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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Cultura

Sobre las reformas en el hogar y su coste

Si Vd. quiere poner a prueba la relación con su pareja, haga una reforma en su casa. Puede consistir en cambiar los muebles de la cocina, quitar el gotelé de las habitaciones principales, hacer un baño de lo que era una despensa.

Cuando todas las cosas del ajuar estén cubiertas por una capa de polvo de algunos milímetros, y su hogar esté asaltado por un grupo de desconocidos hablando lenguas ininteligibles que, en avance inexorable, hayan ido comiendo retazos de su intimidad y llenado de escaleras de mano, cestos, llanas, martillos, sierras de disco y ropas sucias los distintos rincones de la casa, después de haber discutido con su pareja sobre el color más adecuado para la pared del recibidor, pregúntele:

¿Me quieres todavía?

Si la respuesta es que sí, dé por bien empleado el coste de la reforma. Su amor es indestructible. Pero existe una alta probabilidad de que ella/él no estén allí para responderle, porque hayan huído unos días antes del desaguisado.

Piénselo bien antes de iniciar reformas en su hogar. Consulte a su sicólogo. En pareja.

Sobre el Chikiliquatre, Eurovisión y el ridículo

Chiquilicuatre o Chikiliquatre, el representante de España en Eurovisión, un Concurso de canciones que son enviadas y votadas por decenas de países que tienen algo que ver con Europa, no ganó. Al menos, no ganó el Concurso de marras. Que popularidad y dinero, sí que han conseguido los creadores de esa farsa que ha venido gozando de un apoyo colectivo inusitado desde que salió a la palestra.

Ganar un concurso en el que los votantes manifiestan, no ya su aprecio a los valores musicales de una canción, sino las simpatías y antipatías por las poblaciones vecinas, nacidas desde lo profundo de la incultura histórica popular...y, encima, con un personaje inventado, es imposible.

Incluso lo sería para personajes reales que fueran presentados desde la Europa clásica, canten bien o mal. José Luis Uribarri, el gran desentrañador del Festival detrás del telón, lo explicó como los ángeles, para regocijo general.

Rodolfo Chikiliquatre jugaba, pues, en otra dimensión. Era una creación de la imaginación, y su canción, elegida para representarnos como resultado de una votación popular, animada desde un programa de humor y expoleada por un comunicador con gran carisma (Buenafuente), resultaba ser una pantomima que ridiculizaba el propio Concurso. Mucha tela para un Festival que mueve mucho dinero y en el que España, junto con Francia, Alemania e Inglaterra, costea el grueso del tinglado .

Cuando, en una competición cualquiera, uno de los candidatos cree firmemente, por su experiencia anterior acerca de cómo se las va a gastar el Jurado, que no va a ganar, tiene tres opciones:

La primera, hacer como si nada y presentarse con toda la ilusión intacta, con su dignidad como bandera. La segunda: no presentarse, enviando una carta más o menos agria a la Organización expresando que se tienen mejores cosas que hacer (véase Italia); y la tercera: presentarse y ridiculizar desde dentro el invento. Esto es, lanzar un torpedo bajo la línea de flotación, pero sin carga mortífera, solo con pólvora y risas.

Desde AlSocaire nos pareció que Rodolfo Chililiquatre no hizo, ni mucho menos, el ridículo, sino que ridiculizó. El ridículo lo hicieron otros cantantes y pseudocantantes, de otros muchos países, porque pretendían actuar seriamente y resultaron tan cómicos como el que satirizaba el escenario. Resultó así un espectáculo formado por esperpentos y originales, en el que resultaba difícil descubrir quién era quién, entremezclados con un par de buenas canciones e intérpretes.

El espectáculo de Eurovisión no está muerto, qué va. Ha evolucionado certeramente hacia lo burlesco. Está ya perfectamente situado en lo que gusta a la mayoría: lo impersonal, el poutpurri.

Ha conseguido devenir al terreno de una mezcla preciada en todo reality show: masa casposa, gentes que se esfuerzan en hacerlo lo mejor posible, junto a otras que lo ridiculizan de la manera más ácida imaginable, empresarios e intermediarios manejando cantidades ingentes de dinero, artistas ilusionados, aficionados escépticos, cómicos, espectadores obnubilados, sensualidades aberrantes, aberraciones soportables, ... La vida misma.

Lo que no nos gustó es que nuestra participación fuera costeada con dinero público. Aunque, pensándolo bien, tampoco eso, en sí mismo, resulta tan grave. Porque nos ha servido como publicidad para expresar a todos esos países que creen tener algo en común que nosotros no solamente somos diferentes. Es que ya estamos de vuelta.

