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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Tecnología

Sobre la responsabilidad del transportista

Resulta que el avión accidentado de Spanair, según revelaron las declaraciones de la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez ante la Comisión del ramo en el Congreso de Diputados, debió haber sido sustituído. Al menos, esa fue la intención inicial de la compañía, cuando se detectó un nuevo fallo -menor- en el funcionamiento de los mecanismos del aparato.

El aparato partió con dos mecanismos inhabilitados: la reversa de uno de los motores (que permite el frenado en tierra más rápido) y el detector de temperatura en uno de los sistemas de refrigeración. Ambos fallos se consideran menores, según los protocolos de seguridad aérea y una reglamentación que data de 1960, y solo deben ser registrados en las correspondientes planillas de incidencia, y reparados en un período máximo de diez días.

Los comandantes de las compañías, aunque responsables máximos de la seguridad de los vuelos en cada avión, son también -y ante todo- empleados directivos de la misma. Es de suponer, por tanto, que actúen con cierta benevolencia, fruto también de la propia seguridad de su conocimiento profesional, cuando se trata de juzgar la necesidad de suspender un vuelo regular, exigiendo el cambio de aparato, o tomar un pequeño riesgo, y continuar con la programación.

Podríamos construir una similitud, imaginando la actuación de un conductor de automóviles que emprende un viaje de recreo con su familia, sabiendo que el coche pierde aceite -pero lleva una lata con 1 litro de lubrificante- y no ha tenido tiempo para comprobar la presión de las ruedas -aunque hace cinco meses que no la revisa-. Son problemas menores que, seguramente, no han de traer consecuencia alguna.

Pero no es lo que esperaríamos que hiciera un profesional en el que hemos confiado nuestro viaje de vacaciones. Porque pagamos el billete, poco o mucho, para tener garantizar la seguridad del trayecto. Cualquier avería, aunque fuera menor, nos gustaría que fuera conocida por el pasaje o, al menos, fuera valorada por alguien más que por un empleado de la compañía transportista.

El desgraciado accidente del MD de Spanair, con sus trágicas consecuencias, ha de significar una revisión de las normas de seguridad de la Navegación Aérea. Aquí, una vez más, hemos ido a remolque. 154 muertos y varios heridos aún muy graves, con secuelas que no se nos ha dado a conocer, son las víctimas de una tolerancia que no puede continuar de igual forma.

El propio comandante de la aeronave, víctima él mismo de esa mezcla de profesionalidad, confianza en sí mismo y en la técnica -también en las revisiones que hacen otros- nos demanda, para prevención de que no se vean sus compañeros en situaciones de tomar decisiones económicas bajo tensión, una modificación de la normativa.

Los accidentes de aviación son muy escasos, la seguridad de volar es la más alta de cualquier medio de transporte, pero es que resulta que los sofisticados aparatos, los cualificados conductores, las complejas revisiones que sufren aviones y tripulaciones, las exigencias económicas para las compañías y las responsabilidades de los gobiernos -directas e indirectas, como lo demuestra la preocupación ante cualquier accidente aéreo- quedarían en entredicho si, en un momento dado, se dieran condiciones para tener indulgencia ante ciertos fallos menores, en la confianza de que no van a provocar una catástrofe.

Por mala suerte, el cálculo de probabilidades viene a demostrar que la posibilidad de ocurrencia de fallo crece britalmente cuando se reúnen dos o más incidencias menores. El azar juega malas pasadas a los incautos, a los confiados, y a los que actúan bajo la presión del tiempo y del dinero.

Sobreros, políticos e ingenieros

Pocos son los ingenieros que se dedican a la política, y los que lo hacen, no suelen ya ejercer de ingenieros. Hay otra rémora que arrastran los ingenieros, en especial en España, donde la democracia tiene todavía un aire de frescachona un tanto bobalicona, y es la confusion, de la que participan los propios técnicos, de que un ingeniero que se precie debe ser de derechas, o sea, conservador.

Mucho se pierde nuestro país de la falta de vocación política de los ingenieros. Porque, en una sociedad orientada hacia la tecnología, el conocimiento de las opciones ingenieriles es fundamental para que muchos debates, y decisiones, queden desposeídos de fantasías y elucubraciones surgidas desde la ignorancia.

Más aún. En los partidos con orientación izquierdosa, se asentaron algunos ingenieros que pusieron en marcha ciertas ideas, copieteadas de las que circulaban en otros países -pero en donde estaban bien controladas por la opinión tecnológica dominante, mucho más seria y sólida-, que se incrustaron entre las opiniones políticas, produciendo fenómenos únicos entre los países desarrollados.

