Blogia

Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre el ejercicio profesional de la abogacía

A Luis Martí Mingarro, decano del Colegio de Abogados de Madrid y presidente de la UIBA (Unión Iberoamericana de la Abogacía)  le gusta defender la independencia de los abogados, para evitar la "dramatización de la Justicia". Para defender los intereses de su cliente y el secreto profesional no puede ser vulnerado ni ante los más execrables crímenes atribuídos presuntamente a su defendido, porque se vulneraría la presunción de inocencia. Si el abogado tiene el deber de callar lo que su cliente le confía, su independencia frente a los jueces y demás estamentos de la administración del Estado, que les paga, es sustancial. 

La exaltación de la figura del abogado como garante de los derechos individuales frente a una sociedad que se ha hecho más fuerte y el ejercicio del propio dereecho o la defensa contra su atropello, más costosa, no resultainnecesaria, en una sociedad en donde los jueces estrella y los políticos de palabra fácil ocupan tanto sitio.

Los días 9 a 11 de octubre de 2007, ha tenido luagr el Primer ECongreso Iberoamericano de Buenas Prácticas en Gestión de Despachos de Abogados.  Se habló de la deontología del abogado, de su independencia, y de las implicaciones del RD 1331/2006, que regula la relación especial laboral de los abogados en los despachos colectivos. Actuó de anfitrión Promo Madrid SA, la sociedad creada por la Comunidad de de Madrid para incentivar a las empresas e informar y aglutinar a sus emprendedores.

No corresponde a esta blog de divulgación hacer la reseña de un acto tan espcífico, pero queremos subrayar aquí dos aspectos que fueron tratados en ese foro, aunque no fueran objetivo principal del debate. El primero es la necesidad de integrar a otros profesionales diferentes de la abogacía en los despachos profesionales, dada la complejidad técnica creciente extrajurídica de algunos temas (p.ej. ambientales, médicos, ingenieriles, etc). Los abogados se encuentran frecuentemente con el hecho de que a menudo el perito de parte concoe mejor el tema que el perito judicial, extraído de una lista de especialistas genéricos, y que sin embargo goza de una presunción de independencia que da más valor téorico a su dictamen, arrastrando fallos sonoros en las sentencias.

La otra cuestión fue la Ley de acceso a la abogacía, 34/2006, que no por deseada por los Colegios de Abogados, adolece de un vacío inconcebible, porque, además de crear una vacatio legis insólita en nuestro ordenamiento de 5 años, añade otros dos de estudios de práctica jurídica, creando así dos años de carencia de nuevas titulaciones de abogados en España.

 

Sobre la situación en Birmania

El paso del tiempo (son ya tres semanas) sobre la dura represión sobre los que piden libertad en Birmania, desde dentro de la dictadura, y la alta muralla de incomunicación levantada desde Birmania (no Myanmar, por favor) por el gobierno de los generales, no debe impedir el alzamiento de otra muralla mucho más alta, desde el mundo democrático.

No para aislar a los birmanos en la indiferencia, qué va. Para proclamar desde allí a los miles de "rebeldes" birmanos, y a los millones de birmanos silenciosos que no se atreven a apoyar la pacífica reivindicación que iniciaron los monjes budistas, (¿cómo iban a hacerlo? ¿a qué coste?) que estamos con ellos, que somos ellos. Es decir, que estamos en contra de las distaduras, de quienes ahogan en sangre (o en rosas, a los efectos) la manifestación de la discrepancia, la crítica; que estamos del lado de quienes apoyan las libertades.

¿De qué modo se lo demostraremos desde las "sociedades civilizadas"?. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban-Ki-moon emplea palabras grandilocuentes, después de haber visto la falta de espacio político, adornado con menosprecios, en el que los generales birmanos en el poder  han situao al enviado especial a la zona. Está bien "instar al gobierno birmano que secunda a Than Shwe a iniciar un proceso de reconciliación nacional", y que éste "deba acelerarse y ser lo más rápido posible".

Creemos que el apoyo al Premio Nobel de la Paz Aung Sam Suu Kyi a a los birmanos exiliados por la represión (en Mae Sot y en otros lugares de Thailandia y del mundo) debe seguir otros cauces. El aislamiento y repulsa internacional más expeditivos. La inmediata paralización de los viajes turísticos. La presión sobre China e India para que no colabroen económciamente con el genral Than Shwe, serían mucho más efectivos. Y, desde luego, una declaración de sólida defensa de unas elecciones libres, democráticas, vigilados por observadores imparciales.

Porque mientras Birmania (no Myanmar) siga siendo solo (o vuelva a ser, pasado el boom de la protesta budista) un delicioso país turístico con el que adornamos nuestros álbumes occidentales, ajenos al sufrimiento y pobreza de sus habitantes en un país en el que sus dirigentes se han enriquecido hasta límites insospechables, se nos debería seguir cayendo la cara de vergüenza.

Turistas en Birmania, contadnos, a través de vuestros móviles, lo que está pasando allí. Trasladad a los birmanos nuestra solidaridad. Blogueros del mundo, unámonos contra la represión en Birmania.

Sobre la gestión de residuos

En el Plan Nacional de Residuos Urbanos 2000-2006, las autoridades españolas informaron de la existencia de 3.700 vertederos ilegales en España. Cualquier viajero por el país puede advertir que un gran número de botaderos ilegales siguen abiertos, y otros nuevos se crean cada día. No importa que sea junto a ríos y playas, en terraplenes y cárcovas, en solares abandonados, en el patio trasero de las comunidades... El inventario completo de tales demostraciones de la incultura ambiental española aún está por hacer. Pocas publicaciones de calidad sobre los residuos urbanos están disponibles para el gran público.

Según el antiguo Plan Nacional de Residuos, España genera anualmente 17 millones de t residuos urbanos, que equivalen a 1,21 kg/hab-año. La cifra parece muy baja. En cualquier caso, recoger la parte del león de esa basura ha sido y es un negocio próspero, desde el que han creado su base para el crecimiento y solvencia como interlocutoras de los municipios, las dos empresas “constructoras” clásicas, FCC y Dragados (Urbaser). En el panorama, tampoco se puede olvidar a CESPA, hoy filial de Ferrovial, que creció al abrigo del grupo hispano-francés Aguas de Barcelona (a punto de desgajarse de Suez Environnement, después de la operación de fusión con Gaz de France) .

A pesar del oscurantismo de los precios facturados a los Ayuntamientos, cuyos concursos son preparados cuidadosamente para que no se produzcan cambios no deseados en los concesionarios de la gestión, se estima que el coste de la recogida de residuos está en torno a los 40 euros/t, (bastante superior en Barcelona o Madrid), por lo que el negocio movería, al menos, 700 Millones de euros/año. Pero la realidad ha de ser muy superior, cuando FFC informa de una facturación en 2006, para su área medioambiental, haber alcanzado 2.700 Mill de euros (¿un 60% dentro del subsector residuos? ¿un 70% en España?).

Habría, por tanto, que calcular un rubro total para el sector residuos en España de más de 3.000 millones de euros/año, si se añadieran los costes de la incineración y valorización, la limpieza viaria, la recogida de enseres domésticos, recogida y tratamiento de residuos hospitalarios, retirada e incineración de animales muertos, residuos industriales (al margen de los que tienen carga radiactiva), etc. La tecnología varía de simple a compleja, dependiendo de el tratamiento que se vaya a dar a los residuos y su peligrosidad.
 

Tener las calles limpias cuesta mucho dinero. El barrido (“la limpieza viaria”, en la terminología propia de las empresas especializadas) se calcula por km recorrido por los barrenderos, pero si se traduce a t recogida, alcanza proporciones muy altas. La basura que se arroja a la calle cuesta 20 a 30 veces más que la que se deposita en la bolsa de la basura: 800 a 1.200 euros/t. En Madrid, se arrojan a la calle 2 kg de basura/mes por habitante censado.

