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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Energía

Sobre el mantenimiento del carbón como fuente energética

La recientemente creada Fundación para Estudios sobre la Energía ha publicado el libro "El futuro del carbón en la política energética española". El trabajo lo dirigió José María Martínez- Val y actuaron como coordinadores de los numerosos colaboradores, Angel Cámara y Alberto Ramos, catedráticos de la Escuela de Minas de Madrid. 

El análisis de la doble problemática relacionada con la garantía de seguridad energética y contención de la producción de gases con efecto invernadero ocupa una parte importante de la edición, con datos de especial interés que, al ser recopilados y puestos de manifiesto conjuntamente, permiten al lector adentrarse en sus propias conclusiones, si deseara hacerlo así.

La demanda eléctrica española ha aumentado en los últimos diez años (el estudio se refiere al período 1997-2007) al ritmo del 4-6%, con un consumo neto anual reciente de 260.000 Gwh. España es, en la actualidad, un exportador neto de energía, pues lo que se recibe de Francia (unos 7.000 Gwh/año) es inferior a lo que se envía a Portugal y Marruecos (10.000 Gwh/año).

Las emisiones de CO2 se situarán en la década 2010-2020 entre 80 y 90 millones de t/año. El estudio da por válido que en torno al año 2030 la generación proveniente de gas natural y energía eólica sobrepasará los 250.000 GWh/año brutos, más del 55% de la generación total.

En cuanto a las centrales de carbón, sobre las que se centra, obviamente, el estudio, se traza, en primer lugar, el marco legislativo, dominado por la Directiva Europea de Grandes Instalaciones de Combustión (en vigor desde el 1 de enero de 2008). No se refiere la normativa a la contaminación por CO2, sino por óxidos de nitrógeno y azufre. La previsible incapacidad técnico-económica de adaptar las centrales más antiguas a esta normativa, obligará a dejar fuera de servicio a unos 2.000 MW de los 10.000 MW, hacia 2013.

El informe refleja un escenario prudente para la cuestión de la captura y confinamiento del CO2, repasando las técnicas de post-combustión, pre-combustión (aplicable únicamente a centrales tipo GICC, como la de Puertollano, de Elcogas) y oxi-combustión (aún no industrial).

Captado el CO2 y comprimido a alta presión (más de 200 bar) estaría listo para inyectarlo en almacenamientos geológicos, que dispongan de las características adecuadas, Los tres tipos de almacenamiento  posibles serían: estructuras de rocas porosas -en España, escasas y, además, reservadas para almacenamiento de gas natural-, acuíferos salinos -con el condicionante de que posean un sello geológico, preferentemente arcillas- y cavidades creadas por la disolución en sal -aunque durante la vida de una central se necesitarían del orden de 100 cavernas de 1 millón de m3 de volumen útil ; la opción de confinamiento oceánico no está actualmente admitida por las convenciones internacionales.

El estudio propone el mantenimiento de una potencia de carbón en torno a los 10.000 MW, con un volumen de generación mínimo de 40.000 GWh anuales (4.000 horas equivalentes a plena carga) y un máximo de 75.000 GWh, siendo el excedente una reserva para el caso de que fallaran otras opciones de generación.

En cuanto a la necesidad de instalar nuevos grupos de carbón, el informe es prudente respecto a posibles ubicaciones. En el caso de Asturias, se apoya la construcción de nuevos grupos en las proximidades de El Musel y, en concreto, la construcción de la central de alto rendimiento y bajas emisiones de Aboño, con capacidad en torno a los 800 MW.

Respecto a la selección de trampas geológicas profundas potenciales, el trabajo utiliza la información de la Fundación para Estudios sobre la Energía (2007), con descripción de las 10 zonas seleccionadas con potencialidad para constituirse en Reservas del Estado.

Sobre el dilema nuclear como balance entre beneficios y riesgos

Al expresar en la reunión del 27 de enero de 2008, en la sede del IIE, algunas consecuencias derivadas de la aplicación de los Principios recopilados por el Consejo Internacional de Energía Atómica -publicados en 2006-, Agustín Alonso, uno de los más cualificados expertos españoles en el espinoso asunto de la energía nuclear, representó de forma esquemática el sendero por el que se han de mover las decisiones de adoptar la energía nuclear de fisión como uno de los elementos del mix energético: hay que elegir entre beneficios y riesgos.

El principio cuarto de esa colección de diez, expresa que las instalaciones y actuaciones relacionadas con las explotaciones  que producen radiaciones ionizantes, han de reportar un beneficio general. Alonso indicó que este paradigma obligaba a cuantificar los dos elementos de una inecuación, la que compara beneficios y riesgos, y que "en España estamos desnudos en cuanto al desarrollo de ese principio".

Porque en el terreno de la presentación de los riesgos, se mueven con soltura los que se oponen a la energía nuclear: querrían que el riesgo, una probabilidad de ocurrencia, se convirtiera en certeza de que el suceso que implica riesgo no sucediera nunca. Pero las centrales nuclearers no están exentas de riesgos; precisamente, todo el trabajo de los técnicos, de las administraciones y organismos de control, de formación del personal y de establecimiento de normativas y barreras, es reducir al mínimo esa posibilidad, aunque en la consciencia de que no se eliminará del todo jamás.

En el terreno de los beneficios, se pueden razonar muchos y cuantificar algunos: la reducción de la dependencia energética, la versatilidad del mix de producción, la contribución a la disminución del efecto invernadero, etc.

Alonso se refirió a que el dilema era antiguo, y ya había sido propuesto por Platón: la discusión entre raciocinio y sentimiento, que es un problema insoluble. Pasó por ello, revista a las decisiones adoptadas al respecto por diversos países europeos, que catalogó en tres grupos:

En el norte de Europa (Suecia y Finlandia, en particular), los partidarios de la energía nuclear han conseguido conquistar a las autoridades, convenciéndolas a ellas y a la población de la supremacía de los beneficios.Francia ha evitado el dilema, sin aparición de controversia, entregándose a favor de la implantación de centrales nucleares, sin necesidad de analizar los riesgos.

España. Alemania, Italia, han menospreciado el raciocinio y solo consideran los riesgos.

En fin, el Reino Unido, en la línea de los Estados Unidos, han planteado la cuestión y han dado predominio a la praxis, dando mayor énfasis a las ventajas que a los riesgos, que, por supuesto, tratan de mantener al nivel más bajo posible con el nivel técnico actual. El trabajo realizado en el Reino Unido evaluando los cuatro tipos básicos de reactores (procedimientos de agua a presión, en ebullición, AGR y Candu) , en el que participó Iberdrola, concluye que cualquiera de esas soluciones reporta al país más beneficios que riesgos.

En la presentación de los conferenciantes, Manuel Acero, presidente del IIE, ingeniero industrial y proveniente del sector de las energías nucleares, no dudó en hablar de "la vocación del Instituto de la Ingeniería de Espala de apoyar la energía nuclear, proceso que no admite dudas". En el auditorio, había muchas cabezas canas, reflejo del envejecimiento de los técnicos que se formaron para un florecimiento de esta forma energética que tenía un brillante futuro en los años 70-80 y que hoy tiene que batirse entre ecologistas y políticos indecisos, que manejan a la perfección los sentimientos.

