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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre las relaciones de España con Marruecos

La visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla ha despertado el lógico fervor entre los ciudadanos españoles de estas ciudades, y ha dado argumentos para el enfado de la corte de la singular dinastía alahuí que encabeza un personaje del medioevo llamado Mohamed VI.

Son muchos los agravios que dice -por la vía de su portavoz Fuad Alí Himma,  haber sufrido el mandatario marroquí en la mejilla de su pueblo, que dice ser la suya. Con esos argumentos peregrinos, ha retirado al embajador en España, Omar Azziman, y parece estar a punto, en su pataleta, de romper las relaciones diplomáticas con un país que le ha ayudado de forma muy desprendida.

No es la primera vez que toma esta decisión, pues ya adoptó una medida similar hace seis años, y la mantuvo durante quince meses, sin que le fuera especialmente mal, ya que las empresas españolas siguieron invirtiendo en el país vecino, cuya falta de seguridad jurídica y alta corrupción son el principal escollo para superar la declarada francofilia de los que cortan el bacalao (o el cuscús) en Marruecos.

Las empresas constructoras y de servicios, por ejemplo, han perdido mucho dinero y derrochado esfuerzos en este país, en el que los clanes, castas y la devoción extranatural al monarca y a lo que le rodea pertenece a comportamientos muy poco modernos.


Como al monarca marroquí la historia no le importa, Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas por el invasor español, a pesar de que estas plazas pertenecen al Reino de España desde mucho antes que Marruecos existiera. Cualquiera que conozca la zona sabe que no existe comparación alguna entre estas florecientes ciudades, en las que se ha mantenido durante siglos el estímulo desde la península y el depauperado país vecino, siendo Nador el claro ejemplo de una ciudad que vive gracias al trabajo y la actividad generados en aquellas.

Eso debe saberlo Mohamed VI, pues aunque tenga su tiempo ocupado con otros menesteres, uno de los diecisiete palacios del monarca (que debe tener de primo del Rey Juan Carlos el mismo parentesco que del Rey de Copas) está junto a Melilla y por ello, suponemos que podrá observar con sus prismáticos, si es que no desea visitarla personalmente, la floreciente vida de esa hermosa ciudad española, tan andaluza.

A Mohamed y su séquito les ha molestado también la iniciativa del juez Garzón para investigar el genocidio de más de 500 saharaúis por la guardia marroquí. Tampoco les gusta el desalojo de un poblado ilegal en Cañada Real, en el que 40.000 personas, en gan mayoría marroquíes, habían tomado esa zona protegida como una invitación al asentamiento. En cambio, no se pronuncian acerca de la filiación marroquí de un buen número de los convictos por el atentado del Once M, ni, por supuesto, por las jugosas remesas que los inmigrantes de ese pobre país envían desde España, en donde han encontrado un país de acogida cordial.

Como bien dice el refrán, el que se pica, ajos come. Que no se les atraganten a los desorientados y francófilos dirigentes marroquíes. Los más sensatos, por enterados y honestos, intelectuales marroquíes, saben valorar bien las diferencias entre la colonización francesa y la cooperación que desde la parte española se ha brindado siempre al vecino país.

Sobre el desarrollo compatible como superación del concepto de desarrollo sostenible

La idea del desarrollo sostenible se ha convertido en uno de esos elementos tranquilizadores con los que nuestra sociedad consumista acalla su conciencia fagocitadora. Casi todo lo que se realiza para modificar la naturaleza se pretende ejecutado bajo el prisma del respeto a la naturaleza.

Pero, evidentemente, no es así. Las obras de ingeniería transforman el entorno de forma irremediable, y no hay informes de impacto ambiental ni pasos subterráneos o aéreos para los animales afectados, ni plantaciones compensatorias a las talas efedtuadas, ni depuraciones de aguas que equilibren los efectos de los vertidos contaminantes.

Poco puede hacerse ya para sostener una naturaleza profundamente transforamda en los países desarrollados, y ningún césped inglés, ninguna estética plantación de ciruelos japoneses o de falsas acacias equivaldrá a los bosquetes autóctonos caídos en aras del desarrollo. No habrá barreras visuales ni pinturas de colorines ecológicos que nos libren del impacto real causado por los polígonos industriales que proliferan en cada municipio.

Habrá que ser, en fin, pragmático y realista. El desarrollo de los países pobres supondrá la transformación de la naturaleza, y ningún programa ecológico detendrá ese deterioro, expresado en múltiples foros por los países pobres con la idea incontestable de que no pueden dar ejemplos de conservacionismo quienes han destruido su entorno en beneficio de su desarrollo.

Pero es que, además, no sabemos cómo se comportarán las generaciones futuras, cuáles serán sus aspiraciones éticas, qué media utilizarán para valorar su bienestar y nivel de vida. Algo podemos vaticinar: el disfrute de las generaciones del momento difícilmente tomará en consideración las necesidades futuras, porque la irracionalidad del ser humano le lleva a sacar el máximo provecho de lo disponible.

Hablemos, mejor, de un desarrollo compatible. Respetuoso, en la medida de lo razonable, con el medio ambiente actual, pero sin cinismos. Solidario de veras con los países pobres, para que se aprovechen de la tecnología de los países más avanzados y puedan superar su dependencia económica y lograr un bienestar equivalente al que disfrutamos en el mundo occidental.

Un desarrollo compatible es un desarrollo sensato, pactado, homogéneo, solvente y armónico. Preocupado por encontrar el máximo uso a lo existente: recuperar antes que destruir lo aún impoluto. Menos edificaciones nuevas, menos segundas residencias despreciando la arquitectural rural existente, menos caminos de acceso a lugares aún vírgenes, menos autovías y vías rápidas atravesando de parte a parte los territorios, por muy estéticamente diseñados que hayan sido por decoradores de paisajes.

Hay que definir muy bien lo que entendemos por desarrollo compatible, con directrices asumibles y pactadas, en lugar de llenarnos la boca con conceptos como desarrollo sostenible, responsabilidad social corporativa o informes de imapcto ambiental, que únicamente pretenden tranquilizar las conciencias del que deteriora, bajo la premisa subyacente de que, después de nosotros, el diluvio.

Sobre el concepto de alarma social

Entre los términos abstractos que han obtenido amplia divulgación, siendo interpretados de forma subjetiva pero utilizados por todo el mundo, uno de los más interesantes es el de la alarma social. Incluso en el mundo del derecho penal ha adquirido una cierta raigambre y algunas decisiones judiciales se han amparado en la alarma social causada por el hecho delictivo que se está analizando, para justificar la encarcelación del sospechoso.

