Blogia
Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre las necesidades energéticas imperiosas y las imperiales

No habrá más debate nuclear. La ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa, lo ha pontificado en una entrevista publicada el 22 de septiembre de 2008 en El País. "El Presidente del Gobierno ha dicho clarísimamente cuál es la postura de este Gobierno respecto a las nucleares (...) " que -salvo error en la transcripción- es: "no se debe prolongar la vida de las centrales nucleares salvo necesidades energéticas imperiosas".

La contundente afirmación indica, por lo menos, dos cosas: Al actual Gobierno no le parece oportuno abrir un debate sobre la oportunidad de autorizar nuevas centrales nucleares, porque ello supondría alimentar corrientes de opinión contrarias a la opción socialdemócrata.

Es decir, se consolida para el presidente del Ejecutivo español la idea de que la energía nuclear es asociada por el electorado español a las posiciones conservadoras. Lo izquierdoso, rentable políticamente hablando, son las energías verdes, y por verde ha de entenderse la solar fotovoltaica, la eólica y la biomasa. El debate sobre esta última, por cierto, si está dispuesta a abrirlo la ministra multiplural, aunque tiene sus idas propias sobre la escasa influencia de la producción de biomasa para quemar sobre el mercado agroalimentario.

La segunda conclusión que cabe deducir del desestimiento de emplear la energía nuclear -hay que entender que se refiere tanto a la de fisión como a la de fusión- es la desconfianza respecto a la tecnología propia y ajena en este sector. De nada vale que en países más avanzados que España se siga invirtiendo en el desarrollo e implementación de nuevas generaciones de centrales nucleares. De nada sirve la argumentación de que las actuales centrales, cuya vida se prolonga sin mayor discusión, utilizan, por supuesto, tecnologías algo más atrasadas que las actualmente disponibles.

De nada vale, en fin, la opinión de los representantes de las empresas eléctricas sobre las dificultades de mantener el equilibrio entre oferta y demanda si no se cuenta con producción de energía no sometida a los vaivenes y veleidades de la naturaleza...

La decisión tomada se asemeja más a una decisión imperial que a una voluntad de atender en el futuro a necesidades imperiosas. Porque, aunque el Presidente y sus ministros no técnicos no tienen porqué saberlo, alguien debería decirle que las centrales para producción de energía con base nuclear no pueden instalarse a toque de varita mágica, y necesitan un tiempo de varios años -entre seis y diez- para ponerse en marcha.

Mientras tanto, la vuelta del verano se aprovechó para reformar el RD 661/2007 de 25 de mayo, que fijaba la política de bonificación a la producción fotovoltaica, con nuevo RD, el 1578/2008 del 26 de septiembre), que comentaremos otro día. Ocho meses y un día han pasado desde entonces).

0 comentarios