Tenemos así en España un marco de discusiones amplísimo, pero técnicamente superficial. Se utilizan como de posiciones ideológicas opiniones que en otros países no son manejadas por los partidos mayoritarios. Como consecuencia, los debates se hacen interminables, pero falsificados. Ni las energías eólicas o fotovoltaicas son la panacea, ni podemos renunciar a la energía nuclear dado nuestro déficit energético, ni los trasvases son buenos ni malos, ni las desaladoras son la solución a la sequía, ni la recuperación de residuos es rentable, ni existe cooperación entre la Universidad y la empresa, ni los mejores técnicos están dando clases en las Politécnicas, ni...

Sobreros. Muchos de los que están en la lidia tecnológica son los sobreros, porque quienes tenían algo que decir hace tiempo que han renunciado a hablar o han sido devueltos a chiqueros alegando que cojeaban, generalmente, del pie derecho.

Sobre algunos blogs que no merece la pena leer

De cuando en vez se organizan concursos para clasificar la calidad de esos entes conceptualmente indefinibles que son los blogs. En muchos de ellos, por supuesto, es posible descubrir la intención de los que premian y de los autores que son premiados.Quieren ganar algo de dinero, vender un producto, conseguir prestigio profesional o consolidarlo. Si no han logrado el objetivo, después de recoger el galardón, no es raro que desaparezcan a los pocos meses.

Puede guiarse por esas listas, allá Vd. Pero, en realidad, hay algunos blogs muy recomendados, venerados incluso, seguidos -aparentemente- por millares, que no merecería la pena leer. No aportan nada, más que ruido, a la blogosfera.

No tenemos envidia de ninguno. Y por supuesto, no nos referimos al blog de Enrique Dans ni a  Microsiervos, ni a Barrapunto, ni a Escolar.net. Ellos están en otra dimensión, juegan desde una perspectiva diferente: son profesionales de esta materia, han hecho del medio, su modus vivendi.

La categoría más identificable de este grupo de ni-nadas al que estamos enfocando en este comentario, es la de los blogs con claro objetivo político. Están escritos por los barones y hembras dirigentes de los diferentes partidos (o sus negros) y algunos de sus cualificados militantes (o que pretenden llegar a serlo). Se dedican a hacer la defensa de ideologías y actuaciones de partido, cayendo sistemáticamente en la albanza, frecuentemente imponderada y servil, de los líderes y mandamases del grupo propio, complementándola con la crítica acerva a todo lo que venga del contrario, y la descalificación frontal de cualquier propuesta de los opositores.

Si Vd. no tiene intención de alcanzar un puestecillo como cargo de confianza, con el que le premien a largo o corto plazo su devoción con esa prebenda, no merece la pena que siga esos blogs. Son aburridos y apestan a tendenciosidad, tanto en las entradas principales como en las notas apresuradas de los perritos falderos que atiborran el espacio de insulsos o manidos  comentarios, con tonterías en las que se ve la esperanza de que o bien las lea el capitoste, o, tal vez, que no se las lea nadie.

Pero si quiere significarse, puede seguir el camino de esos miles de pelotilleros y devotos, o pasarse al frente de otros tantos miles de boicoteadores, parecidamente abyectos en sus intentos de llenar de insultos las bitácoras de sus opositores: escriba regularmente comentarios en los blogs de los personajes más conocidos y de los gacetilleros más virulentos. Hágales links desde su blog, pedalee en la manteca, y esfuércese con guiños y muestras de trasero, para atraer la atención hasta su espacio, donde se halla Vd. y su aduladora circunstancia.

Otra categoría sin interés, salvo para su círculo de amigos íntimos, que les ríen  todas las gracias propias sin ser capaces de mirar fuera de su pastosidad, es la de quienes generan una maraña de insulsas alabanzas, comentarios frívolos, frenéticos enlaces entre sus blogs y los de sus amigos, con obsesión que parece más propiamente idónea para diario de parvulari@ que para ser ofrecidos a la curiosidad general que permite la red. Tampoco merece la pena leerlos, salvo que Vd. quiera creerse que pertenece a un grupo de bienventurados que están haciendo algo útil, simplemente porque han generado mucho ruido con sus cacerolas mediáticas.