La alarma social es un elemento que no controla el sujeto al que se acusa de causarla. Es más, no tiene consciencia de haberla provocado. Por el contrario, la alarma social en realidad es desplegada por el que difunde, dándole la fuerza de la propagación mediática de que dispone, el hecho al que se atribuye haberla causado.

Es decir, estamos ante una pescadilla que se muerde la cola. La alarma social es básicamente causada por la difusión de un hecho al que se atribuye el origen de su provocación, y sus efectos se vuelcan sobre el individuo que ha realizado presuntamente esa acción, aunque jamás haya tenido intención de la más mínima repercusión social.

Sobre la publicidad en el espacio urbano

Los recursos de que disponen las Haciendas Locales en España se han presentado como insuficientes desde el mismo origen de la nueva democracia creada por la Constitución de 1978. La autoridad que la Ley de Bases de Régumen Local concedía a los órganos municipales respecto a los Planes urbanísiticos, con la calificación del suelo(aunque sometida a la autoridad supervisora de las Comunidades Autónomas, pero de las que ésta han hecho dejación), ha permitido importantes ingresos a las arcas municipales... y el enriquecimiento corrupto de algunos ediles.

Otra fórmula de financiación ha sido la privatización de la gestión de los servicios públicos, lo que impulsó una corriente de cesión de la misma a las empresas "especializadas" en el sector, mediante la fórmula de concesiones administrativas por períodos muy largos (hasta de 50 años), superando así ampliamente el horizonte de una legislatura, y permitiendo, por la vía de los llamados "cánones adelantados" (una especie de actualización de una parte de los beneficios futuros de la concesión), disponer de dineros para obras inmediatas...y el enriquecimiento corrupto de algunos ediles.

La fórmula de llenar de placas, chirimbolos, carteles, marquesinas, tenderetes de todo tipo, con carga publicitaria es otra de las medidas adoptadas por los rectores municipales para conseguir dinero para su municipio. Hay ciudades en las que hay que pagar por hacer las necesidades perentorias, pero también es necesario esquivar los coches sobre las calles porque las aceras están frontalmente interceptadas por plafones publcitarios que, supuestamente, sirven además para recoger pilas usadas, fármacos viejos o trozos de rodilla peatonal. Ni qué decir tiene que los procedimientos de adjudicación, con casi ininteligibles pliegos de condiciones y fórmulas de puntuación destinadas a favorecer la no competencia, también han mejorado el bienestar personal de algunos ediles.

Es necesario decir que la publicidad urbana es un fenómeno que nada tiene que ver con la mejora del bienestar en la ciudad. Que los a veces de tamaño aparatoso, letreros luminosos, los carteles que anuncian perfumes, coches, licores, actos lúdicos o ropa interior, en nada mejoran la estética de la ciudad y en pcoo proporcionan información útil al viandante, constituyendo las ma´s de las veces, un simple engorro al tránsito y una distorsión visual.

Cuánto queda por hacer para conseguir, de verdad, ciudades limpias, seguras, paseables, con sficintes zonas verdes y lugares de encuentro agradables. Qué poco se piensa en que la renovación reiterada de los adoquines de las aceras, los modelos de mobiliario urbano, molestos bolardos, falsos cobijos para la intemperie, escollos en plazas y tránsitos peatonales, no son sino la puesta en evidencia , no del amor de los munícipes por su ciudad, sino más bien, de su deseo de movilizar los dineros por si -acaso, tal vez, por un casual- algo se les pudiera quedar entre las manos.

¿O hay otras explicaciones que se nos escapan?

Sobre la caída del bioetanol del pedestal de las opciones para combatir el cambio climático

En la muy interesante Jornada sobre Energía y Cambio climático que la Agrupación de Ex-Diputados y Ex-Senadores de España ha celebrado en Madrid, los días 24 y 25 de octubre de 2007, se han debatido la mayor parte de los elementos que configuran el panorama energético español, en el marco de las decisiones que se están tomando para tratar de combatir el cambio climático.

La mayor parte de los ponentes eran ingenieros de minas, pues el Consejo Superior de esta ingeniería figura como co-organizador e impulsor de las Jornadas. Esta característica no empaña, sino que aumenta, el interés de las exposiciones, pues una buena parte de los profesionales de la minería ocupan los puestos de mayor relevancia en la toma de decisiones de las empresas del sector energético español.

Los conferenciantes estuvieron sustancialmente de acuerdo en defender que el cambio climático es indiscutible. Sin embargo, la adopción de medidas para reducir la contaminación provocada por el CO2 y los demás gases causantes del efecto invernadero, alcanzó importantes matices.

Así, el representante del Foro Nuclear español defendió la necesidad de mantener e impulsar la energía de fisión como un elemento clave a corto plazo para cumplir con los compromisos de Kyoto. Sus argumentos, bien conocidos, descansan en la existencia de un importante parque nuclear en el mundo (más de 430 unidades en producción), la fiabilidad de esa energía desde el punto de vista de su disponibilidad sin condicionantes externos, y la existencia de reactores de nueva generación seguros, junto con la tecnología adecuada para control de los residuos, que eventualmente podrán ser reutilizados cuando la tecnología avance.

Se echa de menos, sin embargo, una defensa de la energía nuclear que no provenga de sectores económicamente interesados, lo que debilita socialmente los argumentos.

El tratamiento de las energías alternativas (eólica, fotovoltaica y solar y biomasa), admitiendo que debe cosntituir una apuesta necesaria por la existencia de una mayor concienciación ambiental, y dado que España tiene tecnologías pioneras en estos sectores, fue objeto de importantes matizaciones.

La más interesantes, sin duda, surge de la confirmación del carácter de "falso compañero" en lo que respecta a la producción de bioetanol y biodiesel. Por una parte, se trata de fórmulas energéticas cuyas materias primas (maiz, soja, caña de azúcar, etc) compiten por los terrenos agrarios necesarios para la producción de alimentos. El mayor precio que los productores energéticos (debido a las subvenciones) están dispuestos a pagar por la biomasa, supone un elemento distorsionador del mercado, con efectos a corto-medio plazo indeseables sobre las rentabilidades ganaderas y la cesta de la compra, que pueden ser muy graves en las economías emergentes.

Pero, además, las energías con base en biomasa no reducen la producción de CO2 -en relación con el carbón y el petróleo-, cuando se considera todo el ciclo productivo. Resulta una conclusión, obvia, atendiendo a los banlances de masa. Es decir, la biomasa es una fuente de energía real, incluso aconsejable, para reducir el consumo de los combustibles fósiles, pero no es ecoeficiente.