El negocio aumenta cada día. La ley 16/2002 reguladora de las autorizaciones ambientales integradas, en su art 20.3 establece que la recogida ha de ser selectiva en municipios de mas de 5000 habitantes. La incineracion esta regulada por el RD 653/2002. Se espera una legislación sobre los vertederos llamados controlados, que en una parte no escasa (más de 500, quizá) necesitan una revisión de la impermeabilización, porque no se dispusieron en su momento de membranas aislantes o capas de separación con los acuíferos, y seguramente habrán de ser trasladados del lugar. Otro número sin precisar se encuentra colmatado, sin posibilidades de recibir más material. 

En marzo de 2007, la Comisión Europea inició un apercibimiento a España (en aplicación del art. 226 del Tratado) por no respetar una Sentencia del 2005  del Tribunal de Justicia Europeo que obligaba a cerrar el vertedero de Punta de Avalos en La Gomera, en aplicación de la Directiva de la UE de 1999 que pretende prevenir los efectos negativos de los vertederos. Otras amenazas se ciernen en el panorama.   

Sobre el mercado inmobiliario y sus razones

Cuando en Estados Unidos suben o bajan los tipos de interés, las Bolsas norteamericanas reaccionan con miedo o fervor, y las europeas les siguen dóciles al cabo de algunas horas. El Banco Central Europeo suele acomodarse al ritmo alcista o bajista con el paso de una o dos quincenas. Ignorando esos vaivenes, la paridad dólar-euro se acrecienta con asombrosa regularidad, debido, según se nos cuenta, a la fragilidad de la divisa gringa, elemento de pago de las importaciones ingentes de la opulenta sociedad americana desde los países subdesarrollados.

La cadena de interelaciones prosigue. Bien urdidos comentarios de expertos nos explican que, con la subida de los tipos de interés, aumentarán hasta límites irresistibles las dificultades de los asalariados para pagar sus hipotecas, por lo que una parte no insustancial se verá  obligada a sacar al mercado sus pisos. El estrechamiento del mercado hará que muchos intermediarios desaparezcan.

Unido a la pérdida de actividad en el sector de la construcción español (subsector edificaciones), que ya sabemos es uno de los más saturados del mundo, los precios de las viviendas se pondrán, dicen algunos agoreros de mal agüero, por los suelos. Apresúrense, pues a vender, y  quienes puedan hacerlo deben conseguir liquidez para entrar a la compra de gangas que serán muy rentables, porque, cuando se recupere el mercado, las ganancias serán pingües. Implosión inmobiliaria, desaceleración, descalabro total, fin de la historia. Pagan los que menos tienen. Las promotoras, por su parte, toman posiciones, reduciendo personal y agrupándose.

El suelo cumple en España una función especulativa, en lugar de servir como elemento de cohesión social. La Ley de 1992 (Texto refundido de la Ley sobre Rëgimen de Suelo y Ordenación Urbana) apoyó la liberalización del suelo por los Ayuntamientos, sirviendo de punto de apoyo para numerosas operaciones de pelotazo urbanístico, vinculadas, en -aún no se sabe con certeza- pocos o bastantes casos, a corrupciones de mandatarios públicos.

Los llamados agentes urbanizadores hicieron su agosto, propagando por todo el territorio la furia constructora, a costa de los propietarios de los terrenos, desposeídos inmisericordemente de sus bienes, en una operación de despojo sin precedentes. Se sacrificó mucho medioambiente, el interés público y la racionalidad en la ordenación del territorio... La Ley 6/98 ha venido a apoyar la espiral especulativa, trasladándola al suelo rustico. La última Ley 8/2007 del Suelo, tramitada desde hace más de un año no mejora mucho las cosas, al crear un complejo sistema de valoración del suelo, y reincidir en una perspectiva desposeedora de la propiedad en beneficio de los promotores (cierto es que más edulcorada), de concepción más teoricista que pragmática.

Hace falta un análisis mucho más reflexivo y completo de la situación del mercado  inmobiliario que el que pueda deducirse de una Ley marco con propósitos de "sostenibilidad", cuando la mayor parte del mal está ya hecho. Se reclama más finura práctica, menos dogmatismo partidista, en un país en el qúe se sigue pensando en la propiedad de la vivienda como objetivo vital y en el que el suelo público se ha vuelto escaso, por despilfarro o malversación de bastantes de sus gestores.

Una subida de un punto en los tipos de interés, cuando nos encontramos en la línea de los 4/5 TAE, para hipotecas a 20 años sobre 200.000 euros, con método de devolución "francés" (cuotas mensuales fijas, sumado el interés y la devolución de principal), habrá de gravar unos 50 euros la hipoteca mensual. Una cantidad importante para un mileurista, por supuesto, pero no insalvable cuando se conjugan dos salarios de esa índole y, desde luego, insuficiente para descalabrar un proyecto vital de una pareja joven que ha puesto su empeño en ser propietarios a la larga -muy a la larga- de su vivienda.

Si observamos los anuncios de venta del mercado inmobiliario, veremos que han aumentado las ofertas, pero los precios de mantienen muy altos. La partida de póker no ha hecho más eu empezar. Comparados los precios de venta con los de alquiler, la rentabilidad de un piso de precio 200.000 euros (hay muy pcoos, casi todos se mueven a niveles superiores) alquilado a 700 euros/mes, sería inferior al 4%, e incluso bastante menos, si se deducen los impuestos.

Que alguien ponga orden, datos y voluntad política en este sector que tanto nos afecta a todos.

 

Sobre Unidad, Progreso y Democracia y los asqueados y abstinentes

El nuevo partido de Unidad, Progreso y Democracia, que fue presentado el 29 de septiemrbre de 2007, trata de captar -en palabras de uno de sus ideólogos, el filósofo Fernando Savater- "a los que se abstienen porque nunca han podido elegir y a los que ahora están asqueados, pero que un día estuvieron comprometidos."

Su programa aún no fue comunicado, por lo que hay que deducir sus posiciones conceptuales a partir de las declaraciones de sus inspiradores. Defensa de lo constitucional, refuerzo a la educación, la ética y la solidaridad, no a los nacionalismos, combate abierto al terrorismo, críticas a algunos postulados concretos del PP y del PSOE (aunque se adivina que la trayectoria por donde discurren es menos conservadora que socalizante).

Entre los promotores figura Rosa Díaz, la polémica ex-dirigente del PSOE que ha puesto a caldo en algunos escritos y manifestaciones públicas a la cúpula del partido del que se ha salido, en especial por la voluntad expresada por éstos de negociar con ETA. Su tronco vital ha sido el colectivo ciudadano Basta Ya, creado a finales de 1999 en el País Vasco, lo que da un sesgo regional de partida a los propósitos fundacionales, que suponemos tratarán de superar urgentemente.

Difícil lo tiene la UPD, porque ni los asqueados ni los abstinentes son sencillos de motivar. La composición inicial de la plantilla aparece como variopinta, con fuertes compentes personalistas e ideológicamente confusas: Arcadi Espada, Albert Boadella, etc. La credibilidad pública y la imagen conciliadoroa de Fernando Savater juega a favor de la honestidad del planteamiento inicial, al que habrá que dotar de cogherencia suficiente para que parezca como un partido real y no como un foro de discusión de inciativas. 

Sobre la homosexualidad y su repercusión social

A las manifestaciones homosexuales, en bastantes países del mundo actual, siguen oprimiéndolos. En algunos incluso, cuando son descubiertos, los matan. Lapidan en otros (o los mismos) a las casadas adúlteras, mutilan a las jóvenes vírgenes, mantienen ritos iniciáticos de la pubertad aberrantes.