 

 

Sobre la abolición de las corridas de toros

Los españoles castizos, los que amamos la tradición, las costumbres heredadas de nuestros antepasados más queridos, aquellos a quienes nos gusta festejar la semana grande de nuestro pueblo acudiendo a ver una buena corrida de toros, tenemos, por lo menos, un problema: ignorar que estamos apoyando el mantenimiento de una crueldad impropia, una sinrazón -con base estética, por supuesto-  injustificable.

La fiesta nacional española, por mucho que nos guste su contemplación, que alborote tanto al pueblo llano como a personajes de alcurnia, por más que represente lo profundo y antiguo de nuestras tradiciones, incluso aunque sirva para mantener una raza de animales bellos al margen de la extinción, es la manifestación de una crueldad con los animales impropia de una sensibilidad moderna. Y debe ser abolida, por ello, ya.

La razón fundamental para defender la abolición es, desde luego, que se causa mucho daño innecesario, en esos quince o veinte minutos que dura la faena a cada uno de los animales que son toreados. Se va graduando su estrés y dolor envolviéndolo en músicas y danzas, en una pantomima cruel que les conduce a su muerte. 

El crescendo está bien estudiado, desde luego, para aturdir al animal y enfebrecer al respetable que pagó por ver el sacrificio: los toros son punzados un par de veces por la lanza, cosidos por varios pares de banderillas, atravesados por un estoque -puede que varias veces- y apuntillados para arrastrarlos entre aplausos, aún agónicos, al desolladero.

Claro que el espectáculo entraña un riesgo para el torero, el hombre, la representación de la femineidad, que, capote o muleta en mano, se esfuerza en hacer pasar una y otra vez al animal-macho por debajo del engaño Se demuestra al final, con su victoria tan probable, que el macho pierde, Pero, ante todo, se evidencia lo que ya deberíamos saber, que el ser humano es más bruto que el animal si se trata de demostrar inteligencia, más torpe si lo que se pretende es conseguir supremacía sin avasallar

Muy de tarde en tarde, hay un torero que es herido, incluso que muerte, atravesado en la ingle o en la garganta por un cuerno de ese animal que no llegará a saber, falto de tiempo, contra qué lucha. No podrá analizar para convertirlo en experiencia y transmitirlo a sus genes, qué fue lo que pasó en esos veinte minutos últimos. Sus ojos vidriosos entonces solo mantendrán la imagen de un cómico que se ganaba la vida arriesgándola,y cuyo objetivo era matarlo a él haciendo de sus ímpetus, faena.

Pero el argumento más importante para abolir de inmediato las corridas de toros, dejándolas como un recuerdo del pasado que podrá estudiar quien quiera en el Cossío es puramente económico: aunque el sector se mueve en gran oscurantismo, las corridas de toros son un desastre mercantil, y ni siquiera benefician a la mayoría de los empresarios que las organizan. Deben ser subvencionadas, con dineros que provienen, especialmente -porque somos mayoría- por aquellos que defienden defendemos su supresión. Por cruel, por trasnochada, por inútil. El colmo, pues.

(Hoy es el día mundial de internet. Como todos los blogueros le dedicarán un espacio, hemos querido emplear nuestro comentario de hoy para hablar de otra cosa. Porque  convencidos de la importancia de la red, claro que estamos)

 

Sobre la importancia de saber idiomas

Hemos descubierto, en un foro de internet, la petición de ayuda que copiamos más abajo.

Al advertir, por algunas señales, que el original del escrito podría haber sido redactado en inglés/japonés, hemos pretendido devolverlo a su versión de partida, utilizando un prestigioso traductor automático desde el español a la forma como fue concebida por el empresario nipón.

Ofrecemos a continuación el original y su resultado reconstruído. No contentos con él, alguien nos propuso reintentar la traducción al inglés, usando otro traductor automático inverso. Pero el sentido nos parecía cada vez más oscuro. ¿Qué querría decir el mensaje?

Incapaces de descifrarlo, lo recogemos aquí por si pudiera servir para provocar su sonrisa (de Vd.), ya que no su comprensión (del texto).