Por ello, España debería apostar por un aumento en la investigación aplicada de las tecnologías tradicionales maduras de ciclo combinado (carbón, gas, petróleo) y en la innovación e investigación de base en las energías de origen solar y, eventualmente, eólica.

Sobre esta última, se subrayó que, dadas las características de nuestro clima, la producción anual esperada de los aerogeneradores se moverá entre los 2.000 y los 3.500 horas/año (y en momentos determinados), que convierte a la producción eólica en un simple complemento de las energías tradicionales.

Sobre la tolerancia de la violencia en una sociedad autista

Resulta sorprendente que ninguno de los viajeros presentes en el vagón de metro de Barcelona en el que las cámaras recogieronel ominosos ataque de un energúmeno violento a una pacífica ciudadana ecuatoriana, tuviera la valentía de interponerse entre el agresor y su víctima.

Este hecho, que no es en absoluto esporádico, aunque el efecto mediático lo haya magnificado, viene a poner en evidencia el desprecio ciudadano hacia las dificultades del prójimo. Pocos están dispuestos a mediar en un conflicto, aunque sea tan evidente la situación como la sucedida en ese transporte público. Todos hemos sido testigos, y seguramente, también cómplices, de la falta de motivación para denunciar los flagrantes atentados contra la seguridad ciudadana que se producen a diario en nuestras calles.

El fenómeno de la violencia de género no es ajeno a este contexto. Individuos aparentemente normales, pero socialmente distorsionados, cometen faltas y delitos a la vista del público sin que nadie intervenga.

Es imprescindible una mayor concienciación ciudadana, que estimule la denuncia de cuantos casos de abuso de fuerza o presunto derecho, maltratos, chicaneos, comportamientos sexistas o racistas, se están produciendo a diario. También hay que situar en el mismo contenedor, los deterioros intencionados de mobiliario urbano, de propiedades privadas, de oposición injustificada al uso de la fuerza pública, y, en general, hay que apoyar y exigir el ejercicio de una policía seria, serena, activa. No a la indolencia porque tenemos que perseguir colectivamente a loso violentos.

Porque los violentos son, sobre todo, cobardes. Y una sociedad autista estimula su proliferación y la manifestación de temperamentos que traducen su cortedad mental en la agresión hacia los más débiles, sintiéndose ellos fuertes porque ven que nadie se coloca en el camino entre sus víctimas y su explosión de furia desquiciada. No son antisistema. Son la escoria de una sociedad autista, en la que lo único que parece primar es la búsqueda individual del bienestar, sin preocuparse por cómo les va a los demás.

No nos damos cuenta que, para los violentos, todos podemos ser víctimas propiciatorias. Unicamente nuestra solidez como grupo defensor de los derechos y libertades conseguirá mantener a raya a estos personajillos aberrantes de nuestra pacífica e indolente sociedad de bienestar.

Sobre las consecuencias de la ausencia de una Coordinación energética en la Unión Europea

La Unión Europea sigue siendo, básicamente, una unión de comerciantes, aunque, con el tiempo, han aprendido a ocultar sus verdaderas intenciones para enmascararlas al tiempo de ofrecer otras. Por supuesto, no se trata de desacreditar a esa agrupación de países que defiende en los foros internacionales, y de una forma no únicamente simbólica, principios de libertad, democracia y participación que están, desgraciadamente, muy olvidados en las relaciones internacionales.

Pero no conviene olvidar que la Comunidad Europea gestiona apenas el 1% de los fondos totales de los países que la integran, y que, a pesar de su frenética, y a veces furiosa, actividad legislativa, su capacidad coercitiva para hacer cumplir a sus Estados miembros (y a las grandes empresas) las instrucciones que emanan de sus Organos, es bastante escasa.

En el aspecto energético, falta una estrategia común en la Unión Europea, y cada uno de los Estados soluciona de forma autárquica sus necesidades. Aunque existe una Directiva, por ejemplo, para formentar el uso de los biocombustibles y otras energías alternativas, su incumplimiento es manifiesto, y, por ello, la credibilidad de futuras previsiones está en entredicho. En el caso de su apoyo al protocolo de Kyoto, la UE ha querido ser -para darle en el morro a Estados Unidos- más papista que el Papa y, por ello, se ha metido en un berenjenal del que probablmente solo le queda la huída hacia adelante, con planes cada vez más ambiciosos, pero incumplibles.

Aunque la UE es deficitaria en la producción energética, los grandes grupos de producción energética han tomado posiciones a la chita callando, tratando de controlar el mercado de los países menos desarrollados dentro de su territorio. Mientras se habla de liberalizar, los grandes monopolios locales, llámense Gaz de France, RWE, E.ON, EdP siguen realizando sus compras en los países con mayor apertura, hacen sus reajustes liberándose del lastre que les apetece, y no se arredran en adoptar entre ellos acuerdos de control de mercados, bajo la forma sibilina de respeto a la competencia. Mal se puede construir un mercado competitivo, que debiera estar regido por la fuerza de los consumidores y sus apetencias, en una estructura de oligopolios, dominando de forma pactada, las essential facilities para la vida.

Nos parece que España debería tratar de abrir una brecha en el frente, con acuerdos entre países de segunda línea pero con los que se pueda aprovechar alguna complementariedad: países que apuestan por tecnologías más ecólogicas, que no tienen problemas para la implantación de la energía nuclear en su suelo, o que son deficitarios a corto plazo de gas natural.

Creemos que nuestro país debería tender hacia una clara sobredimensión productiva y ser modelo en la reducción de consumos superfluos. Estamos convencidos de que el -ya falso- "parón nuclear" es, para cumplir nuestros objetivos económicos, una rémora insostenible, y, con las debidas garantías, hay que empezar de inmediato la erección de un par de nuevas centrales nucleares y resolver la cuestión del almacenamiento de residuos.

Estamos convencidos de que los biocombustibles no tienen futuro en nuestras latitudes, y, por ello, su apoyo con subvenciones debiera ser revisado. Apoyamos, por el contrario, el fomento de la investigación de la producción de energía solar y fotovoltaica, hoy tan retrasada. Dudamos de las capacidades de la energía eólica como productora fiable, y hay que resaltar que en ningún caso este tipo de energías puede sustituir a la producción básica, sin zonas valle, de las centrales de carbón, gas o petróleo.

¿A qué esperamos para poner el cascabel al gato? ¿A que sea demasiado tarde, y sigamos en una dependencia costosa de los países mentalmente más desarrollados?

