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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Para los que están convencidos de que la botella es demasiado grande

Hay frases que desvelan mucho más que grandes discursos. El presidente de los Estados Unidos, en un acto público que tuvo lugar en California el pasado 26 de septiembre de 2011, afirmó, tan campante: "The Debt crisis in Europe is scaring the world. They have not fully healed from the crisis back in 2007 and never fully dealt with all the challenges that their banking system faced. It is now being compounded with what is happening in Greece” (1).

El comentario no implica solamente meterse en camisa de once varas, como inmediatamente han protestado, casi al unísono, todos los líderes políticos europeos y algunos banqueros y grandes empresarios. Cuando el mandatario del país que alberga las guaridas de los principales causantes de la crisis económica que ha arrastrado a Europa, pone énfasis en la culpa de otros, está sirviendo a los intereses de quienes han tirado la piedra y esconden la mano.

No era necesario, en verdad, haber sido tan explícito, pero se agradece. La alocución de Obama es el ejemplo evidente de que, en una crisis, vale todo y cada uno busca la salida como puede, incluso aplastando al contrario.

En este caso, el objetivo es -perdónesenos la metáfora elemental, si hiere sensibilidades) demostrar quién es el macho dominante frente a la hembra a la que se trata de atraer, poniendo de manifiesto las debilidades del competidor. Son estas, muy evidentes, y afectan al própósito, persistentemente frustrado, de lograr un tamaño político europeo, basado en una cohesión interna verdadera, que permita, por encima de las buenas intenciones, ofrecer el contrapunto a la ambición norteamericana de dominar la economía mundial.

Los dirigentes de Estados Unidos, como los de la Unión Europea,  saben bien que la única forma de salvaguardar, al menos por un tiempo, el bienestar de sus economías es aprovecharse de las necesidades y recursos para el crecimiento que agarrotan y estimulan por igual a las economías emergentes (ya se sabe quiénes, los BRICs).

Estados Unidos juega aquí el papel del optimista, que ve su botella medio llena, en tanto que a Europa le corresponde el del pesimista, viéndola medio vacía. Una parte menos conocida de esta historieta para aficionados a las metáforas, indica que el sabio la encontró, simplemente, demasiado grande para el líquido que debía contener.

Uno de nuestros escasos sabios locales lanzados a la palestra de opinar sobre la crisis, escéptico sobre los resultados de la carrera alocada por descubrir, como por arte de birlibirloque, la forma de atajar los desperfectos afirmaba, en nuestra opinión, atinadamente: "Muchos dicen tener la solución, pero nadie la tiene". (Antonio Garrigues Walker en la inauguración de la Jornada sobre Responsabilidad Social Corporativa de las Multinacionales, 28.09.11, en la Fundación Mapfre).

Hay que mirar también a la botella, y comprobar si no nos resulta demasiado grande para nuestras ambiciones frustradas. Lo que no vale es darle mazazos en la cabeza al que está bebiendo del mismo brebaje que nosotros, acusándole de ser el culpable de haber desperdiciado el líquido del que se ha disfrutado en mayor medida y con mejor deleite, en la pretensión de que tomen nota quienes se acercan con sus apetitosas cantimploras repletas, queriendo participar, gozosos, en nuestra excursión por los senderos de la insensata insolidaridad.

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(1) "La crisis de la deuda en Europa está asustando al mundo. Ellos no están totalmente curados de la crisis que arrastran desde 2007 y nunca han abordado totalmente la solución a todas las dificultades con las que se enfrentaba su sistema bancario. Lo que está sucediendo en Grecia está haciendo la situación más grave".

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