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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre ancianos y otros animales abandonados en verano

Sobre ancianos y otros animales abandonados en verano

(Dedicaremos los comentarios del mes de agosto a cultivar la ironía. Formarán un conjunto de artículos agrupables bajo el título de “Manual para perversos”)

El momento de las vacaciones de verano es el adecuado para abandonar a los ancianos y a los animales de compañía.

El impulso motriz es el reconocimiento de que viajar con ellos es un estorbo. Hay que estar pendientes de ellos en casi todo momento, pueden enfermarse y echarnos a perder el merecido descanso.

Para ellos, también es aconsejable cambiar de aires. Los sentimientos son, en general, recíprocos. Seguro que nuestros seres queridos agradecen que los situemos en un nuevo escenario. Estimulará su creatividad, su deseo de libertad, de independiencia. Les permitirá conocer otros horizontes.

A los primeros –nuestros viejos-, lo aconsejable es llevarlos a una residencia especializada. En principio, solo este verano. Pero, si se han aclimatado adecuadamente, puede dejárseles ya allí para el resto de sus días.

Estarán perfectamente atendidos, por gentes que sabrán lo que necesitan, con compañeros de su edad, con los que podrán disfrutar recordando momentos mejores. Bastará con ir a visitarlos una vez a la semana (inicialmente), para continuar espaciando las visitas y, si la situación se convierte en interminable, olvidarnos indefinidamente de ellos. Eso sí, hay que pagar todas las mensualidades puntualmente (será conveniente que lo hagamos de la cuenta corriente del beneficiado).

Para los animales que nos han servido de soporte para superar las inclemencias de soledad del invierno y las depresiones de primavera, mejor aún que una residencia, que son carísimas, es llevarlos por una carretera secundaria hasta un lugar remoto, y cerciorarnos de que no podrán encontrar el camino de vuelta a casa. Si se trata de un perro, es imprescindible vadear un río para que no puedan olfatear ningún rastro.

No nos martiricemos. Seguro que alguien los recogerá, y les dará oportunidad de conocer nuevos aires, crear otros afectos.

Y a nosotros nos permitirá, sin desasosiegos, disfrutar de las vacaciones de verano, que bien que nos lo tenemos merecido.

 

 

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