Blogia
Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre cómo hacerse rico, y para qué

José María Aznar, ex-presidente de Gobierno de España, se está haciendo rico, por lo que cabe deducir de sus frenéticas actividades post-presidium. La última operación que tiene en cartera es la intervención como intermediario, por lo que se cuenta, en la venta del paquete de Sacyr.Vallehermoso en Repsol. Es un propósito lleno de dificultades, pero él, como todos los privilegiados que conocen los reales resortes del poder, sabe bien cómo sortearlas.

No es el único líder que, cuando colgó los trastos de torear, se dedica/dedicó a mejorar drásticamente su fortuna. Quiá.

Tampoco debe creerse que el objetivo de la acumulación de riqueza es privilegio/servidumbre de los conservadores. Quiá.

La historia nos ilustra sobre los muchos gobernantes que, independientemente de que se hayan declarado seguidores de las doctrinas de Marx, Engels, Keynes, Samuelson, Friedman, Kruger, San Francisco o el Lucero del Alba, han caído en la tentación de amasar alguna pasta con la que sortear los próximos inviernos y legarla a sus descendientes, incrustándolos entre los plutócratas, ya que no entre los sabios, de la Historia de la Humanidad.

Hay algunos libros que tratan de aconsejar cómo hacerse rico. Son muy interesantes, pero rezuman ingenuidad, porque no están escritos por ningún ex-gobernante.  Está bien eso de que hay que conseguir la máxima productividad al tiempo propio, haciendo que otros trabajen para nosotros. Tiene su aquél leer que los mejores negocios son los que se hacen sin inversión en bienes tangibles...

Pero nadie se ha atrevido hasta ahora a reconocer que han utilizado la información y los contactos que obtuvieron mientras estaban gestionando los bienes y presupuestos públicos para enriquecerse posteriormente. Por eso, a falta de concreción, avanzar que ahí está el origen de muchas -¿casi todas?- de las fortunas de quienes fueron próceres, no resulta más que una sospecha.

En fin, solo queda preguntarse para qué quieren ser ricos. ¿Para ayudar a la educación y a la mejora del nivel de vida de los más pobres? ¿Para, desde su ONG, fomentar la globalización y el desarrollo?. ¿Quizá, para combatir el cambio climático o la desertificación de la Amazonía?

Esa pregunta es tan fácil de contestar que ahí si que no tenemos ninguna duda de lo que están haciendo con el dinero en el que han transformado la información privilegiada que debería haber servido para que todos pudiéramos ser algo más felices. Se lo están guardando para sí, y su sonrisa de satisfacción aumenta cuanto mayor es la cara de estúpidos con la que contemplamos sus evoluciones por los parqués.

0 comentarios