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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la operación Scheisse egal

El superjuez Garzón tiene una formación alemana, como corresponde a un jurista que gusta de la finura. Por eso, a los sumarios importantes les da nombres extraídos de la lengua de Goethe y Reiner Maria Rilke. Este es el caso de la instrucción realizada en torno a Correa, a la que llamó Gürtel, que significa Cinturón en alemán.

De esta manera, además, lanza un guiño a las musas del Parnaso, que estarán encantadas de ver cómo este aplicado y eficacísimo magistrado va descubriendo los agujeros por los que se han ido colando los presupuestos éticos de nuestra sociedad. Obviamente, corriendo él mismo un grave riesgo personal y, il va de soit, para su carrera profesional, amenazada continuamente por los enemigos de la verdad.

La última operación de desenmascaramiento de Baltasar Garzón está ligada a la basura, a la recogida y tratamiento de los residuos, o sea, dicho con toda vulgaridad y énfasis, de la mierda. Esta palabra que malsuena a delicados oídos ha servido -seguramente por el asco que levanta en tantos espíritus educados entre rositas-, para enriquecimiento de más de uno. Retirar la porquería que deja el bienestar de los demás, da dinero, y da tanto más cuanto más sensibles se hacen los ciudadanos que disfrutan del servicio.

Pero resulta que algunos de quienes adjudicaban las concesiones administrativas de la recogida de los residuos, no eran trigo limpio. Lo hacían a cambio de algunos dineros.

Qué escándalo. Como mierda en alemán se escribe Scheisse (y, por cierto, no tiene las mismas connotaciones que por acá, pues, como en el caso francés de merde, lo tienen mucho más en la punta de la boca), se podría llamar a esta operación, si aún no tiene nombre, Scheisse. Scheisse egal, tal vez, que es la forma de indicar Me importa un pito.

Porque aunque a los ciudadanos les importa mucho lo que se haga con los dineros públicos, provengan o no de la basura, nos tememos que a quienes manejan la mierda de este país, les importa Scheisse egal lo que el voluntarioso juez Garzón esté haciendo por desenmascarar la corrupción del engranaje.

Tenemos la impresión de que le han puesto, como a Sísifo, la tarea de escalar una montaña con una bola inmensa en las espaldas y, cuando parece que está llegando arriba, le dan una patada al redondel y le condenan a empezar desde abajo.

1 comentario

María -

Me satisface leer comentarios elogiosos sobre el juez Garzón. Sin duda, nada de lo humano le es ajeno. La profesionalidad, la etica, el esfuerzo, la constancia son , tambien, virtudes de los humanos.