¿Pero qué hace Vd. leyendo blogs como éste?. ¿Ha llegado aquí por azar, se lo ha recomendado alguien, qué buscaba? Sentimos decepcionarle, si espera otra recompensa que el eventual placer de leernos. No tenemos nada más que ofrecerle. No pertenecemos a ningún partido ni grupo empresarial, religioso, técnico o social. No somos profesores universitarios o funcionarios con mucho tiempo libre ni siquiera para preparar doctos comentarios traducidos del inglés, alemán o chino mandarín.

Hacemos pocos enlaces a otros blogs y siempre de forma asistémática y, cuando nos decepcionan, los borramos sin más de nuestras recomendaciones. No debemos ni queremos deber nada a nadie.

Decida libremente si merece la pena leernos, pero le agradecemos que siga haciéndolo. Aunque no nos conozcamos, hay un punto importante de unión entre Vd. y nosotros, entre todos los que utilizamos l@s blogs para expresarnos: la libertad para opinar desde lo que merece la pena, sin aspirar a cambiarlo por nada.
Que lo estemos haciendo por intermedio de un blog, con las palabras, es, simplemente, cuestión de oportunidad coyuntural, aprovechándonos del beneficioso avance de las telecomunicaciones en estos tiempos, para acogernos a una idea de valor universal: nos gustaría ser amigos de todos los que creen que el mundo actual puede y debe mejorarse.

Sobre el big bang in small dimension y sus posibles efectos

Siempre hubo profetas que intentaron convencer a sus coetáneos de que el fin del mundo estaba próximo. La imaginación de estos visionarios alegó las más diversas razones: prometedores guarismos, castigos por cualidades pecadoras, venganzas redentoras, cataclismos generales.
Hoy tenemos un elenco de opciones. El cambio climático es una, con fecha de caducidad entre 2020 y 2070. El desorden teleco-informático, con millones de pcs con riesgo de que se nos levanten para organizar su revolución cultural autónoma, es otra, que puede suceder en cualquier momento. La obsesión de algunos por conocer los orígenes de la vida y reproducir la capacidad creadora de quien o quienes nos pusieron en este mundo con objetivos aún desconocidos, pueder ser ya la definitiva.

El culpable de esta versión neocon del fin del mundo la tendría el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) -de la que nos hemos librado los españoles, nunca nos habrían perdonado haber causado la Apocalipsis-, que va a empezar en junio las investigaciones relacionadas con el "big bang". Esa gran explosión por la que, al parecer, se inició todo. Lo que tienen previsto es hacer chocar dos átomos a muy alta velocidad y observar lo que pasa después.

Los científicos del CERN dicen que no hay riesgos, pero dos colegas hasta ahora desconocidos les han denunciado ante la Justicia americana -en Hawai- advirtiendo que el choque de protones puede producir un agujero negro y engullirnos a todos. No consta qué tipo de cálculos han hecho, quizá ni siquiera hace falta aportar muchos razonamientos para que se aprecie ese "fumus bonae iuris" o esos "indicios suficientes" de que hay razón para temerse lo peor. El 16 de junio están citados todos ante los tribunales correspondientes, unos días antes de que empiece el experimento, a una especie de vista previa.
No parece que se vaya a detener el trabajo de investigación que, además, y si tiene resultados positivos como si no, algo nos ayudará a comprender lo que sucede alrededor. Los del CERN repiten que lo han estudiado todo perfectamente y que la histeria que se pretende provocar carece de otra justificación que las ganas de adquirir protagonismo de los colegas alarmistas.
En todo caso, la respuesta empírica al caso se conocerá pronto. Si no se suspenden las pruebas (lo que no se va a a hacer, porque no habrá forma de fijar una caución para ninguna de las partes litigantes), todos podremos en un par de meses obtener nuestras conclusiones directamente. Sic transit gloriae mundi.

Sobre la autoridad en la red y su aplicación a la vida real

Pocos serán los blogueros, esa raza especial de humanoides, caracterizados por ser capaces de dedicar unas cuantas horas al mes, sentados ante un ordenador, escribiendo sobre las más variadas materias, que no están preocupados por su autoridad en la red.

El concepto de autoridad se determina mediante un algoritmo misterioso que, según dicen, combina el número de comentarios publicados, sus referencias, y, sobre todo, la cantidad de enlaces de otros blogueros hacia las entradas del propio blog.

