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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre las ventajas de saber a dónde vamos, más que de dónde venimos

La vida, para Jesulín de Ubrique, es como una corrida de toros. Para Gustavo Piera, es como una travesía. Hay quien la ve como un camino de rosas, un valle de lágrimas o una oportunidad para hacerse con el santo y la peana.

Qué más se podría escribir, así, resumiendo la esencia con pocas palabras. Que la vida, para algunos, es intocable. Otros, disfrutan cazando animales, cuanto más grandes, mejor. Para otro Gustavo famoso en las Españas, Gustavo Bueno El Mayor -aunque como ahora anda metido en un berenjenal su tamaño relativo disminuye- el aborto es tan abominable que "la mujer que no se vea como un(a) contenedor(a) ya tiene bastante, encima, con tener un cerebro tan pequeño". (Lo dijo el 23 de abril, en Oviedo, ante 500 personas, o sea, urbi et orbe).

Pero este Comentario no va de defensa de la libertad de la mujer para abortar, mientras la vida que lleva en ella le sea dependiente, con la protección legal a su colaborador necesario y con la información adecuada y las medidas de protección sanitaria y médica que sean del caso.

Este Comentario pretende referirse algo a la importancia de saber hacia dónde vamos. El que no tiene claro el final de su trayecto personal, tendrá la ventaja de que no va a perderse nunca, pero tampoco alcanzará nada de lo que hubiera podido apetecer, porque nada quiso.

Benditos sean los que nada pretenden, porque ellos nunca quedarán frustrados.

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