No pretende este comentario ser una reseña de las conferencias y por ello, tanto Yolanda Moratilla, como Isabel Mellado o Alfredo Muntión, nos disculparán de no referirnos, al menos por ahora, a las interesantes disertaciones (que, además, están colgadas en la red para información y deleite de todos, por la siempre eficiente cátedra Rafael Mariño). Por cierto, Isabel Mellado, que es la directora de Seguridad  del Consejo de Seguridad Nuclear, recordó que en la web del CSN, en su política de transparencia, está "todo". O casi todo. Y, para que lo comprueben los lectores, les recuerdo el enlace:

Sobre la nieve en Madrid y el calentamiento global

Sobre la nieve en Madrid y el calentamiento global

Enero de 2009 ha comenzado con frío en España. Un frío "atroz" ("atrocious"), cabría decir, parafraseando tanto al Presidente electo Obama como al ex Presidente Clinton cuando juzgan la profundidad de la crisis a la que nos estamos enfrentando, debido a la igualmente atroz política del Presidente Bush jr.

En Madrid, la nieve caída el 8 y 9 de enero ha helado en parques, en los bordes de las aceras, en los alerones, ofreciendo una imagen insólita. Es, nos han dicho, consecuencia de los vientos que nos han traído el tiempo polar a nuestras latitudes/longitudes.

Algunos escépticos de café con bollos han aprovechado para comentar a diestro y siniestro con sorna que "este frío es una consecuencia del calentamiento global". Ni siquiera hace falta llamar al primo del presidenciable Mariano Rajoy para aclarar la diferencia entre clima y tiempo atmosférico. Todos sabemos ya que una cosa es si va a hacer frío o calor mañana y otra son las tendencias a largo plazo. Pero que haga tanto frío cuando nos estamos preparando para pasar mucho calor, da pie a pensar que nos pueden estar tomando el pelo.

No hay que descartarlo, al fin y al cabo. Porque lo que no se dice tanto es que las predicciones sobre el clima consisten en meter en una caja negra, que es un programa de simulación, unos cuantos cientos de parámetros -es decir, variables que tienen un comportamiento que se ha predefinido, bien de acuerdo con ecuaciones, o aleatoriamente, o de forma indexada a otras variables, etc- y realizar varias hipótesis de su evolución. Cuantas más variables, más complejidad, más dificultad de analizar el comportamiento del modelo, más imposibilidad de reproducirlo con medios de cálculo diferentes.

Ya hemos escrito en otro lugar que si el cambio climático no existiera, habría que inventarlo. También es posible que los serios científicos que componen el panel del cambio climático y sus seguidores -al fin y al cabo, seres humanos, gentes influenciables, eruditos y sabios con su ego y sus achaques- hayan olvidado un par de miles de variables o las hayan subestimado y la evolución del presunto calentamiento no sea tal, o suceda dentro de otro par de miles de años...

Ninguno de los que se declaran partidarios o detractores del cambio climático han reproducido el modelo. Es muy complejo, demasiado caro, excesivamente tedioso y difícil. Por eso, hay opiniones para todos los gustos, y, por eso, las versiones ideológicas superan a las evidencias científicas.

Hay de todo en la viña del Señor. Han aparecido Premios Nóbel que opinan que es mejor dedicar los dineros que se prevén para parar el aumento de la concentración de carbono equivalente a ayudar a los países más pobres. Y Premios Nóbel que opinan lo contrario. Puede que tengan razón. Si el cambio climático es imparable, al menos que más gente pueda disfrutar de haber tenido el estómago repleto unos cuantos años antes de morir ineluctablemente.

Quisiéramos rendir un homenaje a los que se equivocaron en la persona de Holger Strohm, que en 1978 escribía un "Manual de educación ecológica" en el que puede leerse: "...desde 1940 la temperatura de nuestro planeta ha descendido en un grado fahrenheit... muchos científicos están de acuerdo que todos estos síntomas indican que nos acercamos a un nuevo período glacial..."

Strohm, militante del SPD en su momento, ecologista a favor de la energía de fisión, fue modificando sus criterios a medida que incluía nuevos conocimientos en su propia coctelera, ya que, como suele decirse, solo hay que creerse los análisis que uno mismo peina. Hace poco, el prestigioso director del observatorio astronómico Pulkóvo, Jabubiló Absusamátov, defendía la inminencia de una glaciación a partir de 2050-2060.

En fin, no se descarta que, de una forma u otra -por calentamiento, enfriamiento, bomba atómica, desastre nuclear, choque con asteroide, revolución bacteriana-, se quiere convencer a los más jóvenes de que les va a tocar vivir el fin del mundo. Convendría, pues, que leyeran el Apocalipsis, para tratar de descifrar las claves de comportamiento en el espectáculo final.

Aunque no resulta muy explícita, esa críptica escritura que hemos pasado de generación en generación nos ha sido legada como profecía de la última representación. Incluso los autobuses de Barcelona, en emulación de la campaña por el Enjoy your life que se inició en Londres financiada por agnósticos anónimos, deberían de dar alguna información al respecto.

Podría ser algo así: "El cambio climático probablemente no existe. Y te vas a morir pronto, de todas las maneras. Así que sigue contaminando como se te antoje". Un poco largo, quizá.

Sobre la energía geotérmica y su potencial

La temperatura de la Tierra aumenta, en media, 3 grados centígrados por cada 100 m que se avance en profundidad. Por ello, en una región no volcánica, a 4 km de profundidad, la temperatura de las rocas supera en 120 ºC la superficial. En las regiones volcánicas, las masas de lava calientan las áreas superficiales, por lo que la distribución de calor es mucho más favorable para el aprovechamiento económico de esa forma de energía, que se llama geotérmica (o geotermal, según los humores).

En España, los estudios realizados -aún escasos, pues no se dedicó a esta fuente energética especial atención hasta hace pocos años-, evidencian que, al tratarse de un país con fuerte insolación media, se pueden encontrar zonas con diferencias de temperatura de unos 2ºC entre la superficie y profundidas de solo 10 a 15 m, gradiente que revela la tremenda potencialidad de este recurso.

La energía geotérmica tiene, en la actualidad, en comparación con otras fuentes de energía llamadas "alternativas" una utilización escasa, debido a lo caro que resulta extraerla de las grandes profundidades en donde se encuentran, en general, las masas más calientes y a la prácticamente nula conductividad térmica de las rocas. Pero tampoco hay que pensar en alcanzar zonas de alta temperatura para aprovechar la energía, pues lo ideal sería disponer de una red de tubos subsuperficial en los que se pudieran aprovechar gradientes de temperatira poco elevados.

Existen en la actualidad, probados ya a escala incluso industrial, varias opciones, siendo los más populares los sistemas hidrotérmicos y los llamados de roca caliente.

En los hidrotérmicos, se utiliza agua inyectada a presión como medio de transporte del calor (pueden utilizarse otros fluidos líquidos o gaseosos, aunque no hay discusión respecto a cuál sería el más económico), bombeándola a través de perforaciones en la roca, y recogiendo el vapor producido para mover turbinas y otros mecanismos generadores. Como ya hemos expresado, hay que dejar reposar el sistema cierto tiempo, para evitar que la roca adyacente se enfríe demasiado, haciendo inviable el proceso térmico.

Los procesos, de sencilla descripción téorica,  exigen aún una intensa investigación para poder rentabilizarse en la práctica, permitiendo rendimientos que sean competitivas con otras fuentes energéticas.