Para conseguir aumentar algo esas entradas, al principio, pueden utilizarse muchos procedimientos. Hay quien crea varios blogs, y los entrelaza febrilmente. Pero lo más habitual es convencer a los amigos que estén enganchados en la misma aventura, de  supuestos trascendentales efectos, para que enlacen con uno. Se pretenderá generar así una espiral de conexiones, un fenómeno pirámide, que debe llevarle, algún día, a ser un referente inexcusable para cualquier buscador virtual, igual si un desconocido internauta busca cómo arreglar una persiana o pretende consejos para ser millonario.

Aunque si lo que Vd. desea es ser respetado entre los verdaderos profesionales de las blogs, no escriba sobre opiniones, sino que copie, traduzca o elucubre sobre conceptos crípticos para los otros humanos insensatos, preocupados solo por llevar una vida real: web 3.0, genbeta, cnet,

Uno de los calificadores más utilizados, Technorati, coloca ya en un muy aceptable nivel -el lugar 900.000-, si se dispone apenas de un par de conexiones regulares, para las que no haría falta, en realidad ni mover un dedo. La misma posición se conseguiría con un generador de palabras sin sentido, aunque entre esos blogs de escasa audiencia se encuentran, en lo que tenemos investigado, la mayoría de los que merecería la pena seguir.

Se atisbará la gloria de los 600 a 700.000, con solo dieciséis a dieciocho enlaces, con el riesgo de entrar en una espiral de autoemulación que puede conducir a la paranoia. Atrás quedarían entonces los duros comienzos, en los que franquear la barrera de los 1.000.000, cuesta un mínimo de 6 referencias.

La ascensión a niveles superiores es, por supuesto, muy dura. Haría falta tener más de sesenta enlaces para llegar al nivel 120.000, doscientos para subir más acá de los 30.000 y entre trescientos y cuatrocientos cincuenta para subir a los niveles 15.000 a 20.000., lugar de los elegidos, de aquellos que són respetados doquiera se hallen, si nos referimos, obviamente, y en exclusiva, a las reuniones de gentes del sector.

Si el internauta bloguero consigue que 500 o 600 interesados, entre desocupados, aduladores, majaras, parados, pensionistas, profes, funcionarios, informáticos, friquis, telecos, políticos, vendedores y/o amigos -etc-  dirijan sus referencias hacia su creación, podrá ascender a cifras del ránking impensables para los enjutos mojamutos normales: tendrá por encima, menos de ocho o nueve mil "pirados".  Ahí es nada. Mayor influencia teórica que la mayor parte de los pensadores de renombre universal.

¿Qué sucederá su tiene más de 12.000 referencias? Pues que habrá alcanzado el sitio de los top mil, aquellos bienaventurados que se sientan a la derecha del señor, en pugna por el lugar de honor permanente de ser, ay, el bloguero relativamente menos leído del mundo.

Porque lo que debe tener por seguro es que, salvo los cuatro amigos fieles de toda la vida, leerle, leerle, no le leerá prácticamente nadie. ¿Para qué?. Como se podría imaginar cualquiera, lo que prima en la red, como en la vida real, es el pensamiento de "¡Que sean ellos los que me sigan a mí!". Por eso, a la pregunta de "¿Has leído lo que puse en mi blog sobre tal o cual tema?" La respuesta obligada es: "Por supuesto. Muy bueno." Punto pelota.

Sobre Orange, y el fraude en los servicios telefónicos de España

Estamos teóricamente en un país desarrollado, pero la realidad es terca. Tenemos mucho que aprender, y la calidad de los servicios de telefonía es, para muchos usuarios, un ejemplo específico de la situación en la que nos encontramos, con los usuarios desprotegidos, engañados por una publicidad desleal, falsas promesas de servicio y un apoyo técnico deficiente.

La liberalización del servicio de operadores en España ha traído consecuencias funestas para una parte de los usuarios, que sufren en sus carnes el deterioro de la calidad de los servicios de telefonía. Si Vd. se toma la molestia -incluso antes de haber sufrido el castigo de ver que su línea de telefonía o de ADSL se ha caído y se mantiene en ese estado durante días, quizá meses- de visitar las páginas de internet con opiniones de usuarios frustrados porque carecen de servicio telefónico, tendrá una panorámica del estado real de las comunicaciones en este país.

Las ofertas de las compañías operadoras son tentadoras. Los cambios desde Telefónica a cualquiera de ellas parecen simples. Prácticamente en un par de días le llegará un paquete de su nueva compañía con el nuevo router y la indicación del número de teléfono que deberá marcar previamente para que las llamadas sean canalizadas a través de su nuevo proveedor. Perfecto hasta aquí.

