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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre el concepto de amigo y Facebook

"Mi querido amigo y compañero", suele ser la expresión estereotipada con la que se encabezan las cartas (hoy: los emails) en la que se comunican noticias de interés corporativo. Esta cariñosa referencia no implica que el destinatario no deba cuidarse de quien así se le dirige, puesto que, en no pocos casos, las cuchilladas con intención mortal provienen, justamente, de esos "queridos amigos y compañeros".

Hoy día se conoce a mucha gente, pero tenemos pocos amigos. Nos cruzamos a veces con alguien con quien creemos mantener una relación entrañable y resulta que es solo el protagonista de una serie televisiva. Participamos en múltiples actos sociales, encuentros de cortesía, ceremonias, cursos, actos y reuniones en los que se nos presenta y somos presentados a cientos de personas, a las que, generalmente, no volvemos a ver.

Consideramos amigos a todos los compañeros de instituto o colegio, a los que se matricularon en la misma Facultad, aunqye no hayamos coincidido jamás, a los amigos de nuestros amigos, a todos los personajes y personajillos políticos, a los que nacieron en nuestro mismo pueblo y/o región, a los que viajaron a los mismos países y a los que fueron operados de apendicitis por el mismo médico o están a tratamiento de fertilidad en la misma clínica.

Tenemos tal necesidad de no sentirnos solos, que acudimos a las redes sociales informáticas, con frenesí convulsivo, para recopilar amigos, como si al final nos dieran un premio por ser los más amistosos-amigables del mundo mundial.

Tomemos como ejemplo una de las redes sociales construídas en la web de mayor aceptación en este momento, Facebook. Si introducimos el nombre de cualquier personaje de la farándula, de la política o del deporte, veremos que su número máximo posible de amigos está, en general, agotado. El sistema no admite más: han alcanzado su tope. ¡Pueden alardear de tener más de cinco mil amigos, a los que ni conocen, ni conocerán!

No nos vayamos a gente con perfil público. Busque el nombre de alguien que usted conozca directamente. Con un poco de trabajo de investigación, llegará al conocimiento alarmante de que alguno de los amigos de sus amigos ha entrado en la fase convulsiva de acumular amigos sin límite, seguramente como protección a su posible soledad. ¿Qué hacer?

¿De qué le servirán a ese para el que Vd. creía ser un amigo apreciado, convertido ahora en adicto a la amistad virtual, esos mil o dos mil amigos en Facebook, que, evidentemente, han sepultado su afecto en un magma incalificable? ¿Ha descubierto acaso placer en enseñar el culo a quien no se lo irá a tapar? (Disculpe el lector lo agresivo de la frase, que tiene su raiz en un ilustrativo aforismo, que aconseja ser cauto con las intimidades)

Ah, qué bueno sería recordar aquello de "Dadme un solo buen amigo y moveré el mundo" (¿o era un punto de apoyo?). Acaso sea más válida esta otra frase: "Solitarios del mundo, uníos en los afectos virtuales" (¿se la atribuímos a Marx?)

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1 comentario

Isabel -

Sin duda esperamos de la amistad mucho mas de lo que esta dispuesta a darnos; llegados a este conocimiento me conformo con las risas compartidas en esos momentos de ocio!
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