Original:

Hola Cada uno - he sido actualizado recientemente - lamentable, no puedo mejorar ahora mismo.
Mi nombre es AG.
He sido a 54 países ya que yo era bron y trabajé en 6 países.
Me gusta estudiar y aprender idiomas extranjeros, y mirar películas. He sido al juego de película "del Señor del Rey" en XY.
Ahora, me afilié a Z aquí para ampliar la gestión de redes y ser frineds cada vez más.
Me gustaría aumentar y establecer la compañía para el maintence del surveilance
sistema en Japón debido a atado con correa por dinero efectivo. Juntaremos la donación o la inversión. Nuestro tren especial provee de personal son 5 persona
y tenga cuidado de 500 sistemas y consultaremos para el sistema surveilance. De curso,
podemos hacer la consulta para vender su sistema en Japón si usted quiere.
Por favor ayúdenos y aconséjenos.
AG
For my life and for ever

Traducción inversa:


Hello Each one - have been updated recently - regrettable, can not improve now same. My name is AG. I have been to 54 countries since I was bron and worked in 6 countries. It likes me study and learn foreign languages, and look films.

I have been to the game of film "of the Sir of the King" in XY. Now, affiliated me to Z here to broaden the management of nets and be frineds increasingly.

Would like me increase and establish the company for the maintence of the surveilance system in Japan because of tied with belt by money efectivo. will Joint the donación or the investment. Our special train caters of personnel are 5 person and have taken care of 500 systems and will consult for the system surveilance. Of course, can do the query to sell his system in Japan if you loves.

Please help us and advise us.

AG.

For my life and for ever

Si alguien tiene alguna pista, le rogamos que nos ayude a entender a AG. Sus intenciones, en el fondo, parecen serias y sinceras. Arigáta.

 

Sobre los saltos laterales

El lenguaje alemán llama "salto lateral" -Seitensprung- al engaño sexual a la pareja con la que se convive. Aquí las variaciones de este ejercicio de riesgo, van desde echar una cana al aire, pasando por echar a perder el matrimonio, hasta llegar, en los casos más graves, a echar a perder el patrimonio.

En castellano, la expresión salto lateral podría interpretarse, en sentido figurado, como un desvío de atención respecto al objeto principal, un rodeo. Los expertos en semántica suelen referirse, más pomposamente, a estos circunloquios, como "arabescos laterales".

Estos saltos laterales hispanos, están admitidos por la iglesia cátólica y respaldados por el buen orden internacional, y no son peligrosos de ejecución. Los deportistas, sin embargo, practican un salto lateral que está reconocido como una de las figuras del atletismo de competición, y que, si se hace mal, puede conducir a descalabros. 

Pero, para los observadores, la vida cotidiana está plagada de estos ejemplos de la imaginación calenturienta. En especial, la política y la empresa. La razón podría ser que, como quienes están encumbrados a la obligación de decidir sobre los destinos de los demás, se supone que tienen que saber de todo, llenan su existencia de saltos laterales.

En lugar de decir simplemente: "Pues no lo sé" o, quizá, "Pregúntenle a fulanito, que es quien lleva el tema", los interpelados en público se lanzan hacia complejos desvíos de la verdad de su ignorancia, tomando decisiones que nos afectan, y que provocan daños y pérdidas económicas. Prefiriríamos que nuestros dirigentes se acostumbraran, sin temor, a decir "lo ignoro", y nos ahorrarían mucha confusión, y muchos esfuerzos para enmendar sus meteduras de pata en berenjenales de cuidado.

En estos días, hay varios ejemplos de estos saltos laterales que acabaron en quebraderos de cabeza.

Sobre Juan Gelman, premio Cervantes 2007

Juan Gelman es un hombre al que las circunstancias convirtieron en poesía, modelándolo a golpes de dolor, tristeza y sinsabores, haciéndolo símbolo para muchos argentinos y bastantes latinoamericanos. Símbolo de resistencia, de honestidad personal, de dolor vital expresado, no a gritos, sino desde la calma de lo que uno sabe que no puede controlar solo.

Cuando a Juan Gelman le concedieron el Premio Cervantes, seguro que han sido muchos los que se lanzaron a conocer algo de lo que escribía este autor, definido como poeta, aunque también ha sido cronista de una época que nunca deberá repetirse de la historia reciente argentina. Las alabanzas se precipitaron sobre él y su obra, aunque Gelman es un escritor muy premiado.

Algunos empezaron a fijarse en su rostro, en su actitud, en la forma de responder a los halagos. Juan Gelman parecía cansado, dijeron.

Hay una blog que habla mucho de Gelman y que surgió en el 2000 desde la intención de un admirador, Marcelo, simpatizante de Amnistía Internacional, de ayudar al abuelo-poeta a encontrar a su nieta, desaparecida cuando la dictadura argentina. Quizá leer su biografía ayude a entender algo más sobre sus razones vitales. Pero es en su obra literaria donde un autor nos muestra la parte del misterio de la existencia que le correspondió desvelar a sus lectores.