Cuando el operador que Vd. ha elegido le comunique que ya puede hacer las llamadas directas, sin ningún prefijo, y que ya es cliente directo, seguramente descubrirá que la línea ya no es lo que era. Caídas de red, pérdidas de calidad en las comunicaciones, mensajerías que Vd. no ha pedido comunicadas con voz de ultratumba, etc. Un día se encontrará con que no tiene línea telefónica. Avisará al teléfono de averías de su compañía, una, dos, diez veces. Se aprenderá de memoria su número de "incidencia".

Al cabo de cinco, diez días, un mes, y después de haber hablado con medio Latinoamérica ("¿Su nombre completo, para dirigirme a Vd.?" "¿Su número de DNI?"..."Su"..."Le paso con el departamente técnico"..."Estamos haciendo ping a su línea"...."Hay una avería en su router, un especialista le visitará próximamente en su domicilio/empresa"..."Díganos a qué hora prefiere la visita") un "técnico" le hará la prometida y reiteradamente anunciada "visita". Un jovenzuelo con cara de haberse aprendido cuatro cosas en un curso de FP2 acelerado le reconocerá que "No sé que puede suceder. He probado la línea interior y el router y es correcto. He avisado a la central".

Le ahorro una historia que Vd. se puede imaginar y que tal vez ha sufrido o esté sufriendo. El cuento no es ficiticio, desde luego. Orange es uno de los protagonistas principales. Creen que el papel de asesino lo está jugando Telefónica. Podría ser.

Sobre las aves de alta velocidad y ciertos misterios de comportamiento

Referirse a las aves de alta velocidad es utilizar una redundancia equívoca, ya que no son aves,si bien les falta poco para volar, sino acrónimos que sintetizan la rapidez con la que los artilugios se mueven entre dos puntos dados. Los aves (porque se debe preferir el masculino para denominar a esta categoría superior de trenes) tienen una gestación difícil, y un parto prematuro que suele dejar a sus padres para el arrastre, y a los abuelos putativos -el pueblo llano-, bastante más pobres durante décadas; como los padres son ministros de Estado, generalmente son inmolados en el transcurso de la gestación, por lo que los que asisten al parto acostumbran a ser los padres adoptivos, que cobran la subvención del aplauso popular, mientras los que los engendraron yacen en el sueño del olvido.

Pero, una vez que son puestos en el mundo y hacen sus primeros escarceos, confirmando al poco que pisan buen terreno, no suelen dar más que satisfacciones a los que los utilizan y algún temblor a los que viven en las cercanías, que no suelen coincidir con los que han recibido las compensaciones por el sacrificio que supone que les partan en dos las tierras de labor y los bosquetes, o les horaden los montes protegidos con las teorías ambientales vigentes.

Desgraciadamente, no faltan hijos de mala madre que pueden estar tentados de utilizarlos para indicar a todo el mundo su condición de degenerados -invoquen lo que invoquen-, poniendo bombas bajo sus alas.

Es por eso que las salidas de los aves están sometidos a cómicas medidas de seguridad, porque se deben pasar por los escáner las maletas y bolsos de los viajeros, pero ellos mismos y lo que tengan encima -incluídos sus temibles teléfonos móviles- no necesitan traspasar ningún arco detector. Con ello se mantiene a los viajeros ocupados y se crean algunos puestos de trabajo.

Las plazas de los aves están controladas por sistemas informáticos muy sofisticados, que permiten la asignación de plazas y controlar cuántos viajeros ocupan cada tren. Ah, pero si Vd. desea cambiar el billete para otro tren anterior, el empleado de ventanilla le indicará que va completo. Vd. no tendrá así ocasión de comprobar que, en realidad, ese tren que le hubiera ahorrado un tiempo precioso, tenía unas cuantas plazas vacías.

Finalmente, se echa de menos algún letrero cercano a las ciudades y pueblos más importantes del trayecto, que sean visible desde el propio tren. Así se evitarían algunas confusiones y acertijos de los viajeros orgullosos de sus conocimientos geográficos, y los menos viajados podrían aumentar su conocimiento de la topografía y poblaciones asociadas, aunque fuera a alta velocidad.

Sobre las operadoras telefónicas y, en especial, Orange

El llamado servicio de telefonía avanzada en España está sometido a muy graves deficiencias, que los usuarios soportan con extraño estoicismo. Aunque se contraten líneas de alta velocidad, la realidad es que la capacidad efectiva de transmisión es de lo más heterogénea. Hay zonas geográficas sobrecargadas, la cobertura real es variable, pero lo que son verdaderamente constantes son los precios: altos, altísimos, en comparación con otros países avanzados.