 

Sobre la Ley de responsabilidad medioambiental del 23 de octubre de 2007

En obligada transposición de la Directiva comunitaria al respecto (2004/35/CE) , se ha incorporado al acervo legislativo español la Ley 26/2007 sobre la Responsabilidad Ambiental, que supone una vuelta de tuerca al tema de la prevención y de la recuperación del ambiente por parte los operadores contaminantes.

Las obligaciones se configuran en tres esferas: dos de ellas del tipo objetivo (es decir, relacionadas con responsabilidades surgidas de la propia actividad contaminadora, incluída o no en el Anexo III, por el mismo hecho de haberse causado un daño aunque no medie dolo o culpa), y otra de responsabilidad subjetiva (es decir, a cargo del causante concreto de los daños o las amenazas ambientales, siempre que se demuestre su culpabilidad o carácter doloso).

Quedan fuera del alcance de la ley los daños causados a las personas y las responsabilidades de tipo penal e incluso administrativo, ya que las sanciones previstas son únicamente de naturaleza administrativa y relacionadas con los daños ambientales y no con otros incumplimientos.

La Ley se separa de la Directiva al incluir también los daños al suelo y al agua y a las riberas marítimas o fluviales, reforzando así el carácter sancionador hacia los contraventores ambientales.

La Ley obliga a prestar garantías financieras a los operadores, que se determinarán reglamentariamente por las autoridades competentes en el sector ambiental que, como se sabe, son las Comunidades Autónomas en España, ya que tienen las competencias transferidas. La garantía no será, sin emargo, nunca superior a los 20 Millones de euros, y habrá de mantenerse durante todo el período de actividad del operador.

Los operadores de actividades económicos o profesionales pueden verse sancionados con cuantías de hasta 2 millones de euros en caso de infracciones muy graves (por no adoptar las medidas preventivas o de evitación exigidas por la autoridad y haberse causado el daño, o no haber incorporado las medidas reparadoras exigibles), además de ser privados por períodos de ahsta dos años de la autorización ambiental. La autoridad competente podrá ejercer la posibilidad de ejecución subsidiaria de las medidas reparadoras.

En suma, se trata de avanzar en la aplicación del principio de que "quien contamina, paga", aunque la traslación del desideratum de que "quien contamina, repara", aparece aún como un elemento lejano o, cuanto menos, de confusa aplicación, dada la discrecionalidad de la aplicación de la Ley y las dificultades de medir los daños ambientales.

Habrá que aguardar al desarrollo reglamentario y a la casuística de aplicación de la Ley y sus Reglamentos. La experiencia acumulada permite vaticinar serias dificultades en la obtención de resultados plenamente satisfactorios desde el punto de vista socio-ambiental y, desde luego, implica una tensión adicional sobre las explotaciones que actúan sobre el medio ambiente, reduciendo su rentabilidad. Los efectos sobre el empleo se harán notar, pues algunas explotaciones se harán potencialmente irrentables, ya que toda incorporación de externalidades ha de ser vista como un gravamen sobre las actividades económicas. Pero el medio ambiente se merece mucha atención.

 

 

Sobre el tiempo que hará mañana y el clima que tendremos dentro de cien años

Parece que para algunos, la situación respecto al cambio climático y las consecuencias de ese efecto invernadero (o, mejor dicho y más castizo, efecto manta zamorana) a que ha llevado la vocación pirómana de la Humanidad durante los últimos tres siglos, pudiera dilucidarse alineando a partidarios y escépticos de cada escenario, y contando los votos de cada facción. O, como si se tratara de una partida de póker, anotando el valor de las cartas que lleva cada uno: científico local, dos puntos; portero de comunidades, un punto; miembro de club deportivo, un punto; etc-

Algunos comentaristas políticos (es evidente que el debate no tiene en la actualidad controversia científico-técnica seria), creen ver en la orientación ideológica de los líderes sociales un sesgo a priori para estar a favor o en contra de la criatura. Tiene su sentido. Los progresistas estarían más convencidos del calentamiento global que los conservadores.

Bush sería menos partidario que Al Gore o los Clinton de que habrá más calor y tempestades a medida que avance el siglo. Rajoy estaría más a favor que Zapatero de la opción de que por mucho o poco que contaminemos, las fuerzas de la Naturaleza seguirán su ley inexorable. Los hermanos Kazcinsky serían más cabra loca que Walesa (incluso en esto del CO2 equivalente) y Segolene Royal jugaría más alarmada que Sarkozy el partido que decidiría si los países menos desarrollados tienen ahora su derecho a contaminar, como antes lo tuvieron los hoy ricos.

No sabemos predecir con exactitud el tiempo de mañana en Sevilla (aunque sí, por supuesto, con alta probabilidad que no lloverá, y con tasa de acierto que aumenta con el tiempo de reloj), ni si un valor en la Bolsa española subirá mañana o perderá unas décimas (aunque tratamos de analizar las tendencias y las razones que permiten ajustar las previsiones). Los seres humanos solemos movernos mejor en los grandes números, sobre todo, si hay datos históricos fiables.

Por eso, alguien debería decir a Rajoy que el ajuste fino en lo inmediato ("near approach") es diferente de la tendencia ("global trend"), que clima y tiempo atmosférico son cosas distintas, que no es lo mismo estar convencido de estar convenciendo, ni comerse el pollo del vecino para que la estadística del medio pollo por cápita se cumpla.

La mayoría de los científicos del Planeta que estudian el fenómeno se han puesto de acuerdo en que en la Tierra hará más calor a medida que avance el siglo, y que hará mucho más si seguimos ignorando la forma de ahorrar energía fósil, animando a los países desarrollados a que consuman sus reservas, y diciendo a la gente desde nuestro pedestal de supuesto conocimiento que nuestro primo sabio es un escéptico ilustrado en esto del calentamiento.

Lo que, además, pasa a ser cosa de necios, es utilizar el nombre de un familiar para tergiversar su argumento, dándole a su autoridad, la pátina bufa de nuestro menosprecio de ciencia y de cultura. Perdona a tu pueblo, Señor.

 

Sobre el repentino aumento de viviendas a la venta en España

Aunque el comentario se realiza desde Madrid, es de aplicación a toda España. Desde hace unos pocos meses, el mercado inmobiliario está paralizado. Las transacciones de compraventa son prácticamente nulas. Cuando se pasea por las ciudades, proliferan los carteles de "Se vende", habiendo cambiado bruscamente el panorama anterior en que no parecía que nadie estuviera dispuesto a poner en circulación vivienda alguna.

