB en 2012.

Cuando el Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios Joaquín Almunia las comentó en la rueda de prensa de ese día (en lo que se llama en el argot periodístico de los insiders "misa de doce"), no ocultó que "algunos países en la eurozona comparten problemas comunes, fundamentalmente, España, Grecia y Portugal -a los que se podría añadir algún otro- que les provocan permanente pérdida de competitividad (...)"

El asunto es muy delicado. El gobierno griego había sometido a la Comisión su programa de estabilidad para el período 2010-2013, que contemplaba la reducción del déficit presupuestario en 4 puntos en 2010 (actualmente está en 12,7% del PIB), pretendiendo llegar al 2% en 2013. Para ello, entre las múltiples medidas fiscales, sociales y políticas, se compromete a suprimir la incorporación de nuevos funcionarios en 2010 y a contratar solo 1 por cada 5 que se jubilen.

La Comisión realiza una crítica del Programa, apoya las anunciadas y aconseja nuevas medidas restrictivas, además de iniciar un procedimiento de infracción, por considerar que Grecia no cumple con sus obligaciones de hacer públicas estadísticas e información relevantes, ni auxilia adecuadamente a los funcionarios comunitarios en su labor de recopilación y análisis.

Cuando se analizan los dos artículos del Tratado que se han utilizado por la Comisión para justificar esta, hasta ahora, insólita, injerencia en asuntos propios de un Estado miembro - el 126.9 y el 121.4-, comprendemos mejor que el mensaje del Comisario va dirigido también a España y que las barbas peladas del vecino griego son un antecedente inmediato del Informe que recibirá el gobierno español, aún convencido de que "se está haciendo lo que hay que hacer".

Pero Joaquín Almunia hace tiempo que se ha situado en el centro del cerebro europeo, y allí las cosas se ven con ojos franco-alemanes, y la estabilidad del euro y la competitividad internacional de estos dos grandes, ahora que le han cogido el tranquillo a la recuperación de la economía, no puede verse amenazada por "deficiencias estadísticas, institucionales y de gobernanza".

Por cierto, entre los países europeos que están en la lista de los que serán regañados, no figura Italia, que ha solventado la crisis con más éxito.

Una de las singulares medidas adoptadas por el presidente Berlusconi ha consistido en conceder una amnistía fiscal para que se pueda acceder a la repatriación de los capitales acumulados en el extranjero, y por los que no se había tributado ni declarado: un deseo reiteradamente expresado por bastantes emigrantes españoles que han vuelto a su país, pero mantienen sus ahorros, conseguidos, desde luego, por su trabajo y actividad en el exterior, en cuentas en paraísos fiscales o en entidades bancarias, de forma opaca a la investigación fiscal.