La Comunidad de Madrid convocó en octubre de 2008 la actividad Geoener, para impulsar la aplicación de esa fuente energética, pensando, sobre todo, en el calentamiento de edificaciones. Se establecen líneas de subvención, tanto a la investigación como a la implementación.

La geotérmica supone, por su propia esencia, una variación conceptual respecto a otras vías de energías limpias que son más populares hoy en día:  no depende del Sol  ni de factores exógenos a la Tierra, tiene una amplia disponibilidad y, en determinadas condiciones, proporciona unn flujo térmico permanente y  es prácticamente inagotable.

El Instituto Geológico y Minero tutela en España la investigación de esta potencialidad energética, contando con un grupo de trabajo de alta cualificación.

De sus análisis, se deduce que el potencial geotérmico español es de 600 kilotoneladas equivalentes de petróleo (Ktep) anuales. En el 2010 se pretende llegar a aprovechar unas 150 Ktep, que se utilizarían en calefacción, agua caliente sanitaria  y en mejorar el rendimiento en invernaderos. Se están desarrollando también algunos proyectos que implicarían la construcción de centrales geotérmicas, todavía en fase atrasada, al menos a escala industrial.

En algunas zonas de Andalucía (Almería), y, desde luego, en las islas Canarias, se han detectado muchas zonas idóneas; el 15% de la demanda eléctrica de las islas -al menos, la de La Palma- podría cubrirse con esta energía. La inversión total no supondría, ál parecer,  más de 20 millones de euros. Según el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), el Teide libera una energía térmica equivalente a 100 megavatios (MW) diarios.

En Asturias, por otra parte, Hunosa está interesada en aprovechar la energía geotérmica utilizando los pozos de varias explotaciones ya abandonadas (por ejemplo, en Fondón, Barredo, Samuño y Candín). También en Cataluña se está acumulando experiencia en este sector, con interesantes iniciativas y ensayos.

En la Unión Europea, los sistemas de aprovechamiento de la geotermia están más desarrollados en Alemania -dentro de un desarrollo general aún incipiente-, habiéndose analizado cuatro opciones, en si mismas, no excluyentes: uso térmico del agua subterránea utilizando pozos de acumulación; colectores o bombas de calor geotérmicos -de un tipo también utilizado en España-; sondas geotérmicas de evaporación directa (con CO2) y pilotes energéticos.

Como curiosidad, la primera central geotérmica fue instalada en Lardarello (Italia), en 1913. Estados Unidos tiene instaladas centrales con potencia superior a 3.000 MW, que representan la tercera parte dl total mundial.

No es de todos sabido que la legislación de aplicación en España es la Ley de Minas, al valorarse como un recurso subterráneo, siendo su investigación y aprovechamiento competencia profesional de los ingenieros de minas. 

Atentos, pues. El futuro energético pasa también por la geotérmica.

Sobre las consecuencias del posible aterrizaje de Lukoil en Repsol

La persistente indeterminación en la plasmación del modelo energético español va a traer oscuridades y lágrimas para el futuro si, como parece, Lukoil se hace con el 30% de Repsol, sumando las acciones puestas a la venta por Sacyr (20%) con las de la Caixa y Mutua Madrileña (10%).

No vamos a ser pesimistas sin  razón, pero de aquellos polvos vienen estos lodos, y de los que andan en el lodo no cabe esperar más que se ensucien los zapatos, arriesgando resbalones y caídas.

Los polvos convertidos en lodos son varios. El más aparente es que Luis del Rivero necesita inyectar con urgencia liquidez a la mamá de su grupo, aprisionada en las redes de la crisis inmobiliaria, porque su imperio se le desploma encima de la cabeza. Y, claro, no va a consentir en quedarse en pelotas financieras por puro romanticismo.

Otro lodo del libro lo protagoniza Antonio Brufau que, desde el volante de ese paquebote que es Repsol YPF ha visto cómo la cotización de las acciones en Bolsa de la empresa perdían casi la mitad de su valor en el año. Sus consejeros más cercanos le aconsejan -si le hacía falta alguna sugerencia- recuperar en lo posible la cotización, acercándola a los 26,7 euros por papel que había pagado Sacyr, cuando el panorama se prometía más feliz.

Hay más lodos. La propia situación del mercado energético español ha añadido nuevos elementos para abrir el apetito de los tiburones, lobos esteparios y caballos troyanos. Tenemos, como se reconoce en todos los foros, una situación de extrema debilidad estructural en el sector. Las empresas son rentables, pero están infravaloradas por el mercado bursátil y ausentes de coordinación y control estable.

Los accionistas de las eléctricas, compañías gasísticas y petroleras españolas no tienen voluntad de permanencia, las supuestas alianzas estratégicas son frágiles y se carece de una política energética gubernamental definida. Por eso, se ha preferido realizar transacciones rentables en lugar de pensar en el largo plazo.

Vivimos en un país dependiente de las importaciones de energía primaria y sin capacidad concertada para dar un golpe de timón a la incertidumbre, entretenidos con debates interminables, en los que se mezclan falsedades sobre las llamadas energías verdes, acuerdos frágiles con los proveedores de gas natural y petróleo, sostenimiento caro de un carbón propio que ha adquirido un carácter simbólico para la historia de la lucha sindical, y un parón nuclear que es, como decía un experto, un verdadero apagón nuclear, que pretendemos cubrir con las luces que le sobran a los vecinos.

Aemec (la Asocación Española de Accionistas Minoritarios de las Empresas Cotizadas) está, por supuesto, a favor de la venta del paquete de control en Repsol, pero en igualdad de condiciones para todos. En el sálvese quien pueda, no hay que esperar que los minoritarios defiendan otra posición que no sea la de recuperar la mayor parte de su dinero, sin verse perjudicados por acuerdos secretos.

De la opinión de Lukoil, poco se sabe. El periodista Alkaizer repite una y otra vez que el ex-presidente Aznar es el intermediario de la operación, y que el gobierno calla porque no quiere poner leña al fuego. Al oscurantismo se añade que las compañías rusas no son precisamente transparentes, y el que ConocoPhillips detente en Lukoil un 20% poco garantiza en cuanto a la claridad de intenciones de una compañía cuyas directrices las marca el Gobierno ruso, que ha amenazado con una nueva guerra fría, porque quiere estar en el mapa de las relaciones internacionales con voz tonante.

¿Qué nos espera, si Lukoil pasa a ser el accionista de referencia de Repsol?. Pues mayor dependencia de los suministros rusos (de gas natural, sobre todo, pero también de petróleo), y menor capacidad para negociar un mix energético más barato. Más frío, en definitiva, pues no habrá más entendimiento si las instrucciones del panel vienen en ruso, y hay que negociar a la intemperie.

Sobre las necesidades energéticas imperiosas y las imperiales

No habrá más debate nuclear. La ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa, lo ha pontificado en una entrevista publicada el 22 de septiembre de 2008 en El País. "El Presidente del Gobierno ha dicho clarísimamente cuál es la postura de este Gobierno respecto a las nucleares (...) " que -salvo error en la transcripción- es: "no se debe prolongar la vida de las centrales nucleares salvo necesidades energéticas imperiosas".

La contundente afirmación indica, por lo menos, dos cosas: Al actual Gobierno no le parece oportuno abrir un debate sobre la oportunidad de autorizar nuevas centrales nucleares, porque ello supondría alimentar corrientes de opinión contrarias a la opción socialdemócrata.