La manifestación de la homosexualidad en varones y hembras es, seguramente, una de las maneras de expresar el afecto entre los animales superiores, y que, obviamente, no conduce a la procreación, aunque utilice fórmulas y maneras en muchos aspectos, similares. Esa manifestación produce a los participantes, por lo general, placer, por lo que, en ese mamífero especial que es el hombre, ha permitido construir todo un edificio de racionalización sobre lo que podría ser simplemente una manifestación de la naturaleza sin mayores consecuencias.

No hay ningún estudio independiente sobre la homosexualidad, -ni científico, ni religioso, ni técnico, ni siquiera sexológico-, porque está envuelta en un tabú persistente y contagiada de relaciones de sumisión (y de poder), de miedos (y exhibicionismos), de incomprensión y falacias (y verdades puñeteras). Todo se entremezcla, sin que sea posible deslindar lo natural de lo añadido, lo interesado de lo cabal.

Parece que ya estamos dispuestos a admitir que todos tenemos algo de homosexual en nosotros (en ese sentido de que lo femenino y lo masculino no admiten deslindes precisos). Nadie discutirá hoy que la represión que han sufrido (y sufren) las manifestaciones homosexuales es injusta, e incluso cínica. Pero la cuestión debe ser extraída de su contaminación sexual, para analizarse en su repercusión social.

Y aquí es necesario condenar la utilización de la homosexualidad como factor de dominación y poder. No es una cuestión actual, como pudiera parecer, porque la historia presenta ejemplos de personajes muy importantes que utilizaron su potestad para dominar a otros, también sexualmente. Desde el derecho de pernada a los castrati, sacerdotes, vestales, emperdores, señores feudales, amos, falsos diletantes, etc.

La exhibición del "orgullo de ser homosexual" debe ser considerada como una reminiscencia de la marginación histórica. Los homosexuales deben encontrar su sitio en la sociedad, no como manifestación de singularidad, sino como seres humanos normales, en los que la sexualidad adopta, por propia convicción -no por imposición de terceros ni necesidad- una forma de disfrute que, al no estar relacionada con la procreación, podría ser considerada por algunos contra natura, pero debiera ser admitida por todos como a favor de la libertad del ser humano.

Sobre las razones de Estados Unidos para minimizar el problema medioambiental

Hacia el final de la primavera de 2008, en una fecha aún por definir en este momento, los países más contaminantes del mundo se reunirán otra vez para convenir unos límites máximos para la emisión de los gases causantes del aumento del ritmo del calentamiento del planeta. Resulta que el organizador de esta convocatoria es el presidente Bush, un escéptico interesado que todavía en 2006 decïa que "el calentamiento global puede ser causado por los seres humanos o por la propia naturaleza".

Esta duda a-científica necesitaba ser perfeccionada. Por ello, recuperando la incoherencia de los postulados que llevaron a Estados Unidos a no suscribir el tratado de Kioto, el presidente del país más poderoso, y más agresivo, de la Tierra, dice que los países en desarrollo también deben reducir sus límites de contaminación, para lo que deben aplicar las tecnologías de los países más avanzados, recomendando el empleo de la energía nuclear para producción de energía, y el bioetanol y los motores híbridos para el transporte urbano.

Los países más desarrollados tienen que dar ejemplo, porque han sido los principales causantes del agujero de ozono con su desarrollismo incontrolado, y ahorrarse su cinismo egoísta, por cuanto, como ha manifestado reiteradas veces el presidente Bush, el mayor contaminador no está dispuesto a comprometerse a una política reduccionista rígida, ya que -argumenta- perjudicaría a la industria americana y limitaría su crecimiento.

Porque el mensaje de las manifestaciones incumplidas es una referencia política para los países en desarrollo, preocupados por unirse, ante todo, al grupo de cabeza, cueste lo que cueste.

En marzo pasado, China, que es el segundo contaminante mundial, por intermedio de su Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, anunciaba que se proponía reducir un 62% sus emisiones de dióxido de azufre (que fueron 13 millones de t en 2005, y que siguen subiendo) antes de 2010. La medida sería un complemento a su, hasta ahora incumplido, Plan Quinquenal 2006-2010, que pretende reducir un 10% la contaminación. El programa tiene el propósito de sustituir las centrales hidroeléctricas que queman carbón, que produzcan menos de 50 Gwat, por energía eólica o solar. Una buena intención que necesita credibilidad.  

Sobre la revisión necesaria de los conceptos de izquierda y derecha política

Que la cuestión de ser de izquierda está puesta en cuestión en todo el mundo no será afirmar nada nuevo. En España, hace ya décadas, las posiciones contrarias al régimen y favorables a una apertura democrática que dinamizara el país, se titularon de izquierda, más que por una referencia sociológica, por contrapunto con los poderes establecidos, en los que una clase dominaba.

Hay todavía mucha gente en España (sobre todo, en las generaciones de más edad) que creen que los valores de la derecha están vinculados a la religión católica, a una moral judeocristiana relativamente actualizada, ignorando voluntariamente las terribles y vergonzosas modificaciones de credos y posiciones que la religión católica (en particular, pero como desde luego han hecho todas las religiones "verdaderas") han realizado a lo largo de los siglos para adaptarse a lo que convenía a quienes tenían el poder económico.

También está extendida la creencia de que ser sensibles y comprensivos con el problema de los más necesitados equivale a pertenecer a la izquierda.  Otro atributo de la izquierda, contaminado por la persistencia de regímenes monárquicos en la vieja Europa, implican ser republicano. En la España de las autonomías, la posición de izquierda se asocia(ba) a ser independentista.

Creemos que está a la izquierda quien promueve el cambio contra el inmobilismo y el deseo de perpetuarse de quien está en el poder. La incorporación de mejoras sociales es un atributo inalienable de la izquierda, que conduce a desear mejorar continuamente las prestaciones sociales de los menos favorecidos. Pero nos parce también imprescindible que la izquierda no pierda la referencia del valor y del mérito: no todos somos iguales ni deben ser tratados por igual.

No comemos de un pesebre. Quienes más aportan al bienestar, deben recibir más, y todos debieran ser estimulados, incentivados, para colaborar con sus mejores trabajos y actitudes. Por eso, la izquierda implica también que nadie puede arrogarse individualmente el derecho a seguir en el poder, nadie tiene toda la verdad, ningún partido es depositorio de la llave de la caja de la felicidad. Ni siquiera los que se digan pertenecientes a la izquierda.

 

 

Sobre el papel de la Monarquía como Jefatura de Estado

Los intentos de provocar conmoción social respecto a la necesidad de mantener la Monarquía como Jefatura de Estado que estamos viviendo, aparecen como manifestaciones interesadas, de clara vocación oportunista. Ningún elemento nuevo se ha introducido en el panorama democrático, salvo la proximidad a las elecciones generales.

Hay que recordar el papel que ha jugado S.M El Rey Juan Carlos como elemento estabilizador de la Democracia, su simbolismo como garante de las libertades democráticas, su proyeccíón exterior como activo (y, por comparación, excelente) Jefe de Estado, enmarcado por una sabia prudencia y experiencia personal, añadida al carisma personal de que se ha hecho acreedor. El prudente, pero sabio papel de la Reina, Da. Sofía, y de sus hijos, entre los que cabe destacar al Príncipe Felipe, educado perfectamente (y nos ha costado caro) para asumir, en su momento, la Jefatura del Estado, (con los escaso margen de actuación práctica que le concede la Constitución) no pueden tampoco ser ignorados, pero tampoco llevados a la devoción de idólatras.

Lo decimos desde una posición republicana, que no puede estar exenta de pragmatismo. La abolición de prebendas históricas, avaladas por un proceso en el que algunas facciones interesadas se aprovecharon de la situación existente, para obtener privilegios, es un deseo que debe animar -de forma irrenunciable- a quienes creen en la igualdad de los seres humanos, en la defensa de las oportunidades para todos, en la firme convicción de que nadie es superior a otro por nacimiento, creencias, o raza.