Los portales inmobiliarios del tipo "segundamano" o "elidealista" acumulan ofertas de venta de pisos, apartamentos, chalets y localels en todos los lugares. La capital parece como especialmente colapsada. Pocas son las calles, casi habría que decir, incluso los portales, en los que no se ofrezca algún inmueble a la venta.

¿Efecto de la subida de los tipos de interés? ¿Ganas de hacer caja ante el miedo a que el mercado colapse?. La primera razon serviría para justificar que haya pisos más baratos, surgidos de la urgencia por liberarse de una carga financiera a la que ya no se puede hacer frente. La segunda razón supondría admitir que existen muchas viviendas con mínima ocupación o desocupadas que, de repente, pueden ser liberadas sin problemas.

Los precios, sin embargo, apenas si se mueven a la baja. Las tasas medias fluctúan entre los 4.500 euros/m2 y los 6.500 euros/m2. No todo lo que se ofrece es trigo limpio. Hay ejemplos penosos de bajos y semisótanos lúgubres, rinconeras casi inhabitables o tristes trasteros recuperados, cuando no pisos mayores recortados con apresurada tijera, interiores oscuros o distribuciones imposibles.

La oferta es tanta que cabe vaticinar que los precios se moverán a la baja con rapidez. Las agencias inmobiliarias hablan de que los pisos no se venden, y por eso la falsa sensación es de que se ha cambiado el ritmo de oferta de piezas al mercado. No estamos de acuerdo con esta apreciación, porque jamás hubo tanta disponibilidad. Sí creemos que hay que esperar para comprar a que las ofertas se adecúen a lo que la demanda está dispuesta a pagar.

Pensamos, pues, que estamos en vísperas de un reajuste, y aconsejamos a quienes tienen disponibilidad de efectivo, que guarden con paciencia su liquidez unos cuantos meses. A salvo de objetos muy singulares, lo más probable es que se arrepentirían de haber efectuado una compra apresurada. Elijan con calma las piezas mejores, y aguarden a que el mercado mueva ficha. Merecerá la pena.

Sobre la reforma de los accesos a la judicatura

El ministro de Justicia español, Bermejo, conocido preparador para aspirantes a acceso a la carrera de secretarios judiciales, anuncó  el 21 de octubre de 2007 que va a proponer una Ley para que los licenciados en derecho con mejores expedientes sean captados para ejercer de jueces, después de un período preparatorio en la Escuela Judicial.

No se trata, pues, de que los abogados con experiencia profesional probada puedan obviar la oposición específica para llegar a ser jueces, pues, además, ese "cuarto turno" ya estaba regulado y, se puede decir, está demostrando -por contraste- su eficacia. Los buenos jueces necesitan de experiencia vital, además de saberse de memoria leyes o de aprender a buscar sentencias en el Aranzadi o en los registros de los tribunales. Que los licenciados en Derecho más brillantes culminen su carrera docente como jueces, tiene, en parte sentido.

La cuestión nos parece, sin embargo, otra. La debilidad de la figura de un juzgado unipersonal, precisado de responder a múltiples cuestiones del derecho civil, ayuno de la madurez precisa para entender a los demás (y a sí mismo) porque aún se está perfilando su personalidad vital, es el tendón de Aquiles del sistema.

Como ya hemos indicado en otros lugares, la revisión ha de abarcar la posición del perito judicial (una figura obsoleta a la que la LEC dota de singular efecto, con consecuencias a veces nefandas para el resultado de los juicios) y la necesidad de que los jueces y tribunales se doten de estructuras de consulta que impliquen, de acuerdo con los asuntos que deban juzgar, a otras profesiones (médicos, ingenieros, arquitectos, sociólogos, etc). Si queremos una justa Justicia, hay que aumentar el músculo de la Judicatura, huyendo del sabihondo para recalar en el pragmático; arrumbando al pedante para potenciar al que entiende de las cosas de la vida.

Porque la administración del derecho no puede tener visos de convertirse en una lotería, en la que los más poderosos consiguen sus pretensiones, apoyados por letrados contundentes que suplen con la parafernalia de sus argumentos la debilidad de un juez abrumado por la púrpura que, a pesar de sus brillantes oposiones, le venga socialmente grande.

Sobre la blogosfera como espacio muestral de la insatisfacción

Todo se puede encontrar en internet, esa tienda multifacética en la que no solamente se compra con dinero y la mayor parte de lo que se vende es intangible. De la diversidad de fenómenos que se mueven en torno a decenas de siglas y acrónimos que se han introducido en nuestras vidas -y que se multiplican como hongos-, el mundo de los blogs, la blogosfera, es el que ofrece mayores atractivos para tratar de analizar el comportamiento individual y social del ser humano.

Hay más de 70 Millones de blogs pululando por la blogosfera, y cada día se crean más de 120.000; aunque mueran 130/140.000 al año, su crecimiento, de creernos estas cifras y mantenerse el ritmo, sería espectacular: en un año habría 30 millones de blogs nuevos, y así siguiendo hasta ese momento en que todos nos trasladaríamos al mundo virtual, con nuestro bagaje de deseos, incompresiones, mensajes y disgustos.

Porque, ¿qué pretendemos con tanta logorrea los que escribimos en internet?. Influir sobre los demás, sin duda, sean los amigos, los compañeros de trabajo o partido, los desconocidos, y...como sueño dorado... sobre quienes detentan el poder. Muchos lo hacen de forma anónima, amparados en siglas o avatares para, a veces, lanzar la piedra y esconder la mano. Cada vez será más difícil, pero es posible todavía insultar impunemente o suplantar la personalidad de otro. También se puede hundir o tratar de hacerlo al enemigo, o jugar con la posibilidad de descabalar el sistema: Un comentario en Edgaget puede constarle a un gigante como Appel el 4% de su cotización en solo seis minutos.

Una de las opciones más atractivas para aglutinar esfuerzos es la del modelo Twitter-Jaiku, la fusión de blogs de mensajes breves (máximo 140 caracteres). No importa que los mensajes sean banales, estúpidos o de usar y tirar. Son telegramas conceptuales que se pueden enviar por el móvil y leer desde cualquier sitio.

Una plataforma ágil para la exhibición del yo, aunque no tenga nada que decir. ¿Pero qué más da?. Una vez que uno se conforma en que todo es efímero, inútil y vanal, solo quedan lanzar mensajes al mundo como espejo de la insatisfacción. Es, además, mucho más sencillo mantener un blog con comentarios cutres en los que se vierte la propia sensación de vacío, tenga o no destinatario, que llenarlo con opiniones serias, interesantes, sistemáticas. Enrique Dans sabe algo de eso, aunque la mayor parte de su blog, uno de los de mayor éxito en España, se nutra de traducciones de blogs norteamericanos. Pero vulgarizar la tecnología también tiene premio.

