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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre el raitán, el glayu y el cuclieyu

El raitán, el glayu y el cuclieyu son aves que todo el mundo conoce, o debiera conocer. El raitán (petirrojo, Erithacus rubecula) es un pájaro amistoso, que vive cerca de las casas, y alegra con su canto melodioso los atardeceres y amaneceres. Si no se le asusta, acaba tomando confianza y puede acercase incluso a comer en la mano. No es pájaro de jaula, y muere de tristeza al poco tiempo, negándose a beber y comer.

El glayu (arrendajo, garrulus glandarius) es un córvido esquivo, que grazna asustado tan pronto ve al ser humano y se escapa volando hacia las profundidades del bosquete, distinguido también porque sus machos tienen unas vistosas plumas en las alas, que adornan muy en su punto los sombreros tiroleses y las gorras de los cazadores de domingo.

Finalmente, el cucliellu, cuclieyu, o incluso cluquiellu, (cuco, cuculus canorus) es un ave cuculiforme, que pocos han visto, pero que nadie ha dejado de oir, con un canto monótono, que sugiere misterio y abandono.

Traemos a este Comentario estos tres tipos de aves, porque representan, como tantos otros productos de la naturaleza, diferenciados comportamientos de la persona, en relación con los demás.

Hay quien se muestra confiado y siempre dispuesto a echar una mano para ayudar. Ronda los problemas del otro, los entiende, y nos consuela con sus opiniones y, si hace falta, con su presencia activa. Otros están observando atentamente lo que pasa en su alrededor, comen y beben a la chita callando de lo que producen otros, pero se evaden a la primera de cambio, dando el grito de "¡A mi que me cuentas!"cuando intuyen el problema, refugiándose en sus cosas; no quieren que les salpiquen las dificultades de los demás, y lo mejor para conseguir tal empeño es encerrarse en la hondura de su bosque particular.

No falta, en fin, quien ni aparece en la danza. Desde el misterio, se sabe que existen porque, de vez en cuando, se les oye o se les intuye acompañándonos; nunca pedirán nada, y no sabremos si nos han sido útiles. Cuando desaparezcan es el momento en que nos daremos cuenta cuánto los necesitábamos.

2 comentarios

Adinistrador -

Niego la mayor. Las aves son fieles a su naturaleza. Que el ser humano se camufle con plumas de conveniencia, es otra cosa. Para enmascarar sus verdaderas intenciones, claro.

Isabel -

Tambien puede ser que el raitán se comporte a veces como el glayu y otras como el cuclieyu!