Pero esto no debe eximirnos de reconocer el sentido de la oportunidad y la sensatez de las reivindicaciones, para evitar un proceso desestabilizador que nos puede causar mucho más daño que ventajas.

Podemos y debemos opinar sobre determinadas actuaciones de la Familia Real, en cuanto nos parezcan inadecuadas, erróneas o insuficientes. Podemos opinar sobre matrimonios, comportamientos individuales, de sus miembros, dentro de nuestro ejercicio a la libertad de expresión.

Podemos estar en contra de que el Rey asuma la Jefatura de las Fuerzas Armadas, porque eso no va a dar más que probemas a nuestra aún joven democracia. También estaríamos en contra de un trato desigual en la defensa, utilizando el aparato jurídico de oficio, para ventilar lo que afecta al honor personal de reyes, príncipes, periodistas, políticos o gente de la calle, porque todos somos seres humanos iguales: ¿o no?

Pero de ahí a pretender cambiar la forma de Gobierno, creando algaradas callejeras y espectáculos de gusto soez, que atentan, además, contra la dignidad de las personas o inquietan a las gentes de paz, sin objetivos conocidos, hay tanta distancia, que debemos pronunciarnos. No a la quema de fotografías reales, no a las expresiones contra la forma de Gobierno, no a la utilización partidista de símbolos que son de todos. No a la pretendida ridiculización de las figuras institucionales.

La Constitución es determinante, y su acatamiento es la base de nuestro sistema democrático, con el Rey, formalmente, a la cabeza. Quienes quieren aprovechar momentos de incertidumbre (locales, mínimos, en absoluto preocupantes) para beneficiar su objetivo, que no es otro que provocar malestar y caos, merecen el más profundo reproche.

Desde aquí proponemos una manifestación de apoyo a la Constitución y a la figura del Rey, magníficamente encarnanda, hoy por hoy, en el insustituible D. Juan Carlos. El se ha hecho acreedor a esta solidaridad, que, justamente, tanto nos beneficia, indirectamente, a todos los que deseamos vivir en paz y tranquilidad.

Y, en la misma línea argumental, entendemos que la aplicación de los procedimientos judiciales, para condenar unos hechos que el Código Penal no ha matizado adecuadamente, no hace sino contribuir a dar cancha a los minoritarios que no saben a dónde van ni, por supuesto, a dónde quieren conducirnos, salvo a un nuevo desastre, del que históricamente tenemos ya pruebas bastantes.

Sobre la mayoría suficiente para gobernar

Las empresas de demoscopia, a las que será difícil liberar de la sospecha de que peinan las estadísticas según el color del pelo de quien les paga y suelen realizar los sondeos de opinión para robustecer la opinión de quien ya la tiene fundada, afirman que PSOE y PP se encuentran en empate técnico frente a las elecciones generales de 2008.

La situación, de consolidarse en las elecciones reales, no deja de ser preocupante. Los partidos mayoritarios, cuando no cuentan con suficiente mayoría, sin embargo, para gobernar en solitario, han demostrado una notable falta de capacidad para mantener una línez consistente, doblegándose a las exigencias de los partidos "charnela" con los que les ha sido imprescindible negociar para obtener la mayoría en el Congreso, con la que sacar adelante sus propuestas.

No tiene razón Rajoy cuando critica a Zapatero en su comportamiento con los poderes autonómicos, -y tampoco en acusarle de haber dado alas al terrorismo de ETA- porque la debilidad de los dos partidos mayoritarios es equivalente en este aspecto, habiendo favorecido, simplemente   y sin escrúpulos, a sus correligionarios en el mando.

Esta debilidad nos ha llevado al desmembramiento grave de la unidad de gestión de la España de las autonomías, en detrimento de las regiones más débiles en número de votos o en presión política, y, desde luego, con perjuicios para el conjunto del Estado y la gestión de la solidaridad.

Deseamos, por tanto, que las encuestas demoscópicas se equivoquen en plasmar lo que sucederá dentro de cinco meses, en las elecciones generales. Y desde nuestra independencia ideológica, abogamos porque los partidos con vocación mayoritaria se esfuercen en ofrecer opciones sólidas, coherentes, con Programas construídos desde la realidad, y con voluntad de cumplirlos. Para que puedan ganar con holgura, y, una vez conseguida, cuenten con las opiniones de aquellas opciones que hayan obtenido escaños en las Cámaras.

No queremos un rodillo, sino la firme voluntad de cooperar con las minorías, para que ningún proyecto viable y serio, que beneficie a las mayorías, quede arrumbado. Estamos por los pactos puntuales, según las propuestas y los temas. Sin compromisos ni hipotecas con minorías, preocupadas solo por sus intereses particulares, que nos cuesten créditos a la mayoría que defendemos ideas generales, hipotecas que solo tendrían como sin espúreo que el Gobierno pudiera mantenerse cuatro años en la cuerda floja de sus pactos a posteriori de las elecciones..

Sobre la trayectoria personal y la credibilidad

La portada y las primeras páginas de "Público", ese periódico juvenil al que ayer dábamos la bienvenida, se dedican, hoy domingo, 30 de septiembre de 2007, a poner a caldo al magistrado del Tribunal Constitucional, García-Calvo, por su pasado franquista y su presente defensor de las posiciones políticas más conservadoras.

La oportunidad de la destacada noticia viene avalada -suponemos- por la batalla política que se libra por el poder en el Tribunal Constitucional -y otros órganos de la judicatura- y justificada por la rígida actitud de este magistrado, cabeza intelectual en la emisión de votos particulares contra las propuestas de los magistrados progresistas, y convencido defensor de los principios que inspiran el catolicismo y la derecha menos tolerante, que sirvieron de base ideológica (con otros adendos) a la Falange y al régimen franquista.

Al darle tanta publicidad a la historia de un magistrado constitucional, Público se hace un flaco servicio respecto al futuro, aunque su joven director crea que lo esté haciendo muy bien. En primer lugar, se trata de un diario y no de un semanario (o una revista mensual), y las noticias de primera página deben ser de imperiosa actualidad y entidad. En segundo lugar, Público, con esta manifestación de partidismo y gusto por propiciar el escándalo, yerra también, porque lo que defiende García-Calvo, aunque reprobable y ridiculizable para un sector, -con seguridad mayoritario pero no por ello merecedor de la unanimidad-, de los españoles, no deja de ser representativo de lo que piensa una parte del país.

Y ridiculizando lo que piensa esa parte (no por pequeña necesariamente insensata) no ganan los mayoritarios credibilidad ni el conjunto estabilidad. El que García-Calvo se haya manifestado en contra de los matrimonios homosexuales o el Estatut catalán no condena a este magistrado a ser vituperado. Miles de españoles piensan así, aunque no sean mayoría. Y por otra parte, las matizaciones de este magistrado a la Ley de Igualdad, o a la Ley contra la Violencia de Género merecen ser analizadas antes de ser frontalmente descalificadas.

Una cuestión diferente es la de la credibilidad que tiene el magistrado García-Calvo. Y aquí discrepamos manifiestamente con los chicos de Público. Vista su trayectoria, tiene mucha, porque no ha cambiado su pelaje ideológico: por eso, se le ve venir de lejos.

Por el contrario, aquellos que han cambiado de chaqueta, pensamientos, ideología y amigos, alegando caídas del caballo, arrepentimientos o un proceso de depuración mental, merecen ser analizados con cierto cuidado, cuando defienden lo contrario de lo que argumentaban con ardor hace unos años. Tal vez mientan, quieran engañarnos.

Agradezcamos a los que se muestran sin tapujos, aunque sean del signo contrario, porque así sabemos a qué atenernos. De los que nos dan ahora palmadas en la espalda y nos aplauden por lo bien que lo hacemos, cuando antes nos lanzaban piedras verbales y atacaban a masalva, cabe aconsejar prudencia antes de dejarnos caer, confiados, en sus manos. Porque de ellos, llegado el caso, no sabríamos cómo defendernos. ¿Verdad?