 

 

Sobre el ejercicio de la medicina y la perspectiva del paciente

La despersonalización de la medicina ha propiciado la diferenciación dramática entre dos tipos de médicos, inmersos cada uno de ellos en el magma de la pérdida de humanidad en el ejercicio de los postulados de Hipócrates.

Los médicos siguen siendo los demiurgos más creíbles de nuestra sociedad agnóstica. Pertrechados de un arsenal de técnicas oscuras, defendidos por palabras incomprensibles y aupados desde la necesidad del enfermo, la distancia entre el médico y el paciente puede ser infinita. Cuando se acude a un centro hospitalario, mientras se espera a ser atendido entre desconocidos, en una sala frecuentemente inmunda y ruidosa, hay tiempo para sospechar de que somos simplemente cuerpo, y de que, puestos junto a los otros, y, en especial, junto a los que están más cerca del poder, no somos nada.

Hay, sin embargo, otro tipo de medicina, que subsiste a pesar de todos los pesares. El del médico próximo, nada petulante pero sabio, que capta lo que necesitamos, y nos lo ofrece sin petulancia. Esos herederos de los médicos de cabecera de antaño, trasforman, con las medicinas adecuadas y las palabras de ánimo, nuestras dolencias en vapores. Con rapidez y contundencia, aliviando con presteza nuestra enfermedad común.

Porque hay dos tipos de enfermedades y dos momentos para el diagnóstico. La mayor parte de las veces, cuando acudimos a la consulta del galeno, necesitamos un remedio sencillo, pero que hay que saber diagnosticar. Desde la depresión senil, a la bronoconeumonía del adolescente, pasando por la rotura fribilar, la diarrea estival o la hernia inguinal, lo que necesitan muchos es tener a alguien quien les atienda de forma certera y próxima.

Otras veces, la medicina no tiene remedio verdadero, o si lo tiene, es a costa de asumir un gran riesgo. ¿Sabe su médico trasladarle, sin aumenta el dolor ni la inquietud?. ¿De qué vale saber que tenemos un cáncer avanzado que nos mandará al otro barrio en pocos meses? ¿Para qué someter al enfermo a costosas e inútiles intervenciones que prolongarían, solamente el sufirmiento?

Hace falta una profunda revisión de los principios éticos con los que se ejerce la medicina. Porque entre los galenos que se quejan, convertidos en neo-proletarios de lo poco que ganan y el escaso tiempo libre de que disfrutan, y te largan al quirófano como si fueras un cuerpo interte y los que atienden, con el cariño y su buena experiencia profesional por delante, a los sufrientes, hay una gran diferencia.

Perspectiva del paciente, la llamaríamos.

Sobre la inmigración ilegal y algunas consecuencias

Parecería que los poderes fácticos locales se han puesto de acuerdo, y los desalojos producidos en Cañada Real (Madrid) y en la barrriada del Bon Pastor (Barcelona), hubieran respondido a un propósito similar: despertar la conciencia colectiva sobre el problema de la inmigración ilegal, y sobre los asentamientos irregulares, levantando algunas ampollas en los sitios más inoportunos.

No es una cuestión reciente, sin embargo, aunque sí lo es su agudizamiento. En Cañada Real viven más de 40.000 personas, en una zona de dominio público esn la que está prohibido edificar, y algunas lo hacen desde décadas. Los casos de poblados irregulares, en los qeu se construyen, al más puro estlo tercemundista, chabolas y hasta palacetes, proliferan en España.

¿Razones o causas?. La falta de control, la tolerancia de situaciones no denunciadas ni atacadas ab initio (galpones, casetas de madera, tendejones de aperos, etc, que se van robusteciendo y adquieren carta de superior naturaleza; agrupaciones de desplazados junto a carreteras, ríos, acequias, afueras de poblaciones y lugares comunales o públicos; etc).

Ya recientemente, el descontrol en las aduanas -en las que el juego de la lotería de poder entrar en la tierra prometida sin permiso de residencia tiene muchos números con premio- , el fácil tránsito a través de una Unión Europea en la que han entrado nuevos páises con grandes masas de pobreza y desempleo, la presión de la hambruna africana sobre nuestra frágil y próxima costa mediterránea, ...

Hay que añadir, por supuesto, el efecto llamada sobre ecuatorianos, peruanos, bangladeshianos, pakistaníes, marroquíes, brasileños, etc, que ejerce la perspectiva de una fácil regularización y nuestro escaso control. Resulta, por demás, atractiva, la existencia de una permanente bolsa de dinero negro (economía sumergida, pues) en nuestro sistema económico-social, con miles de puestos de trabajo en construcción, camareros, servidores domésticoséstico, porterías, jardineros, pintores, chapucillas, etc. No hay que olvidar el crimen organizado y desorganizado, la facilidad para vivir de la limosna y cobijarse en la calle.

Nos parece que es imprescindible un control sistemático de todos los asentamientos ilegales, de todas las personas que están viviendo en España sin permiso de residencia y/o sin permiso de trabajo. Es un error repartir a los indocumentados subsaharianos por España, sin permitirles trabajar (teóricamente) y condenándolos a la transhumancia y a la mendicidad.

Tenemos un problema, obviamente. Y su dimensión actual, ni siquiera es la máxima que podrá adquirir, porque la burbuja crece y nos explotará en las manos si no ponemos un remedio. En el que, dado el esquema, todos los países de la Unión Europea han de tomar las mismas cartas en el asunto.

No necesitamos más mano de obra foránea, sino distribuir adecuadamente el trabajo y los rendimientos. Es imprescindible que, sometida a mejor control, nuestra economía se estabilice. Es necesario que la permisiva seguridad social controle mejor sus dispendios -demasiada subvención a parados multiempleados, excesivas prejubilaciones dañinas para el sistema, gastos en formación inadecuada por falta de orientación repsecto a las carencias del mundo laboral, etc-.

Porque, si no se pone coto, nos acabaremos convirtiendo en un país de pensionistas, desarraigados, ilegales, delincuentes contra la propiedad y corruptos de guante blanco. ¿O ya lo somos? 