La liberalización del mercado de comunicaciones en España ha traído también efectos nefastos. Ignoramos si la razón es que Teliefónica se resiste a perder su hegemonía y tiende trampas a los demás operadores, o si la ineficacia de unos y otros, y la sobresaturación del mercado es la que provoca el resultado final, fácilmente constatable. Si tu router te abandona y demandas el apoyo del servicio técnicos, pueden pasar, en este país que se dice desarrollado, semanas, antes de que el problema quede resuelto.

Para empezar, la publicidad es engañosa, la formulación de las ofertas, compleja, ininteligible salvo para especialistas, y la situación práctica está llena de disgustos, reclamaciones y sinsabores. Si Vd. se queda sin línea, o quiere hacer una consulta, los fatídicos 902 le conducirán, después de un periplo de selección de opciones que al que lo inventó le parecerá avanzado, pero que es tercermundista en su formulación real, a una/un teleoperador/a situado en uno de esos callcenter que se encuentran en Sudameríca o en el norte de Africa.

La amable voz, que se interesará por conocer su nombre y un montón de datos personales (para cónfirmación, le dicen), le responderá a sus consultas con una serie de obviedades, repitiéndole hasta la saciedad instrucciones de cajón. Si, como es probable, no tenga ni idea de cómo solucionar su problema, le remitirá a un servicio técnico, y lo más probable es que se le corte -cómo no- la línea, desde el teléfóno móvil o de otro operador del que se ha visto obligado a llamar.

De la personal estadística que venimos haciendo, Orange se lleva la palma como peor y más ineficiente operador actuando en este momento en España. La competencia es, en cualquier caso, reñida.

Sobre la sociedad de las TICS y el individualismo

Diversos especialistas, incluso desde la perspectiva de la gestión empresarial, vienen poniendo de manifiesto que los países desarrollados tendrían que abandonar la producción de elementos físicos y desplazarse hacia la creación intelectual, como opción para mantenerse competitivos y sostener el empleo.

No está resultando tan simple el ejercicio de esta propuesta. Aunque los países más industrializados han entrado de lleno en la Sociedad de la Información y en la difusión del Conocimiento por vía de las Telecomunicaciones, el desafío que deben resolver es el de atender a la deslocalización de las decisiones. Tradicionalmente, la gestión se hacía de forma centralizada; ahora hay que saber combinar una producción con múltiples descentralizaciones, y sobre la que se toman decisiones en lugares muy distantes.

Como indicaba Eugenio Trías, hemos pasado de una economía social del mercado a la economía social del conocimiento. Aquellos que dispongan de la información y tengan la opción de aprovecharla rápidamente, van a obtener el control.

Las nuevas tecnologías TICS no solamente están revolucionando el mundo laboral, sino que afectan también a la ordenación del territorio. Con mayor frecuencia se ofertan oportunidades de teletrabajo y la posibilidad de interactuar sin movese casa. Pero no se puede caer en la plena tentación del individualismo, porque el ser humano es social, incluso gregario. Necesita compartir. El ordenador y las tecnologías relacionadas no deben suponer la renuncia al contacto personal. Para disfrutar del ocio plenamente es necesario compartirlo, tener compañía.

(Este comentario es una adaptación de uno de los apartados del Informe "Agua, ordenación y territorio", que recoge lo hablado en una tertulia con diversos especialistas, y que se publicó en la revista Entiba a finales de 2007. Su autor es el colaborador de este blog, Angel Arias)

Sobre la seguridad en los túneles y los procedimientos constructivos

Cuando una obra civil plantea, en su realización, problemas que afecten directamente a la ciudadanía, rápidamente se olvidan las ventajas que reportará. Lo queremos todo perfecto, inmediato y barato. El homo ignorante no admite fallos del homo faber.

Lo que ya no resulta tan habitual es que otros expertos, entendidos y críticos, distintos obviamente de los técnicos que están dirigiendo y ejecutando la obra que ocasionalmente evidencia dificultades, entiendan que es su momento de comunicar lo que debiera haberse hecho, pretendiendo ridiculizar o hacer menosprecio de sus colegas o competidores.
 Ni respeto a la profesionalidad de otros, ni corporativismo, ni real debate técnico. Puro jaleo intoxicador. Oportunismo. Algo así como aconsejar la mejor inversión en Bolsa para el año económicamente vencido.