Sobre "Público" y "El País", dos periódicos desde la izquierda en período electoral

Desde hace cuatro días, hay un periódico más en la sobrecargada oferta al lector de diarios de difusión nacional, que se llama "Público" y que pretende ofrecer opiniones algo más orientadas hacia el lector joven, algo más renovadoras desde el pensamiento socialista (tendencia PSOE), y  bastante menos comprometido con esa historia de la democracia y la izquierda hispanas recientes que parece lastrar un tanto la imagen del paradigma mediático que significa "El País". Son cosas que se intuyen, aunque no se expliciten.

Incluso en una columna de opinión ("¿?")que firma un rescatado de la izquierda irredenta, del poeta polifacético José Luis García Sánchez (y tertuliano, según Juan Cruz), y titulado "¿Quiénes son?", quien después de hacer varias preguntas que se comparten, se deja en el aire una cuestión subjetiva muy a tono: "¿Tendré de dejar de leer El País? ¿Cómo se pueden querer dos diarios a la vez y no estar loco?".

Mientras el "Público" se sigue ofreciendo a cincuenta céntimos y regale un DVD con películas de cierto interés, demos por supuesto que la respuesta a la primera pregunta es no y a la segunda, que sí, que si no querer, se pueden leer dos diarios, o, cuanto menos, llevarlos bajo el brazo un rato en la mañana. 15 o 18 euros más o menos al mes (los domingos cuesta un euro) no van a hacer más pobres al lector curioso de saber lo que se está cociendo en las dos cocinas del partido que gobierna. La que da de comer al partido y la que da satisfacción de gourmet a la ideología.

"Público" huele bastante a joven, a desenfado, a una en absoluto menospreciable ingenuidad no corriente en los media. No parece, sin embargo, nada improvisado. Las secciones han sido bien estudiadas y tituladas, y su distribución sirve para condensar en pocas frases, y con buena tipografía, lo que se pretende. 

Escolar junior, flamante director del nuevo medio, ilustrado antes como bloguero y, sin duda, animado por sus muchos lectores que lo han endiosado al pedestal del culto, sin que haya perdido modos y formas literarias de adolescente travieso, señalará una línea ligeramente iconoclasta. Cuidará de combinar lo extraacadémico, (él se jacta de no ser periodista universitario), alimentando un columnismo de opinión para la calle, de enterados un poco para andar por casa. Papá Escolar (una institución) le habrá trasladado enseñanzas desde 20.minutos, ese periódico de distribución gratuita que iba a hacer un nuevo periodismo, y al que le ha crecido este enano.

Se echan de menos que las firmas que tengan más soporte intelecto-cultural, capaces de dar menos sensación de que las columnas escriben a vuelapluma, incluso a veces, tal vez por las prisas, aparentando que no ha habido una segunda lectura de lo que se ha escrito, para depurarla. Y, ojo, no es exactamente lo mismo escribir en blog que dejar las letras impresas. No es un desdoro, es simplemente una cuestión de estilo y de voluntad, porque hoy cualquiera puede echar mano de las fuentes informáticas y aparecer como un erudito con un par de citas bien escogidas.

Suerte a "Público". Creemos que sí, que no solamente se pueden leer y querer (hojeando varias páginas) El País y Público, sino que es conveniente hacerlo. Rizando rizos, incluso es conveniente repasar El Mundo, La Razón y ABC para enterarse de cómo se las gasta la derecha, desde las cavernas a la crítica sólida de las equivocaciones del Gobierno, que las tiene, claro.

Lo que ya es menos probable es que alguien se anime a leer las razones de ambos bandos ideológicos para construirse su propia relación histórica. Lleva tiempo y, muy seguramente, a muchos les parecerá que no merece la pena, porque ya se sabe lo que opina el contrario. Entre tanto, Marca, As y los periódicos deportivos mantienen sus adeptos. Porque, sobre todo el fútbol, siempre depara sorpresas y da espectáculo. Ay, España.

Sobre la independencia judicial

¿Quién controla al Rey?. La pregunta ha estado gravitando, suponemos, desde que los seres humanos admitieron que alguien de su tribu era más fuerte, más sabio, más hábil o, simplemente, más astuto para ponerse la corona. Ha llovido mucho, y en todas partes. Por no ser prolijos, valga el flash de que las tierras castellanas tuvieron su Jura de Santa Gadea y -con más o menos tino- se obligó en la convulsa España a monarcas, regentes, virreyes de sus regiones y presidentes de sus Repúblicas a acatar el poder superior de la Constitución, que se catagorizó como muestra de la soberanía del pueblo.

"El pueblo es soberano", oímos decir. Pero qué pocas formas tiene de manifestarse, aquí y allá. "La gente es sabia y sabe bien lo que quiere", suelen apostrofar los políticos cuando están seguros de ganar y cuando han ganado (no ha sido cuando han perdido las elecciones). Pero qué difícil es atajar desmanes, imponer cotas, exigir responsabilidades o, más simplemente, manifestar ideas para hacer las cosas mejor. Ni siquiera dentro de los partidos.

Hay varias cuestiones en torno a esta idea. Algunas, podrían ser:  ¿Cómo se ejerce ese poder del pueblo, y cuando se le reconoce? ¿Habrá de ser por sufragio universal, contestando a preguntas determinadas? ¿Habrá de serlo a tiros y bofetadas, bando contra bando, en una guerra incivil? . O, de forma más razonable, habrá que saber delegar en manos de algunos, para que administren ese poder, dotándoles de un margen de maniobra?.

Quizá algunas respuestas, y nuevas preguntas, puedan encontrarse en el trabajo de Eduardo García de Enterría, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, titulado "Las transformaciones de la justicia administrativa: de excepción singular a la plenitud jurisdiccional: ¿un cambio de paradigma?".  El autor lo publica este año de 2007, en la editorial Thomson, aclarando que es el texto de la conferencia que no llegó a pronunciar ("dadas las solemnidades previas") en septiembre de 2006 con ocasión de la entrega del Premio Internacional Menéndez Pelayo, ni, a pesar de las promesas, fue entregado a la imprenta por la Universidad Internacional de ese nombre.

Dice García de Enterría: "La subjetivización definitiva de la justicia administrativa, que ha roto el mito histórico de su supuesta objetividad, (...)es ya una ganacia definitiva -y por ello definitivamente irrenunciable- de nuestro tiempo". Suena bien y, como defiende el prestigioso catedrático, encuentra sus razones en el derecho comparado y, por ejemplo, en la facultad de los jueces de lo contencioso-administrativo de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, de forma autónoma, sin apelar a otros órdenes jurisdiccionales.

Pero ¿la excesiva formalización del ejercicio de la justicia, lo costoso de los procesos, su duración, no está robusteciendo, en realidad, el "derecho" de quienes mejor pueden pagárselo o aguantar, desde su holgado pedestal, el paso del tiempo?. Creemos, por tanto, que debería avanzarse en la combinación de fórmulas en las que se entronquen las correctas aplicaciones del derecho y la, igualmente necesaria, valoración de la sensibilidad social y de la oportunidad, que atiende a importantes consideraciones extrajurídicas (que no, claro está, antijurídicas).

Sobre la igualdad sexual

La igualdad de derechos entre hombres y mujeres aún tiene mucho camino que recorrer. La teoría de las Constituciones de los países más avanzados es una cosa, y la práctica otra. Por supuesto, en los países en desarrollo, y marcadamente en aquellos en los que predomina la creencia islámica, la marginación de la mujer alcanza niveles terribles, por incultura, falsas interpretaciones de los credos, y conveniencia interesada del sexo rampante.