Es decir, se consolida para el presidente del Ejecutivo español la idea de que la energía nuclear es asociada por el electorado español a las posiciones conservadoras. Lo izquierdoso, rentable políticamente hablando, son las energías verdes, y por verde ha de entenderse la solar fotovoltaica, la eólica y la biomasa. El debate sobre esta última, por cierto, si está dispuesta a abrirlo la ministra multiplural, aunque tiene sus idas propias sobre la escasa influencia de la producción de biomasa para quemar sobre el mercado agroalimentario.

La segunda conclusión que cabe deducir del desestimiento de emplear la energía nuclear -hay que entender que se refiere tanto a la de fisión como a la de fusión- es la desconfianza respecto a la tecnología propia y ajena en este sector. De nada vale que en países más avanzados que España se siga invirtiendo en el desarrollo e implementación de nuevas generaciones de centrales nucleares. De nada sirve la argumentación de que las actuales centrales, cuya vida se prolonga sin mayor discusión, utilizan, por supuesto, tecnologías algo más atrasadas que las actualmente disponibles.

De nada vale, en fin, la opinión de los representantes de las empresas eléctricas sobre las dificultades de mantener el equilibrio entre oferta y demanda si no se cuenta con producción de energía no sometida a los vaivenes y veleidades de la naturaleza...

La decisión tomada se asemeja más a una decisión imperial que a una voluntad de atender en el futuro a necesidades imperiosas. Porque, aunque el Presidente y sus ministros no técnicos no tienen porqué saberlo, alguien debería decirle que las centrales para producción de energía con base nuclear no pueden instalarse a toque de varita mágica, y necesitan un tiempo de varios años -entre seis y diez- para ponerse en marcha.

Mientras tanto, la vuelta del verano se aprovechó para reformar el RD 661/2007 de 25 de mayo, que fijaba la política de bonificación a la producción fotovoltaica, con nuevo RD, el 1578/2008 del 26 de septiembre), que comentaremos otro día. Ocho meses y un día han pasado desde entonces).

Sobre los agujeros negros

Entre la llamada fe del carretero, cerrazón voluntaria de la razón por la que se renuncia a analizar el porqué de las cosas, y la avidez del científico por conocer el origen de todo, y en especial, la fórmula magistral que dirige el Universo, hay posiblemente infinitas posiciones intermedias.

 Los grandes científicos de nuestra época se mueven entre fórmulas y complejas hipótesis que ya no se estudian en prácticamente ningún sitio. La mayor parte de los maestros prefieren las teorías clásicas, que se entienden mejor, se pueden explicar bien y, aunque no justifican muchas cosas, cumplen su función de poner a funcionar la mayor parte de los cerebros normales.

Cuando Stephen Hawking, ese astrofísico empeñado en divulgar conocimientos reservados a los muy altos chamanes, publicó Agujeros negros y la historia del tiempo, explicó que los agujeros negros son la consecuencia de la muerte de las estrellas gigantes rojas. Al enfriarse el núcleo, aumenta la fuerza gravitatoria y se reduce drásticamente su masa, por lo que después de varios miles de millones de años la primitiva gigante se concentra en un volumen mucho más pequeño que el original, y lo que antes era gigante pasa a ser enana blanca.

En determinadas condiciones, que se pueden analizar con ecuaciones físico-matemáticas, la atracción gravitatoria puede llegar a ser tan intensa que hasta la luz -ese veloz chorretón que se mueve a 300.000 km/s y que constituía hasta hace apenas un par de décadas, el límite teóricamente insuperable- es atrapada. Tenemos allí el centro del agujero negro, un peligroso fagotizador para otros soles y galaxias, una astral hormiga león enigmática en su cueva, dispuesta a comerse lo que tenga cerca, calculado en millones de kilómetros.

Como Hawking y los suyos siguen dándole vueltas al magín, van descubriendo nuevos matices, correcciones y contradicciones en sus teorías. Excepto para muy pocos, el resto solo entendemos lo que nos imaginamos a partir de expresiones gramaticales sugerentes, pero poco científicas, en realidad: agujeros, enanas, explosiones y contracciones.

Tenemos, por supuesto, un agujero negro en la Vía Láctea. Posiblemente -puestos a elucubrar- exista un agujero negro en cada uno de nosotros, aunque ignoramos qué ecuaciones conducirían a descubrirlo. 

El carretero no se inmuta. Seguro solo de lo que controla, está seguro de que, si abandonase el carro, sus bueyes se despeñarían. Cuando alguien le comenta que existe una probabilidad determinable de que los átomos del carro y de los bueyes se orienten en la misma dirección y avancen hacia arriba, en un salto mágico, sonríe. A él le van a tomar el pelo.

Sobre el etanol, la caña de azúcar y el mercado alimentario

La magnífica intervención de Tiago Quintela, coordinador de Promoción de la Agroenergía del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Aabstecimiento de Brasil, en la Tribuna del Agua de la Expo de Zaragoza, permite incorporar algunas reflexiones adicionales a este cuaderno sobre el papel que puede jugar el bioetanol como fuente energética.

Habrá otras ocasiones para referirnos a otros intervinientes en las Jornadas Técnicas organizadas por Brasil, magníficamente tuteladas por una pareja eficientísima, formada por Maria do Carmo Zinato, y el respaldo de su esposo Alberto J. Palombo.  Las Jornadas cosntituyeron todo un éxito, y un magnífico muestrario de las capacidades e ilusión del amplio equipo brasileño, al que solo cabe felicitar por la dedicación y calidad de las presentaciones.

Brasil consume en la actualidad unos 20.000 millones de litros de etanol, cifra superior a la de la gasolina. Los coches que funcionan a gasolina lo hacen obligatoriamente con una mezcla de 25% de etanol, y también se han desarrollado motores que funcionan con más del 90% de etanol hidratado. Estas actuaciones hacen de Brasil no solo el mayor productor del mundo de bioetanol, sino también el principal consumidor.

La cuestión polémica, que Tiago Quintela no rehusó abordar, es la influencia sobre los mercados alimentarios por el apoyo a cultivo de caña de azúcar en la Amazonia, lo que estaría provocando, según grupos ecologistas, una mayor presión sobre el desforestamiento de la Amazonía. Su argumentación es que en las áreas deforestadas llueve demasiado para permitir ese cultivo, por lo que no es la caña el causante de la deforestación.

En el debate que se suscitó, se pusieron de manifiesto dos tipos muy diferentes de planificación energética, el vigente en la Unión Europea, claramente deficitaria, y el de Brasil, privilegiado en su disponibilidad energética (predominantemente hidrológica, pero con grandiosas posibilidades en todas las áreas de las energías alternativas). Esta posición peculiar de Brasil le permite incluso, en este momento, ser exportador de productos con valor energético y convertirse en líder mundial de la producción de etanol.

La situación ha de ser, forzosamente, transitoria. El fuerte crecimiento de Brasil permite imaginar que la demanda interna de energía crecerá aún a mayor ritmo, pero es cierto que en este momento las divisas recibidas por los biocombustibles deben ayudar al desarrollo de este gigante.

Cuestión diferente es la de las razones de la deforestación de la Amazonía. No en este debate, pero sí durante la visita al Pabellón de Brasil, puede advertirse la sensibilidad de su gobierno por evitar una deforestación incontrolada. Seguramente, además, como se indicó, los métodos actuales para medir las manchas térmicas de bosque tropical son más precisas, y detectan incluso los cortes programados, ofreciendo la impresión de que la pérdida de masa forestal es mayor de la real.