Las condiciones de notoriedad pública para disponer de una cancha desde la que dar doctrina, las cumplen perfectamente las excavaciones subterráneas que se realizan en el interior de las ciudades. Son obras complicadas, realizadas sobre terrenos generalmente poco fiables y cuyos efectos, en caso de que algo vaya mal, son sentidos de inmediato por la población. 

En enero de 2005 se produjo un socavón en las obras del túnel de Barcelona que causó una grave conmoción.

Algunos expertos interesados, cuya cabeza visible fue el, por lo demás, eminente, ingeniero de caminos Manuel Melis, hablaron de que la estructura había sido construída con temeridad, con un sostenimiento ineadecuado y sin estudiar la estabilidad del frente, acusando a los ingenieros de minas y, en particular, apuntando a Benjamín Celada, también Catedrático de geotecnica y, como aquel, empresario, de haber hecho las cosas mal y de ser incompetentes.
 

Argumentaba
el Sr. Melis en un escrito documentado y lleno de intención, titulado “Yo acuso” (febrero de 2005) que tuvo amplia difusión, que los males de los túneles españoles provenían de la Instrucción Técnica Complementaria 04.06.05 "Labores Subterráneas.- sostenimiento de Obras", que resultaba de aplicación a las obras subterráneas de “ingeniería civil, y por la que, entre otros puntos,  el Ingeniero Director de las Obras sería responsable ante la Dirección General de Minas. 

El Sr. Melis fue brillante director de las obras de ampliación del metro de Madrid entre 1995 y 2003, en pugna dialéctica y rebeldía contra los ingenieros de minas, a los que se acusó, sistemáticamente, de carecer de experiencia en obras subterráneas de importancia, convirtiendo el asunto en una pugna intercolegial, que terminó con una paz pactada y la marginación en la disputa del beligerante "caminero", al que hicieron retirar su escrito, en el que decía, por ejemplo que “al contrario delo que ocurre en Francia, la formación y los planes de estudio de la Ingeniería de Minas no son suficientes actualmente para el proyecto de las grandes infraestructuras del transporte”.

Con los problemas surgidos ahora con el Ave a Barcelona, la disputa vuelve a centrarse en la conveniencia de utilizar o no el llamado nuevo método austríaco de perforación de túneles en el interior de las ciudades, acusándolo de ser inadecuado porque presenta diámetros de perforación muy altos, lo que provocaría tensiones que el terreno no puede soportar.

Lo que deberían acostumbrarse a considerar ciudadanos, políticos, y técnicos oportunistas, es a ver que las obras de ingeniería no son rígidos cálculos matemáticos, y que, a pesar de todos los cuidados en las previsiones, y de los coeficientes de seguridad, hay que asumir que, de vez en cuando, se producen sopresas por parte del terreno.

Eso sí, hay que planificarlas bien, no correr porque la obra bien hecha no entiende de inauguraciones a plazo, y tratar su ejecución con la mayor atención y rigor para que no causen daños ni, por supuesto, víctimas, pero será casi inevitable que aparezcan retrasos y se creen algunos malestares para los usuarios. El que algo quiere, algo le cuesta, ¿o no?

Sobre el tiempo que hará mañana y el clima que tendremos dentro de cien años

Parece que para algunos, la situación respecto al cambio climático y las consecuencias de ese efecto invernadero (o, mejor dicho y más castizo, efecto manta zamorana) a que ha llevado la vocación pirómana de la Humanidad durante los últimos tres siglos, pudiera dilucidarse alineando a partidarios y escépticos de cada escenario, y contando los votos de cada facción. O, como si se tratara de una partida de póker, anotando el valor de las cartas que lleva cada uno: científico local, dos puntos; portero de comunidades, un punto; miembro de club deportivo, un punto; etc-

Algunos comentaristas políticos (es evidente que el debate no tiene en la actualidad controversia científico-técnica seria), creen ver en la orientación ideológica de los líderes sociales un sesgo a priori para estar a favor o en contra de la criatura. Tiene su sentido. Los progresistas estarían más convencidos del calentamiento global que los conservadores.