La hipocresía del machismo dominante tiene muchas vertientes, algunas sutiles. Seguramente el ejercicio del dominio del varón sobre la hembra humana se va perfeccionando desde la infancia, en la propia familia, se apoya en la complicidad de la sociedad -control de la moda, de los comportamientos, de la selección de actitudes para el éxito social yempresarial, etc- y recobra fantasía en el acto sexual, en el que el varón cree dominar a la mujer, y -cuántas veces- así se lo hace admitir en la cama.

En este comentario, querríamos llamar la atención sobre ciertos aspectos del perfeccionamiento de la actitud de control machista, que justamente se están consolidando en las sociedades pretendidamente liberales. Por cierto, no tiene mucho que ver con la democracia, -en el sentido político del término- porque la igualdad entre hombre y mujer es solo un aspecto menor de la gran injusticia que supone la desigualdad de oportunidades entre los seres humanos para alcanzar los bienes materiales e inmateriales que pueden producirle satisfacción: conocimiento, educación, dinero, naturaleza, amor, trabajo, tiempo libre,...

Los dos aspectos especialmente singulares a los que queremos referirnos son: la utilización de la moda femenina como mensaje de dominio machista y la incorporación de los homosexuales como tercer grupo a la disputa por el dominio de los elementos claves de la sociedad, en detrimento justamente de la mujer. La interelación entre ambos aspectos no parece fortuita.

¿A quién beneficia la exposición de mujeres semidesnudas, presentadas como mercancía que mejora su capacidad de seducción, con ropas diseñadas por "creadores geniales" que "revolucionan completamente el mundo de la moda" cada tres por cuatro, y que exhiben con descaro su homosexualidad, exagerando sus plumas hasta límites intelectualmente oscenos? ¿A las mujeres?...

Más bien creemos que ellas, como las jóvenes a las que se les ha convencido que al ejercer su derecho para promiscuirse sexualmente, son más libres, son nuevamente las perjudicadas por la bota machista.

 

Sobre la Universidad

Ha empezado (o está a punto de empezar, que hasta en eso la sociedad ha perdido la pista) un nuevo curso universitario en España. La inmensa proliferación de Universidades y títulos, algunos de los cuales resultan de difícil interpretación respecto a su verdadera aplicación práctica o individualidad, ha contribuído al alejamiento de la sociedad civil respecto a la endogamia universitaria.

Las intenciones eran buenas, pero los resultados son perversos, o, cuanto menos, inadecuados a los objetivos pretendidos. La exigencia de exclusividad a los docentes en los años ochenta, en la pretensión de que tuvieran una dedicación intensa a la investigación y a la docencia, llevó a la titularidad y a las cátedras a muchos jóvenes que no tenían la preparación adecuada, por muchos títulos oficiales que se apresurarían a obtener. Por supuesto, algunos cátedros sin especiales escrúpulos favorecieron a sus familiares para que alcanzaran la preciada sinecura de ser funcionario universitario, creándose así sagas que solo hae falta casar los nombres del personal para detectar. La historia sigue.

El deseo  incalificable (queremos decir, con adjetivos elogiosos) de todas las Autonomías de crear Universidades y títulos "más acomodados a las realidades locales", ha multiplicado las necesidades de docentes, generado un maremágnum de títulos sin especial valor de mercado, y varias generaciones de titulados en paro o infraempleados en el mercado laboral.

Nos faltaba Bolonia, que con sus acuerdos de homologación va a conseguir dar el tiro de gracia a la enseñanza técnica (entre otras), porque las carreras de ingeniería -salvo excepciones que los especialistas y el mercado conocen bien- mantenían un cierto prestigio, por la dificultad de sus enseñanzas (que no, hay que decirlo, por la verdadera adaptación a las necesidades reales de un mundo tecnológicamente avanzando a velocidades vertiginosas) y la conservación de poder en la Administración pública, gran canalizadora de recursos financieros hacia el mercado, como es sabido.

Sería muy conveniente que se crearan Comités de especialistas, libres de ideologías, sinecuras, compromisos, y conocedores de lo que demanda cada carrera, cada especialidad, para que revisaran todos los planes de estudio. No es casualidad que la medicina post MIR mantenga su prestigio, o que los ingenieros civiles sean preferidos a otras especialidades. No es casualidad que los licenciados en Derecho tengan que realizar prácticas jurídicas para debatirse en el complicado mundo procesal. No es casualidad que los licenciados en económicas o empresariales copen los puestos de control de muchas empresas. No es casualidad que los licenciados en filosofía pura o ciencias acaben empleándose -con éxito laboral- en grupos multidisciplinares del mundo real. No es casualidad...

Esta sociedad necesita debatir desde la objetividad. Los que más gritan suelen ser, por desgracia, los que más tienen que perder si se descrubre que van desnudos.

Sobre la política de defensa

El mundo tiene planteadas varias guerras, y aunque la posición de España es oficialmente antibélica, estamos participando, directa o indirectamente, en casi todas ellas. Las que han provocado más comentarios mediáticos, son las de Irak y Afganistán, a las que hemos enviado tropas, atendiendo a dos tipos de decisiones muy distintas y como pertenecientes a dos grupos de poder económico-político claramente diferentes.

Hemos ido a Irak porque a nuestros dirigentes entonces, les pareció rentable apostar por el apoyo al gobierno de Estados Unidos (al dictado, a su vez, del capital más influyente), en detrimento de formar una posición conjunta europea. Hemos salido de ese error histórico con heridas en las manos y una amenaza persistente de la fanática AlQueda sobre nuestro país, no satisfecha con haber causado ya un Once Eme. 

Esta es la primera guerra en la que estamos los españoles, y en la que los amenazados somos todos. Poco ha servido para disminuir el peligro de un nuevo ataque el deseo expresado de que ahora creemos en la alianza de civilizaciones, porque los terroristas han hecho de su presunto islamismo un pretexto para plantear una guerra de religión y no atienden a nuestras nuevas razones.

Al parecer, lo que cuenta es que somos parte de El-Andalus, y Alá les pide que nuestra santa tierra sea reconquistada a golpe de atentados y los cristianos y agnósticos que vivimos en ella, convertidos a la verdadera religión o pasados a cuchillo. Como buenos terroristas, la cordura de los planteamientos es lo de menos, lo interesante es poder lavar algunos cerebros para inclinarlos a derramar sangre.

Hemos ido a Afganistán, un poco como quien va a una fiesta, amparados en el manto protector de la Otan, y con el gorro de las Naciones Unidas, confiando en que las boinas azules nos protegieran de las tensiones de una tierra que nos sería difícil situar correctamente en el mapa. No nos hemos fijado en quiénes nos acompañaban esta vez, era una actuación humanitaria. De vez en cuando, muere algún soldado español (o ecuatoriano nacionalizado), mientras volvía al campamento de una misión de reconocimiento de no se sabe muy bien qué.

Puede que el problema sea más ruso que europeo, más universal que español, más inventado que real, pero lo cierto es que algunos de nuestros soldados profesionales mueren allí, interrumpiendo brusca y definitivamente sus clases de español a los locales, o la prueba de la capacidad de detección de los mecanismos desactivadores de los vehículos, o se caen los aviones de transporte que hemos alquilado barato para ahorrar.

El efecto colateral de nuestra presencia es nuestra contribución a la evidencia de la incapacidad internacional para resolver un conflicto real, en un mundo en el que ningún país tiene autoridad suficiente y los valores éticos y la solidaridad han sido arrojados por la borda.

Parece muy conveniente replantearse aquello de "OTAN, de entrada, no", y discutir las alternativas que se ofrecen a un Estado con un Ejército profesionalizado (aunque de su dotación para la guerra actual, cabria plantearse serias dudas), caro, y cuya la integración con los intereses generales de la población no ha sido adecuadamente perseguida.

