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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre dinero, rentabilidad, responsabilidad social y refugio

La caída persistente de las Bolsas está reflejando, desde luego, la desconfianza de los que tienen dinero en la economía y en su recuperación a corto plazo. Las previsiones optimistas sobre beneficios de los grupos empresariales se han tornado en convicciones de que la coyuntura es pésima, y que hay que rebajar las cifras de ingresos, olvidarse de los beneficios, apechugar con los créditos y reducir gastos.

¿Quienes están mejor adaptados para resistir las crisis? ¿Las grandes empresas, en donde diplomados ejecutivos de verbo fácil han presentado un panorama rosa a sus accionistas, siendo generosamente recompensados por sus valientes actuaciones con salarios desmesurados y participaciones en beneficios prematuros? ¿Los llamados pequeños empresarios, pertrechados con dedicación, ilusión y capacidad de resistencia, para sacar adelante su proyecto? ¿Los autonómos, acostumbrados a no mirar el reloj (ni el bolsillo)?

El dinero es cobarde, ya se ha dicho muchas veces, y huye cuando ve peligro de que lo devoren. Tardará en volver a las Bolsas y a los proyectos que impliquen algo de riesgo, y se refugiará -como siempre ha hecho, cuando vienen mal dadas- en la compra de terrenos e inmuebles a quienes se ven obligados a desprenderse de ellos por necesidad, en la adquisición de joyas y objetos de arte de valor seguro, en la oscuridad del calcetín y la caja fuerte... Dejará de ser productivo socialmente, y se convertirá en un topo de la coyuntura, amargándola.

Caiga sobre quienes hagan así, el castigo de los dioses. La Biblia, libro sabio que recoge -junto a coyunturales consejos que han pasado a mejor vida sepultados por la historia o por la inopia-  las enseñanzas seculares de un pueblo apegado al dinero, dogmatiza: "Si prestas dinero a alguno (...), vecino tuyo, no serás usurero con él, exigiéndole intereses". (Exodo, 22,24).

Y en cuanto al destino que hay que dar a los talentos, hasta los más infieles saben que una parábola de fuste ordena que no se ponga bajo el celemín, sino que es obligado darles rotación, para que generen riqueza y sirvan de alivio a la pobreza de los otros.

1 comentario

Guillermo Díaz -

Comparto tus opiniones. El pánico se ha apoderado de los mercados financieros y ya no valen análisis técnicos, ni fundamentales, ni nada que se le parezca. Tampoco sirven de nada las medidas económicas aplicadas por los diferentes gobiernos.
Creo que estamos entrando en una seria recesión y probablemente estamos en el fin de un modelo económico.