Bush sería menos partidario que Al Gore o los Clinton de que habrá más calor y tempestades a medida que avance el siglo. Rajoy estaría más a favor que Zapatero de la opción de que por mucho o poco que contaminemos, las fuerzas de la Naturaleza seguirán su ley inexorable. Los hermanos Kazcinsky serían más cabra loca que Walesa (incluso en esto del CO2 equivalente) y Segolene Royal jugaría más alarmada que Sarkozy el partido que decidiría si los países menos desarrollados tienen ahora su derecho a contaminar, como antes lo tuvieron los hoy ricos.

No sabemos predecir con exactitud el tiempo de mañana en Sevilla (aunque sí, por supuesto, con alta probabilidad que no lloverá, y con tasa de acierto que aumenta con el tiempo de reloj), ni si un valor en la Bolsa española subirá mañana o perderá unas décimas (aunque tratamos de analizar las tendencias y las razones que permiten ajustar las previsiones). Los seres humanos solemos movernos mejor en los grandes números, sobre todo, si hay datos históricos fiables.

Por eso, alguien debería decir a Rajoy que el ajuste fino en lo inmediato ("near approach") es diferente de la tendencia ("global trend"), que clima y tiempo atmosférico son cosas distintas, que no es lo mismo estar convencido de estar convenciendo, ni comerse el pollo del vecino para que la estadística del medio pollo por cápita se cumpla.

La mayoría de los científicos del Planeta que estudian el fenómeno se han puesto de acuerdo en que en la Tierra hará más calor a medida que avance el siglo, y que hará mucho más si seguimos ignorando la forma de ahorrar energía fósil, animando a los países desarrollados a que consuman sus reservas, y diciendo a la gente desde nuestro pedestal de supuesto conocimiento que nuestro primo sabio es un escéptico ilustrado en esto del calentamiento.

Lo que, además, pasa a ser cosa de necios, es utilizar el nombre de un familiar para tergiversar su argumento, dándole a su autoridad, la pátina bufa de nuestro menosprecio de ciencia y de cultura. Perdona a tu pueblo, Señor.

 

Sobre la blogosfera como espacio muestral de la insatisfacción

Todo se puede encontrar en internet, esa tienda multifacética en la que no solamente se compra con dinero y la mayor parte de lo que se vende es intangible. De la diversidad de fenómenos que se mueven en torno a decenas de siglas y acrónimos que se han introducido en nuestras vidas -y que se multiplican como hongos-, el mundo de los blogs, la blogosfera, es el que ofrece mayores atractivos para tratar de analizar el comportamiento individual y social del ser humano.

Hay más de 70 Millones de blogs pululando por la blogosfera, y cada día se crean más de 120.000; aunque mueran 130/140.000 al año, su crecimiento, de creernos estas cifras y mantenerse el ritmo, sería espectacular: en un año habría 30 millones de blogs nuevos, y así siguiendo hasta ese momento en que todos nos trasladaríamos al mundo virtual, con nuestro bagaje de deseos, incompresiones, mensajes y disgustos.

Porque, ¿qué pretendemos con tanta logorrea los que escribimos en internet?. Influir sobre los demás, sin duda, sean los amigos, los compañeros de trabajo o partido, los desconocidos, y...como sueño dorado... sobre quienes detentan el poder. Muchos lo hacen de forma anónima, amparados en siglas o avatares para, a veces, lanzar la piedra y esconder la mano. Cada vez será más difícil, pero es posible todavía insultar impunemente o suplantar la personalidad de otro. También se puede hundir o tratar de hacerlo al enemigo, o jugar con la posibilidad de descabalar el sistema: Un comentario en Edgaget puede constarle a un gigante como Appel el 4% de su cotización en solo seis minutos.

Una de las opciones más atractivas para aglutinar esfuerzos es la del modelo Twitter-Jaiku, la fusión de blogs de mensajes breves (máximo 140 caracteres). No importa que los mensajes sean banales, estúpidos o de usar y tirar. Son telegramas conceptuales que se pueden enviar por el móvil y leer desde cualquier sitio.

Una plataforma ágil para la exhibición del yo, aunque no tenga nada que decir. ¿Pero qué más da?. Una vez que uno se conforma en que todo es efímero, inútil y vanal, solo quedan lanzar mensajes al mundo como espejo de la insatisfacción. Es, además, mucho más sencillo mantener un blog con comentarios cutres en los que se vierte la propia sensación de vacío, tenga o no destinatario, que llenarlo con opiniones serias, interesantes, sistemáticas. Enrique Dans sabe algo de eso, aunque la mayor parte de su blog, uno de los de mayor éxito en España, se nutra de traducciones de blogs norteamericanos. Pero vulgarizar la tecnología también tiene premio.