La polémica podría plantearse así. O queremos un Ejército bien dotado, preparado para responder de forma contundente a un ataque exterior, con todas las consecuencias; o nos alineamos clara y definitivamente con un bloque armamentístico, integrándonos en él, con las consecuencias que cabe vaticinar, porque los Ejércitos han surgido para defender o conseguir intereses económicos, no para realizar obras de paz.

La otra opción sería que nos declaremos antibélicos, antibeligerantes, neutrales frente a todo, sin ejército propio, sin armamento, y actuemos en consecuencia en nuestra política internacional. No podemos sonreir a todo el mundo creyendo que no se dan cuenta nuestros interlocutores del lado en que están los intereses.

Si nos sentimos europeos, seámoslo, y para siempre. Promovamos con decisión un Ejército europeo, una dotación armamentística única y compartida, una política exterior, por supuesto, común.

Si queremos ser mediadores de verdad, tendreemos que proclamarnos neutrales y renunciar a nuestro Ejército, reconvirtiendo a los militares al mundo civil, lo que, casi seguro, agradecerán sus familias y, no en último lugar, ellos mismos. De no ser así, como no lo está siendo, corremos el riesgo de que nuestro Ejército de asalariados se nutra cada vez más de nacionalizados de los países más pobres de la Tierra, para que, a cambio de pan, defiendan nuestra estrategia "de cooperación internacional".

Que es lo que viene haciendo Estados Unidos, solo que en éste caso, los beneficiarios son sus grandes empresas de armamento y sus multinacionales del petróleo. No la paz mundial ni la cooperación humanitaria.

Sobre la memoria histórica

En una reciente entrevista concedida para la TV en España (Telemadrid), el general retirado Sabino Fernández Campo afirmó que lo que había que hacer con el proyecto de Ley de la memoria histórica era retirarlo, porque lo que procedía era hablar del olvido histórico de la guerra civil y sus excesos. Lo decía, apuntillaba, desde la autoridad de haberla vivido como combatiente en el bando vencedor, enrolado con 17 años y promovido a mando de un grupo de jóvenes "mayores que yo", que confiaban en él y, por ello, su preocupación principal consistía en que superasen la guerra sanos y salvos y devolvérselos a sus familias.

Fernández Campo en aquella entrevista dió muestras de una estupenda lucidez, de la que no se resentía en absoluto haber cumplido casi los noventa años. Se refirió en ella a muchos otros temas, tratados con excelente cordura y mano izquierda. Se podrá estar o no de acuerdo con algunas de sus ideas, pero será difícil no coincidir con el talante. Un hálito de sensatez, inteligencia, y firmeza en las convicciones recorría la entrevista, y se transmitía desde la pantalla.

La preocupación del Gobierno del Presidente Rodríguez Zapatero por desempolvar las tensiones de una guerra incivil que volvió al hermano contra el hermano, alimentada desde principios que hoy no se comparten, es un error. Prácticamente la totalidad de los españoles vivos en la actualidad no ha participado en la guerra civil, y, la mayoría, ni siquiera han padecido sus consecuencias. La contienda ni siquiera es un episodio estudiado en los libros de Historia, porque el desinterés por lo que ha sucedido en el pasado es patente, y el contagio afecta incluso a lo que está sucediendo en el presente.

La redacción de la Ley ha suscitado, como no podía ser menos en este país de personas imaginativas e individualistas, todo tipo de sugerencias, apostillas y críticas. Unos quieren apelar específicamente a los crímenes concebidos contra la religión católica, otros recuperar indemnizaciones económicas contra juicios sumarísimos -además de injustos-; a éstos les encantaría anular sentencias; aquellos quieren hacer borrón y cuenta nueva de una vergüenza histórica que afectó a sus padres, abuelos, tíos, o antepasados de variados niveles de relación familiar...

Muchos familiares de las víctimas, más directos  y pragmáticos en una posición, ésta sí, completamente asumible, lo que desean simplemente es que los restos de sus feudos sean exhumados de los lugares en donde fueron fusilados, identificados en lo posible y trasladados a panteones adecuados.

La Ley tiene ya pocas posibilidades de salir adelante, a punto de agotarse el período mínimo para presentación de nuevas propuestas legislativas antes de las elecciones generales de marzo de 2008, pero ha dejado su huella. Ha reabierto la polémica sobre algo que, aunque no está olvidado ni debería olvidarse, si estaba superado: la capacidad del ser humano para hacer daño, mucho daño al otro, por no importa qué ideales, bajo no importa qué pretextos, alimentando el odio contra su próximo, para arrebatarle tal vez su posicióny  su hacienda o borrarlo del mapa por el placer de vencerlo para siempre.

Muchos de los que lucharon en uno y otro bando no tenían claro porqué luchaban, ni tuvieron elección para elegir. Los que dirigieron la contienda, la iniciaron o la continuaron, los que buscaron o no alianzas internacionales, los que defendían el orden establecido o pretendían derribarlo, lanzando a la muerte a enfervecidos partidarios de repúblicas, religiones, monarquías, órdenes, igualitarismos, acracias, ésos, tal vez sabían lo que querían. Pero están ya muertos y no podemos preguntarles directamente qué pretendían, o juzgarlos de sus supuestos crímenes en un juicio democrático, abierto, purificador. 

Pero hay otra enseñanza: los que sobrevivieron en el bando que se declaró vencedor, ya nos expresaron ...¡durante cuarenta años!... sus objetivos, y todos pudimos comprobar que las adhesiones al grupo de los vencedores se multiplicaron a medida que pasaba el tiempo. Interesadas o despreocupadas, obligadas o libres, ignorantes o conscientes, la realidad retejió su malla de interrelaciones, protegiendo el Régimen fascista (por cierto, adulterado con el paso de los años), consolidando situaciones de favor contra la que solamente unos pocos se rebelaron. Y ni siquiera estos descontentos consiguieron derribar al régimen, que murió por sí solo, de puro agotamiento.

Así que la recuperación de la memoria histórica, corre el riesgo de ser histérica, y, desde aquí nos apuntamos simbólicamente a la petición de una Ley del olvido histórico.

Sobre la educación de los jóvenes

La educación oficial enseña poco. Faltos de motivación y autoridad, maestros y profesores se quejan más que se esfuerzan, por lo general en vano, en imponer disciplina en las aulas. Sin disciplina, por supuesto, mal se puede enseñar. ¿Pero con qué arsenal cuentan? ¿Apoyo en los hogares, reconocimiento social, castigo a los rebeldes, suspensos a los que no saben?.

La exigencia de una alta nota media para acceder a algunos estudios universitarios, y la cómoda consideración de que trasladar a otras instancias el problema, anima a sobreponderar los resultados de los exámenes. Los currícula se hinchan. Los padres, disculpan. La sociedad mira hacia otro lado...no es tan importante saber para triunfar, ¿verdad?

¿Qué hemos construído?. Entre la población adolescente parece haber tomado la batuta una masa (el problema es especialmente grave entre quienes tienen entre doce y diecisiete años) desmotivada, descreída, ignorante y agresiva. Son adjetivos fuertes, pero a poco que se escarbe en la opinión social de los juicios adultos (y, por supuesto, de quienes tienen más de cuarenta años), bastante compartidos.

A partir de las 24 h de ayer (22 de septiembre) se celebró en Europa una noche en blanco. Interesante experiencia para motivar a la ciudadanía a vivir sus ciudades, conocerlas mejor, compartir sus ratos libres con los demás. ¿Captarán el mensaje del interés en visitar museos, abrir debates, comunicar ideas o impresiones?.

Viendo las largas colas que se formaban ante algunos museos, que recordaban las de aquellos que esperaban turno para ver el reflejo de la habitación del artista en la pupila de la liebre pintada por Durero  o se atropellaban para pasear a uña de caballo ante los cuadros de Tintoretto, supngo que la mayor parte de los participantes en la noche blanca responderían: "¿Para qué?. Eso son ideas trasnochadas, inútiles. Carpe diem, disfruta de la vida".