Sobre el Alzheimer de Maragall, el de España y el de Cataluña

La noticia local del domingo 21 de octubre en los media españoles era que Pasqual Maragall, uno de los políticos catalanes más controvertidos (admirados y vituperados, según los humores) del territorio de la piel de toro, anunciaba que tenía un principio de Alzheimer. En el estilo sincero, popular y directo que ha hecho de este político un alter ego fraternal de otro singular del panorama socialista, -Juan Carlos Rodríguez Ibarra-, Maragall comunicaba urbi et orbe que estaba empezando a perder la memoria.

El momento es inadecuado para perder las referencias del pasado, y. mucho menos, por parte de quienes -como Maragall- tienen mucho que poner de manifiesto y se han visto rodeados de compañeros de viaje prestos a lanzar las dentelladas.

Para más inoportunidad, la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica que está, a despecho de las voces que reclamaban su importunidad, a punto de ser finalmente aprobada, acaba de abrir otra vez el frasco de las esencias menos atractivas de la historia preconstitucional, allá donde se anudaban las raíces del fascismo despótico y clericaloide y el revanchismo anticatólico y analfabeto de los menos favorecidos.

Fiel a sus principios, la cúpula eclesial de la antes católica España, incapaz de actualizarse, responde a la provocación acumulando más beatos víctimas de la santa Cruzada y reclamando para expiar a los agnósticos más milagros de pacotilla. Incluso, desde ese órgano mediático de contumaz desestabilización que es la Cope, la Iglesia verdadera en estas alturas reclama que hay que volver a la República, porque la monarquía juancarlina es la causante in pectore de los desmanes socialistas de ZP.

Resulta una anécdota adicional en este contexto que en el joven periódico Público, la comentarista Lea del Pozo inicie su crónica con las palabras: "Los periodistas lo sabían. Pero no dijeron nada. Decidieron que tenía que ser el propio protagonista quien lo hiciera público (...)". Vista la difusión que alcanzaba la noticia, esa "conjura para mutilar una información al público general", no deja de ser curiosa en un país en el que se leen los labios de monarcas y políticos, se hurgan en los archivos judiciales bajo secreto de sumario y se difunden intimidades escabrosas, sin preoparse siquiera de comprobar someramente su veracidad.

Maragall estaba, seguramente, mejor callado, en lugar de enseñar el culo a quien no se lo va a tapar. Su estado mental actual parece muy aceptable, incluso superior al de otros compañeros de viejas coaliciones, de los que el Sr. Carod-Rovira podía ser un paradigma.

Sobre el Tribunal Constitucional Español

El difícil equilibrio de formas dentro del Tribunal Constitucional español, garante máximo de la interpretación de la Constitución, última ratio en la defensa de los derechos y deberes ciudadanos, Norma Suprema, está roto. Los magistrados de esa alta instancia, no se quieren. Se odian, y, como son muy listos y saben mucho derecho, se putean unos a otros y, sobre todo, a lo que representan.

Las tensiones políticas en torno a las filiaciones e ideologías de sus miembros, están haciendo saltar por los aires ante el atónito ciudadano  la credibilidad del Mecanismo de Control, en lo que respecta a su bien más preciado: su supuesta objetividad, neutralidad, serenidad e independencia.

¿De qué nos hemos enterado en los últimos tiempos?. De que el control de la Presidencia del TC es sustancial, porque, dada la igualdad de tendencias políticas (conservadores y progresistas, pro-peperos y pro-sociatas), dirime el voto de calidad del Presidente. Para hacerse con esta púrpura, el arma utilizada será la recusación de los compañeros no afines, alegando que están emponzoñados o contaminados porque han intervenido en dictámenes para clientes institucionales o privados, o, muy sencillamente, porque se han manifestado en contra de la posibilidad de prórroga del mandato de la actrual Presidente, significándose a priori sobre la pretendida reforma de la Ley del TC.

Qué lástima que no seamos capaces en este país de trabajar juntos desde las diferentes ideologías. Cómo duele saber que los intereses de partido priman sobre los intereses generales, y alcanzan a la institución que, en teoría, debería salvaguardar la legitimidad.

Desde aquí, no ponemos nombres a las disidencias. Importa poco personificar las incidencias en las injerencias de la actual vicepresidente del Gobierno sobre la Presidente del TC, en la persecución mediática de un magistrado ultraconservador amigo de la caza mayor o en la pretensión de que quien se ha manifestado respecto a la constitucionalidad del Estatut en un dictamen profesoral ya no tiene libertad para seguir juzgándola.

Importa mucho más recuperar la credibilidad pública del TC, por lo que nos va en ello a todos.

Sobre el Estado federal y la III República en España

Desde diferentes posiciones políticas se está tratando de poner en revisión el modelo de Estado español, afectando a dos elementos que han conformado la recuperación de su -aún débil, por los síntomas- democracia: La monarquía parlamentaria y la descenlización hacia las Autonomías regionales de la gestión de importantes asuntos públicos, pero con el objetivo de eliminar progresivamente los desequilibrios territoriales.

La izquierda española ha venido asociando, erróneamente (hasta qua ya fue tarde) la independencia autonómica con la mejor gestión, socializadora, de los recursos públicos. En las regiones más prósperas, los capitales locales estuvieron siempre encantados con esos compañeros de viaje, que les ayudaban a proteger el bien para ellos más valioso: eliminar competencia exterior y poder subir los precios para aumentar los benecios.

Que la monarquía es una forma de gobierno de aspecto nada demócrata, es algo que no necesita ser explicado. Si los hombres son iguales por naturaleza, que haya una o varias familias que por su estirpe deban gobernar a su antojo el Estado, es genuinamente inaceptable.

También es cierto que las fórmulas de elección de quienes van a dirigir a los demás, aunque de apariencia más democrática, conducen a sus aberraciones. Los ejemplos existen por doquier, en la Historia y en la actualidad, y no hará falta nombrarlos. El país que pasa por tener uno de los métodos más abiertos de elección de su Presidente (al que hay que añadir el sistema de control que de su actuación realiza la Cámara de Representantes), obsequia al mundo con sorpresas de difícil masticación: familias que se reinstalan en el poder; fortunas incomensurables por parte de quienes ostentan principios ideológicos aparentemente contrarios....

Virgencita, quedémonosnos como estamos. Tenemos un Rey aceptable, un sistema de partidos que, aunque frágil, permite que cada cuatro años podamos cambiar de Presidente de Gobierno (y antes, si la coalición le falla al que se aupó hasta allí), y nuestra prensa es suficientemente aboerta, inteligente y crítica para que todos nos sintamos suficientemente informados para poner a calda al que esté en el poder.