Aunque lo más importante es evitar el comercio sin control de la madera tropical. Al igual que sucede con otro negocio, este más lamentable aún, pues afecta a personas, -la prostitución- no hay que obsesionarse en perseguir a los madereros locales que realizan las cortas, y que tienen en ello su medio de vida, sino que hay que denunciar el comercio ilegal, desde el consumo responsable, exigiendo el certificado de origen.

Sobre los huertos solares y el cambio normativo

A finales de septiembre de 2008, dejará de estar vigente el RD 661/2007 que regulaba hasta ese momento el régimen especial de producción fotovoltaica, y que será sustituído por otro notablemente más restrictivo, reduciendo la rentabilidad para los promotores de la inversión en placas solares entre un 35% y un 26%.

La nueva situación rebajará a 29 céntimos, para las placas solares instaladas en el suelo -es decir, los llamados huertos solares- y a 33 para las ubicadas en los techos de los edificios, frente a los 45 céntimos de euro por kw/h durante 25 años que garantizaba el anterior Decreto. 

La otra restricción importante que se incorpora es la limítación a 300 MW la potencia máxima instalada que se autoriza, cifra muy superior a las que ya existen pendientes de licencia.

El anuncio de cambio normativo había provocado una movilización de especuladores, interesados en solicitar licencias, pretendiendo acogerse a la disposición que iba a ser derogada. Castilla La-Mancha y Castilla y León son las dos Comunidades más afectadas por la nueva normativa, ya que en ellas se había concentrado la inversión en fotovoltaica. La avalancha de solicitudes llevó a anunciar en el Boletín de Castilla y León que solamente se tramitarían los expedientes anteriores al 1 de agosto de 2008.

La Comisión Nacional de Energía había contabilizado hasta junio de 2008, 812 MW, de los que 321 MW correspondían a las regiones citadas (218 para C-LM y 103 para CyL). Para el conjunto de España, la energía fotovoltaica apenas supone todavía el 0,7% del total, aunque el Gobierno mantiene la previsión de llegar al 2,5% en 2020. a pesar de las restricciones a la rentabilidad que impondrá el nuevo Decreto.

En Castila y León, en la actualidad, hay 2.600 instalaciones, aproximadamente, en funcionamiento, con una potencia media instalada de 50 Kw. Las autorizaciones tramitadas son otras tantas, aunque la potencia media se ha duplicado (110 KW, aprox.) . La Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF) reclama transparencia para las adjudicaciones, solicita un listado público de huertos solares y de los pasos necesarios para conseguir la autorización, además, por supuesto, de quejarse porque el nuevo marco regulatorio abocará, dicen, al sector a su práctica paralización.

Sobre el factor R en el entramado energético gallego

Como las estrategias empresariales cambian, no solamente con los tiempos, sino con los dueños, la compra de la participación de ACS en Unión Fenosa por Gas Natural, y la fusión de ambas empresas, supondrá la pérdida de algunas plumas en el camino. Las más significativas son la desinversión en la proveedora de Internet y telefonía por cable "R", que tanta tinta atrajo hace muy poco tiempo -fue fundada en 1998-, como una de las bases para la diversificación de la eléctrica tan vinculada al desarrollo de Galicia, y la venta de su participación en Indra, que tiene en A Coruña su mayor producción de software. 

Fenosa deja de ser, desde luego, una empresa con el corazón gallego, y cede su liderazgo a CaixaGaliza, mientras se recompone el entramado de afectos político-empresariales regionales, donde no habrá que buscar otro grupo al que ceder el testigo de ser el motor tecnológico. No faltan candidatos.

Pero no son los únicos cambios de estrategia de los nuevos dueños. Al ser convertida Fenosa en filial de la primera gasista del país -cuando ella era hasta ahora la segunda distribuidora y fuerte competidora-, el panorama del gas se simplifica, y aparecen redundancias y sinergias. Simultáneamente, se hacen giros y piruetas en el camino que encuentran algunos de los argumentos antes denostados. La dirección de Gas Natural considera, por ejemplo, ahora básica la planta de Reganosa, en Mugardos, que está dedicada a la regasificación, cuando venía defendiendo que era innecesaria cuando la propuso Unión Fenosa.

También  se revisará la inversión del nuevo grupo, para evitar duplicidades, notorias en las centrales de ciclo combinado, y en los proyectos de energías renovables que, a medida que se va entendiendo que no son la solución genial para el déficit energético español y que los ciudadanos y el Gobierno no están por la subida de las tarifas eléctricas, pierden fuerza estratégica.

La nueva empresa, con sede en Barcelona, invertirá por tanto solo 8.000 millones de euros (frente a los más de 20.000 que pensaban invertir ambos grupos antes de la fusión, hasta 2012), y se sentará a verlas venir.

Para los gallegos, la desinversión en la proveedora de internet, vendida como un eje de futuro en las comunicaciones para la región, les coge con el paso cambiado. Pero como los políticos se aúpan sin dificultad a cualquier tren en marcha, siempre que prometa llevar a alguna parte, no dudamos que el gobierno autonómico gallego encontrará capital para mantener ese buque insignia, ahora desprovisto de su bandera de conveniencia.

 

Sobre los incidentes de Tricastin

La opinión pública francesa se ha sensibilizado en las últimas semanas respecto al riesgo nuclear. Una de sus centrales insignia, en la zona en donde se ubica la mayor concentracion de centrales atómicas, en Tricastin, ha sufrido varios incidentes de nivel 0 y 1. Tricastin agrupa en 600 hectáreas la mayor concentración de empresas de la industria nuclear francesa que, como es sabido, ha apostado firmemente por esta forma de producción energética.

Las asociaciones ecologistas han aprovechado la coyuntura para poner el grito en el cielo, confirmando a quienes deseaban oirlo los peores presagios. Desde luego, para la empresa Areva, la noticia ha llegado en mal momento.

Después del incidente de Socrati, la fábrica de tratamiento de los efluentes radioacivos, y el igualmente reportado de Romans-sur-Isère, el que cien empledos de la central EDF de Tricastin se hayan visto "ligeramente contaminados" por el escape de una tubería, proporciona amplia munición para realizar un repaso de las condiciones de seguridad en las instalaciones nucleares.

Pero la conclusión debe ser satisfactoria. En primer lugar, porque han funcionado correctamente los mecanismos de detección. El último incidentes ha sido valorado como de riesgo de nivel cero por la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) -que califica de 0 a 7 (el más dramático)- los incidentes de explotación.

En segundo lugar, las medidas de control sobre las centrales nucleares no tienen parangón con otros riesgos, muy superiores, y que pasan desapercibidos a la población. También en las unidades de producción energética, reputadas (desde el punto de vista ecológico- de más limpias. La transparencia de los incidentes y las medidas de evaluación y corrección debe ser estimada como una garantía de que las cosas se hacen bien, y que los problemas operativos que son inherentes a toda explotación humana, son detectados y se adoptan las medidas pertinentes de forma técnicamente solvente.

La cuestión no está, desde luego, en ocultar las incidencias, ni en justificarlas, sino en proporcionar a la opinión pública los datos necesarios para que se pueda realizar una valoración juiciosa de la metodología de control y de la frecuencia de las incidencias. No estamos a favor decidido de esta forma de energía, y la estimamos como un mal necesario. No es, desde luego, la panacea ni la solución al crecimiento energético. Pero no tenemos otro remedio.