Los jóvenes ya viven sus noches en blanco, casi a diario (pero especialmente los fines de semana), en espiral crecientemente desordenada desde hace décadas. No ignoremos el resultado, la infeliz cosecha de cada madrugada de alterne: miles de adolescentes borrachos, enajenados por la ingesta de drogas y alcohol, la basura de sus festejos abandonadas en las calles, vecinos molestos, peleas y heridos, denuncias por variados delitos, actos vandálicos, costes.

¿Son todos los jóvenes así?. Desde luego que no. Los que se comportan así son una minoría. Pero atención. Entre los más sensatos y la cola de esa juventud, allí donde militan los desorientados, los faltos de ideologías y de modelos, hay una diferencia posicional como nunca la existido entre los jóvenes. Esa ruptura intrageneracional tendrá consecuencias: Seguramente, las está teniendo. Creemos que la educación no puede renunciar a dotar de autoridad a los educadores. Hay que ayudar a recuperar el orden para la transmisión de conocimientos y respeto a los valores cívicos.

Si observamos el comportamiento de los niños de menos de siete años, resulta ser ordenado, emocionalmente inteligente, curioso y obediente a los mayores. ¿Por qué? Porque en esa edad no se ha renunciado a su educación: padres, abuelos, tutores de guarderías y maestros se esfuerzan en transmitir, desde su autoridad, normas, enseñanzas, premios y castigos.

Después de esa edad, los principios educativos parecen trasladarse a la televisión, los juegos informáticos violentos, la introspección desde la opulencia o la subordinación al grupúsculo que dominan aprendices de matones.

Hay muchas formas de pasarlo bien, de divertirse sanamente. Enseñémoselas a los más jóvenes, eduquémolos también para divertirse. La voluntad de perder la razón en cada fiesta, con drogas y alcohol, en la pretensión de liberarse, no ahonda más que en el diagnóstico de un grave problema. Los niñatos de doce a diecisiete años creen tenerlo todo resuelto, imaginan que su rebeldía es adecuada, porque ningún adulto se atreve a decirles, no, eso no es así, así no vais a ninguna parte.

La educación de la adolescencia debe replantearse: en casa, en las aulas, en la calle. ¿Quién es el primero a la primera que se atreve a decir a un grupo de jóvenes que vociferan y dan empellones, saltos y fingen pelearse en un lugar público, pareciendo ignorar que no están solos, que están molestando a los demás, y que, de paso, están perjudicando su imagen?. ¿Les apoyaremos los otros adultos, o nos encogeremos de hombros, alegando que no es para tanto?.

La asignatura de la Educación para la Ciudadanía tiene ahí un campo de actuación cuyos beneficios sociales pueden ser altísimos. Si el miedo al infierno, al palo o al suspenso no arredra a algunos jóvenes, al menos, que sientan la vergüenza pública si no se avienen a adoptar un modelo cívico y ético ampliamente compartido.

Sobre la política de jubilaciones

El modelo social en el que, en buena medida, España había puesto los ojos, para traspasarlo con toques de carpetobetónica improvisación, está en vías de profunda revisión, porque ha llegado el momento de declararlo insostenible. El presidente francés Sarkozy, amparándose en su reciente victoria electoral, parece dispuesto a cantar algunas verdades, y propone cambiar algunos ejes de la política social.

Que, desde una petulancia cuyos efectos es todavía pronto para valorar, Sarkozy haya afirmado que está abierto al diálogo social pero ello no ha de impedir tomar las medidas necesarias y urgentes sobre el modelo de asistencia social, es lo de menos. Lo más sustancial resulta su afirmación de que la política de reducción de la jornada laboral a 35 horas es un fracaso, y que las prejubilaciones e incluso las jubilaciones a los 65 años, no pueden mantenerse sin provocar la quiebra del sistema.

¿Qué hemos hecho?. En la feroz reconversión de los sectores siderúrgico, carbonífero, agrario, naval,...en la admisión inconsciente de políticas de prejubilación en empresas que deseaban reducir sus costes laborales, hemos llenado las calles de parados forzosos, en edad de pleno rendimiento, pagados con cargo a las arcas del Estado o de oscuras combinaciones de dotaciones para fondos de pensiones, reducción de beneficios a corto plazo y contribuciones públicas.

La pérdida de sustancia, creatividad e impulso que esa política ha causado en el aspecto tecnológico, nunca podrá ser estimada con exactitud, pero es ingente. No solo en lo técnico, por supuesto, también en lo político, en lo social, adelantando la "percepción de vejez", cuando la vida media se prolonga.

La pérdida económica y los esfuerzos presupuestarios que supone haber prejubilado a personas en edad de rendir convirtiéndolos en pensionistas, pasa factura ya, pero se convertirá en una soga al cuello cuando los que sostienen la delicada pirámide contributiva se desfonden, por ser insuficientes (jóvenes con bajos salarios, inmigrantes con propósito de volverse a su país cuando consigan su objetivo de ahorro o la situación de bonanza cambie, etc).

Hay que mentalizarse ahora de que los que no hayan gozado ya de los beneficios de la prejubilación, tendrán difícil jubilarse antes de los 70 años. Quizá nunca lo puedan hacer. Habrán estado cotizando toda su vida para beneficio de terceros y gloria de un modelo social cuyos costes de mantenimiento nadie ha sabido valorar suficientemente.

Sobre la política de viviendas para jóvenes

La polémica desatada por la precipitación en la comunicación del Programa de Ayudas para Jóvenes en relación con la Vvienda por parte del Presidente de Gobierno Rodríguez Zapatero y la Ministra del ramo, Carme Chacón, tiene una base sólida.

Resulta descorazonador que la proximidad a las elecciones en España esté moviendo al Gobierno a presentar medidas que no han sido estudiadas adecuadamente, y cuya repercusión económica y aceptación social no fueron valoradas en profundidad.

La falta de una oferta suficiente de viviendas en alquiler es un problema real. Existen multitud de viviendas vacías, y los alquileres que se ofrecen son muy altos.

Desde la perspectiva de los propietarios de las viviendas, una rentabildiad de 12.000 euros anuales (unos 150 euros/m2/año) para un inmueble tipo cuyo precio de mercado es superior (al menos, en las grandes ciudades españoles) a los 360.000 euros, coloca la rentabilidad de esta inversión en un nivel poco atractivo, máxime si se trata de ingresos que deben tributar al tipo medio del irpf que corresponda al arrendatario.

Son varias las cuestiones que están interrelacionadas. Es necesario realizar un inventario completo de viviendas desocupadas, identificar perfectamente a los propietarios y sus situaciones patrimoniales, realizar las inspecciones fiscales pertinentes y reducir los impuestos que se deben pagar por los rendimientos del alquiler, acomodándolos a las rentas que perciban.

Los Planes de Ordenación Urbana de las ciudades deben ser revisados, persiguiendo la lacra social que ha supuesto la proliferación de la corrupción urbanística en España, atendiendo a la generación de suelos protegidos y a la promoción oficial de viviendas.

No tiene sentido que se favorezca a los constructores y grandes propietarios con las medidas públicas, sino que se debe atender a los pequeños propietarios y favorecer el acceso a una primera vivienda en propiedad o a la movilización de los inmuebles desocupados o infrautilizados existentes.

Claro que los jóvenes mileuristas no pueden pagar los actuales alquileres, y no podrán pagarlos mientras subsista el desquilibrio entre sus ingresos y los precios de los alquileres, pero pensar que se va a solventar el problema con subvenciones ocasionales a algunos subgrupos, es ignorar la realidad y poner un parche en el ojo equivocado.

Un tema sobre el que volveremos más adelante, porque merece la pena.