En lo demás, lo imprescindible parece recuperar a la nación española, olvidándonos de una vez de que España es un mosaico de gentes individualistas que tienen a gala lanzarse a luchar unos contra otros con los pretextos más fútiles. Juan Carlos y cierra España.

Sobre el síndrome de Epulón

De vez en cuando, leemos que, provistos (o no) de la correspondiente orden judicial de registro emitida a partir de las denuncias de los vecinos, incapaces de seguir soportando el olor a inmundicia, se descubre que el inquilino que lo habitaba, acumulaba en su piso cantidades ingentes de basura y desperdicios. Síndrome de Diógenes, decimos.

Las personas que lo padecen suelen ser gentes de edad madura, de situación económica desahogada, solitaria, propietarios del piso en que acumulan res nulius. Nada se nos dice de cómo empezaron a recoger desperdicios de los otros, pero imaginamos que empezaron con pequeños acopios de cosas de las que estaban seguros de su valor.

Si existe el síndrome de Diógenes, si hay seres que recogen y acumulan los desechos de otros, es porque tiramos mucho. Donde los Diógenes, hay gentes con síndromes de Epulón, el rico. Nuestra sociedad opulenta tira mucho, cosas inservibles, pero también valiosas, recuperables, útiles. El principio de que cuanto menos meneemos la mierda, mejor y más barato, quiebra.

Se cuenta de una joven pareja que descubrió en un contenedor un tapiz de la Fábrica de Tapices, que la embajada italiana, en remodelación de mobiliario, decidió que ya estaba muy gastado. Los días de recogida de muebles viejos, miles de buscadores de tesoros revuelven entre lo que los demás no quieren ya, para encotrar -tal vez- sillones modernistas, mesitas del XIX, espejos y apliques estilo Luis XVI o que pertenecieron al ajuar familiar y ahroa estorban.

Qué decir de los viejos libros. Los nuevos Epulones, que apenas leen, tiran miles de libros a la basura, porque creen que ya no valen nada. Y, al acecho, vienen los Diógenes, los recogen, y los van acumulando entre los restos brillantes de nuestra acelerada civilización consumista.

 

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Sobre el sexo de los ángeles

Después de siglos de dura y vacua discusión, la opinión mayoritaria cristiana se decantó porque los ángeles son seres andróginos, es decir, sin sexo. Quedaban así privados del más importante de los placeres humanos, y se construía entre ellos y los mortales una barrera infranqueable. La conclusión contradecía, por lo demás, los textos sagrados, porque todas las referencias invocadas son masculinas, aunque el Libro de Zacarias se refiere a dos mujeres que tenían alas como las de una cigüeña.

Hay que reabrir el debate. En primer lugar, otras religiones mantienen la existencia de seres angélicos bien sexuados. El islamismo es un ejemplo perfecto de la prolongación del universo machista hacia lo etéreo, con las delciiosas figuras de las huríes, que copulan con los bienaventurados tantas veces cuantas se haya cumplido con el ayuno en el Ramadán.

Si el debate hubiera continuado hasta la época presente, muy seguramente  la idea de que los ángeles eran homosexuales habría obtenido muchos votos. La opción homosexual es una actitud rampante en el contexto de las dominaciones y la bisexualidad es vista por muchos como la forma perfecta de atender a pelos y plumas, disfrutando a tope de las delicias del sexo. Si la eternidad ha de ser prolongación de los placeres terrestes, perfeccionándolos, esa opción comprensible  tendría adeptos, incluso entre los agnósticos.

Discutir sobre el sexo de los ángeles ha quedado como paradigma de la discusión estéril. Una placentera manera de pasar el tiempo mientras se toma un té con pastas, o un mojito bajo el salacóf.

Aunque los ángeles no interesen tanto hoy, resultan discusiiones equivalentes las siguientes (en opinión, por supuesto, discutible): decidir si se es más patriota desde la derecha o la izquierda ideológica por llevar la bandera rojigüalda en los gemelos o en la ropa interior; dilucidar si los etarras son unos degenerados mentales o unos rencorosos sin ideales, pero su posición es asimilable al IRA; elegir entre energía nuclear o energías verdes, porque con cualquiera de las dos solucionaríamos el problema energético al completo; escoger entre trasvases o desaladoras, porque uno de los dos es la clave para el tema del agua en España; ...

El sexo de los ángeles tiene, en la actualidad, dos modalidades. Unos levantan las faldas del falso problema, para descubrir lo que levan debajo del sayal, sin darse cuenta de que van en pelota. Otros, se enzarzan en una discusión interminable sobre si son haches o bés, sin atreverse a levantar las faldas del tema, que es lo práctico. Y para colmo, la mayor parte de las veces, el problema es bisexual. Hay que arriesgarse a considerar las razones del otro, porque los problemas no suelen tener una única solución y suele suceder que, para avanzar, haya que apoyarse en el contrario.

Sobre el Banco del Sur, el Banco Mundial y el desarrollo

A Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial desde marzo de 2007, le gustaría disponer de 28.000 millones de euros en los próximos tres años para prestárselo con carencia y a bajo interés a los países pobres. La Asociación Internacional para el Desarrollo (IDA) es el vehículo previsto por la organización multilateral para canalizar las ayudas. Pero al BM le están creciendo los enanos.

Por una parte, los países europeos están deseando un mayor protagonismo en su estrategia de apoyo a los países en desarrollo, y el Banco Mundial come mucho espacio, a pesar de haber reducido su aportación al funcionamiento del Banco. Además, después del deterioro de imagen por la actuación empañada de connotaciones contrarias a la ética del anterior presidente, Paul D. Wolfowitz, hubieran deseado para el Banco un primer mandatario europeo.

Con todo, el disgusto mayor para el BM le ha venido desde los vecinos del sur de América, y patrocinado por el Presidente de Venezuela (República Bolivariana de), Chaves, que ha convencido a seis de sus homólogos en la zona (incluído Lula de Silva, Presidente del apetitoso Brasil) para crear el Banco del Sur. Aunque son muchas las incógnitas que rodean a esa fundación, que corre el riesgo de asemejarse a un club de caridad fundado por los pobres, es evidente  la distorsión política que provocan en el panorama económico del desarrollo.

La Corporación Andina de Fomento (CAF), que estaba herida de muerte, debido, justamente a la actitud contaria de Chavez y a la deuda acumulada por Ecuador, será el primer cadáver del camino. Pero el Banco MUndial tiene en esta situación un tumor, seguramente benigno pero molesto, a su propósito de centralizar, con el guión de Estados Unidos, las ayudas al desarrollo de los países "buenos", o, por lo menos, "apetecibles".