Convivir con ese riesgo, haciéndolo mínimo, y aumentar aún más su seguridad, sin descuidar el estudiar aceleradamente otras vías alternativas, es, desde luego, la labor técnico-política que nos corresponde.

Lanzar gritos llamando a un debate urgente de paralización de lo nuclear, e incluso recordar otra vez que cualquier dosis de radiación es potencialmente cancerígena y presupone riesgos genéticos es legítimo, desde luego. Hay muchas actuaciones de nuestro desarrollo tecnológico que nos obligan a convivir peligrosamente con el deseo de una paz absoluta. ¿Qué hacer? ¿Revisamos a fondo el paradigma? ¿Nos tranquiliza saber que, al alejar de nuestro patio trasero las instalaciones nucleares, el peligro lo están corriendo otros?...

Preferimos la función más profesional: mantener la tensión para que las centrales nucleares actúen bajo exigentes protocolos, y sus dirigentes y responsables nos comuniquen, de inmediato y con veracidad, lo que sucede en ellas, tranquilizándonos el que, aunque el monstruo tenga un fortísimo poder destructor, lo sostenemos a raya con la mejor tecnología, hasta que ya no lo necesitemos y, en lo que se refiere a los residuos de alto poder contaminante, bajo control prácticamente eterno.

Sobre las eléctricas y sus planes estratégicos

ACS ha anunciado a la CNMV el 16 de julio de 2008 que se plantea vender su participación en Unión Fenosa (en donde tiene más del 40%) y pretende concentrarse en Iberdrola (en donde se mueve ahora cerca del 15%, pero es también máximo acccionista).

Varía así, profundamente, el plan estatégico confesado a los accionistas por Florentino Pérez, uno de los empresarios más listos y mejor dotados económica y políticamente para plasmar su voluntad en el panorama de las constructoras-empresas de servicios españolas; de los que no dan puntada sin hilo; eso sí, con hilo fino, y, como se dice del Supremo Hacedor, haciéndolo recto con los renglones torcidos.

¿Qué tenemos con esta actuación de ACS? Pues un elemento más de un galimatías en el que, faltos de control gubernamental, los operadores se mueven como corresponde exclusivamente a sus intereses, con el ministro de turno siguiéndoles los pasos a más o menos distancia... sin que importe el color de la opción política.

Ya en 2006, las compañías constructoras se habían dividido en dos grupos. Las que preferían mantenerse en el sector de infraestructuras y los servicios más o menos típicos de agua y residuos -en donde se mueven altas inversiones por los planes de depuración, trasvase y desalinización hidráuliza y los de tratamiento de basuras-, y las que habían desembarcado con sus tropas en el sector eléctrico y se mantenían atentas a la evolución de las comunicaiciones.

En este lado, estaban Acciona, Sacyr-Vallehermoso y ACS. En el otro, navegaban Ferrovial, FCC y OHL, con una visión también algo más proyectada hacia el exterior.

Sacyr ha apostado por la fusión entre Repsol YPF (es su primer accionista, con el 20%) y Gas Natural (en el que Repsol tiene el 30,8%), con el apoyo de la Caixa, pero un amplio historial de cooperación con los socialistas. De Vallehermoso viene Fernando Martín, el de Martinsa-Fadesa; Florentino Pérez, por supuesto defiende desde ACS esta opción.

Acciona (Entrecanales) ha planteado una dura batalla por el control de Endesa, que resistió incluso a Bruselas, contra la intención de E.ON y el ansia fagocitadora alemana por aumentar la tajada eléctrica en Europa. La singular constructora tiene el 21% de Endesa, algo por debajo de la participación de Enel y casi el doble que Caja Madrid.

No debemos olvidar tampoco los movimientos que se provocaron en estas aguas por la visita de Warren Buffett, el multimillonario norteamericano que anunció que tenía unos 40.000 millones de dólares para invertir en Europa, pero en negocios tradicionales: el ladrillo, el hormigón armado, las aguas y los vinos. Y resulta que, justamente, Esther Koplowitz -la dama de la eterna juventud que tiene su olla en FCC- y Florentino Pérez, no acudieron al cóctel que le preparó Plácido Arango jr., porque ya conocían de sobra al magnate y no les apetece hacer de bulto en los saraos. 

Parece un cotilleo, pero vivimos en tal grado de intoxicación y simpleza que a veces el Hola da la mejor información económica de este país. 

Sobre ahorro energético en edificaciones

En el salón de Actos de Promomadrid, en Suero de Quiñones, se hizo nuevamente la presentación de las medidas para ahorro energético en edificaciones, con la entrega a los asistentes de la Guía de Rehabilitación Energética que publica la Comunidad, con otros patrocinios.

Habló el director de Industria, Energía y Minas de la C.A. (nostálgica denominación para esta actividad administrativa), el ingeniero de Minas Carlos López Jimeno, dando una visión técnico-política de los logros en materia de ahorro energético de Madrid, que concentra más del 10% (11,5 Mill tep) del consumo energético primario nacional. Los 2,657 Mtep de consumo de energía final se concentran fundamentalmente en los sectores de transporte (49,8%) y doméstico (23,0%), como corresponde a la alta densidad demográfica de la región. (760,1 hab/km2 frente a la media necional de 89).

López Jimeno defendió como más eficaz, desde el punto de vista energético, conceder ayudas a la rehabilitación que dedicarlas a las nuevas viviendas. El parque de viviendas antiguas (anteriores a 1980) es determinante, y reducir el 10% del consumo (1,1 Mtep) es más factible que duplicar los 400.000 tep que se producen actualmente en la región en renovables.

Acusó también -ya se intuye a quién- de que se estén concediendo ayudas para instalar calderas atmosféricas en viviendas de protección oficial, lo que implica incluso un riesgo para los propietarios. Y anunció, como primicia, un Plan Renove para ventanas y acristalamientos, que contará con el apoyo de una Asociación del sector (¿Andima?). Animó a utilizar las ayudas, ya que "en ocasiones no se ejecuta el 100% del Presupuesto".

Yago Massó (Andimat), que recordó que todas las casas construídas antes del 80 no tienen aislamiento y, por tanto, cualquier actuación sobre ellas implica un ahorro de energía, expuso que la mentalidad española en relación con la rehabilitación es inversa de la europea. Aquí se rehabilitan solo 1 de cada 4 viviendas, en tanto que la media europea es de 3 rehabilitadas frente a 1 de nueva construcción.

Eduardo de Ramos Vilariño, de Saint Gobain, hizo la presentación de múltiples opciones de mejora energética en edificios, centrándose en el cambio de los vidrios monolíticos (con transmitancia U de 5,7 w/m2k) hasta los de doble acristalamiento reforzado (Climalit plus planitherm, con transmitancias de 2,5 a 1,4 w/m2k).

Como el consumo energético se distribuye entre 65-75% en el vidrio y el 25-35% en los marcos, las actuaciones deberán concentrarse sobre los vidrios, siendo especialmente fáciles de ejecutar, ya que no precisan, por lo general, intervenciones de albañilería y se pueden realizar en un par de horas, con ventajas sustanciales, tanto en cuanto al ahorro propiamente dicho, como en cuanto a la sensación de bienestar (por controlar la aportación solar, respetando la estética y consiguiendo baja emisividad, rompiendo los puentes térmicos). 