Gelman se mueve con galones de visitante ilustre y un aspecto físico actual de tímido solemne -él, que batalló en campos donde había que apretarse los machos para no saltar desvencijado-, por los pisos donde habitan la poesía y el periodismo -utilizamos su metáfora-.

Puede que la mayoría se contenten con saciar su curiosidad conociendo algo de su vida, intensa y dura. Otros, se animarán a leerlo. Nunca será tarde. "Se puede entonces volver a casa/y no buscar soluciones,/entrar en uno mismo/como una visitación" (Juan Gelman, A Mara)

Sobre el día del Teatro y los teatros de cada día

¿Quién es más importante en una obra de teatro, el actor o el autor? ¿Puede una obra mediocre ser llevada a las alturas por una interpretación memorable? ¿Y a la inversa?. Parecen cuestiones de respuesta evidente, como lo es que el teatro, la representación teatral convencional, con su guión trabajado, y un elenco de actores jugándose la piel en directo por el aprecio del público, languidece, se muere. Está, incluso, ya muerto, al decir de muchos.

No nos engañemos, pretendiendo que los brillantes soliloquios de algunos superdotados de la escena o las composiciones de coros y danzas con las que, a veces, se consigue captar la atención del respetable, son genuino teatro. Se presentan, sí, en los viejos locales que aún llevan el nombre de la gloria de antaño, pero son otra cosa. Son muestras de la capacidad personal para atraer, confesiones imaginarias con retazos de la vida real, superpuestos ante los focos para lucimiento de un artista, en el caso de esos monólogos que a veces llenan un teatrillo.

Desde luego, en España tenemos algunos monstruos de esa capacidad de representación: José Luis Gómez y Rafael Alvarez (El Brujo) o Lola Herrera son ejemplos sonoros.

Otra de las acepciones actuales del teatro de antaño son ahora las comedietas para jubilados sin gran formación cultural, remedos a medio camino entre el cabaret y la zarzuela, representados por actores aquejados de histrionismo que repiten un guión de viejos chistes verdes que ahora harían enrojecer o empalidecer de vergüenza, por triviales.

En fin, no tenemos autores o los que hay, no enganchan a un empresario teatral para que lance su obra. Las series televisivas se lo han comido casi todo, porque lo que prefiere el personal es que le metan el cuento en casa, en donde puede imaginar que lo que está viendo le pasa a la vecina de al lado, o que ese personaje de la vida real que representa el papel inventado que sus ganas de enriquecerse le está dictando, es un amigo de toda la vida.

Nos queda el consuelo de asistir a alguna adaptación de obras de los viejos autores del teatro de corrala,  o pildoras digestivas de ese infumable perdurable que es Uilian Shéspir.

Sobre el ego

El ego es parte del habitante incorpóreo que reside en nosotros. Por supuesto, tiene que ver con el yo, pero, en realidad es una excrecencia suya.

Como sabe todo el mundo, el niño toma conciencia del yo a muy temprana edad, y con cuatro o cinco años, ese conocimiento ocupa toda su atención. Haber comprobado que la referencia a las necesidades del yo moviliza a papás, abuelos y tíos y, en el caso de tener hermanos mayores, también a éstos, es muy reconfortante para el niño. Se va conformando así su diferenciación y defensa contra otros yoes con los que se va encotrando en su camino hacia la adolescencia.

Pero el ego solo aparece más adelante, por comparación de yoes. Y, para lo que nos interesa resaltar aquí, en las edades adultas se ven egos que han crecido tanto y aparecen tan deformes que serían auténticos elementos de museo, si se les pudiera captar físicamente para la posteridad.

Ha habido egos gigantescos que nos dejaron atisbos históricos de su existencia. Ejemplos elegidos al azar podrían ser Napoleón, Carlos Quinto, Hitler, Enrique Octavo, Clemente Séptimo, Rasputín, Franco, El Papa Luna, etc. Otros egos actuales se esfuerzan en pasar a la Historia, pero la cuestión se ha hecho difícil, y lo que consiguen no guarda posiblemente relación con el objetivo personal: Bush, Aznar, Sarkozy, Putin, Aguirre, etc. La política y la farándula están llenas de ejemplos de estos últimos egos.

Hay también, desde luego, egos pequeños en yoes esplendentes, que son los que más nos deberían interesar. Francisco Ayala, Margarita Salas, ... nos parecen ejemplos muy encomiables de esta subespecie entrañable. Pero seguro que el lector encuentra, en su entorno y conocimientos, otras muestras.

