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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre misiones, turistas, pobres y fanáticos

Los atentados de Bombay del pasado 28 de noviembre han servido para realizar diferentes tipos de análisis, que -nos atrevemos a calificar- varían desde lo pertinente a lo cerril, de lo atinado o lo estúpido.

Lo más coherente nos parece referirse a la existencia de un grupo organizado, fanático, dispuesto a inmolarse causando daños a personas y bienes, preferiblemente extranjeros y preferentemente destruyendo edificios singulares y extraer consecuencias de ese nuevo atentado.

La referencia que algunos media han hecho, tratando de ridiculizarla, a la actuación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, nos ha parecido insolente, trivial y desprovista de todo interés. No van por ahí las preocupaciones, y el deternerse en la anécdota es equivocar completamente el objetivo, reflejando la vacuidad y cortedad de miras de quienes sacan punta a una nimiedad.

Presente cuando los primeros disparos, que causaron decenas de muertos en el hall del Hotel donde se hospedaba la delegación española que iba a estrechar lazos empresariales con las autoridades indias, el que Aguirre hubiera quedado más o menos tiempo, en relación con la evacuación del resto de los expedicionarios, carece de repercusión alguna.

La India no es un país en guerra, la Presidenta no tenía capacidad de acción en el escenario y, con seguridad, tenía cosas más importantes que hacer que esperar a que la situación se aclarara (además, del comprensible deseo de largarse cuanto antes de un sitio en donde estuvieron a punto de matarla). Salió en la foto, sí, y con calcetines, pero porque los desocupados no tienen sensibilidad hacia los problemas graves de los demás, y trivializan lo más drámático.

Porque, en cambio, lo cierto es que el mundo tiene un problema importante en esa zona. Un grave problema. La crisis económica golpea desde los dos extremos. Desde el lado de los avariciosos y tramposos líderes económicos y sus secuaces, que nos han llevado hasta aquí, inflando sus globitos financieros, y desde el lado de las economías pobres, en donde hay grupos ideológicamente muy convencidos, y que parecen lanzados a destruir, implorando a Alá, todo lo que les suene a imperialismo norteamericano, siempre que sea presa fácil.

¿Tiene sentido, para los terroristas, que hayan colocado las bombas en los hoteles de lujo de Bombay y en el barrio judío.? ¿Tiene sentido que hayan hecho explotar bombas en trenes de cercanías en Madrid que llevaban a currantes a su trabajo? ¿Lo tiene que hayan lanzado aviones con pasajeros madrugadores contra las torres gemelas? ¿Tendrá sentido el próximo atentado?

¿Cuál es el conjunto intersección de los propósitos que guían estas acciones? ¿Lo sabemos? ¿Lo sabe alguien? 

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