Sobre la energía eólica y su impacto ambiental

El crecimiento de parques eólicos en España ha sido espectacular. Pocas crestas montañosas se han visto libres de estos molinos de vientos que han pasado de ser alabados por los ecologistas a vituperados por todos los preocupados por el deterioro del paisaje.

La energía eólica tiene fieles convencidos y detractores furibundos. Los primeros argumentan que es una forma barata de producción de energía, limpia, tecnológicamente dominada y que, cuando no se necesite, siempre se podrán desmontar sin dejar huella alguna en el paisaje; además, han significado ayudas económicas para las poblaciones en donde se instalan los aerogeneradores.

Los detractores subrayan el deterioro paisajístico que producen, los daños a la fauna -ahuyentada por los ruidosos mecanismos, cuando no víctima de las.paletas- y el enriquecimiento ilícito que están produciendo en las empresas, que se favorecen de unas subvenciones desemesuradas; pero es que, además, la energía eólica, dada su producción discontinua, no puede vivir sola: necesita de una forma de energía complementaria que garantice el suministro eléctrico cuando no sople el viento y, si sopla, como no puede almacenarse la producida entonces, hay que cederle el sitio. La eólica sería como la prima dona de las alternativas energéticas.

El RD 661/2007 ha modificado el margo regulatorio de las energías alternativas, reduciendo las primas a la producción eólica, creando un período transitorio para las instalaciones entonces existentes, y propiciando dos regímenes alternativos, con una tarifa regulada de 75 euros por Mwh y una prima de 30 euros por Mwh, durante 20 años, con un cap de 87 y un floor de 73 euros, a partir de enero de 2008.

Las empresas inversoras en eólica se han venido aprovechando de la diferente regulación para instalaciones que no alcancen los 50 Mw, con primas superiores y que no precisaban de una declaración de impacto ambiental.

Diversas asociaciones ecologistas han denunciado que se estaban instalando parques de gran capacidad, utilizando las mismas infraestructuras y obviando la declaración ambiental, causando graves daños a la fauna y al paisaje. Se acaba de conocer un primer fallo de los Tribunales de justicia, dando la razón a los reclamantes, y denegando la autorización para 366 aerogeneradores ubicados en Galicia, Orense, en una zona protegida.

Como ha sucedido también con la producción de energía con base en biomasa, las voces discrepantes, con fundamentos serios, están poniendo el dedo en la llaga de la necesidad de ser ponderados en la entrega incondicional hacia nuevas formas de producción energética, de indudable valor dentro del nuevo mix, pero que deben ser estudiadas con toda seriedad, evitando el enriquecimiento aprovechado de quienes se pretenden aprovechar de la falta de control administrativo y de la repentina devoción hacia todo lo que se vende como "verde", que es también el color de algunos billetes.

Es cierto que la prima eólica durante 2006, con una producción eléctrica de 23.870 GWh, supuso 922 millones de euros. Se han creado empleos nuevos y se han ahorrado costes por la menor producción de gases de efecto invernadero. Pero la carrera por el incremento desmesurado del parque eólico debe contar con elementos de contención, para evitar que nuestro paisaje se pueble de aerogeneradores, tecnología que carece de riesgos para los productores, y cuyas externalidades no han sido adecuadamente valoradas.

Sobre las oportunidades de inversión en enegia solar fotovoltaica

Este artículo toma como punto de partida el realizado por D. Angel Arias (Dr. Ingeniero de Minas y abogado) publicado en la blog: http://amarias.blogia.com, bajo el título "Energía fotovoltaica: Las cifras del negocio ambiental".

Dentro de las energías alternativas, la energía fotovoltaica es la que ofrece mayor adaptabilidad a los países con alta insolación, como es el caso de España y, desde luego, el área de aplicación comprende todos los del Africa subsahariana. Este grupo de países paupérrimos, cuyas necesidades energéticas son actualmente escasas, debido a su ínfimo desarrollo, deberían formar parte preferente de aquellos que deberían ser favorecidos por las ayudas de la Unión Europea.

Es en un esquema de compensaciones, al estilo de los mecanismos de desarrollo limpio, pero con la dotación de subvenciones equivalentes a las que estas tecnologías ya disfrutan en la Unión Europea (y, más concretamente, en España), en donde los gobiernos europeos deberían dar un paso adelante decisivo.

A diferencia de la energía eólica, que solo puede producirse en zonas determinadas, y de la biomasa, que exige volúmenes importantes de concentración de la materia prima, el sol es una energía barata y ubicua, por lo que puede servir para la producción de energía en puntos dispersos, próximos a los lugares en donde es necesaria.

La instalación de huertas de placas solares orientables -para aprovechar al máximo las horas de sol- en áreas de 10 a 200 Ha, es simple y rápida, y el momento de inicio de la producción es inmediato. La tecnología española de fabricación y montaje es adecuada, y hay aún hueco de mercado suficiente para nuevas empresas. El cuello de botella actual es la extracción del silicio, que aunque existe en la naturaleza con profusión, precisa de una tecnología de la que solo disponen pocas empresas.

Este elemento imprescindible de las placas fotovoltaicas se importa, en la actualidad (China es un suministrador preferido), pero España debería desarrollar ese saber hacer (los conocimientos básicos ya se tienen, por supuesto) y dar el paso adelante de la cooperación al desarrollo de los países subsaharianos, en un marco de acuerdos preferentes en el que debería estarse trabajando. Bali es una plataforma excelente para proponer estas medidas.

Sobre el protocolo de Bali y la política energética española

El 3 de diciembre de 2007, en el Salón de Actos del Ministerio de Medio Ambiente, con la presencia de la ministra, Excma. Sra. Da. Cristina Narbona, se hizo la presentación de un documento que tendrá su momento de fulgor en la cumbre de Bali, que está a punto de iniciarse.

El documento desarrolla las siguientes ideas:

a) Es imprescindible un acuerdo con China e India (el primero ya es el primer contaminante mundial por carbono) para detener las previsiones del cambio climático.

b) El acuerdo debe suponer que estos dos países con acelerada industrialización, renuncien de inmediato al uso masivo de tecnologías de combustión e impongan a sus vehículos condiciones de baja contaminación.

c) Estados Unidos, úncio país indsutrializado que no ha suscrito el acuerdo de Kyoto (Australia lo ratificó justamente antes de la convención de Bali), ha de apoyar los convenios que se expresen en Bali, como fórmula de convicción y arrrastre para todos los países del mundo, ya que la solución a la contaminación por carbono y al cambio climático ha de ser global.

Sobre las relaciones de Santa Bárbara con los mineros

Para los mineros católicos, y para los artificieros en general, Santa Bárbara es su Patrona. Los patronos religiosos, en teoría, defienden a sus protegidos de los peligros y males, relacionados con su profesión, y por eso son objeto de especial devoción.

Dado el alto riesgo de la profesión minera, en particular de aquellos que se dedican a la extracción subterránea, Santa Bárbara es una de las santas con mayor iconografía, y figura entre las más solicitadas de toda la corte celestial, en demanda de protección.

Un pequeño detalle es que, según han demostrado gentes cuya ocupación principal parece tocar las narices a otros, Sabta Bárbara nunca existió. Así que sus atributos, la torre y la virginidad de cuya amenazada pérdida se defendió bravamente, son creación de la fantasía humana.