Sobre el chicle

No será necesario definir el chicle, pero por si acaso existiera algún lector que se preguntara a qué podemos referirnos, adelantamos un conato de precisión: chicle es la materia negro-parduzca que, en forma de mancha informe proporciona incrustaciones indelebles en todos los asfaltos, adoquinados, bulevares y paseos de nuestras ciudades.

Se han intentado máquinas para eliminar esa materia indestructible: durante algún tiempo se creyó que las inyecciones de nitrógeno líquido podrían provocar la contracción de la masa gomosa y facilitar su separación del sustrato soporte. Fracasaron los intentos de un tratamiento masivo. Cada incrustación -de tamaño aproximado 2 a 3 cm2- necesita un tratamiento individualizado. Por eso, las pegaduras de chicle forman parte del paisaje horizontal urbano.

Cierto que esa masa insípida y destructora de dentaduras también sirve para ser masticada, (nunca tragada, pues no constituye alimento reconocido). Dicen que así se relaja el mascante, seguramente a costa de la tranquilidad de quien lo observe. Encontrarse ante un empleado de cualquier negocio que masca chicle mientras farfulla frases destinadas a prestarnos atención, suele ser enervante. Hay incluso quienes, al mascar convulsivamente, parecen actuar como pequeñas máquinas machacadoras atascadas.

El chicle tiene múltiples aplicaciones, prácticamente todas ellas dañinas para el medio ambiente y la salud o los bienes terrenales del prójimo. Es fácil encontrarse chicles pegados en la zona inferior de casi todas las mesas de reuniones, desde las previstas para consejos de administración como para plenos municipales. Raros son los asientos de cines de barrio (ay, tan añorados en su versión primigenia) en los que alguien no ha dejado esa huella de su paso, y no serán muchos los paseos de los que se retorne sin tener adosado a la suela, como recuerdo, la llamada goma de mascar.

Por lo demás, con el avance científico, los chicles de sabores no saben a nada. Al cabo de un par de masticaciones, se convierten en lo que son, masas gomosas de calidad inalterable, indestructible, sórdida. Aunque son muchos los que los mantienen en su boca durante horas, segregando saliva a diestro y siniestro, su final es mayoritariamente único: la acera, en donde en pocos minutos se convertirán en estampado forzado del empedrado que los acogerá para toda la eternidad.

Sobre la letra del himno nacional español

Ha trascendido el contenido de la letra ganadora de un concurso, convocado en su día por el Comité Olímpico Español, no sabemos bien con qué autoridad ni criterios, para que el himno nacional de nuestra convulsa España tuviera, además de música, algo de sangre.

Los himnos nacionales y, en general, todos los corporativos, mezclan los mismos tópicos y aúnan rancios elementos, más o menos al azar. Palabras como "unión", "alegría", "juntos", "victoria", "espíritu", "futuro", deben estar ahí. Hay algunos que hablan de "batalla", "guerra", "enemigos", y otros que ensalzan la "supremacía", "valor" y "orgullo de la raza" sobre las virtudes -y defectos- de los demás.

El resultado seleccionado por el COE, sea cantado por Plácido Domingo o recitado a pelo, no defrauda, en esa línea tradicional de ofrecer material de consumo habitual, aunque es políticamente correcto por su neutralidad. Lo peor es que se mueve por terrenos de genuina sensiblería, consiguiendo un aire de canción de colegio religioso  de los de antes que "tira para atrás". El mensaje de fondo no es equivocado, pero la letra propuesta carece de poesía y actualidad...conectándose así con la inmensa mayoría de los himnos patrióticos que se cantan por ahí, de los que se distingue ventajosamente, eso sí, por su carácter no belicista. 

Así que, si nos preguntaran, nuestra opinión sería la de dejar el himno, huérfano de palabras, como hasta ahora, y que cada uno tararee lo que quiera al oir las notas musicales, incluído el tarará-tararí-queteví, que acostumbrados estamos y no en vano ya ganamos un Festival de Eurovisión con una canción que decía lalalá por todo mensaje.

Para despistados y masocas, copiamos la letra difundida el 11 de enero de 2007 por el diario ABC, que debiera servirnos para identificarnos con "lo nuestro", cada vez que el equipo español gana una competición o los chicos de la selección de nuestras nacionalidades empiezan un partido.

Aunque, si lo pensamos mejor, la letra resulta un pelín más seria que eso de "subir al árbol para coger la flor para dársela a mi morena que la ponga en el balcón", y es más fácil de retener que el "Gaudeamus ígitur" que no hay dios laureado que se la aprenda.

Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
Y un solo corazón.

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad.

¡Viva España!
Desde los grandes verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad.

Gloria a los hijos
que a la Historia dan
 justicia y grandeza
democracia y paz.