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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre antideslizantes, riesgos y espectáculo

Sobre antideslizantes, riesgos y espectáculo

Desde hace unos seis o siete años, se vienen impregnando de una sustancia antideslizante algunos tramos de las calles de Pamplona por donde han de pasar corredores, toros y cabestros, en los encierros que tienen lugar cuando las Fiestas de San Fermín.

El lugar más conflictivo del trayecto hasta la plaza de toros es la curva de la calle de Mercaderes en el cruce con Estafeta. En ella, los participantes en la carrera se ven obligados a girar a toda velocidad (casi 40 km/hora) y no faltaba quien resbalase, -bípedo o cornúpeta- cayendo al suelo, creando más peligro.

Esto se acabó. El 7 de julio de 2011, por ejemplo, la carrera discurrió sin ningún incidente. Los toros entraron prácticamente juntos a la plaza, no se separaron apenas, durante el recorrido, de sus cabestros, y los jóvenes corredores -algunas mujeres entre ellos- se comportaron muy correctamente, sin alardear de valentías improcedentes, sin asumir riesgos innecesarios.

Fue un espectáculo aburrido, pues. No hubo emoción. Nada que reseñar, salvo un par de contusiones; lo mismo que en cualquier otra fiestucha de barrio.

Hay que tomar medidas. Proponemos que para el próximo año se unten las calles con sebo y aceite de girasol, se embadurnen las zapatillas de un diez por ciento (al menos) de los corredores y las cuatro pezuñas de todos los astados -cornifinos como mochos, castrados así que enteros- con grasa de caballo y se dicte, por pertinente ordenanza, que los intervinientes en la carrera se verán obligados a dar dos vueltas a Pamplona antes de entrar en la plaza.

Y que se llame a algún Hemingway, que venga a dar testimonio de lo bien que lo pasamos corriendo ante los cuernos, poniendo peligro donde no hay razón, llenando el cuerpo hasta los topes de alcohol y adrenalina, porque hay que saber vivir, que son dos días; perdón, siete.

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