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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Movimientos para controlar algunos núcleos de confusión en la fusión nuclear (2)

(Este Comentario es continuación del anterior, con el mismo título, y hace exclusivamente referencia a la Conferencia pronunciada por Carlos Alejaldre en la Fundación Ramón Areces el 7 de febrero de 2012 y a las notas, con mis comentarios personales, recogidas entonces)

El proyecto ITER cuenta en la actualidad con siete miembros: China, Unión Europea, Japón, India, Corea, Rusia y Estados Unidos, con un equipo de 299 profesionales y un staff de apoyo de otras 171 personas, procedentes de 26 nacionalidades, que se entienden "en algo parecido al inglés".

Las instalaciones se ubican en Cadarache (Francia), en un área de 60 Ha; solo la obra civil costará del orden de 12.000 Mill. €. La construcción tiene un carácter gigantesco: el complejo se elevará a 40 m sobre el suelo, con excavaciones hasta 20 m en el subsuelo. Como, por su peso, las bobinas superconductoras no podrán ser transportados por carretera -si bien se ha construído una carretera especial desde Marsella-, se está levantando un edificio in situ solo para la fabricación de estos elementos.

La participación de Europa, en tanto que anfitrión, es del 45%, aunque, como el 90% del valor de construcción del ITER se cumple con contribuciones en especie, y están referidas a una unidad de cuenta fictia (el iter unit account, iua), es difícil calcular el coste real. La contribución europea, estimada inicialmente en 2.700 Mill €, se  valora actualmente en 6.600 Mill. €. En todo caso, el personal propio del proyecto no tiene control más que sobre la contratación del 10%.

Los países participantes en el proyecto se han repartido, de acuerdo con este esquema de colaboración, diferentes partes del reactor. Cada país ha creado su propia agencia de suministro doméstico. Por ejemplo, Japón deberá entregar las bobinas y el digestor; se han fabricado hasta ahora 80 t (15.000 km) de cable superconductor, correspondiente a 4 bobinas toroidales.

En esencia, el Carlos Alejaldre no ve problemas tecnológicos que impidan el éxito del ITER, ya que "todas las tecnologías provienen de la indstria y el reactor adapta las capacidades ya existentes. Desde el punto de vista de la física -que siempre nos puede sorprender- los resultados validan lo que hay detrás; incluso se puede esperar un resultado positivo (a mejor)".

Como responsable justamente de la calidad, Alejaldre se refirió con firmeza a la exclusión de los riesgos de incendio derivados del complejo cableado. "Están cubiertos todos, tanto internos como externos", y la demo de funcionamiento real evaluada por el CSN, que abarca los peores casos posibles, ha venido a probar que "el impacto mayor que puede provocar (el mal funcionamiento) es similar, e incluso menor, al de la exposición a la radioactividad natural".

En cuanto al suministro de tritio (obtenido a partir de litio, por bombardeo neútrónico), la central de Cadarache se abastecerá "inicialmente del mercado, a coste ciertamente muy elevado", trayéndolo de Canadá, donde se produce con reactores tipo Candu (CANadá Deuterio Uranio), que usan uranio natural como combustible. No se prevén dificultades de abastecimiento, existiendo reservas potenciales de litio, incluso para 1.000 centrales nucleares de fusión en funcionamiento, para 1 millón de años.

Respecto a los residuos, Alejaldre califica la cuestión como "extrínseca", ya que existen materiales que deberán mejorar su resistencia y todos los elementos dell reactor con contaminación  radioactiva podrán ser reciclados en un máximo de 100 años.

 

(continuará)

 

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