Lo que es verdadero es el riesgo del trabajo de los mineros. Riesgos físicos, para los que se encuentran en la dura tarea de extraer piedras útiles, y que se reflejan en el número de accidentes, en la cantidad de veces que el luto cubre las familias mineras. Riesgos síquicos, porque los materiales que se extraen de minas y canteras sufren mucho de los caprichos de la economía, y los mineros están sometidos a reconversiones y vaivenes como pocas profesiones.

Los días 4 de diciembre de cada año, los mineros siguen conmemorando a su Patrona. Aunque sepan que no ha existido nunca, aunque sufran de la reconversión y el agobio de haber visto sus puestos de trabajo perdidos o saberlos amenazados. Aunque pocos seres celestiales y humanos les defiendan.

Un saludo, mineros de la Tierra. Felicidades en el día de vuestra Patrona.

Sobre el ecocéntimo y sus efectos sobre el clima electoral español

No han podido convencer los expertos asesores del Medio Ambiente a Jesús Caldera, coordinador del programa del PSOE. La propuesta de introducir una ecotasa, equivalente a un céntimo por litro de gasolina, que había indicado la comisión presidida por el secretario general para el Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri, no se incluirá entre los objetivos y medidas para la próxima legislatura.

La decepción en el seno de la Comisión, imaginamos, ha sido profunda. Joaquín Nieto, secretario de Medio Ambiente de Comisiones Obreras, y batallador incansable en contra de la energía nuclear, ya exteriorizó su disgusto, al no haberse apoyado una medida que él juzgaba sencilla de implementar. Domingo Jiménez Beltrán, una autoridad en las cuestiones energéticas, especialmente las verdes, y responsable del Observatorio de la Sostenibilidad, también se encontró con el paso cambiado.

La prensa indica que el vicepresidente Solbes también se opuso a incluir la medida. No nos parece tan evidente. Interesado en todo lo que sea recaudación, y pensando que la ecotasa habría de venir destinada a paliar las subvenciones que el Gobierno destina a favorecer als energías alternativas, esa inyección económica hubiera sido bienvenida.

Porque, un céntimo por litro de gasolina, para un consumo anual de este hidrocarburo de 6.900 Kt y un parque de 650 vehículos cada 1000 habitantes, hubiera supuesto un ingreso naada despreciables. Menos daría una piedra (de carbón, en este caso).

 

Sobre el ahorro de gas con efecto invernadero en la oficina

A mediados de octubre de 2007,  The Independent y Ecoespaña  publicaron un decálogo con las medidas al alcance de cualquier empleado para reducir el consumo de carbono en su oficina. Aquí recogemos una adaptación, resumida, de las interesantes ideas.

 1- Conocer el consumo actual de energía, del que podrán deducirse las emisiones de carbono producidas y el ahorro que se irá consiguiendo. 

2- Apagar las luces y los aparatos electrónicos cuando no se utilicen. Concienciar para que el último en salir apague las luces y aparatos encendidos o instalar detectores de presencia para que se apaguen automáticamente cuando no haya nadie en la oficina. Apagar la luz si la iluminación natural es suficiente. 

3- Desenchufar los cargadores. Un cargador puede consumir hasta un 95% de la energía aunque no se tenga el teléfono móvil conectado a él. Apagar los móviles durante la noche. 

4- Imprimir solo cuando sea imprescindible, y hacerlo a doble cara y en papel reciclado. 

5- Colocar recipientes para reciclar: papel, vidrio, plástico, etc. Reciclar los ordenadores o regalarlos a una ONG que trabaje con países en desarrollo. 

6- Reducir los viajes de negocio y utilizar más las videoconferencias, el móvil o el correo electrónico. Viajar en tren cuando sea posible. Reducir la expedición de viajeros a los mínimos imprescindibles.

7- Utilizar equipos ecoeficientes: bombillas y aparatos electrónicos y electrodomésticos de bajo consumo y con material reciclable o de bajo impacto ambiental. 

8- Contratar energía verde y controlar que los certificados ambientales de los proveedores han sido emitidos por entidades neutrales. 

9- Conseguir que se instalen tecnologías renovables para calentamiento y refrigeración en el edificio de la oficina, como placas solares y bombas de calor. Reducir el consumo de agua, en especial del agua caliente, controlando su despilfarro.

10- Fomentar la concienciación, organizando eventos y proporcionando información a los empleados sobre el ahorro de CO2 y energía. Llamar la atención severamente a lo sempeldos incumplidores de las medidas de ahorro.

Sobre el sector eléctrico en España: quién manda aquí

El art. 19 del RD 6/2000 establecía la fecha del 1 de enero de 2007 como hito para la desaparición de las tarifas de alta tensión. La ley 24/2005 desplazó este momento para el 2010, con lo que la liberalización de las tarifas quedó aplazada hasta entonces.

Desde la Ley 54/97, que introdujo el principio de competencia regulada en el sector, y el calendario que a partir de 2007 considera a todos los consumidores como "cualificados" (liberalizando totalmente el suministro, incluso para los consumidores domésticos), el cliente puede optar entre el suministro a precio libre o a tarifa integral.

Ambas denominaciones ocultan, sin embargo, que para su cálculo se realizan estimaciones, lo que conduce a resultados diferentes para hallar el coste de la misma prestación y empañan la transparencia del sistema.

Uno de los desajustes que deberían evitarse, pero que las empresas eléctricas no tienen demasiada prisa en corregir, es debido a que, como las diferencias se recuperan por la vía de la exótica partida de "Costes de transición a la competencia", cuando los costes de red se calculan con el objetivo de integrar el peaje de ATR (tarifa de acceso a la red), estos resultan más bajos que cuando se determinan con el propósito de encontrar el precio libre.

Este déficit tarifario surge porque el precio para las transacciones dentro del pool eléctrico está bastante más alto que la estimación que se considera para hallar la tarifa integral.

Muchos elementos ejemplares, y así lo ha reconocido la misma Comisión Europea, tiene el sistema eléctrico español, que fue la avanzadilla europea en la neta separar de productores y disribuidores. Pero los elementos más delicados provienen del proteccionismo del que disfrutan, a vaces de forma enmascarada, las empresas eléctricas, y a las que están bien acostumbradas.

A falta de una decisión política sobre la energía nuclear, y al abrigo del impulso a la produción de energía favorable a la menor emisión de CO2 (real o supuesta), las empresas se han apresurado a hacer negocio con las fuentes verdes, apoyadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, obviando la construcción de nuevas centrales, sin embargo, legalmente autorizada pero con muy mala imagen social.

Se ha instalado así un nuevo elemento teológico (o teleológico) en la discusión política. Las centrales nucleares son en España, como los trasvases, paradigmas ideológicos de la derecha, en tanto que las energías verdes y las desaladoras tienen en nuestro país un color más rojeras. Esto es así, aunque al manual de las estrictas calificaciones apologéticas le hayan salido voces discrepantes, no ayunas de carisma: el ex-Presidente Felipe González, el primo catedrático de Rajoy, o la posición mayoritaria dentro del Instituto de Ingeniería de España, por poner ejemplos.

(Al lector interesado en un buen documento sobre "El sector eléctrico en España", aconsejamos el libro de ese título (subtítulo: "Competencia y servicio público"), del que son coordinadores María Asunción Torres, Estanislao Arana y Leonor Moral, publicado en 2007 por Editorial Comares)