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Al Socaire de El blog de Angel Arias

Sobre la crispación de la vida social, razones y efectos

La importancia de los media en la conformación de la vida social ha traído ciertos efectos que no está de más analizar, especialmente al abrigo de los procesos electorales para elegir a sus máximos mandatarios.

En primer lugar, debe señalarse que, por el comportamiento de los políticos, se toma como axioma que la mayor parte de los ciudadanos asistirán a las campañas electorales con el ánimo indeciso, necesitados de dejarse convencer. Puesto que el porcentaje de correligionarios, es decir, de afiliados a los partidos políticos en liza, es pequeño (seguramente no llega al 3% del electorado), esta hipótesis tiene serios fundamentos.

En segundo lugar, se constata que los partidos afilan sus armas y enuncian, corrigen o perfeccionan sus propuestas, justamente durante el período de campaña. Dramática diferencia frente al espectáculo de un hemiciclo prácticamente vacío o semivacío, cuando, durante la legislatura, se han ventilado cuestiones trascendentales para la vida social.

Pero, ¿qué mueve a los ciudadanos -digamos, en España- a votar, y, una vez decidido el cumplir con esa obligación cívica, votar por alguna de las opciones? Pues, por los síntomas reflejados en la campaña, el aumento de la crispación, la generación de nuevas tensiones que polaricen a los candidatos, diferenciándolos por encima de lo que, durante la legislatura, será la tónica de su discurso y actividad.

Sorprende, también, esta obsesión por presentar propuestas que parecen surgidas del propósito de emulación, del "y yo más", como si se estuviera jugando una partida de póker en el que, -ay-, los que hacen las apuestas juegan con los dineros de otros: los contribuyentes.

Y, lo que aún es más extraño, los beneficiarios o, por mejor decirlo, los destinatarios de las fintas, faroles y posturas, son colectivos de votantes potenciales, sin que se hayan analizado sus niveles de necesidad, sus pretensiones y el efecto de las medidas sobre la economía global y la consecución del objetivo de aumentar la felicidad del conjunto ciudadano, mejorando, sobre todo, la satisfacción de los colectivos más humildes, pertenezcan al grupo genérico de jubilados, mujeres, padres, inmigrantes, jóvenes, e incluso enfermos o parados. ¿O es que los niveles de renta han dejado de importar?

 

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